La doctrina de la predestinación


La doctrina de la predestinación

(P I)

No hace mucho escuché la exposición de un predicador famoso y muy conocido.  Habló respecto a lo absurdo que era creer en lo que conocemos como «libre albedrío del hombre», señalando que el único que tiene tal libre albedrío o voluntad propia es Dios y fuera de él nadie más.  Su exposición se basó en lo que se conoce como Predestinación, aunque no usó mucho esta palabra.  Pero eso sí, escuchándolo, y si no conociera las Escrituras como las conozco, puedo asegurarle que habría ganado un adepto más.  En la forma cómo fue planteado el tema era fácil que cualquier persona sin sólidos cimientos bíblicos, cayera en semejante laberinto de doctrinas extrañas.

Tardé bastante en rumiar todo esto, preguntándome una vez más: ¿Cómo comienzan las herejías?  Con esto no estoy tildando de hereje a alguien que cree en la predestinación.  Lo que trato de destacar es que este predicador ofrece una buena “plataforma de lanzamiento”.  Después de leer sus libros y escuchar sus cassettes, los seguidores y discípulos harán el resto.  Tras meditar un poco respecto a cómo comienzan todas estas doctrinas extrañas, llegué a la siguiente conclusión: El asunto va por etapas y nunca falla.  Su curso es más o menos como sigue:

•   Un predicador comienza una nueva iglesia, predicando la pureza del evangelio.
•   Logra reunir una congregación considerable de algunos cientos de miembros y después de miles.
•   Inicia un ministerio radial, primero en decenas y luego en centenas de emisoras en todo el país y a veces en el extranjero.
•   Todo esto es suficiente para “lanzarlo a la fama”.  Muchas veces el predicador no se da cuenta que está cayendo en ese remolino.
•          Al contar con un gran número de miembros, muchas emisoras y bastante dinero, el predicador poco a poco introduce temas que contradicen las sanas doctrinas, pero suele hablar con mucha convicción, citando mucho la Biblia y especialmente tratando de destacar los errores en las traducciones bíblicas, sobre todo en esas reconocidas como las mejores.
•   Próximamente hará referencias a los textos originales (hebreo y griego), dando la impresión que domina estos dos idiomas a la perfección y que los conoce tanto o mucho mejor que los mismos traductores de la Biblia, ya descalificada por él.
•   A esta altura, con tanta gente, tanta convicción, tantos libros escritos, tanto éxito, tanto conocimiento de los textos originales, con tanta promoción de su persona en publicaciones (como por ejemplo Moody Monthly y otras más), después de dar incontables conferencias especiales para pastores, matrimonios jóvenes, etc.; su congregación y miles de sus radioescuchas y teleaudiencia, creen sin cuestionar todo lo que este experto dice.

Es verdaderamente extraño, porque la “predestinación” anula la gracia.  Sin embargo, los oyentes de este expositor quedan con la impresión de que destaca en forma maravillosa la gracia divina.  Pero… ¿Qué quiere decir «predestinación?»  Simplemente es la enseñanza que sostiene que la salvación del hombre o su perdición, no depende de él mismo en ninguna medida, sino enteramente de Dios.  Dicho en otras palabras, si usted fue predestinado para el infierno, aunque de todo corazón desee evitarlo, Dios ya lo predestinó para ese lugar y no hay nada que pueda hacer para evitarlo.  Por otra parte, si realmente quiere ir al infierno, pero ha sido predestinado para el cielo, irá al cielo no importa cuanto grite, llore y patalee porque no lo desea.

Sé que esto resultará chocante para muchos, pero si los predicadores que todavía mantenemos la línea bíblica fundamental y separatista, no hablamos sobre estos temas, esta corriente terminará por tener un impacto increíble en muchísima gente, ya que en cierto modo es cómoda.  De acuerdo con esta doctrina, usted como cristiano, no tiene responsabilidad alguna por la perdición de los pecadores, ya que si fueron predestinados, se salvarán con o sin su intervención, o se perderán, hábleles usted o no.  La única explicación que tienen los predestinistas para la gran comisión de ir “Y hace(r) discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”(Mt. 28:19), es que ya que el Señor nos manda predicar, debemos hacerlo y tratar de ganar el mayor número posible de almas, sin preocuparnos por cuáles evangelizados han sido predestinados y cuáles no.  «Esto» – dijo el predicador –«Es asunto de Dios, que él se ocupe de ello.  Usted sólo ocúpese en obedecerlo y haga su parte, que Dios hará la suya».  Es necesario que nos formulemos estas preguntas:

•   ¿Es realmente bíblica la doctrina de la predestinación?
•   Y si es bíblica, ¿por qué la gran mayoría de los pastores, predicadores y teólogos no la enseñan?
•   Si la doctrina de la predestinación es falsa, ¿cuál será el fin de aquellos que la enseñan?

No se trata de un error menor o insignificante, sino que esta enseñanza elimina de raíz la gracia divina.  La gracia salvadora está basada, no solamente en la salvación SIN obras, sino que también se basa en la salvación para todos.  Dios no amó a un segmento determinado de la raza humana, en este caso ellos serían los“predestinados para la salvación, sus amados”, Él amó a todos.  La bendición que recibiera Abraham, fue que a través de su descendencia «Serían benditas todas las familias de la tierra» (Gn. 12:3b).  Sabemos que esa bendición que llegaría a “todas las familias de la tierra”, es la salvación del hombre por medio de la fe, de la misma fe de Abraham: “…Y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” (Gn. 28: 14b).

Sin duda estamos ante un problema teológico extremadamente serio.  Siempre han existido conflictos y problemas de todo tipo en la interpretación de las Escrituras, pero hay algo en este caso en particular que difiere de otros errores.  Se trata de una falsedad tan bien camuflada que pocos detectan su verdadero peligro, pensando que es sólo “un punto de vista sobre un asunto sin importancia”.  Sin embargo, la importancia de lo que usted crea en cuanto a la predestinación es tal, que de ello depende de sí cree o no en la gracia.  Esto también hace de usted, o un predicador de la Palabra de Dios, o un predicador de ese “otro evangelio” mencionado por Pablo en Gálatas 1:8.  El apóstol también dice que quien predica ese otro evangelio “sea anatema” y “Ninguna persona separada como anatema podrá ser rescatada; indefectiblemente ha de ser muerta”(Lv. 27:29).  Esto nos coloca ante un problema muy serio.

Uno de los argumentos de los predestinistas es la justicia de Dios.  Se citan expresiones bíblicas y se trata de probar que Dios tiene un código completamente distinto al nuestro en lo que a justicia se refiere.  Dicho en otras palabras, lo que para nosotros es justo, para Él no lo es.  Y lo que nosotros consideramos completamente injusto, para Él puede ser lo más justo y correcto.  La idea es que nosotros, debido a nuestra naturaleza completamente corrupta, no estamos en condiciones de comprender la justicia divina.

Veamos algunos de los pasajes bíblicos que usan para demostrar la realidad de esta doctrina: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.  Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Is. 55:8, 9).  Es completamente erróneo tomar esta declaración divina e interpretarla a la luz de otro contexto, puesto que los versículos siguientes explican el pasaje cuando dicen: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”(Is. 55:10, 11).

Cuando Dios habla de sus pensamientos tan distantes de los nuestros, nos está mostrando su solución para el mayor problema del hombre que es su pecado.  La solución divina no es la destrucción final del hombre con su muerte espiritual o física, sino que Dios nos dice que tiene otros pensamientos que nosotros jamás podríamos entender.  Pensamientos que incluyen el rescate de los creyentes, su gracia, el perdón gratuito hasta para el pecador más vil.  Pensamientos que asimismo incluyen al hombre redimido sirviendo en su programa de rescate del pecador y logrando por este medio y para la eternidad, galardones o recompensas que ni siquiera entendemos en qué consisten.  Sabemos que Moisés, por ejemplo, prefirió sufrir con su pueblo antes que gozar de los deleites del palacio del rey, porque tal como dice la Biblia, “…Tenía puesta la mirada en el galardón”(He. 11:26b).

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