Analogías de redención


Por César Aníbal Villamil

Corría el año 1955 y Don Richardson y Carol Soderstrom, quien pocos años después sería su esposa, eran estudiantes del Instituto de la Pradera, en Canadá y escuchaban deslumbrados la conferencia de un grande entre los grandes del campo misionero, el Sr. Ebenezer G. Vine. Minuto a minuto Don, Carol y muchos otros estudiantes eran impactados por la profunda voz del Sr. Vine quien los instaba a partir al campo misionero.

Muchos de aquellos estudiantes recordarían la nudosa mano del Sr. Vine dirigida hacia el hipotético campo misionero cuando se reunieron, ya como misioneros, en las agrestes selvas de Nueva Guinea.

En 1962, a Don y Carol les fue encomendada la tarea misionera entre el pueblo sawi, una tribu que habitaba en los profundo de la selva, vivía en la edad de piedra y practicaba el canibalismo.Bible and indigenous

Poco a poco, los Richardson se fueron ganando la confianza de los sawis, aprendieron su idioma y costumbres y comenzaron a hablarles acerca de Dios y de cómo los amaba.

Los sawis los recibieron afectuosamente y les abrieron sus corazones. Al tiempo, los Richardson comenzaron a ser parte de la comunidad. Si bien algunos elementos culturales y de tradición chocaban con la cultura occidental, los Richardson comprendieron que debían aceptarlos tal y como eran; y así lo hicieron, con la excepción de una práctica muy arraigada que de inmediato trataron de erradicar: el canibalismo. Pero esta práctica tenía un agregado todavía peor. El hombre que era considerado como el mejor entre todos los hombres era aquel que conseguía hacerse amigo de alguien de alguna otra tribu y luego de ganarse su confianza absoluta lo llevaba hacia una emboscada donde él y los otros hombres sawis lo mataban y comían en un festival sangriento y cruel. El hombre que planeara y llevara a cabo la mejor traición era considerado como el mejor entre los sawis.
Si bien los Richardson trataban de combatir esa práctica se les hacía muy difícil. Lo único que lograron fue que hicieran todo a sus espaldas.

Para que comprendieran el amor de Dios, Richardson creyó que había llegado el tiempo para que les explicara exactamente cómo había sido la llegada de Jesús, cómo fue su vida, su muerte y posterior resurrección. Todo iba bien hasta que llegó a la parte donde les relató cómo Judas había traicionado a Jesús. Inmediatamente, Judas se convirtió en el héroe de los sawis. Según ellos, se había hecho amigo de Jesús y luego lo había traicionado. Había llevado adelante la mejor traición.

El impacto de lo que pasó fue tan grande que Richardson no pudo seguir con la historia y dejó las historias bíblicas para más adelante. Realmente no sabía cómo salir del pantano en el que se había metido.

Si bien él y Carol seguían hablando del amor de Dios, las cosas habían quedado un poco paradas después de la historia de Judas.
Unos meses después, se desató una guerra entre los sawis y otra tribu rival. Richardson trató de que detuvieran los enfrentamientos pero no podía hacer casi nada. Las treguas propuestas nunca fueron serias a causa de la tendencia de los sawis hacia la traición. ¿Cómo confiar en un pueblo que se basaba en la traición?

Cierta vez, sin embargo, todo se solucionó. De un día para otro, un sawi, amigo de Don, le dijo que no se preocupara más pues la guerra había terminado.

PAP96T-5Don le preguntó, entonces, ¿cómo podía estar seguro de eso? A lo que el amigo le respondió pues los jefes se intercambiaron los hijos de paz. ¿Qué eso?, preguntó Don. El amigo le respondió que los primogénitos de los jefes de cada tribu fueron enviados a vivir entre la gente de la tribu rival; por lo tanto, la paz sería duradera pues nadie atacaría a la otra tribu a riesgo de matar al hijo de su propio jefe.

Don le dio gracias a Dios y utilizó esa ancestral costumbre para contarles que Dios había hecho lo mismo con los hombres. Muchos años atrás, Dios había enviado a su Hijo Unigénito como el verdadero Hijo de paz que pudo reconciliar al hombre con Dios.
Poco a poco esta historia entró en las mentes y corazones de los sawis y muchos de ellos comprendieron que Jesús era el verdadero y definitivo Hijo de paz al que debían reconocer como su Salvador.

A partir de esta historia, Richardson elaboró una teoría misionera a la que llamó «analogías de redención» y la explicó como las llaves de Dios ocultas en las tradiciones de los pueblos que permiten penetrar las culturas y presentar a Jesús como el enviado de Dios para salvar al mundo. En el caso de los sawis, la llave fue el perfecto Hijo de paz que explicaba en términos que ellos podían comprender y asimilar el sacrificio de Cristo por cada uno de ellos.

Hoy, 95 % de la población de Nueva Guinea es cristiana y desde 1975 hay una Sociedad Bíblica, parte de las Sociedades Bíblicas Unidas, trabajando denodadamente en aquel país y desarrollando proyectos en las cárceles, trabajando en la ardua tarea de la alfabetización y distribuyendo materiales bíblicos a lo largo y lo ancho del país. La iglesia crece pujantemente y la gloria del Señor ilumina los corazones de muchos de los habitantes de la nación asiática.

Si bien los Richardson no fueron los únicos que desarrollaron sus ministerios misioneros en Nueva Guinea el libro escrito por Don Richardson, «Hijo de paz», editado por Editorial Vida en 1974, ubicó a Nueva Guinea en el mapa de las misiones mundiales.

http://labibliaweb.com/analogaas-de-redencian/

Otras notas relacionadas

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: