El “Castillo Fuerte” de Lutero… ¿y tuyo? (I)

El “Castillo Fuerte” de Lutero… ¿y tuyo? (I)
Mayo 21, 2010 by Salvador Gómez Dickson
Pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo y profesor de la Academia Ministerial Logos

Lo relacionamos con las 95 tesis que en 1517 comenzaron una transformación de dimensiones históricas. Lo relacionamos con la traducción que permitió al pueblo alemán leer la Palabra de Dios en su propio idioma. Lo relacionamos con el monje agustino que enfrentó el poder del papado como ningún otro en Europa. Con lo que no se hace justicia es con el aporte que hizo Martín Lutero al pueblo de Dios con sus himnos. Su música se convirtió en una verdadera fuerza para la reforma. La letra de sus himnos le abrió las puertas a muchas de sus enseñanzas en los corazones de los hombres. Ya no era únicamente el coro; ahora toda la congregación, incluyendo a las mujeres, podía cantar a su Señor. Uno de sus opositores llegó a expresar que los himnos de Lutero mataron más almas que sus sermones.

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Antes y después…

Antes y después…

Leer lo que Dios le dice a su pueblo en Oseas 11:1-4 conmueve profundamente el corazón, especialmente al imaginar el cuidado amoroso de un Padre poderosísimo hacia un niño pequeño y desvalido…

  • “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí, a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios. Yo con todo enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida”

Luego, leer Oseas 11:7 resulta abrumador por el dolor causado al Señor…

  • “Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer”

Y si continuamos leyendo Oseas 11:8-9, ¿podemos permanecer indiferentes ante la reacción de este Dios amoroso?

“¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el santo en medio de ti…”
Considerando esto podemos analizar nuestra propia conducta ante nuestro Señor y Salvador… ¿qué podemos decir de ella?

  • “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:3-7)

¿Existe un antes y un después en nuestras vidas? ¿Podemos identificarlo claramente? Si así no fuera, hoy tenemos la posibilidad de abandonar el antes y comenzar a vivir una nueva vida en Cristo.

El Apóstol Pablo habla continuamente de la vida antigua y de la nueva en cada una de sus cartas a las iglesias. Pero en Efesios 5:16-25 es sumamente claro y específico:

  • “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne que son… Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”

Recordemos: Vivir en Cristo plantea necesariamente una vida nueva y diferente a la anterior sin Cristo…

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¿Por qué hay tantas denominaciones?

¿Por qué hay tantas denominaciones?
INTRODUCCIÓN
¡Hay una tremenda confusión en el mundo! Los protestantes están divididos en más de 200 denominaciones principales. Y muchas de estas organizaciones o iglesias están subdivididas en munchos grupos más.
Hay, por ejemplo, veinte diferentes clases de Bautistas. Un obispo Anglicano una vez dijo,
“El mundo cristiano dividido es una fuente de debilidad en occidente. En países no cristianos es… una piedra de tropiezo”,
refiriéndose a la confusión que enfrentan nuevos creyentes en tierras Hindúes, Budistas o Musulmanas quienes, cuando deciden seguir a Cristo, deben escoger entre cientos de denominaciones compitiendo por su alianza.Tarde o temprano todos se enfrentan con una pregunta preocupante:
¿Por qué tantas denominaciones? Si Cristo debe atraer a todos los hombres, ¿por qué se han dividido sus seguidores en tantas facciones? ¿Por qué es que tantos grupos diferentes pretenden ser la única iglesia verdadera?
Dios da algunas buenas respuestas en el libro de Apocalipsis capítulo 6, específicamente una visión de la historia cristiana en un rollo abierto por Cristo, el Cordero. Al abrirse el rollo, cuatro caballos galopan por el cielo representando cuatro era sucesivas en la historia de la iglesia…

1. ¿Cuál fue el alcance de la verdad de Dios predicada en la era apostólica por laiglesia primitiva simbolizada por el caballo blanco?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo” (Colosenses 1:23).
  • “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”(Hechos 6:7).
  • “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).

2. Tomar una decisión por Cristo y su verdad con frecuencia requiere valor, ¿Qué nos insta a hacer la Palabra de Dios?

  • “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de todapalabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

ESTÁ ESCRITO:

  • “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáisardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).

3. ¿Qué contestaron Pedro y los apóstoles a las autoridades que trataban de intimidar su fe?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

4. ¿Qué surgiría dentro del seno de la iglesia que atentaría destruir el rebaño del Señor?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propiasangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantaránhombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”(Hechos 20:28-30).
  • “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. . . Porque yaestá en acción el misterio de la iniquidad” ( 2 Tesalonicenses 2:3-7).

5. En la visión panorámica de la historia que Dios le dio a Juan, ¿qué ocurriría con la iglesia en el período del cuarto caballo?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía” (Apocalipsis 6:8).

6. ¿Qué hicieron los líderes religiosos en la época de tinieblas y muerte espiritual de la iglesia?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo ylimpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos” (Ezequiel 22:26).

7. ¿Qué dice el mismo Jesús que estaba ocurriendo en sus días y que volvió a repetirse siglos más tarde?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? . . Así habéis invalidado elmandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15:3-6).

8. ¿Qué urgente llamado de misericordia Jesús extiende al mundo que vive en medio de una confusión religiosa (Babilonia) en el tiempo del fin?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados hanllegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.” (Apocalipsis 18:3, 4).

9. ¿Qué maravillosa promesa hace Jesús a aquellos que desean ser restaurados a la verdad bíblica?

ESTÁ ESCRITO:

  • “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Senor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón lasescribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. . . Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 8:10; 10:16).

CONCLUSIÓN

A medida que la gente iba saliendo de la Edad Oscura, Dios no derramó toda la verdad en una sola persona, uso mas bien a muchos reformadores para restaurar laverdad. Dio su bendición a personas como los Valdenses con la idea de la Palabra de Dios fuera el fundamento de la fe. Le mostró a Juan Huss que la obediencia a Diosdebe estar antes que la obediencia a la iglesia. Le mostró la verdad maravillosa de la justificación por la fe a Martín Lutero. Los Anabaptistas redescubrieron la verdad sobreel bautismo por inmersión de los adultos. Juan Wesley redescubrió la verdad de la santificación y de cómo el Espíritu Santo trabaja en nuestras vidas.

Los primeros Adventistas redescubrieron la verdad del Segundo Advenimiento de Jesucristo. Nuevas iglesias y nuevas denominaciones se formaron alrededor de las personas que hicieron estos descubrimientos y alrededor de la nueva luz redescubierta.Por eso es que tenemos tantas y variadas denominaciones. Cada grupo celebra un particular redescubrimiento de la verdad. Y es aquí donde radica el problema. Diosanhela restaurar toda la verdad en su pueblo en este tiempo final. Quiere que sigamos adelante, haciendo nuevos descubrimientos.

Sin embargo las iglesias tienden apermanecer estáticas. Por ejemplo los Luteranos, solo quieren hablar sobre lo que Lutero enseñó; los Metodistas, lo que Wesley enseñó y así sucesivamente. Es bueno preservar las verdades importantes, pero no es bueno construir una pared alrededor ellas y detenernos allí.

Dios espera que cada generación acepte las verdades de las primeras generaciones hasta que toda la toda la verdad de la Palabra de Dios sea restaurada. El plan de Dios es hacer un remanente de entre todas las gentes de todas las iglesias y unirlos en un último movimiento que restaurará toda su verdad.

ESTUDIO ADICIONAL¿POR QUÉ HAY TANTAS DENOMINACIONES?

Jesús, quien fundó la iglesia y la tiene en sus manos, es además, el único que conoce el futuro de la misma. Le reveló a Juan en el Apocalipsis lo que ocurriría con elpueblo de Dios a través de los sigos, y cómo la verdad sería restaurada en su totalidad justo antes de la Segunda Venida de Cristo. Este apasionante estudio está basado en Apocalipsis 6:1-8. La primera parte son los cuatro jinetes, que a su vez son los primeros cuatro de la los siete sellos.

El caballo BLANCO de la pureza y la victora – Apocalipsis 6:2 dice, “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”.

El color blanco es símbolo de pureza. El que montaba el caballo blanco tenía un arco, y en su frente tenía una corona de victoria, y cabalgaba como un conquistador en los días más tempranos de la iglesia Cristiana. La iglesia primitiva, con Jesús como su general, marchó dentro de las ciudadelas de Satanás y las conquistó. La iglesia primitiva era fiel, aún al enfrentarse con la persecusión. Al final, estas personas subyugaron aún al poderoso Imperio Romano.

Colosenses 1:23 hace esta declaración increíble tocante al éxito del cristianismo del Nuevo Testamento: “del evangelio que habías oído… el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo”.

Este período de pureza apostólica y de poder duró hasta el año 100 d.C.

El caballo ROJO de la fiera persecución – Apocalipsis 6:4 dice: “Y salió otro caballo bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, yque se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”.

Este período de fiera persecusión data del 100 d.C. hasta el 313. Satanás, viendo que la fe Cristiana estabaconquistando corazones y mentes, levantó a emperadores paganos para que la erradicasen. Los creyentes fueron quemados, echados a leones, despedazados, una gran espada ensangrentada se elevó encima de la iglesia. Pero asombrosamente, la iglesia siguió creciendo. El mundo vió a los cristianos dispuestos a morir por su fe. Y el mundo prestó atención. Era un argumento difícil de ignorar.

El caballo NEGRO del compromiso y la corrupción – La persecusión pagana no pudo destruir a la iglesia cristiana. Así que Satanás, cambiando su estrategia, decidió atacar desde adentro.

Apocalipsis 6:5 dice: “Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano”.

Si el color blanco representa pureza de fe, el negro representa corrupción de esa fe. El que cabalgaba llevaba una balanza, figurando una iglesia “pesada en la balanza y hallada falta”. En este período Satanás infiltró la iglesia. ¡Creencias y prácticas paganas se infiltraron en la iglesia y fueron aceptadas como parte de la fe! La Palabra de Dios fue reemplazada con más y más tradición. La iglesia se volvió muy poderosa en la edad media, tan poderosa como el Imperio Romano había sido una vez. Lucía grandes catedrales y usaba poder absoluto sobre los creyentes. Toda clase de paganos, que antes habían adorado a Zeus y a César, ahora querían unirse a la iglesia cristiana. Desafortunadamente, muchos líderes de la iglesia hicieron la transición más fácil permitiendo que los nuevos miembros quedasen con sus ideas paganas, imágenes y costumbres.

La clara enseñanza del segundo mandamiento que enseña que no debemos hacer imágenes ni postrarnos ante ellas Éxodo 20:4, 5, fue simplemente quitada de las enseñanzas de la iglesia.La adoración al sol también estaba fuertemente arraigada en las personas del Imperio Romano.

….

El mezclar costumbres paganas con las enseñanzas cristianas debilitó marcadamente la espiritualidad de la iglesia.

El caballo AMARILLO de la muerte espiritual – Apocalipsis 6:8 dice, “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades leseguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”.

Un cadáver está cabalgando el caballo amarillo. El compromiso se ha convertido en muerte espiritual. Para el año 538 d.C., los concilios de la iglesia tomaron el lugar de la Biblia y los líderes de la iglesia llegaron a ser mesías sustitutos.

Este período se conoce como la Edad Oscura. El estancamiento era generalizado: las artes no florecieron; los estudios escolásticos y todo aprendizaje fue reprimido. La iglesia sostenía el poder sobre el estado. La Inquisición fue un horrible ejemplo de la religion usando la fuerza para mantener la ortodoxia. Por fuera la iglesia era espléndida y majestuosa e influencial. Pero por dentro, había muerte generalizada y putrefacción. Todo este panorama de profecía  duró 400 años, desde 100 d.C. hasta el 500, un largo período de declive. Muchos se preguntaron: ¿Volvería a brillar la luz de la verdad de Dios?

Jesús prometió en Mateo 16:18: “Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. El error no triunfaría para siempre. La verdad de Dios sí se levantó otra vez, proclamada por hombres y mujeres valientes.

  • 1 Timoteo 3:15 – El apóstol Pablo define a la iglesia de Dios como “columna y baluarte de la verdad”.
  • Juan 17:17 – Jesús ora para que su pueblo sea santificado por su Palabra, su verdad en cada edad.

Apocalipsis 6:1-8 – Juan el Revelador, en el simbolismo de los cuatro caballos describe por adelantado la verdad de Dios, y el intento de Satanás de destruirla.

  • Caballo Blanco: PUREZA APOSTÓLICA Y VICTORIA 31 d.C. – 100 d.C.
  • Caballo Rojo: FIERA PERSECUCIÓN 100 d.C. – 313 d.C.
  • Caballos Negro: COMPROMISO Y CORRUPCIÓN 313 d.C. – 538 d.C
  • Caballo Amarillo: MUERTE ESPIRITUAL 538 d.C – 1517 d.C.
  • Daniel 8:12 – Predice que la verdad de Dios sería “echada por tierra”.2 Tesalonicenses 2:3-7 – Predice que habría un “apartamiento” de la verdad.Isaías 58:12-14 – Ha habido una brecha, una ruptura en la pared de los DiezMandamientos de Dios que el Señor dice será reparado.Judas 3 – Nos exhorta a “contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
  • Apocalipsis 14:6, 7 – Comparte las buenas nuevas de que el evangelio eterno sería proclamado hasta los fines de la tierra.Apocalipsis 12:17 – Describe a un pueblo llamado el “remanente”, aquellos que permanecen leales a Dios, que guardan los mandamientos en los últimos días.
  • Apocalipsis 14:12 – Describe a un pueblo que guardará los mandamientos de Dios y será lleno de la fe de Jesús.
  • Isaías 8:20 – Nos advierte a no aceptar las enseñanzas de aquellos que nos apartan de la obediencia a su ley y a su Palabra.
  • Mateo 16:18 – “Y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.
  • Juan 10:16 – Jesús tiene “otras ovejas” en todas las diferentes iglesias y denominaciones. Ellas oirán su voz, “y habrá un rebaño, y un pastor”.

Derechos Reservados © 2006 Está Escrito Televisión

Fuego en el Evangelismo

Fuego en el Evangelismo

Sal. 104:4, Heb 1:7

Por Ronal Tubillas

Introducción

Hoy en día muchas de las iglesias carecen de púlpitos calientes, un gran hombre dijo: “Si tú eres un refrigerador, tu iglesia será cubitos de hielo”. Recuerda que todo sube y baja de acuerdo al liderazgo.

A los bautistas se les reprocha el hecho de ser fríos, de no tener ánimo ni motivación, pues ve al Pastor y verás el resultado en la Iglesia. Primero que nada, esto viene del poder del Espíritu Santo; muchos de nosotros estamos tan preocupados por mejorar métodos, pero Dios no está buscando mejores métodos, sino mejores hombres, hombres consagrados, llenos del Espíritu Santo. Quisiera decir que no estoy hablando de gritar o saltar en el púlpito, lo cual no es malo y muchos quizás deberíamos hacerlo, pero no estoy refiriéndome a esto sino al hecho de ser llenos del poder, algunos grandes pastores se desgargantaban predicando, otros eran muy serenos, pero tenían el poder de Dios en sus vidas, y eso es lo que falta hoy en día: el poder de Dios, la unción del Espíritu Santo.

1. Un Fuego.

Dios llama a sus pastores “Llama de Fuego”. Muchos decían que cuando miraban el rostro de Carlos Spurgeon podían observar que de sus ojos salían como llamas de fuego hablando del poder de Dios en sus vidas, muchas veces nos falta el fuego divino, estamos tan aburridos y cansados de tanto buscar mejores formas para que la Iglesia crezca y el secreto ha permanecido inmutable por siglos, una dependencia absoluta de él.

Cuando subes al púlpito y observas tus ovejas algo debe quebrar tu corazón al saber que tú tienes la responsabilidad de sus vidas eternas, que ellos llegaron para saborear un delicioso plato espiritual, que muchos de ellos necesitan ser consolados, otros reprendidos, ellos vienen a buscar agua que calme su sed espiritual y nosotros estamos en ese púlpito medio muertos, fríos, cansados, sin ánimo. ¿Qué podrás compartir con ellos? ¿Que puede usar Dios en tu vida que sea bendición en sus vidas? No entiendo a los pastores que suben al púlpito sin una carga, que ponen sus manos en el bolsillo, que predican sin dar lo mejor de sí. Alguien dijo: “Si en tu iglesia alguien se duerme mientras tú predicas, no le eches la culpa a él, si no a ti”. Es nuestro deber marcar sus vidas y que no salgan del recinto sagrado de Dios como llegaron, que salgan diferentes, algunos saldrán con lágrimas, otros animados, y posiblemente muchos corregidos por la predicación de la palabra, pero nadie, nadie debe salir como entró y esto debe ser nuestra carga.

2. Una Compasion. Mat. 14:14

Según el Diccionario, Compasión: amor que nos hace sensibles al mal que padecen algunas personas.

Muchas veces olvidamos que debemos usar el misterio para edificar a las personas y no el misterio para edificarnos a nosotros mismos, nos sentimos contentos cuando nuestras iglesias crecen y tristes cuando no, y esto está bien, pero recuerda que cuando ellos entran a la Iglesia están esperando algo de Dios, que ellos están sufriendo en sus luchas y batallas, que sus familias son el principal obstáculo para que sigan adelante, ésta compasión es la que falta en nuestros ministerios, ¿Quieres tener compasión? Ve a los hospitales, visita los velatorios, mira a la gente en la calle que pide limosna, visita las tabernas y luego mira tus manos y ve su sangre en tus manos; pregúntate a ti mismo ¿Qué puedes hacer tú por ellos? Y te darás cuenta que tú tienes lo mejor que este mundo puede dar y es el amor de Dios que puede hacer tu vida diferente. Cristo, nuestro gran ejemplo, vio a la multitud, estuvo con ellos, los visita, observa su dolor, cuando las hermanas de Lázaro fueron a él con lágrimas y dolor, él observa su dolencia; cuando una mujer enjuagó sus pies con sus cabellos porque sus pecados habían sido perdonados, él tuvo compasión, amor por el dolor del que sufre, él estuvo con ellas, les amó y dio todo de sí; caminó en el polvo, fue insultado, perseguido y aun muerto por esa compasión tan grande. ¡Oh Dios, por favor llena nuestro corazón de compasión para predicar con amor!.

3. Un Cambio

Hace algunos años, cuando inicié la obra en Ciudad Municipal existían sólo 2 hermanos. Dios me ha dado el gran privilegio de ver un cambio en los hermanos que llegaron a la Iglesia: como algunos de ellos eran pecadores sumidos en el barro sucio del pecado (alcoholismo, iras, drogas, rebeldía) y hoy día están sirviéndole al Señor, esto me da un gran ánimo para predicar porque el Señor me ha permitido ver su poder. Hermano, cada vez que subo al púlpito pienso que quizás sea la oportunidad para un gran cambio en la vida de un pecador, sube y da lo mejor de ti. Hace algunos años trabajé en construcción. Un trabajo muy duro, salía muy sucio y sudoroso del trajín. El momento cumbre de un Pastor es cuando proclama las verdades de Dios, baja del púlpito, no como subiste, baja cansado, sudoroso fatigado de haber derramado tu espíritu, de permitir que el Señor te usara, o baja sin voz, no importa, salta y que la iglesia piense que estás loco, no importa, que sonrían, que lloren, por un cambio es lo que Dios quiere en sus vidas y Dios quiere que tú seas su instrumento.

¡Ya basta de Iglesias frías, de Pastores fríos, necesitamos un cambio en nuestras vidas! ¡Que el Señor nos ayude!.

http://www.evangelismomundial.com/recursos/evangelismo/fuegoevangelismo.html

Culto a María

Culto a María

Por Miguel Murillo

Tal vez la prueba más significativa de que el culto a María no es otra cosa que la continuación del culto pagano a las diosas de diversos nombres y no a la bendita madre del Señor (siempre bien amada pero no adorada por los verdaderos cristianos), es que en la religión pagana la madre era adorada tanto como su hijo o más. Aquí hay una clave muy importante para ayudarnos a resolver el misterio contemporáneo de Babilonia. El verdadero cristianismo enseña que el Señor Jesús, y solamente Él, es el Camino, la Verdad y la Vida, que solamente Él entre todas las criaturas de la tierra, ha podido vivir una vida sin mancha de pecado; y Él es quien debe ser exaltado. Nunca su madre. Pero el catolicismo romano, demostrando la influencia del paganismo en su desarrollo, exalta a la madre también y en muchas formas, la madre es más honrada que el mismo Hijo.

Bien sabemos que muchos han de tratar de negar que la Iglesia Católica atribuye una posición divina a María. Pero al viajar alrededor del mundo, ya sea en una majestuosa catedral o en una capilla provinciana, la estatua de María ocupa el puesto primordial. Al recitar las oraciones del Rosario y del “Ave María” se repiten éstas nueve veces más que el “Padre nuestro”. Se acepte o no, el nombre de María es más importante en el catolicismo. En forma similar a la Babilonia del pasado, la diosa-madre es glorificada hoy en día en la Babilonia del presente; solamente que se usa el nombre de María en vez de otros nombres bajo los cuales era conocida la diosa. Al católico se le enseña que la razón por la cual se debe orar a María, es porque ella lleva las peticiones de sus adoradores a su hijo Jesús, y como es su madre, Le contesta la oración para complacerla. Con esto se deduce que María tiene más compasión, más comprensión y más bondad que su Hijo, el Señor Jesús. Ciertamente, tal suposición es una blasfemia y va completamente en contra de las enseñanzas de las Escrituras. Sin embargo, esta idea es frecuentemente repetida en los escritos católicos.

Un notable escritor católico romano, Alfonso Ligorio, escribió que las oraciones son más efectivas cuando se dedican a María, en vez de a Cristo. Y el hecho de que sus escritos lleven el sello de aprobación de la Iglesia Católica, es evidente, ya que fue canonizado como «santo» por el papa Gregorio XIV en 1839 y fue declarado «Doctor» de la Iglesia Católica por el papa Pío IX.

En una parte de sus escritos, Ligorio describe una escena imaginaria en la cual un pecador ve dos escaleras colgando del cielo. María está a la cabeza de una y Jesús en la otra. Cuando el pecador trata de subir por la de Jesús, ve la cara furiosa de Él y cae derrotado. ¡Pero cuando sube la escalera de María, lo hace rápida y fácilmente, y es bienvenido por ella, quien lo introduce en el cielo y lo presenta a Cristo! Entonces todo va bien. Esta descripción es para demostrar cuánto más fácil y efectivo es el ir a Cristo a través de María.

Este mismo escritor católico dijo que el pecador que se aventura a ir directamente a Cristo, puede encontrarse con la presencia de su ira. Pero si va a orar a la «virgen», ella sólo tendrá que mostrar a Jesucristo «los senos que le dieron de mamar», y su furia se calmará inmediatamente. Ciertamente tal idea va contra las Escrituras. El caso es que las Escrituras nos dan una ilustración que niega rotundamente esta aseveración: Bienaventurado el vientre que te trajo y los pechos que mamaste dijo una mujer a Jesús; pero Él le contestó diciendo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan» (Lc. 11:27-28).

Obviamente, la idea de que Jesús era persuadido a contestar una oración porque María le mostrase los pechos que mamó, es contraria a las Escrituras. Pero tal idea de los pechos no era extraña en los cultos de la diosa-madre pagana. Se han descubierto imágenes que muestran frecuentemente sus pechos desproporcionados con su cuerpo, de una manera extraña. O como en el caso de Diana, ¡para demostrar su «fertilidad», se le ilustra con unos cien senos!

El catolicismo ha intentado aún más exaltar a María a una posición netamente divina con la nueva doctrina de la «Inmaculada Concepción Tal enseñanza no es otra cosa que un esfuerzo más para hacer a María semejante a la diosa del paganismo, pues en los viejos mitos, ¡la diosa también se creía que había nacido de concepción sobrenatural! Estas viejas fábulas variaban, pero todas hablaban de incidentes sobrenaturales en conexión con su entrada al mundo. Enseñaban que era superior a todo mortal ordinario, que era divina. Y así, poco a poco, era necesario enseñar que María también entró a este mundo de una manera sobrenatural, ¡para hacer que las enseñanzas acerca de ella concertaran con las del paganismo!

El elemento sobrenatural en las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana sobre María, es de qué ella nació sin pecado original. Pero de este nacimiento no nos dicen nada las Escrituras. Acerca de María, la Biblia dice que fue una mujer virtuosa y temerosa de Dios, favorecida y escogida por Él, una virgen, pero tan humana como usted y yo. Y, como humana, era miembro de la raza caída de Adán. Como las Escrituras declaran, «Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios». La única excepción de esto es nuestro Señor Jesucristo. Como todo el mundo, María necesitaba de un Salvador y esto fue plenamente admitido por ella misma, cuando dijo: «Y mi espíritu se alegró en Dios, mi salvador». Obviamente, si María necesitaba de un Salvador, entonces no era salvadora. Si necesitaba de un Salvador, ella necesitaba ser salva, recibir perdón, ser redimida como todos nosotros. En resumen, la divinidad de nuestro Señor no radica en el hecho de que su madre haya sido una persona exaltada o sobrehumana. No, al contrario, es divino porque Él es el único Hijo de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Su divinidad viene del Padre celestial, no del carácter sobrehumano del instrumento que Dios usó para su entrada en el mundo.

Debemos comprender que fue Jesús quien nació de concepción sobrenatural, no su madre. La idea de que María era superior a otros seres humanos, fue enfáticamente rechazada por el mismo Jesús.

Un día, mientras predicaba: « … su madre y sus hermanos estaban afuera. Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablarte. Y Jesús respondió al que esto le decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos, Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos”.Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi madre, y hermano y hermana (Mt. 12:46-50). Claramente podemos ver que si servimos al Señor, si hacemos su voluntad, estamos en la misma categoría espiritual que María. Ciertamente, esta unidad en Cristo nos enseña igualdad a los ojos de Dios y rechaza la idea de que María fuese una persona sobrenatural.

Sin embargo, el romanismo adoptó del paganismo la idea de orar a la divina-madre, de modo que tuvo que enseñar que María era una persona sobrenatural; de lo contrario, ¿cómo podría ella escuchar las oraciones que le dirigen cada día los católicos de todo el mundo, recitando el Avemaría, el rosario, las letanías de la virgen bendita y otras más? Multiplique el número de estas oraciones por el número de católicos que las recitan cada día. ¿Se ha imaginado que María tendría que escuchar 46.296 peticiones por segundo? Y esto es un cálculo conservador. Está claro que nadie más que Dios puede hacer esto. Sin embargo, los católicos creen que María escucha todas estas oraciones y entonces, por necesidad, ¡tienen que exaltarla a una posición divina, sea bíblica o no!

Tratando de justificar tan innecesaria exaltación de María, los líderes católicos han buscado algún fundamento bíblico para sostener esta creencia. Las palabras de Gabriel a María «Bendita tú entre las mujeres» (Lc. 1:28) han sido frecuentemente referidas a este respecto. Seguramente que las palabras de Gabriel indican que María fue favorecida de Dios; pero no la hicieron una persona divina, simplemente porque fue bendita entre las mujeres», pues mil trescientos años antes fue pronunciada una bendición similar a Jael, mujer de Heber Ceneo (Jue. 5:24). La Biblia, sencillamente, nos demuestra que María era «bendita entre las mujeres pero esto no significa que debemos adorarla, orar a ella o hacerla una diosa.

Antes de Pentecostés María estaba reunida con los discípulos esperando la promesa del Espíritu Santo. Leemos que los apóstoles perseveraban unánimes en la oración, con las mujeres y con María, la madre de Jesús y con sus hermanos» (Hch. 1: 14). Ciertamente, las Escrituras no dicen que los discípulos estaban orando a María; la ilustración que acompaña -tal como es vista en los catecismos católicos- intenta dar a María una posición central. Pero como sabe todo estudiante bíblico, los discípulos en esa ocasión no estaban mirando a María; estaban buscando que el Cristo resucitado, quien había ascendido al cielo, les enviase el don del Espíritu Santo.

Nótese también que en el dibujo, no solamente están los discípulos mirando a María, sino que también el Espíritu Santo (en forma de paloma) se ve volando sobre ella. De acuerdo a las Sagradas Escrituras, la única persona sobre quien el Espíritu Santo descendió en esa forma fue sobre el mismo Jesús, no sobre su madre. Por otra parte, y aunque parezca increíble, la diosa-virgen pagana, bajo el nombre de Juno, era frecuentemente representada con una paloma en su cabeza, como también lo eran Astarté, Cibeles e Isis. Y así, la influencia pagana en tales cuadros, aparece de un modo bien claro.

Otro intento por glorificar a María -exaltarla a un plano que la Escritura no le otorga- puede notarse en una doctrina católica, conocida como la perpetua virginidad de María. Esta enseña que María continuó virgen toda su vida. Pero tal doctrina no fue nunca enseñada por Cristo o por sus discípulos. Como lo explica la Enciclopedia Británica, la doctrina de la perpetua virginidad de María no fue enseñada sino hasta cerca de trescientos años después del regreso de nuestro Señor al cielo. No fue sino hasta después del Concilio de Calcedonia, en el año 451, que esta infundada suposición fue aprobada oficialmente por Roma.

Al contrario de las enseñanzas católicas, la Biblia muestra claramente que María no continuó como virgen a través de toda su vida. La Biblia enseña que nuestro Señor Jesucristo nació de la virgen María -concebido en virginidad y nacido sobrenaturalmente (Mt. l:23). Enfáticamente creemos en el nacimiento virginal de Jesús. Pero después del nacimiento de El, María dio a luz a otros hijos, los hijos naturales de su unión con José, su esposo.

En Mateo 1:25 leemos que Jesús fue el hijo «primogénito». La Biblia no dice que María haya parido a un solo hijo, sino que nos dice que Jesús fue su primer hijo. El hecho de que Jesús fuera el primogénito, indica que después nacieron de María otros hijos. Siempre en el lenguaje lógico normal, un primero requiere un segundo. Pero fuera de esta línea de razonamiento, las Escrituras no dejan lugar a dudas del hecho de que María tuvo otros hijos después del nacimiento de Jesús. Sus nombres son anotados en la Biblia, como sigue: «Jacobo, José, Simón y Judas» (Mt. 13:55). Además de estos hermanos, el versículo siguiente menciona a las hermanas de Jesús. Las gentes de Nazaret dijeron: «¿ … y no están todas sus hermanas con nosotros?» La palabra «hermanas» está en plural, de modo que sabemos que tuvo por lo menos dos hermanas. Pero si nos fijamos un poco más, veremos que el pasaje indica que Jesús no sólo tenía dos hermanas, sino que por lo menos tenía tres. Notemos que el versículo habla de «todas» sus hermanas. Por regla general, cuando nos referimos solamente a dos personas, decimos «ambas» y no «todas» ellas. Esto, definitivamente, implica que la expresión se refiere a tres o más hermanas. Si entonces añadimos tres hermanas y cuatro hermanos además de Jesús, resulta que María, tuvo ocho hijos.

El Señor Jesús nació de María sobrenaturalmente, por un nacimiento virginal, los otros siete hijos que ella tuvo, nacieron normalmente; fueron engendrados por su esposo José. Pero la actitud católica es que José conservó a María como virgen por el resto de su vida. Sin embargo, ella fue virgen según las Escrituras «solamente» hasta después del nacimiento de Jesús. José no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y lo llamó Jesús. José no conoció a María hasta después del nacimiento de Jesús. Pero más tarde, José y María tuvieron unión matrimonial y dieron a luz a varios hijos tal como lo enseñan las Escrituras. Estudiando lo que la Biblia enseña, nos damos cuenta que la doctrina de la perpetua virginidad de María es completamente falsa.

Durante los días de la apostasía -para hacer más clara la identificación de María con la madre-diosa que las naciones venían adorando hacía cientos de años-, algunos exagerados admiradores de María comenzaron a enseñar que el cuerpo de María nunca sufrió corrupción, sino que ascendió a los cielos al igual que Jesucristo y que allí sentada hoy en día, como la Reina del cielo» para recibir culto y oraciones. No fue sino hasta este siglo que la doctrina de la ascensión de María se proclamó oficialmente como una doctrina de la Iglesia Católica Romana. Fue tan sólo en el año1950 que el papa Pío XII declaró que el cuerpo de María no sufrió corrupción, sino que fue llevado al cielo. Obviamente, dicha doctrina de la ascensión de la virgen, no es parte de la doctrina del Nuevo Testamento.

He aquí las palabras de uno de sus admiradores. San Bernardo, que favorecen la posición católica en este aspecto «En el tercer día, después de la muerte de María, cuando los apóstoles se juntaron alrededor de su tumba, la encontraron vacía. El cuerpo sagrado había sido llevado al paraíso celestial. La tumba no tuvo poder sobre alguien inmaculado. Pero no fue suficiente que María haya sido recibida en el cielo; ella no era cualquier ciudadano ordinario; tenía aún mayor dignidad que el más alto de los arcángeles. María había de ser coronada reina del cielo por el Padre Eterno; ella había de tener un trono a la mano derecha de su hijo. Ahora, día tras día, hora tras hora, ella está orando por nosotros, obteniendo gracia para nosotros, preservándonos del peligro, protegiéndonos de la tentación, llenándonos de sus bendiciones. Bien puede decirse que el culto a María en su plenitud, está basado en esta creencia de que ella ascendió a los cielos. Pero la Biblia no dice nada en absoluto de tal ascensión de María». Al respecto, Juan 3:13 dice: «Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo, nuestro Señor Jesucristo». Él es quien está sentado a la diestra de Dios Padre. Él es quien es nuestro Mediador. Él es quien nos llena de bendiciones, ¡no su madre!

La Biblia no dice nada de orar a una mujer, sea María o cualquier otra. Este culto falso es repetidamente prohibido en la Biblia. Las verdaderas oraciones deben ser dirigidas a nuestro Señor mismo. «Porque hay un Dios asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (La Ti. 2: 5). La simple idea de «orar a María corno mediadora y como «reina del cielo no es más que un paganismo disfrazado con el nombre de María.
Junto con las oraciones a María está el rosario, el cual, como hemos de ver, es igualmente de origen pagano. Como un instrumento, el rosario es una cadena con quince series de pequeñas bolitas; cada serie está marcada por una bola más grande. Los bordes de la cadena se juntan con una medalla con la efigie de María, De esta medalla cuelga una cadena corta al final con una cruz.

Los objetos en el rosario son para contar oraciones, las cuales son repetidas una tras otra. Tal instrumento -muy bien conocido- forma parte importante del culto católico. Pero como tantas otras cosas en la Iglesia Católica, el rosario no es un instrumento cristiano sino una invención pagana. Mucho antes de que existiera una Iglesia Católica, el rosario era ya usado comúnmente en casi toda nación pagana.

Se encontró un medallón en Cítium (Chipre) que había sido colonizado por los fenicios, el cual tiene un círculo de cuentas que se semejan al rosario. Este rosario fue usado en el culto a Astarté, la diosa-madre, cerca de ochocientos años antes de Cristo. Este mismo rosario se puede ver en muchas de las monedas encontradas que se usaban en Fenicia.

Los bramas han usado desde hace mucho tiempo rosarios con cientos de canicas. Los adoradores de Vishnú dan a sus hijos rosarios de 108 canicas. Un rosario similar es usado por millones de budistas en la India y en el Tíbet. Los musulmanes constantemente oran por los noventa y nueve nombres de Alá con su rosario Tasbik de 99 canicas. Los adoradores a Shiva tienen un rosario con el cual repiten, si es posible, todos los mil ocho nombres de su dios.

Cuándo los misioneros católicos visitaron la India, Japón y México por vez primera, sitios éstos en los cuales el nombre de Cristo jamás se había escuchado, ¡se sorprendieron al encontrar rosarios usados por los paganos! Los adoradores del demonio en el Tíbet y China usan rosarios para sus rituales. Los rosarios son frecuentemente nombrados en los libros sagrados de los hindúes.’ El rosario era usado en la Grecia asiática y tal es el objeto con canicas visto en las estatuas de la diosa Diana. Escritos de dos y tres siglos antes de Cristo mencionan uso del rosario dentro de varías religiones paganas. Y no solamente estaba el rosario en evidencia en todos estos países y dentro de todas estas religiones que hemos mencionado, sino que también era usado en los días del paganismo en Roma, en donde las mujeres se adornaban el cuello no solamente por razones ornamentarías, sino corno recordatorio de oración en sus religiones paganas. La palabra «collar», Monile, significa «recordatorio », es decir, medio para recordar.

Nadie puede negar el hecho de que el instrumento del rosario era usado en la época pre – cristiana y por religiones no cristianas. Incluso la misma Enciclopedia Católica, dice: «En casi todos los países nos encontramos con algo similar al rosario para contar las oraciones».

De todas maneras, ni Cristo ni los apóstoles enseñaron nunca a orar empleando algún instrumento u objeto para contar las oraciones. El memorizar oraciones y luego repetirlas una y otra vez mientras que contamos las canicas, realmente se convierte en un ejercicio de memoria en vez de una expresión espontánea del corazón. Considerando que su uso no tiene base bíblica y que su origen proviene de tribus aborígenes paganas, el rosario no es más que otro ejemplo de cómo el paganismo fue mezclado con la religión católica.

La oración más frecuentemente repetida y la principal del rosario, es el «Ave maría», que se dice de la siguiente forma: “Dios te salve, María; llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Recitar el rosario completo ocupa quince minutos, requiere la repetición del Ave María 53 veces, del Padre Nuestro 6 veces, 5 misterios, 5 meditaciones de los misterios, 5 glorias y una repetición del llamado «Credo de los Apóstoles». Bien, notemos en dónde está Puesto el énfasis. ¿Cuál es la que se repite más frecuentemente? La oración a María. El caso es que el Avemaría es repetido nueve veces más que el Padrenuestro. Pero, preguntamos, ¿es más importante o efectiva una oración compuesta por hombres Y dirigida a María nueve veces, que una oración enseñada por Jesús y dirigida a Dios mismo? Tal énfasis en la «madre» indica claramente la mezcla del paganismo en el sistema de Roma.

El repetir una oración una y otra vez es indicado en la Biblia como una práctica del paganismo. Por ejemplo, oraciones repetidas se ofrecían a Diana en conexión con su culto en Efeso. Estas oraciones consistí an de una corta frase religiosa, repetida una y otra vez; tal como podemos ver en Hechos 19:34. En este pasaje, los idólatras de la diosa-madre « … todos gritaron casi por dos horas: grande es Diana de los efesios» . Todos gritaban esto una y otra vez, y al igual que estos adoradores de Diana, usaban frases repetidas en su culto, asimismo hoy día, la misma clase de oración no bíblica continúa en la Iglesia Católica aplicada a María. Pero Jesucristo se oponía radicalmente a la práctica de repetir oraciones una y otra vez y así lo expresó: «Y cuando ores -dijo—, no uses vanas repeticiones como lo hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que han de ser oídos por su uso de muchas palabras. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros pidáis» (Mt. 6:7-13). En este pasaje nuestro Señor, en términos claros, nos pide no orar repitiendo la misma oración una y otra vez. Jesús declaró enfáticamente que esto era ritualista. Debemos creerle y obedecerle a Él.

De todas las oraciones del rosario, la única que es tomada directamente de la Biblia, es el «Padrenuestro». Pero aun esta oración no debe repetirse una y otra vez, pues es a continuación de habernos dicho El que no usáramos repeticiones Y muchas palabras como lo hacen los paganos, que dice en el siguiente versículo: «De esta manera debéis orar: Padre nuestro, que estás en los cielos… ». Y les dio a los apóstoles esta oración breve como ejemplo. En el mismo párrafo en que les indicó no repetir palabras en vano, el Señor Jesús dio esta oración como algo opuesto al tipo de oraciones de los paganos; sin embargo, en desobediencia directa a las Escrituras, los católicos son enseñados a repetir esta preciosa oración una y otra vez en lugar de imitarla. Y sí el Padrenuestro no debe repetirse, cuánto menos debemos repetir la más breve oración hecha por hombre y dirigida, no a Dios, sino María, la madre humana de Jesús.

http://www.evangelismomundial.com/recursos/articulos/cultomaria.html

Valor, mesura y libertad de Hans Küng

Valor, mesura y libertad de Hans Küng

Javier Corral Jurado | 15-05-2010

Los enormes personajes de la Iglesia Católica de nuestro tiempo, han vuelto a separar sus posiciones doctrinales y reafirmar que, en la ruta que cada quien escogió, no habrá posibilidad de que los caminos se junten. Por más que así lo quiera Dios.

Joseph Ratzinger y Hans Küng, los dos teólogos más jóvenes del Concilio Ecuménico Vaticano II, de 1962 a 1965, hoy en día los de más edad y, “los únicos aún completamente en activo”, están de nuevo enfrentados sobre el futuro de la Iglesia y la manera en que la curia romana está respondiendo a esta etapa de enorme desprestigio para el catolicismo, manchado centralmente no sólo por los abominables y documentados casos de pederastia clerical, sino también por la enorme, brutal, red de complicidad y ocultamiento de esos hechos, de los que el caso Marcial Maciel es el mayor ejemplo.

Ratzinger es hoy El Papa Benedicto XVI, y Küng, un sacerdote católico, profesor emérito de teología ecuménica en la Universidad de Tubingen, en Alemania. No tienen la misma jerarquía, me dirán los detractores del segundo, pero no podrán negarme que en ellos se entraña la división doctrinal contemporánea más importante de la Iglesia Católica que se coloca en el mismo nivel. Tan es así que, la prensa vaticanóloga se dividió prácticamente en dos grandes pools de cobertura mediática cuando el cónclave del colegio cardenalicio eligió a Joseph Ratzinger como nuevo Papa de la Iglesia Católica.

Un grupo de reporteros estaba en Roma, al lado de la chimenea de la capilla Sixtina, por la que salió el humo blanco. El otro se trasladó hasta el poblado de Tubingen, donde Hans Küng, el teólogo suizo que desde 1979 se había enfrentado con el nuevo Pontífice, hasta ser incluso suspendido por él, para el ejercicio de la enseñanza católica, leía un pequeño texto en el que dio su punto de vista.

Contrario a lo que muchos pensábamos que sucedería, Küng no arremetió en contra de quien fuera su gran amigo y compañero perito de los proyectos y los debates conciliares, pero que luego con el paso del tiempo se convirtió en su más decidido perseguidor. Aunque se mostró decepcionado, Hans Küng tuvo palabras de aliento y esperanza para el nuevo jefe de la Iglesia:

“Hay que darle tiempo”, “démosle una oportunidad”, fueron las frases que se destacaron en las notas informativas complementarias al nombramiento papal.

Propuso que

“habría que conceder a los nuevos Papas 100 días, igual que se hace con los presidentes de EU”, y desde entonces marcó los retos del nuevo pontificado: “De lo que no cabe duda es de que tendrá que acometer tareas descomunales que su predecesor no ha resuelto y que llevan mucho tiempo estancadas. Entre ellas, fomentar activamente el ecumenismo de las iglesias cristianas, implantar la colegialidad entre el Papa y los obispos así como esa descentralización de la dirección de la Iglesia y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia”.

Hans Küng basó su esperanza en que al ser nombrado Papa, el cardenal Ratizinger actuaría como padre, que alberga y da cobijo a todos sus hijos. “La experiencia nos enseña que ocupar el lugar de Pedro en la Iglesia católica de hoy en día supone un reto capaz de transformar a cualquiera: se puede llegar al cónclave como cardenal progresista y salir convertido en Papa conservador (Montini-Pablo VI), o bien llegar al cónclave como cardenal conservador y salir convertido en un Papa progresista (Roncalli-Juan XXIII)”, fue la explicación y la apuesta que hizo por el milagro transformador, o mejor dicho, por el milagro de devolver al cardenal Ratzinger a sus posiciones reformadoras originales.

Ese gesto comprensivo, sin duda fue lo que propicio que ambos personajes se reencontraran de nuevo, pues desde 1979 no habían vuelto a cruzar palabra personalmente, pues fue cuando a Küng se le privó del título de profesor de teología católica por discutir, entre otras cosas, la infalibilidad papal y la doctrina sexual de la Iglesia. Mediante la publicación de un libro titulado “¿Infalible?, una pregunta”, Hans Küng rechazó la infalibilidad pontificia y alzó también su voz para criticar lo que considera «falta de libertad» dentro de la Iglesia.

De esta manera Küng tocó uno de los ejes del dogmatismo católico, por virtud del cual se ejerce una disciplina que, de entrada, acepta la restricción de la libertad de pensamiento, y en ello, el principal mecanismo de control como poder eclesial.

La infalibilidad del Papa es explicada por la Iglesia Católica como efecto de una especial asistencia que Dios hace al romano pontífice cuando éste se propone, por un acto definitivo y solemne, definir y enseñar como cierta y divinamente revelada una determinada doctrina sobre la fe o la moral.

La enseñanza de la infalibilidad pontificia no sostiene que el Papa no se equivoque en cualquier materia; tampoco sostiene que el Papa sea infalible cuando da su opinión particular sobre algún asunto; ni que el Papa esté libre de tentación ni de pecado.

De este modo la Iglesia entiende que es preciso que Dios preserve a la Iglesia, y al Papa que es su Cabeza Suprema, de cometer error en materia de fe o de moral, a fin de que pueda guiar correctamente a los pastores y los fieles y de que todos tengan seguridad de que la doctrina enseñada por ella es cierta.

No sólo Hans Kung ha postulado una obediencia racional al sumo pontífice. El entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, escribió en 1968: “por encima del Papa se halla la propia conciencia, a la que hay que obedecer incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica”.

La respuesta del Vaticano sólo vino en contra de Hans Küng, en 1980, porque fue dada precisamente por Ratzinger, que en ese momento era Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, quien le prohibió seguir enseñando teología.

Pasaron treinta años para que se volvieran a encontrar. En la residencia veraniega de Castengandolfo se reunieron los dos teólogos por más de cuatro horas en septiembre de 2005. Hubo un escueto boletín que dio cuenta de un diálogo cordial y sincero, y el reinicio de sus conversaciones sobre las diferencias doctrinales en diversas posturas de la Iglesia.

Pero hace tres semanas parece haber culminado esa tregua que ambos se dieron para dialogar, y la espera que Küng recomendó a la feligresía católica, que por supuesto duró más que 100 días. Al cumplirse el quinto año del pontificado de Ratzinger, el fundador del Foro para una Nueva ética mundial, ha llamado mediante carta abierta a todos los obispos católicos a que se animen a promover la convocatoria para un nuevo Concilio, o por lo menos, un sínodo de Obispos representativo, ante lo que el advierte es “la peor crisis de credibilidad de nuestra Iglesia, desde la Reforma”.

Dice:

“Mis esperanzas, y las de tantos católicos, de que el Papa pueda encontrar su manera de promover la renovación continua de la Iglesia y la reconciliación ecuménica en el espíritu del Segundo Concilio Vaticano desgraciadamente no han sido cumplidas. Su pontificado ha dejado pasar cada vez más oportunidades de las que ha aprovechado: se perdieron las oportunidades para el acercamiento con las iglesias protestantes, para la reconciliación a largo plazo con los judíos, para un diálogo con los musulmanes en una atmósfera de confianza mutua, para la reconciliación con los pueblos indígenas colonizados de Latinoamérica y para el suministro de asistencia al pueblo de África en su lucha contra el sida. También se perdió la oportunidad de hacer del espíritu del Segundo Concilio Vaticano la brújula para toda la Iglesia Católica”.

La dolencia que más irrita a Hans Küng en el presente, es la pederastia clerical: “hoy, además de estas muchas crisis, surge una serie de escándalos que claman al cielo: la revelación de que varios clérigos abusaron de miles de niños y adolescentes en todo el mundo. Para empeorar las cosas, el manejo de estos casos ha dado origen a una crisis de liderazgo sin precedentes y a un colapso de la confianza en el liderazgo de la Iglesia. Las consecuencias para la reputación de la Iglesia Católica son desastrosas. Importantes líderes de la Iglesia ya han admitido esto. Numerosos pastores y educadores inocentes y entregados a su labor están sufriendo bajo el estigma de sospecha que ahora cubre a la Iglesia”.

Luego el reto:

“Ustedes, reverendos obispos, deben hacer frente a la interrogante: ¿qué pasará con nuestra Iglesia y con sus diócesis en el futuro?”.

Lo interesante sería saber que opinan los obispos mexicanos de esta invitación.

P.D. El secuestro de Diego Fernández de Cevallos, que se dio a conocer al momento de concluir esta colaboración, consterna a la Nación completa porque, además de la cobardía y la injusticia intrínseca del plagio, señala la vulnerabilidad en la que se encuentra la sociedad en su conjunto frente a la acción del crimen organizado.

Nadie está a salvo, es el duro mensaje al país que mandan las mafias, para sembrar el terror entre la población y la confusión en el Gobierno, precisamente cuando la lucha contra el narco toca momentos cruciales. Así fue en Colombia, cuando el Estado empezó a ganar la batalla: se ensañaron en crueldad las ejecuciones, se secuestraron a personajes con un alto nivel de fama pública, y continuaron con líderes ligados a la política y a políticos en el Gobierno. Que Diego esté con vida y las autoridades puedan rescatarlo, es mi más profundo deseo.

http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=a1da6ff6948a0546fa4f5930066dbbc1

Santo Tomás de Aquino, Comentario al Salmo 1

1 Bienaventurado el hombre, que no anduvo

en consejo de impíos,

y en camino de pecadores no se paró,

y en cátedra de pestilencia no se sentó:

2 Sino que en la ley del Señor está su voluntad,

y en su ley medita día y noche.

3 Y será como el árbol, que está plantado

a las corrientes de las aguas,

el cual dará su fruto en su tiempo:

Y su hoja no caerá:

y todo cuanto él hiciere, irá en prosperidad.

4 No así los impíos, no así:

sino como el tamo, que arroja el viento de la faz de la tierra.

5 Por eso no se levantarán los impíos en el juicio,

ni los pecadores en el concilio de los justos.

6 Porque conoce el Señor el camino de los justos;

y el camino de los impíos perecerá.

Este Salmo se distingue de todo el resto de la obra, pues no tiene título, sino que es más bien como el título de toda la obra.

David compuso los Salmos a la manera del que reza, es decir, no conservando una sola manera, sino según los diversos sentimientos y movimientos del que reza.

Por lo tanto, este primer Salmo expresa el sentimiento de un hombre que eleva sus ojos a la situación entera del mundo, y considera cómo algunos avanzan y otros caen.

Cristo fue el primero de los bienaventurados, así como Adán lo fue de los malvados. Pero se ha de notar que todos concuerdan en una cosa y difieren en dos. Concuerdan en que todos buscan la felicidad, pero difieren en la manera de dirigirse hacia ella, y al final de esto, en que algunos la alcanzan, y otros no.

Así pues, se divide este Salmo en dos partes. En la primera se describe el camino de todos hacia la felicidad. En la segunda se describe el final, allí donde dice: Y será como el árbol, que está plantado a las corrientes etc.

Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar, se refiere al camino de los malvados, y en segundo lugar al de los buenos, allí donde dice: Sino que en la ley del Señor está su voluntad etc..

Tres cosas se han de considerar en el camino de los malos. En primer lugar su deliberación acerca del pecado, y esto en su pensamiento. En segundo lugar, su consentimiento y ejecución. Y en tercer lugar el inducir a otros a algo semejante, y esto es lo peor.

Y por eso indica en primer lugar el consejo de los malvados, allí donde dice: Bienaventurado el hombre etc. Y dice: que no anduvo, pues cuando el hombre delibera, está andando.

En segundo lugar indica el consentimiento y la ejecución, diciendo: y en camino de pecadores, es decir, en la operación: “El camino de los impíos es tenebroso, no saben adónde se tropiezan” (Prov 4). No se paró, es decir, consintiendo, y actuando.

Y dice de impíos, porque la impiedad es un pecado contra Dios, y de pecadores, contra el prójimo, y en cátedra; y este tercero es inducir a otros a pecar. Así pues, en cátedra como un maestro que enseña a otros a pecar; y por eso dice, de pestilencia, porque la pestilencia es una enfermedad infecciosa. “Hombres pestilentes devastan la ciudad” (Prov 29).

Así pues, quien no camina así no es feliz, sino todo al contrario. Pues la felicidad del hombre está en Dios: Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor etc. (Sal 143)

Por lo tanto el camino recto a la felicidad es en primer lugar que nos sometamos a Dios, y esto de dos maneras.

Primero mediante la voluntad, obedeciendo sus mandatos; y por eso dice: Sino que en la ley del Señor; y esto corresponde de modo especial a Cristo: “He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me ha enviado” (Jn 8). Y conviene también de modo semejante a toda persona justa. Dice en la ley, por medio del amor, no bajo la ley por temor: “La ley no ha sido puesta para el justo” (1Tim 1).

En segundo lugar mediante el entendimiento, meditando constantemente; y por eso dice: y en su ley medita día y noche, es decir, continuamente, o bien a ciertas horas del día y de la noche, o bien tanto en las circunstancias prósperas y en las adversas.

Y será como el árbol etc. En esta parte se describe el final de la felicidad: e indica en primer lugar su diversidad; en segundo lugar añade su razón, allí donde dice: Porque conoce el Señor etc.

Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar indica el final de los buenos, y en segundo lugar el de los malos, allí donde dice No así los impíos etc.

Acerca del final de los buenos se vale de una comparación; primero la indica, y luego la adapta, allí donde dice: y todo cuanto él hiciere etc.

Así pues, toma la comparación del árbol, del que se consideran tres cosas, a saber, el ser plantado, el dar fruto, y el conservarse.

Para ser plantado, es necesaria una tierra humedecida por las aguas, pues de otro modo se secaría; y por eso dice: que está plantado a las corrientes de las aguas, es decir, junto a las corrientes de las gracias: “el que cree en mí… de su seno correrán ríos de agua viva” (Jn 7).

Y quien tenga sus raíces junto a esta agua fructificará haciendo buenas obras; y esto es lo que sigue: el cual dará su fruto. “Pero el fruto del espíritu es caridad, alegría, paz, y paciencia, generosidad, bondad, fidelidad”, etc. (Gál 5).

En su tiempo, es decir, sólo cuando es momento de obrar. “Mientras tenemos tiempo, obremos el bien a todos” (Gál 6).

Y no se seca. Por el contrario, se conserva. Ciertos árboles se conservan en su substancia, pero no en sus hojas, pero otros se conservan también en sus hojas: así también los justos, por lo que dice: Y su hoja no caerá, es decir, no serán abandonados por Dios ni siquiera en las obras más pequeñas y exteriores. “Pero los justos germinarán como una hoja verde” (Prov 11).

Luego cuando dice, Y todo, adapta la comparación: pues los bienaventurados prosperarán en todo, cuando alcancen el fin deseado en todo lo que desean, pues los justos llegarán a la felicidad. Oh Señor, sálvame, oh Señor, dame la prosperidad etc (Sal 117).

Opuesto es el final de los malvados, que se describe allí donde dice No así etc. Y sobre esto hace dos cosas. En primer lugar hace una comparación, y en segundo lugar la adapta, allí donde dice No se levantará. Pero nota que aquí repite no así y no así dos veces, para una mayor certeza. “Lo que viste por segunda vez, es juicio de firmeza” (Gén 41).

O bien, no así obran en el camino, y por eso no así reciben al final. “Recibiste bienes en tu vida, y Lázaro asimismo males: pero ahora éste es consolado, y tú atormentado” (Lc 16).

Ahora, son propiamente comparados con el polvo, porque poseen tres características que son contrarias a lo que se ha dicho sobre el hombre justo. Primero que el polvo no se adhiere a la tierra, sino que está en la superficie; el árbol plantado, en cambio, ha echado raíces. Asimismo, el árbol es compacto en sí mismo, y es además húmedo; pero el polvo es en sí mismo dividido, seco y árido, por lo que se dice que los buenos están unidos por la caridad como un árbol: Estableced un día solamente con espesuras, hasta el cornijal del altar (Sal 117); pero los malos están divididos: “Entre los soberbios siempre hay contiendas” (Prov 13).

Asimismo, los buenos se adhieren radicalmente en las cosas espirituales y en los bienes divinos, mientras que los malos se sostienen en los bienes exteriores.

Asimismo, están sin el agua de la gracia: “Eres polvo etc.” (Gén 3). Y por eso toda su malicia pasa.

“No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza” (Lc 21). Pero sobre estos malos se dice que serán arrojados completamente de la faz, esto es, de los bienes superficiales; el viento, es decir la tribulación, los arroja de la faz de la tierra.

“Vi que los que obran la iniquidad, y siembran dolores, y los siegan, han perecido ante el soplo de Dios, y han sido consumidos por el espíritu de su ira” (Job 4).

Luego adapta la comparación, allí donde dice, no se levantarán, pues son como el polvo. Pero por el contrario, “es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo” (2Cor 5). Y asimismo, “Todos resucitaremos” (1Cor 15). Ante ello se puede decir que esto puede ser leído de dos maneras. En efecto, se dice que un hombre resucita propiamente en el juicio, cuando su causa es vista favorable por la sentencia del juez. Así pues, éstos no resucitarán, porque no habrá sentencia a su favor en el juicio, sino más bien en contra; por eso otra variante dice: no podrán ponerse de pie.

Pero los buenos sí, pues si bien han sido afligidos por el pecado del primer padre, tendrán una sentencia en su favor.

Ni los pecadores se congregarán en el concilio de los justos, pues los buenos se congregarán para la vida eterna, en la que no serán admitidos los malvados.

O bien dice que esto se entiende acerca de la reparación de la justicia, para la que harán reparación en su propio juicio. “Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados” (1Cor 11).

Y sobre esto dice: no se levantarán en el juicio, es decir, propiamente, y sobre esto dice Ef 5: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef 5).

Ahora bien, ciertos hombres son reparados por el consejo de los buenos, pero tampoco de este modo se levantan del pecado los malvados.

O los impíos, es decir, los infieles, no se levantarán en el juicio de discusión y de examen, pues según Gregorio algunos serán condenados sin ser juzgados, como por ejemplo los infieles. Algunos no serán juzgados ni serán condenados, es decir, los Apóstoles, y los hombres perfectos. Algunos serán juzgados y serán condenados, es decir, los fieles malos.

Así pues los fieles no se levantarán para ser examinados en el juicio de discusión. “Quien no cree, ya está juzgado” (Jn 3). Pero los pecadores no se levantarán en el juicio de los juicios, es decir, para ser juzgados y no condenados.

Luego se da la razón por la que éstos no se levantarán en el juicio: Porque conoce etc. Y habla con propiedad: pues cuando alguien sabe que algo está echado a perder, lo repara; pero cuando no lo sabe, no lo repara. Los justos se pierden con la muerte, pero sin embargo Dios los sigue conociendo. “Dios conoce al que le pertenece” (2Tim 2). Los conoce con un conocimiento de aprobación, y por eso son reparados. Pero puesto que no conoce el camino de los impíos con un conocimiento de aprobación, el camino de los impíos perecerá. Anduve errando como una oveja que perece: busca a tu siervo, pues no he olvidado tus mandamientos (Sal 118). Sea su camino tinieblas y resbaladero (Sal 34).

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