La misa romana versus la Cena del Señor


Espero que este trabajo de investigación que descargué de internet,nos muestre uno de los aspectos mas polémicos de la Iglesia Católica. A mi modo de entender,una herejía cristológica de importancia,que no termina en una doctrina errónea, sino que arrastra al católico piadoso a una practica idolátrica: Adorar al Cristo transubstanciado del Santísimo Sacramento.

Lo peor de todo es que esta herejia esta dando vueltas hoy en dia por Argentina entre los Pentecostales. En mi ciudad hay una pseudo-profeta, creo que se llama Ana Mendez, que escribió un libro sobre este tema, y donde ella promueve esta doctrina.Este es un sintoma del debilitamiento del ministerio pastoral entre el pueblo evangelico,lamentablemente.

Durante la celebración unida de Semana Santa, en un pueblo cercano a esta ciudad,un pastor Pentecostal dijo que El Señor le habia revelado que aunque siempre habia creido era un signo, estaba equivocado y explicó que es verdaderamente el cuerpo y la sangre de Cristo realmente.

Terrible confusión la de este pastor y tambien la pseudo profeta.¡Lamentablemente!

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16 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. HumbleServant
    Jun 04, 2010 @ 22:53:49

    Excelente trabajo! Es tan difícil poner en orden estos conceptos, que habiéndolo intentado muchas veces no logré explicarlo de esta manera. Aún así, con muchísima pena y dolor en el alma, lamento que tantos seres amados se rehúsen a ver lo que es evidente con pruebas tangibles e indubitables.

    Lo más terrible es que siempre he creído que esto es parte del concierto de las tinieblas que tira de los hilos con que tienen atada a esta generación adultera, perversa y rebelde. Y que han conseguido arrastrar a una gran porción de hermanos en Cristo, inclusive ya he denunciado las aseveraciones, tan descabelladas de supuestos profetas y apóstoles de este siglo, como el famoso telepredicador Benny Hinn. Eso sí que es atroz.

  2. Ricardo Paulo Javier
    Jun 06, 2010 @ 17:19:15

    CENA DEL SEÑOR,
    LA Lo más conveniente es analizar las pruebas neotestamentarias de la ordenanza cristiana bajo los siguientes subtítulos: “La última cena”; “El partimiento del pan”; “La eucaristía paulina”, y “Otros materiales del NTNT Nuevo Testamento”.

    I. La última cena

    a. ¿Era la pascua?

    La naturaleza precisa de la comida que nuestro Señor compartió con sus discípulos la noche en que fue traicionado es uno de los temas que más acaloradamente se han analizado en la historia y la interpretación del NTNT Nuevo Testamento. Se han formulado diversas sugerencias.

    1. La explicación tradicional es que la comida era la acostumbrada fiesta de la pascua, explicación que recibe el apoyo de las narraciones de los evangelios, tanto los sinópticos (p. ej.p. ej. por ejemplo Mr. 14.1–2, 12–16) como el de Juan (p. ej.p. ej. por ejemplo 13.21–30). Hay características de la comida de Jesús con sus discípulos que algunos entendidos en cuestiones relativas al Judaísmo (esp.esp. especialmente P. Billerbeck y G. H. Dalman) han hecho notar como distintivas de la comida pascual, p. ej.p. ej. por ejemplo el estar reclinados a la mesa (véase * Abraham, Seno de), la distribución de limosnas (cf.cf. confer (lat.), compárese Jn. 13.29), y la costumbre de mojar el pan en la salsa especial, hset_, que se sirve para rememorar la amargura de la esclavitud en Egipto. Véanse detalles completos en G. H. Dalman, Jesús-Jeshua, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1929, pp.pp. página(s) 106ss, y J. Jeremias, The Eucharistic Words of Jesus, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa, ²1966, pp.pp. página(s) 41ss; trad.trad. traductor, traducción, traducido cast.cast. castellano La última cena, palabras de Jesús, 1980. Pero las pruebas no son tan concluyentes como para que descartemos otras interpretaciones, aunque actualmente hay una tendencia, especialmente desde la primera publicación del libro de Jeremias en 1949, a considerar más seriamente que antes el criterio que se inclina por la pascua. La opinión anterior era similar a de Hans Lietzmann, que descartó la teoría de la pascua porque apenas contenía “un mínimo de vestigios de probabilidad” (Mass and Lord’s Supper, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1953, pp.pp. página(s) 173). Se ha producido una reacción en contra de este negativismo extremo.

    2. Los elementos que hicieron que se pusiera en tela de juicio el punto de vista tradicional derivan principalmente del cuarto evangelio, que aparentemente coloca la noche de la cena y la pasión un día antes que los sinópticos. Según Jn. 13.1; 18.28; 19.14, 31, 42, la crucifixión se produjo un día antes del 15 de Nisán, que es el día que establecen los sinópticos, y en consecuencia la última cena había tenido lugar la noche anterior. De ser así no podría haber sido la comida regular de la pascua, porque el Señor murió a la misma hora en que los corderos estaban siendo inmolados en el ritual del templo para la comida pascual. De este modo se llega a un aparente callejón sin salida, que se ve complicado aun más por la aseveración de que el relato sinóptico no es consecuente consigo mismo; p. ej.p. ej. por ejemplo, podemos interpretar que Lc. 22.15 representa un deseo no satisfecho. Los eruditos que prefieren apoyar la fecha joanina (p. ej.p. ej. por ejemplo J. H. Bernard en el ICCICC International Critical Commentary sobre Juan) y creen que, en consecuencia, la última cena no podría haber sido la comida de la pascua, tienen que contestar la siguiente pregunta: ¿Qué tipo de comida fue entonces? Su respuesta es que se trataba de un qidduµsh sabático, e. d.e. d. es decir, que de acuerdo con este punto de vista, Jesús y sus seguidores constituían un grupo religioso que se reunía la víspera del día de reposo y de la pascua, y realizaban un culto simple en el que se decía una oración de santificación (qidduµsh) ante una copa de vino.

    3. Como modificación de esta sugerencia Lietzmann sugirió la idea de que se trataba de una comida ordinaria, y que el Señor y los discípulos que la compartieron formaban una asociación religiosa denominada h_uµraµh, similar a los grupos en los que se reunían los fariseos. Todas estas ideas han merecido severas críticas, y aparentemente el debate ha llegado a un punto muerto; aunque ahora se ha vuelto a abrir como consecuencia de la investigación de los nuevos elementos aportados por los rollos de Qumrán.

    4. A la luz de las recientes investigaciones sobre la influencia de los calendarios separados utilizados para el cálculo de las festividades, es posible ahora considerar nuevamente las antiguas teorías de P. Billerbeck y J. Pickl de que los dos estratos de pruebas que proporcionan los evangelios pueden armonizarse suponiendo que ambos son comprensibles, y que reflejan tradiciones diferentes. Billerbeck y Pickl hicieron una distinción entre la fecha de la pascua de los fariseos que utilizó Jesús y la de los saduceos, que la colocaban un día antes, que es el que sigue el cuarto evangelio. Los críticos descartaron este parecer por no contar con pruebas a su favor, pero los ms(s).ms(s). manuscrito(s) del mar Muerto muestran que se usaban calendarios divergentes en el judaísmo heterodoxo, y es posible que en realidad hubiera tradiciones separadas en boga en la época de la pasión. A. Jaubert reconstruyó recientemente los hechos sobre esta base a fin de armonizar los datos de los evangelios y de los primitivos testigos litúrgicos (en su libro The Date of the Last Supper, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1965. Para una aceptación de su tesis véase E. E. Ellis, The Gospel of Loke², NCBNCB New Century Bible, 1974, pp.pp. página(s) 249s, y la contribución posterior de Jaubert en NTSNTS New Testament Studies 14, 1967–68, pp.pp. página(s) 145–164).

    No es posible saber a ciencia cierta si alguna vez se podrá determinar concluyentemente la fecha de la última cena, pero por cierto que podemos aceptar que cualquiera haya sido el carácter exacto de la comida, la pascua estaba en el pensamiento del Señor cuando se sentó a comer con sus discípulos. La pascua judía, basada en Ex. 12 e interpretada en la Haggaµd_aµh para la pascua y el tratado misnaico Pesah, proporciona la clave indispensable para comprender aquella cena y también el significado de la Cena del Señor en la iglesia primitiva. Esta conclusión se ha visto reforzada por estudios recientes en tipología que muestran la importancia de los acontecimientos del ATAT Antiguo Testamento en su significación “tipológica” para los escritores del NTNT Nuevo Testamento; y ningún conjunto de acontecimientos salvíficos se destaca más decisivamente en el pensamiento de la cristiandad primitiva que el éxodo y la redención de Egipto (cf.cf. confer (lat.), compárese H. Sahlin, “The New Exodus of Salvation according to St Paul”, en The Root of the Vine, eds.eds. edición, editor(es), editado A. Fridrichsen, 1953, pp.pp. página(s) 81–95; J. Daniélou, Sacramentum Futuri, 1950, libro IV, pp.pp. página(s) 131ss). También podemos hacer referencia a la importante contribución de T. Preiss, Life in Christ, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1954, p, 90, quien muestra el lugar de “la totalidad de los acontecimientos del éxodo centrados en la pascua”, tanto en la tradición judía como en la cristiana.

    b. Las palabras de institución

    Pasemos ahora a examinar más de cerca la última cena en el aposento alto. Surgen inmediatamente dos preguntas. ¿Qué forma adquirieron las palabras de institución pronunciadas sobre el pan y el vino?, y, ¿qué significan?

    1. No es fácil descubrir la forma original de las palabras, debido a que hay varios grupos de variantes representados principalmente en la tradición de Marcos y en la de Pablo, respectivamente. Lc. 22.15–20 contiene sus propias peculiaridades, tanto textuales como hermenéuticas. Hay una tendencia reciente a aceptar la recensión más larga del texto de Lucas por oposición a los pasajes más cortos del ms(s).ms(s). manuscrito(s) occidental DD deuteronomista y ciertos antiguos ms(s).ms(s). manuscrito(s) lat.lat. latín y sir.sir. sirio, siriaco que omiten los vv.vv. versículo(s) 19b y 20. El valor del perícope lucano radica en el lugar que ocupa como prueba independiente de la misma tradición que emplea Pablo, con el inesperado orden “copa … pan” en Lc. 22.17–19 y 1 Co. 10.16, 21 (cf.cf. confer (lat.), compárese DidajeŒ 9); y la preservación en ambos relatos del mandato a repetir el rito (Lc. 22.19b; 1 Co. 11.25). H. Schürmann prácticamente estableció la originalidad del “texto más largo” en BibBib Biblica 32, 1951, pp.pp. página(s) 364–392, 522–541. Cf. E. E. Ellis, Luke, pp.pp. página(s) 254–256 (bibliogr.).

    Con respecto a las formas que presentan Marcos y Pablo, los argumentos de ninguna de las partes resultan concluyentes. Algunos entendidos piensan que Jesús nunca podría haber sugerido que los discípulos tenían que beber su sangre, ni siquiera simbólicamente, y la versión paulina, “esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (1 Co. 11.25), tiene mayores probabilidades de ser la forma original, especialmente desde el momento en que la fórmula de Marcos es litúrgicamente simétrica con la del pan, y sigue la línea de Ex. 24.8 (LXXLXX Septuaginta (vs. gr. del AT)). En contra de esta posición A. J. B. Higgins ha argumentado que la forma de Marcos es más primitiva debido a sus semitismos duros en el gr.gr. griego y la obvia dependencia de los pasajes sobre el Siervo en Isaías, aunque Higgins preferiría eliminar algunas de las frases de Marcos. De todas maneras, podemos considerar que el original reflejaba algún parecido a lo que sigue: “Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo. Y tomó una copa, y la bendijo, y dijo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre (Pablo), o, Esta es mi sangre del pacto (Marcos)”. A esto siguió la declaración escatológica, cf.cf. confer (lat.), compárese Mr. 14.25; 1 Co. 11.26. Sobre el “voto de abstinencia”, véase J. Jeremias, New Testament Theology, 1, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1971, pp.pp. página(s) 298s; trad.trad. traductor, traducción, traducido cast.cast. castellano Teología del Nuevo Testamento, 1973.

    2. Si comenzamos con la declaración escatológica, esta se explica como la esperanza de los primitivos creyentes, según las instrucciones recibidas del Señor, de que su comunión con él se cumplirá en el reino perfeccionado de Dios; y esto pone un terminus ad quem para la eucaristía paulina, porque cuando el Señor vuelva en gloria para unir a su pueblo en comunión, cesará el acto de rememoración de la cena (cf.cf. confer (lat.), compárese M. Dibelius, From Tradition to Gospel, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1934, pp.pp. página(s) 208).

    Las palabras interpretativas relativas a los elementos han sido estimadas de diferentes maneras. No hay fundamento para una equivalencia literal como en la doctrina de la transustanciación. La cópula “es” es el significat exegético como en Gn. 41.26; Dn. 7.17; Lc. 8.11; Gá. 4.24; Ap. 1.20; y en el arm.arm. arameo oral faltaría seguramente la cópula, como en Gn. 40.12; Dn. 2.36; 4.22. La connotación no literal, figurada, “nunca debería haberse cuestionado” (Lietzmann).

    Las palabras “cuerpo, sangre”, se toman a veces en el sentido de que Jesús se está refiriendo a su inminente muerte en la cruz cuando su cuerpo había de ser quebrantado (pero cf.cf. confer (lat.), compárese Jn. 19.31–37) y su sangre vertida en muerte violenta. La principal objeción a este punto de vista simbólico es que las palabras sobre el pan no fueron pronunciadas cuando fue partido, sino al distribuirlo, y el vino ya había sido servido anteriormente en el curso de la cena pascual. Tampoco hay nada particular o inusual en el hecho de partir pan. “Partir pan” era una expresión hebrea común para la participación en una comida.

    Otra perspectiva considera que el gr.gr. griego soµma (cuerpo) es equivalente al arm.arm. arameo guÆf, que significa no solamente “cuerpo” sino “persona”, como si Jesús hubiera dicho, “esta es mi persona, mi ser real”; y hace notar su ininterrumpida comunión, como Señor resucitado, con su pueblo, cuando este repite la fórmula de la comunión en la cena. Jeremias, sin embargo, ha objetado esta sugerencia de Dalman (op. cit.op. cit. opere citato (lat.), en la obra antes citada, pp.pp. página(s) 143), al aclarar que la verdadera contrapartida de “sangre” no es “cuerpo”, soµma , sino “carne”, sarx, cuyo equivalente en arm.arm. arameo es bisri, “mi carne”. Pero véase E. Schweizer, The Lord’s Supper according to the New Testament, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1967, pp.pp. página(s) 14–17.

    El indicio más valioso sobre el significado de las palabras de institución del Señor lo encontramos en el papel que representan el alimento y la bebida en el ritual de la pascua judía. Según la interpretación de Higgins, podemos tomar las palabras de institución como agregados del Señor mismo a las disposiciones sobre la liturgia pascual en dos puntos vitales, antes y después de la comida principal. Jesús les dice a sus discípulos, con sus palabras y su simbolismo profético, que el significado original del rito pascual ha sido sobrepasado ahora, puesto que él mismo es el Cordero pascual que cumple la prefiguración del ATAT Antiguo Testamento (1 Co. 5.7). Sus palabras y su acción al tomar el pan y la copa son parábolas que anuncian una nueva significación. Bajo su palabra soberana el pan se convierte en la parábola de su cuerpo entregado al servicio del propósito redentor de Dios (cf.cf. confer (lat.), compárese He. 10.5–10); y su sangre vertida en la muerte, lo que recuerda los ritos de los sacrificios del ATAT Antiguo Testamento, está representada en la copa de bendición en la mesa. A partir de entonces la copa adquiere un nuevo significado como elemento conmemorativo del nuevo éxodo, cumplido en Jerusalén (Lc. 9.31).

    La función de los elementos es paralela, entonces, a la de las comidas de la pascua. En la fiesta anual el israelita se une, de manera realista y dinámica, con sus antepasados, a los cuales el Señor redimió de Egipto. El pan de la mesa de la comunión se ha de considerar como si fuera el “pan de aflicción” que comieron los judíos de antaño (Dt. 16.3 en la forma en que se interpreta en la Haggaµd_aµh de la pascua); el judío debe considerarse como alguien que ha sido liberado personalmente de la tiranía de los egipcios en esa primera generación de la nación mucho tiempo atrás (Misná, Pesah10. 5). En la mesa del Señor, que genéticamente se relaciona con el aposento alto, se reúne la iglesia de la nueva Israel como pueblo del nuevo pacto (Jer. 31.31ss); se ve nuevamente frente a los símbolos de ese sacrificio, que fue ofrecido una sola vez; y vuelve a vivir la experiencia por la cual salió del Egipto del pecado y fue redimida para Dios por medio de la preciosa muerte de su propio Hijo como víctima pascual. Mayores detalles de esta significación “dinámica” de los elementos de la Cena del Señor aparecen en R. P. Martin, Worship in the Early Church, eds.eds. edición, editor(es), editado 1974, pp.pp. página(s) 114ss.

    II. El partimiento del pan

    En la iglesia primitiva del libro de Hechos hay referencias aisladas a la comunión en la mesa, p. ej.p. ej. por ejemplo Hch. 2.42, 46, pasaje en el que la frase es “partimiento del pan”. En Hch. 20.7 (pero no en 27.35, que describe una comida ordinaria, no relacionada con el culto) hay una referencia a una comida de comunión en la que se emplea idéntica frase. El hecho de que en todo el libro de Hechos no haya referencia alguna a la copa ha llevado a H. Lietzmann (véase Exp T 65, 1953–54, pp.pp. página(s) 333ss para una exposición clara pero crítica de su teoría) a formular la compleja tesis de que esta comunión de Jerusalén con uno solo de los elementos es la forma más primitiva y original del sacramento [sobre este término véase la nota aclaratoria al pie del artículo correspondiente], aunque apenas merece este nombre. Se trataba, ex hypothesi, de una comida de camaradería que comenzaba con la conocida costumbre judía de partir el pan, que era continuación, en realidad, de las comidas en común del ministerio galileo, cuando el Señor alimentó a las multitudes, y en el que él y sus discípulos formaron una h_uµraµh. El tema del rito de Jerusalén no era la muerte de Jesús, sino la presencia invisible del Señor exaltado en medio de ellos. La Cena del Señor en 1 Co. 11, donde se pone el acento en el significado redentor de la muerte de Cristo, era la propia contribución de Pablo recibida por revelación especial del Señor glorificado. Así piensa Lietzmann.

    Pero esta teoría es innecesaria. Hay pocos elementos para suponer que Pablo estaba innovando de esta manera. Como apunta A. M. Hunter, “pone a prueba la fe el que hubiese podido imponer exitosamente esta innovación … a toda la iglesia” (Paul and His Predecessors², 1961, pp.pp. página(s) 75). La falta de mención de la copa quizás no sea significativa; “partimiento del pan” puede ser una expresión casi técnica para hacer referencia a toda la comida. Lo que es significativo acerca de la forma primitiva de la eucaristía es la nota de gozo que emana directamente, no tanto de las comidas galileas, como de las apariciones posteriores a la resurrección, muchas de las cuales están asociadas con una comida entre el victorioso Señor y los suyos (Lc. 24.30–35, 36–48; Jn. 21.9ss; Hch. 1.4 (°ba°ba La Biblia de las Américas (NT), 1963 mgmg margen); 10.41; Ap. 3.20).

    III. La eucaristía paulina

    Es más probable que las comidas en común del ministerio galileo hallen su cumplimiento en el agapeµ o fiesta de amor de la iglesia corintia (1 Co. 11.20–34). En Corinto había dos partes en la observancia del culto: una comida en común que se tomaba con el propósito de alimentarse (cf.cf. confer (lat.), compárese DidajeŒ 10.1: “una vez que estéis saciados”), seguida por un solemne rito de la eucaristía (* Agape). Hubo serios excesos dentro de la asamblea corintia, tales como avaricia, egoísmo, borrachera, y glotonería. Pablo les envió una seria advertencia, y la impresión que recibimos es que el apóstol deseaba que ambas partes se mantuvieran separadas, como ocurrió en la iglesia posterior. La advertencia del apóstol es que los que tenían hambre comieran en su casa, y vinieran con reverencia y con examen de conciencia a la mesa (11.22, 30–34).

    La enseñanza eucarística distintiva de Pablo sirve para hacer resaltar el significado de la cena, al unirla firmemente al propósito redentor de Dios; de modo que ella proclama la muerte del Señor (1 Co. 11.26), así como el ritual de la pascua (de donde proviene el título Haggaµd_aµh, e. d.e. d. es decir declaración, cuyo equivalente gr.gr. griego sería el término paulino katangellein de 1 Co. 11.26) proclamaba la misericordia redentora de Dios bajo el pacto antiguo. También explica Pablo el significado interior de la mesa como una comunión (koinoµnia) con el Señor en su muerte y en su vida de resurrección, cuya simbolización es el pan y el vino (1 Co. 10.16). Allí descubre la unidad de la iglesia, porque mientras los miembros comparten el único pan, se sientan a comer juntos como un solo cuerpo de Cristo (cf.cf. confer (lat.), compárese el ensayo de A. E. J. Rawlinson en Mysterium Christi, eds.eds. edición, editor(es), editado Bell y Deissmann, 1930, pp.pp. página(s) 225ss). También hay alusiones escatológicas, como en la tradición evangélica, con la mirada hacia el futuro, al advenimiento en gloria. El maraµnaµthaµ de 1 Co. 16.22 bien puede colocarse dentro de un marco eucarístico, de modo que la epístola termina con una invocación, “¡Señor nuestro, ven!”, y prepara la escena para la celebración de la cena después de haberse leído la epístola a la congregación (cf.cf. confer (lat.), compárese Lietzmann, op. cit.op. cit. opere citato (lat.), en la obra antes citada, pp.pp. página(s) 229; J. A. T. Robinson, “The Earliest Christian Liturgical sequence?”, JTSJTS Journal of Theological Studies s.n.s.n. serie nueva 4, 1953, pp.pp. página(s) 38–41; pero véase C. F. D. Moule, NTSNTS New Testament Studies 6, 1959–60, pp.pp. página(s) 307ss). Véase tamb.tamb. también G. Wainwright, Eucharist and Eschatology, 1971. Exposición adicional de la enseñanza de Pablo sobre la cena puede verse en R. P. Martin, op. cit.op. cit. opere citato (lat.), en la obra antes citada, cap(s).cap(s). capítulo(s) 11.

    IV. Otros materiales del Nuevo Testamento

    Es significativo, por cierto, que haya pocos testimonios adicionales directos del sacramento u ordenanza en el NTNT Nuevo Testamento, aparte de las referencias que acabamos de dar. Este hecho asume especial importancia al estimar el llamado “sacramentalismo” de Pablo. El escritor de 1 Co. 1.16–17 nunca podría haber sido una persona que considerase los sacramentos como la última palabra en lo que hace a la fe y la práctica cristianas; sin embargo, debemos , admitir también que, según las palabras de C. T. Craig, “Pablo no hubiera comprendido una expresión de fe cristiana fuera de una comunidad en la que se celebrara la Cena del Señor” (citadas por A. M, Hunter, Interpreting Paul’s Gospel, 1954, pp.pp. página(s) 105). Creemos que Adolf Schlatter ofrece la estimación más fiel en su observación sobre la teología sacramental del apóstol: Pablo “puede expresar la palabra de Jesús, no a medias sino completamente, sin mencionar para nada los sacramentos. Pero si vienen al caso, los relaciona con la totalidad de las riquezas de la gracia de Cristo, porque ve en ellos la voluntad de Jesús, expresada en forma total y efectiva, y no parcial” (Die Briefe and die Thessalonicher, Philipper, Timotheus and Titus, 1950, pp.pp. página(s) 262).

    Lo que es cierto en Pablo es cierto también en lo que respecta a los demás escritores del NTNT Nuevo Testamento. Puede haber alusiones a la Cena del Señor en lugares como He. 6.4; 13.10; y el Evangelio de Juan contiene el memorable discurso de la sinagoga, que muchos entendidos relacionan con la tradición eucarística de la iglesia posterior (Jn. 6.22–59); pero no debemos forzar demasiado estas referencias, como parecería haber hecho O. Cullmann al encontrar numerosas referencias sutiles al culto sacramental en el cuarto evangelio (véase su Early Christian Worship, 1953, pp.pp. página(s) 37ss, esp.esp. especialmente pp.pp. página(s) 106).

    Tenemos el testimonio de 2 P. 2.13 y Jud. 12 sobre el agapeÆ. Aparte de estos datos más bien exiguos, y de estos detalles un tanto escasos, el NTNT Nuevo Testamento no dice nada acerca del mandamiento de realizar cultos eucarísticos, ni sobre su observancia en las comunidades primitivas, debido principalmente al hecho de que lo que se acepta y practica generalmente no es objeto de extensos comentarios. Para la formulación del rito, y, debemos confesarlo, una fructífera fuente de herejía y doctrina confusa, debemos esperar la correspondencia, las epístolas, y las liturgias del ss.ss. siglo(s) II y subsiguientes, desde 1 Clem. 40. 2–4; Ignacio, Esmirnenses 8. 1; y DidajeŒ 9–10, 14 en adelante.

    Bibliografía. E. Schweizer, A. Díez Macho, La iglesia primitiva, 1974; J. A. Selle, La eucaristía, sacramento de la iglesia indivisa, 1972; J. M. Castillo, Símbolos de libertad, 1981; F. Durrwell, La eucaristía, sacramento pascual, 1982; B. Klappert, L. Coenen, “Cena del Señor”, °DTNT°DTNT L. Coenen, E. Beyreuther, H. Bietenhard, Diccionario teológico del Nuevo Testamento, en 4 t(t). (título original en alemán theologisches Regriffslexicon zum Neuen Testament, 1971), edición preparada por M. Sala y A. Herrera, 1980–85, t(t).t(t). tomo(s) I, pp.pp. página(s) 247–261; J. Betz, “Fundamentos bíblicos teológicos de la eucaristía”, Mysterium salutis, vol. IV, t(t).t(t). tomo(s) II, pp.pp. página(s) 186–207; F. Stagg, Teología del Nuevo Testamento, 1976.

    En el artículo se han mencionado las obras más importantes. De especial valor son A. J. B. Higgins, The Lord’s Supper in the New Testament, 1952; y para la evolución posterior, J. H. Srawley, The Early History of the Liturgy, 1947. Véase tamb.tamb. también A. M. Stibbs, Sucrifice, Sacrament and Eucharist, 1961. Revisiones úítiles de recientes comentarios de las pruebas documentales neotestamentarias se encuentran en los libros de E. Schweizer, The Lord’s Supper according to the New Testament, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing.ing. inglés, inglesa 1967 (bibliografía), y W. Marxsen, The Lord’s, Supper as a Christological Problem, trad.trad. traductor, traducción, traducido ing, 1970; para un análisis más popular, véase R. P. Martin, Worship in the Early Church, 1974.

    R.P.M.R.P.M. R. P. Martin, M.A., Ph.D., Profesor de Nuevo Testamento, Fuller Theological Seminary, Pasadena, California, EE.UU.

    Dicc. bibl.Ed. Certeza

    CENA DEL SEÑOR
    Sencilla fiesta ritual ordenada en la Iglesia por Cristo (“haced esto en memoria de mí”, Lc 22.19), y denominada hoy a veces eucaristía (en griego, acción de gracias) o santa [Ver=] COMUNIÓN. Conmemora la muerte expiatoria de Jesucristo y a la vez simboliza la unidad de los cristianos y su reiterada fe en la pronta venida de su Señor.
    La última cena que Jesús comió con sus discípulos, durante la Fiesta de la [Ver=] PASCUA en la víspera de su crucifixión, sirve de base para la actual Cena del Señor. Evidentemente fue para Él un momento de extraordinaria importancia (Lc 22.15). Dio instrucciones precisas en cuanto a los preparativos (Mt 26.17ss y //), y tomó precauciones para que Judas, y por ende los líderes judíos, no supieran de antemano dónde comerían ([Ver=] APOSENTO ALTO).
    El [Ver=] LAVAMIENTO de los pies que Jesús hizo a sus discípulos (Jn 13.4-17) dio inicio a la celebración de la cena pascual muy cargada en sí de simbolismo religioso. Luego Jesús tomó el pan, y lo partió y distribuyó entre sus discípulos diciendo: “Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (1 Co 11.24). Después los invitó a tomar de la copa de vino, y dijo: “Esta copa es el nuevo [Ver=] PACTO en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiéreis, en memoria de mí” (v. 25). Esta versión paulina de las palabras de institución, parecida a la de Lucas (22.15-20), ha de compararse con la de Marcos (14.22ss), la cual Mateo ha seguido de cerca (26.26-30).
    Frente a la dificultad de fijar la fecha precisa de la institución de la Cena del Señor ([Ver=] JESUCRISTO), algunos eruditos han tratado de separar por completo esta fiesta cristiana de la tradición pascual. Afirman que Jesús murió precisamente a la hora en que solía sacrificarse el [Ver=] CORDERO pascual (Jn 19.14, 31) y que, por tanto, no pudo haber celebrado la comida de la Pascua la noche anterior. Datos descubiertos recientemente en [Ver=] QUMRÁN, sin embargo, parecen indicar que hubo discrepancias en los calendarios judíos de aquel entonces que quizá permitieran armonizar los relatos sinópticos con el juanino.
    Sea la fecha el 14 ó 15 de [Ver=] NISÁN, indudablemente los pensamientos de Jesucristo, al sentarse a la mesa, giraban alrededor de la Pascua. Por sus palabras, y mediante un simbolismo profético, el Señor comunica a los suyos que el significado original de la Pascua adquiere una nueva dimensión y cumple la [Ver=] TIPOLOGÍA del Antiguo Testamento. Hace del pan y del vino nuevas parábolas de su sacrificio inminente y emblemas de su muerte que se verificaría por la [Ver=] EXPIACIÓN del pecado humano y la [Ver=] PROPICIACIÓN de la justicia de Dios. Por analogía, Cristo hace así que los suyos se identifiquen con una nueva liberación del “Egipto” del pecado en cada celebración de la Cena del Señor.
    Algunos cristianos, y en particular los catolicorromanos, han interpretado literalmente las palabras de la institución: “este pan es mi cuerpo … esta copa es mi sangre”. Otros aseveran que el verbo “ser” tiene aquí el valor exegético de “significa”, como en Gn 41.26; Dn 7.17; Lc 8.11; Gl 4.24; y Ap 1.20, además de que en el arameo hablado por Jesús el “es” faltaría del todo. De ahí se cree que el Señor hablaba metafóricamente.
    En la iglesia primitiva, se acostumbraba antes de la Cena del Señor una comida común que conmemoraba las ocasiones alegres en que Jesucristo partía el pan con sus discípulos (por ejemplo, Lc 24.30; Jn 21.9ss; cf. Jn 6.11 y el “partimiento del pan” de Hch 2.42, 46; 20.7; etc.). Parece que en Corinto estas fiestas o [Ver=] ÁGAPES se convirtieron en ocasiones egoístas para embriaguez y glotonería que merecieron una severa reprensión de Pablo (1 Co 11.20ss). El apóstol advirtió del juicio que espera a los que participan de los elementos “indignamente … sin discernir el cuerpo” (vv. 27-34).
    Dicc. bibl. Nelson test.

  3. Emilio Alegre
    Jun 07, 2010 @ 00:19:14

    Es curiosa la poca importancia que los evangélicos le dais a esto. Se dice aquí al principio que este es uno de los puntos importantes, como para darle mayor relevancia… No es así: éste es el punto fundamental. La realidad corporal de la Iglesia y la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía SON lo mismo. Ved si no, por qué una de las Encíclicas de Benedicto XVI se llama “Ecclesia de Eucharistia”, que quiere decir que la Iglesia se hace con la Eucaristía.

    No parecéis conscientes de que, tras un primer período en el que la Iglesia de los Apóstoles fue tomando conciencia de lo que era la Eucaristía, toda la Iglesia creyó, hasta ahora, en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía. Los ortodoxos, que se separaron de la Iglesia Católica en el siglo X, creían ya absolutamente y siguen creyendo en la Presencia Real. Las palabras de Jesús, “yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos” tienen un significado no solamente espiritual, como quien dice “no puedo ir a esa reunión pero estaré con vosotros de corazón”. No; el Verbo es ya Verbo Encarnado, y no está plenamente con nosotros si no está en cuerpo y alma. Está con nosotros en Cuerpo y Alma.

    Y es muy fácil explicar, a quien quiera escucharlo de corazón, por qué la Eucaristía hace corporalmente la Iglesia. Cuando comemos una manzana, la manzana pasa a ser parte de nuestro cuerpo. Cuando comemos al Verbo Encarnado, somos nosotros los que pasamos a formar parte de su Cuerpo, su Cuerpo Místico, la Iglesia.

    No sé si os habéis parado a pensar en esas dos palabras: “Cuerpo Místico”. Si la Iglesia fuera sólo espiritual, sería un “cuerpo espiritual” , lo cual es algo así como decir “una radio en colores”. Pero no, el Cuerpo Místico de Cristo no es sólo algo espiritual, si no, podría ser una asociación o algo así; es algo corporal, visible, que se materializa precisamente gracias a la Eucaristía.

    Es admirable el testimonio de los mártires de todos los tiempos sobre la Eucaristía. Cómo, incluso, en los primeros tiempos se acusaba a los cristianos de “antropofagia” en las Misas dominicales, porque se oía que comían el Cuerpo de Jesús. Y cómo arriesgaban sus vidas familias enteras bajo las fauces de los leones por acudir a la Eucaristía, explicando luego a sus jueces aquello de “sine Dominica non possumus” (no podemos vivir sin celebrar el Día del Señor. ¿Cómo no va a ser, no importante, sino realmente lo fundamental? Si un protestante recibe con fe la Eucaristía y como debe recibirla, automáticamente entra en comunión con la Iglesia; no será plena en tal o cual cosa, pero la comunión está ya hecha. Lo demás no es que sea poco importante, pero esto es lo vital.

  4. Emilio Alegre
    Jun 07, 2010 @ 00:39:46

    Es sorprendente la cantidad de torpezas que se dicen en el texto que hace de cabecera a este tema. Lo primero es que, ya que se va a rebatirla doctrina católica, debería uno por lo menos informarse de la doctrina católica al respecto. Pues nada, ni una ojeada al Catecismo en lo que dice de la Eucaristía. Hablar partiendo de un nivel tan bajo de rigor es casi imposible.

    Yo te recomiendo, Paulo, que busques a algún evangélico que escriba contra la Eucaristía que por lo menos sepa de qué está hablando cuando cita la doctrina católica, y que no diga banalidades producto de su calenturienta imaginación y de su colmo de prejuicios, como que Jesucristo vuleve a padecer en cada Eucaristía.

  5. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 00:59:44

    Es lo mejorcito que encontré. Pero lo podemos usar como base para reflexionarlo y luego armo uno mejor.Si?
    Ahora estaba investigandolo un poco mas teologico.Es que hay errores fuertes en la doctrina catolica romana.No se quedo en una interpretacion literal que para justificarla usan filosofía y luegpo deriva en una idolatria al “Santisimo Sacramento”. Cuando uno reflexiona, tiene que leer con sentido comun la biblia. No solo leer lo que dice, sino mas bien y se que esto es dificil,procurar entender que quiso decir.
    Santo Tomas de Aquino armo una doctrina que fue util en esa epoca, en la cultura griega. Pero la doctrina se echó a perder.Por eso es mejor entenderla como un simbolo,un signo decimos nosotros. Jesus esta por fe,claro que si,pero no necesitamos transubstanciar nada.Es como materializar a Cristo cuando dijo que el estaba con sus discípulos hasta el fin de sus dias.El está presente, espiritualmente,mas no ya fisicamente. La persona del Espiritu Santo esta con nosotros en nuestras vidas,pero lo esta la Santisima Trinidad, de modo invisible,pero “visible” por fe, sin necesidad de visualizarlo o materializarlo.
    Saludos

  6. Emilio Alegre
    Jun 07, 2010 @ 01:07:47

    La realidad es que la Misa es el memorial INCRUENTO del sacrificio de Cristo. No es la repetición, sino la participación y celebración del MISMO sacrificio. Lo explico primero y luego pongoun enlace a la doctrina católica, aun bajo temor de que me echéis a palos, porque lo que es la Misa es lo más increíble que se puede imaginar; es más, nadie humano podría imaginarlo:

    En la Misa, nos trasladamos realmente en el espacio-tiempo, y permaneciendo en nuestro tiempo y lugar, estamos PARTICIPANDO REALMENTE en el sacrificio de Cristo en el Calvario: en su Pasión, Muerte y Resurrección. La Eucaristía vista desde nosotros, nos lleva al Calvario. Vista desde el Calvario, lleva la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo a cada sitio y tiempo en que se celebra una Eucaristía. Por eso, cuando hablamos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, puedo decir: “yo estuve allí”.

    A la vez, ese Altar rompe las barreras espacio-temporales entre toda la Iglesia de todos los tiempos. Cuando los cristianos perseguidos de Indonesia celebran la Eucaristía, están realmente unidos a todos los cristianos del mundo. Y no sólo de ese momento, sino de todos los tiempos. Y no sólo la Iglesia de la Tierra, sino la del Cielo. En todos los lugares y en todos los tiempos, se celebra siempre LA MISMA Y ÜNICA MISA: el sacrificio redentor de Cristo en el Calvario, su Pasión, Muerte y Resurrección.

    Sobre esto hay muchísimo escrito durante todos los tiempos. No hay un tema más fundamental en toda la historia de la Iglesia, ya que contiene el “kerigma”, el mensaje salvífico fundamental de Cristo. La Eucaristía es la cumbre y el manantial de la vida cristiana.

    Para conocer siquiera lo más básico sobre la Eucaristía, recomiendo este pasaje del Catecismo; en el propio Catecismo hay muchos más, y no digamos ya en toda la doctrina católica, las Encíclicas, en las vidas de los santos, los escritos de los doctores, los testimonios de los mártires… La legión de mártires eucarísticos es impresionante.

    Pero el texto doctrinal más básico para conocer lo fundamental está aquí:
    http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P42.HTM

  7. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 01:56:43

    nosotros no creemos ni en la misa ni la transubstanciación: Jesús nunca establecio esto.Cuando lees con sencillez el texto, veras que son signos.La cena del Señor es una ordenanza establecida por Jesus con el fin de recordar su muerte en la cruz y esperar su venida. pero no hay repeticion del sacrificio ni nada parecido. Eso es una herejia cristologicaa y eclesiologica. jesus murio una sola vez,no necesita volver a morir.
    Ni sacrificio cruento ni incruento,ya que no hay mas sacrificio.Por eso no necesitamos altares.
    Jesus murio una sola vez y para siempre,dice la ep. a los Hebreos y tambien San Pedro
    Leer aca
    saludos

  8. Emilio Alegre
    Jun 07, 2010 @ 10:16:43

    Ricardo, he escrito arriba y puedes leer en el enlace del Catecismo, que el sacrificio es el mismo siempre, y que Jesús no vuelve a morir.

  9. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 12:59:35

    “Misa”,¿no significa sacrificio?
    Cuando lees Wikipedia,ves que la misa es algo mas que memorial. Mediante la consagracion el sacerdote repite el sacrificio de Cristo en la hostia.Por eso tienen altares uds. Nosotros no.
    Por ejemplo, podemos citar a los bautistas, quienes rechazan la idea de la cena del Señor como sacramento por medio del cual la iglesia dispensa gracia, y piensa en ellos como símbolos. La gracia es conferida directamente de Cristo al creyente. No hay intermediario de ninguna clase, ya sea sacerdote o substancia. Los bautistas se refieren a la cena del Señor (y al bautismo) como ordenanzas. La palabra ordenanza, significa que es ordenada, fija, decidida, marcada, o puesta en lugar. Una ordenanza es un mandamiento que tiene un propósito y significado. La ordenanza de la cena del Señor es una parte importante de la vida bautista.
    Los bautistas algunas veces se refieren a la ordenanza de la cena del Señor como “la comunión”.
    Pablo escribió a los Corintios:
    “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” (1 Co. 10:16).

    Este versículo no expresa la naturaleza comunal de la cena. Pero la cena del Señor es más correctamente llamada una cena memorial. La institución de la ordenanza está relatada en los cuatro evangelios (Mt. 26:26-29; Mr; 14:22-25; Lc. 22:17-20; y no tan claramente en Juan 13) y en I Corintios 11:23-25. El propósito declarado es recordar a los discípulos de Jesús a lo largo de las edades Su muerte expiatoria. El pan representa el cuerpo de Jesús que fue partido y la copa representa Su sangre que fue derramada. Ésta ordenanza ha de ser observada hasta que Cristo regrese.
    La cena del Señor en el Nuevo Testamento es el paralelo de la pascua en el Antiguo Testamento. Jesús aclaró esto al instituirla en el tiempo de la pascua. La liberación de Egipto era celebrada en la pascua; la gran salvación del pecado es celebrada por la cena del Señor
    Catolic.net lo explica bien a la doctrina de uds.Lamentablemente,no se parece en nada a lo que la biblia realmente quiere decir.
    saludos

  10. Emilio Alegre
    Jun 07, 2010 @ 22:01:42

    No sé lo que quiere decir Misa (es una palabra traída de oidas por el pueblo, de las últimas palabras del sacerdote: “Ite misa est”, como dice acertadamente el autor de la revisión, pero ignoro si la procedencia es la que él dice ni qué significa). Pero la explicación del misterio de la Eucaristía está muy clara en el texto del Catecismo que he citado: cada misa no es otro sacrificio, es el mismo sacrificio. En la Última Cena, en cada Misa desde entonces hasta el fin de los tiempos, y en el Calvario, tiene lugar un único sacrificio: el de Cristo.

    La Misa es signo (quizá se traduce mejor por símbolo, porque en castellano la palabra “signo” tiene también otros significados distintos, mientras que “símbolo” es más unívoca). Decía que la Eucaristía es realmente un símbolo, pero un símbolo PERFECTO (por eso lo llamamos sacramento). Un símbolo es algo que une el mundo corporal y el espiritual, lo que es muy necesario para el hombre, que es cuerpo y espíritu. Pues bien, un símbolo es tanto más perfecto en la medida en que CONTIENE LO QUE SIGNIFICA. Creas o no en la Eucaristía, puedes pensar profundamente en esto porque es muy importante en muchas otras facetas, por ejemplo, para entender la grandiosidad de la sexualidad humana y la necesidad de no banalizarla: el acto sexual CONTIENE en gran medida la unión de los dos espíritus que SIGNIFICA, al acceder cada uno a la intimidad del otro. Es sólo un ejemplo.

    Pues bien, los sacramentos son símbolos PERFECTOS, porque CONTIENEN LO QUE SIGNIFICAN (el Bautismo y la Confirmación, la Confesión, la Eucaristía, el Matrimonio, la Ordenación de obispos, prebíteros y diáconos, la Unción de enfermos). La Eucaristía no sólo representa el sacrificio de Cristo, sino que ES el único Sacrificio redentor de Cristo. Nosotros presenciamos y vivimos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo al celebrar la Eucaristía. Aunque se celebra repetidamente, no es que se repita en esencia, es que asistimos al mismo, como si estuviéramos ante un túnel en el espacio-tiempo. Por eso, algunos han dicho que el ALTAR es el “no-lugar”. Cada altar es la cruz de Cristo. Por eso, a lo mejor has visto en foros, etc., que dos católicos, que viven cada uno a miles de kilómetros de distancia, se despiden diciendo: “Nos vemos en el Altar”.

    Renuncio de antemano a intentar convencerte de esto con la Escrituras. Evidentemente, las Escrituras entendidas al pie de la letra significan esto, desde el momento en se dice que el pan es el Cuerpo de Cristo y el vino es la Sangre de Cristo derramada para la vida del mundo que se ofrecen por nosotros. Pero comprendo que es algo tan tremendo y misterioso que cualquiera se ve tentado a entenderlo como una metáfora. Es lógico. Lo que sí puedo decirte es que toda la Iglesia, habiendo recibido el don del Espíritu para conocer la voluntad de Dios, ha entendido eso, que millares de mártires lo han atestiguado con su vida, que ha habido signos milagrosos para fortalecer la fe de los débiles, y que no hay acto más tremendo de adoración, alabanza y comunión en el Sacrificio Redentor de Cristo que recibir en tu boca y en tu corazón el Corpus Christi, el Cuerpo de Cristo. Si eso no es verdad, es la mayor herejía y ofensa a Dios que pueda pensarse. Si, en cambio, es verdad, no hay otra cosa más inefable ni radicalmente importante que el hombre pueda hacer en toda su vida.

    Por ir a celebrar eso, morían los mártires con sus familas en las fauces de los leones.

  11. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 22:25:33

    Que los martires hayan muerto por el sacarmento,no prueba la doctrina. En la epoca de Policarpo se entregaban al martirio y se les llamaba espontaneos y eso no valida el martirio espontaneo como doctrina cristiana.
    Estoy casi de acuerdo con lo que decis. Solo que no creo en la transubst.Si en un simbolo o signo que son palabras que ayudan a entender el significado. memoria de su sacrificio mediante dos elementos sencillos y naturales que lo explican bien.El es El Pan de Vida. y el vino simbolzia bien por su color la sangre. No encuentro sustitutos para estos simbolos (pan y vino).
    Por la fe es (pero no se transforma) el cuerpo y la sangre de Cristo.No necesita transformarse.
    Lo de los “milagros” no prueba nada. Hay que ver si fueron o no milagros.Llamesmoles sucesos paranormales, que explica mejor.Igual un acontecimiento sobrenatural en algun momento aleatorio de la historia no valida una doctrina.Cuando jesus instituyo la Cena no se produjo ningún suceso raro. El estaba ahi presente con ellos y no se produjo ninguna tansubstanciacion.Esos “milagros”estan relacionados con el culto a las religuias.Yo lo estuve leyendo y no puedo ni probar ni desaprobar el fenomeno paranormal por desconocer su origen si divino o no.
    Tampoco Pablo penso en nada raro cuando el lo explicó a los Corintios. Esa doctrina de la trans. surge después.
    Vos dijiste bien antes que es memorial. Pero no necesariamente misa, que significa sacrificio. Solo recordar y participar de los signos como ritual cristiano.
    Es complicado de explicar “simbolo”. Esta bien tu explicacion, es sencilla, creo que la puedo usar. Tu concepto esta bastante cerca de lo que nosotros creemos pero no se parece a lo que es la doctrina romana. Yo fui monaguillo muchas veces y de chico jugaba a hacer la misa con mi hermana y la conozco dentro de todo bastante bien.
    saludos

  12. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 22:30:46

    De lo que dijiste me quedo con esto y entiendo esto:

    La Cena del Señor es signo (quizá se traduce mejor por símbolo, porque en castellano la palabra “signo” tiene también otros significados distintos, mientras que “símbolo” es más unívoca). Decía que la Eucaristía es realmente un símbolo, pero un símbolo PERFECTO (por eso lo llamamos sacramento). Un símbolo es algo que une el mundo corporal y el espiritual, lo que es muy necesario para el hombre, que es cuerpo y espíritu.

    El resto, esta de mas, es tu apreciacion de la doctrina, pero no concuerdo con ella. Cuando Jesús hace un milagro lo hace perfectamente,como el agua de las Bodas de Caná, o el milagro de los panes y de los peces.

  13. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 22:55:02

    Catecismo de Heidelberg [38]

    ¿Cómo es que la Cena del Señor te recuerda y te asegura que eres participante del único sacrificio de Cristo en la cruz y de todos sus beneficios?
    De esta manera: Cristo me ha ordenado a mí y a todos los creyentes, que coma de este pan partido y que beba de esta copa. Y con este mandamiento, él dio esta promesa:
    Primero:
    Que tan cierto como veo con mis ojos Que el pan del Señor es partido para mí y que la copa me es dada; así de cierto
    Su cuerpo fue ofrecido por mí y su sangre derramada por mí.
    Segundo:
    Que tan cierto como recibo de la mano del que sirve y como y bebo del pan y de la copa del Señor, Los cuales me son dados como señales ciertas
    del cuerpo y de la sangre de Cristo…
    Así de cierto…
    Él alimenta y reconforta mi alma para la vida eterna con su cuerpo crucificado y con su sangre derramada.

    ¿Qué significa comer del cuerpo crucificado de Cristo y beber de Su sangre derramada?
    Significa:
    Aceptar, con un corazón creyente, todo el sufrimiento y muerte de Cristo y por creer, recibir perdón de pecados y vida eterna.
    Pero significa más: A través del Espíritu Santo, quien vive tanto en Cristo como en nosotros, somos unidos más y más al bendito cuerpo de Cristo y también, que aunque Cristo está en el cielo y nosotros en la tierra somos carne de su carne y hueso de su hueso y por lo tanto vivimos en y somos gobernados por un Espíritu así como los miembros de nuestro cuerpo son gobernados por un alma.

    ¿Dónde promete Cristo alimentar y reconfortar a los creyentes con su cuerpo y con su sangre tan ciertamente como que comen de este pan partido y beben de esta copa?
    En la institución de la Cena del Señor.
    El Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias lo partió, y dijo: Esto es mi cuerpo que es para ustedes, hagan ésto en memoria de mí. Así mismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”.

    Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte de Señor anunciáis hasta que Él venga.
    Esta promesa la repite Pablo con esta palabras: No es la copa de acción de gracias, por la cual damos gracias, la participación en la sangre de Cristo?
    ¿Y no es El pan que partimos, la participación en el cuerpo de Cristo?
    Porque hay un pan, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de Aquel solo pan.

    ¿Se transforman el pan y el vino en el verdadero cuerpo y sangre de Cristo?
    No. Así como el agua del bautismo no se transforma en la sangre de Cristo y por sí misma, no lava los pecados sino que es simplemente la señal y la certeza de Dios; así mismo, el pan de la Cena del Señor no se transforma en el mismo cuerpo de Cristo, a pesar de que se le llame el cuerpo de Cristo, sólo para mantener la naturaleza y el lenguaje de los sacramentos.

    ¿Por qué entonces llama Cristo al pan su cuerpo y a la copa su sangre o el Nuevo Pacto en su sangre?
    (Pablo usa las palabras, una participación en el cuerpo y la sangre de Cristo”)
    Cristo tiene una buena razón para estas palabras.
    Él quiere enseñarnos que: así como el pan y el vino alimentan nuestra vida temporal, así mismo, su cuerpo crucificado y su sangre derramada, alimentan verdaderamente nuestras almas para la vida eterna.
    Pero más importante aún… Él quiere asegurarnos, mediante esta señal y garantía visibles, que nosotros, a través de la obra del Espíritu Santo, tenemos parte en su verdadero cuerpo y sangre tan ciertamente como recibimos con nuestras bocas… estas santas señales en memoria suya y que todo su sufrimiento y obediencia
    son tan definitivamente nuestros, como si nosotros, personalmente, hubiésemos sufrido y pagado por nuestros pecados.

    ¿Cómo se diferencia la Cena del Señor de la misa católico romana?
    La Cena del Señor nos declara que nuestros pecados han sido completamente perdonados por medio del único sacrificio de Jesucristo el cual Él mismo consumó en la cruz una vez por todas. La Cena del Señor también nos declara… que el Espíritu nos une a Cristo quien, con su mismo cuerpo, está ahora en el cielo a la derecha del Padre donde quiere que nosotros le adoremos. Pero la misa enseña que los vivos y los muertos
    no tienen perdón de pecados por el sufrimiento de Cristo, a menos que Cristo les sea diariamente ofrecido por medio de los sacerdotes
    También enseña… que Cristo está corporalmente presente en la forma de pan y vino, donde Cristo está, por lo tanto, para ser adorado. Así que la misa es, básicamente, nada más que una negación de aquel único sacrificio y sufrimiento de Jesucristo, y una condenable idolatría.

    ¿Quiénes deben participar de la Mesa del Señor?
    Aquellos que tienen desagrado de sí mismos por causa de sus pecados… pero que sin embargo confían que éstos les son perdonados y que su continua debilidad es cubierta por el sufrimiento y la muerte de Cristo; y quienes también desean más y más fortalecer su fe y conducirse en una vida mejor.
    Pero los hipócritas y aquellos que no se arrepienten comen y beben juicio para sí mismos.
    ¿Deben ser admitidos a la Mesa del Señor aquellos que muestran por lo que dicen y hacen, que son incrédulos e impíos?
    No, pues ello sería deshonrar el pacto de Dios y atraer Su enojo sobre toda la congregación. Por lo tanto, de acuerdo con la instrucción de Cristo y de sus apóstoles,la Iglesia cristiana está obligada a excluir a tales personas mediante el uso oficial de las llaves del reino, hasta que los tales corrijan su vidas.

    Conclusión:
    Un predicador antiguo una vez dijo,
    “puesto que las ordenanzas exponen en simbolismo fuerte todas las verdades del evangelio, si son administradas bíblicamente la fe de la iglesia será preservada en pureza, pero cuando las ordenanzas son pervertidas vendrá en seguida una corrupción de todas las doctrinas de salvación”. [39]
    La historia claramente confirma esta verdad. ¿Cuántas iglesias denominacionales han pervertido el evangelio? ¡Demasiadas!

  14. Ricardo Paulo Javier
    Jun 07, 2010 @ 23:41:10

    Emilio:Esto es Calvino. Es duro,es verdad y es largo. Hoy en dia nadie usa un vocabulario tan duro, pero la enseñanza es buena.Te invito a leerla.Ojo,es largo,muy largo los articulos.

    http://www.iglesiareformada.com/Calvino_Institucion_4_17.html
    http://www.iglesiareformada.com/Calvino_Institucion_4_18.html

    Saludos

  15. Emilio Alegre
    Jun 08, 2010 @ 19:16:41

    Calvino dice:

    “Él ordena que en su Cena reciba su cuerpo y su sangre bajo los SIGNOS de pan y de vino; me manda que lo coma y que lo beba. Yo por mi parte no dudo, sino creo que verdaderamente me lo da, y que lo recibo”.

    Para Calvino, es un símbolo. Pero los católicos no decimos que “son” el Cuerpo y la Sangre de Cristo en sentido metafórico, o como símbolo, sino que lo son en realidad. Por eso adoramos a Cristo en el Pan y el Vino.

    Decir que el Pan y el Vino son en realidad el Cuerpo y Sangre de Cristo y hablar de la “transubstanciación” es exactamente lo mismo, sólo que esta palabra usa términos tomados de la filosofía. En Filosofía, la substancia es el ser esencial, mientras que el accidente es su apariencia, su forma, su composición química, etc. El Pan Eucaristizado, convertido en el Cuerpo de Cristo, tiene forma de pan, composición química de pan, sabor de pan, tiene almidón de trigo, etc., pero realmente ES Cristo. Esto es exactamente lo que significa “transubstanciación”. La doctrina católica no cambió nada al usar el término “transubstanciación”, ésta es una forma de explicar lo mismo que ya se creía, en términos filosóficos. Y en cualquier caso, es un misterio, no es que eso describa y agote lo que pasa en el Pan, sino que trata de “arañar” en lo que sucede, nada más. Lo mejor ante un misterio es contemplarlo, aceptarlo y creerlo: el Pan y el Vino son el Cuerpo y la Sangre de Cristo, Cristo mismo, que se ofrece por nosotros. Pero SON, no sólo “representan”.

    Paulo, dices:
    “Esta bien tu explicacion, es sencilla, creo que la puedo usar. Tu concepto esta bastante cerca de lo que nosotros creemos pero no se parece a lo que es la doctrina romana. Yo fui monaguillo muchas veces y de chico jugaba a hacer la misa con mi hermana y la conozco dentro de todo bastante bien”.

    Paaulo, te aseguro que mi doctrina es exactamente la doctrina católica. La he aprendido en el Catecismo, y te he puetso un link al Catecismo donde puedes encontrar todo lo que he puesto, aunque con mejores palabras. Yo no he aprendido en otro sitio que en el Catecismo. Y yo tampoco conocía la doctrina católica hasta hace unos años, pese a que me formé en un colegio de religiosos y en una familia católica. A un niño, por muy monaguillo que sea, nadie le explica todo esto (¡no lo conocen ni siquiera la mayoría de los adultos!). Es el problema tremendo de falta de formación y de conocimiento de nuestra propia doctrina que tenemos en la Iglesia Católica.

    En Cristo

  16. Ricardo Paulo Javier
    Jun 08, 2010 @ 20:43:17

    Este esta sencillo de entender. Mientras tanto,sigo elaborando yo el otro trabajo que completará esto y te puedo responder bien.Para no responderte asi nomas. Entenderas que son temas delicados, ya no es el ecumenismo o el papa, son cuestiones de la Fe historicas.
    El artic. es de un uruguayo, teologo y apologista, que vive en California.Es profesor de un seminario teologico de Calvary Chapel, y enseña apologetica y la materia sectas y religiones.
    https://lasteologias.wordpress.com/2010/06/08/%C2%BFque-significa-comer-su-cuerpo-y-beber-su-sangre/
    saludos

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