La cartografía espiritual (2da Parte)


La cartografía espiritual (2da Parte)
Donald Jeter (Año: 2001 – Num.: 4) email: print:

Podemos sentir profunda vergüenza y lamento por los pecados de nuestro pueblo en la actualidad y/o durante su historia. Esto no quiere decir que la Biblia nos enseñe en alguna parte la necesidad de buscar el momento histórico y la razón por la que supuestamente el diablo robara el dominio y que nuestra identificación y arrepentimiento rompiese el pacto con el diablo y sus garras sobre la ciudad. La victoria individual y colectiva es obra de la sangre de Cristo y el poder del Espíritu Santo. Añadir cualquier requisito es restar de la eficacia de la obra expiatoria de Jesús quien dio su vida como sacrificio “una vez y para siempre” sobre la cruz del Calvario.

Extremos en las enseñanzas

Ana Méndez es la autora del libro, “Los cielos serán conmovidos” por Casa Creación. En la misma “dedicatoria” Ana Méndez dice: “Dedico este libro a mi amado Padre Celestial, a Jesucristo mi Señor y mi Salvador, y al Espíritu Santo quién realmente lo inspiró. Así que, desde el mismo principio sabemos que el libro fue inspirado directamente de Dios. Ella dice, “Y a mi apóstol y pastor personal, el Dr. Rony Chaves, por cuyo ministerio y apoyo Dios me dio la unción, la sabiduría y el valor para entender y llevar a cabo la guerra espiritual en las dimensiones que aquí se narran.[42]

El Prólogo fue escrito por C. Peter Wagner (Instituto de Liderato Wagner, canciller), y lo encuentro aún más alarmante. Entre otras cosas, Wagner declara: “Dios le ha estado encomendando a su Iglesia misiones de combate en el mundo invisible, a niveles superiores nunca antes documentados.” Y, “Uno de los generales espirituales que Dios ha llamado a dirigir las tropas para el combate es Ana Méndez. Uso deliberadamente el término ‘generales’ porque me di cuenta que los grandes ejércitos tienen relativamente pocos generales.” “… si vamos a ser victoriosos, el liderazgo es crucial. Ana Méndez es una de esas líderes que visualiza el panorama completo, escucha a Dios y recibe su dirección, motiva a las tropas a ir al combate, prepara la estrategia y se dirige al frente de batalla sin reservas.”

“No todos los generales se encuentran en las primeras líneas de combate. … Mas no es así como Ana Méndez ve su papel en las guerras espirituales. Ella ha estado en pie de guerra en los Himalayas; en el mismo Monte Everest, en las regiones superiores del Río Nilo, localizó el Jardín del Edén en Turquía y construyó un altar simbólico para la gloria de Dios, confrontó los poderes de la oscuridad en el río Amazonas y también ungió con aceite la antigua ruta comercial entre Egipto e Israel. Estas son sólo algunas de las asignaciones que el Señor le ha encomendado en el frente de la contienda.” …

“En su libro Los cielos serán conmovidos” Ana Méndez nos ha hecho un favor al escribir sobre el discernimiento, las experiencias, la revelación divina y la estrategia que Dios le dio para la guerra espiritual. El libro que tiene en sus manos delinea el curso de los frentes de batalla de la guerra espiritual en los días que se aproximan.”[43]

El Prefacio, escrito por “Rony Chávez – El Profeta del Altísimo Dios” sostiene: “Una ‘Nueva Ola’ del Espíritu Santo baña hoy la tierra. La Palabra Viva está brotando del Trono Divino con gran iluminación para facultar a los maestros de la Iglesia a fin de impartir a cada creyente un conocimiento práctico, sencillo pero profundo a la vez.”

“El ‘manto profético’ está llegando sobre las naciones del mundo, y con él una poderosa unción guerrera está llenando la Iglesia. Dios es quien nos está llevando a la confrontación con los poderes demoníacos. El Señor está a la ofensiva y nos provoca a ir a una guerra espiritual estratégica contra Satanás.” …

“… Ana procede de un contexto de vudú y hechicería, y por la gracia de Dios ha sido salvada y cambiada. Obviamente, ella tiene mucho que decirnos, pero además es una intercesora ferviente; una verdadera guerrera de oración.” …

“La unción que esta mujer de oración ha conquistado en muchas y grandes batallas, hace que su libro deba ser leído con mucha atención.”

“En lo personal recomiendo este trabajo. Como profeta de Dios me atrevo a asegurarle que, después de que lo haya leído, nunca más será el mismo.”[44]

La contraportada afirma: “Ana Méndez es la fundadora de la Iglesia La Nueva Unción en México, pionera en el mover profético y de guerra espiritual. Actualmente es coordinadora del Frente de Proyectos Estratégicos de la Red Internacional de Guerra Espiritual en el Centro Mundial de Oración que preside el Dr. C. Peter Wagner en Colorado Springs, E.U.A. Méndez forma parte de los ministros asociados de Avance Misionero Mundial, ministerio internacional fundado por el Dr. Rony Chaves de Costa Rica. También es directora del Ministerio Shabac en su país natal México, el cual lleva a cabo la visión de establecer el reino de los cielos sobre la tierra y preparar el camino del Señor.

Lo que más llama la atención en este libro es el lugar de importancia que le da C. Peter Wagner como el ideólogo máximo y “apóstol” internacional del movimiento. Él la llama uno de los “pocos” generales espirituales en las líneas de combate de la guerra espiritual. Wagner señala que el liderazgo es crucial e insiste de nuevo que Ana Méndez es una que delinea el curso de los frentes de batalla para los días que se aproximan, que recibe su revelación y la estrategia de Dios.

¿Qué es lo que está haciendo este individuo para trazar los patrones para la guerra espiritual en el Siglo XXI? “Ella ha estado en pie de guerra en los Himalayas;” (¿Y qué quiere decir eso de “estar en pie de guerra”? ¿Cuál es la base bíblica?) “en el mismo Monte Everest, en las regiones superiores del Río Nilo, localizó el Jardín del Edén en Turquía y construyó un altar simbólico para la gloria de Dios,” (¿Para la gloria de quién?) “confrontó los poderes de la oscuridad en el río Amazonas y también ungió con aceite la antigua ruta comercial entre Egipto e Israel. Estas son sólo algunas de las asignaciones que el Señor le ha encomendado en el frente de la contienda.”[45] Además de unos viajes grandiosos a destinos exóticos, ¿qué efecto realmente tienen estas excursiones? y ¿sobre qué base bíblica, instrucción apostólica, precedente histórico neotestamentario se llevan a cabo estas hazañas?

Notamos que el apóstol y “profeta del Dios Altísimo” Rony Chaves nos revela que Ana Méndez procede de un contexto de vudú y hechicería. Tenemos que guardar contra la introducción de las tácticas del mundo oscuro que practican las fuerzas de tinieblas tomando por sentado que las mismas tácticas cuando son aplicadas al lado del bien tendrán los mismos resultados en sentido positivo, pasando por alto todas las instrucciones bíblicas y apostólicas, las normas de hermenéutica, y los precedentes históricos neotestamentarios. Nuestras armas como claramente enseña la Biblia, son espirituales.

Mientras los agentes humanos del diablo usan los sacrificios animales (y a veces humanos), hacen uso de los lugares altos y otros puntos geográficos, usan sus encantamientos y fórmulas mágicas, Cristo derramó su sangre “una vez y para siempre” como comenta el escritor de Hebreos: “Habiendo dicho arriba: Sacrificios, ofrendas y holocaustos por el pecado no quisiste ni te agradaron (cosas que se ofrecen según la ley), luego dijo: ¡Heme aquí para hacer tu voluntad! El quita lo primero para establecer lo segundo. Es en esa voluntad que somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” (Hebreos 10:8-10; vea también Hebreos 7:27; 9:12, 26). Por lo tanto no hace falta ninguna obra más de parte del hombre, sólo la predicación del evangelio y no con palabras de humana sabiduría, como explica Pablo en su primera carta a los corintios (1Corintios 2:4-5) para que la fe no se base sobre la sabiduría de los hombres sino el poder de Dios. En 2 Timoteo 4:17 Pablo cuenta, “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Jesucristo es el soberano de los reyes de la tierra. Cristo nos libró de nuestros pecados con su sangre: “y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libró de nuestros pecados con su sangre, (Apocalipsis 1:5).

Una vez más Pablo nos declara en Efesios 2:8, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” No dejemos las mismas bases de las enseñanzas apostólicas ahora en nuestro afán de seguir las novedades que apelan a la inteligencia y el conocimiento humano. No olvidemos ahora las últimas palabras de Jesús en esta tierra, cuando prometió, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”(Hechos 1:8). Lo que ha sido la clave del éxito del movimiento Pentecostal “hasta lo último de la tierra” ha sido contundentemente el poder del Espíritu Santo. Él es nuestro estratega y nuestro manual de guerra es la Biblia, la Palabra de Dios. El Señor de los Ejércitos es nuestro General. Dios mismo es quien manda a las legiones celestiales y no somos nosotros. El Espíritu Santo nos da Su conocimiento (el discernimiento y otros dones) y no los “cuerpos de inteligencia” de la iglesia en un nuevo ministerio para la iglesia del siglo XXI practicando el llamado “espionaje espiritual”, como lo apellidó Bob Beckett en 1974 y que ahora se llama “cartografía espiritual”.

Posturas Extremistas

“Dios, en nuestros días, está despertando el espíritu de miles de personas para depositar en ellos la revelación de sus planes y estrategias; gente ungida por Dios para entender los tiempos que estamos viviendo y para desatar sobre ellos su manto profético. Amos 3.17 dice: ‘Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.’”[46]

“De la misma forma que fueron despertados los espíritus de Ciro, Rey de Persia, de Esdras, de Nehemías y de Zorobabel para reconstruir los muros y el templo de Jerusalén, Dios está tocando una trompeta tan clara y cristalina que los oídos de sus escogidos están siendo abiertos para escuchar con precisión la voz del Altísimo, y saberla distinguir de la voz devastadora y derrotista del enemigo.

· Una unción profética, junto a…

· Una unción de discernimiento espiritual,

· Una unción de sabiduría, y …

· Una poderosa unción de guerra espiritual..

… ¡están siendo desatadas sobre la iglesia de Cristo Jesús![47]

“Hay ciudades y regiones enteras que no podrán ser penetradas por el Evangelio hasta que una acción determinante conquiste las esferas de tinieblas que las mantienen en cautiverio.”[48]

“La unción profética que residía en David inclinó los cielos y trajo la presencia de Dios. … Esta es la misma unción que está siendo derramada por el Espíritu Santo. Una unción nacida en el corazón de Dios y desde el trono de Dios. Una unción por el manto profético, que traerá la visitación más grande del Espíritu Santo, para penetrar los secretos de Dios y para demoler las fortalezas más grandes, los principados y poderes de las tinieblas. Es una unción que levantará el poderoso ejército de Dios..”[49]

“Es necesario que sean levantados hombre y mujeres escogidos, afines y extremadamente sensibles a la voz de Dios, quienes conociendo los tiempos y la voluntad del Señor, profeticen al Espíritu: ‘Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos y vivirán.’ Y como lo vio Ezequiel, ellos verán a la Iglesia revivir y levantarse firme sobre sus pies, formando ‘un ejército grande en extremo’.

Es primordial que la Iglesia reciba la revelación de que somos un ejército levantado por Dios para someter a todos los enemigos y ponerlos por estrado de los pies de Cristo. Son enemigos que Dios ya entregó en nuestras manos, pero tenemos la enorme responsabilidad de establecer esta victoria hasta el último rincón de la tierra, para su honra y su gloria.

Dios ya los está haciendo. Por todo el mundo hay un ejercito que está arrebatando de los cielos la unción y tomando el mandato de Dios para declararle al diablo una guerra sin precedentes.”[50]

“Creo fuertemente en mi corazón que el Espíritu Santo está tratando en nuestros días de sensibilizarnos a las verdades profundas que afectan en forma crítica a nuestros países. El pecado inconfeso, los pactos y juramentos que no han sido rotos, las puertas ancestrales que se abrieron invitando a dioses ajenos a tomar posesión de nuestra tierra y que no han sido cerradas, el poder de tantos sacrificios de sangre que aún no han sido anulados… todo eso sigue dándole derecho legal al diablo para actuar en nuestras naciones.” Termina diciendo, “Es cada día más y más importante conocer estas cosas para poder luchar efectivamente en contra de los poderes de las tinieblas.”[51]

Ana Méndez habla de la imperiosa necesidad de investigar para conocer la historia de una ciudad desde su fundación. Ella dice, “Así como el tiempo de la gestación de un feto en el vientre de su madre y los primeros años de vida son determinantes en el desarrollo de una persona, también lo son los principios sobre los cuales es edificada una ciudad. Es en este período de formación donde el alma del niño es profundamente marcada por las circunstancias. Y donde también van a forjarse los fundamentos espirituales que regirán una ciudad.”[52]

Después de trazar en algún detalle la historia de algunos de los dioses de México, como eran Hitzilopochtli (el dios sol cuyo poder se representa por el águila), Tlaloc (dios del agua), Tezcatlipoca (el espejo humeante – dios múltiple, terriblemente hechicero), Coyolxauqui (diosa de la luna), Tenochtitlán (dios de la agricultura, de la tierra y del viento), Malinalxochitl (madre de Copil), Copil (el dios hechicero), y Cihuacóatl (mujer serpiente). Es una historia de brujos aztecas, sacrificios humanos donde se arrancaba el corazón de la víctima aún con vida, canibalismo, y todo tipo de ocultismo, hechicería y esoterismo. Méndez afirma cómo las prácticas diabólicas se están realizando aún en la actualidad en el cementerio de los sótanos de la catedral de México. “Los santeros sacrifican y hacen encantamientos en el cementerio de los sótanos. (Esto no lo cuento de oídas, sino porque personalmente lo hice, mientras estaba en las filas de la santería.)” Sigue diciendo, “Los practicantes de la magia, de la macumba, del palo mayombe y el vudú adquieren poderes de sus dioses en los sótanos de la Catedral.”[53]

Ella declara, “Es sumamente importante conocer estas cosas, porque por estas causas Dios ha profetizado maldición sobre nuestros pueblos, y es muy necesario romper estos pactos, confesar estos pecados y proclamar la sangre de Jesús sobre estos lugares. También hay que atar y reprender a estos espíritus, y establecer el pacto de Dios sobre nuestra tierra.” Méndez cita a Ezequiel 24:6-9 para justificar esta postura, “¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada!” Sin embargo, aquí Dios está pronunciándose en contra de la ciudad de Jerusalén. Ezequiel estaba profetizando palabra de Dios hablando de la destrucción inminente de la misma mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Este relato no fue dado para servir como modelo para subsanar a las ciudades que hayan cometido horrorosos crímenes. Este no fue el intento original del autor ni se deben sacar enseñanzas para la iglesia de hoy tomándolo como una alegoría. Las normas de la hermenéutica no nos lo permiten. Para enseñar eso, hay que hacer violencia al significado del texto, al contexto, y su propósito histórico. ¿Qué hizo Jesús al respecto? En Mateo 23:27 Jesús llora sobre Jerusalén, pero no profetiza sobre los principados de maldad sobre la ciudad ni ata el “hombre fuerte” ni ninguna cosa semejante. Jesús proclama: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Cuando Esdras y Nehemías se arrepintieron por los pecados del pueblo, se trataba de pecados contemporáneos del pueblo al cual representaban ante el Altísimo. No indagaron en la historia de la ciudad que predataba por muchos años a la ocupación israelita para encontrar y confesar los pecados de los oriundos quienes habrían cometido atrocidades abominables siendo parte de la tierra prometida.

Ana Méndez escribe, “Si los profetas veterotestamentarios recibieron instrucciones específicas, y el obedecerlas trajo la gloria de Dios, ¿no podrá el mismo Dios que lo hizo antes, traer un mover profético dentro de los márgenes bíblicos, que mueva a sus profetas actuales para traer de nuevo su gloria? ¿Estará Dios tan limitado que no pueda volver a hacer lo que hizo antes?”[54]

Esto revela una ignorancia sobre el plan de Dios que se está cumpliendo por la Iglesia, cuerpo y Novia de Cristo, y el papel profético de la predicación del Evangelio para establecer el Reino de Dios en los corazones de los hombres. También pasa por alto la diferencia y el propósito de los dos Testamentos bíblicos, el Antiguo habiendo sido cumplido ya en la persona, ministerio y expiación de Jesucristo. No, Dios no está limitado. Pero a la vez sí es soberano, y este soberano Dios ha establecido su plan desde antes del fundamento del mundo y lo ha revelado a sus apóstoles. El plan (misterio) que estaba oculto de los mismos ángeles y potencias celestiales ahora se ha revelado y es la Iglesia compuesta por judíos y por gentiles sin distinción alguna fuera de la sangre aplicada del Cordero de Dios.

Méndez dice de nuevo, “Una de las cosas que vemos que Dios está restaurando es el uso de símbolos en el mover profético. …Dios está hablándonos en forma clara y específica a través de su Palabra para lograr victorias y avances importantísimos tanto en la batalla espiritual como en el establecimiento de su reino.”[55] Ella afirma que Dios está mostrando a muchos de sus profetas los versículos donde “vemos la utilización de símbolos. Por esta razón estimo de gran importancia hacer un estudio claro sobre este tema”… “Es relevante entender el uso y el significado de los símbolos para poder fluir con el Espíritu de Dios sin obstaculizarlo, y por el otro lado para no caer en el manejo equivocado de ellos, como lo hacen los ocultistas”.[56]

Sobre los símbolos, Méndez sigue comentando: “Los símbolos fueron usados tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento. El símbolo es algo de origen terrenal que vincula el mundo espiritual con el natural. Dios se mueve muchas veces a través de estos para desatar su poder o sus verdades espirituales sobre nosotros y el mundo que nos rodea.”[57]

Lo que nos crea problemas aquí, no es la observación correcta de Méndez sobre la definición de la palabra, sino que en la práctica hay una tendencia muy marcada a través de la historia religiosa humana de hacer normativo el uso de algo simbólico que Dios haya indicado una vez a algún siervo Suyo. Los símbolos tienden a cobrar más y más importancia hasta que se pierda el concepto de que no tengan poderes innatos y se hace casi obligatorio su uso. El concepto de “desatar” el poder de Dios con el uso de símbolos, palabras, u otra acción humana no tiene fundamento bíblico y hace violencia a la naturaleza completa de la obra expiatoria de Cristo en su muerte y resurrección. Insisto con Pablo en su carta a los efesios, “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8, 9). Las promesas de Dios, sus bendiciones, el Espíritu Santo, sus verdades espirituales, ninguno de estos están “atadas” ni tienen ninguna necesidad de alguna obra o maniobra humana para liberarlos y ponerlos en acción. Cristo ha completado la obra. Ahora, bajo el nuevo pacto en Su sangre, sólo hace falta pedirle en oración en el nombre de Jesús y por el poder de su sangre (que invoca el derecho que tenemos por medio de Su Obra expiatoria y sus promesas divinas). “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16). Una vez más, no tenemos precedente bíblico para esta práctica de ungir con aceite ni con vino, ni grano, ni sal, ni para poner piedras simbólicas “dentro de” ni “sobre” lugares de actividad y presencia diabólica. Nunca se usó el puesto de piedras simbólicas en el Nuevo Testamento. No tenemos ni un solo caso de Jesús ni los apóstoles ungiendo con aceite ni vino a ningún templo idólatra, montaña satánica, fuentes de ríos, murallas de ciudades, o cualquier camino antiguo o supuesta fortaleza diabólica en ningún relato en todos los evangelios y las epístolas. Hay que reconocer y tomar en cuenta la naturaleza especial escatológica y simbólica del libro de Apocalipsis. Hay que considerar el contexto de Juan el revelador en su exilio impuesto por los romanos y la situación de la iglesia cristiana ante el imperio para reconocer la necesidad del uso del simbolismo.

También la representación de las verdades espirituales escatológicos para la comprensión humana contemporánea hacía necesario el uso del simbolismo. Pero esto no da licencia para sacar conclusiones esotéricas y alegóricas para enseñar como una necesidad para la práctica de guerra para la iglesia del siglo XXI. Si bien es cierto que el Espíritu de Dios se manifiesta en la manifestación de discernimiento de espíritus, la manifestación de conocimiento y de ciencia para ciertos casos y situaciones particulares, y haya sido la experiencia de que Dios usara símbolos en ocasiones excepcionales y que haya habido resultados milagrosos por la intervención divina, es también un error garrafal pensar que duplicando las mismas circunstancias dará los mismos resultados.

Somos esclavos hasta cierto punto de nuestra cosmovisión occidental aristotélica que exige una formula científica que se puede aplicar los mismos ingredientes para infaliblemente sacar los mismos resultados en cada ocasión como en un laboratorio científico. La deducción lógica y el pensamiento lineal del filósofo griego junto con su aplicación a la teología cristiana con el materialismo Tomista que influenció tanto a nuestra cosmovisión occidental moderna no se pueden usar en las esferas espirituales donde opera la Iglesia de Cristo. Una cosa es el uso de métodos modernos que responden a las realidades y la necesidad cultural y social de nuestro mundo moderno. Esto puede ser la invención de la Escuela Dominical para la enseñanza de la Palabra de Dios, las grandes cruzadas para la extensión evangelística, el uso de la tecnología moderna para la difusión masiva del evangelio, y las tácticas del iglecrecimiento que señalan los grupos receptivos y las etnias no alcanzadas. Puede ser muy importante conocer el arte de las comunicaciones y las comunicaciones transculturales para poder compartir el evangelio con más eficacia, aunque los discípulos de Jesús no gozaban de nada de esto. Puede ser también de mucho provecho algún conocimiento de administración, contabilidad, el arte del liderazgo, y sobre todo la homilética y la hermenéutica bíblica como instrumentos que ayudan al siervo de Dios a interpretar y predicar el Evangelio de Jesucristo aferrándose al verdadero sentido de la Palabra de Dios. Todo esto está dentro del campo humano material y no dentro de la esfera espiritual. Es algo muy distinto cambiar las armas espirituales para algo que tergiversa el énfasis bíblico y apostólico sobre la dependencia en el poder y dirección del Espíritu Santo para algo “nuevo” para la iglesia de hoy basado en la investigación y el conocimiento adquirido del hombre sobre el mundo oculto, añadiendo sin justificación bíblica ni precedente histórico el don de guerrero como don ministerial y afirmando la indispensabilidad del “don y el manto profético” para coordinar un ejército y una estrategia de guerra. Se pone al profeta guerrero junto a los apóstoles (modernos) como cobertura puestos por Dios para guardar y proteger al ejército, así como proveer la sabiduría para definir las estrategias de ataque y el tiempo preciso que deben ser hechos. Méndez afirma, “El ministerio profético, junto con sus oficiales y su cuerpo de inteligencia, podrán definir los tiempos y las estrategias del Sumo General en Jefe: Jesucristo.”[58]

En esto vemos que está quitando el sacerdocio del creyente individual y la importancia de la operación de los dones del Espíritu en la vida de todo miembro del cuerpo de Cristo y está entregando este papel a una élite espiritual de apóstoles y profetas quienes son los que tienen el discernimiento y capacidad espiritual para conocer las estrategias de Dios y los puntos débiles y fuertes de las “fortalezas” espirituales. En esto están muy cerca de la doctrina de “los hijos manifiestos de Dios” de la Lluvia Tardía y el Reino Ahora.

continuará…
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