El Misterio de La Reina Del Cielo

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Unión Con Cristo

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La Taxa Camarae

La Taxa Camarae

por Teófilo Gay

Diccionario de Controversia” – Teófilo Gay (1850-1914) – Editorial Clie – p.391,392

Existe un libro publicado repetidamente bajo el título «TAXA CAMERAE SEU CANCELLERIAE APOSTOLICAE», el cual contiene los distintos precios que deben pagarse para obtener del papa el perdón por cualquier clase de pecado. Es esta la tarifa estipulada por León X a los vendedores de indulgencias, los cuales escandalizaron a Martín Lutero, provocando así el nacimiento de la Reforma.

He aquí, algunos de los pecados citados con el relativo precio del perdón: Por delito de impureza, veintisiete liras; por adulterio, ochenta y siete liras; por homicidio de un sacerdote, veintisiete liras con penitencia pública, o sesenta y tres con penitencia privada; por matar a un obispo, ciento treinta y una liras; por el concubinato del sacerdote, veintiuna liras; por una mujer que bebe un brebaje para provocar un aborto, un ducado y seis carlines; por la violación de un juramento en relación con asuntos civiles, siete liras; por un matrimonio en primer grado de parentesco, mil liras (privada, trescientas); por un soldado de la causa católica que no acertó a matar a un hereje, la absolución le cuesta treinta y seis liras.

De que esta tarifa sea obra verdaderamente de los papas, no existe la menor duda. Poliodoro Virgilio lo afirma positivamente (De Nat. rer., lib. VIII), y Claude d’Espence, rector de la Universidad de París, también (Comentario sobre Tito, 1, 7). Se sabe que Audofredo, en una obra dedicada a Pío VI, enumera las ediciones de aquel libro, publicadas en Roma; otras veinticinco ediciones fueron publicadas en Paris, Colonia y Venecia, una de las cuales apareció bajo los auspicios de Gregorio XIII.

Recién después del Concilio de Trento fue cuando se dieron cuenta que los reformadores hallaron en ese libro un arma formidable contra el papismo, y el papa pensó una fingida desaprobación, colocando él mismo en el Indice, en el año 1596, con el simulado pretexto «porque los herejes lo habían corrompido».

Es público y notorio que después de la Reforma muchas cosas el papa no se atrevió a hacerlas públicamente; hoy no autoriza vender como entonces las indulgencias en las ferias por los saltimbanquis como Tetzel, pero permanece el hecho de que en su negocio se pretende vender el perdón de los pecados por dinero.

El actual papa no puede renegar la obra y el sistema de sus predecesores: El libro de las tasas papales permanece colgado en el cuello del papado como un cartel de infamia, y ligado a su persona como la pesada bola del condenado.

Diccionario de Controversia” – Teófilo Gay (1850-1914) – Editorial Clie – p.391,392

Fuente gráfica de este escrito

El texto precedente fue extraído del libro “Diccionario de Controversia” escrito a fines del siglo XIX por Teófilo Gay (1850-1914) y editado por CLIE (España). El original en idioma italiano fue traducido al español por Blas A. Maradei, miembro de la Iglesia Evangélica Bautista “El Rey Jesús”.

Fuente: http://www.conocereislaverdad.org/Taxacamarae.htm

Las ekklesias y «la» Iglesia católica

De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (VIII): muchas “iglesias” frente a `la´ Iglesia

Suele ser un argumento muy difundido entre católicos, incluso aquellos que tienen cierta instrucción teológica, el de contraponer la existencia de la Iglesia – única y con mayúsculas, en referencia a la católica – con la de otras “iglesias” que, por supuesto, son inferiores.

Semejante contraposición es lógica en la medida en que, por definición, la iglesia católica se considera la única verdadera y niega la condición de Iglesia a las otras llegando a establecer una curiosa jerarquía entre ellas que en sus peldaños más bajos se convierten en meras “comunidades eclesiales” según sea mayor o menor el parecido con la católica.

De esa circunstancia, derivan los católicos la idea de que el protestantismo no es sino una pléyade de iglesias divididas que contrastan con la Iglesia una y única y que además esa fragmentación y su reciente aparición histórica lo deslegitima comparativamente. No voy a abordar en este artículo el tema de la sucesión apostólica de la sede romana, pero sí voy a detenerme en ese mito de la fragmentación eclesial protestante frente, supuestamente, a la única iglesia verdadera.

Lejos de constituir una suma de iglesias enfrentadas, el protestantismo cree en el concepto de iglesia tal y como aparece en el Nuevo Testamento que, dicho sea de paso, es radicalmente distinto del católico

El término iglesia (ekklesia) originalmente tenía un significado meramente secular. Como su misma etimología indica, ekkesia era el grupo de los llamados o convocados y la traducción que suele encontrarse del término en los clásicos es la de asamblea o congregación. Nunca se utiliza, como en nuestro lenguaje habitual, para referirse a un edificio destinado al culto.

En los evangelios, el término aparece sólo tres veces lo que lleva a pensar que, como en el caso de María, Jesús le daba mucho menos importancia a la cuestión de la que le ha ido otorgando el catolicismo con el paso de los siglos. El uso es no menos revelador. En Mateo 16:18, iglesia es el conjunto universal de aquellos que creen en Jesús como mesías e Hijo de Dios – la piedra sobre la que se levantaría la iglesia – o bien la iglesia o congregación local (Mateo 18:17).

Esos dos usos del término – nunca una institución, nunca una jerarquía, nunca una organización – son los mismos que encontramos en los escritos apostólicos donde la iglesia (ekklesia) es la congregación local o la iglesia universal. Vez tras vez, Pablo habla de la iglesia en Cencreas (Romanos 16:1), de las iglesias de los gentiles (Romanos 16:4), de “todas las iglesias de Cristo” (Romanos 16:16) – curiosa pluralidad que rechina con el concepto católico de iglesia – de “todas las iglesias” (I Corintios 7:17II Corintios 8:18), de “las iglesias de Dios” (I Corintios 11:16), de “las iglesias de los santos” (I Corintios 14:33), de “las iglesias de Galacia” (I Corintios 16:1), de “las iglesias de Asia” (I Corintios 16:19), de las “iglesias en Corinto” (II Corintios 1:1) o de “las iglesias de Macedonia” (II Corintios 8:1), por citar sólo algunos ejemplos.

Ese uso además no es exclusivamente paulino sino que lo hallamos también en escritos joánicos como el Apocalipsis donde se hace referencia a “las siete iglesias en Asia” (Apocalipsis 1:4 y 11) o a cómo el Espíritu comunica mensajes “a las iglesias” (Apoc 2:7). En todos y cada uno de los ejemplos citados, la iglesia no es otra cosa que la congregación local y, precisamente por eso, existen muchas que están en comunión las unas con las otras. Dicho sea de paso, Pedro no utiliza ni una sola vez el término en sus escritos, circunstancia esta curiosa para alguien que según la teología católica fue el primer papa.

En la mayoría de los casos citados en el Nuevo Testamento, pues, iglesia no es sino la reunión de creyentes y, por eso, existen de manera plural en distintas partes del mundo. Aún más, la pluralidad y la existencia de muchas es una característica netamente apostólica.

El segundo sentido se refiere, como en el caso de Jesús, a una realidad espiritual formada por los verdaderos creyentes y cuya cabeza es no un hombre sucedido por otros hombres a lo largo del tiempo sino el propio Cristo (Efesios 5:23). De manera bien significativa, la abundancia y pluralidad de iglesias no colisiona con la única que no se identifica con ninguna de ellas sino con un ente espiritual cuyos miembros sólo Dios conoce (II Timoteo 2:19).

Sólo cuando se tiene presente la idea que aparece en la Biblia de lo que es la iglesia se puede comprender el concepto protestante de la misma porque es exactamente el mismo. Las denominaciones protestantes creen que las distintas congregaciones son iglesias – y no rivales de la Iglesia única y verdadera – y que la verdadera Iglesia no es una organización o jerarquía sino que está formada por lo que han nacido realmente de nuevo y tiene como única cabeza a Cristo.

En ese sentido, ningún protestante tiene la sensación de estar desprovisto de la Iglesia por no formar parte de la católica ni tampoco piensa que su organización eclesial es la única iglesia en contraposición a las demás. No cae en tan grave error porque conoce lo que afirma el Nuevo Testamento.

Por el contrario, siente que pertenece a la iglesia verdadera – la realidad espiritual cuya única cabeza es Cristo y no un hombre que supuestamente es su vicario – y que es gozosamente libre al no formar parte de una entidad que pretende ser exclusivamente la única Iglesia cuando, en realidad, su realidad es diametralmente opuesta a la que aparece en las Escrituras.

Por lo tanto, lo que muchos católicos contemplan como una desgracia, los protestantes lo viven como un privilegio y lo que, a su vez, muchos católicos ven como un privilegio, los protestantes lo contemplan como una servidumbre humana, contraria a lo enseñado por Jesús y los apóstoles y, por tanto, intolerable.

Esa perspectiva debe ser entendida siquiera para evitar malentendidos como los de creer que se habla de lo mismo cuando, a decir verdad, se utilizan las mismas palabras, pero con contenidos muy diferentes.

Continuará: ¿Vicario de Cristo y Sumo pontífice?

Artículos anteriores de esta serie:
1 Juan Calvino y la Inquisición
2 Enrique VIII y los protestantes ingleses
3 Inglaterra y María la sanguinaria
4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?
5 Juan de Valdés y la Reforma en España
6 Juan de Valdés huye de la Inquisición
7 Españoles del siglo XVI con la Reforma

El filósofo Antony Flew muere deísta y el ateísmo gruñón le llama senil

El filósofo Antony Flew muere deísta y el ateísmo gruñón le llama senil
Forumlibertas.com
En 2005, Flew elaboró una lista de temas que todo debate sobre Dios debería examinar y en 2007 proclamaba su deísmo.
El 8 de abril de 2010 murió con 87 años Antony Flew, filósofo británico que durante casi toda su vida defendió activamente posturas ateas. De estudiante acudía a los debates del Club Sócrates de C.S. Lewis en Oxford, cuya inteligencia admiraba, pero cuyos argumentos éticos a favor de Dios no le convencían. El problema del mal en el mundo, entre otros, le convencieron ya entonces de que no había Dios, o más aún, de que era un concepto vacío.
Flew empezó a presentarse como deísta en diversas entrevistas y publicaciones en 2004: con 81 años, ahora creía que la evidencia apoyaba la existencia de una inteligencia creadora, y que el azar y la necesidad o el mero materialismo no eran suficientes para explicar la complejidad del mundo.
En 2005, en su nueva edición de “God and philosophy”, estableció una serie de temas que todo pensador que aborde el tema de Dios debería tener en cuenta:

  • – la definición de Dios que da Richard Swinburne, teólogo británico convertido a la ortodoxia griega
  • – los argumentos de Swinburne sobre el Dios cristiano en su libro “Is there a God?”
  • – la nueva forma de ver el castigo eterno en el infierno en la doctrina anglicana
  • – plantearse si hubo sólo un big bang y si con ello empezó el tiempo
  • – examinar el tema de los universos múltiples
  • – examinar el argumento de que el universo está “bien ajustado” (“fine-tuning”)
  • – examinar si hay una explicación materialista que muestre que la materia viviente surge de la no viviente
  • – examinar si hay una explicación materialista que muestre que de la materia viviente no reproductora puedan surgir seres vivos con capacidad reproductiva
  • – el concepto “ordenador inteligente” (una inteligencia ordenadora) del libro “The Wonder of the World”, de Roy Abraham Varghese
  • – el concepto deísta o aristotélico de Dios, visto desde la teología natural, tal como lo desarrolla David Conway.

La “traca final” (y última obra de Flew) llegó en 2007, cuando él y el norteamericano Roy Abraham Varghese firmaron juntos un libro titulado, provocativamente, “There is a God” (Hay un Dios).
La respuesta desde la “inteligentsia” del nuevo ateísmo fue feroz. Básicamente, se acusó a Varghese de haber escrito el libro él sólo y de haber engañado a Flew para firmarlo. Un argumento que se usó es que en el libro aparece mucho vocabulario de inglés norteamericano, no británico. Empezó a usarle la palabra “senilidad” y “manipulación”.
El filósofo británicorespondió con una declaración a través de la editorial, asegurando que aunque Varghese dio la forma escrita al texto, el libro era de Flew y representaba su pensamiento. Al año siguiente, Flew insistió en que el libro era suyo en una carta a un académico de la Universities and Colleges Christian Fellowship.
Cuando murió Flew, la prensa mundial se hizo eco de cómo un famoso ateo de toda la vida había muerto como creyente en un Dios creador (aunque no llegase a ser el Dios providente o justo de los monoteísmos). A los militantes del nuevo ateísmo gruñón no les gustó nada, y los escritos recurriendo de nuevo a la “senilidad” volvieron a circular… aunque sin ningún dato médico para confirmarlo.
Desde California, Jillian Becker, conocida personal de Flew (“ambos éramos ateos conservadores”, dice ella) escribió a Inglaterra, al “Telegraph”, admitiendo que Flew le había explicado que sólo la existencia de “una inteligencia” puede explicar el universo. Pero lo lamenta y protesta: “¿es que el hombre que mejor ha defendido el ateísmo desde David Hume ha de recordarse como un deísta sólo porque se le ablandaron los sesos en sus últimos años?”
En respuesta a Becker escribió el filósofo católico escocés John Haldane, reputado tomista (y padre de familia). Haldane recuerda sus largas charlas con Flew en 2004 cuando filmaban un documental sobre filósofos, Dios y la ciencia, dirigido por Varghese.

“Le faltaba su antiguo vigor y agudeza y él mismo dijo que sufría algo de afasia disnómica, pero era claro acerca de los temas que le habían llevado pensar que las estructura fundamental física del universo y tipos particulares de complejidad microbiológicas apoyaban la hipótesis de una fuente creadora inteligente”, escribe Haldane.

Y añade:

“tengo cartas escritas a mano de todo un año debatiendo este razonamiento. En abril de 2005 escribió de su conversión a deísmo einsteniano. También mencionó su admiración por el liderazgo de Juan Pablo II.”

Para Haldane,

“es un error centrar la atención en su grado de vigor mental; él insistiría en que nos preguntemos cuán buenos son sus argumentos.”

Mientras tanto, las revistas del “nuevo ateísmo” se consuelan quitándole valor al pensamiento de las personas en sus últimos años o buscando conspiraciones manipuladoras. Un ejemplo que lo concentra todo es el artículo en ReligionDispatches.org del filósofo ateo Austin Dacey, antiguo miembro del think-tank secularista “Center for Inquiry”, implicado en revistas como “Skeptical inquirer” o “Free Inquiry”:

“Ya antes de publicar There is a God, el pensamiento teológico de Flew se estaba haciendo cada vez más incoherente, según me informaron antiguos colegas, que hablaron con él en privado en una convención de 2005 del Center for Inquiry. Los desvergonzados cuidadores evangélicos de Flew pueden haber explotado esta confusión. Tuvieron éxito al sacar todo un trabajo póstumo del filósofo mientras el hombre aún estaba vivo. […]
“Nunca he entendido que sea un apoyo a una creencia el que alguien la abrace cuando está muriendo, que los juicios reales o inventados de un Darwin o un Flew pesen más cuando su mente está afectada por la enfermedad, fatiga, el terror o la demencia. Si alguna opinión cuenta como auténtica sería la de aquellos que son autónomos. La autonomía disminuye con la coerción, que es una buena forma de describir la menaza inminente de la tortura eterna en el infierno”.

Por supuesto, son muchos los que no estarán de acuerdo con Dacey. Hay muchas banalidades que dificultan el pensamiento “autónomo” (fama, vanidad, distracciones, complejos, vergüenzas), y que ante la cercanía de la muerte desaparecen, dando precisamente más libertad a la persona para “pensar en serio”. La enfermedad y el dolor y la muerte forman parte de la realidad, y deben ser incluidas en cualquier reflexión seria. Sólo una cultura cobarde y narcisista las esconde para evitar que los hombres piensen.

Un grupo de obispos anglicanos planea convertirse en masa al catolicismo

Un grupo de obispos anglicanos planea convertirse en masa al catolicismo
La Razón
Sería la primera vez en 20 años que un número destacado de religiosos anglicanos se pasa al catolicismo,
Un grupo de obispos anglicanos del ala tradicionalista mantiene conversaciones secretas con el Vaticano para facilitar su conversión en masa al catolicismo, informa hoy “The Sunday Telegraph”.
Según el periódico, los prelados, que se oponen a la ordenación de mujeres obispo que se plantea la Iglesia de Inglaterra, han comunicado a la Iglesia de Roma su deseo de adherirse a ella.
Los obispos protestantes se reunieron la semana pasada en el Vaticano con asesores del papa Benedicto XVI y representantes de la Congregación de la Doctrina de la Fe para tratar el procedimiento de su proyectada deserción.
Si ésta se concretara, sería la primera vez en 20 años que un número destacado de religiosos anglicanos se pasa al catolicismo, y se produciría semanas antes de la celebración de un debate clave del sínodo general de la Iglesia de Inglaterra sobre la ordenación de obispos femeninos.

Catolicismo

Catolicismo
Término que originalmente se aplicaba a la Iglesia universal. A partir del Cisma de Oriente (1054), la Iglesia Occidental se proclamó como la única que debía ser conocida como católica, pero sus pretensiones no han sido aceptadas por importantes sectores cristianos. Los ortodoxos, los viejos católicos y los anglicanos se consideran también católicos, es decir, ramas de la Iglesia Católica Antigua y admiten gustosamente que la Iglesia de Roma también tiene derecho a esa condición. Varias iglesias protestantes históricas utilizan la palabra católico en sus credos y confesiones.
fuente bibl.
Ramos, Marcos Antonio, Nuevo Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas, (Nashville, TN / Miami, FL: Editorial Caribe Inc., Thomas Nelson, Inc.) 2000, c1998.

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