Iglesia Católica beatificará a un periodista


Iglesia Católica beatificará a un periodista
Lozano, fue autor de más de una decena de libros y miembro del movimiento Acción Católica pero estuvo paralizado 32 años y para colmo estuvo ciego en los últimos 9 años de su vida.
Italia | Lunes 14 de Junio, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña

(NoticiaCristiana.com).


El ya fallecido Manuel Lozano Garrido (1920-1971), periodista y escritor español, conocido como “Lolo”, será beatificado por la Iglesia católica este 12 de junio en Jaén, España, informó la oficina de prensa del Vaticano.
Lozano, fue autor de más de una decena de libros y miembro del movimiento Acción Católica pero estuvo paralizado 32 años y para colmo estuvo ciego en los últimos 9 años de su vida.

“Un periodista con la pasión por la verdad y con una gran esperanza en la cruz”, definió monseñor Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.
Desde su silla de ruedas, Lolo fundó en 1956 la asociación “Sinaí”, grupos de oración por la prensa que asumían el “cuidado espiritual” de enfermos incurables.
El padre Rafael Higueras, postulador de la causa de beatificación, suele recordar el lema del futuro beato: “Ser periodista es difícil, una misión para santos”.
F: AFP

Lolo, primer periodista laico en los altares sin pasar por el martirio violento

Forumlibertas.com

“Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinación de redención”, afirmó el arzobispo Angelo Amato

Manuel Lozano Garrido (1920-1971), el periodista discapacitado que hizo de su profesión y de su vida algo que ofrecer a Dios, ha sigo elevado a la gloria de los altares. Es el primer periodista laico que recibe estos honores sin haber pasado por el martirio (Nikolauss Gross, periodista y padre de familia, por ejemplo, es beato por la vía de martirio) y lo ha hecho en un acto celebrado en Linares (Jaén) –pueblo natal del nuevo beato- en la tarde de este sábado, 12 de junio, con la presencia de 18 mil personas, 20 obispos y más de 200 sacerdotes.

Más conocido como “Lolo”, fue periodista, escritor, lleno de facetas, ciego, enfermo, quien a pesar de haber pasado 32 años de su vida en una silla de ruedas, fue un joven alegre. Aunque vivía con grandes limitaciones físicas, escribió para el diario “Ya”, las revistas “Telva” y “Vida Nueva” y la agencia “Prensa Asociada”, así como 9 libros, cuentos, poesías y ensayos, que le llevarían a ganar distintos premios.

El arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, explicó en la celebración, que presidió en nombre del Papa que, con el nombramiento de Lolo, “Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinación de redención”.

“El Papa –prosiguió Amato- ve en este ejemplar laico español un infatigable apóstol que aceptó la parálisis y la ceguera con espíritu sereno y dichoso. Como escritor y periodista propagó las verdades evangélicas, sosteniendo la fe de su prójimo, con la oración, con el amor a la Eucaristía y su filial devoción a la Virgen”.

El arzobispo explicó que “su cuerpo se convirtió en un amasijo retorcido de huesos doloridos”, pero “nunca se quejó ni habló de sí mismo, sin embargo, cuando pierde el movimiento de la mano derecha, aprende a escribir con la izquierda, cuando también la izquierda se paraliza, dicta a un magnetófono y así se convierte en escritor y periodista incansable desde su silla de ruedas”.

El momento culminante de la celebración tuvo lugar cuando monseñor Amato leyó solemnemente en latín la carta apostólica con la que el Papa Benedicto XVI inscribe en el Libro de los Beatos al siervo de Dios.

Lolo, el sembrador de alegría

A los 22 años Lolo, joven de la Acción Católica, comenzó a sufrir una enfermedad que en un año le provocaría una parálisis total, obligándole a vivir 32 años en silla de ruedas y en sus 9 últimos además quedó ciego.

En 1962 encegueció e inició a perder el uso de la mano derecha, aprendió a escribir con la izquierda hasta la parálisis total. Desde ese momento inició a dictar sus artículos a la hermana. Fundó la revista Sinaí, y en 1969 fue galardonado con el prestigioso premio periodístico “Bravo” y escribió nueve libros sobre espiritualidad.

La Eucaristía fue su verdadera fuerza y el grande amor que lo unió al sufrimiento de Jesús. En diciembre del año pasado, el Papa Benedicto XVI autorizó el reconocimiento del milagro atribuido a su intercesión: una curación “científicamente inexplicable” de un niño de dos años que en 1972 fue afectado por una insuficiencia multiorgánica de sepsis gram negativo.

Monseñor Amato recordó también los años de adolescencia y juventud de Lolo, en plena persecución religiosa, y concluyó: “Lolo nos invita a dar amor, porque Dios tiene un solo nombre, que es Amor, nada más que Amor”.

Más de 18.000 fieles asisten en Jaén a la beatificación del laico «Lolo»

La Razón

Como suele suceder en los actos religiosos celebrados al aire libre, ayer por la tarde en la ciudad jienense de Linares, la lluvia dejó de caer justo en el momento preciso, cuando se beatificaba al periodista laico Manuel Lozano (Linares, 1920-1971), popularmente conocido como «Lolo». Frente al debate que se planea en la actualidad sobre la eutanasia, especialmente en Andalucía, con su reciente Ley de Muerte Digna, la vida del nuevo beato constituye un ejemplo en su tierra y en toda España de lucha por la vida, ya que, como cuentan todos los que le conocieron, aceptó con esperanza y «siempre con una sonrisa» la parálisis progresiva que le sentó en una silla de ruedas a los 22 años, y la ceguera que le sobrevino nueve años antes de morir.
El prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato, que presidió la ceremonia, destacó de «Lolo» que a pesar de «tener los miembros entumecidos, se movía ágilmente con el corazón y la mente». «Su cuerpo se convirtió en un amasijo retorcido de huesos doloridos, pero nunca se quejó ni habló de sí mismo. Cuando pierde el movimiento de la mano derecha, aprende a escribir con la izquierda, cuando también la izquierda se paraliza, dicta a un magnetófono y así se convierte en escritor y periodista incansable desde su silla de ruedas», relató Amato.
En la ceremonia se encontraban las dos hermanas con vida de «Lolo». Una de ellas, Luci, fue la que le atendió en su enfermedad, sin embargo, cuenta que pudo disfrutar siempre de cuidar a su hermano ya que jamás se quejaba, a pesar de que sufría unos dolores «extremos».
Fue precisamente en medio de su parálisis, cuando la producción de «Lolo» se hizo más fecunda, ya que escribió nueve libros, cuentos, poesías, ensayos y más de 400 artículos en medios locales y nacionales, además de ganar distintos premios y fundar la Asociación «Sinaí», compuesta por enfermos que ofrecían sus oraciones y sufrimientos por la Prensa.
El momento más emocionante de la ceremonia llegó con la lectura de la carta de Benedicto XVI, por la que «Lolo» era proclamado beato entre los aplausos de los más de 18.000 fieles presentes, según la agencia Efe, y de una veintena de obispos, entre los que se encontraba el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Mª Rouco Varela. Tras esto, los restos mortales del periodista fueron procesionados en una urna al tiempo que se lanzaban al cielo globos con los colores de la bandera del Vaticano, el blanco y el amarillo, y que contenían mensajes de la obra del nuevo beato. El esfuerzo de la Asociación de Amigos de Lolo, que inició la causa de beatificación hace 14 años, se veía así recompensado.

El milagro: la curación de un niño
Para ser proclamado beato se necesita un milagro. El que ha llevado a «Lolo» a los altares es la curación de un niño de dos años que, tras ser operado dos veces de apendicitis, sufrió una septicemia gravísima, una infección que lo puso en inminente peligro de muerte. La familia invocó al periodista en aquellos días de tanta gravedad y colocaron bajo la almohada del niño el crucifijo que «Lolo» llevaba siempre consigo y que sujetaba en sus manos en el momento de su muerte. 17 médicos han intervenido en el estudio de la curación y la han calificado como «inexplicable». Hoy, ese niño milagro es un conocido árbitro internacional de tenis.

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