Es la Fe una Justicia?

Las preguntas a las que quiero una respuesta son la siguientes: Es la fe en Jesucristo un producto humano? Y si lo es, podría considerarse una justicia, es decir, como algo bueno que hace el hombre?

Porqué quiero responder esto? Sencillamente porque existen algunos creyentes que afirman que es el hombre quien produce la fe en Jesucristo, la cual es producida debido a que el hombre en su libre albedrío tiene la capacidad de hacer cosas buenas y malas, y es por medio de esa fe por la cual Dios los hace parte de Su pueblo. Es decir, Dios elige a quienes lo eligieron a Él primero, habiendo producido por ellos mismos la fe para creer en Jesucristo. Es evidente que aquellos que creen esto, están negando e ignorando la verdad revelada en la Biblia con respecto a la salvación de los pecadores.

El problema con esta creencia-la cual abunda en el evangelicalismo contemporáneo-es que hace que la salvación dependa del hombre y de su capacidad de elegir el bien o el mal. El hombre, afirman muchos, es capaz de hacer cosas buenas y cosas malas. Puede creer en Jesucristo o puede rechazarle. Esa es la posición que han adoptado con el fin de defender su humanismo, es decir, la “supuesta” libertad del hombre.

Entonces, si alguien afirma que la fe es un producto humano por el cual él ha decidido creer en Cristo, no podríamos concluir que esa fe se puede contar como una justicia? No podríamos decir que esa fe es algo bueno hecho por el hombre?

Pero, noten como esta afirmación niega las enseñanzas bíblicas. Por ejemplo, en el pasaje que quiero discutir hoy, Pablo le escribe a Tito lo siguiente,

4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” Tito 3: 4-7

Si la fe es el producto humano, debe entonces serle contada a un pecador como una justicia. Pero, no dice Pablo claramente que fue Dios quien nos salvó, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia?” Cómo puede ser posible que la fe sea el producto humano y a la vez que ésta no le sea contada como meritoria (noten que el obrar justicia implica que se le debe un pago a quien así haga) para su salvación. Suena un poco contradictorio.

Es decir, si un pecador produce fe en Jesucristo y es así como Dios lo injerta en Su pueblo y lo adopta como Su hijo, no contradice esto lo que Pablo le escribe a Tito con respecto a su salvación? O será quizás que sólo Pablo y Tito fueron salvos de esa manera?

La verdad que el apóstol le escribe a su hijo en la fe es que Dios no miró las “supuestas” cosas buenas que pudiera hacer un hombre, incluyendo-de ser posible-su fe; sino que cuando Dios decide salvar a un pecador, lo hace por pura misericordia, o por pura gracia, es decir, que la salvación es un favor inmerecido que Dios le da a un rebelde.

Dios no le debía nada a nadie. No era necesario salvar a nadie, pues todos los hombres habían transgredido Su Ley y por lo tanto merecían ir al infierno. Sin embargo, por el puro afecto de Su voluntad, derramó Su gracia sobre ciertos pecadores para otorgarles la salvación y libertarlos del pecado. Cómo? Pablo dice que ocurre por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

Y a qué se refiere con la regeneración? Regenerar quiere decir engendrar de nuevo, o hacer nacer de nuevo a alguien. En otras palabras, regenerar habla del nuevo nacimiento (Juan 3). Y cómo es que ocurre esta regeneración? Ocurre cuando Dios en su soberanía decide tomar a un pecador, otorgarle el arrepentimiento; darle el regalo de la fe para creer en Su Hijo; quitarle el corazón de piedra y poner dentro de él uno de carne; poner en él al Espíritu Santo para su santificación y futura glorificación. Es así como un pecador es hecho un hijo de Dios, un creyente, o un nacido de nuevo. Antes ese pecador estaba muerto espiritualmente, pero por la maravillosa obra de Dios en su corazón, ahora tiene vida espiritual (Leer Jeremías 31: 31-34; Ezequiel 36: 22-32; Juan 3: 1-10; Efesios 2: 1-5).

La verdad bíblica es que la fe es un don de Dios así como la salvación de un pecador (Efesios 2: 8-10). Y es por esa realidad por la cual la fe de un hombre no le es contada como una justicia, precisamente porque no nace de él, sino que es un regalo dado por Dios a un pecador al que le ha dado un corazón de carne capaz de actuar positivamente a esa fe que le ha sido dada.

Ni la fe ni el arrepentimiento son afirmados en la Biblia como el producto humano, sino que se dice que son un regalo de Dios al pecador al cual Él ha decidido salvar. Es por ello que la Escritura afirma que la salvación es de Jehová…exclusivamente suya. Soli Deo Gloria!

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