De vuelta al catolicismo


De vuelta al catolicismo

Actualización: confundí el testimonio de Marcos Grodi con el de Scott Hahn, por lo que tuve que actualizar el artículo.

Varios creyentes católicos me han recomendado la historia de Scott Hahn, quien vendría a ser como el heraldo de la vuelta al catolicismo. Recuerdo los tratados anticatólicos que se distribuían desde las iglesias reformadas por los años noventa, con títulos tan expresivos como Babilonia la gran ramera o La idolatría de Roma. Noto que ha menguado un poco el ataque hacia los católicos, ahora son ellos quienes llevan la ofensiva, con ex ministros protestante como punta de lanza.

Marcus Grodi era un buen pastor con muchas preguntas como cualquier creyente. Estuvo buscando respuestas a sus dudas e interrogantes por medio de las escrituras, la teología y otros pastores, compañeros de ministerio, todo esto para terminar con más preguntas a medida que cerraba brechas en su muralla de fe. Su búsqueda tenía muy buenas intenciones, quería aclarar sus dudas personales para guiar correctamente su congregación.

Después de mucho reflexionar y buscar, decidió irse como pastor a una iglesia más grande, con un presupuesto diez veces mayor del que había tenido en su anterior iglesia, pensó que en ella se sentiría mejor. En sus palabras:

Al principio pensé que había resuelto el problema, pero solamente un mes después me di cuenta que “más grande no era mejor”. Mi frustración creció proporcionalmente.

La gota que derramó el vaso fue una reunión del liderazgo local en la cual participó, estaban por decidir el dilema de llamar a Dios padre o madre, defendió la posición de llamarle padre y esta es su descripción de lo que pasó:

Defendí esa posición aludiendo las Escrituras y la Tradición Cristiana. Para mi consternación me di cuenta que la fracción que representaba era una minoría y estábamos peleando una batalla perdida. El asunto sería resuelto, no por un buen razonamiento, apelando a las Escrituras o a la Historia de la Iglesia, sino por la mayoría de votos de los liberales, en pro de un lenguaje neutral. Fue en esa reunión que por primera vez reconocí el principio anarquista situado en el centro del protestantismo.

Al parecer su desencanto fue mucho y se levantó dentro de él un Luteroen potencia, pero a la inversa. Su esposa también trabajaba en un programa para apoyo a mujeres embarazadas y no entendía la inconsistencia entre sus convicciones pro-vida y la posición pro-aborto de su iglesia presbiteriana.

Luego asistió a una charla con su amigo y ex compañero en el seminario bíblico, Scott Hahn, quien le contó parte de su testimonio y de como terminó en el catolicismo. Compró unas cintas con la historia de Hahn y un libro que también le recomendó. Siguiendo el ejemplo de su amigo inició su propio viaje de vuelta al catolicismo romano.

Creo que el problema en el que se topó Marcus Grodi es el mismo que encontrará en el catolicismo o cualquier otro derivado de la iglesia del primer siglo. Lideres súper poderosos que hacen leyes universales anti-aborto para luego convertirse en pro-aborto o prohíben hoy aquellas cosas que venerarán mañana. No es un problema del protestantismo o el catolicismo, es un problema de los derivados y las copias poco fieles.

Hoy los católicos envían la historia de este converso al catolicismo como antes nosotros repartíamos los tratados evangelísticos de sacerdotes conversos al protestantismo después de quedar asqueados de la doble moral, inmoralidad y tantas otras cosas que vieron en la iglesia católica. Ellos encuentran en Marcus Grodi o Scott Hahn lo mismo que encontramos nosotros ayer en testimonios como el de Joseph Zacchell.

Lamentablemente ni Hahn, ni Grodi, ni Zacchell ni Lutero fueron tan radicales. A fin de cuentas fueron solo cristianos que con la mejor intención del mundo hicieron lo mejor que pudieron para encontrar respuestas a sus interrogantes, pero ninguna de las tres fue la mejor solución. Transcribo la respuesta que le dejé a un creyente:

Si de verdad deseamos reencontrarnos con nuestra identidad cristiana, no debemos retroceder 500 años, al inicio de la reforma protestante, sino 2,000 al libro de los hechos, donde inicia lo única expresión de iglesia que nos dejó Jesús y que debe vivir la cristiandad. Una comunidad de creyentes, simplesencilla, y sin estructuras complejas ni apellidos humanos (católicos, presbiterianos, bautistas o reformados). Después de todo, eso es la iglesia, la familia de Dios.

No creo que sea conveniente invertir el tiempo en reformas si podemos ponernos de acuerdo solo con volver atrás, a la primera iglesia, a nuestras raíces cristianas. No volvamos a cometer el mismo error, no retrocedamos ni al 1517 (la reforma) ni al 325 (concilio de Nicea) donde quizás inició la expresión “institucional” de la iglesia. Volvamos al siglo primero, donde está la expresión original. Si tenemos documentos originales no debemos andar con copias, y no creo que el catolicismo sea precisamente la copia más parecida o fiel a los originales. Cualquier vuelta atrás que no nos lleve directamente al siglo primero, al libro de los hechos, será un retroceso.

Art. relacionado

fuente bibl.

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