La misa romana versus la Cena del Señor

Espero que este trabajo de investigación que descargué de internet,nos muestre uno de los aspectos mas polémicos de la Iglesia Católica. A mi modo de entender,una herejía cristológica de importancia,que no termina en una doctrina errónea, sino que arrastra al católico piadoso a una practica idolátrica: Adorar al Cristo transubstanciado del Santísimo Sacramento.

Lo peor de todo es que esta herejia esta dando vueltas hoy en dia por Argentina entre los Pentecostales. En mi ciudad hay una pseudo-profeta, creo que se llama Ana Mendez, que escribió un libro sobre este tema, y donde ella promueve esta doctrina.Este es un sintoma del debilitamiento del ministerio pastoral entre el pueblo evangelico,lamentablemente.

Durante la celebración unida de Semana Santa, en un pueblo cercano a esta ciudad,un pastor Pentecostal dijo que El Señor le habia revelado que aunque siempre habia creido era un signo, estaba equivocado y explicó que es verdaderamente el cuerpo y la sangre de Cristo realmente.

Terrible confusión la de este pastor y tambien la pseudo profeta.¡Lamentablemente!

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Asesinado en Turquía el obispo católico de Anatolia

ISKENDERUN, 04/06/2010 (EFE, COPE/ ProtestanteDigital.com)


El presidente de la Conferencia Episcopal turca, el italiano Luigi Padovese, ha muerto a consecuencia de las puñaladas que le infligieron en su casa; y la policía ha detenido a su chófer como sospechoso.

El obispo católico de Anatolia (Turquía) fue hallado herido de gravedad este jueves 3 de junio en el jardín de su domicilio en Iskenderun, una localidad en la sureña provincia de Hatay. Murió poco después de ser trasladado a un hospital.

Monseñor Luigi Padovese, de 63 años de edad, ha perdido la vida tras haber sido apuñalado, según las primeras informaciones, por su chófer; sin que se haya podido conocer si existen motivos personales para el crimen.

La policía turca ha detenido al sospechoso y lo va someter a un interrogatorio, según los medios turcos, que no agregaron más detalles.

El gobernador de la provincia turca de Hatay, Celalettin Lekesiz, afirmó que el presunto asesino del obispo tenía «problemas psicológicos» que le llevaron a seguir terapias en centros especializados durante algún tiempo, por lo que el suceso parece no tener en su opinión «ningún trasfondo político o religioso».

Padovese era el vicario apostólico de la Iglesia Católica en Anatolia, un cargo creado hace diez años y que cubre casi la mitad del territorio de Turquía, desde el Mar Negro al Mediterráneo.

En la provincia turca de Hatay hay una pequeña comunidad cristiana que vive de forma pacífica con la mayoría musulmana, y es especialmente importante en la tradición cristiana porque es el lugar donde por vez primera se definió como cristianos a los seguidores de Jesús.

ATAQUES REITERADOS A CRISTIANOS
Sin embargo en los últimos años se han producido diversos ataques a cristianos protestantes y católicos en el país euroasiático, uno de los más brutales fue el asesinato en Malatya (este de Turquía) de tres trabajadores de fe evangélica o protestante de la editorial cristiana Zirve, cometido en 2007. Los cuerpos de las tres víctimas fueron encontrados degollados y atados de pies y manos con signos de haber sido torturados.

Con anterioridad, en febrero de 2006, fue asesinado por dos disparos el sacerdote italiano Andrea Santoro en su parroquia de la localidad turca de Trebisonda, al noreste del país.

Pavese declaró entonces que el asesinato del sacerdote, ocurrido mientras el mundo islámico protestaba por las viñetas sobre Mahoma en 2006, “no es una casualidad”. “El hecho de que el asesinato se haya producido ahora no me parece una casualidad. Aquí hay un ambiente muy caliente y muchos islamistas fanáticos”, indicó entonces Padovese.

Fuente: EFE, COPE. Edición: ProtestanteDigital.com

Muere apuñalado el presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía

Forumlibertas.com

El Vaticano, “desconcertado y muy dolorido” por el asesinato del también obispo católico de Anatolia, el italiano Luigi Padovese

En los últimos años se han producido diversos ataques a cristianos en Turquía, algunos de ellos especialmente brutales. Ahora, la historia se repite y este jueves, 3 de junio, el presidente de la Conferencia Episcopal turca y obispo de Anatolia, el italiano Luigi Padovese, ha muerto a consecuencia de las puñaladas que le infringieron en el jardín de su propia casa en Iskenderun

Las primeras informaciones apuntan a que el obispo fue herido de gravedad con arma blanca por su chófer, sin que se conozcan de momento los motivos del ataque. Padovese falleció poco después de ser trasladado al hospital, según información facilitada por la agencia pública turca Anatolia.

El cargo que ocupaba como vicario apostólico de la Iglesia católica en Anatolia fue creado hace diez años y cubre casi la mitad del territorio de Turquía, desde el Mar Negro al Mediterráneo.

En la provincia turca de Hatay hay una pequeña comunidad cristiana que vive de forma pacífica con la mayoría musulmana, y es especialmente importante en la tradición cristiana porque es el lugar donde por vez primera se definió como cristianos a los seguidores de Jesús.

“Dedicado al Evangelio”

Tras conocer la noticia, el Vaticano se mostró “desconcertado y muy dolorido” por el asesinato del prelado en Turquía.

El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, realizó las siguientes declaraciones a Radio Vaticano: “Se trata de una noticia horrible, que nos deja profundamente desconcertados y, naturalmente, muy doloridos. Monseñor Padovese fue una persona que ha hecho grandes méritos en la transmisión del testimonio de la vida de la Iglesia en Turquía, por tanto, en situaciones también difíciles”, destacó Lombardi.

“Fue una persona dedicada al Evangelio, valiente, y su muerte nos hará pensar instantáneamente también en la de (Andrea) Santoro (párroco de Trebisonda asesinado en 2006). Eso nos hará ver cómo el testimonio de la Iglesia en ciertas situaciones pueda ser pagado también con la sangre”, añadió.

El portavoz vaticano, quien se refirió además a la visita que Benedicto XVI realizará desde este viernes y hasta el domingo a Chipre, afirmó que hará falta conocer mejor las circunstancias de la muerte de Padovese, aunque la vida del religioso, dijo, queda ya como el testimonio de una total dedicación al Evangelio.

“Y en la víspera de un viaje del Papa hacia Oriente Medio, también para apoyar a las comunidades cristianas que viven en esta región, este hecho nos hace entender muy profundamente que el problema de solidaridad de la Iglesia universal, de apoyo hacia estas comunidades cristianas, es absolutamente urgente, necesario”, concluyó.

Anteriores ataques

El asesinato de Padovese viene a sumarse a otros ataques que se han producido contra cristianos en Turquía. Uno de los más brutales fue el asesinato en Malatya (este del país) de tres trabajadores de la editorial cristiana Zirve, cometido en 2007. Los cuerpos de las tres víctimas aparecieron degollados y atados de pies y manos.

Anteriormente, en febrero de 2006, fue asesinado por dos disparos el sacerdote católico Andrea Santoro por un menor de edad en la ciudad nororiental de Trabzon, en plena crisis internacional de las caricaturas de Mahoma. Ese mismo año, otros dos religiosos fueron atacados.

El presidente de la Conferencia Episcopal turca muere degollado por su chofer

ABC

El presidente de la Conferencia Episcopal turca, el italiano Luigi Padovese, murió degollado por su chófer y guardaespaldas en su casa de verano en la ciudad de Iskenderun, cerca de la bíblica Antioquia, informó la Policía.

El también obispo católico de Anatolia (Turquía), de 63 años, fue hallado herido de gravedad en el jardín de su domicilio en la sureña provincia de Hatay a las 14.25 hora local (11.25 GMT), y murió poco después de ser trasladado a un hospital.

La policía informó a la prensa que Murat Altun, de 26 años, su chófer y guardaespaldas durante los últimos cuatro años y medio, confesó tras ser detenido que lo mató tras una discusión. Los agentes encontraron también el arma del delito.

El gobernador de la provincia de Hatay, Celalettin Lekesiz, afirmó que Altun tenía problemas psicológicos que le llevaron a seguir terapias en centros especializados durante algún tiempo, por lo que el suceso no tenía ningún trasfondo político o religioso.

Lekesiz agregó que el propio Altun era católico y que la última vez que había sido tratado en el departamento de psiquiatría del Hospital de Iskenderun fue el pasado 28 de mayo.
Ferhan Altun, el padre del detenido, trabajó para la Iglesia Católica de Iskenderun hasta su jubilación 2006. El hermano y el cuñado de Murat también son empleados de la Iglesia. Mikail Tabash, miembro de la Fundación de la Comunidad Armenia, aseguró que la relación entre Padovese y Murat era como la de un padre y un hijo, y que éste le acompañaba a todos sitios.

“Él le dejaba a Murat incluso su caja fuerte. Compartía su comida con él. Sabía que tenían problemas pero no sabía cuáles eran. Luigi Padovese quería ir hoy a la casa de verano, pero Murat no quería.

Luego fueron juntos. La garganta de Luigi estaba rebanada como la de una oveja. No hay mucho más que decir”, dijo Tabash a la prensa.

El religioso italiano era una persona conocida y apreciada por sus vecinos debido a su espíritu abierto, según los medios turcos. Padovese era el vicario apostólico de la Iglesia Católica en Anatolia, un cargo creado hace diez años y que cubre casi la mitad del territorio de Turquía, desde el Mar Negro al Mediterráneo.

En la provincia turca de Hatay hay una pequeña comunidad cristiana que vive de forma pacífica con la mayoría musulmana, entre ellos muchos alevitas -una vertiente más liberal del islám-, y es especialmente importante en la tradición cristiana porque es el lugar donde por vez primera se definió como cristianos a los seguidores de Jesús.

Padovese iba a viajar este fin de semana a Chipre como parte de la delegación católica en el viaje del Papa Benedicto XVI a la isla mediterránea.

“Se trata de una noticia horrible, que nos deja profundamente desconcertados y, naturalmente, muy doloridos. Monseñor Padovese fue una persona que ha hecho grandes méritos en la transmisión del testimonio de la vida de la Iglesia en Turquía, por tanto, en situaciones también difíciles”, declaró a Radio Vaticano el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

En los últimos años se han producido diversos ataques a cristianos en el país euroasiático, uno de los más brutales fue el asesinato en Malatya (este de Turquía) de tres trabajadores de la editorial cristiana Zirve, cometido en 2007.

Matan a puñaladas al presidente de la Conferencia Episcopal turca

La Razón

El presidente de la Conferencia Episcopal turca, el italiano Luigi Padovese, ha muerto a consecuencia de las puñaladas que le infligieron en su casa y la policía ha detenido a su chófer como sospechoso, informaron hoy los medios turcos.
El también obispo católico de Anatolia (Turquía) fue hallado herido de gravedad en el jardín de su domicilio en Iskenderun, una localidad en la sureña provincia de Hatay, y murió poco después de ser trasladado a un hospital.
La policía informó a la prensa que Murat Altun, de 26 años, su chófer y guardaespaldas durante los últimos cuatro años y medio, confesó tras ser detenido que lo mató tras una discusión. Los agentes encontraron también el arma del delito.
El gobernador de la provincia de Hatay, Celalettin Lekesiz, afirmó que Altun tenía problemas psicológicos que le llevaron a seguir terapias en centros especializados durante algún tiempo, por lo que el suceso no tenía ningún trasfondo político o religioso.
El religioso italiano era una persona conocida y apreciada por sus vecinos debido a su espíritu abierto, según los medios turcos.
Padovese era el vicario apostólico de la Iglesia Católica en Anatolia, un cargo creado hace diez años y que cubre casi la mitad del territorio de Turquía, desde el Mar Negro al Mediterráneo.
En la provincia turca de Hatay hay una pequeña comunidad cristiana que vive de forma pacífica con la mayoría musulmana, y es especialmente importante en la tradición cristiana porque es el lugar donde por vez primera se definió como cristianos a los seguidores de Jesús.
En los últimos años se han producido diversos ataques a cristianos en el país euroasiático, uno de los más brutales fue el asesinato en Malatya (este de Turquía) de tres trabajadores de la editorial cristiana Zirve, cometido en 2007.
Los cuerpos de las tres víctimas fueron encontrados degolladas y atados de pies y manos.
Con anterioridad, en febrero de 2006, fue asesinado por dos disparos el sacerdote italiano Andrea Santoro en su parroquia de la localidad turca de Trebisonda, al noreste del país.
Pavese declaró entonces que el asesinato del sacerdote, ocurrido mientras el mundo islámico protesta por las viñetas sobre Mahoma en 2006, “no es una casualidad”.
“El hecho de que el asesinato se haya producido ahora no me parece una casualidad. Aquí hay un ambiente muy caliente y muchos islamistas fanáticos”, indicó entonces Padovese.

El luto impregna la cita del Papa y los obispos en Chipre

La Razón

Católicos melquitas, maronitas, caldeos, coptos, siríacos, armenios y latinos… los obispos católicos  orientales, de distintos ritos y tradiciones,  pero fieles a Roma y al Papa, han ido llegando estos días a Chipre, convocados por Benedicto XVI, quien aterriza esta tarde en la isla para entregarles el documento de trabajo que centrará el Sínodo de Oriente en octubre en Roma. Pero el luto y la tristeza empañan el encuentro, a causa del asesinato ayer en Turquía del obispo de Anatolia, Luigi Padovese, un franciscano italiano que presidía a los obispos de los apenas 30.000 católicos que viven en ese país. «Se trata de una noticia horrible, que nos deja desconcertados y muy doloridos», afirmó el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, en declaraciones a Radio Vaticano.

«Fue una persona dedicada al Evangelio, valiente, y su muerte nos hará ver cómo el testimonio de la Iglesia en ciertas situaciones puede ser pagado también con sangre», añadió Lombardi, que recordó el asesinato en 2006 de otro sacerdote italiano en Turquía, Andrea Santoro, párroco de Trebisonda, asesinado por un ultranacionalista turco. Padovese ofició aquellos funerales.
El guardaespaldas asesino
Ayer la Policía turca detuvo a Murat Altun, de 26 años, chófer y guardaespaldas durante los últimos cuatro años y medio del obispo. Altun confesó haberlo asesinado tras una discusión. También se encontró el arma del delito. El gobernador de la provincia de Hatay, Celalettin Lekesiz, afirmó que Altun tiene problemas psicológicos que le llevaron a seguir terapias en centros especializados (la última vez, en el Hospital de Iskenderun el 28 de mayo), por lo que el suceso no tiene ningún trasfondo político o religioso.
El padre del detenido también había trabajado para la Iglesia hasta su jubilación en 2006, y su hermano y cuñado también son empleados de la diminuta comunidad católica de Iskenderun, de apenas cien personas.
Padovese no ha sido asesinado por un terrorista, pero ha muerto como misionero, en tierra extranjera. En 2009 fueron asesinados 30 sacerdotes misioneros, según la agencia Fides. El último obispo asesinado sí lo hizo a manos de terroristas y en Oriente Medio: Paulos Faraj Rahho, arzobispo de los católicos caldeos de Irak, secuestrado y ejecutado por islamistas en Mosul en 2008. En 2005 fue asesinado a tiros otro obispo misionero italiano, Luigi Locati,  en Isioli, Kenia, atacado por unos bandidos comunes.
Padovese encarna el espíritu de este viaje de Benedicto XVI: la vivencia de una Iglesia en minoría en territorio del islam, que busca el trabajo común y cordial con las Iglesias ortodoxas y otras comunidades cristianas orientales.  Cuando esta tarde el Papa celebre un encuentro de oración ecuménico en Agia Kiriaki Chrysopolitassa, recibirá el pésame de otros hermanos cristianos que viven en minoría bajo el islam.

ANÁLISIS. La estrategia de Benedicto XVI
-Uno de los objetivos de Benedicto XVI con este viaje a Chipre, país en el que apenas hay católicos, es tender puentes con los cristianos ortodoxos. El nuevo Patriarca de

Moscú ya ha mostrado voluntad de colaborar con el Papa en la defensa de los valores cristianos, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla también se muestra favorable y en Chipre el Patriarca Crisóstomo II representa la línea más favorable al diálogo con Roma que se puede encontrar en la ortodoxia griega.
-En esta isla, donde los católicos son una verdadera minoría, el Papa va a reunir a los obispos de las Iglesias católicas orientales y expresarles su apoyo y aliento, además de citarles para el Sínodo de Oriente Medio, que se celebra en octubre.
-Por último, Chipre es un país dividido, con la mitad norte ocupada por el ejército turco. Desde aquí el Papa quiere proponer soluciones pacíficas y dialogadas para todo Oriente Medio.

El jefe de los obispos de Turquía muere apuñalado por su chófer

EL PAÍS

El vicario apostólico de Anatolia y presidente de la conferencia episcopal turca, Luigi Padovese, de 63 años, murió ayer acuchillado por su chófer personal, a quien la policía atribuye desórdenes psicológicos.

El vicario apostólico de Anatolia y presidente de la conferencia episcopal turca, Luigi Padovese, de 63 años, murió ayer acuchillado por su chófer personal, a quien la policía atribuye desórdenes psicológicos. Ocurrió en la casa del prelado en Iskenderun, en la costa mediterránea de Turquía. Las autoridades locales descartan que el crimen tenga un móvil religioso o político. El agresor, llamado Murat Altun, que trabajaba para la víctima desde hacía más de cuatro años, fue detenido con el arma homicida. El Vaticano expresó su consternación por el asesinato.

Turquía es un Estado laico en el que la UE, de la que aspira a formar parte, observa graves lagunas en materia de libertad religiosa. Tras la deportación más o menos velada de los cristianos (armenios y griegos ortodoxos) y la marcha de la comunidad judía sefardí hacia Israel, el 99% de los turcos se declara musulmán. Bruselas exige a Ankara que reconozca plenos derechos de culto a las minorías y les restituya los bienes confiscados por el Estado.

Hace cuatro años, tras las violentas protestas contra la publicación de las caricaturas de Mahoma en la prensa danesa, un sacerdote católico italiano, Andrea Santoro, murió tiroteado por un muchacho de 16 años en Trabzon, en la costa del mar Negro. Al año siguiente, tres cristianos protestantes empleados en una editorial bíblica fueron asesinados en el centro de Anatolia. Poco después, otro sacerdote católico, Adriano Franchini, fue herido en el estómago de una cuchillada mientras celebraba una misa en Esmirna.

Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, calificó ayer el asesinato del obispo italiano, de 63 años, como un “hecho horrible e increíble” y recordó la muerte violenta del cura Santoro. Lombardi pidió a los cristianos turcos “que no se desanimen y continúen con su fe en la región”. En la Turquía actual viven apenas 30.000 cristianos, es decir, el 0,6% de una población de unos 70 millones de habitantes. Padovese (Milán, 1947) debía haber participado este viernes en el recibimiento a Benedicto XVI en la que será la primera visita oficial de un Papa a Chipre. El vicario iba a recibir de manos del Papa el documento preparatorio del sínodo sobre Oriente Medio, en el que el Vaticano condena la violencia y la marginación que sufren los cristianos y además califica la ocupación israelí de los territorios palestinos como “una injusticia política”.

El documento, que ha sido anticipado a la prensa, exhorta además a Occidente y al mundo democrático a defender la presencia cristiana en Oriente Medio como una riqueza para el pluralismo y la democracia en el área.

Chipre fue invadido en 1974 por las tropas de Ankara y todavía hoy vive una situación de tensión y división. De mayoría ortodoxa, un tercio de la isla, al norte, sigue ocupado por los turcos chipriotas, mientras la mayoría del sur es de origen griego.

Padovese fue nombrado en 2004 vicario apostólico de Anatolia y pidió ser ordenado obispo en Turquía para simbolizar su apego al país. En 2006, concelebró con el cardenal Camillo Ruini los funerales de Santoro. El prelado afirmó recientemente que su presencia en Turquía consistía en “tender puentes con el Islam” y en “dar testimonio de la fe cristiana para hacer justicia a los mártires que dejaron su sangre en estas tierras”.

Pastor católico en la complicada Turquía

EL MUNDO

«Sangre de mártires, semilla de cristianos». El obispo de Anatolia y presidente de la Conferencia Episcopal turca, Luigi Padovese, lo sabía y hasta lo temía. Sobre todo desde que, en 2006, mataron a su amigo, el sacerdote italiano Andrea Santoro. Ya entonces decía que la muerte del sacerdote era «una herida abierta», que siguió sangrando. Y llegó su turno, a los 63 años, degollado ayer presuntamente por su propio chófer en su casa de verano en la ciudad de Iskenderun, cerca de la bíblica Antioquia.

La Policía dijo a la prensa que Murat Altun, de 26 años, su chófer y guardaespaldas durante los últimos cuatro años y medio, confesó, tras ser detenido, que lo mató tras una discusión. Los agentes encontraron también el arma del delito. Las autoridades turcas señalan que Murat tenía problemas psicológicos, por lo que el suceso no tendría ningún trasfondo político o religioso.

Mikail Tabash, miembro de la Fundación de la Comunidad Armenia, ha asegurado que la relación entre Padovese y Murat era como la de un padre y un hijo, y que éste le acompañaba a todos sitios. «El obispo le dejaba a Murat incluso su caja fuerte. Compartía su comida con él. Sabía que tenía problemas pero no sabía cuáles eran. Luigi Padovese quería ir hoy a la casa de verano, pero Murat no quería. Luego fueron juntos. La garganta de Luigi estaba rebanada como la de una oveja. No hay mucho más que decir».

Monseñor Padovese, el líder de la pequeña comunidad católica de Turquía, estaba ilusionado, porque pronto iba a estrechar la mano del Papa en su visita a Chipre. Y recibir de sus manos el instrumentum laboris del Sínodo para Oriente Medio. Ya no podrá hacerlo, pero seguro que Benedicto XVI tendrá un recuerdo especial para él en la isla mediterránea visitada por un Papa por vez primera en la Historia.

Nacido en Milán el 31 de marzo de 1947, Padovese ingresó en la orden de los frailes capuchinos el 4 de octubre de 1965, haciendo la profesión solemne exactamente tres años después. El 16 de junio 1973 fue ordenado sacerdote. Después, ejerció de profesor de Patrística de la Pontificia Universidad Antonianum y, hasta su ordenación como obispo, de director espiritual del centro durante 16 años. También enseñó en la Pontificia Universidad Gregoriana y en la Academia Alfonsiana.

El 11 de octubre de 2004 fue nombrado vicario apostólico de Anatolia, un cargo creado hace 10 años y que cubre casi la mitad del territorio de Turquía, desde el Mar Negro al Mediterráneo. En la provincia turca de Hatay hay una pequeña comunidad cristiana -que vive de forma pacífica con la mayoría musulmana- de especial relevancia simbólica, porque éste es el lugar donde por vez primera se les llamó cristianos a los seguidores de Jesús.

Padovese era un enamorado de Turquía, su país de adopción. Tanto que llegó a escribir una guía turística titulada Guía de Turquía, los lugares de San Pablo y de los orígenes del cristianismo (Ediciones Paulinas). Amén de ser siempre partidario del diálogo interreligioso.

Luigi Padovese, obispo de Anatolia, nació en Milán (Italia) el 31 de marzo de 1947 y murió en Iskenderun (Turquía) el 3 de junio de 2010.

¿Es la Biblia importante en la actualidad?

¿Es la Biblia importante en la actualidad?

Respuesta: Hebreos 4:12 dice: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma, y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” Aunque la Biblia fue escrita por más de 40 autores durante un período de 1500 años, su veracidad y relevancia permanece inmutable hasta hoy. La Biblia es la única fuente objetiva de toda la revelación que Dios nos ha dado acerca de Él mismo y Su plan para la humanidad.

La Biblia contiene una gran cantidad de información acerca del mundo natural que ha sido confirmada por investigaciones y observaciones científicas. Algunos de estos pasajes incluyen Levítico 17:11; Eclesiastés 1:6-7; Job 36:27-29, Salmo 102:25-27 y Colosenses 1:16-17. Mientras que la historia bíblica del plan redentor de Dios para la humanidad se desenvuelve, muchos caracteres diferentes son vívidamente descritos. Al hacerlo así, la Biblia provee una gran cantidad de información acerca del comportamiento y las tendencias del ser humano. Nuestra experiencia cotidiana nos demuestra que esta información es más exacta y descriptiva de la condición humana que cualquier libro de texto de psicología. Muchos sucesos históricos registrados en la Biblia han sido confirmados por fuentes extra-bíblicas. Con frecuencia, la investigación histórica muestra grandes similitudes entre la información bíblica y la información extra-bíblica de los mismos eventos. En muchos casos, se ha reconocido que la Biblia es históricamente más precisa.

Sin embargo, la Biblia no es ni un libro de historia, ni un texto de psicología o una publicación científica. La Biblia es la descripción que Dios nos da acerca de quién es ÉL, de lo que ÉL desea y cuáles son los planes para la humanidad. El más significativo componente de esta revelación es la historia de nuestra separación de Dios por el pecado, y la provisión de Dios para nuestra restauración y comunión con Él, a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo en la cruz. Nuestra necesidad de redención no cambia, como tampoco el deseo de Dios de reconciliarnos con ÉL Mismo.

La Biblia contiene una gran cantidad de información relevante y precisa. El mensaje más importante de la Biblia es la redención — que es universal y perpetuamente aplicable a la humanidad. La Palabra de Dios jamás podrá ser anacrónica, suplantada, o corregida. Las culturas cambian, las leyes cambian, las generaciones van y vienen – pero la Palabra de Dios es tan relevante hoy como lo fue cuando fue escrita. No toda la Escritura necesariamente se aplica explícitamente a nosotros en la actualidad, pero sí todas las Escrituras contienen verdades que podemos, y debemos aplicar a nuestras vidas de hoy.


¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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LA IGLESIA SEGÚN LA TRADICIÓN CALVINISTA REFORMADA

LA IGLESIA SEGÚN LA TRADICIÓN CALVINISTA REFORMADA

Por José Luis Velazco Medina

Tomado del Libro: Calvino Vivo
Editorial El Faro
México, D.F. 1987


La Reforma de la Iglesia ha sido la preocupación constante de muchos cristianos sinceros a través de los siglos. Esta preocupación constante surge a raíz de las formas diferentes en que la Iglesia se ha desviado de las verdades básicas del Evangelio y no menos por la práctica corrupta de tiempo en tiempo de sus dirigentes.

Desde antes de la Reforma del siglo XVI, ya había algunos cristianos trabajando por la reforma de la Iglesia. Algunos nombres sobresalientes son bien conocidos: Juan Wiclef de Inglaterra, Juan Rus de Praga y Jerónimo Savonarola de Florencia. Estos cristianos de los siglos XIV y XV lucharon sin temor por reformar la Iglesia y se les conoce como prerreformadores. Rus y Savonarola pagaron con sus propias vidas sus ideales de reforma.

En el siglo XVI, surge Martín Lutero como instrumento escogido de Dios para iniciar lo que se llama la Reforma Protestante. Como el anhelo de todos los reformadores, el propósito de Lutero era hacer volver a la Iglesia a la sencillez del Evangelio y corregir muchas de sus prácticas injustas del alto clero y no la creación de otra Iglesia.

Posteriormente surgen otros reformadores en diferentes lugares de Europa. Juan Calvino fue uno de ellos. Su obra teológica y su práctica eclesiástica y su propia vida cristiana, como hombre pobre y fiel seguidor de Jesucristo -al igual que la de Lutero- estaba llamada a ejercer gran influencia en la continuación de la reforma de la Iglesia no solamente en Europa y en su tiempo sino, más tarde, en todo el mundo en los siglos por venir.

Calvino, joven estudiante distinguido de leyes, después de la muerte de su padre, vive y trabaja en Francia. Era la Francia del Rey Francisco I quien había reestablecido las relaciones con el Papado dando margen al movimiento de contra-reforma en Francia, el establecimiento de la Inquisición y la persecución de los protestantes especialmente de los llamados hugonotes (calvinistas franceses).

Calvino, al identificarse decididamente con los protestantes tuvo que huir en varias ocasiones, alguna vez o dos fue encarcelado y en otras ocasiones predicó a grupos protestantes escondidos en las cavernas de las cercanías de Poiter. Vemos así a un reformador identificado con el sufrimiento de los cristianos perseguidos y oprimidos. Calvino no es un simple teólogo especulativo. Vive su fe con el pueblo.

Se menciona lo anterior para señalar que -al igual que los otros reformadores- su concepción de la Iglesia y del Evangelio no son meramente ejercicios académicos. Su compromiso con el Evangelio le llevó a comprometerse con el pueblo cristiano francés perseguido por la intolerancia de los representantes de una Iglesia que rehusaba reformarse.

Su obra escrita llamada Institución de la Religión Cristiana, de la cual surge la tradición calvinista de la Iglesia, fue escrita en defensa de quienes se decía toda suerte de calumnias y de los cuales ya habían sido quemados muchos. La escribe también para aclarar al Rey y a toda Francia en qué consistía la fe y la creencia de los perseguidos. En su dedicatoria a Francisco I le dice: “viendo yo que el furor i rabia de ziertos hombres impios ha crezido en tanta manera en vuestro reino que no ha dejado lugar ninguno a la verdadera doctrina, pareziome que yo haría mui bien, si hiziese un libro, el cual juntamente sirviese de instruczion para aquellos que están deseosos de relijion y de confesion de fe delante de vuestra Majestad, por el cual entendiesedes cual sea la doctrina, contra quien aquellos furiosos se enfurecen con tanta rabia metiendo vuestro reino el dia de hoi a fuego y sangre. Por que no dudaré de confesar que en este libro yo no haya casi recopilado la suma de aquella misma doctrina que ellos a vozes dicen deve ser castigada con carzeles, destierros, confiscazion y fuego que debe ser hechada del mundo. Yo mui bien se con cuan horribles rumores y chismes hayan henchido vuestras orejas y entendimiento a fin de haceros nuestra causa odiosisima. . .” (Inst. R. C., FLR, pág. 25).

Juan Calvino tenía apenas 27 años cuando el 1° de agosto de 1536 publicaba su primera edición de la Institución de la Religión Cristiana. Revisada y aumentada posteriormente, su edición final es de 1559. Llega a nosotros en castellano gracias a la traducción de Cipriano de Valera quien la publicó en 1597. Esta obra expresa el pensamiento vigoroso de uno de los Reformadores Latinos del siglo XVI. El redescubrimiento de la tradición calvinista, puede ser sin duda alguna un elemento esencial en la formación y la reformación de la Iglesia en América Latina, comenzando con la Iglesia Protestante y en especial las llamadas iglesias presbiterianas.

IMÁGENES CALVINISTAS DE LA IGLESIA

“Mas como nuestra ignorancia y pereza y hasta la vanidad de nuestra alma tiene necesidad de ayudas exteriores por las que la fe se engendre en nosotros, crezca y llegue a ser perfecta, Dios nos proveyó de ellas para sostener nuestra flaqueza. Y a fin de que la predicación del Evangelio siguiese su curso, puso como en depósito este tesoro en su Iglesia; instituyó pastores y doctores mediante los cuales enseña a los suyos y les confió su autoridad (Ef. 4:11-12)” (lnst. R. C., FLR, pág. 803).

Dios ha depositado su Evangelio en el seno de su Iglesia. El Dueño y Señor del Evangelio es Dios mismo. La Iglesia por tanto, no puede decir que éste es su posesión. La Iglesia es simple depositaria de la Verdad. Su deber es exponerlo a toda la humanidad. Este Evangelio no es para venerarse como reliquia religiosa sino que debe compartirse en forma audible con todos los seres humanos (lnst. R. C. L IV, 1.5). Hay que aclarar que para Calvino el Evangelio es el testimonio de la Ley, de los Salmos, de los Profetas, de los Apóstoles (lnst. R. C. IV, 1.5). Es importante llamar la atención a este aspecto del pensamiento de Calvino debido a que muchos, en diferentes ocasiones de la historia de la Iglesia, tienden a olvidar en su proclamación el contenido total de la Biblia.

Enseguida delineamos cinco declaraciones principales de Calvino en cuanto a la naturaleza de la Iglesia que es importante recordar como esencial al pensamiento o tradición calvinista.

1. La Iglesia visible es la madre de todos los creyentes

De acuerdo con Calvino, la Iglesia fue establecida por Jesucristo para ser el medio por el cual Él realiza su obra redentora entre los seres humanos. La Iglesia es la esfera de la revelación propia de Dios y el lugar de encuentro con Jesucristo. En ella los creyentes son llamados a creer, a permanecer, a crecer y a ser fieles hasta el fin. La Iglesia, como una madre, da a luz, nutre y fortalece a los creyentes durante todo el curso de su vida. Fuera de la Iglesia verdadera no hay posibilidad de vida eterna. Así lo asevera Calvino cuando dice:

“Mi intención es tratar aquí de la Iglesia visible y por eso aprendemos ya de sólo su título de madre qué provechoso y necesario nos es conocerla, ya que no hay otro camino para llegar a la vida sino que seamos concebidos en el seno de esta madre, que nos dé a luz, que nos alimente con sus pechos y que nos ampare y defienda hasta que, despojados de esta carne mortal, seamos semejantes a los ángeles (Mt. 22:30). Anotemos también que fuera del gremio de la Iglesia no hay remisión de pecados ni salvación como lo atestiguan Isaías y Joel (ls. 37:32; Joel 2:32). Con estas palabras se restringe el favor paternal de Dios y el testimonio de la vida espiritual de las ovejas del aprisco de Dios, para que advirtamos que el apartarse de la Iglesia de Dios es pernicioso y mortal”. Institución de religión cristiana, Libro IV, 1.4).

En lo anterior resaltan dos cosas: a) la dependencia de Calvino de la interpretación patrística de la Iglesia (“fuera de la Iglesia no hay salvación” de San Cipriano y desarrollada más tarde por San Agustín); b) esta declaración, sin embargo, para Calvino, no está fundamentada en la Iglesia por sí sola, sino que es una expresión de la voluntad del Señor de la Iglesia. Decir que fuera de la Iglesia no hay salvación es lo mismo que decir que fuera de Cristo no hay salvación. La imagen de la Iglesia como Cuerpo de Cristo nos ayuda a comprender mejor esa realidad.

Esta doctrina de la Iglesia se expresa en confesiones de iglesias reformadas posteriores como en la Confesión de la Iglesia de Escocia: “Así como creemos en un Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, así mismo firmemente creemos que desde el principio ha habido, hay y habrá hasta el fin del mundo una sola Iglesia, es decir una compañía y multitud de hombres escogidos por Dios, quienes le abrazan y le adoran por medio de fe verdadera en Cristo Jesús, quien es la Cabeza de la Iglesia, siendo el Cuerpo y la Esposa de Cristo Jesús. Fuera de esta Iglesia no hay posibilidad de felicidad ni vida eterna. Por tanto, aborrecemos absolutamente la blasfemia de aquellos que aseveran que los hombres que viven equitativa y justamente serán salvos sin importar que religión profesen. Porque así como no hay salvación sin Cristo Jesús, de la misma manera ninguno tendrá parte de la vida, salvo aquellos quienes el Padre les ha dado a Cristo Jesús . . .” (Confesión de Escocia, Cap. XVI).

Existen otras Confesiones Reformadas que lo expresan más enfáticamente como la Confesión Helvética. También lo expresa, aunque no tan claramente, la Confesión de Fe de Westminster cuando dice: “. . . la casa y familia de Dios por medio de la cual los hombres son ordinariamente salvos, unión a la cual es esencial para su mejor crecimiento y servicio”. (C.F.W. XXV. 2).

Esta tradición calvinista de la Iglesia es básica y esencial en el entendimiento profundo de la naturaleza y misión de la Iglesia a fin de que los creyentes no tomen a la ligera la importancia de ser parte de ella.

2. La iglesia visible y la iglesia invisible es una sola Iglesia católica; sus marcas son la predicación fiel del Evangelio y la administración de los Sacramentos.

1. En donde es correcto, Calvino toma en serio a los Padres de la Iglesia y expresa sus ideas en la definición de la Iglesia. Aquí vuelve a retomar ideas de San Agustín al hablar de la Iglesia visible y la Iglesia invisible; estas, sin embargo, son únicamente descripciones de una sola realidad: la Iglesia una y santa que también es católica. En este caso la Confesión de Fe de Westminster expresa con toda claridad las ideas de Calvino que nos ocupan:

1. La iglesia católica o universal, la cual es invisible, consiste de todo el número de los elegidos que han sido, son y serán reunidos en uno bajo Cristo de la cual es la Cabeza; y es la esposa, el cuerpo y la plenitud del que es todo en todo.

2. La Iglesia visible, la cual es también católica o universal bajo el Evangelio (y no confinada a una nación como lo era bajo la ley) consiste de todos aquellos quienes a través del mundo confiesan la verdadera religión, juntamente con sus hijos y es el reino del Señor Jesucristo, la casa y la familia de Dios, por medio de la cual los hombres son ordinariamente salvos y cuya unión a ella es esencial para su crecimiento y servicios. (CFW, XVII, 1, 2).

Estas declaraciones acerca de la Iglesia están de acuerdo a la mejor tradición calvinista de la Iglesia. Para Calvino la Iglesia visible es la que podemos conocer y palpar y está compuesta por personas. En esta Iglesia están mezclados los buenos y los hipócritas. La Iglesia invisible es sólo conocida por Dios y no se refiere únicamente a los santos que viven en este mundo, sino también a cuantos han sido elegidos desde el principio del mundo. (Inst. R. C., pág. 810, 7).

2. Esta Iglesia única, católica o universal, por imperfecta que sea, no ha de dividirse ni abandonarse sino bajo el peligro de ofender al Señor, oscurecer su Evangelio y finalmente perderse.

Calvino es muy explícito al respecto cuando describe el fundamento de la Iglesia Universal: “. . . no basta concebir que Dios tenga sus elegidos si no comprendemos al mismo tiempo la gran unidad de la Iglesia, de tal forma que nos persuadamos de que estamos como injertados en ella. Porque si no estamos unidos con todos los demás miembros bajo la única Cabeza, Cristo, no esperemos conseguir la herencia que esperamos. Esta es la razón por la que la Iglesia se llama católica o universal, porque no es posible dividirla en dos o tres partes sin despedazar a Jesucristo, lo cual es imposible . . .” (Inst. R. C., IV, 2).

3. Frente a tales declaraciones surge la pregunta: ¿cómo se justifica entonces la separación de la Iglesia de Roma durante la Reforma? Calvino explica que hay que conocer la Iglesia verdadera. Esa Iglesia verdadera se reconoce por medio de dos elementos esenciales o dos marcas “infalibles”: la predicación sincera de la Palabra de Dios y la administración de los sacramentos (Bautismo y Santa Cena) conforme a la institución de Jesucristo. Es así como conoceremos la Iglesia, pues la promesa de Dios no puede fallar: Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt. 18:20). Cuando estas marcas o señales no se encuentran claramente expresadas en alguna llamada iglesia aunque tenga la apariencia de serIo y aun si fuera un grupo de personas muy religiosas o pías, ésta ha dejado de ser Iglesia de Dios. Ante los ojos de los reformadores, como Calvino, la Iglesia de Roma había dejado ambas cosas.

Según Calvino, la Iglesia particular que expresa las marcas de la verdadera Iglesia no está permitido romper la unidad ni separarse de la comunión: “Hemos puesto la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos como marcas y señales para conocer la Iglesia, porque estas dos cosas no pueden existir sin que por la bendición de Dios fructifiquen y prosperen . . . es cierto que dondequiera que se escucha con reverencia la predicación del Evangelio y no se menosprecien los sacramentos, allí hay una forma de Iglesia, de la que no se puede dudar y a nadie es lícito menospreciar, mucho menos será lícito apartarse de ella y romper su unión . . .” (lnst. R. C., IV, 10).

4. Para Calvino, donde no hay predicación del Evangelio, no hay Iglesia. Allí donde la mentira ha destruido las bases fundamentales de la doctrina cristiana no hay Iglesia. Por otra parte declara que si en alguna congregación existen estos dos elementos o marcas aun cuando hubiese vicios y problemas polémicos o casos de inmoralidad (como en el caso de la Iglesia de los Corintios), estos dos últimos no son razones fundamentales para separarse de la Iglesia o para dividirla. Estas declaraciones en el capítulo sobre la Iglesia son importantísimas a fin de controlar o abolir la tendencia enferma de dividir la Iglesia o separarse de ella cuando se ejerce disciplina a alguna persona, o no está de acuerdo con ciertas ideas no fundamentales o por espíritu diotrefeano que es lo mismo que caciquismo en la Iglesia.

5. Es importante señalar que Calvino, aunque consideraba la Iglesia papista como expresión viva de Anticristo, reconocía que habría posibilidad de que en el papado persistiera algún vestigio de Iglesia: “A pesar de todo, así como en aquellos tiempos existían ciertas prerrogativas que pertenecían a la Iglesia de los judíos, así también ahora no negamos que haya entre los papistas ciertos vestigios de Iglesia que ha dejado el Señor después de tanta disipación -todo basado en la fidelidad de Dios y no de los hombres- aunque casi todo haya sido destruido por la tiranía del anticristo, con todo quiso, para que así permaneciera inviolable su pacto, que quedara el bautismo como testimonio de la misma, el cual retiene su virtud, a pesar de la impiedad de los hombres porque fue consagrado y ordenado por su boca . . .” (Inst. R. C., IV, 11). En otros países, no se rebautiza a las personas de origen católico y que desean hacerse miembros de una iglesia reformada.

Es importante señalar todo lo anterior por dos razones: 1) la unidad de la Iglesia debe ser tomada muy en serio a fin de manifestar la gloria de Dios en ella; y 2) es esencial laborar por mantener la unidad de la Iglesia y trabajar para que ésta se manifieste a todos los niveles de la vida de la Iglesia, es decir, congregacionalmente, regionalmente e interconfesionalmente con todos los que confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador. En América Latina existe, desgraciadamente, en algunas denominaciones protestantes una actitud triunfalista basada en su relativo éxito en términos de crecimiento numérico tanto de miembros como de iglesias locales. Esta actitud triunfalista ha llevado a muchos a no sentir la necesidad de manifestar la unidad de la Iglesia de Jesucristo en actos concretos de unión eclesiástica. Esto es así por la falta de una clara comprensión bíblica y teológica y muchas veces, no tanto por ser leales a la verdad, ‘una vez entregada a los santos’, sino por egoísmos sectarios y de conveniencia personal en cuestiones de autoridad y dominio.

En otras partes del mundo, afortunadamente, se han dado casos de expresión concreta de la unidad de la Iglesia visible. Un caso fue la creación de la Iglesia Unida de la India en la que episcopales, metodistas y presbiterianos vieron la necesidad urgente de formar una sola iglesia para un testimonio más fiel al Evangelio de Jesucristo frente a situaciones como en el caso de las declaraciones de los 60 millones de descastados que querían dejar el hinduismo pero objetaron diciendo que en el cristianismo estarían divididos mientras que en el hinduismo, a pesar de sufrir el sistema de castas, permanecerían unidos. Otro caso reciente es de dos Iglesias Presbiterianas de Estados Unidos. Después de estar separadas por cuestiones ideológicas desde la Guerra Civil de 1862, las Iglesias Presbiteriana del Norte y la Presbiteriana del Sur, como les llamamos en México, y después de largos años de diálogo se unieron en una sola. En 1983 como una expresión de obediencia a mantener la unidad de la Iglesia y de fidelidad al deseo de Jesucristo que todos sean uno para que el mundo crea.

Mantener la Unidad de la Iglesia no es simplemente mantener la unidad denominacional sino buscar formas positivas y concretas de la unidad de todos los cristianos que confiesan a Jesucristo. El hacerlo así no solamente se está en línea con la tradición calvinista sino con la voluntad del Señor de la Iglesia.


6. La unidad de la Iglesia no es una finalidad en sí misma. La meta de la unidad cristiana es la evangelización del mundo. Un pastor brasileño reformado reflexiona al respecto de la siguiente manera:

Los reformadores, al definir la naturaleza de la Iglesia afirmaron: ecclesia reformata et semper reformando, esto es, la Iglesia reformada, siempre en proceso de reforma. Esta es la marca característica de la Iglesia revelada en el Nuevo Testamento. En la medida en que es fiel a sí misma, o, en la medida en que procura ser expresión del cuerpo de Cristo, la Iglesia debe estar procurando siempre nuevas maneras de ser en el mundo, para poder hablar con actualidad en el lenguaje de todos los hombres. Cabe entonces la pregunta: ¿Cuál es la forma de la iglesia hoy? (Discusión sobre la Iglesia, Zwinglio Díaz, 1984, CUPSA, pág. 119).

Agregaríamos una pregunta más: al perpetuar nuestros denominacionalismos ¿estaremos siendo fieles al llamado de Dios en este tiempo? En un congreso internacional sobre evangelización uno de los conferenciantes dijo que había que manifestar en formas concretas la unidad de la Iglesia de Cristo: “la Iglesia de Cristo tiene que estar unida. Decir que ya tenemos unidad es una forma de escapismo para cubrir el pecado de nuestra desunión. Basta de fachadas, complejos de santidad, complejos de ortodoxia para cubrir nuestras divisiones” . . . agregó diciendo que muchos cristianos mueren en cruces modernas y muchos son perseguidos. La Iglesia por tanto, no puede más darse el lujo de vivir dividida bajo la excusa de protección de la Verdad. Esta verdad será más eficaz en el mundo no tanto por nuestras formas hábiles de definiciones teológicas sino en la medida que compartamos esa verdad evangélica como cuerpo de Cristo con el pueblo, en nuestro caso, con el pueblo latinoamericano en la hora más difícil de nuestro continente.

3. El sacerdocio de todos los creyentes: aspecto esencial para un entendimiento protestante de la Iglesia.

1. La doctrina sobre el sacerdocio de todos los creyentes, en cierto modo, es producto del movimiento total de la Reforma. Esta expresión era más clara en reformadores como Lutero y no tan clara, como creen algunos, en Juan Calvino quien por un lado decía que no hay un sacerdocio aparte del sacerdocio de Jesucristo quien es el único Sumo Sacerdote y, sin embargo, agrega diciendo que es el deber de todos los cristianos de presentar sacrificios espirituales porque pertenece a un real sacerdocio.

2. La idea de Calvino se entiende cuando se examinan en el libro Segundo los capítulos relacionados con el oficio de Jesucristo como Mediador entre Dios y los hombres, especialmente el capítulo XV en donde describe los oficios de Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey. El término preferido de Calvino en relación a la obra sacerdotal de Cristo era el de Mediador. Calvino trata este tema con mucho peso y sobriedad para no dejar lugar a dudas que hay un solo Mediador entre Dios y los hombres y que este Mediador es el único a quien la Iglesia debe reconocer como tal. Todas las otras formas de “sacerdocio” en la Iglesia dependen del oficio del Sacerdocio de Cristo.

3. Los oficios de Cristo como Profeta, Rey y Sacerdote no eran sino para beneficio de la Iglesia. Ésta como cuerpo de Cristo adquiere como beneficio un carácter también sacerdotal -pero nunca igual al de Cristo- así el sacerdocio de todos los creyentes está basado en el hecho de que Cristo es nuestro Mediador. En este contexto es que Calvino acepta el sacerdocio de todos los creyentes. Habrá que estudiar aquí el Libro II capítulos 7 y 15 de donde citamos únicamente lo siguiente: “. . . San Pedro, admirablemente acomoda las palabras de Moisés, enseñando que la plenitud de la gracia, que los judíos solamente habían gustado en el tiempo de la Ley, ha sido manifestada en Cristo: Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio (1ª Pedro 2:9)” (lnst. R. C. II, 7, 1).

“De esto trata por extenso el Apóstol en la carta a los Hebreos desde el capítulo séptimo hasta casi el final del décimo. En resumen afirma, que la dignidad sacerdotal compete a Cristo en cuanto por el sacrificio de su muerte suprimió cuanto nos hacía culpables a los ojos de Dios y satisfizo por el pecado. Así vemos que hemos de comenzar por la muerte de Cristo, para gozar de la eficacia y provecho de su sacerdocio; y de ahí se sigue que es nuestro intercesor para siempre . . . Cristo tiene además el nombre de sacerdote no solamente para hacer que el Padre nos sea favorable y propicio, en cuanto que con su propia muerte nos ha reconciliado con Él para siempre, sino también para hacernos compañeros y partícipes con Él de tan grande honor; porque aunque por nosotros mismos estamos manchados, empero, siendo sacerdotes en Él (Ap. 1:6) nos ofrecemos a nosotros mismos y todo cuanto tenemos a Dios . . .” (lnst. R. C. II, 15, 6).

4. La contribución de Calvino al hacer énfasis en el Sacerdocio de Cristo iba dirigida a dejar bien claro que nadie puede arrogarse el título de Sumo Pontífice ni tampoco la misa (sacrificio de Cristo) puede ser considerada como oblación expiatoria de los pecados.

5. Lo anterior es importante recordar ya que las iglesias protestantes de América Latina viven y trabajan en un contexto católico romano. Es importante señalar, sin embargo, que traer a colación el Sacerdocio de Jesucristo y el sacerdocio de todos los creyentes no debe usarse para señalar los errores de la Iglesia Romana con espíritu farisaico sino para ayudarnos mutuamente en el desarrollo de la reforma de la Iglesia de Cristo. Por otro lado, el estudio a fondo del significado del sacerdocio de todos los creyentes debe servir a las iglesias protestantes a desterrar la idea generalizada y herética de que cada hombre es su propio sacerdote y puede por sí mismo allegarse a Dios. Uno puede allegarse a Dios sólo por medio de Jesucristo (1ª Juan).

a) Otro aspecto importante de esta doctrina para los protestantes es hacer énfasis en la dimensión misionera de la Iglesia y de la cual son responsables todos los creyentes que componen el laos, Pueblo, de Dios. El sacerdocio así entendido no es una finalidad en sí sino para interceder por el mundo para que anunciéis las virtudes de Aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1ª Pedro 2:9). Esta es la tarea no de unos cuantos expertos en evangelización a la Billy Graham, sino la tarea de cada día de cada creyente allí en donde Dios les ha llamado a vivir, trabajar, estudiar y luchar. Aquí habría que estudiar detenidamente la relación que Calvino establece entre este carácter sacerdotal y la vocación. Decía un teólogo: todos los hombres son sacerdotes en su vocación diaria. Todos son sacerdotes aunque sus labores sean diferentes . . . el único hombre verdadero es el hombre cristiano . . . aparte de Cristo no somos lo que somos llamados a ser. (Barkley, Presbyterianism, pág. 18).

b) Otro aspecto importante de esta doctrina es que el creyente es adoptado inmediatamente como parte del pueblo de Dios. El creyente se confronta individualmente con Dios pero al hacerlo descubre que es parte de una nueva comunidad, que es la familia y el cuerpo de Cristo, el pueblo de Cristo, la gente santa y el real sacerdocio de Dios. En el Calvinismo no hay tal cosa como una vida cristiana individualista, personal sí, pero no individualista, es importante señalar este punto porque el contexto capitalista de la sociedad en que vive la Iglesia en América Latina hace tanto énfasis en lo individual, el éxito personal, la salvación personal sin tomar en cuenta la dimensión comunitaria de la fe y destruyendo así el sentido bíblico de la Iglesia. Los cristianos en la Iglesia no viven para ellos mismos. Viven para el servicio del prójimo y para la Gloria de Dios. El fin principal de la Iglesia es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. La Iglesia glorifica más a Dios, cuando, como su Señor, adopta la forma de Sierva de la Palabra infalible que es Cristo mismo y del prójimo en el nombre de Cristo por quien es enviada al mundo a cumplir su misión.

4. El señorío de Cristo en la Iglesia

El recién extinto misionero y teólogo reformado, Dr. Juan A. Mackay, en su excelente libro El Sentido Presbiteriano de la Vida, en su capítulo sobre el Señorío de Cristo en la Iglesia, dice: “El curso de la historia presbiteriana ha sido marcado con una profunda cristología, una exaltada visión de Jesucristo, no meramente como un concepto teológico sino como una presencia viviente y soberana en medio de su Iglesia” (pág. 145).

1. A decir verdad, la doctrina del Señorío de Cristo va hasta las raíces mismas de la Biblia. Este fue el discurso de la Iglesia temprana Kurios Christos, Cristo es Señor. Este era el término supremo reservado solamente a Jesucristo como dice Pablo: Por eso, Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres, para que en el nombre de Jesús, doblen la rodilla todos los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra, y todos reconozcan que Jesucristo es el Señor, para honra de Dios Padre (Fil. 2:9-11).

2. Esta confesión, según un teólogo norteamericano reformado/presbiteriano, expresa en la forma más positiva y directa el espíritu del protestantismo pues habla de “lealtad a Jesucristo como Señor” (Robert Mc-Affee Brown, The Spirit of Protestantism, pág. 41).

3. Es afortunado, entonces, que la Confesión de Westminster incluye con toda claridad esta declaración de lealtad a Jesucristo por encima de todas las otras lealtades: “‘El Señor Jesucristo es la única Cabeza de la Iglesia, por tanto, el reclamo de cualquier hombre de ser el vicario de Cristo y la cabeza de la Iglesia, hace sin fundamento en las Escrituras y de hecho, es anticristiano y una usurpación que deshonra al Señor Jesucristo” (CFW XXVII, 6).

Estas declaraciones se encuentran fundamentadas en la tradición calvinista de la siguiente manera: “. . . San Cipriano, siguiendo a San Pablo, afirma que la fuente de unión de la Iglesia consiste en que Jesucristo sea el único obispo” (lnst. IV, II, 6) y agrega: “Cristo sólo es el Jefe de la Iglesia. Él no tiene vicario . . . porque la Iglesia tiene a Jesucristo como única Cabeza (Ef. 4:15-16) bajo cuyo principado todos nos reunimos de acuerdo con el orden y forma de gobierno que Él ha establecido. Por lo tanto, los que quieren dar preeminencia sobre toda la Iglesia a un hombre solo, so pretexto de que no puede prescindir de tener una Cabeza, hacen grandísima injuria a Cristo, que es la verdadera Cabeza, al cual como dice San Pablo, todo miembro debe adherirse para que todos a la vez conforme a la medida y facultad que le es otorgada crezcan” (lnst. R. C., IV, 6, 9).

4. Una forma actualizada del Señorío de Cristo sobre su Iglesia se encuentra en la Nueva Confesión de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos y dice: “Cristo es la Cabeza de la Iglesia, por tanto, somos responsables ante Él cuando tomamos acuerdos normativos y hacemos decisiones en la Iglesia. Cristo es el fundamento de la Iglesia y por tanto no fracasará a pesar de nuestras flaquezas” (Confesión de Fe, Cap. VII, La Iglesia Cristiana).

5. Pero, ¿Qué significa todo lo anterior para la vida de la Iglesia en la realidad? Ya vimos que la Reforma del siglo XVI es una lucha contra el dominio papal de la Iglesia. En diferentes lugares, posteriormente, diferentes iglesias han hecho declaraciones a fin de salvaguardarse de intentos de dominio de la Iglesia por parte de gobernantes seculares y eclesiásticos, como ha sido el caso de las declaraciones de Escocia, Westminster, y otras. Pero no solamente en casos así, sino cuando de tiempo en tiempo se han levantado doctrinas que amenazan el Señorío de Cristo sobre su Iglesia, como el caso de la veneración de María o la dominación del Estado sobre la Iglesia. El Dr. Mackay en su libro ya mencionado da ejemplos claros de cómo se ha tenido que resistir esa tentación y dejar que la Iglesia esté únicamente sometida al Señorío de Jesucristo. Un ejemplo clásico se encuentra en la experiencia de la Iglesia Confesional alemana en tiempos de Hitler (1934). La política nacional socialista de Hitler buscó y logró el control de la Universidad, la prensa y los grandes sindicatos. Le quedaba pendiente la Iglesia así que, por medio de algunos “cristianos alemanes” simpatizantes del nazismo querían obligar a las Iglesias Luteranas, Reformadas y otras Evangélicas a una unión forzada y colocar sus secuaces en posiciones claves en la nueva iglesia. Los que se opusieron a tal proyecto se reunieron en lo que llamaron “sínodos libres” y redactaron una sencilla pero contundente declaración asegurando su lealtad a Jesucristo como único Señor de la Iglesia. Esa declaración se conoce como la Declaración de Barmen. Algunas Iglesias Reformadas la han adoptado como parte de sus confesiones. El asunto principal de la declaración dice:

“Jesucristo, tal como se presenta en la Escritura, es la única Palabra de Dios a quien tenemos que oír y a quien debemos confiar y obedecer en la vida y en la muerte. Condenamos la falsa doctrina que declara que la Iglesia puede y debe reconocer como revelación de Dios otros eventos y poderes, formas y verdades aparte y al Iado de esa única Palabra de Dios”.

Esto querría decir: Cristo es el Señor: por tanto, Hitler no puede ser el Señor de la Iglesia. “Otros eventos y poderes” se refería a toda la política imperialista, clasista y racista de Hitler. Hubo un alto precio que pagar por esta declaración.

Preguntamos ahora:

¿De qué puede servirnos la declaración del Señorío de Cristo sobre su Iglesia tal como lo expresa la Confesión de Fe de Westminster que es la confesión que suscribimos?

¿Cómo se le da expresión real en nuestro contexto histórico-político y social en que vive la Iglesia no solamente en México sino en toda América Latina?

Existen poderes hoy día que quieren controlar la Iglesia de Cristo, así por ejemplo:

¿Está la Constitución de cualquier país por encima de la autoridad de Cristo sobre su Iglesia a fin de que ésta no perturbe el “orden social” establecido aunque en ese orden se cometan injusticias contra el pueblo?

Sin duda alguna tales preguntas pueden considerarse difíciles y hasta peligrosas de discutir y contestar. Así es, pero los cristianos en América Latina, si somos conscientes del hecho de que Jesucristo no solamente es el Señor de la Iglesia sino que también es el Señor de la Historia y que no hay autoridad por alta que sea que esté por encima de Él, tenemos que abocarnos a tales cuestiones en vista de la realidad en que vive el pueblo latinoamericano al cual somos enviados a cumplir nuestra misión. La reflexión de tales preguntas nos lleva directamente a analizar cuál sea la tarea y misión de la Iglesia hoy día. No debemos contentarnos con respuestas simplistas y así evadir nuestra responsabilidad. Las Confesiones y Declaraciones de las diferentes iglesias en diferentes épocas y países siempre han obedecido a circunstancias especiales.

Comenzando con Juan Calvino vemos que se vio obligado como cristiano a escribir para salir en defensa no solo del Evangelio sino de sus hermanos hugonotes que estaban siendo perseguidos y masacrados.

El genio del Protestantismo, y en particular de la tradición reformada, es su habilidad de buscar y descubrir, con la ayuda del Espíritu Santo, las formas nuevas en qué ha de servir y proclamar el Evangelio de Jesucristo en el mundo. Cuando una iglesia dada no se aboca a esa tarea, se enclaustra, se avejenta y corre el peligro de dejar de ser la iglesia que Jesucristo necesita.

5. Ecclesia reformata et semper reformanda. (La Iglesia Reformada siempre en proceso de reforma) para mejor cumplimiento de su misión en el mundo y para gloria de Dios.

1. Calvino no acuñó la frase Ecclesia Reformata et semper reformanda. En realidad no se sabe quién la formuló por primera vez. Un librito sobre Suinglio dice que es probable que apareció por primera vez en el siglo XVII en alguna de las declaraciones de las iglesias de los Países Bajos (Jaques Courvisier, Swingli, A Reformed Theologian, John Knox Press, pág. 56).

El pensamiento de Juan Calvino, sin embargo, expresa la necesidad de que la Iglesia verdadera esté siempre alerta contra las tentaciones y las acechanzas de Satanás. Quizá podríamos decir que una base para fundamentar la necesidad de que la Iglesia Reformada siempre esté reformándose, la encontráramos en el Libro IV, capítulo I, II:

1.1 “Es necesario que retengamos y juzguemos rectamente las marcas de la Iglesia.

Nos es, pues, necesario retener con gran diligencia las marcas de que hemos hablado, y estimarlas como el Señor las estima. Porque no hay cosa que con más ahínco procure Satanás que hacernos llegar a una de estas dos cosas: o abolir las verdaderas marcas con las que podríamos conocer la Iglesia de Dios, o, si esto no es posible, inducirnos a menospreciarlas no haciendo caso de ellas y así apartarnos de la Iglesia, para que no seamos engañados con el título de Iglesia, es menester que examinemos la tal congregación que pretende su nombre con esta regla que Dios nos ha dado como piedra de toque: si posee el orden que el Señor ha puesto en su Palabra y en sus sacramentos, no nos engaña en manera alguna. ..”

2. Lo anterior quiere decir que puesto que la verdadera Iglesia únicamente existe allí donde se predica la Verdad pura de la Palabra y allí donde los Sacramentos son correctamente administrados, hay una necesidad de que la Iglesia esté examinándose a sí misma constantemente (W. Niesel, The Theology of Calvin, Westminster Press, pág. 197).

La Confesión de Fe de Westminster admite que la Iglesia es algunas veces más visible que otras y que algunas iglesias particulares son más o menos puras y que aún la más pura de las iglesias está sujeta a error (Confesión de Fe de Westminster, XVII, 4, 5). Si se toma con seriedad tales declaraciones nos da margen a inferir que existe la necesidad de buscar la manera de que la Iglesia sea más visible en el mundo y que las iglesias particulares se analicen a ellas mismas para buscar la manera de ser más puras y no menos eficaces. Es decir que hay que reformarse y hay que renovarse constantemente.

La revisión constante de la Iglesia se hace por medio de reflexión bíblica y teológica, siempre en espíritu de oración y dependencia del Espíritu de Dios. Las Iglesias protestantes nunca deben estar satisfechas consigo mismas, nunca deben de decir ya está completada la reforma de la Iglesia. Varios profesores de teología nos dicen en sus libros: a) El juicio comienza por la casa de Dios (1ª Pedro 4:11); b) Debemos luchar contra la falsedad que pueda haber en nuestro discurso al mundo (Reinhold Niebuhr); c) La Reforma no fue completada en el siglo XVI. Esta nunca se completa; no se puede hacer del Protestantismo un sistema cerrado; d) No tenemos una voz “infalible” que silencia las otras voces con decretos “irreformables”. Es quizá éste último punto en que diferimos con la Iglesia Católica Romana porque cuando se habla de una revisión y juicio a la Iglesia romana ellos tendrían que insistir que la iglesia no necesita reforma en ningún sentido básico, que por su naturaleza es irreformable y sus dogmas son infalibles.

En cambio, el Protestantismo, y en especial la tradición Calvinista Reformada, dice que la Iglesia debe ser sacudida, juzgada, purgada y reformada. Esta no se puede renovar una sola vez. Su vida debe estar en constante renovación y recreación por el hecho de que es una iglesia de pecadores. La actitud de la Iglesia debe ser de continuo arrepentimiento (R. Mc-Affee E., The Spirit of Protestantism, Oxford U. Press, pág. 45).

3. Pero preguntamos aquí ¿qué quiere decir revisar la Iglesia, reformar la Iglesia? En primer lugar, dejemos perfectamente claro que lo que se va a examinar constantemente es la práctica de la Iglesia en cuanto a su fidelidad al Evangelio y no el Evangelio en sí mismo. Lo que se desea es que cada generación nueva de la Iglesia comprenda plenamente el significado bíblico de Jesucristo y su Obra Redentora, la Iglesia como Cuerpo de Jesucristo con una tarea por cumplir y si ésta está siendo fiel a su vocación; por ejemplo, la noción falsa que circula entre algunas iglesias que el mundo es el campo de Satanás y que por tanto hay que abandonarlo es incompatible con la doctrina bíblica de la Soberanía de Dios y el Señorío de Jesucristo. ¡Jesucristo no es sólo Señor de su Iglesia sino del mundo y de la historia! Satanás entromete su presencia en el mundo de Dios a través de hombres y sistemas injustos y pecaminosos y parece ganar terreno: siempre habrá Hitlers, Somozas, Pinochets, Reagans, con mucho poder en sus manos.

¿La Iglesia deberá abandonar el mundo en esas manos? ¿Qué quiere el Señor nuestro de nosotros como Iglesia que hagamos en casos así? ¿Cuál será el discurso de la Iglesia en esas circunstancias? Es eso lo que tenemos que examinar y ver si nuestra predicación es verdaderamente evangélica y de acuerdo con La Ley, Los Salmos, Los Profetas y Los Apóstoles. Esta es una manera de practicar lo de Ecclesia Reformata semper reformando.

4. Calvino nos reprocharía si nosotros únicamente tratáramos de recuperar las grandes verdades del siglo XVI. Hay que hacerlo, pero no basta. Podríamos reajustar los principios de la Reforma a las circunstancias de nuestros días. De los Reformadores podemos aprender muchas lecciones, pero ellos, de seguro no harán nuestro trabajo. Podríamos decir que somos menos leales a Calvino cuando somos más Calvinistas. De estos movimientos, más Calvinistas que Calvino, ya han habido muchos. La tarea de continuar la reforma es nuestra, como dice un pastor reformado en su libro La Reforma Venidera, Geddes MacGregor, pág. 52.

En esta tarea nos ayudan hombres cristianos de pensamiento claro y sincero de nuestra propia confesión como Mackay cuando dice que la Iglesia debe ser fiel a su vocación haciéndolo en un espíritu de absoluta obediencia a Cristo; para ello, la Iglesia deberá tomar conciencia de la realidad y de la situación en que vive, ganando de este modo el derecho de ser oída y de ser tomada en serio. Jamás deberá la Iglesia conformarse a cierta cultura o civilización sino que de acuerdo con el espíritu de peregrinaje que le es propio debe marchar siempre adelante (El Sentido Presbiteriano de la Vida, J. Mackay, pág. 159).

5. Hay mucho más terreno que cubrir para animarse a ser una verdadera Iglesia Reformada siempre en proceso de reforma. No debemos tener miedo. Jesucristo está en medio de su Iglesia y siempre va adelante de la historia y llama a los suyos a seguirla. La sombra de la cruz o de las cruces en las que están muriendo muchos hermanos y que se proyectan hoy por hoy en América Latina no deberá atemorizarnos.

Hay mucho camino que andar en la experiencia de reformar la Iglesia; queda mucho que decir en cuanto al ministerio, la disciplina, la Iglesia(1), el culto y la adoración. Hoy día se está dando una espiritualidad cristiana maravillosa en América Latina que surge de la Iglesia sufriente a lo largo y ancho del continente y está siendo expresda en poesía, canto, música, oración, literatura cristiana y que podría ser recogida por el culto en la Iglesia.

Terminamos con las palabras de Mackay: “El Presbiterianismo desde el principio de su historia, ha tenido un alto concepto de la Iglesia, sin embargo, lo que distingue a la Iglesia como comunidad más singular de la historia, no descansa en nada que ha heredado en su propia naturaleza o existencia histórica. La Iglesia es la comunidad de Cristo y bajo Cristo deberá probar que es la comunidad de destino. La Iglesia es el instrumento de la gloria de Dios”

(1) La Iglesia debe tener evangelistas, pastores y doctores: estos últimos hacen falta. ¿Qué provisiones está haciendo la Iglesia Presbiteriana de México para preparar un liderazgo verdaderamente docto en las Escrituras?

El Misterio de la Santísima Trinidad

El Misterio de la Santísima Trinidad

Muy conocida es la anécdota de la vida de San Agustín cuando, meditando cierto día sobre el misterio de la Santísima Trinidad, se encontró a un niño que pretendía con una concha vaciar el mar en un pequeño agujero. Dios le daba a entender así la desproporción de querer penetrar en la profundidad de Sus Misterios con la capacidad de una mente creada.

Hay un límite a lo que la razón humana -aun en condiciones óptimas- puede captar y entender. Dado que Dios es un Ser infinito, ningún intelecto creado, por dotado que esté, puede abarcar su insondable grandeza.

La más profunda de las verdades de fe es ésta: habiendo un solo Dios, existen en Él tres Personas distintas -Padre, Hijo y Espíritu Santo-. Hay una sola naturaleza divina, pero tres Personas divinas. En lo creado, a cada “naturaleza” corresponde siempre una “persona”. Si hay cuatro personas en una oficina, cuatro naturalezas humanas están presentes; si sólo está una naturaleza humana presente, hay una sola persona. Así, cuando tratamos de pensar en Dios como tres Personas con una y la misma naturaleza, nos encontramos como dando de topes contra la pared.

Aunque esta verdad (y otras que después veremos) no quepan dentro de lo limitado de nuestras facultades, no por eso dejan de ser verdades y realidades. Las creemos no porque las descubra la razón, sino porque Dios nos las ha manifestado, y Él es infinitamente sabio y veraz. Para captarlas mejor tenemos que esperar a que Él se nos manifieste del todo en el cielo.

Sin embargo, los teólogos se han esforzado para explicarnos algunas cosas. Nos dicen que la distinción entre las tres Personas divinas se basa en la relación que existe entre ellas. Veamos cómo razonan.

En primer lugar, consideremos a Dios Padre. Éste, con su infinita sabiduría, al conocerse a Sí mismo, formula un pensamiento de Sí mismo. Tú y yo, muchas veces, hacemos una cosa parecida. Cuando piensas en ti (o yo en mí), lo que haces es formarte un concepto sobre el propio yo “Juan López”, o “María Pérez”, es decir, “aquello que eres tú para ti mismo”.

Sin embargo, hay una diferencia muy grande entre nuestro propio conocimiento y el de Dios sobre Sí mismo. Nuestro conocimiento propio es imperfecto, incompleto (“nadie es buen juez en causa propia”). E incluso, si nos conociéramos perfectamente, -es decir, si nuestro concepto sobre el propio yo fuera una clarísima reproducción de nosotros mismos-, tan sólo sería un pensamiento que no saldría de nuestro interior, sin existencia independiente, sin vida propia. El pensamiento cesaría de existir, aun en mi mente, tan pronto como volviera mi atención a otro asunto.

Tratándose de Dios, las cosas son muy distintas. Su pensamiento sobre Sí mismo es perfectísimo: abarca completamente todos y cada uno de los aspectos de su infinitud. Pero un pensamiento perfectísimo, para que de verdad lo sea, ha de tener existencia propia (si puede desaparecer, le faltaría esa perfección). Tal fuerza tiene Su pensamiento, es tan infinitamente completo y perfecto, que lo ha re-producido con existencia propia. La imagen que Dios ve de Sí mismo, la Palabra silenciosa con que eternamente se expresa a Sí mismo, debe tener una existencia propia, distinta. A este Pensamiento vivo en que Dios se expresa a Sí mismo perfectamente lo llamamos Dios Hijo. Dios Padre es Dios conociéndose a Sí mismo; Dios Hijo es la expresión del conocimiento que Dios tiene de Sí. Por ello, la segunda Persona de la Santísima Trinidad es llamada Hijo, precisamente porque es generado por toda la eternidad, engendrado en la mente divina del Padre.

Además, como esa generación es intelectual, se le llama “Verbo” es decir, “Palabra”. Dios Hijo es la “Palabra interior” que Dios Padre pronuncia cuando su infinita sabiduría conoce su esencia infinita.

Aunque en este punto ya habremos tenido necesidad de poner a trabajar la mente un poco más que de ordinario, hagamos un esfuerzo adicional para ver cómo nos explican los teólogos la realidad del Espíritu Santo.

Dios Padre (Dios conociéndose a Sí mismo) y Dios Hijo (el conocimiento de Dios sobre Sí mismo) contemplan la naturaleza que ambos poseen en común. Al verse (estamos hablando, claro está, de modo humano), contemplan en esa naturaleza lo bello y lo bueno en grado infinito. Y como lo bello y lo bueno producen amor, la Voluntad divina mueve a ambas Personas a un acto de amor infinito, de la Una hacia la Otra. Ya que el amor de Dios a Sí mismo, como el conocimiento de Dios de Sí mismo, son de la misma naturaleza divina, tiene que ser un amor vivo. Este amor infinitamente perfecto, infinitamente intenso, que dimana eternamente del Padre y del Hijo es el que llamamos Espíritu Santo “que procede del Padre y del Hijo”. Es la tercera persona de la Santísima Trinidad. El Espíritu Santo es el “Amor Subsistente”, el “Amor hecho Persona”.

Tal es el misterio de la Santísima Trinidad: tres Personas distintas en un solo Dios verdadero.

El mayor misterio

Indudablemente, la Trinidad es un misterio. Si no se nos hubiera hablado de ella, jamás habríamos sospechado su existencia. Ahora que sabemos que existe, no podemos comprenderla. Aquel que tratara de penetrar este misterio sería como un pobre miope que tratara de divisar las costas africanas desde las brasileñas. No, no es posible penetrar las profundidades del Océano de la divinidad con nuestra limitada inteligencia.

Puede parecer digno a una mente contemporánea adoptar una actitud altiva contra el misterio, empuñar una maza y lanzarse, como un cruzado, a destrozar las vidrieras celestes tras las cuales se oculta. Ahora bien, ¿por qué no empezar la cruzada por la propia casa? Antes de que termináramos nuestra tarea en el mundo, la maza estaría rota, nuestro brazo agarrotado y nuestro espíritu lo suficientemente humillado como para comprender que el misterio nos rodea por todas partes, que no sólo se oculta tras los ventanales del cielo. ¿Qué sabemos, por ejemplo, de la electricidad, aparte de sus efectos? ¿Qué de las hondas hertzianas, aparte de que nos permiten oír la radio?…

Sabemos que una luz roja está compuesta de 132 millones de vibraciones por segundo, pero esto no nos sirve de mucho cuando la luz roja de un semáforo nos obliga a detenernos. Sabemos también que un cultivo desarrollado a partir del cerebro o de la médula espinal de un perro loco detiene la rabia, pero no sabemos por qué lo hace. Y así podríamos multiplicar los ejemplos. ¿No es, pues, un poco absurdo, que nos sorprendamos de que Dios pueda proponernos verdades que superan la capacidad de nuestro intelecto? ¿No hay rayos de luz invisibles para nosotros, sonidos inaudibles? Son limitaciones que aceptamos. Pues bien, con el intelecto ocurre lo mismo: hay verdades que no comprendemos, que no captamos, porque rebasan nuestra capacidad de conocimiento.

Dentro del misterio trinitario debemos estar prevenidos contra un error: el de pensar en Dios Padre como el que “apareció primero”, en Dios Hijo como el que vino después y en Dios Espíritu Santo como quien llegó al final. Los tres son igualmente eternos, ya que poseen la misma y única naturaleza divina; el Verbo de Dios y el Amor de Dios son tan sin tiempo como la Naturaleza de Dios. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio de tres Personas co-iguales, co-eternas y consustanciales, realmente distintas, que tienen la misma naturaleza divina y constituyen un único y solo Dios.

No obstante, a cada Persona divina se le atribuyen ciertas actividades u obras, que parecen más apropiadas a la particular relación de tal o cual Persona divina. Por ejemplo, a Dios Padre se le adscribe la obra de la creación, ya que pensamos en Él como “el principio”, el arranque, el motor de todas las cosas. Como Dios Hijo es la Sabiduría o Conocimiento del Padre, le apropiamos las obras de sabiduría; es Él quien vino a la Tierra para mostrarnos la verdad. Por último, como el Espíritu Santo es el Amor Sustancial, le atribuimos las obras de amor, particularmente la acción santificadora de las almas.

Dios Padre es el Creador, Dios Hijo es el Redentor, Dios Espíritu Santo es el Santificador. Y, sin embargo, lo que Una Persona hace, lo hacen todas; donde Una está, están las tres.

El misterio de la Santísima Trinidad es el mayor misterio que existe. La fuente de la que procede nuestro conocimiento de él es la autoridad de Dios, porque sólo Él lo conoce y sólo Él podría revelarlo. Nos lo ha revelado y nuestras mentes se inclinan a Dios con gratitud. En ese misterio está la culminación de toda vida, su cima más alta y también sus raíces más profundas, el principio que es también la meta.

Dios escondido

Cuenta un autor inglés la anécdota de cierto muchacho, procedente de un arrabal de Londres, que fue a confesarse y redujo su confesión a lo siguiente: “Perdóneme, Padre, porque he pecado; he tirado piedras a los autobuses y no creo en el Espíritu Santo”. No sé si a alguien, pero a mí personalmente, nunca me ha asaltado la tentación de lanzar proyectiles a los autobuses y, por tanto, no puedo decir qué justificación tendría el penitente para esta conducta tan desconsiderada hacia la propiedad pública. Sí encuentro justificación, en cambio, para acusarme de no tener demasiada fe en el Espíritu Santo. Porque es, para mí y para el común de los católicos, “el Gran Desconocido”. Dios Padre es el Creador, el interlocutor del Padre Nuestro. El Hijo es, ni más ni menos, quien se hizo hombre para salvarnos. Pero, ¿qué sabemos del Espíritu Santo?

Por principio de cuentas, sabemos que es una de las tres Personas divinas que, con el Padre y el Hijo, constituyen la Santísima Trinidad. Sabemos también que se le llama Paráclito (palabra griega que significa “Consolador”). Se le llama además Espíritu de verdad, Espíritu de Dios, Espíritu de Amor. Sabemos también que llega a nuestra alma en el bautismo, y que continúa morando en ella mientras no lo echemos por el pecado mortal.

Y a esto se reduce el conocimiento del Espíritu Santo para muchos católicos, que les hace a no tener más que una somera comprensión del proceso interior de santificación que desarrolla, precisamente, el Espíritu Santo.

Hasta que Cristo la reveló, la existencia del Espíritu Santo -y, por supuesto, la de la Santísima Trinidad- era desconocida para la humanidad. Dios quería sobre todo insistir en la idea de Su Unidad, ya que los judíos estaban rodeados de naciones politeístas. Más de una vez dejaron el culto al Dios único, por la idolatría de los muchos dioses de su vecinos. En consecuencia, Dios, por medio de sus profetas, les inculcaba insistentemente la idea de Su Unidad. No complicó las cosas revelando al hombre pre-cristiano que hay tres Personas en Dios. Había de ser Jesucristo quien nos comunicara este maravilloso vislumbre de la íntima naturaleza divina.

Pues bien, ya que nosotros creemos en el Espíritu Santo, además del Padre y del Hijo, sería bueno que recordásemos qué queremos decir con esto. Quizá nos convenga no olvidar que el Espíritu Santo ha existido desde toda la eternidad, y la Trinidad no sería tal sin el Espíritu Santo. Remontémonos hasta el mismo inicio de todas las cosas, imaginemos a Dios existiendo fuera del tiempo, independiente de los mundos e incluso de los ángeles. Desde toda la eternidad ha habido una riqueza infinita de vida dentro de la simplicísima unidad de la Divinidad.

Explicábamos antes que Dios, el Padre, desde la eternidad ha dicho una Palabra; o, si queremos expresarlo de una manera más luminosa, ha producido un Pensamiento de Sí mismo. Cuando tú y yo pensamos, el pensamiento no tiene existencia alguna fuera de nuestras mentes; pero cuando la Mente eterna piensa en Sí misma, produce un Pensamiento tan eterno y tan perfecto como Ella, y ese Pensamiento es, como la Mente eterna, una Persona divina. Así que tenemos ya dos Personas dentro de la Santísima Trinidad: la Mente eterna y su eterno Pensamiento. Ahora bien, es imposible que esas dos Personas divinas existiendo juntas resulten mutuamente indiferentes: debe haber una actitud de la una hacia la otra, que no es difícil adivinar cual será: se amarán recíprocamente.

El Amor que brota tanto de la Mente eterna como de su eterno Pensamiento, como un lazo mutuo, es el Espíritu Santo. Por eso decimos que el Espíritu Santo “procede del Padre y del Hijo”. El es la respuesta consciente del Amor que surge entre ellos, que va del uno al otro.

Dios mío, Trinidad a quien adoro!,

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!, la Iglesia nos sumerge en tu misterio;
te confesamos y te bendecimos,
Señor, Dios nuestro.

Como un río en el mar de tu grandeza,
el tiempo desemboca en hoy eterno,
lo pequeño se anega en lo infinito,
Señor, Dios nuestro.

Oh Palabra del Padre, te escuchamos:
Oh Padre, mira el rostro de tu Verbo;
Oh Espíritu de Amor, ven a nosotros;
Señor Dios nuestro.

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!
Haced de nuestras almas vuestro cielo,
llevadnos al hogar donde tú habitas,
Señor, Dios nuestro.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu:
fuente de gozo pleno y verdadero,
al Creador del cielo y de la tierra, Señor, Dios nuestro. Amén.

fuentes bibliográficas

Se reúnen piezas de un raro manuscrito bíblico

Se reúnen piezas de un raro manuscrito bíblico
JUN 3RD

Israel.- Un descubrimiento accidental ayuda a iluminar un período oscuro en la historia de la Biblia Hebrea. Ahora está en una exhibición del Museo de Israel.
Dos partes de un antiguo manuscrito bíblico que han estado separadas por siglos y continentes fueron reunidas por primera vez en una muestra conjunta, gracias a un descubrimiento accidental que ayuda a iluminar un período histórico en la historia de la Biblia Hebrea.
Los fragmentos de 1300 años de antigüedad, que están entre sólo un puñado de manuscritos bíblicos hebreos conocidos por haber sobrevivido la era en que fueron escritos, existían por separado y su relación era desconocida hasta que una fotografía de uno de ellos llamó la atención de académicos que terminaron vinculándolos.
Juntos componen el texto de la Canción del Mar, cantada por los israelitas luego de escapar de la esclavitud en Egipto y de ser testigos de la destrucción de los ejércitos del Faraón en el Mar Rojo.

“El enemigo decía: ‘buscaré, tomaré y dividiré las aguas. Mi lujuria será satisfecha por ellos y levantaré mi espada, mi mano y los destruiré’”, dice la canción, que aparece en el Libro Éxodo. 
Ahora las partes están juntas nuevamente en una muestra especial en el museo nacional de Israel dedicada a la Canción del Mar.

fuente.
Noticias Cristianas Del Mundo Cristiano: Se reúnen piezas de un raro manuscrito bíblico

http://tuforocristiano.com/blog/

León recuerda a Moisés Calvo, veterinario evangélico allí refugiado durante la Guerra Civil

León recuerda a Moisés Calvo, veterinario evangélico allí refugiado durante la Guerra Civil
, 01/06/2010/ y Edición ProtestanteDigital.com
Al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Moisés Calvo Redondo, el periódico El Mundo publicó una semblanza de este prestigioso evangélico en su edición del pasado 24 de mayo, reconociendo su “modélica trayectoria”. La biografía del veterinario y profesor, que sufrió con dureza los rigores de la Guerra Civil a causa de su reconocida fe cristiana, ocupa un capítulo de un libro de autoría de Miguel Cordero del Campillo y José Manuel Pérez García.

Madrileño, nacido el 14 de mayo de 1883, Moisés Calvo Redondo conoció la fe evangélica por su padre. En efecto, Teodoro Calvo y Alonso se convirtió tras escuchar las predicaciones de Cipriano Tornos, un ex sacerdote católico, confesor de la reina Isabel II, que abrazó la fe evangélica, alcanzando fama de brillante orador, particularmente con su sermón sobre “Las Siete Palabras de Jesús en la cruz”.

“Pero su padre no sólo le inculcó las creencias religiosas, también la atracción por la Veterinaria, profesión que ejercía en Madrid al tiempo que regenteaba el herradero La Prosperidad, el sostén económico más firme de la familia”, afirma el periódico La Razón.

Tras estudiar en el Instituto de San Isidro, el joven trató de cursar la carrera de Medicina, para lo que realizó el Preparatorio de Ciencias. Pero la muerte de su padre le obligó a continuar con el herradero y reorientar su vocación. En 1895 ingresó a la Escuela de Veterinaria madrileña y obtuvo el título en junio de 1900.

VOCACIÓN DOCENTE
Más que el ejercicio práctico de la profesión, que desarrolló un corto tiempo en Toledo, a Calvo Redondo le atraía la docencia. En 1904 solicitó ser admitido a las oposiciones de Disectores Anatómicos vacantes en las Escuelas de Veterinaria de Córdoba y León. Al año siguiente se postuló para la plaza de profesor de Fragua de la Escuela de Veterinaria de Zaragoza, cargo que recién obtuvo en 1908. Mientras tanto, decidió presentarse a la cátedra de Operaciones, Apósitos y Vendaje, Obstetricia, Reconocimiento de animales, Teoría y Práctica de forjado y herrado, y Clínica quirúrgica, vacante en la Escuela de Veterinaria de Córdoba.

Este fue sólo el inicio. Calvo Redondo siempre intentaba nuevos y mejor remunerados destinos, postulando para diversas cátedras. Trabajó también en Madrid, León y Santiago de Compostela. En 1929 fue ascendido al número veinte del Escalafón general del profesorado de Escuelas de Veterinaria, con lo cual su sueldo se incrementó sustancialmente.

Su carrera como docente llegó a las máximas cotas, pero la Guerra Civil supuso para Moisés Calvo un duro golpe al ser de ideas republicanas y afín al también veterinario Félix Gordón Ordás, a quien además le unía una sincera amistad. Estaba en esos días en Zaragoza, donde llevaba una apacible vida junto a su mujer, María Regla Franchelli Martín, profesora de las Escuelas Evangélicas de la ciudad. Su republicanismo y su credo evangélico explícito pusieron en verdadero peligro su vida, hasta el punto de que fueron los jefes de la escuadrilla aérea de la Legión Cóndor con base en Zaragoza, los que acudieron en su defensa.

LA PERSECUCIÓN
Como les ocurrió a otros compañeros, en diciembre de 1936 resultó separado provisoriamente de su puesto en la Escuela; su suspensión definitiva fue decretada en 11 de mayo de 1937. La situación del matrimonio se tornó angustiosa. Moisés y Regla tuvieron que trasladarse a León donde contaban con buenos amigos. Allí encontraron el cariño y la ayuda que necesitaban, aunque las dificultades económicas fueron muchas. Su amigo Audelino Gonzáles Villa, también veterinario, y la Iglesia Evangélica supusieron para ellos un descanso en medio de la presión política y religiosa –del catolicismo oficial- que procuraban obligarlos a retractarse de ser evangélicos, pero su fe no vaciló ni un instante.

Como medio de vida, impartieron clases a hijos de familia evangélicas. Ella enseñaba gramática española, francesa e inglesa, y él matemáticas, contabilidad, geografía e historia, taquigrafía y mecanografía, cobrando ambos tarifas más que asequibles. Sus ingresos eran escasos pero contaron también con la solidaridad de colegas, amigos y hermanos en la fe.

En 1947 Moisés Calvo solicitó ser reincorporado a la Cátedra de la que había sido despojado; contaba para ello con el informe favorable del decano de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza. Paro no se hizo justicia. Jubilado por ley en diciembre de 1950, las gestiones de Demetrio Nalda, de fe evangélica, con contactos en el Ministerio de Educación, le permitieron recibir la pensión reglamentaria.

El matrimonio se trasladó a Madrid, cuando Regla enfermó y perdió la memoria y el habla. Moisés falleció en la capital española el 21 de mayo de 1954, diez meses después de perder a su querida esposa.