María, LA MEDIADORA DE TODA GRACIA Parte 4


María, LA MEDIADORA DE TODA GRACIA Parte 4

Autor:Paulo Arieu

Un veredicto biblico

A pesar de que durante su ministerio terrenal se presentaron oportunidades para hacerlo, Jesús jamás enseñó que María debía recibir honor especial. En una ocasión, mientras el Señor hablaba a la gente, una mujer de la multitud le gritó:

  • «Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste» (Lc. 11:27).

Pero Jesús desvió ese honor dirigido a María y, en cambio, respondió:

  • «Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan» (Lc. 11:28).

En otra oportunidad le anunciaron a Jesús:

  • «He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar» (Mt. 12:47).

Nuevamente Jesús rehusó elevar a María y, en cambio, contestó:

  • “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.”(Mat. 12:48,49)

En este pasaje, el Señor Jesús afirmó su independencia de las relaciones meramente humanas. Enseñó que una relación personal espiritual con Él que originara de la sumisión a Dios era de una importancia mucho más grandiosa que el parentesco físico basado en vínculos de la carne. Pablo se hace eco de este tema diciendo del Señor Jesús:

  • «…y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así» (2 Co. 5:16).

En contraste con el ejemplo de Cristo, el catolicismo romano aprovecha toda oportunidad para exaltar a María. La Iglesia Católica expresa esta intención en el axioma en latín De María Nunquam Satis, que significa:

«Respecto a María uno nunca puede decir lo suficiente». [0]

Sin embargo, como hemos visto, ya se ha dicho demasiado de ella. Al contradecir las Escrituras, la Iglesia Católica ha declarado que María es la Inmaculada Concepción, la Madre de Dios, la Virgen Perpetua, la Corredentora, la Asunción, la Reina del Cielo y de la Tierra y la Mediadora de todas las gracias.

Estas doctrinas han sustraído de la gloria de Dios y han resultado en que incontables católicos muestren mayor devoción a María que a Cristo mismo.

Uno debe preguntar: ¿Ha guiado la Iglesia Católica a sus feligreses a la idolatría? Para responder a esta pregunta debemos primero considerar el significado bíblico de idolatría. En los Diez Mandamientos Dios dijo:

  • “Yo soy Jehová tu Dios… No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza [ídolos]… No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso….”-Éx. 20:2-5

Si se entiende que estos mandamientos simplemente prohiben adoración de otros dioses por encima del Señor, entonces nadie podría acusar a la Iglesia Católica Romana de promover la idolatría entre sus feligreses. El catolicismo romano enseña que María es un ser creado. Su función en la salvación es secundaria a la de Cristo. La devoción que los teólogos de la Iglesia Católica dicen que ella merece es de un grado inferior a la devoción que debe dársele a Dios.

Pero en los Diez Mandamientos el Señor no prohibe a su pueblo que tenga otros dioses por encima de él sino delante de él. El mandamiento de Dios es: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Ex. 20:3), o literalmente, «en mi presencia». Dios se revela a Sí mismo en los versículos que siguen como un «Dios celoso» (Ex. 20:5). Exige lealtad y devoción íntegras. Su pueblo no debía tener ningún otro dios «además» [1] de El.

Es aquí que la devoción catolicorromana a María cruza por primera vez la línea hacia la idolatría. Cuando los católicos mal aconsejados se arrodillan ante una estatua de María le besan los pies y le ofrecen las alabanzas y peticiones más sinceras, le dan a una criatura la devoción que Solo le pertenece a Dios. No viene al caso que la Iglesia defina este honor como secundario al que se le da a Dios. Dios no quiere tener dioses ajenos delante de Él, no importa cuan inferiores sean. Y aunque la María catolicorromana no sea un ser infinito y eterno como lo es el Dios de la Biblia, ella de ningún modo es inferior a los dioses y las diosas del mundo antiguo. La gente se imaginaba que estas deidades paganas en general eran seres finitos con características y pasiones muy humanas. María, conforme ha sido promovida por la Iglesia Católica, excede por mucho a la mayoría de esas deidades en excelencia, poder y realizaciones.

Electivamente, según lo ha definido la Iglesia Católica Romana, María es virtualmente indistinguible del Hijo de Dios mismo en excelencia, poder y realizaciones. Difieren solamente en unos grados.

Según las Escrituras, el Señor Jesucristo era sin pecado (1 Jn. 3:5). Según la Iglesia Católica, María era «inmaculada en todo respecto».[2]

La iglesia enseña que cuando se habla de pecado,

«la santa Virgen María ni siquiera debe mencionarse».[3]

Jesús agradó al Padre en todo lo que hizo (Lc. 3:22). En cuanto a María,según la Iglesia,

«en ella el Padre tenía complacencia con deleite singular».[4]

Así como Jesús sufrió y murió por nuestra redención, así también María sufrió en las mismas profundidades de su alma con sus más amargos sufrimientos y tormentos de Él… [y] en su corazón murió con Él, traspasada por la espada de la tristeza».[5] Además, debido a la unión física de ellos, la Iglesia Católica dice que

«la sangre de Cristo derramada por amor a nosotros, y esos miembros en los que él ofrece al Padre las heridas que recibió como el precio de nuestra libertad no son otros sino la carne y sangre de la Virgen….»[6]

Por lo tanto, «ella con Cristo redimió a la humanidad»,[7] y «ha aplastado la venenosa cabeza de la serpiente».[8]

La Iglesia Católica dice que María,

«terminado el curso de su vida en la tierra»,

al igual que Cristo, murió. Pero así como su Hijo, María no murió debido a sus propios pecados. Más bien, María murió para que ella

«en todas las cosas se asemejara a Jesús; y como el Hijo murió, era conveniente que la madre también muriera….»[9]

Luego, dice la Iglesia Católica, María fue resucitada corporalmente así como Cristo.[10] Ella

«sufrió muerte temporal, pero aun así no pudo ser sujeta por las ataduras de la muerte….» [11]

Por lo tanto,

«fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial semejante de su Hijo resucitado en anticipación de la suerte futura de todos los justos….»[12]

La Iglesia Católica dice que, una vez que llegó al cielo, María, fue

«enaltecida por Dios como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores…» [13].

Ahora, así como Cristo se sienta a la diestra del Padre (He. 1:13),

«María se sienta a la diestra de su Hijo…»[14].

Así comenzó su glorificación celestial siguiendo el ejemplo de su unigénito Hijo, Jesucristo….»[15] Su dominio es igual al de su Hijo; ella es «Reina del Cielo y de la Tierra».[16] Su gloria no puede compararse a la de ninguno, excepto la de Cristo:

… Dios ha prodigado sobre esta amorosa asociada de nuestro Redentor privilegios que alcanzan un plano tan exaltado que, excepto por ella, nada creado por Dios, aparte de la naturaleza humana de Jesucristo, ha alcanzado jamás este nivel.-Munificentissimus Deus [17]

Desde este plano exaltado, el catolicismo romano enseña que María presta servicio como

«Abogada, Auxiliadora, Benefactora y Mediadora» [18].

De esta forma, ella cumple las funciones que las Escrituras lo atribuye al Padre (Stg. 1:17), al Hijo (1 Jn. 2:1; 1 Ti. 2:5), y al Espíritu Santo (Jn. 14:16).

Estableciendo un paralelo con las descripciones bíblicas del Señor Jesús, la Iglesia Católica llama a María con diversos nombres

  • 1. el «don inefable del Omnipotente»[19]
  • 2. la «causa de nuestro gozo»[20]
  • 3. el «Lucero de la mañana»[21]
  • 4. la «Puerta del Cielo»[22]
  • 5. el «Refugio de los pecadores»,[23] y
  • 6. «Nuestra Señora del perpetuo socorro».[24]
  • 7. Se dice que ella, con Cristo, es «el instrumento la guardiana de nuestra salvación».[25]
  • 8. La Iglesia Católica promete que «todos los que buscan la protección de María serán salvos por toda la eternidad».[26]

La Iglesia Católica Romana hace comparaciones similares entre Dios el Padre y María.Podemos citar algunas

  • 1. Así como Dios es nuestro Padre, «María es nuestra Madre». [27] Así como Jesús es el Hijo unigénito del Padre, por lo tanto María siguió siendo virgen para que Jesús fuese el «Hijo unigénito de su Madre».[28]
  • 2. Las Escrituras describen a Dios como « Dios Todopoderoso (Gn. 17:1). La Iglesia Católica describe a María como la «Virgen Poderosísima».[29] Ella es «la poderosa Madre de Dios».[30] El poder «en sus manos es casi ilimitado».[31]
  • 3. Las Escrituras describen a Dios como la fuente de toda sabiduría (Stg. 1:5). La Iglesia Católica describe a María como el «asiento de la sabiduría».[32]
  • 4. La Biblia dice que Dios es el Dios de los vivos (Mr. 12:27). La Iglesia Católica dice que María es la «Madre de los vivientes».[33]
  • 5. Dios es el «Padre de misericordias» (2 Co. 1:3). María es la «Madre de la Misericordia».[34]
  • 6. Dios mora en perfecta santidad, sentado en un trono, rodeado de serafines (Is. 6:1-3). María, según la Iglesia Católica, es «”la Santísima” (Panaghia)»:[35]
  • 7. Exceptuando sólo a Dios, María es más excelente que todos, y por naturaleza bella y hermosa y más santa que los querubines y serafines. Todas las lenguas del cielo y de la tierra no serían suficientes para alabarle.-Ineffabilis Deus [36]

Esta es la María del catolicismo romano, una mujer a quien la Iglesia católica ha exaltado por encima de todo otro ser y le ha asignado atributos, títulos, poderes y prerrogativas que en las Escrituras sólo pertenecen a Dios. Para ella la Iglesia Católica ha erigido estatuas, santuarios, iglesias, catedrales y basílicas. Esa iglesia llama a todos los fieles a que le dirijan a ella las oraciones, peticiones y alabanzas.

Esto no es nada más que la adoración a una diosa pagana vestida de ropaje catolicorromano. Es tan idólatra como el culto antiguo de la diosa semítica Astarté. Entre los babilonios se la conocía como Istar, y Dios condenó a la apóstata Judá por rendirle culto a ella, así como la Iglesia Católica Romana adora a María, bajo el título de «reina del cielo» (Jer. 7:18; 44:17-19, 25).

La veneración demostrada a María en el catolicismo romano no es menos ofensiva a Dios que el culto que el Impío rey Manases rindió a la diosa siria Asera. Puso en la casa de Jehová una imagen de Asera que él había hecho (2 R. 21:7). Por esa abominación Dios dijo:

  • «He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y todo Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos» (2 R. 21:12).

De la misma manera, la Iglesia Católica Romana ha formado un ídolo con sus propias manos y le ha llamado María. Su imagen puede encontrarse virtualmente en todas las iglesias católicas. En su doctrina, la Iglesia católica entrona a María en el cielo a la diestra de Cristo. ¿Puede esa iglesia esperar escaparse del juicio de Dios?

  • Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad. [1 Jn. 1.5-6]
  • Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. [1 Jn. 2.3-6]

Conclución

En una predicación Aurelio Gómez así lo evocó:

“Yo estuve cuarenta y cinco años en una caverna, en una cueva, pero el Señor me rescató. ¿A qué cueva me refiero? A la cueva de la idolatría, la cueva de la maldición, de la pobreza, de la enfermedad, de los miedos, de las angustias, de la presión del de arriba en la pirámide eclesial, y los de abajo soportábamos el peso de todo aquello”.

Por supuesto se refiere a todos sus años como sacerdote católico.

En abril de 1979, en un congreso de grupos católicos de la renovación carismática que tiene lugar en Toluca (a hora y media del ciudad de México por carretera), el sacerdote Aurelio Gómez recibe palabras sencillas que lo cimbran,

“Dios te ama. Esa palabra llegó a mi corazón. Sentí como electricidad que recorría todo mi cuerpo. De mis pies a la cabeza, de la cabeza a mis pies. Me puse a temblar, y en ese momento pasó por mi ser como una película de toda mi vida, mis éxitos, mis fracasos, lágrimas, errores, pecados. Todo en ese momento pasó por mi mente. Empecé a llorar, con un llanto estertóreo que me ahogaba. El hombre que me dijo las sencillas palabras que tanto me conmovieron se espantó y dijo que era necesario hacer una oración de sanidad de la memoria. Yo no le hice mucho caso, estaba completamente inmerso en lo que estaba experimentando”.

Aurelio, ya profundamente tocado por el Espíritu del Señor, se incorpora a la reunión y recuerda un sencillo canto que entonces entiende describe lo que momentos antes le ha sucedido: “Cristo rompe las cadenas, Cristo rompe las cadenas…”.

De regreso a su parroquia, el padre Gilberto desempolva su Biblia y se pone a leerla. Cada porción le daba luz, los versículos le llevaban al llanto y a la esperanza. Cuenta que por un año tuvo periodos constantes de llanto, que atribuye a su dureza anterior, cuando simplemente oficiaba como sacerdote pero sin una relación viva con Dios. [37]

Notas

  • 0. James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 180, ed. Portavoz
  • 1. Trad. del hebreo “delante de mi” Ex. 20:3), de C.F.Keil y F.Delitzch, Commentary on the olod tetsament (Grand Rapids:Eerdmans,reimpr. 1985);The Pentatheuc,tomo 2,p. 114 cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 2. Papa Pío IX, Ineffabilis Deus.cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 3. Ibid. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 4. Ibid. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 5. Papa León XIII, Jucunda Semper. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 6. Papa León XIII, Fidentem Piumque. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 7. Papa Benedicto XV, ínter Sodalicia. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.
  • 8.Papa Pío IX, Ineffabilis Deus.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 9.Alfonso de Ligorio, The Gloríes of Mary (Brooklyn, NY: Redemptorist Fathers, 1931),p. 407.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 10.Cp. Munificentissimus Deus, del papa Pío XII, n° 39. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 11.Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, n° 17. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 12. Papa Pablo VI, The Credo of the People of God, n° 15. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 13.Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 59. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 14.Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 15.Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, n° 20. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 16.Papa León XII, Magnae Dei Matris. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 17.Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, n° 14. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 18.Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 62.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 19.Catecismo de la Iglesia Católica, n° 722. Cp. 2 Corintios 9:15.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 20.Letanía, de la bendita Virgen María, aprobada por el papa Sixto V. Comp. con Juan 15:11. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit
  • 21. Ibid. Comp. con Ap. 22:16. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 22.Ibid. Comp. con Jn. 10:9; 14:6. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 23.Ibid. Comp. con Mat.11:19, 28. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 24.La veneración de Mana bajo el título de «Nuestra Señora del Perpetuo Socorro» o «Nuestra Señora de la Perpetua Ayuda» fue oficialmente aprobada por el papa Pío IX (1846-1878). Comp. con Heb. 7:25; 13:5, 6. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 25.Papa León XIII, Parta Humano Generi. Compárese con 1 Pedro 2:25. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 26.Papa Benedicto XV, ínter Sodalicia. Compárese con Romanos 10:13. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 27.Papa Pío VIII, Praestantisiumum Sane. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.
  • 28.Tomás de Aquino, Summa Theologica, parte III, preg. 28, artículo 3. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit
  • 29.Letanía de la Bendita Virgen María, aprobada por el papa Sixto V. cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.
  • 30. Papa León XIII, Octobri Mense. cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit
  • 31. Papa León XIII, Adiutricem Populi.cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit
  • 32. Letanía de la Bendita Virgen María, aprobada por el papa Sixto V. cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.
  • 33 Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 56. Véase también Catecismo de la Iglesia Católica, n° 726.cit en El evangelio según Roma,pag.183, op. cit
  • 34. [2677], cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.
  • 35.[493] cit en El evangelio según Roma,pag. 183,op. cit.
  • 36.Papa Pío IX, Ineffabilis Deus.cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.
  • 37. http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?n=11177

Bibliografia:

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: