Suseción apostólica Parte 1


El pilar de la estructura neotestamentaria

Nos gustaría contar con suficientes documentos para afirmar que nuestra forma de organización y gobierno de la iglesia es exactamente una réplica del Nuevo Testamento. Pero hasta donde se sepa, eso es imposible, porque, según un vasto número de historiadores, entre los cuales podemos citar a Latourette y a León Morris, la iglesia primitiva no contaba con un tipo de organización fijo, sino que la característica más distintiva fue la flexibilidad y la diversidad de modelos.

Algunas iglesias eran presididas por obispos y diáconos, como la de Filipos, otras por profetas y maestros, como en el caso de Antioquía; en otras existía un cuerpo pastoral denominado “ancianos” o presbíteros. La iglesia de Jerusalén comenzó bajo la autoridad de los apóstoles, luego se les añaden los diáconos, pero su función, al menos en Jerusalén, no fue gobernar o dirigir las decisiones de la iglesia, sino simplemente cumplir un servicio específico, porque cuando aparece el tema de los judaizantes, los que se reúnen a tratar ese asunto son los apóstoles y los ancianos, y luego toda la iglesia. Nadie menciona a los diáconos.

Sin embargo, bajo otras circunstancias y en otro tiempo, el ministerio diaconal va cobrando una mayor importancia y al final queda establecido al lado del ministerio pastoral.

Con la desaparición de los apóstoles, el ministerio profético sigue en auge, lo mismo que el evangelístico. Algunos mencionan a las “viudas” como la raíz de la vida monástica que va a ir tomando mayor cuerpo con el paso de los años.

Es interesante notar que Jesucristo, que prometió “yo edificaré mi iglesia” no da ninguna instrucción sobre las estructura de la iglesia, ni menciona a los obispos, ni a los diáconos, salvo para referirse a la actitud de servicio que deben tener los apóstoles y todos los que quieran servirle.

Estos detalles son muy significativos para nosotros que nos fundamentamos en el Nuevo Testamento. Son significativos porque en el silencio podemos oír otro mensaje.

Que la iglesia es un organismo vivo, es el Nuevo Hombre creado en Cristo Jesús que crece, y a medida que crece debe ir cambiando de estructuras. Si el Señor hubiera dado alguna instrucción al respecto, limitaría enormemente su desarrollo.

Después de reflexionar mucho sobre este tema llegué a la conclusión que si queremos tener una estructura, una conducción y un liderazgo realmente neotestamentario, debemos evitar toda rigidez, y adoptar nuevas estructuras y mejores formas de funcionamiento para poder seguir creciendo.

El pilar de una nueva lectura de la historia

Nuestro rechazo del papado y de todo tipo de jerarquía dentro de la iglesia cristiana, nos condujo a interpretar las vivencias del II y III siglo como el comienzo de la degeneración de la Iglesia que llegaría a su clímax con la asunción del Emperador Constantino

Pero al leer los escritos de los Padres de la iglesia una y otra vez. fui entendiendo que no les quedaba otro camino. No justifico la claudicación ante el gobierno secular, ni defendiendo la rara!. Esa es otra situación y otro momento. Lo que estoy diciendo es que las circunstancias caóticas fueron empujando más y mas a un liderazgo cada vez mas autoritario.

El problema comenzó con el ministerio profetice, principalmente con los profetas itinerantes que recorría las iglesias cristianas. La Didajé fue un intento para poner un poco de orden y ayudar a las iglesias a distinguir entre un verdadero y un falso profeta. Más adelante, los conflictos en las iglesias locales se agudizaron y tuvieron necesidad de una autoridad mediadora que pusiera un poco de orden en la anarquía y el caos que estaba reinando.

Algo parecido está ocurriendo hoy en muchas iglesias y el reclamo de una palabra final es cada vez mas frecuente.

En el II siglo, Ignacio de Antioquía escribió varias cartas defendiendo a rajatabla la autoridad del obispo en cada ciudad

Escribiendo a los Efesios dice: “Procuremos, pues, no contrariar al obispo, para estar sujetos a Dios”

A los Magnesios les dice: “os exhorto a hacerlo con tesón e inteligencia con Dios,

bajo la presidencia del Obispo en lugar de Dios, de los prebísteros en lugar del consejo de los apóstoles, y de los diáconos, mis delicias, encargados del servicio de Jesucristo”. “Y así como el Señor nada hizo sin el Padre, siendo uno con El, ni por sí mismo ni por los apóstoles, así tampoco vosotros nada hagáis sin el obispo y los presbíteros.”

A los Esmirnenses escribe: “¡Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre; asimismo al prebisterio como a los apóstoles! ¡A los diáconos respetad como el mandamiento de Dios! ¡Nadie puede hacer nada de cuanto atañe a la Iglesia sin la autoridad del obispo!”. “Quien hace algo sin consentimiento del obispo, sirve al diablo.”

Clemente, obispo de Roma, escribe a los Corintios después de exhortar a la iglesia largamente diciendo: “Así, pues, vosotros los que sois las causa de la sedición, someteos a los presbíteros y recibid disciplina para arrepentimiento.”

Cuando las iglesias no encontraban solución para sus conflictos en su propia ciudad, recurrían a pastores de renombre en las grandes metrópolis.

fuente bibl:

El     Expositor  Bautista ,Abril 1997, Alberto Prokopchuck, pastor de la Iglesia Bautista “Pueblo Nuevo” en Berisso  (Buenos Aires). Capellan del Seminario Internacional Teologico Bautista, pag. 33-34

(Continúa)

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: