Serie La Biblia Parte 2

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Bibliología

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Entrar al articulo Canibalismo la propuesta de Ana Mendez Ferrel

Estimado Lector:

Bendiciones del Señor para ud.

Me informan algunos lectores que no pueden entrar al articulo Canibalismo-la propuesta de Ana Mendez Ferrel.

  • Aca lo pueden leer.

Bendiciones

Paulo Arieu

¿Qué significa comer su cuerpo y beber su sangre?

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ALGUNAS PRESUPOSICIONES DE LA TEOLOGIA

ALGUNAS PRESUPOSICIONES DE LA TEOLOGIA
I. LA BASICA

Consciente o inconscientemente, cada persona opera basándose en algunas presuposiciones. El ateo, que dice que no existe un Dios, tiene que creer esa presuposición básica. Y al creerla, entonces mira al mundo, la humanidad, y el futuro de una manera totalmente diferente que el teísta. El agnóstico, no sólo afirma que no podemos tener conocimiento, sino que también
tiene que creer esto como punto básico de su forma de mirar el mundo y la vida. Si podemos tener conocimiento acerca del Dios verdadero, entonces su sistema entero sufre derrota. El teísta cree que existe un Dios. El presenta evidencia confirmatoria para respaldar esa creencia, pero básicamente cree.
El trinitario cree que Dios es una triunidad. Esta es una creencia sacada de la Biblia. Por lo tanto, él también cree que la Biblia es verídica.
Esta entonces queda como la presuposición decisiva. Si la Biblia no es verídica, entonces el trinitarianismo es un error y Jesucristo no es quien El afirmó ser. No llegamos al conocimiento acerca de la Trinidad o de Cristo por medio de la naturaleza o de la mente humana. Y no podemos estar seguros de que lo que aprendemos en la Biblia acerca del Dios triuno es
cierto si no creemos que la fuente misma que utilizamos es confiable. De modo que, la creencia de que la Biblia es verídica es la presuposición básica. Esto se va a tratar en forma completa en los temas sobre la inspiración e “inerrancia”.
II. LAS INTERPRETATIVAS
Si nuestra fuente de información es tan crucial, entonces también debe ser muy importante para nosotros la manera en que la consideramos y laempleamos. La teología precisa depende de una exégesis sana. Hay que realizar estudios exegéticos antes de desarrollar una sistematización teológica, como es necesario hacer ladrillos antes de poder construir un edificio.
A. La necesidad de la interpretación clara e imparcial
Necesitamos afirmar aquí la importancia de la interpretación imparcial como la base de una exégesis correcta. Al darnos la revelación de Sí mismo, Dios quiso comunicar, no oscurecer, la verdad. Por lo tanto, emprendemos la interpretación de la Biblia presuponiendo el uso de
las reglas normales de la interpretación. Recuerde que cuando se usan símbolos, parábolas, tipos, etcétera, éstos dependen de un sentido literal como la base aun de su propia existencia, y la interpretación de éstos tiene que ser siempre controlada por el concepto de que Dios se comunica en forma normal, clara, o literal. El ignorar esto resultará en la misma clase de
exégesis confusa que caracterizó a los intérpretes patrísticos y medievales.
B. La prioridad del Nuevo Testamento
Aunque las Escrituras en su totalidad son inspiradas y provechosas, el Nuevo Testamento tiene prioridad como fuente de doctrina. La revelación del Antiguo Testamento fue preparatoria y parcial, mientras que la revelación del Nuevo Testamento fue culminante y completa. La doctrina de la Trinidad, por ejemplo, aunque está presente en el Antiguo Testamento, no
se revela hasta el Nuevo Testamento. O, pensemos de cuánta diferencia existe entre lo que enseñan el Antiguo y el Nuevo Testamento sobre la expiación, la justificación, y la resurrección. Al decir esto no estamos minimizando las enseñanzas del Antiguo Testamento ni tampoco sugiriendo que es menos inspirado, pero sí afirmamos que en la revelación progresiva de
Dios el Antiguo Testamento ocupa un puesto anterior cronológicamente y, por lo tanto, ocupa teológicamente un lugar preparatorio e incompleto. La teología del Antiguo Testamento tiene su lugar, pero es incompleta sin la contribución de la verdad del Nuevo Testamento.
C. La legitimidad de textos de comprobación
Los liberales y los partidarios de la teología de Barth han criticado a menudo a los conservadores por utilizar textos de comprobación para establecer sus conclusiones. ¿Por qué hacen esto? Simplemente porque el citar textos bíblicos resultará en conclusiones conservadoras, no liberales. Ellos alegan que es una metodología ilegítima y no propia de la erudición, pero no es más ilegítimo que el usar notas de referencia en una obra erudita.
Por supuesto, los textos bíblicos han de usarse en forma apropiada, y lo mismo hay que decir de las notas de referencia.
Se deben usar para decir lo que realmente significan; no deben usarse fuera de contexto; no se deben usar en parte cuando la totalidad cambiaría el significado; y los textos de comprobación del Antiguo Testamento, en particular, no se deben forzar para que sirvan de apoyo a una verdad que solamente se reveló después en el Nuevo Testamento.
III. LAS QUE SISTEMATIZAN
A. La necesidad de un sistema
La diferencia entre la exégesis y la teología es el sistema que se usa. La exégesis analiza; la teología correlaciona esos análisis. La exégesis relaciona los significados de los textos; la teología interrelaciona esos significados. El exégeta se esfuerza en presentar el significado de la verdad; el teólogo, el sistema de la verdad. La meta de la teología, sea la teología bíblica o la sistemática, es la sistematización de las enseñanzas en consideración.
B. Las limitaciones de un sistema teológico
En fin, las limitaciones de un sistema teológico deben coincidir con las limitaciones de la revelación bíblica. En su deseo de presentar un sistema completo, los teólogos a menudo se ven tentados a llenar los espacios en la evidencia bíblica con la lógica o con implicaciones que puede que no sean justificadas.
La lógica y las implicaciones tienen su lugar apropiado. La revelación de Dios es ordenada y racional, así que la lógica tiene un lugar apropiado en la investigación científica de esa revelación. Cuando las palabras se combinan para formar oraciones, esas oraciones adquieren implicaciones que el teólogo tiene que tratar de entender.
Pero cuando la lógica se usa para crear la verdad, por decirlo así, entonces el teólogo será culpable de llevar su sistema más allá de las limitaciones de la verdad bíblica. Algunas veces esto es motivado por un deseo de darles respuestas a preguntas que las Escrituras no contestan. En tales casos (y hay varios de estos cruciales en la Biblia) la mejor respuesta es el silencio, no una lógica hábil, ni implicaciones casi invisibles, ni un ansioso sentimentalismo. Ejemplos de áreas que se prestan particularmente a esta tentación incluyen la soberanía y la responsabilidad, el alcance de la expiación, la salvación de los bebés que mueren, etcétera.
IV. LAS PERSONALES
Uno debe también ser capaz de presuponer ciertos factores acerca del estudiante de la teología.
A. Tiene que creer
Por supuesto, un no creyente puede escribir y estudiar la teología, pero el creyente posee una dimensión y una perspectiva sobre la verdad de Dios que ningún inconverso puede tener. Las cosas profundas de Dios son enseñadas por el Espíritu, lo cual es una experiencia que un no creyente no tiene (1 Corintios 2:10–16).
Los creyentes necesitan tener fe también, porque algunas áreas de la revelación de Dios no podrían comprenderse totalmente por nuestras mentes finitas.
B. Tiene que pensar
Finalmente, él tiene que tratar de pensar teológicamente. Esto involucrará el pensar exegéticamente (para entender el significado preciso), el pensar sistemáticamente (para poder correlacionar los datos de manera completa), el pensar críticamente (para evaluar la prioridad de la evidencia relacionada), y el pensar sintéticamente (para poder combinar y presentar la enseñanza como un todo).
La teología y la exégesis deben siempre actuar recíprocamente. La exégesis no provee todas las respuestas, de modo que cuando legítimamente existe más de una opción exegética, la teología decidirá cuál es la preferible. Algunos pasajes, por ejemplo, pueden al parecer enseñar o no la seguridad eterna; el sistema teológico de uno hará la decisión. Por otro lado, ningún sistema teológico debe ser tan inflexible que no esté abierto al cambio o la depuración que puedan traer los conocimientos que vienen de la exégesis.
C. Tiene que depender
El intelecto por sí solo no hace al teólogo. Si creemos en la realidad del ministerio de enseñanza del Espíritu Santo, entonces, seguro que esto debe de ser un factor en el estudio de la teología (Juan 16:12–15). El contenido del plan de estudios del Espíritu Santo abarca toda la verdad, concentrándose específicamente en la revelación de Cristo mismo que se encuentra, por supuesto, en las Escrituras. Para experimentar esto se requerirá una actitud de dependencia consciente del Espíritu, lo cual se reflejará en humildad intelectual y en un estudio diligente de lo que el Espíritu les ha enseñado a otros a través de la historia. El estudio inductivo de la Biblia es una forma de estudiar beneficiosa, pero hacer esto únicamente es ignorar los resultados del trabajo de otros, y el hacerlo siempre puede ser una repetición inútil de lo que otros ya han hecho.
D. Tiene que adorar
El estudiar la teología no es meramente un ejercicio académico, aunque lo es. Es una experiencia que cambia, convence de culpas y errores, ensancha, reta, y finalmente lleva a una profunda reverencia para Dios. La adoración significa reconocer el valor del objeto que se adora. ¿Cómo puede algún mortal prestar su mente al estudio de Dios sin que aumente su reconocimiento
de Su valor?

Charles Ryre, Teología Basica, Ed. Unilit, Cap. 2

Serie La Biblia Parte 1

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¿Qué debemos conocer (creer) para ser salvos?

¿Qué debemos conocer (creer) para ser salvos?

Pablo Santomauro

Una pregunta fundamental en el campo cristiano es: ¿Cuánto debemos conocer para ser salvos? Puesto de otro modo: ¿Cuál es el conocimiento mínimo irreducible que un pecador debe entender y aceptar para ser salvo?

Las Escrituras no nos dan una lista completa de las doctrinas que debemos creer antes de que podamos ser salvos. Sin embargo, existen pasajes que señalan algunas de las verdades esenciales que se deben creer para recibir la salvación.

1) Hebreos 11:6 dice que la verdadera fe salvífica tiene que ser una fe que acepta un teísmo bíblico general.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

El texto expresa que debemos creer en:

a) La existencia del Dios infinito y personal de la Biblia.

b) Que Dios es el juez del universo, ya que es un Dios que otorga recompensas. Esto significa que debe existir un entendimiento básico del carácter moral de Dios, así como de su existencia.

Esto elimina automáticamente a ateos, agnósticos, marxistas, y humanistas seculares. También elimina a humanistas religiosos, existencialistas cristianos (modernistas teológicos), hindúes, taoístas, budistas, jainistas, shintoístas, confusionistas, nueva eristas, paganos animistas, santeros, musulmanes, etc., en otras palabras, a los que aun llamándose religiosos rechazan al Dios bíblico.

Sin embargo, las categorías “a” y “b” parecerían incluir a grupos como los Testigos de Jehová, mormones, unicitarios, sectas pseudo-cristianas en general, los cuales en apariencia aceptan que Dios es el Juez de todo el universo. La duda queda despejada cuando comparamos las creencias de estos grupos con lo que la Biblia enseña y analizamos cual es el concepto que ellos vierten dentro del término “Dios”. Recordemos que el punto “a” es que la persona debe creer en el Dios de la Biblia para ser salva. Consecuentemente, los creyentes en la doctrina de estos grupos, no pueden ser considerados salvos.

2) Otro requerimiento bíblico para la salvación es que la persona debe buscar a Dios con un corazón sincero:

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:13

De acuerdo con este pasaje y otros, Dios no puede ser encontrado por personas hipócritas o insinceras. De este tipo de gente hallamos en todas las denominaciones cristianas, y entre aquellos que sin congregarse reclaman ser cristianos.

3) En Romanos 10, tenemos otras verdades que deben ser aceptadas (creídas) para recibir la salvación:

a) La Deidad de Cristo y Su resurrección corporal son creencias indispensables.

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeses en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9

¿Quién es el “Señor” de este versículo? Romanos 10:13, paralelo con Joel 2:32, indica que este Señor es Jehová. Por lo tanto, es innegable que el Señor de Romanos 10:13 es el mismo de Romanos 10:9. Obviamente, Pablo está afirmando la Deidad de Cristo en el versículo 9.

b) En relación con la resurrección de Jesús y la doctrina de la salvación, queremos analizar para el lector otro aspecto de Romanos 10:9:

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

De este pasaje se pueden desgranar varias proposiciones, pero a los efectos del punto que queremos establecer, sólo digamos que:

1. Jesús es el Señor
2. Dios le levantó de los muertos

En estas dos proposiciones, lo dicho es verdadero o falso, no hay una tercera alternativa. Jesús es el Señor, o no es el Señor. Jesús fue resucitado corporalmente o sigue muerto. Los autores de la Escritura no participaban en juegos mentales en los que afirmaban y negaban la misma proposición, al mismo tiempo o por separado.

Hay una segunda persona claramente mencionada en el pasaje, es Dios (en contexto, el Padre). Los autores de la Biblia creían firmemente que lo que escribieron era verdad. Cualquier intento de explicar que no existe una segunda persona en el pasaje, raya en el delirio. Como dijo un amigo mío, para darse cuenta que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son tres personas distintas, sólo hace falta saber leer.

Lamentablemente, si no creemos en la segunda proposición, o sea, que Dios (el Padre, segunda Persona en la proposición) levantó de los muertos a Jesús (primera Persona de la proposición), por deducción lógica, la salvación de la persona es más que discutible.

Promover el modalismo (una sola persona en la Deidad), por ejemplo, es negar las verdades proposicionales dadas por Dios en la Escritura, es predicar otro Jesús y otro evangelio en otro “espíritu” (2 Co. 11:4), y por ende perder la vida eterna, ya que un falso Jesús no puede salvar. La Biblia nos habla de un Dios personal, infinito y triuno. Este Dios nos habla en la Biblia con el singular “yo” y el plural “nosotros”, sin caer en los errores del unicitario (modalista) o del politeísta.

Esta es la razón por lo cual la teología trinitaria expresada en la Escritura es de crucial importancia. Trasciende y nos libera de la dicotomía pagana de lo infinito versus lo personal y el Uno versus muchos.

La Trinidad no es el producto de la mente del hombre, las experiencias o las emociones. No es un preferencia subjetiva, sino que tiene sus raíces en la revelación especial y es única en la historia y el mundo de las ideas. Esto es prueba de que viene de Dios. Es cierto que para ser salvo no es necesario un conocimiento exacto de la doctrina de la Trinidad, pero es aun más cierto, valga la hipérbole, que negar la doctrina resulta en separación de Dios en estado consciente por la eternidad.

c) Romanos 10:13, dice: Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Es evidente que si no conocemos o creemos en el Cristo bíblico, es imposible para una persona poder invocar el nombre del Señor. Si no invocamos su nombre, la salvación es imposible.

d) En los versículos siguientes, Pablo indica que la fe salvífica sólo puede existir dentro del contexto de la Palabra de Dios.

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no hay oído? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuál hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:14-17

Resumen parcial: Un conocimiento teístico general y bíblico, un corazón sincero, el contexto de la Palabra de Dios, y un conocimiento básico de la persona y la obra de Cristo son necesarios para la salvación.

4) ¿Qué tanto de la persona y la obra de Cristo debe ser entendido y recibido?

Un estudio del capítulo 3 del Evangelio de Juan nos llevará a concluír que un pecador debe entender que Cristo es el Salvador de los pecadores y que esa salvación es recibida de El por medio de la fe. Esto es indisputable.

A estas alturas, es esencial marcar la distinción entre la ignorancia y el rechazo conciente. Un pecador puede ser sincero, pero ignorante al mismo tiempo. Puede que no sepa del nacimiento virginal, la Trinidad, la dinámica de la Encarnación, el rol del Espíritu Santo, la Segunda Venida, etc. Todo lo que puede saber es que él es un pecador sin remedio y que Jesús es un maravilloso Salvador. Una vez que acepta eso por fe, aceptará luego todas las verdades y doctrinas bíblicas cuando se le expliquen, ya que está sinceramente dispuesto a recibir toda la Palabra de Dios. Pero en un principio, él no conoce ni ha recibido ciertas doctrinas porque simplemente no se le han enseñado.

Por otro lado, alguien puede saber o conocer del nacimiento virginal y muchas más verdades de la Biblia, pero rechazarlas conscientemente. Un ejemplo claro sería el cristiano liberal que niega el nacimiento virginal, los milagros, la inspiración verbal y plenaria de la Biblia, etc. Esta persona rechaza la luz que ha recibido, por lo tanto no puede ser ubicado en la misma categoría del pecador sin instrucción bíblica que humildemente recibe la poca luz que le ha sido dada. El que rechaza intelectualmente las verdades bíblicas no debe ser considerado como una persona salva, ya que Cristo dijo en Juan 10: 26-27:

Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

Conclusión

Si bien hemos visto que un conocimiento básico del teísmo general de la Biblia y de la persona y obra de Cristo son necesarias e imprescindibles para la salvación, es imposible determinar el conocimiento mínimo irreducible. Lo que debe evitarse a toda costa, es determinar el mínimo irreducible desde nuestra torre de marfil y de esa forma juzgar la madurez espiritual de los cristianos. Lo que debemos poner en práctica es una actitud comprensiva y dispuesta a edificar a nuestros hermanos sin instrucción doctrinal. En otras palabras, recibir al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones, y soportar las flaquezas de los débiles (Ro. 14:1; 15:1). Por supuesto, cuando la tiranía del débil se transforma en tropiezo dentro de la iglesia, deber ser confrontada. Es lo que se llama amor firme. <>

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Obras de apoyo:

Studies on the Atonement, Robert Morey.
Orthodoxy and Heresy, Robert Bowman.
Elemental Theology, Bancroft.
A History of Defending de Truth, Alister McGrath

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