La Iglesia más antigua de las Iglesias Cristianas


La Iglesia más antigua de las Iglesias Cristianas

{ por Teófilo Gay }

La Iglesia Romana, para demostrar que ella es la verdadera Iglesia de Cristo, afirma que ella es antigua, la más antigua de las iglesias cristianas. Las otras iglesias cristianas, según ella, son recientes porque nacieron después. “Los protestantes”, dicen los sacerdotes, “nacieron con Lutero; ¿dónde estaban antes ellos? La Iglesia Romana, en cambio, data desde el primer siglo y se mantuvo fiel hasta ahora”.

Este argumento especioso puede turbar a más de uno. Vamos a examinarlo:

La antigüedad de un sistema no prueba de por sí la divina autoridad.

Los fariseos apelaban al antiguo uso del divorcio, pero Jesús les dijo: “mas al principio no fue así” (Mateo 19:8). Los judíos decían acerca de la doctrina de Cristo: “¿Qué nueva doctrina es ésta?” (Marcos 1:27). Los samaritanos pretendían que adorar a Dios en el monte Gerizim era de más antigüedad que en Jerusalén (Juan 4:20). Los judíos acusaban a San Pablo de ser jefe de una nueva secta (Hechos 24:5). Los atenienses llaman “nueva doctrina” la que el apóstol predicaba (Hechos 17:19).
Los paganos de los primeros siglos se vanagloriaban de la antigüedad de su religión en relación a la del cristianismo. San Agustín les contestó: “¿Acaso la antigüedad vale más que la verdad?” Si así fuese, los asesinos, adúlteros, ladrones y todos los malhechores podrían justificar y defender sus hechos porque son cosas antiquísimas que se cometieron desde el principio del mundo.
El mal no puede ser honesto por-que se practique desde antaño. Esta es la política de Satanás, que con-siguió, a través del tiempo, que su obra fuese aprobada como asimismo un falso y vergonzoso culto bajo el pretexto de su antiguedad. El vulgo empezó a adorar a hombres ya muertos por parecerle que eran dioses, y este culto, habiendo continuado por mucho tiempo, vino a considerarse como aproba-do, mientras que la verdad no viene ni procede de la antigüedad, sino de Dios. Y Tertuliano dice: “Cristo se llama la Verdad y no la antiguedad. Todo lo que esté contra la verdad, aunque fuere una tra-dición antigua, es una herejía.”
No puede ser una señal indispensable de la verdadera iglesia de Cristo una señal que esta Iglesia no ha podido tener siempre; en su origen la iglesia cristiana no podía tener la antiguedad, y hoy, al iniciar una obra cristiana en la China, los budistas pueden alegar que son más antiguos que vosotros.
El paganismo, la incredulidad, son más antiguos que vosotros, y convenís en esto: ¿diréis vosotros que valen más que vuestra religión?
¡Cuántas veces vemos que las cosas nuevas valen más que las viejas!
En la manera de vestir, de viajar, de enviar cartas, etc., ¿quién es el que no prefiere las invenciones modernas? Es preciso admitir posibilidad de progreso aun en el conocimiento de la verdad. La verdad es antigua, es eterna; pero la adquisición de ella es progresiva.
La antigüedad en sí no es por lo tanto criterio de la verdadera iglesia.

La iglesia papal tal cual ahora es, no es antigua. Una buena sociedad antigua puede degenerar de su origen y entonces deja de ser una sociedad antigua primitiva, es una novedad. Este es el caso de la Iglesia de Roma.

Es preciso que se reconozca que en la cristiandad existen las iglesias griegas y siríaca, que son más antiguas que ella, por cuanto fueron fundadas antes que la Iglesia de Roma. Gregorio, patriarca de Constantinopla, respondía el 5 de octubre de 1868 a los legados de Pío IX que lo invitaban al Concilio de 1869 en Roma: “Los principios del Papa no concuerdan en absoluto con los de la Iglesia Ortodoxa de Oriente. El Papa no cesa de profesar los mismos principios que están en abierta oposición con los del Evangelio, con las enseñanzas de los concilios ecuménicos y de los padres.”
Es preciso que reconozca bien que dejó de ser la Iglesia Romana de los primeros siglos de los tiempos apostólicos, de los primeros obispos de Roma, y ni tampoco de los tiempos de Gregorio Magno (600).
La Iglesia Romana, hasta el año 600 no tenía misa, purgatorio, confesión auricular, apócrifos, tradiciones, méritos, culto a las imágenes, etc. Era entonces la iglesia cristiana, y no la papal.
Las fechas del origen y nacimiento de los ritos y dogmas son bien conocidas. Casi todos han sido creados entre el 787 y 1870. La Iglesia Romana, tal cual como hoy es, cuenta más o menos unos 370 años de existencia, porque fue solamente en el Concilio de Trento, posterior a la muerte de Lutero, que fue definitivamente fijado su credo, su culto y su organización. (Téngase en cuenta que esto fue escrito en el siglo pasado).

La Iglesia Romana no posee sucesión apostólica. No habiendo tenido un apóstol que la fundara no pueden los papas llamarse sus sucesores; y menos aún pueden vanagloriarse de que sus obispos formen una cadena no ininterrumpida desde Pablo o Pedro.
A esa pretendida cadena falta el primer eslabón, todo. Es una burda fábula de que Pedro haya sido obispo de Roma, y que haya nombrado sucesor delegándole sus prerrogativas e indicándole que las transmitiera a su vez a un sucesor, etc. Pero suponiendo que así fuese, no existiría la cadena ininterrumpida del primer obispo de Roma, hasta el Papa actual.

Los historiadores eclesiásticos no están de acuerdo acerca de los primeros cuatro sucesores del primer obispo de Roma; nadie puede decir cuáles fueron.
¿Quién fue el segundo obispo de Roma? Jerónimo dice que la mayoría de los padres latinos (Tertuliano, Rufino, etc.), dicen que fue Clemente, Eusebio, Ireneo, Jerónimo y Agustín afirman que fue Lino.
¿Quién fue el tercer obispo de Roma? Los Pontificiales, dicen que fue Cleto; pero Ireneo, Eusebio y Agustín ni siquiera lo mencionan porque nunca existió.
Cleto es una abreviatura de Anacleto que vino después de Clemente. Y aquí Roma dividió aquel pobre hombre en dos partes y lo coloca como tercer obispo de Roma, un hombre que nunca existió.
¿Quién fue el cuarto obispo de Roma? Tertuliano, Rufino, Epifanio, etc., dicen que Clemente fue el segundo, pero la Iglesia de Roma lo coloca como el cuarto y Platina dice que aun cuando fue nombrado por Pedro, por razones de humildad dejó que por veinte años pontificaran otros dos en su lugar. ¿Desobedeció a Pedro? Todo esto es una fantasmagoría.
La “Santa Sede” en Roma, estuvo varias veces vacante. He aquí la cadena ininterrumpida en varias ocasiones. Según Platina, estuvo vacante: después de Juan III, diez meses; después de Pelagio II, siete meses; después de Gregorio 1, cinco meses; después de Fabián, un mes; después de Bonifacio II, seis meses; después de Martín 1, catorce meses; después de Pablo 1, trece meses; después de Nicolás 1, ocho años y siete meses; después de Clemente IV , diecisiete meses; después de Clemente V, dos años; después de Nicolás IV, veintisiete meses. En conjunto, la Santa Sede estuvo vacante casi veinticinco años.
¡Y cuántos cismas entre papas y antipapas han interrumpido la pretendida sucesión apostólica en la Iglesia Romana! Hubo 28 llamados antipapas.
¿De quién es sucesor el Papa actual a través de tantos cismas?
¿Dónde está la tan decantada sucesión apostólica?

La Iglesia del Papa no posee ni la vida y menos aún la doctrina de los apóstoles o apostólica. ¿La doctrina? Pero para formular su credo la Iglesia Romana tuvo que añadir doce artículos al Credo Apostólico.

¿Dónde hallamos el papado, la confesión, la mariolatría, el purgatorio, la misa, etc., entre los apóstoles? Su doctrina explícita es que Cristo es suficiente para todo e hizo todo. No hay más lugar para sacerdotes, sacrificio; no hay más condenación. Roma, como Pedro y Pablo habían profetizado, ha apostatado (1 Timoteo 4; 2 Pedro 1).
¿La vida? Arnaldo De Brescia en su tiempo predicaba que el clero romano carecía de vida y de doctrinas apostólicas, y que, por lo tanto, no tenía autoridad.
Los apóstoles podían casarse, y parte de ellos lo estaban: los curas están obligados a un celibato forzoso.
Los apóstoles no perseguían a nadie: Roma estableció la Inquisición.

http://www.fadu.net/estudios/antigua.htm

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