La Herencia del Cristiano: Coherederos


La Herencia del Cristiano

El Espíritu Santo como testigo da evidencia que ¨Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados¨. (Romanos 8:17).

¿ Que son los “Coherederos”?

Son coherederos aquellos que son llamados conjuntamente a la herencia ya sea por testamento o por mandato legal. Entre los coherederos pueden existir algunos que acepten la herencia pura y simplemente y otros que lo hagan bajo beneficio de inventario.

Entre los coherederos surge la denominada comunidad hereditaria, donde cada heredero posee una parte alícuota o ideal en el acervo sucesorio que se determinará al momento de la partición, que puede ser pedida por cualquiera de ellos en cualquier momento, siendo la acción imprescriptible (arts. 3452 y 3460 C.C. argentino). En igual sentido el artículo 1768 del C.C. mexicano.

Durante la indivisión, la posesión de los bienes hereditarios por uno de los coherederos es válida para todos (art. 3449 C. C. argentino).

El artículo 3416 del Código Civil argentino nos dice que cuando hay un llamamiento simultáneo de varias personas a la sucesión, cada una de ellas posee los derechos del causante de modo indivisible, tanto en la propiedad como en la posesión.

La renuncia a la herencia, con respecto a los coherederos puede hacerse bajo reservas o condicionalmente (art. 3318 C.C. argentino). Los coherederos en caso de renuncia, pueden exigirle al renunciante lo que le debe a la sucesión (art. 3356). Entre coherederos no existe forma especial para la renuncia (por instrumento público o privado de acuerdo a los artículos 3346 y 3349 del C.C. argentino).

El artículo 3721 del Código Civil argentino dispone que si hay varios herederos instituidos, pero no se le asignó una porción a cada uno, se entiende que les corresponden partes iguales. Igual disposición se encuentra en el artículo 1381 del Código Civil de México.

Coherederos en Cristo Jesus

Las bendiciones de esta gran herencia esta reservada para nosotros en el cielo. Esta siendo preparada para nosotros ahora en el cielo (Juan 14:1-3). Este es un lugar especial en la presencia de Dios. Ahí ya no estaremos en una guerra espiritual con el pecado y el diablo. Nosotros seremos semejantes a Jesús (1 Juan 3:1-3).

Nosotros pertenecemos al Padre como Sus herederos. Él nos ha amado, nos redimió, nos adoptó y nos hizo herederos por su gracia. Esto es algo que él ha hecho completamente por nosotros en Su propia y libre voluntad soberana. Pero nosotros también tenemos a Dios como nuestra propia herencia. El Salmista dijo, Él es ¨mi porción por siempre¨ El SEÑOR Dios es nuestra herencia.

Además, nosotros somos ¨coherederos con Cristo¨ (v.17). Todo lo que sea la herencia de Él también es nuestra. Todo lo que nosotros heredemos, nosotros la heredamos con Él. Esto no es algo que nosotros merecemos; esto es estrictamente un regalo de Dios para Sus hijos escogidos.

¨La herencia de Cristo es la gloria de Dios, lo cual significa la visión de participación y el gozo del Dios mismo¨. Jesús dijo al Padre, ¨Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese¨ (Juan 17:4-5). El apóstol Pablo escribió, ¨si en verdad (con absoluta certeza, ¨seguro¨ en el Griego) es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados¨ (Romanos 8:17).

Nosotros tenemos las arras del Espíritu Santo (Efe. 1:14), como una promesa de lo que realmente vendrá luego. Él es la promesa de algo mayor. Ya que el Espíritu Santo es la porción de Dios, la  herencia completa debe de ser Dios mismo (Salmos 73:25,26; Lam. 3:24).

En Sus oraciones por Sus discípulos la noche antes de Su muerte, Jesús oró:

  • ¨La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo¨ (Juan 17:22-24).

En mi opinión el mayor expositor de Romanos es Robert Haldane. Él escribió,

¨Dios es la porción de Su pueblo, y en Él, quién es él poseedor del cielo y de la tierra¨, ellos son herederos de todas las cosas…Dios es todo suficiente, y esta es una herencia todo suficiente. Dios es eterno e inmutable, y por lo tanto esta es una herencia eterna- y una herencia incorruptible, inmaculada y que no se desvanece a lo lejos… Es Dios mismo, que es la herencia de Sus hijos… Él se comunica con ellos por Su gracia, Su luz, Su santidad y Su vida¨.

Para ser herederos y coherederos con Cristo se requiere que nosotros compartamos Sus sufrimientos (Juan 15:20; Col. 1:24; 2 Tim. 3:12; 1 Pedro 4:14). Nosotros compartiremos la gloria de Cristo en el cielo después de que nosotros hemos sufrido con Él aquí en la tierra (2 Tim. 2:12;  1 Pedro 4:13; 5:10). El siervo no esta por encima de su Maestro.

El Espíritu de adopción trabaja en la vida del creyente. Él nos ha dado la libertad y nosotros voluntariamente le seguimos a El.

  • ¨El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse¨ (Romanos 8:16-18).

Selah!

bibliografia

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