La carta a Filemón (III)


Viene de “La carta a Filemón (II)”

12. el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.
El cual vuelvo a enviarte. Este es el punto crucial de la epístola. Intenta reconciliar al esclavo con su amo. Dice: «Sólo te lo devuelvo. No te pido para él la libertad, sino que recupere su estado original de servidumbre de manera que pueda servirte doblemente mejor de lo que lo hacía». Veis que no aboga por la libertad. Tú, pues, recíbele; ahora se trata de la súplica y de la reconciliación. Como si fuera mi propio corazón. El libro de los Reyes dice (1 R. 3:26): «Sus entrañas se conmovieron»; no los intestinos, sino el corazón gemía. Quedó afectado hasta el fondo de su corazón. Aun alemán, esta frase sólo le sugiere los intestinos del cerdo. «Como si fuera mi propio corazón» es realmente mejor, lleva consigo una gran fuerza persuasiva. Si fuera a mí a quien hubiera recomendado su propio corazón, sin duda hubiera respondido «sé libre»; habría deseado abrir todas las puertas del corazón de Pablo. A Filemón le fue imposible no aceptarlo. Yo querría retenerle a mi lado. ¡Qué emoción! ¡Qué elocuencia! Pero recíbele, es decir como si fuera mi propio corazón. Esta es una nueva emoción y un nuevo aspecto. Ruego por Onésimo porque en prisión me he convertido en su padre. Será mi hijo y por otra parte, es deber tuyo atenderme en mis necesidades. En este momento puedo hacer uso de él por derecho doble, como sirviente en tu lugar y como mi propio hijo. Sin embargo, renuncio a mi derecho como tú deberías renunciar al tuyo, como ejemplo para que te avergüences si no haces lo mismo. Además para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el Evangelio. ¡Qué palabras tan excelsas! ¿Puede encarcelarse al Evangelio? Como si Cristo y el Evangelio pudieran ser encarcelados. Un cristiano sabe que no estoy encarcelado por mí mismo y que ello redundará en gloria del Evangelio y facilitará su expansión. No son más que puros hebraísmos. Alegraos1 cuando Cristo une u ordena unirse. Me refiero al encarcelamiento «por» o para alabanza del Evangelio. Necesito un ministro vinculado al Evangelio a través del cual has sido salvado. Por ello, estos vínculos son preciosos a los ojos del Señor. Tengo una doble obligación. Asimismo vosotros, que sois semejantes al mejor de los ministros en la causa del Evangelio y que provocará la satisfacción de Cristo. Así es como debéis considerarlo, por lo menos, es lo que yo os predico.
14. pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario.
Pero nada quise hacer sin tu consentimiento. Es decir, no tomé ninguna decisión sin acordarlo contigo. Me someto a ti y te obedecerá. Si quieres dejármelo, será bueno, y lo contrario, también. Para que tu buena acción no fuese como por obligación, sino por libre voluntad. Entre los cristianos no debe hacerse nada por obligación, sino por libre voluntad. Se nota la importancia de este aspecto cuando en 2 Corintios 9:7 se usan las palabras «como propuso su corazón»2, escritas para instrucción de toda la iglesia. A Dios no le gustan los actos de servicio obligados. Hay que de educar a los niños a servir de buena gana porque, una vez adultos, albergarán un espíritu voluntario. Sabía que éste sería el caso de Filemón, pero quiso establecerlo como regla para todos los cristianos porque temía que alguno se comportara sólo por obligación. Como dice Malaquías (Mal. 1:10): «¡Oh, si hubiese entre vosotros quien cerrase las puertas!» Por tanto, los monjes no tienen ningún mérito. Hacen lo que hacen obligados. El Papa dirige su Iglesia y obliga a llevar a cabo las órdenes pertinentes. Por tanto, su Iglesia no es la de Cristo aunque se
halle sentado en ella (2 Ts. 2:4); es una sinagoga. Obliga a los hombres con órdenes absolutas y todos cuantos le obedecen no lo hacen voluntariamente, sino por
conveniencia, con lo que esa gente no pertenece a la Iglesia, sino a la Ley y a la sinagoga.
De este pasaje se desprende que no pueden ser del agrado de Dios porque Él «ama al dador alegre», que no da «por necesidad» (2 Co. 9:7). «El que hace misericordia con alegría» tal como se dice en Romanos 12:8 porque a Dios no le gustan los sacrificios tristes y ofrecidos por obligación.

15. Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;
Quizás por eso se apartó de ti durante algún tiempo. Aquí nuevamente excusa el pecado anteriormente denunciado, confesado y calificado de doble conveniencia. Declara y reconoce que Onésimo cometió un auténtico pecado al huir, pero le defiende con ardor. Es obra del Espíritu Santo hacerlo así, en cambio, empeorar el pecado es obra del diablo, quita importancia al pecado mortal. Contrariamente, el Espíritu Santo acaba con él porque los perdona todos. Por eso Pablo hace hincapié en por algún tiempo. Pablo estaba encarcelado en Roma. Frigia y Roma están lejos por lo que el pecado debería ser perdonado. Para que le recibieses para siempre. Porque de este pecado se derivarán frutos múltiples e ilimitados. Una hora maligna da origen a una vida eterna, es decir para siempre. No se propone liberarlo de su servidumbre.
16. no y a como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.
No ya como esclavo. Reflexionad en esto. Primero era un infiel que huyó de su dueño como tal. Oye el Evangelio pero no lo cree, pero ahora comparte toda la bondad en Cristo. Cree y se torna un hermano amado. Ahora servirá con la espontánea obediencia del amor y, por tanto, su huida te habrá beneficiado. Antiguamente se la pasaba espiando cualquier oportunidad para huir, ahora te servirá sin interrupción. El Evangelio le ha enseñado su deber y nada se le ha omitido que pudiera impresionar a un pagano, cuanto más a un cristiano. Si te es querido a causa del Evangelio de Cristo, me es mucho más querido a mí. Si le amo tanto, ¡más has de amarle por mí! Debes amarle doblemente, por la carne y por el Señor. Debe serte más apreciado (que yo) por su cuerpo, es decir por la ley gentil (y por el Evangelio) que te lo somete en función de las ordenanzas gubernamentales. En la carne como en el Señor. Debe serte muy querido porque es un esclavo que nació verdaderamente al Señor, es tu hermano en el Señor, el cual te servirá fraternalmente. No niega que te pertenece. En él tendrás un buen hermano. Estos son
argumentos poderosos acerca de la obligación de cada uno de aceptar el corazón del otro3
17. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo.
Este párrafo nos retrotrae al significado de las palabras ya citadas (v. 12). También repite recíbele como una especie de juramento. Sitúa las palabras si me tienes por compañero entre Filemón y Onésimo como si deseara que lo que le es debido por Filemón, el hombre libre, se lo pagará con la aceptación de Onésimo. Si soy para ti un compañero, recíbele. Por otra parte, aún queda un tema entre ellos.
18. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.
Si no puede perdonársele completamente la culpa sin el pago de un precio, pagúese. Quiero compensarte y pagarte todo cuanto se te pueda deber. Así Pablo practicaba la misericordia, la ley más elevada del amor a la vez que, con ello, cumplía con la ley. En el mundo se dispone que nadie puede disponer de las cosas de otro, la ley nos pide cuentas. Él había pecado por robar y por negligencia de sus deberes en ausencia de su amo. «Déjame cargar con la culpa y considérame tu deudor.»
19. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también.
¡Qué exageración! Así, con una intensidad semejante siente el corazón de un cristiano. Como memorándum de lo más especial, pongo mi sello sobre él. Todos sois testigos. Como deseamos proceder de acuerdo a los requisitos legales, deberías entregarme un Onésimo libre al pagarte la deuda. Sin embargo, te me debes a ti mismo. Si reclamas tus derechos, yo haré lo mismo. No me debes tu casa, sino a ti mismo. Hermano mío, permíteme alegrarte. Agustín dice que la criatura no nace para gozar sino para ser utilizada4. Este es el argumento supremo. Deseo consolarme en ti, es decir, en ti como cristiano, no en ti como Filemón. Un cristiano no debe caer en el halago porque no considera al hermano como un ser compuesto de carne y sangre, sino como un creyente en Cristo. Pero me alegraré tanto contigo que habrá alegría en el Señor. No me pego a ti, es decir mi corazón, o sea Onésimo, sino en Cristo, que se halla en mis entrañas. Por tanto, si le aceptas, alegrarás mis entrañas. A continuación vienen las excusas por atacar a Filemón con tantos argumentos y asuntos.
21. Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.
No te hubiera escrito a menos de no confiar plenamente en tu obediencia. Sé que eres cristiano y te he escrito en función de tu fe para que supieras que apoyo de todo corazón la causa de Onésimo. Nuevamente parece un escrito halagador. Está convencido de que Filemón hará más délo que le pide.
22. Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.
En este caso volvemos a comprobar que Pablo es un santo y un «instrumento escogido» (Hch. 9:15); sin embargo, en todas partes pide oraciones y apoyo y solicita que en la batalla se coloquen a su lado. Por eso cada uno de nosotros necesitamos aún más las oraciones de los otros, nosotros que somos conscientes de ser los mismos en Cristo, pero mucho más inferiores a éste. «No sólo te envío a Onésimo sino que contarás también conmigo.» Y siguen los saludos.
23. Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,
Epafras era el que había dado nacimiento al grupo de los colosenses. Consultad la epístola (Col. 1:17, 4:12). Es una persona piadosa y que recibe grandes alabanzas de Pablo.
24. Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
Marcos al que, en una ocasión, quiso llevarse como compañero de viaje (Col. 4:10). Demas un hombre de fe sincera (2 Ti. 4:10) porque menciona a Lucas detrás de él. Esto debió ser poco antes de la apostasía de Demás porque ya ha n encarcelado a Pablo. De momento que lo menciona antes que Lucas, debió ser un gran hombre como predicador, exponente y redactor del Evangelio. Mientras el Imperio Romano se mantuvo como tal, se podía viajar libremente por todas las naciones que dominaba. Así contaba con muchos colaboradores para predicar el Evangelio, eran sus mensajeros y sus visitantes. Timoteo, Tito, Crescencio y Lucas recorrían el mundo de entonces para combatir a los falsos profetas y para visitar a Filemón y Arquipo. Por eso contamos con esta epístola particular de la que podemos extraer útiles lecciones acerca de cómo dirigir a los hermanos, en especial de cómo se mantiene la iglesia y cómo debemos procurar cuidar de los que caen y combatir el error, porque el reino de Cristo es un reino de gracia y misericordia, mientras el reino de Satán lo es del asesinato, el error, la oscuridad y las mentiras.



Notas:

  1. En el texto se lee tetare, pero parece que laetare tiene mucho más sentido.
  2. El original dice 2 Corintios 8.
  3. Este es el final del decimoquinto sermón del 17 de diciembre de 1527 y el principio del decimosexto del 18 de diciembre.
  4. Agustín, De doctrina Cristiana, libro I, caps. 22-23, parr. 20-23, Corpus Crístianorum, Seríes Latina, XXXII, 16-19, sobre la distinción entre las cosas para ser usadas y para ser gozadas.

http://www.enmision.com.ar/ebiblicos/filemon_lutero_3.htm


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