La Iglesia: El Cuerpo y La Esposa De Cristo

La Iglesia: El Cuerpo y La Esposa De Cristo por Lewis Sperry Chafer

A. SIETE FIGURAS DE CRISTO Y SU IGLESIA

En las Escrituras se usan siete figuras para revelar la relación entre Cristo y su iglesia.

1. El Pastor y la oveja que aparecen anunciados en el Salmo 23 se usan en Juan 10, donde Cristo es el Pastor y los que creen son las ovejas. Según este pasaje: a) Cristo vino por la puerta, esto es, a través del linaje escogido de David; b) El es el verdadero pastor, al que siguen las ovejas; c) Cristo es también la Puerta de las ovejas, la puerta de entrada en la salvación y la puerta que da seguridad (Jn. 10:28-29); d) el Pastor da alimento y vida a las ovejas; e) en contraste, otros pastores solo son asalariados que no dan su vida por sus ovejas; f) hay comunión entre las ovejas y el Pastor; así como el Padre conoce al Hijo y el Hijo conoce al Padre, las ovejas conocen al pastor; g) aunque Israel pertenecía a un redil diferente en el Antiguo Testamento, en la era actual hay un redil y un Pastor, en el cual judíos y gentiles por igual tienen salvación (Jn. 10:16); h) como Pastor, Cristo no sólo pone su vida por sus ovejas, sino que vive para siempre para interceder por ellas y darles la vida espiritual y el alimento necesario (He. 7:25). Según el Salmo 23:1, «Jehová es mi pastor; nada me faltará».

2. Cristo es La Vid verdadera, y los creyentes son los pámpanos. Aunque Israel estaba vinculado con Dios en la figura de la vid en el Antiguo Testamento, Cristo es la Vid verdadera y los creyentes son los pámpanos, según Juan 15. La figura había de la unión con Cristo y de la comunión con Cristo. Se exhorta a los creyentes que permanezcan en una comunión inquebrantable con Cristo (15:10), y el resultado de permanecer en El es la limpieza o poda (v. 2), la oración eficaz (v. 7), gozo celestial (v. 11) y verdad eterna (v. 16). La verdad central de la vid y los pámpanos es que el creyente no puede gozar de la vida cristiana o ser fructífero en su servicio sin estar unido vitalmente con Cristo, la Vid verdadera.

3. Cristo es La Piedra del ángulo, y la iglesia comprende Las piedras del edificio. En contraste con el Antiguo Testamento, en que Israel tenía un templo (Ex. 25:8), la iglesia es un templo (Ef. 2:21). En la figura, Cristo es presentado como la principal piedra del ángulo y los creyentes como piedras del edificio (Ef. 2:19-22). El propósito presente de Dios es edificar su iglesia (Mt. 16:18). En la construcción de la iglesia como un edificio, cada piedra es una piedra viva porque participa de la naturaleza divina (1 P. 2:5); Cristo es la piedra principal del ángulo y el fundamento (1 Co. 3:11; Ef. 2:20-22; 1 Pedro. 2:6); y el edificio, como un todo, llega a ser morada de Dios en el Espíritu>> (Ef. 2:22). En la figura del edificio es evidente que cada creyente depende de Cristo como fundamento, y como piedra del ángulo, y las piedras del edificio, igualmente, revelan la interdependencia de los creyentes, siendo el edificio, como un todo, el templo de Dios en el Espíritu.

4. El Nuevo Testamento presenta a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote, y a los creyentes como sacerdotes. Según se señaló en estudios anteriores, si creyente sacerdote tiene un sacrificio cuádruple: a) ofrece un servicio de sacrificio, presentándose a si mismo de una vez para siempre a Dios (Ro. 12: 1-2); b) ofrece un servicio de adoración, dando alabanza y acción de gracias a Dios (He. 13:15), incluyendo un servicio de intercesión u oración por sus propias necesidades y por las de los demás (Ro. 8:26-27; Col. 4:12; 1 Ti. 2:1; He. 10:19-22). Cristo, como Sumo Sacerdote nuestro, entra en si cielo por medio de su sangre derramada en si Calvario (He. 4:14-16; 9:24; 10:19-22) y ahora intercede por nosotros (Ro. 8:34; He. 7:25).

Como miembros de un real sacerdocio, es importante Señalar que los creyentes además ofrecen: c) si sacrificio de buenas obras, y d) si sacrificio de su sustancia, además de haber ofrecido sus cuerpos en sacrificio vivo (He. 13:16).

5. Cristo como la Cabeza y la iglesia como el cuerpo de Cristo revelan el propósito presente de Dios. A esta figura le daremos consideración aparte y más detallada un poco más adelante en este capítulo.

6. Cristo como el segundo Adán y la iglesia como nueva creación es una figura en que Cristo, como el resucitado, reemplaza a Adán, La cabeza del antiguo orden, y llega a ser cabeza de las nuevas criaturas en Cristo. Esta figura está basada en la certeza de la resurrección de Cristo y en la importancia de que Cristo haya establecido un nuevo orden en su resurrección. El creyente está en Cristo por el bautismo del Espíritu, en contraste con el estar en Adán. En su nueva posición en Cristo, él recibe todo lo que Cristo hizo en su favor al proporcionarle justicia y nueva vida en Cristo. Puesto que Cristo es cabeza de la nueva creación, es necesario un nuevo día conmemorativo, si primer día de la semana, en contraste con el sabbath (sábado), que pertenecía al viejo orden.

7. Cristo como el Esposo y la iglesia como La esposa es una figura profética de La relación presente y futura entre Cristo y su iglesia. En contraste con Israel, presentado en el Antiguo Testamento como una esposa infiel a Jehová, la iglesia se revela en si Nuevo Testamento como una virgen que espera la venida de su Esposo. Esto será objeto de una amplia discusión más adelante en este capítulo. Como la iglesia, cuerpo de Cristo, es la figura más importante que revela el propósito presente de Dios, así la iglesia como la esposa es la figura más importante que revela la relación futura de la Iglesia con Cristo.

B. La iglesia como el cuerpo de Cristo

La discusión del bautismo del Espíritu en un capítulo anterior sacó a la luz la revelación neotestamentaria de la iglesia unida y constituida en el cuerpo de Cristo por el bautismo del Espíritu, según la declaración de 1 Corintios 12:13: «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo espíritu. En esta figura se presentan tres verdades de gran importancia: 1) la iglesia es un cuerpo que se desarrolla por si mismo; 2) los miembros del cuerpo reciben dones especiales y se les asignan servicios especiales; 3) si cuerpo es una unión viviente u organismo.

1. Como cuerpo que se desarrolla por si mismo, Efesios 4:11-16 presenta la iglesia como una entidad compuesta por individuos que tienen dones espirituales. De aquí que algunos sean apóstoles, otros profetas, evangelistas, pastores y maestros. La verdad central es que los creyentes no solamente reciben la exhortación de servir a Dios en sus diversas capacidades, sino que están equipados para hacer un trabajo en particular para el cual Dios los ha llamado. El creyente cumple sus propios servicios cuando cumple el rol particular que se le ha asignado en el cuerpo de Cristo y participa en el perfeccionamiento del cuerpo de Cristo (Ef. 4:13).

2. A los miembros del cuerpo de Cristo se les asigna un servicio especifico que está de acuerdo con los dones que han recibido. Así como en el cuerpo humano los diferentes miembros tienen funciones distintas, en el cuerpo de Cristo ocurre lo mismo. Es importantísimo que cada creyente se examine seriamente a fin de ver qué dones Dios le ha dado, y luego los use para la gloria de Dios. En Romanos 12:3-8 y I Corintios 12:28 se mencionan importantes dones. Cada creyente tiene algunos dones y hay creyentes que pueden tener más que otros. Los dones espirituales, aunque a veces están relacionados con habilidades naturales, no deben ser confundidos con ellas. Por ejemplo, aunque una persona tenga naturalmente el don de la enseñanza, solamente Dios puede dar el don de enseñar cosas espirituales.

Los dones espirituales no se consiguen buscándolos, sino por el Espíritu que reparte «a cada uno en particular como él quiere» (1 Co. 12:11). En la iglesia apostólica se recibieron algunos dones que han seguido hasta el presente; otros fueron dones señales que ciertamente cesaron después de la primera generación de cristianos. Sin embargo, cada don está sujeto a regulación por la Palabra de Dios y no es una base adecuada para el orgullo, siendo una gran responsabilidad por la cual cada creyente tendrá que rendir cuentas.

Aunque las iglesias locales pueden desarrollar complicadas organizaciones, la obra de Dios es realizada primariamente por medio de la iglesia como un organismo dirigido por Cristo, la Cabeza, en conformidad a las capacidades de cada miembro individual. Aunque no es raro que a un creyente en Cristo se le pida que sirva en una esfera para la cual no está especialmente dotado, obviamente su función más elevada será la de realizar la tarea para la cual fue incorporado al cuerpo de Cristo. Al presentar su cuerpo al Señor en sacrificio vivo puede conocer la perfecta voluntad dé Dios (Ro. 12:1-2).

3. El cuerpo es un organismo vivo que está eternamente unido en Cristo. La unidad del cuerpo, que comprende judíos, gentiles y personas de diversas razas y culturas, es presentada en Efesios 1:23; 2:15-16; 3:6; 4:12-16; 5:30. La iglesia como cuerpo de Cristo tiene una unidad maravillosa en la que se ignora la división entre judío y gentil, y ambos tienen los mismos privilegios y acceso a la misma gracia. El cuerpo de Cristo acusa un agudo contraste con la relación entre Dios e Israel y los gentiles en si Antiguo Testamento y es una situación única, limitada a la edad presente. Según Efesios 3, los miembros del cuerpo participan en la maravillosa verdad, que estuvo oculta para los profetas del Antiguo Testamento, pero revelada en si Nuevo, de que los gentiles son coherederos, forman el mismo .cuerpo y participan de las mismas promesas en Cristo que los judíos (Ef. 3:6). La unidad del cuerpo enfatizada en Efesios 4:4-7 es una unidad eterna que es la base de la comunión y el servicio cristiano en la edad actual y la base, para una comunión eterna en la edad venidera.

C. CRISTO COMO EL ESPOSO Y LA IGLESIA COMO LA ESPOSA

De las siete figuras de Cristo y la iglesia, solamente la figura del esposo y la esposa tiene una significación profética En contraste con Israel, que fue la esposa infiel de Jehová, la iglesia es representada en el Nuevo Testamento como la virgen pura que espera la venida de su Esposo (2-Co. 11:2). Cristo como el Esposo ya es presentado en Juan 3:29 por Juan el Bautista.

Sin embargo, la revelación más importante la da Efesios 5:25-33 para ilustrar la relación correcta que debe haber entre marido y mujer en Cristo. Aquí se revela la triple obra de Cristo: a) en su muerte, «Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (v., 25); b) Cristo está realizando su obra presente para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra (v. 26); c) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino quo fuese santa y sin mancha (v. 27). Al morir en la cruz Cristo cumplió el simbolismo oriental de pagar una dote al precio necesario para tomar una esposa. En la era actual, mediante el lavamiento de agua, la aplicación de la Palabra de Dios y la santificación del creyente, Cristo está preparando y purificando a su esposa para su relación futura. Al final del siglo, en el arrebatamiento de la iglesia, el Esposo vendrá por su esposa y la llevará al cielo. Allí Ella presentará coma la iglesia que refleja su gloria, perfecta, sin mancha ni arruga, una esposa santa, digna de un Esposo santo. La fiesta de bodas quo seguirá, probablemente consumada en la comunión espiritual del reino milenial, vera reunirse a todos los demás santos para la celebración de la boda do Cristo y su iglesia. Esta fiesta de boda se anuncia en Apocalipsis 19:7-8 en si momento mismo en quo Cristo está por venir a la tierra a establecer su reino.

El amor de Cristo por su iglesia que se revela en esta figura, es una notable demostración del amor de Dios. Se pueden mencionar cinco características del amor de Dios.

1. La duración eterna del amor de Dios brota del hecho de que Dios es amor (1 Jn. 4:8). El no ha obtenido si amor por esfuerzo propio, o por cultivo do su persona, ni considera el amor coma algo separado do su personalidad quo pudiera abandonar a voluntad. El amor es una parte vital de su ser. Si El hubiera tenido principio, el amor habría comenzado cuando El empezó. Si cesara su amor, dejaría de existir una parte esencial de la persona de Dios. El es lo que es, en gran parte, porque es amor. El amor do Dios no puede cambiar. A Israel le dijo: <<Con amor eterno te he amado (Jer. 31:3); y de Cristo está escrito: Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (literalmente: «sin fin»; Jn. 13:1; cf. con 15:9). El amor de Dios hacia un individuo no tiene fluctuaciones ni tiene fin.

2. El amor de Dios motiva su incesante actividad. Aunque el amor de Dios se manifestó de una vez para siempre en el sacrificio de su bienamado Hijo (Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16), lo que se manifestó en un momento del tiempo es la revelación de la actitud eterna do Dios hacia el hombre. Si hubiésemos podido mirar el corazón de Dios antes de la creación del universo material, habríamos visto que ya había hecho la provisión del Cordero que habría de ser sacrificado por el pecado del mundo (Ap. 5:6). Si pudiésemos ahora mirar en el corazón de Dios, veríamos la misma compasión no disminuida en favor de los perdidos quo se manifestó en la muerte de su Hijo. La muerte de Cristo, ocurrida en un momento, no fue un espasmo do amor divino; es el anuncio ante un mundo perdido del hecho del amor eterno e inmutable de Dios.

3. El amor de Dios tiene una pureza transparente. Acerca de este aspecto del amor de Dios no hay palabras humanas quo puedan describirlo. No hay egoísmo en el amor divino; Dios jamás ha buscado beneficios para sí. El nada recibe; todo lo da. Pedro exhorta a los creyentes a amar de corazón puro, entrañablemente (1 P. 1:22); pero cuán pocos son los que aman a Dios por lo que El es, sin consideración de sus beneficios. ¡Qué diferente es el amor de Dios! Nuestro juicio nos lleva a pensar que El necesita nuestro dinero, nuestro servicio o nuestra influencia. El no necesita nada de nosotros; pero El nos necesita a nosotros, y solamente porque su infinito amor no puede ser satisfecho sin nosotros. El título «Amado», quo se dirige a los creyentes es altamente expresivo; porque, en su relación con Dios, su más alta función es ser amado.

4. El amor de Dios tiene una intensidad ilimitada. La cosa más costosa del mundo es la sangre de Cristo, el Hijo único de Dios; sin embargo, Dios amó de tal manera al mundo quo dio a su Hijo unigénito. El sacrificio do su Hijo por hombres que aún eran pecadores y enemigos parece alcanzar los más lejanos limites del infinito; sin embargo, se nos habla de un amor que es « mucho más» que esto. Es el amor de Dios por los que han sido reconciliados y justificados por medio do la muerte de Cristo (Ro. 5:8-10); por supuesto, nada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro. 8:39).

5. El amor do Dios tiene una benevolencia inagotable. No hay esperanza para este mundo sin el maravilloso amor que Dios tiene hacia los que aún son pecadores. Pero el amor de Dios no es pasivo. Movido en un grado infinito por su amor, Dios actuó en favor de quienes, de otro modo, hubieran tenido quo expulsar de su presencia para siempre. Dios no podía ignorar la justa condenación del pecador que su justa santidad exigía; pero él podía tomar sobre sí la maldición quo debía caer sobre el pecador: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos (Jn. 15:13), y esto fue lo que El hizo a fin de que, sin violar su propia santidad, pudiera tener libertad para salvar de la culpa (Ro. 3:26). Estando libres por la muerte vicaria de Cristo, Dios no conoce limitaciones y no cesa de obrar hasta quo, para su propia satisfacción, pone al pecador justamente condenado en la más alta gloria celestial y conformado a la imagen do Cristo.

La gracia salvadora es más que amor; es el amor do Dios puesto en libertad de acción para imponerse sobre sus justos juicios contra el pecador. «Por gracia sois salvos par media do la fe» (Ef. 2:8; cf. can 2:4; Tit. 3:4-5).

Además, Dios tiene un perfecto odio por el pecado que, como contrapartida de su amor, lo prepara para salvar al pecador do su condenación. De igual modo, este odio por el pecado, combinado con su amor, hace de Dios un Padre que disciplina a su hijo. Yo reprendo y castigo a todos los que amo (Ap. 3:19), y «el Señor al que ama, disciplina» (He. 12:6).

Debido a esta unión viva con Cristo (1 Co. 6:17), el creyente es objeto del amor del Padre del mismo modo que el Padre ama a Cristo (Jn. 17:23), y este amor infinito nunca disminuye en la hora de la corrección a de la prueba.

Además de estas manifestaciones directas del amor de Dios, se pueden citar muchas manifestaciones indirectas. En el Nuevo Testamento hay pocas referencias al amor humano; el énfasis más bien está puesto en el amor divino quo ha sido impartido y que experimenta solamente el creyente que está lleno del Espíritu. El mensaje de Romanos 5:5 es que el amor de Dios brota del Espíritu que nos es dado. El amor divino es fruto del Espíritu (Ga. 5:22); por lo tanto, El es su fuente. El amor divino se manifiesta indirectamente pasando a través del corazón del creyente. 1 Juan pone énfasis en que si hemos nacido de Dios, amaremos como Dios ama; 1 Corintios 13 es una descripción del carácter sobrehumano del amor. No hay éxtasis en esta vida comparable a la afluencia libre y sobreabundante del amor do Dios.

Debe observarse que, no es el amor a Dios lo que estamos considerando; se trata más bien del amor quo pertenece a Dios. Debemos notar algunas cosas en cuanto a este amor:

Se experimenta como respuesta a la oración de Cristo (Jn. 17:26). Dios ama al mundo perdido (Jn. 3:16; Ef. 2:4), y así tan ciertamente aborrece al sistema mundano quo es malo (1 Jn. 2:1547). Dios ama a quienes ha redimido (Jn. 13:34-35; 15:12-14; Ro.; 5:8; Ef. 5:25; 1 Jn. 3:16; 4:12). Dios ama a la nación de Israel (Jer. 31:3). Dios ama a quienes han vagado lejos do El (Lc. 15:4, 20). El amor do Dios es eterno (Jn. 13:1). El amor de Dios es sacrificial, hasta el punto de dar a su propio Hijo (Jn. 3:16; 2 Co. 8:9; El. 5:2). En el misterio de esta compasión divinamente ordenada, el apóstol Pablo estaba dispuesto a ser apartado do Cristo por amor a sus hermanos, sus parientes según la carne (Ro. 9:1-3).

El ejercicio del amor divino es el primer mandamiento do Cristo baja la gracia (Jn. 13:34-35; 15:12-14) y debiera ser característica sobresaliente de cada cristiano (Ga. 5:13; Ef. 4:2, 15; 5:2; Cal.: 2:2; 1 Ts. 3:12; 4:9). El amor impartido par Dios no so obtiene por cultivo, ni se puede producir por esfuerzos de la carne. Es la experiencia normal de quienes, habiendo cumplido los requisitos, están llenos del Espíritu (Ga. 5:22).

D. LA ESPOSA ADORNADA Y RECOMPENSADA

Entre los diversos juicios de las Escrituras, uno de los más importantes es el juicio del tribunal de Cristo en que se juzga y recompensa a la iglesia. Con referencia al pecado, las Escrituras enseñan quo el hijo de Dios que está bajo la gracia no vendrá a juicio (Jn. 3:18; 5:24; ~6:37; Ro.5:1; 8:1; 1 Co. 11:32); en su posición delante de Dios, y sobre la base de que el castigo do todos los pecados —pasados, presentes y futuros— fue llevado por Cristo como el perfecto sustituto el creyente se encuentra no solamente fuera de toda condenación, sino que estando en Cristo es aceptado por la perfección de Cristo (1 Co. 1:30; Ef. 1:6; Col. 2:10; He. 10:14) ~ es amado de Dios como Cristo es amado (Jn. 17:23). Pero en relación a su vida cotidiana y su servicia a Dios, el cristiano debe dar cuenta ante el tribunal de Cristo (Ro. 14:10; 2 Co 5:10; Ef. 6:8), juicio que se celebrará a la venida de Cristo para recibir a los suyos (1 Co. 4:5; 2 Ti. 4:8; Ap. 22:12; cf. con Mt. 16:27; Lc. 14:14).

Cuando se presenten ante el gran trono blanco para el juicio final, los inconversos serán juzgados según sus obras (Ap. 20:11-15). El propósito de este juicio no es determinar si los que han sido presentados a él serán salvos o se perderán; su propósito es más bien determinar el grado de castigo que corresponde a los perdidos a causa de sus obras malas Del mismo modo, cuando los salvados se presentan ante el tribunal do Cristo, en su venida, son juzgados por sus obras no para determinar si se salvan a se pierden, sino para determinar la recompensa o pérdida por el servicio que se esperaba de cada creyente. Los que se presenten ante el tribunal de Cristo no solamente serán salvos y estarán seguros, sino quo ya habrán sida llevados al cielo, no sobre la base-de méritos u obras, sino por la gracia divina hecha posible por la gracia salvadora de Cristo. Bajo la gracia, la salvación no es de ningún modo condicionada por el servicio o el carácter de la vida del creyente; la vida y el servicio del creyente llegan a ser un caso separado que ha de ser juzgado por Cristo, pues a él pertenecemos y a él servimos.

Cuando todos sean reunidos ante «su trono de gloria», también se darán recompensas sobre la base del mérito de Israel y las naciones, pero esto se hará sin consideración de la cuestión de la salvación personal (Mt. 25:31-; cf. con Mt. 6:2-6; 24:45, 46; 25 1-46).

En las Escrituras se usan tres figuras importantes para revelar la naturaleza de las recompensas del creyente en el tribunal de Cristo.

1. En Romanos 14: 10-12 se presenta la firma de una mayordomía. En conexión con el juicio de los demás se hace la exhortación: « ¿Por qué a tu hermano? 0 tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Viva yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. Do manera quo cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí».

En este pasaje se nos exhorta a que no tratemos de evaluar la calidad de las obras de otro cristiano. Esto no significa que no debamos juzgar y rechazar el pecado, sino que se refiere más bien a la calidad y el valor de la vida. Con demasiada frecuencia los cristianos se dejan llevar por el deseo de criticar a los demás a fin de que sus propias vidas parezcan un poca mejores ante sus propios ojos. En otras palabras, reducen a la nada a sus hermanos en un esfuerzo de exaltarse a sí mismos.

Este pasaje revela quo cada cristiano tendrá quo rendir cuenta a Dios. La figura es de un mayordomo o persona a la que se ha confiado algo. Todo lo que el creyente tiene en la vida —su capacidad intelectual, dones naturales, salud física, dones espirituales, a riqueza— es un don do Dios para él. Mientras más se le confía, tendrá más de qué dar cuenta. Como se afirma en 1 Corintios 6:19-20: <<No sois vuestros, habéis sido comprados por precio. Como mayordomos, tendremos que dar cuenta ante el tribunal de Cristo de todo lo que Dios nos ha dado, y no seremos responsables de lo que fue dado a los demás, pero si tendremos que responder de lo que nos fue dado a nosotros. La clave del juicio no será el éxito o el aplauso público que se haya tenido, sino la fidelidad en el uso de lo que Dios nos ha encomendado.

2. En 1 Corintios 3:9-15 La vida del creyente es considerada como un edificio levantado sobre Cristo como fundamento. Al determinar la fuerza de este pasaje, debe observarse:

a) Se tiene en vista solamente a los salvados. El pronombre personal «nosotros» y el «vosotros» incluyen a todos los salvados y excluye a todos los que no son salvos; de igual modo, la palabra «alguno» se refiere solamente a quién esté edificando sobre la Roca que es Cristo Jesús.

b) Habiendo presentado a los corintios el evangelio par el cual fueron salvados —salvación proporcionada par la Roca sobre la cual los salvados están—, el apóstol Pablo se compara con un perito arquitecto que ha puesto el fundamento o cimiento; pero, en agudo contrasto con esto, señala que cada creyente por si mismo esta levantando la superestructura sobre el fundamento único proporcionado por la gracia do Dios.

Por eso, el llamado es a que cada uno mire cómo sobreedifica. Esto no es una referencia a la así llamada <<construcción del carácter>>, que no tiene base en los pasajes dirigidos a los santos de esta dispensación; el carácter do ellos es el «fruto del Espíritu» (Ga. 5:22-23) y es realizado, no por esfuerzos carnales, sino por el andar en el Espíritu (Ga. 5:16). Se presenta al creyente levantando una superestructura de servicio, u obras, que tiene que ser probada por fuego, posiblemente por los ojos de fuego de nuestro Señor ante el cual tendrá que presentarse (Ap. 1:14).

c) La <<obra>> que el cristiano esta edificando sobre Cristo puede ser de madera, heno, hojarasca, que el fuego puedo destruir; o puede ser de oro, plata y piedras preciosas que el fuego no destruye y que, en el caso del oro y la plata, en cambio, las purifica.

d) A aquel cuya obra levantada sobre Cristo permanezca, lo será dada una recompensa; pero a aquel cuya obra sea quemada sufrirá pérdida: no de su salvación, que es asegurada por medio de la obra consumada de Cristo, sino de su recompensa. Aun cuando paso por el fuego que va a probar la obra de cada cristiano y sufra la pérdida de su recompensa, él mismo será salvo.

3. En 1 Corintios 9:16-27, y especialmente en los versículos 24-27, se usa la figura de una carrera y el ganar el premio para revelar la calidad de La vida y del servicio cristiano. Hacienda referencia a su propio servicio en la predicación del evangelio, el apóstol pregunta: « ¿Cuál, pues, es mi galardón?» La verdadera respuesta a esta pregunta depende, naturalmente, de la naturalaza y calidad del servicio rendido a Dios. Por lo tanto, el apóstol continúa haciendo un recuento de su fidelidad en la obra (versículos 18-23); nadie negará la veracidad de su informe. Luego compara el servicio cristiano o una carrera en que todos los creyentes están participando, y que, como en una carrera, uno solo recibe el premio y sólo por un esfuerzo superior.

En forma similar, el creyente debiera poner en ejercicio todas sus fuerzas en el servicio cristiano, a fin de obtener la recompensa completa, correr como si quisiera superar a los demás. Así como el atleta se abstiene de muchas cosas a fin de obtener una corona corruptible, el cristiano debe abstenerse de todo a fin de obtener la corona incorruptible. El autocontrol del apóstol se ve en el hecho de que mantenía en sujeción su propio cuerpo a fin de evitar que algún servicio indigno y no de todo corazón por los demás hiciera quo fuera reprobado. La palabra traducida aquí «eliminado» es adokimos, que es la forma negativa de dokimos; dokimos se traduce por «aprobada» (Ro. 14:18; 16:10; 1 Co. 11:19; 2 Co. 10:18; 2 Ti. 2:15),: por lo que adokimos debe traducirse «desaprobado» Puesto que no está en duda la salvación del apóstol, él no tiene miedo de ser desechado por Dios para siempre; tiene temor de ser desaprobado en la esfera de servicio.

La recompensa del cristiano a veces se menciona como un premio (1 Co. 9:24) y a veces como una corona (1 Co. 9:25; Fil. 4:1; 1 Ts. 2:19; 2 Ti. 4:8; Stg. 1:12; 1 P. 5:4; Ap. 2:10; 3:11). Estas coronas pueden ser clasificadas bajo cinco divisiones que representan cinco formas de servicio y sufrimiento cristiano, y el hijo de Dios recibe la advertencia de que tenga cuidado para que no pierda la recompensa (Col. 2:18; 2 Jn. 8; Ap. 3:11).

La doctrina de las recompensas es la contrapartida necesaria de la doctrina de la salvación por gracia. Puesto que Dios no cuenta los méritos del creyente para la salvación, ni puede hacerlo, es necesario que las buenas obras del creyente reciban el reconocimiento divino. Los salvados nada deben a Dios en paga de la salvación que les fue dada como un regalo; pero deben a Dios una vida de devoción fiel, y para esta vida de devoción se ha prometido una recompensa en los cielos.

Aunque las recompensas de los creyentes están simbolizadas por coronas, según Apocalipsis 4:10 las coronas, como símbolo de la recompensa, serán puestas a los pies del Salvador en el cielo. ¿Cuál será entonces la recompensa para el servicio fiel de parte del creyente?

La probabilidad es que el servicio fiel sobre la tierra sea recompensado con un lugar privilegiado de servicio en el cielo. Según Apocalipsis 22:3, «sus siervos le servirán». Los creyentes verán cumplidas sus mas elevadas aspiraciones do servicio de amor para el Salvador que los amó y se dio a sí mismo por ellos. En la ilustración de los talentos usada por Cristo en Mateo 25:14-30, el hombre que recibe los cinco talentos y el que recibió dos (ambos ganaron el doble sobre lo que le encomendó el Señor) fueron aprobados cuando el Señor dijo: «Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor» (Mt. 25:21, 23). Aunque parece que este juicio no tiene que ver con la iglesia, se puede aplicar el principio a todos los creyentes de todas las edades que reciben recompensa en la eternidad. La fidelidad en nuestro servicio presente tendrá como recompensa un servicio de privilegio en la eternidad.

El pasaje central sobre el tribunal do Cristo, 2 Corintio5 5:10-11, revela que el tribunal de Cristo es un lugar donde se distinguen las buenas obras de las malas, y el creyente recibe recompensa sobre la base do las buenas obras. Como se ha dicho anteriormente, no se esta juzgando el pecado, por que el creyente ya ha sido justificado. Tampoco es cuestión de santificación como se experimenta en el presente al ser disciplinado por no haber confesado el pecado (1 Co. 11:31 32; 1 Jn. 1:9), porque el creyente ya es perfecto en la presencia de Dios.

El único problema que queda, entonces, es la calidad de la vida y de las obras que Dios considera buenas en contraste con las obras que son sin valor. El hecho solemne de que todo creyente deberá presentarse un día a rendir cuenta de su vida ante Dios, debiera ser un estimulo para la fidelidad presente y para la propia evaluación de las prioridades de vida basadas en la pregunta de cómo será evaluada en la eternidad.

PREGUNTAS

1. Nombrar las siete figuras que se usan para Cristo y su iglesia.

2. ¿Cuáles son algunas de las verdades importantes enseñadas por la figura del pastor y las ovejas?

3. Explicar en qué forma habla de unión, comunión y producción de fruto la figura de Cristo come la Vid verdadera y los creyentes como los pámpanos.

4. ¿Cuál es el pensamiento principal de la figura de la iglesia como un edificio del cual Cristo es la piedra del ángulo?

5. ¿Cuáles son las principales funciones del creyente como sacerdote?

6. ¿Que verdad nos ilustra la figura de Cristo como el Segundo Adán y la iglesia como una nueva creación?

7. ¿Qué representa la figura de Cristo como el Esposo y la iglesia como una esposa profética?

8. ¿Cuáles son las tres grandes verdades presentadas en la figura de la iglesia como cuerpo de Cristo?

9. ¿En qué forma determinan los dones espirituales el servicio particular de un individuo a Dios?

10. ¿Qué nos revela el concepto de la iglesia como un organismo vivo?

11. ¿Cuál es la triple obra de Cristo bajo la figura de un Esposo?

12. Escribir detalladamente qué es lo que Cristo está haciendo actualmente por su esposa.

13. Nombrar cinco características del amor divino revelado en el amor de Cristo por su iglesia.

14. En vista del amor de Cristo por su iglesia, ¿qué se revela acerca del amor del Padre por los creyentes?

15. En vista del amor de Dios por la iglesia, ¿qué se revela acerca de nuestro amor?

16. En conexión con el juicio del hijo do Dios, ¿por qué el creyente no será condenado por sus pecados?

17. ¿.Cuál es el propósito principal del juicio de los cristianos en el tribunal de Cristo?

18. ¿.Qué contraste hay entre el juicio de los cristianos y el juicio del gran trono blanco?

19. ¿En qué forma ilustra la naturaleza del juicio de los cristianos la figura de la mayordomía?

20. ¿Cómo se ilustra el juicio de los creyentes con la figura de un edificio levantado sobre Cristo como el fundamento?

21. ¿Cómo se relaciona la figura de ganar una carrera con el tribunal de Cristo?

22. ¿cuál es la naturaleza de la recompensa del creyente?

23. ¿Cuánta importancia tiene el tribunal de Cristo, y cómo se relaciona con la evaluación de nuestras vidas presentes?

http://www.seminarioabierto.com/doctrina240.htm

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La Iglesia: Su Organización y Ordenanzas

La Iglesia: Su Organización y Ordenanzas por Lewis Sperry Chafer

A. GOBIERNO DE LA IGLESIA

La iglesia, como cuerpo de Cristo, comprende a todos los cristianos que se han unido a Cristo como cabeza del cuerpo por medio del bautismo del Espíritu. La iglesia como un organismo ha sido ordenada sobre la base del mismo principio del cuerpo humano, porque cada parte se relaciona con las demás partes y todo el cuerpo se relaciona con la cabeza que dirige el cuerpo. El cuerpo de Cristo no necesita esencialmente de una organización, puesto que su relación es espiritual y sobrenatural.

Sin embargo, en la iglesia local, tanto en los tiempos bíblicos como ahora, es necesario tener cierta organización en la práctica. En la historia de la iglesia se encuentran tres formas de gobierno de la iglesia, cada una de las cuales tiene sus raíces en los tiempos apostólicos.

1. La forma episcopal de gobierno reconoce un obispo, o dirigente eclesiástico, como quiera que se le denomine, que, en virtud de su oficio, tiene poder de dirigir la iglesia local. Esto ha dado origen a la compleja organización de la Iglesia Católica Romana, o a los sistemas más sencillos de la Iglesia Episcopal y de la Iglesia Metodista, en las que se designan obispos para supervisar las actividades de las iglesias en una determinada área.

2. Una forma representativa de gobierno que reconoce la autoridad de representantes debidamente designados par Las iglesias locales, normalmente agrupadas geográficamente, cono es el caso de las iglesias reformadas y presbiterianas. Los representantes de un grupo de iglesias locales (presbiterio) a veces quedan bajo la jurisdicción de un cuerpo mayor o sínodo, el que a su vez puede quedar bajo la autoridad de un cuerpo mayor denominado asamblea general. Aunque varían las reglas y la extensión del poder, la idea es que la autoridad constituida de la iglesia la ejercen representantes debidamente elegidos.

3. La forma congregación al de gobierno es aquella que pone la autoridad en la congregación local, y los asuntos importantes son decididos por las congregaciones sin considerar la autoridad de otras iglesias u oficiales. Esta forma de gobierno se ve en las iglesias congregaciónales, las iglesias de los discípulos y en las iglesias bautistas. Aunque las iglesias locales pueden estar sometidas en algún grado a cuerpos mayores, comités u oficiales, el concepto de una iglesia congregacional es que la iglesia local determina sus propios asuntos, elige y ordena sus ministros y dirige el uso de sus ingresos.

En cierta medida se ven las tres formas de gobierno en la iglesia primitiva. Algunas de las iglesias primitivas reconocen que los apóstoles tienen la autoridad primaria. Sin embargo, esto parece haber acabado junto con la primera generación de cristianos. En el concilio de Jerusalén se ilustra el gobierno representativo. (Hch. 15), donde los apóstoles y ancianos reunidos fueron considerados como una autoridad en cuestiones doctrinales surgidas en las iglesias. Sin embargo, estrictamente hablando, ellos no habían sido elegidos ni eran representantes de la iglesia en el sentido moderno. A meda que las iglesias maduraron y ya no necesitaron la supervisión apostólica, parece que el gobierno fue pasando a las iglesias locales mismas. Esta parece ser la situación en• el caso de las siete iglesias de Asia mencionadas en Apocalipsis 2- 3, las cuales no estaban sujetas a autoridad humana aunque permanecían bajo la autoridad de Cristo mismo. Es dudoso si las Escrituras autorizan un gobierno extenso complejo como el que a veces se ve en la iglesia, moderna, y parecería necesario volver a la sencillez bíblica.

B. EL ORDEN DE LA IGLESIA

El concepto de orden eclesiástico se relaciona con quiénes tienen la autoridad en la iglesia local y proporcionan el liderazgo para ella. En el Nuevo Testamento la iglesia local incluía a las personas designadas como obispos y ancianos y que eran los líderes responsables de la iglesia local. Es probable que los obispos y ancianos fueran las mismas personas aunque los títulos eran algo diferentes en significado.

El concepto de anciano en el Nuevo Testamento derivó probablemente de los ancianos que ejercían la autoridad sobre Israel (Mt. 16:21; 26:47, 57; Hch., 4:5, 23) y señalaba a una persona madura en juicio y digna de una posición de autoridad. De aquí que un anciano fuera una persona que tenía cualidades personales que lo calificaban para el liderazgo, mientras el término «obispo» o «sobreveedor» describía el oficio o función de la persona. El obispo era siempre anciano, pero un anciano no siempre era obispo bajo ciertas circunstancias, esto es, podía tener las cualidades sin ejercer el oficio. Parece que normalmente las palabras habían sido usadas en un sentido idéntico en la iglesia primitiva (Tit. 1:5, 7).

En la era apostólica los obispos y ancianos en una iglesia local eran varios, aunque quizás algunos tenían más autoridad como líderes que otros. Los obispos y ancianos recibían la carga de ciertas responsabilidades tales como gobernar la iglesia (1 Ti. 3:4-5; 5:17), tenían que proteger la iglesia contra el error moral o teológico (Tit. 1:9) y debían dirigir o supervisar la iglesia en la forma que un pastor lo haría con su rebaño (Jn. 21:16; Hch. 20:28; He. 13:17; 1 P. 5:2). Aunque eran designados por los apóstoles, parece que a medida que las iglesias maduraban la iglesia misma era la que hacía las designaciones, y la designación era un reconocimiento de sus cualidades espirituales que los calificaban para los puestos de liderazgo (Hch. 14:23; 20:28; Tit. 1:5; 1 P. 5:2).

Además de los ancianos y obispos, otros eran designados diáconos. En la iglesia primitiva se preocupaban en el cuidado de los necesitados y en ministrar a las necesidades físicas, aunque también podían tener dones espirituales (Hch. 6:1-6; 1 Ti. 3:8-13). Como los ancianos, eran apartados para su oficio por los apóstoles (Hch. 6:6; 13:3; 2 Ti. 1:6) o podían ser nombrados por los ancianos (1 Ti. 4:14) en la iglesia primitiva. Como en el caso de ancianos y obispos, debe hacerse distinción entre el oficio de diácono y el ministerio que un diácono pudiera desarrollar. Felipe es una ilustración de una persona que tenía el oficio de diácono pero que por don espiritual era un evangelista (Hch. 6:5; 21:8).

En la iglesia de hoy algunas iglesias tienden a reconocer un solo pastor como el anciano y a los demás oficiales que le asisten en las tareas espirituales como diáconos. Sin embargo, esto parece no estar basado en una práctica bíblica.

C. ORDENANZAS DE LA IGLESIA

La mayor parte de las iglesias protestantes reconocen solamente dos ordenanzas: el bautismo y la cena del Señor. Las excepciones las constituyen ciertos cuerpos eclesiásticos que, entre las ordenanzas, incluyen el lavamiento de los pies, en la forma que Cristo lavó los pies a los discípulos (Jn. 13). La Iglesia Católica Romana agrega un cierto número de ordenanzas. Solamente el bautismo y la cena del Señor son universalmente reconocidos.

1. La ordenanza del bautismo con agua se ha visto sujeta a incontables controversias durante la historia de la iglesia y ha traído como resultado importantes divisiones en la iglesia organizada. En general, las discusiones han caído sobre dos puntos importantes: 1) si el bautismo con agua es solamente un ritual o realmente otorga algún beneficio espiritual al receptor; 2) la cuestión del modo, si el bautismo es por inmersión o si puede administrarse válidamente por efusión, refiriéndose al bautismo por rociamiento o por efusión de agua sobre el bautizado.

Los que sostienen que el bautismo con agua es un ritual, creen que representa una verdad espiritual, pero que en sí mismo no otorga ninguna gracia sobrenatural a la persona bautizada. El concepto de que’ el bautismo es un ritual es la mejor interpretación. Quienes sostienen que el bautismo con agua confiere alguna gracia especial varían ampliamente en la medida que el bautismo beneficia a la persona bautizada.

Algunos creen en la regeneración bautismal, esto es, que el agua aplicada en el bautismo afecta el nuevo nacimiento del creyente; otros sostienen que solamente provee una gracia o inclinación hacia la fe y obediencia del evangelio. Quienes se oponen a la idea del bautismo como sólo un ritual se refieren al bautismo como un bautismo real inseparablemente relacionado con el bautismo del Espíritu y el nuevo nacimiento del creyente.

El segundo problema surge en conexión con el modo del bautismo. Aquí la controversia gira en torno a la cuestión de si la palabra «bautizar» se usa en sentido primario o secundario. El significado primario de bautizar es «sumergir» o «meter en» algo, agua por ejemplo. La palabra griega que significa «zambullir» no se usa para dar la idea de bautismo con agua. Consecuentemente algunos argumentan que el bautismo se usa en el sentido secundario de iniciación según el cual uno pasa de una relación antigua a una nueva relación.

Cristo se refirió a su muerte como un bautismo (Mt. 20:22-23), y los israelitas que pasaron el mar Rojo sin que el agua los tocara son señalados como bautizados en la nube y en el mar (1 Co. 10:2). En esto se basa el argumento que dice que la inmersión física en agua no es necesaria en el bautismo bíblico.

En la historia de la iglesia surgió la práctica del derramamiento de agua sobre la persona bautizada en cumplimiento del símbolo del derramamiento del Espíritu en la salvación, o la aplicación de agua en cantidad menor, bautismo que se llama por aspersión. La historia de esta doctrina se ha caracterizado por discusiones sin fin. En algunos casos, como el ejemplo del bautismo de Cristo, las implicaciones parecen señalar que fue bautizado por inmersión. En otros casos, como en el bautismo del carcelero de Filipos (Hch. 16:33), se sostiene que es muy improbable que el carcelero y su casa pudieran haber sido sumergidos en la oscuridad de la mañana antes del amanecer, y el bautismo normalmente tendría que haber sido por rociamiento mientras aún estaban en la casa.

Como el bautismo por inmersión es reconocido por todos como un bautismo ritual, la tendencia ha sido seguir este modo en muchas iglesias evangélicas en vez de entrar en la controversia de si la efusión es el modo legítimo de bautismo. Sin duda, se ha dado excesiva importancia al modo de bautismo, ya qué la cuestión más importante es si el individuo ha nacido de nuevo y ha sido bautizado por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo. En los diccionarios bíblicos se pueden encontrar argumentos en pro y en contra de las’ diversas definiciones del modo y el significado del bautismo.

Otro problema que surge en torno al bautismo como un ritual es la cuestión del bautismo infantil en oposición al ‘bautismo de creyentes. Hay relativamente poca evidencia bíblica parra el bautismo infantil. Sus adherentes normalmente consideran el bautismo infantil como la expresión contemporánea de la separación de un hijo para Dios, acto que en Israel era representado por la circuncisión. Aun cuando hubo bautismo de familias completas, como en Hechos 16, que incluían presumiblemente algunos niños, no hay un caso claro de bautismo infantil en la Biblia. Consecuentemente, la mayoría de los evangélicos prefieren un servicio de dedicación, dejando el bautismo con agua para el momento en que haya un reconocimiento de una fe verdadera en Cristo de parte de personas que tienen edad suficiente para hacer esa decisión con discernimiento.

La práctica del bautismo infantil sólo puede ser una expresión de la confianza y esperanza de los padres de que su hijo finalmente llegará a la salvación. En todo caso, el bautismo de adultos debiera seguir a la evidencia de una fe verdadera en Cristo. Aunque el modo de! bautismo no está necesariamente unido a la cuestión del bautismo infantil, los infantes, generalmente hablando, son bautizados por afusión y no por inmersión, y quienes aceptan la inmersión como el único modo de bautismo, generalmente aceptan únicamente el bautismo de personas que han puesto su fe en Cristo.

Sea cual fuere el modo del bautismo, el significado final es que el creyente es separado de lo que era sin Cristo para ser lo que es en Cristo, participando en los beneficios de la muerte y resurrección de Cristo. La iglesia primitiva observó el rito del bautismo en forma constante, y prácticamente todas las ramas de la iglesia practican el bautismo en alguna forma en el día de hoy.

2. La ordenanza de la cena del Señor fue instituida la noche antes de la crucifixión de Cristo como una representación simbólica de la participación del creyente en los beneficios de su muerte. Como tal, ha sucedido a la Pascua que los judíos han celebrado permanentemente desde su salida de Egipto.

Según la exposición dada en 1 Corintios 11:23-29, al ordenar a sus discípulos que comieran el pan, Jesús les dijo que el pan representaba su cuerpo que sería sacrificado por ellos. Debían observar este ritual durante su ausencia en memoria de Cristo. Cristo declaró que la copa de vino era el nuevo pacto en su sangre; al beber de la copa recordarían a Cristo especialmente en su muerte. Debía observar esta, celebración hasta su regreso.

La historia de la iglesia ha visto interminables controversias en torno a la cena del Señor. En general se han destacado tres puntos de vista principales. La Iglesia Católica Romana ha sostenido la doctrina de la «transubstanciación», esto es, el pan y ‘el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo y la persona que participa en ellos está participando literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo, “aunque sus sentidos puedan reconocer que los elementos siguen siendo pan y vino. Un segundo punto de vista es sustentado por los luteranos y se le llama «consubstanciación», aunque la palabra no es aceptada por los luteranos. Este punto de vista sostiene que, aunque, el pan sigue siendo pan y. el vino sigue siendo vino, en ambos elementos está, la presencia del cuerpo de Cristo, y de este modo uno participa del cuerpo de Cristo al observar la cena del Señor.

Un tercer punto de vista sustentado por Zuinglio es llamado punto de vista conmemorativo y sostiene que la observancia de la cena del Señor es una «conmemoración» de su muerte sin que ocurra ningún cambio sobrenatural en los elementos. Calvino sostuvo una variante de esto según la cual Cristo estaba espiritualmente en los elementos.

Las Escrituras parecen apoyar el punto de vista conmemorativo, y los elementos que contendrían o simbolizarían la presencia de Cristo serían más bien un reconocimiento de su ausencia. En armonía con esto, la cena del Señor debe ser celebrada hasta que El venga.

Una observancia adecuada de la cena del Señor debe tener en cuenta ‘las cuidadosas instrucciones del apóstol Pablo en 1 Corintios 11:27-29. La cena del Señor debe observarse con la debida reverencia y después de un auto examen. El que participa de la cena de una manera descuidada o indigna acarrea condenación sobre sí. Pablo dice: «Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa (1 Co. 11:28).

Muchos cristianos han considerado, con mucha justicia, que la cena del Señor es un momento sagrado de conmemoración de la muerte de Cristo y de todo lo que ello significa para el cristiano individual. Como Pablo lo dice, es un tiempo de examen interior, un momento de confesión de pecados y de restauración. Además, es un recordatorio de los maravillosos beneficios que han alcanzado a cada creyente por medio de la muerte de Cristo.

Así como la cena del Señor señala hacia el hecho histórico de la primera venida de Cristo y su muerte en la cruz, debe también señalar hacia su segunda venida cuando la observancia de la cena del Señor cesará. Aun cuando no se da una indicación clara de la frecuencia de la observancia, parece probable que los cristianos primitivos la practicaban con frecuencia, quizás una frecuencia de una vez a la semana cuando se reunían el primer » día para celebrar la resurrección de Cristo. En todo caso, la observancia de la cena del Señor no debiera ser distante en el tiempo, sino en obediencia respetuosa y adecuada a su mandamiento de hacerlo hasta que El venga.

PREGUNTAS

1. Hacer un contraste entre los conceptos de la iglesia como un organismo y la iglesia como una organización.

2. ¿Cuáles son las tres formas de gobierno de la iglesia que se encuentran en la historia eclesiástica?

3. ¿Cuáles son las características esenciales de la forma episcopal de gobierno?

4. ¿Cuáles son las características de la forma representativa de gobierno, y cómo se ve en algunas denominaciones del presente?

5. ¿Cuáles son las características de la forma de gobierno congregacional, y cómo está representado en las iglesias de hoy?

6. ¿En qué sentido se encuentra el gobierno episcopal en la iglesia primitiva?

7. ¿Cómo se ilustra el gobierno representativo en la Iglesia primitiva?

8. ¿En qué forma se reconoce el gobierno congregacional en la iglesia primitiva?

9. Según las Escrituras, ¿qué son los obispos y ancianos, y qué distinción hay entre ellos?

10. ¿Cuáles eran las responsabilidades de un obispo?

11. ¿Cuál era el oficio de un diácono, y qué responsabilidades se les daban?

12. ¿Cuáles son las principales ordenanzas de la iglesia?

13. ¿Qué adiciones a las acostumbradas dos ordenanzas hay en la actualidad?

14. ¿Qué se quiere decir cuando se afirma que el bautismo es considerado un ritual?

15. ¿Cuál es el sentido del bautismo cuando se sostiene que tiene beneficios espirituales reales?

16. ¿Cuáles son los diferentes puntos de vista acerca del modo del bautismo?

17. ¿En qué forma se relaciona el modo con los significados primario y secundario de la palabra «bautizar»?

18. ¿Qué ilustraciones se encuentran en el Nuevo Testamento del bautismo en sentido secundario?

19. ¿Qué ejemplo se cita en apoyo de la inmersión?

20. ¿Qué ejemplo se cita en apoyo de la afusión, ya sea el rociamiento o la aspersión?

21. ¿Qué tanta importancia tiene el modo de! bautismo?

22. ¿Por qué sostienen algunos el bautismo infantil?

23. ¿Por qué se oponen algunos al bautismo infantil como enseñanza bíblica?

24. Si se practica el bautismo infantil, ¿cuál es la limitación en su significado?

25. ¿Cuál es el significado final del bautismo sin consideración del modo?

26. ¿Cuándo fue instituida la cena del Señor?

27. ¿Qué instrucciones dio Cristo a sus discípulos acerca del significado del pan y el vino?

28. ¿Cuáles son los tres puntos de vista principales acerca de la cena del Señor?

29. ¿Qué se entiende por doctrina de la transubstanciación, y quién sostiene ese punto de vista?

30. ¿Qué punto de vista sostiene la iglesia luterana generalmente?

31. ¿Cuál es el punto de vista conmemorativo de Zuinglio, y qué variante sostuvo Calvino?

32. ¿Qué punto de vista acerca de la cena del Señor parece tener más apoyo bíblico?

33. ¿Qué preparación es necesaria para participar en la cena del Señor?

34. Describir el doble significado de la cena del Señor con referencia a la historia y la profecía.

http://www.seminarioabierto.com/doctrina239.htm