LA MURMURACION


LA MURMURACION

La murmuración es actividad reservada solo a personas de moral sumamente baja. Las palabras usadas en la Biblia y la definición de la Real Academia no permiten otra conclusión. El murmurador esta en uno de los peores niveles de los estratos sociales. Dios lo cataloga entre los seres más corruptos. El murmurador aparece en las listas bíblicas de los peores males que aquejan a la humanidad. Las palabras que usa la Biblia para describir la murmuración son iluminadoras de su carácter y del carácter del murmurador. Aquí nos referimos solo a cuatro categorías.

1.- ES UN ACTO DE COBARDIA.

“Y había gran murmuración acerca de el… Pero ninguno hablaba abiertamente de el, por miedo a los judíos” (Juan 7:12, 13). La murmuración es un acto de cobardía. Quien murmura dice a espaldas de una persona lo que no se atreve a decirle en su cara. El murmurador no tiene el valor de llamar a la persona y decirle, lo que en su opinión, ella esta haciendo mal. Mas cobarde aun es el hecho del murmurador que cuando se encuentra con la persona de la que ha murmurado, cuyo carácter ha destruido, le da la mano o lo abraza. Murmurar no es solo un acto de cobardía sino además de impiedad. Si lo que el murmurador esta diciendo es verdad, al decirlo a espaldas de la persona la esta privando de la oportunidad de corregir su falta. Si una persona esta equivocada ¿Cómo puede ayudársele a salir de su equivocación si se le dice a otras personas menos a la equivocada? En este caso no solo hay cobardía, hay impiedad, hay falta de amor, hay agresión, hay intención de destrucción.

Lo menos que imaginan los murmuradores es que en algunos casos la persona de quien han hablado lo sabe. Pero como la persona los sigue tratando igual, al no haber cambio piensan que la murmuración no ha llegado a oídos del perjudicado. Lo que ocurre es que algunos murmuradores de personas quienes tienen la estatura espiritual que les permite, al ser agradecidos, no agredir sino reportar la causa al que juzga justamente. Estos han aprendido de aquel “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:23). El caso es diferente cuando de quien se murmura tiene la misma condición moral del murmurador. Aquel se defiende de este murmurador también de el y empieza la batalla campal. El diablo con todo su poderío infernal y todos sus demonios invita al espectáculo de dos que se llaman cristianos y en forma inmisericorde se destruyen el uno al otro. “Pero ninguno hablaba abiertamente de el, por miedo a los judíos”. El murmurador habla siempre en las sombras, como los cobardes, nunca da el frente, eso seria contrario a su naturaleza. La obscuridad es su ambiente, como el de toda obra de las tinieblas, “los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19). No lo hace cara a cara porque teme a las consecuencias. Si lo oyeran los amigos de aquel contra quien murmura podrían no tolerarlo. Además, teme que su falsedad pueda ser manifestada. Si la persona estuviera presente y quisiera defenderse demostraría que la crítica que se le hace es falsa, como usualmente es toda murmuración. El murmurador sonríe de frente y murmura por la espalda. Su escudo es el beso de Judas.

2.- REVELA UN CARÁCTER POBRE.

Como regla general el murmurador es persona de pobre formación y de inteligencia limitada. Su tiempo no es requerido por cosas importantes, por eso lo ocupa en murmurar. Para la ocupación de murmurador “no hace falta ni carácter ni cerebro”. “Un cerebro vacío y una lengua que murmura son aptas para ir juntas”. La murmuración llena el cerebro vacío y la lengua hace la distribución. El murmurador es persona de dudosa inteligencia y cuestionable educación. Una persona educada no murmura, su cultura se lo impide. La inteligencia del murmurador se puede poner en tela de juicio porque el inteligente no murmura. Esta es la ocupación que menos inteligencia y carácter exige y la piedad (compasión hacia los demás) es un obstáculo. El murmurador tiene también que ser concebido como persona inmadura. Aunque cronológicamente sea adulto, sicológicamente no lo es. La persona madura, adulta, no murmura.

3.- ES INSACIABLE.

El murmurador tiene que murmurar constantemente, todos los días, de todo el mundo y no se sacia. “El cordón umbilical que lo mantiene vivo es la murmuración”. “El buscador de faltas las encontrara hasta en el paraíso”. Una de las características de un vicio es que la persona jamás de sacia; cada vez quiere más y más y más. Eso explica los casos de sobredosis de drogas, porque el vicio cada día demanda dosis más fuertes. Los murmuradores se esclavizan a la murmuración. Son tan esclavos como el esclavo de la heroína, el esclavo del adulterio, el esclavo sexual, el esclavo del alcohol, el esclavo de cualquier cosa perversa. Como todo vicio, la murmuración nunca satisface; al contrario, va en aumento, y la persona cada vez es mas esclava de ese patrón de conducta y menos capaz de ser objetiva y ver virtudes en las otras personas. El murmurador es un ser insaciable. El que quiere encontrar faltas las encontrara aun donde estas no existan, pero esta gente no entrara en el paraíso a menos que haya conversión, y si hay conversión la murmuración cesa. Este tipo de conducta, según las enseñanzas de la Biblia, excluye del reino de los cielos. (Romanos 1:32).

Para terminar tenemos la cuarta categoría: ES CRIMINAL.

“El calumniador y el asesino son distintos solo en el arma que usan. Para uno es el cuchillo o puñal, para el otro es la lengua. El primero es peor que el segundo, porque este solo mata el cuerpo, el otro asesina la reputación y la paz”. El murmurador destruye el carácter sin dar a su victima la oportunidad de la defensa. Si los que le escuchan no conocen a aquel de quien se murmura, lo consideran como muerto en lo que a relaciones interpersonales se refiere y no querrán tener trato con el o con ella. Se ha cometido un crimen social. Proverbios 18:21 dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua”. La lengua no redimida puede ser homicida y como esta no es autónoma, la responsabilidad del homicidio recae en la persona. Leer Santiago 3.3-12. Santiago utiliza dos interrogaciones retóricas para establecer que es contradictorio que una persona adore a Dios en el culto y fuera del culto murmure de los hombres, “que están hechos a la semejanza de Dios”.

Para Santiago es una imposibilidad que de la boca que sale bendición al Padre salga maldición para el hombre y, murmurar y maldecir es la misma cosa. Parece que algunas personas ignoran, o quieren ignorar, la relación que existe entre maldecir y murmurar. Cuando una persona murmura se incapacita para bendecir. Santiago establece que es imposible que la misma persona haga dos cosas que son contradictorias. Tenemos que decidir en que nos ocuparemos: La afirmación de la maldición es la negación de la bendición.

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