La cartografía espiritual (3ra Parte)


La cartografía espiritual (3ra Parte)
Donald Jeter (Año: 2001 – Num.: 4) email: print:

Los símbolos usados por el ocultismo

Ana Méndez hace la observación acertada, “Cuando hablamos de simbología profética o de instrucciones algo raras para la mente natural – dadas por el Espíritu Santo – lo que podría venir a la mente de toda persona prudente y con temor de Dios es la pregunta de si no estamos cayendo en el ocultismo al usar los símbolos.” Sigue comentando Méndez, “Efectivamente, en la magia, la masonería, así como en todas las formas de lo oculto, se manejan los símbolos y se usan objetos y proclamaciones para producir el poder de las tinieblas.” Ella relata que llegó “hasta las más hondas profundidades del ocultismo.” [59] Méndez dice que el diablo no es creador sino imitador. En esto estamos de acuerdo. Ella afirma que “El diablo habla lenguas satánicas, porque hay lenguas del Espíritu. El diablo tiene sus alabanzas marianas, hindúes, etcétera, porque Dios recibe alabanza, y no por eso vamos a dejar de alabarlo. …Muchos quieren eliminar las lenguas del Espíritu y el poder de Dios, porque el diablo también lo hace. Pues entonces que eliminen también la alabanza, la predicación, el bautismo y la profecía, porque el diablo, sin lugar a dudas, también hace todo eso.”[60] Es cierto que muchos tachan de diabólico las manifestaciones del Espíritu Santo en la iglesia hoy. Sin embargo, Méndez sigue su lógica hasta un extremo que dice, si el diablo lo hace, también tiene que haber la contrapartida legítima y auténtica por el lado del bien. Por lo tanto, si el diablo utiliza símbolos y encantaciones, entonces esto legitima su uso en la guerra espiritual en contra de las fuerzas diabólicas, usando símbolos como aceite y vino y haciendo proclamaciones o “profetizando” sobre una ciudad.

Méndez acierta de nuevo en apuntar algunos problemas asociados con el uso de los símbolos. Uno es que “cuando Dios da una instrucción divina, los hombres tratan de generalizar. Si un símbolo sirvió en un caso determinado, lo tratan de usar en todos los casos.” Ella afirma que “Caer en hacer de los símbolos objetos de poder, sin escuchar en cada caso la voz de Dios, es caer en hechicería.”[61] Ana Méndez dice que no quiere hacer doctrina al hablar de los símbolos “que Dios está revelando a muchos guerreros en batalla territorial”. Insiste que no quiere “imponer nada”. Pero sigue con la afirmación, “Es simplemente la revelación personal que Dios nos ha dado para la conquista de territorios, ciudades y países, y donde hemos visto, en todos los casos, el poderoso respaldo de Dios. Mi deseo es compartir lo que Dios nos ha dado con aquellos que están luchando férreamente por sus naciones, por si quizás algo de esto les sea de utilidad.”[62]

El problema está en que, con una mano ella da el hecho que no quiere establecer una doctrina ni un precedente con estas enseñanzas. Sin embargo, con la otra mano quita lo ofrecido diciendo que Dios mismo está revelando a “muchos guerreros en la batalla territorial” el uso de estos símbolos. Afirma que es una revelación personal “que Dios nos ha dado para la conquista de territorios, ciudades y países”. Ella también afirma que “en todos los casos” han visto “el poderoso respaldo de Dios.” Una vez más insiste que está compartiendo “lo que Dios nos ha dado con los que están luchando férreamente por sus naciones”. La inferencia es muy fuerte que son revelaciones de parte de Dios mismo. Él lo ha dado a sus guerreros especiales y si uno está luchando férreamente por su nación, uno va a hacerles caso a estos siervos quienes tienen una sensibilidad y don tan especial para recibir tal revelación directamente de Dios. Así que, si uno quiere ser un guerrero en batalla territorial, uno debe considerar usando estas tácticas y símbolos. Esta revelación tiene el “poderoso respaldo de Dios” y lo han visto “en todos los casos”, por lo tanto, si uno pone en práctica esta metodología (aunque no es doctrina) uno siempre va a gozar del respaldo poderoso de Dios para liberar a su ciudad, país, o territorio.

¿Cuáles son estos símbolos usados en batallas territoriales?

Ungir con aceite

Ana Méndez indica que el aceite es símbolo del Espíritu Santo y de su unción derramada. Estamos de acuerdo en que simboliza al Espíritu Santo pero no compartimos la idea que hay una unción derramada aparte del mismo Espíritu para sus siervos de hoy. Sigue comentando, “Este es, quizás, el símbolo más comúnmente usado para consagrar un lugar y desatar sobre este la presencia del Espíritu Santo.”[63] A mi juicio no tenemos ninguna base bíblica para pensar que el Espíritu Santo esté atado para que su presencia (siendo Dios y por ende omnipresente) pueda descender sobre cualquier lugar. Méndez da el ejemplo de Jacob, cuando recibió la promesa de recibir la tierra de parte de Dios (Génesis 35:12-14) que Jacob erigió el altar de piedra para consagrar ese lugar y sanar a esa tierra. El hecho es histórico, la interpretación de por qué lo hizo (para consagrar a la tierra) es subjetivo y carece de respaldo bíblico. Ella insiste que “El Espíritu Santo le está revelando a Jacob la forma de delimitar un territorio que Dios le estaba entregando.” (Menos mal que no está formando doctrina porque es una opinión totalmente gratuita, una suposición sin fundamento hermenéutico.) Méndez asegura que Dios inspiró la idea a Jacob de levantar altares a Dios y derramar aceite y vino sobre ellos porque son principios a través de lo cual Dios se mueve y que son eternos. (Esto se parece mucho a la doctrina que Dios es un Dios “ausente” que estableció principios universales y eternos por lo cual Él gobierna el universo, y todos los que aplican estos mismos principios tendrán los mismos resultados. Esta idea se hace notoria a la hora de levantar fondos para el presupuesto de los tele-evangelistas, quienes insisten en los principios de ofrendar diezmar y de esta manera el Señor está obligado a devolver cien veces más porque se trata de un principio universal inquebrantable que funciona igualmente para los impíos que para los creyentes. De esta forma no rehusan las ofrendas de los impíos y se les prometen igual la bendición de Dios.) Ana Méndez lo justifica de la siguiente forma, “Y ¿por qué en el Apocalipsis el Señor guarda con tanto celo estos símbolos? ‘Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes ni el aceite ni el vino.’ (Apocalípsis 6:6) ¿No nos estará hablando Dios de principios a través de los cuales Él se mueve y que son eternos?”[64] Así concluye pues Ana Méndez que, si son principios por medio de lo cual opera Dios y son eternos, si nosotros aplicamos los mismos símbolos hoy, Dios se ve obligado a operar de la misma forma que ella supone que operaba con Jacob. O sea, reclamando y delimitando el terreno, liberando la presencia del Espíritu Santo sobre un territorio por medio del uso de símbolos como el aceite, el vino, las piedras, etc.

La libación

Ana Méndez explica sobre la libación mencionada en la misma porción de Génesis que habla de la ofrenda de Jacob, que se trataba de una pequeña porción de vino que se derramaba sobre la tierra, simbolizando que todas las bendiciones de la tierra provienen de Dios. “El vino usado en la libación era una ofrenda bebida, lo que implica que antes de ser derramada el sacerdote, o en este caso Jacob, tenía que beber de ella.” Méndez sigue diciendo que el vino es también símbolo de pacto. “En todas las culturas orientales, incluyendo a Israel, los pactos eran sellados con una comida en la que se participaba de pan y de vino. Esto le daba un carácter legal al pacto.” Esto parece ser cierto, aunque lo que sigue es pura conjetura de parte de Méndez. “Lo que Dios nos ha mostrado es que las tierras que han sido malditas por pactos paganos y satánicos tienen que ser liberados de estas ataduras, por lo que es importante romper todo pacto que se haya hecho sobre determinado lugar, y establecer entonces el pacto de Dios sobre ese sitio. Lo que hacemos nosotros es participar del fruto de la vid, símbolo del Nuevo Pacto en la sangre de Jesús, y extender el pacto que está sobre nosotros sobre la tierra.”[65]

Solo hay que mirar al Nuevo Testamento para refutar esta práctica. El pacto del Nuevo Testamento se selló con el pan, “este es mi cuerpo”, y la copa, “es el nuevo pacto en mi sangre” de la sangre expiatoria de Cristo sobre la cruz.[66] No hay justificación bíblica ninguna ni precedente histórico neotestamentario ni veterotestamentario para utilizar lo meros símbolos para practicar un rito de “liberación” de ataduras diabólicas que supuestamente están impuestas sobre nuestras ciudades y tierras “malditas” por pactos paganos. Esto no lo hicieron Josué y los israelitas cuando tomaron la Tierra Prometida donde se había practicado todo tipo de aberración pecaminosa y estaban bien pactados con sus dioses demoníacos. Esto no lo hizo Pablo cuando entró en las ciudades paganas de los gentiles que estaban saturadas con la presencia demoníaca y las prácticas satánicas. Esto no nos enseñan ni los Evangelios, ni las Epístolas, ni ninguno de los patriarcas ni profetas. Leyendo la Epístola a los Hebreos nos hace abundantemente claro que Jesús dio su vida y derramó su sangre en sacrificio perfecto y completo, una vez y para siempre. No nos enseña que hay que practicar más obras para que la bendición de la expiación divina esté obstaculizada por ataduras satánicas y por lo tanto hay que romper los pactos antiguos para establecer el pacto de Dios sobre ese sitio. Es una obra soberana de Dios que no depende de nuestros ritos simbólicos ni nuestras indagaciones históricas y genealógicas. Sí depende de nuestras oraciones y del Espíritu Santo. No nos enseña en ninguna parte que el pacto sólo está sobre nosotros y hay que extenderlo sobre la tierra por medio de la práctica de una forma de hechicería bendita con símbolos y fórmulas de palabras positivas proféticas. Si no lo hicieron Josué, Jeremías, Jonás, Juan el Bautista, ni Jesús; si no lo hicieron ni lo enseñaron Pedro, ni Pablo, ni Juan, ¿qué justificación bíblica tenemos para practicarlo hoy como parte imprescindible en la guerra espiritual. Tenemos que siempre recordarnos quien es él que lucha por nosotros y cuál es nuestro papel bíblico dentro del esquema del plan de Dios en la evangelización mundial.

Ana Méndez continúa diciendo: “Cuando estudiamos las heridas de la tierra y la confesión de identificación (ambos postulados fortuitos e invenciones de los ideólogos de la guerra espiritual) vimos que lo que es un principio espiritual para un individuo, lo es también para el conjunto de individuos que conforman una nación.” En base de este principio sin base bíblica y no probado que “vieron”, Méndez afirma, “Cuando una tierra es liberada de los pactos y maldiciones que estaban sobre ella, necesita establecerse sobre ella un nuevo pacto en Cristo Jesús.”[67] No se ha probado la teoría extra bíblica de la necesidad de la liberación de una ciudad de antiguos pactos y maldiciones. Ni mucho menos se ha establecido por las Escrituras la necesidad de establecerse sobre una ciudad un “nuevo pacto” en Cristo Jesús. La idea de que el nuevo pacto en la sangre de Jesucristo necesite alguna obra adicional para que se extienda sobre las ciudades “liberadas” por los nuevos guerreros espirituales es pura herejía. Méndez afirma, “Cuando Josué penetró la tierra que Dios le había prometido, lo primero que hizo fue establecer un altar a Dios, como símbolo de la consagración de la tierra y para establecer la presencia de Dios en medio de un territorio aún dominado por el paganismo.” Pero la Biblia no nos da esta explicación de los hechos. (Josué 8:30-31) “Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal, 31como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz”.[68] Josué edificó el altar y sacrificó el holocausto en un acta de adoración y obediencia a Dios como ofrenda de paz. No nos habla la Biblia de la liberación de las ataduras sobre la tierra ni la extensión del pacto de Dios por medio de la edificación de este altar en esta ocasión, ni cuando Moisés lo ordenó de parte de Dios en Deuteronomio 27:2-8, ni nos da ninguna instrucción que esto serviría como patrón para la conquista de los territorios en futuras generaciones.

Ana Méndez sigue: “La pregunta ahora es: si nosotros también tenemos que conquistar las naciones que Dios nos ha entregado,” (una suposición de los nuevos guerreros espirituales) “¿cómo se levantan altares en el año 2000?” Ella dice, “La forma más visible será estableciendo Iglesias en un territorio, pero si usted va a tomar para Cristo un volcán consagrado al diablo, o una Secretaría de Estado, dudo mucho que en estos sitios pueda edificar una iglesia. Sin embargo, podemos consagrar con aceite y con vino, y anular de esta manera la acción demoníaca en este lugar.”[69]

En primer lugar, esto toma por sentado el hecho que “nosotros también tenemos que conquistar las naciones que Dios nos ha entregado.” Esto ignora la naturaleza doble del “reino de los cielos” que se está estableciendo en los corazones de los hombres: el cumplimiento actual contemporáneo y el cumplimiento escatológico en el futuro del Reino de Dios. Se acerca más a la doctrina de algunos, como los proponentes del Reino Ahora y la Lluvia Tardía, que son de la idea de que la iglesia haya fallado y que un grupo especial escogido por Dios, los Hijos Manifiestos, va a tomar posesión de este mundo físico, social, económico, religioso, etc. para preparar el camino para la entrada del Rey. Ellos ponen un énfasis desproporcionado sobre los apóstoles y profetas y los demás de los cinco ministerios de la iglesia estableciendo una exclusividad monopólica para estos ministerios que llegan a tener una posición cuasi divina.

Para asombro nuestro descubrimos que C. Peter Wagner y sus socios han establecido ahora la Coalición Internacional de Apóstoles proclamando que Dios está haciendo algo nuevo en el “Nuevo Cristianismo Apostólico” lo cual él dice que como mínimo es tan significativo como la Reforma Protestante de hace 500 años. Primero lo llamó “Iglesias Posdenominacionales”[70] y creo que esto es muy indicativo de lo que Wagner realmente piensa y está tramando. Wagner dice, “La Nueva Reforma Apostólica es una obra extraordinaria de Dios al final del siglo XX que está, hasta un punto muy significativo, cambiando la forma del Cristianismo Protestante alrededor del mundo.”

Dentro del Nuevo Cristianismo Apostólico, Wagner concibe a la autoridad gubernamental siendo ejercido por el pastor en la iglesia local, mientras a nivel trans-local por apóstoles quienes operan con autoridad relacional en vez de una jerarquía burocrática que típicamente ha sido ejercido por medio de estructuras denominacionales.[71] En resumen, C. Peter Wagner está declarando para el Cristianismo tradicional un Nuevo Nombre, una Nueva Estructura de Autoridad, un Nuevo Adiestramiento del Liderazgo, un Nuevo Enfoque de Ministerio, Nuevas Formas de Oración, un Nuevo Estilo de Adoración, Nuevo Financiamiento, Nueva Extensión, y una Nueva Orientación de Poder.[72]

En segundo lugar Méndez cree que tenemos que levantar altares hoy y anular de esta manera la acción demoníaca en ese lugar para conquistar así a nuestras ciudades. Esto se puede llevar a cabo, según ella, consagrando con aceite y vino a estos lugares. Ella cuenta un caso donde ella y su grupo estaban “tomando las pirámides de Teotihuacán”. Relata cómo tenían la encomienda de “cancelar los pactos del palacio sacerdotal, donde se llevaron a cabo una gran parte de los sacrificios humanos.”[73] Ana Méndez cuenta que, aunque estaba el lugar cerrado al público por ser zona de estudios antropológicos, habían empezado la guerra muy temprano y el lugar estaba prácticamente vacío. “Le pedí al equipo de guerreros que me cubriera en oración, y pidiéndole a Dios que me hiciera invisible, salté las cadenas de protección y me metí al lugar prohibido.” Aquí sobran comentarios porque la iglesia no puede ser partidaria de tal desacato de las leyes civiles. El fin no justifica los medios. Sigue contando Méndez sobre su aventura, “Sentía opresión hasta en el cuero cabelludo. El Espíritu Santo me confortó diciéndome que no temiera, que el Señor iba delante de mí con gran poder. Tenía que bajar a un sótano prácticamente a oscuras.” Más adelante cuenta:

“Cuando hube llegado abajo, el Señor abrió mis ojos espirituales y pude ver sobre el asiento de los sacrificios un enorme demonio alado, como un vampiro gigantesco que llenaba casi todo el recinto. Sin titubear, arremetí contra él, confesando su derrota por la sangre de Jesús y decretando cuanta palabra del poder de Dios venía a mi mente. Empecé luego a romper todo pacto que se hubiera hecho con el diablo a través del derramamiento de sangre. Aquella potestad estaba enfurecida, así que no perdí más tiempo y arrojé el aceite y el vino sobre él, declarando que se hundiera en el abismo. En ese momento se hizo un remolino rojo, como de fuego, y lo absorbió hacia el fondo de la tierra. Un nuevo pacto había quedado sellado por la sangre de Jesús.”[74]

Se supone que vio a todo esto con sus “ojos espirituales”. No nos da ningún ejemplo del Antiguo ni del Nuevo Testamento para justificar toda esta maniobra. Este ejemplo realza la idea de la necesidad imperiosa de lidiar directamente con demonios y el uso de objetos simbólicos para hacer guerra espiritual, lo que parece más a la práctica de la hechicería que al ejemplo/precedente y la enseñanza bíblica para ganar victorias espirituales rompiendo maldiciones que supuestamente amarran a los terrenos y a las ciudades.

Méndez afirma, “Las piedras juegan un papel importante en la guerra territorial; son símbolo de Cristo, “la Roca”, y sirven para delinear la tierra.” Ella usa la porción bíblica en Deuteronomio 6:8-9 para justificar su postura innovadora y polémica. Citando el texto que dice, “Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

Méndez evidentemente concluye que estas porciones bíblicas escritas sobre piedras y sobre los postes sirvieron de amuletos y fetiches para espantar a los espíritus malignos territoriales y traer la bendición. Sólo hay que mirar el contexto mayor.[75] El énfasis que encontramos aquí es sobre la obediencia a la Ley de Dios, de guardar todos los estatutos y mandamientos para traer bendiciones. Había que repetirlos, hablar de ellos dondequiera que se encontraran, atarlos a la mano para que no olvidaran en años futuros las generaciones de descendientes de donde procedió la bendición de la tierra prometida. “17Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, sus testimonios y los estatutos que te ha mandado. 18Haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien y llegues a poseer la buena tierra que Jehová juró dar a tus padres, 19y para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho. 20»Mañana, cuando te pregunte tu hijo: “¿Qué significan los testimonios, estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?”, 21dirás a tu hijo: “Nosotros éramos siervos del faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa. 22Jehová hizo delante de nuestros ojos señales y milagros grandes y terribles en Egipto, contra el faraón y contra toda su casa. 23Y nos sacó de allá para traernos y darnos la tierra que prometió a nuestros padres (Deuteronomio 6:17-23)”[76]

Aquí queda muy claro por el contexto que el propósito explícito de Dios en dar estas instrucciones a su siervo Moisés, que estaba previniendo la probabilidad que con toda la prosperidad material, los israelitas podían olvidarse de Dios como su libertador y salvador y la fuente de todas las bendiciones en lo cual iban a entrar al poseer la Tierra Prometida. “10Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, 11con casas llenas de toda clase de bienes, las cuales tú no llenaste, con cisternas cavadas, que tú no cavaste, y viñas y olivares que no plantaste, luego que comas y te sacies, 12cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre (Deuteronomio 6:10-12). [77] Examinando el significado más sencillo y la intención original del autor, en ningún momento se nos permite pensar que estos se utilizaran con un propósito de servir como una ofensiva contra los espíritus territoriales ni para desatar las bendiciones de Dios sobre la tierra.

Méndez explica, “En la toma de una ciudad, ponemos versículos escritos sobre piedras de río, y rodeamos con ellas todo el territorio que vamos a tomar, estableciéndole al diablo que de ahora en más ese terreno le pertenece a Cristo. También las colocamos en territorio enemigo, templos idolátricos y lugares de hechicería, con versículos que decreten la derrota de Satanás.” Luego da el ejemplo de una vez cuando “tomábamos la basílica más importante de México, el Espíritu no llevó a poner estas piedras (pusimos doce) en el interior del templo” y decretaron una profecía del Antiguo Testamento y proclamaron que sobre ellas se extendería el Reino de Dios. Una serie de setenta y dos temblores sacudieron a la ciudad la semana siguiente que causó mucho daño en la antigua basílica, lo cual Méndez reclama como consecuencia de sus acciones.[78]

La autora indica una preocupación que tenía después de la “primera gran toma de la ciudad de México” por lo duradera que resultaría la victoria y si había que repetir sus acciones periódicamente. Por supuesto, ya que no había precedente bíblico o instrucciones a tal efecto, tuvo que meditar y orar para oír la voz “del Espíritu” que la indicaba que había que usar la sal para sellar el pacto para siempre. Ella dice, “Necesitamos un recurso que le dé a los pactos de Dios que establecemos sobre la tierra un carácter perpetuo, donde el diablo no pueda edificar nada encima. Y para esto sirve la sal.” Méndez lo ilustra con un ejemplo: “Cuando tomamos el volcán Irazú sucedió algo bellísimo: habíamos hecho todo tal como el Espíritu de Dios nos había indicado y terminamos sembrándolo con sal. Cuando íbamos bajando, Dios nos abrió los ojos espirituales a Manuel (uno de los guerreros) y a mí y vimos cómo el Señor había rodeado todo el volcán de ángeles con espadas refulgentes que giraban a gran velocidad.”[79]

Termina su viaje de fantasía simbólica añadiendo que el grano es un símbolo de fruto, de cosecha, de avivamiento. Este símbolo solo lo han usado en los montes. Méndez cuenta, “Cuando en la toma de una fortaleza o de una ciudad Dios nos lleva a tomar los montes que la rodean, desde lo alto soltamos el grano, profetizando la cosecha de almas que vendrá después de la guerra.[80] Ella cita el Salmo 72:16 que dice: “Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano; los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.”. Si miramos el contexto, es un Salmo de David profetizando el reinado de un Rey Justo y la prosperidad en la tierra durante su reinado. No tiene nada que ver con la conquista de una ciudad o de la rotura de ataduras diabólicas sobre la misma ni de efectuar y hacer bajar las bendiciones de Dios en avivamiento.

Ana Méndez enseña que existen varios rangos en el ejército de Dios para practicar la guerra espiritual. Por ejemplo, está el cuerpo de inteligencia, que son los espías; los comandos o “boinas verdes” son guerreros altamente especializados en misiones específicas para la toma de fortalezas. Tienen como principal tarea atar y derribar al hombre u hombres fuertes que controlan una ciudad. La artillería, como en un ejército, es el cuerpo de las brigadas. Son los encargados de las armas de ataque masivo. La artillería ligera en el mundo espiritual, dice Ana Méndez, “son los ministerios de alabanza, los grupos de panderos y de danza de guerra.” La artillería pesada “son los intercesores con unción profética” y “En este rango también veremos las caravanas de coches que rodean las ciudades con intercesión y las marchas de oración. Este tipo de estrategia se usa para derribar los muros espirituales de iniquidad en un territorio y para delimitar los terrenos que están siendo tomados por Cristo.” Finalmente está la infantería. Estos son los soldados rasos quienes hacen la avanzada masiva para penetrar una ciudad. “En el caso de una fortaleza altamente protegida, ellos entran en acción una vez que los comandos hayan tomado al hombre fuerte y las puertas de la ciudad hayan quedado derribadas, ya sea por los comandos o por la artillería pesada.” Méndez explica que, según su pensamiento, “estos son los que pelean cuerpo a cuerpo, por así decirlo. Esto es una acción evangelística y de liberación personal, que le va arrebatando una a una las almas al diablo.”[81]

Todo este esquema tan detallado y organizado con toda su lógica, es bien digno de un profesor y un ideólogo. Pero no tiene base bíblica ni precedente histórico en ninguno de los dos Testamentos. Aún en el Antiguo Testamento, la inteligencia militar recogida por los espías israelíes no fue la base para establecer la estrategia para tomar a la ciudad de Jericó. Fueron órdenes que Josué recibió directamente del Príncipe del Ejército de Dios, Jehová mismo (vea el libro de Josué capítulos 5:13 al 6:27). Josué 5:13 “Aconteció que estando Josué cerca de Jericó, alzó los ojos y vio a un hombre que estaba delante de él, con una espada desenvainada en su mano. Josué se le acercó y le dijo: —¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? 14—No—respondió él—, sino que he venido como Príncipe del ejército de Jehová. Entonces Josué, postrándose en tierra sobre su rostro, lo adoró y le dijo: —¿Qué dice mi Señor a su siervo? 15El Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: —Quítate el calzado de los pies, porque el lugar en que estás es santo.Y Josué así lo hizo. 6:2Pero Jehová dijo a Josué: «Mira, yo he entregado en tus manos a Jericó y a su rey, junto con sus hombres de guerra. 3Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, dando una vez la vuelta alrededor de la ciudad. Esto haréis durante seis días. 4Siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del Arca. El séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. 5Cuando el cuerno de carnero dé un toque prolongado, tan pronto oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará con fuerza, y el muro de la ciudad caerá. Entonces la asaltará el pueblo, cada uno derecho hacia delante».”[82]

Es más. Cuando los israelitas tomaron por sentado la presencia de Jehová con ellos e intentaron conquistar al pequeño pueblo de Hai a base de su inteligencia militar que habían recogido, sufrieron una derrota catastrófica. Josué 7:2-6 nos cuenta la historia. “2Después Josué envió unos hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén, hacia el oriente de Bet-el, y les dijo: «Subid a reconocer la tierra». Ellos subieron y reconocieron a Hai. 3Al volver, dijeron a Josué: «Que no suba todo el pueblo; dos mil o tres mil hombres tomarán a Hai. No fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos». 4Subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. 5Los de Hai les mataron a unos treinta y seis hombres, los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim y los derrotaron en la bajada, por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y se volvió como agua. 6Entonces Josué rompió sus vestidos y se postró en tierra sobre su rostro delante del Arca de Jehová hasta caer la tarde, junto con los ancianos de Israel, y se echaron polvo sobre sus cabezas.”[83]

A Ezequiel Dios le mandó hacer una maqueta de Jerusalén y recostarse 430 días al lado de ella. Esto no lo hizo para establecer un modelo de táctica de guerra para la Iglesia de hoy. Fue como sermón ilustrado, una predicción acerca de la caída de Jerusalén por sus maldades y pecados contra Jehová. (Ezequiel 4:1-5:14).[84]

En la misma porción, Jehová le da a Ezequiel, su profeta instrucciones de comer: “pan de cebada cocido debajo de la ceniza. Lo cocerás a vista de ellos en fuego de excremento humano»” Esto no se enseña al par del adobe simbólico como una táctica de guerra. También Dios le ordenó a Ezequiel que tomara una navaja para rasarse el cabello y la barba. “Tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo, una navaja de barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba;” (Ezequiel 5:1). Esto no quiere decir que nosotros ahora vayamos a rasurar la cabeza y quemar el cabello para conquistar a nuestra ciudad.

A Isaías, Dios le manó a andar desnudo y descalzo por tres años.

“1En el año en que vino el jefe de los ejércitos a Asdod, cuando lo envió Sargón, rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó, 2en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: «Ve, quita la ropa áspera de tus caderas y descalza las sandalias de tus pies». Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo. 3Y dijo Jehová: «De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años, como señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía, 4así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y a los deportados de Etiopía; a jóvenes y a ancianos, desnudos, descalzos y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto” (Isaías 20:1-4).[85]

Hasta ahora no he oído de ninguna enseñanza que hagamos lo mismo como señal profética en la guerra espiritual para derribar a las fortalezas en nuestras ciudades.

Dios dio a Ezequiel las órdenes especiales para esta ocasión como acta profética y junto con cada instrucción dio el significado específico de cada acción como enseñanza espiritual a su pueblo. Esto no fue dado para que lo repitiésemos ahora como cartografía espiritual. El adobe sobre lo cual dibujaba la apariencia de la ciudad de Jerusalén y ponía en contra suya fortalezas y sitios militares no tenía ningún significado, ni entonces ni ahora, de estrategia militar o mapa espiritual identificando así los puntos fuertes de la ciudad para su conquista espiritual. Recuerden que, un texto nunca puede significar lo que nunca significó.

Es posible que, a la vista humana y tomando las narrativas veterotestamentarias alegóricamente, nos parezcan lógicas las conclusiones de unos maestros de renombre que nos han dado unas cuantas enseñanzas de mucho provecho para la obra misionera en nuestros días. Lo enseñan con tanta destreza y convicción, y los protagonistas son tan sinceros… Sin embargo, hay que juzgarlo TODO a la luz de la Biblia y las enseñanzas apostólicas usando una exégesis y hermenéutica correcta para no hacer violencia a la verdad eterna que Dios comunica al hombre.

Cuando uno aplica las normas más sencillas de la ciencia de la interpretación bíblica, estas enseñanzas caen por su propio peso como un castillo de arena, postulado sobre postulado y corolario sobre corolario sobre la arena movediza del esoterismo (buscando lo escondido en vez del pleno significado) y la subjetividad del método alegórico practicando el eiségesis (imponiendo la “verdad” de uno sobre el texto) en vez de la exégesis (sacando el significado del propio texto). Si no están en plena armonía con la Palabra de Dios en su pleno consejo (el contexto mayor y los textos paralelos) ni se encuentran en los precedentes históricos del Nuevo Testamento, las enseñanzas deben ser rechazadas como heréticas.

El Papel Céntrico de la Iglesia en el Plan de Dios

Un error de muchas de estas enseñanzas es pasar por alto o dejar en el olvido lo que es el corazón del plan de Dios para llevar las Buenas Nuevas de la salvación al mundo perdido. Esto es el papel de la Iglesia, cuerpo de Cristo en este mundo. Jesús declaró, “edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:18). El plan de Dios para alcanzar a este mundo es la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Él estableció la iglesia. La idea fue Suya. Es Su plan y no del hombre. Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Existe una confusión sobre la interpretación de Efesios 3:8-11. “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” Según el comentario bíblico, Matthew Henry Commentary, el misterio cósmica por fin revelado, y como Dios ha escogido obrar su eterno propósito, tiene que ver con el “misterio” de la Iglesia. Lo que Pablo recibió, que había estado escondido de los mismo ángeles fue el hecho de que los gentiles y los judíos estarían unidos sin distinción entre ellos como miembros del cuerpo de Cristo, la Iglesia. Coinciden los comentarios de los demás de los eruditos bíblicos tocando estos versículos. Según el Nuevo Comentario Bíblico, se ha llevado a la expresión en una iglesia universal donde Judío y Gentil viven y adoran como un solo cuerpo, en armonía con Dios y con los hermanos y hermanas en Cristo. Una escritura paralela se encuentra en 1 Pedro 1:10 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.”

Yo he observado que prácticamente todos los protagonistas de este nuevo invento de la cartografía espiritual parecen ser grupos paraeclesiásticos y/o iglesias independientes. Inventan su propio vocabulario (código) entre ellos (e.g. “oración a nivel estratégico”) y construyen sus propias ideas/ministerios sobre los postulados de los ideólogos iniciadores sin examinar o escudriñar las bases exegéticas y hermenéuticas con la Biblia en la mano. No digo que lo hagan a propósito, pero a veces parece que tienen que encontrar (o inventar) alguna enseñanza “nueva” “para la iglesia de hoy” donde nunca se había encontrado antes en los dos mil años de la historia de la iglesia, ni tampoco se puede encontrar en el significado original del texto ni la intención del autor. Sin precedentes históricos legítimos que son relevantes y aplicables como normativo para la iglesia de hoy, encuentran un texto aislado, normalmente del Antiguo Testamento, aplican un método alegórico para legitimar su enseñanza o descubrimiento.

No dudo en ningún momento de la buena voluntad y la sinceridad de los protagonistas. También hay que dejar BIEN CLARO que apreciamos inmensamente el papel imprescindible de la oración de intercesión, tanto a escala individual como colectiva. ASEGURAMOS que estamos más que conscientes de la REALIDAD de la GUERRA ESPIRITUAL. No lo negamos en absoluto. Sin embargo, tenemos que llevar a cabo nuestra participación en esta guerra dentro de las pautas establecidas por Jesús y los apóstoles. El Espíritu Santo de Dios no cometió ningún fallo cuando inspiró a los autores de las Sagradas Escrituras en pasar por alto por completo todas estas enseñanzas que ahora nos están descubriendo los autores e ideólogos de la llamada guerra espiritual y su acompañante “cartografía espiritual”. San Pablo bajo la inspiración del Espíritu Santo en 2 Timoteo 3:16 nos enseña que, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Cuando la Biblia dice “enteramente preparado para toda buena obra” me indica que tenemos todo lo que necesitamos para la lucha espiritual dentro del marco de la Palabra de Dios. Claro está que podemos usar métodos, tecnología, cierto conocimiento extra bíblico (antropológico y etnológico, comunicaciones, liderazgo, administración y otros) para ayudarnos en nuestra tarea. El mundo se está cambiando en cuanto a su demografía, urbanización, filosofía posmoderna, el fenómeno de la tecnología y el ciberespacio (computadoras y el Internet), pero cuando se trata de estrategias espirituales, la naturaleza de la lucha es la misma y las armas espirituales también.

También parece el final lógico a una trayectoria que ha llevado unos cuantos años lo de finalmente declararse apóstoles y profetas escogidos sobre naciones y ciudades. Si uno acepta la propuesta que hay espíritus malignos – demonios territoriales – sobre ciudades y naciones quienes hay que identificar, es lógico llevarlo a la conclusión por la otra cara de la moneda que existen profetas y apóstoles sobre áreas geográficas a quienes también hay que identificar en esta lucha espiritual.

Wagner lo explica de la siguiente forma:

Intercesores ruegan al Señor para obreros y literalmente “preparan al terreno” par la mies.

Profetas escuchan los secretos del Señor y declaran Su momento (Amos 3:7) “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”

Apóstoles son los “enviados” quienes movilizarán la iglesia para ser testigos “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Siguiendo su idea de la necesidad de “apóstoles territoriales”, C. Peter Wagner ha formado lo que él llama ahora la “Coalición Internacional de Apóstoles” sobre lo cual él preside personalmente. También ha formado la “Nueva Mesa Redonda Apostólica” donde él funciona como el “apóstol convocador” y Chuck Pierce como “apóstol consejero”. Wagner ve a la Coalición como el vehículo para convocar y reunir apóstoles desde todo el mundo en una red amplia que inicialmente debe componerse de 500 o 1000 apóstoles. La membresía será estrictamente por invitación. Las oficinas, en los suburbios de Dallas, Texas, es administrado por John Kelly, “apóstol ejecutivo”. Se celebrarán “cumbres apostólicas” en distintas partes de los Estados Unidos y alrededor del mundo.[86]

Todo esto tiene que ver con lo que C. Peter Wagner piensa haber identificado como la Nueva Reforma Apostólica lo cual él dice que como mínimo tan significativo como la Reforma Protestante de hace 500 años. Primero lo llamó “Iglesias Posdenominacionales”[87] y creo que esto es muy indicativo de lo que Wagner realmente piensa y está tramando. Wagner dice, “La Nueva Reforma Apostólica es una obra extraordinaria de Dios al final del siglo XX que está, hasta un punto muy significativo, cambiando la forma del Cristianismo Protestante alrededor del mundo.” Explica Wagner, “Por casi quinientos años las iglesias cristianas han funcionado mayormente dentro de las estructuras denominacionales de una forma u otra.” Sigue diciendo, “… nuevas formas y procedimientos operativos se están emergiendo ahora en áreas como son el gobierno de la iglesia local, relaciones entre iglesias, financiamiento, evangelismo, misiones, oración, selección y adiestramiento de líderes, el papel del poder sobrenatural, la adoración, y otros aspectos importantes de la vida eclesiástica.” Wagner dice acerca de estos cambios, “… mayormente están tomando la forma de redes poco estructuradas de apóstoles. En prácticamente cada región del mundo, estas nuevas iglesias apostólicas constituyen el segmento del Cristianismo que más rápido crece.”[88]

Wagner dice que nota dentro de esta Reforma, un reconocimiento creciente de los ministerios apostólicos para hoy que está dando a luz a sus propias familias de líderes y de iglesias a los cuales tienen un cometido relacional como madre o padre. “La diferencia más grande entre el Nuevo Cristianismo Apostólico y el Cristianismo tradicional es la cantidad de autoridad espiritual delegada por el Espíritu Santo a individuos.” Wagner insiste, “En el Cristianismo tradicional, la autoridad descansaba sobre grupos como concilios de iglesias, sesiones, congregaciones, y asambleas generales. El Nuevo Cristianismo Apostólico le ve a Dios encargando el gobierno de la iglesia a individuos.”[89]

Dentro del Nuevo Cristianismo Apostólico, Wagner concibe a la autoridad gubernamental siendo ejercido por el pastor en la iglesia local, mientras que a un nivel más allá de los local por apóstoles quienes operan con autoridad relacional en vez de una jerarquía burocrática que típicamente ha sido ejercida por medio de estructuras denominacionales.[90]

Wagner enseña que estos apóstoles sólo tienen autoridad divina para operar en ciertas esferas (territorios). Cuando salen de su territorio carecen de autoridad. El define los apóstoles como Apóstoles Verticales y Apóstoles Horizontales. Los Verticales son Apóstoles Eclesiásticos, Apóstoles en Función, Apóstoles Miembros de Equipo, y Apóstoles Congregacionales. Los Apóstoles Horizontales son Apóstoles Convocadores, Apóstoles Embajadores, Apóstoles Movilizadores, y Apóstoles Territoriales. También existen Apóstoles de la Plaza del Mercado según Wagner.[91]

En resumen, C. Peter Wagner está declarando para el Cristianismo tradicional un Nuevo Nombre, una Nueva Estructura de Autoridad, un Nuevo Adiestramiento del Liderazgo, un Nuevo Enfoque de Ministerio, Nuevas Formas de Oración, un Nuevo Estilo de Adoración, Nuevo Financiamiento, Nueva Extensión, y una Nueva Orientación de Poder.[92]

Tenemos que siempre recordarnos de la naturaleza de las armas de nuestra milicia según la Palabra de Dios. Esto no ha cambiado y no sólo es válido, sino que es suficiente para la guerra espiritual en el siglo XXI. Efesios 6:13-18 dice, “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica por todos los santos;” 2 Corintios 10:3-4 añade, “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”

Estas son las armas de nuestra milicia:

1. El Nombre de Jesús Marcos 16:17; Juan 14:14; Fil 2:9; Hech 4:12

2. La Sangre de Jesús 1 Ped 1:18-19 “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como d un cordero sin mancha y sin contaminación.”

3. El Ayuno Lucas 5:33-35 “Más vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán.”

4. La Alabanza/Adoración Hechos 16:25 “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, …”.

5. La Palabra de Dios Efesios 6:17 “Y tomad… la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.”

6. La Oración Intercesora Santiago 5:16

La naturaleza/tendencia humana es de buscar alguna manera de hacer la obra nosotros mismos. Si yo hago la obra, no tengo que agradecerle a nadie. Es más fácil si podemos reducirlo a una formula o ciertos pasos a seguir (1, 2, 3, … ). Esto es lo que pide nuestra cosmovisión occidental aristotélica de seguir la lógica deductiva para una conclusión o solución científica. Es mucho más difícil para la naturaleza humana “humillarse”, “buscar el rostro de Dios”, disponernos a oír de Dios, orar, ayunar, y depositar nuestra fe y confianza en Dios Altísimo.

La lucha en el caso de Daniel y el “príncipe del reino de Persia” y lo que seguiría con el “príncipe de Grecia” se libraba entre las fuerzas espirituales sin el conocimiento ni la “ayuda” de Daniel. Es más, el mensajero celestial que había sido mandado con la respuesta de la oración de Daniel declaro: “y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe”(Daniel 10:21).

continuará…
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