¿Edificamos o embarramos?


¿Edificamos o embarramos?

Algunas etapas de nuestras vidas parecen transcurrir tranquila y normalmente. Otras, son tan abrumadoras, donde todo parece derrumbarse como si fuera un mazo de naipes… ¿Qué puede causar el desastre?

Algunas veces nos sucederá como a Job, que aunque era perfecto y recto, le ocurrieron muchas cosas difíciles de sobrellevar para probarlo, pulirlo y hacerle conocer más profundamente a Dios. (Job 1 y 2)

Otras veces quizás vivimos lo que se relata en Ezequiel 13:10-15:

  • “Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo diciendo: Paz, no habiendo paz, y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto, di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá. Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no nos dirán: Dónde está la embarradura con que la recubristeis?… Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella… Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron”

Construyamos nuestras vidas sobre un cimiento firme y edifiquemos con buenas y duraderas piedras:

  • “Acercándoos a el, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo…” (1 Pedro 2:45)
  • “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno” (Romanos 15:20)
  • “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima, pero cada uno mire cómo sobreedifica” (1 Corintios 3:10)

Debemos mirar muy bien cómo y con qué materiales sobreeedificamos…

  • “… el conocimiento envanece, pero el amor edifica… Todo me es lícito pero no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Corintios 8:1 y 10:23-24)

Debemos mirar que no nos volvamos al pecado del pasado…

  • “Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago” (Gálatas 2:18)

Debemos velar por los hermanos y crecer juntos…

  • “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros…” (1 Tesalonicenses 5:11)
  • “En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:21-22)

Debemos cuidar que ninguno se quede atrás…

  • “…de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:16)

Siguiendo estos conceptos, edificaremos firmemente, sin “embarrar” la edificación y sin dañar los resultados finales.

Recordemos: Dios nos da indicaciones claras para que nuestro edificio llegue a buen término sin derrumbarse…

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