El Sello del Rey

El Sello del Rey

por Alejandro Riff

http://www.palabrafiel.com.ar

Efesios 1:13 En el cual esperasteis también vosotros oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

Descubrimientos arqueológicos recientes, encontraron mas de cien sellos usados como un medio de la autenticación para documentos de papiros escritos, del tiempo de los reinados de los Reyes David y Salomón. Es decir, un sello (que muchas veces consistía en un anillo con inscripción) era utilizado por los reyes para dar autenticidad a un documento. Si había un edicto real, dicho papel tenía que tener necesariamente el sello del rey.

Si el papiro no tenía este sello, era simplemente un papel sin valor, y por más importante que hubiera sido la declaración de su texto, por carecer de autenticidad, quedaba descartado. Cuando se emitía un documento real, el rey sellaba con su anillo sobre una especie de cera especial, que luego se solidificaba, quedando con la forma del mismo.

El sello del rey daba por sentado, que todo lo que decía el documento era fidedigno, y que contaba con la “aprobación de su voluntad”. Todo documento no sellado, era un documento falso sin autoridad. De la misma manera sucede con nuestros documentos de identidad o pasaportes. Si no tienen el sello de una autoridad del país, no sirven para certificar quienes somos.

Imaginemos que quisiéramos presentar este tipo de documentación “sin sello” para realizar un trámite comercial, bancario o ingresar a otro país. ¿Verdad que no serviría de nada.?

De la misma manera sucede con la verdadera autenticidad cristiana. Hay muchas personas que dicen ser cristianas, pero que carecen del sello de Dios en sus corazones. No se arrepintieron de sus pecados, por tanto el Espíritu de Dios no pudo venir a realizar una obra en ellos. Tienen una buena opinión de sí mismos, y se consideran buenos cristianos, a pesar que el anillo del rey de los cielos nunca tocó sus vidas, imprimiendo sobre ellos la mas mínima señal de Cristo. Se fabricaron ellos mismos un “pasaporte de cristiano”, pero sin el sello de Dios, pues nunca se entregaron de corazón a El.

¿Y que pueden hacer con este pasaporte falso de “cristiano.? Pues en en este mundo… muchas cosas. Muchas veces ese pasaporte falso les servirá para mezclarse con los verdaderos hijos de Dios, tomar parte en actividades de la iglesia, y en otras ocasiones este documento está tan bien falsificado, que pasan por “siervos de Dios” llevando un mensaje a otras personas.

De este modo dentro del llamado mundo cristiano, hay individuos con documentación falsa.

Quizá en este mundo podrán exhibir con orgullo su falsa identidad cristiana y de esta forma ser tenidos por personas respetables… pero una cosa es cierta: Ese pasaporte no le servirá para entrar al cielo. Aquel día que parta de este mundo y esté ante la presencia del mismo Dios, de nada le servirá su pasaporte falso. Pues Dios sabrá de antemano, si realmente esta persona fue sellada por el Espíritu Santo cuando estaba en la tierra.

El sello del Espíritu Santo, no es ni mas ni menos, que la obra de Cristo en el corazón de aquel que se arrepiente y cree en El. Por eso dice la Biblia “desde que creísteis fuisteis sellados”. Desde que oíste el mensaje del evangelio y lo aceptaste!

La incredulidad, la falta de entrega y el amor al pecado, impiden que se lleve a cabo que en una vida se ponga el “sello de Dios”.

Estimado amigo/a:

¿Tienes el sello de Dios en tu corazón.?

Si tu vida aun no tiene el sello de Cristo, estás en peligro, porque si hoy mismo fueras llamado a la presencia de Dios, no podrás entrar a los cielos. El infierno está lleno de “cristianos con documento falso”, por así decirlo. De nada te vale que hoy te acepten en un circulo cristiano, cuando tu sabes en tu interior, que no eres un cristiano o cristiana genuina. Puedes ganarte la simpatía de los demás, pero delante de los ojos de Dios, no eres aceptable hasta que te dejes sellar por El.

Te servirá una falsa identidad para esta tierra… ¿Y para la eternidad.?

Jesucristo te ama y quiere darte hoy una verdadera identidad en El. El sello del Padre celestial, está listo. Su mano está preparada. El Espíritu Santo está pronto, a venir a tu vida.

No le rechaces en este día. Abrele tu vida a Dios, derrite la dureza de tu corazón cual blanda cera… y el anillo del rey tocará tu alma, imprimiendo la verdadera identidad cristiana. ¡Serás un cristiano o cristiana autentica!

¡Que el sello de Cristo esté hoy en tu vida!

Efesios 4:30 el…Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.

Por Alejandro Riff

© 2008 – http://www.PalabraFiel.com.arhttp://www.palabrafiel.com.ar/articulos.htm

Permitida su distribución con mención de la fuente

Versión de la Biblia utilizada: Santa Biblia Reina Valera 1909 – por su fidelidad a los originales hebreo y griego.

http://www.conocereislaverdad.org/Elsellodelrey.htm

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20 mitos católicos referentes al Cristianismo Evangélico

20 mitos católicos
referentes al Cristianismo Evangélico

por Daniel Sapia
Ciertas creencias tradicionales, transmitidas de boca en boca, escuchadas en los pasillos y hasta muchas veces presentadas y mencionadas por catequistas (comprobado personalmente en foros públicos de debate), han tomado un estado de cuasi-verdad revelada, a causa de su continua, prolija e insistente repetición, a lo largo del tiempo.

Muchos podrían repetir tales creencias por encontrarlas particularmente útiles para sus personales intereses, indirectamente como forma de “defensa” de la Institución religiosa que predican. Ayuda a la consecución de esta práctica el poco interés de la persona por tratar el tema de manera honesta y objetiva, analizando el grado de “fábula” que la creencia tradicional podría conllevar: -“Si ayuda a sustentar lo que deseo creer, entonces mucho de cierto debe tener… y si tantos lo repiten ¿por qué no repetirlo también…?”, pensarán algunos.

En este artículo se presentan algunas de estas tradicionales creencias, con un breve comentario acerca de la veracidad de cada una de ellas. Quienes aún hoy creyéndolas y repitiéndolas deseen actuar con objetividad y honestidad, seguramente no dejarán de considerar lo aquí expuesto, si no para corregir al que la diga, al menos para ser prudentes al momento de sumarse a la errónea repetición tradicional.

Es mi anhelo que este trabajo resulte al lector de utilidad y de edificación espiritual, compartido no con fines de contienda o discriminación, sino de unión entre todos los que verdaderamente amamos a Cristo Jesús, Señor nuestro. Sea Su nombre bendito por los siglos.

1. «Los Protestantes»
(Una gran bolsa, en donde todo se mezcla)

Es normal que el Católico coloque en la bolsa de “los Protestantes” a diferentes denominaciones eclesiales, aunque estas conlleven implícitas y explícitas diferencias doctrinales entre si, cayendo en un “rejunte” totalmente heterogéneo que inhabilita para todo propósito su conjunta consideración. No obstante esto, el “rejunte” sucede, por ignorancia, por desinterés o -por qué no- por conveniencia. Si bien los Cristianos Evangélicos (“Los Evangelistas”) pueden ser considerados “Protestantes”, NO TODOS los denominados “Protestantes” son Cristianos Evangélicos. Ejemplos de Denominaciones NO Evangélicas son: Iglesia de los Santos de los Últimos Días (Mormones), Testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, Iglesia Universal del Reino de Dios, etc.[*]. En este sentido, una cosa es decir “Los Protestantes afirman…” a decir “Los Cristianos Evangélicos afirman..”, cosa que, por cierto, pocos se toman el trabajo de aclarar (tal vez por desconocimiento). Existe tanta igualdad de criterio entre los “Protestantes Testigos de Jehová” y los “Protestantes Bautistas (Cristianos Evangélicos)” como la que existe entre los “Cristianos Católicos” y los “Cristianos Adventistas”… Por eso, cuando escuchemos la expresión: -“Los Protestantes dicen….”, habría que ver de cuáles “Protestantes” habla. Cuando alguien echa mano a “la bolsa”, lejos de aclarar, confunde. Y tal vez justamente esa sea la intención, porque… “A río revuelto, ganancia de pescador”.

[*] La mención conjunta de estas denominaciones eclesiales no implica ni sugiere que exista entre ellas alguna similitud o comparación de sentido teológico, ni tampoco insinúa alguna equiparación respecto a la validez del mensaje que predican.

2. «El Protestante se fue de la Iglesia Católica porque la desconocía. Ya lo dice la frase popular: “Católico ignorante, seguro Protestante”…»

Lo primero que se me ocurre es imaginar lo duro que debe ser para un Católico que ama a su Institución el saber que alguien salió de ella teniendo reales y justificados motivos para hacerlo. Para eludir esta probable (y poco deseada) circunstancia, lo más sencillo es desacreditar al sujeto respecto de sus conocimientos sobre la Santa Madre Iglesia. Lo curioso es que cuando quien sale es un sacerdote ordenado, este argumento ya no funciona, y entonces se esgrime otra variedad ad hoc, como que se volvió loco o apostató de su fe “por una pollera”. En mi caso particular ASEGURO que conozco más de la Iglesia de Roma ahora, que mientras pertenecía a ella (durante 32 años). Y esta circunstancia, lejos de ser un factor de “arrepentimiento” por la decisión tomada, a contribuido a confirmar lo acertada de la misma. Es más, hasta me atrevería a decir que MUCHOS han salido de la Iglesia Católica Romana precisamente por haberla conocido, habiendo contrastado sus enseñanzas, dogmas y tradiciones con lo que la Biblia enseña.

3. «Los “Evangelistas” son nuestros “hermanos separados”…»

Esta expresión en el fondo conlleva no poco sentido peyorativo, aún a pesar de ser manifestada con buena intención. El Cristiano Evangélico es principal y fundamentalmente “CRISTIANO”, y como tal su anhelo y esperanza es estar unido a Cristo, no considerando necesario ni mucho menos prioritario o imprescindible el someter su vida espiritual a ningún jerarca religioso terrenal. En realidad quien “separa” es la Iglesia de Roma, quien abiertamente afirma que “fuera de ella no hay salvación” (Catecismo 846) y que además cataloga de hereje a todo fiel que no acate sus disposiciones doctrinales [*]. Y si de la Iglesia de Cristo hablamos, más bien los “separados” son quienes han decidido seguir mandamientos y tradiciones de hombres antes que obedecer lo revelado por Dios en la Escritura.

[*] “Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma…” (Catecismo 2089)

4. «El “motor” de la fe del Protestante es su anti-catolicismo…»

Si hablamos del Cristianismo Evangélico, pues, nada más lejos de la realidad. El centro de nuestra fe es Cristo y el motor que nos impulsa a predicar el Evangelio es el anhelo de llevar libertad en Cristo, especialmente a quienes creen otros evangelios, generalmente acomodado a los intereses particulares de su Institución religiosa. Esta actitud de exhortación -para algunos criticable- ya la recomendaba el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo, cuando le decía: “Te encarezco que… prediques la Palabra, que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta, con toda paciencia y doctrina” (2 Timoteo 4:2). Es probable que lamentablemente existan personas que prediquen a Cristo por mera contienda, pero esto no habilita a suponerlo como regla general. En resumen, el Cristiano Evangélico predica el Evangelio por amor, aunque sin negociar la verdad, exponiendo, de ser necesario, las falsas doctrinas que apartan a las almas del sencillo mensaje de Salvación en Cristo. Y si realmente lo hiciera “en contra de”, lo más razonable sería entonces que callara su verdad para que “su enemigo” permanezca en oscuridad espiritual, en lugar de predicarle la Biblia para que encuentre libertad y salvación en Cristo (aún a pesar del potencial riesgo que implica hacerlo…)

5. «El Evangélico proselitista desea robarle la fe al católico…»

El Cristiano Evangélico predica a Cristo, no a su particular denominación religiosa. En este sentido, él no desea robarle la fe a nadie, ni necesita hacerlo. Como discípulo de Cristo este Cristiano predica el Evangelio de la gracia de Dios en el sacrificio vicario y redentor del Mesías, a toda criatura, y cuando se dirige al pueblo Católico Romano, muy probablemente le advierte sobre las falsas doctrinas y tradiciones, ajenas y hasta contrarias al mensaje bíblico, que en su Institución se enseña. En esta misma línea, es tan erróneo decir que el Cristiano Evangélico desea “robarle la fe” al Católico como erróneo sería suponer que el apóstol Pablo deseaba “robársela” a los paganos Gentiles o el apóstol Pedro deseaba “robársela” al pueblo Judío.

6. «El Evangélico «Protestante» odia al católico…»

Atroz mentira de Satanás. El Cristiano Evangélico no odia a nadie, mucho menos al fiel católico. Odia al pecado, causa del sacrificio vicario de Cristo. Si en realidad el Cristiano Evangélico “odiara” al católico, creyendo estar predicando la “verdad que hace libre” (Juan 8,32), lo más lógico sería que SE LA OCULTE a “su enemigo”, en lugar de predicársela, incluso siendo frecuentemente causa de no pocos sinsabores, circunstancia ya mencionada en el punto 4 de esta serie.

7. «Las Sectas Protestantes fueron creadas hace apenas 500 años…»

Haciendo la diferenciación previa que se enuncia en el punto 1, es justo decir que no hubo “creación” de una nueva FE, sino más bien un popular y masivo resurgimiento de “la fe una vez dada a los santos” (Judas 1:3). Que producto de esto se formen diferentes comunidades eclesiales que pregonen esa misma fe no las constituye necesariamente por ello en una nueva “religión”. La Fe que se predica es la misma de la Sagrada Escritura, la cual no tiene “apenas 500 años”. ¿Dónde estuvieron estas personas durante 1500 años? Pues, formando parte de muchas comunidades eclesiales como los Valdenses, Hugonotes, Hussitas, Quakéros, Lolardos, etc., o incluso, por que no, hasta dentro mismo de la Institución Católica Apostólica Romana.

8. «Las Biblias Protestantes poseen una traducción acomodada y tendenciosa…»

Esto no es cierto. Y hasta me atrevería a afirmar que las traducciones “protestantes” de la Biblia al Español son de superior calidad literaria y fidelidad al texto mayoritario que las propias Biblias católicas. Y más aún: una de las primeras Biblias católicas en español fue la traducida por Monseñor Félix Torres Amat en 1884, desde el texto de la Vulgata Latina (de Jerónimo). Pues esta versión católica posee un sorprendente grado tendencioso de ideas pro-católicas (por demás evidentes, incluso frente a otras versiones católicas) en los innumerables agregados -señalados en letra bastardilla- de puño del mismo Torres Amat. Sirva el presente ejemplo como botón de muestra. El primero desde la versión Biblia de Jerusalén (católica) y el segundo de la mencionada versión española de Mons. Torres Amat:

“Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe. En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos” (Ef. 2:8-10, Biblia de Jerusalén)

“Porque de pura gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no viene de vosotros: siendo que es un don de Dios. Tampoco en virtud de vuestras obras anteriores, puramente naturales, para que nadie pueda gloriarse. Por cuanto somos hechura suya en la gracia, como lo fuimos en la naturaleza, criados en Jesu-Christo para obras buenas, preparadas por Dios desde la eternidad para que nos ejercitemos en ellas y merezcamos la gloria.” (Ef. 2:8-10, La Sagrada Biblia, Mons. Torres Amat. Comentarios agregados por el traductor, en color azul)

La única versión de la Biblia en español cuya traducción es tan corrupta que ni siquiera merece llamarse “Biblia” es la de los Testigos de Jehová, denominada “Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras”. Del resto, la mayoría, en mayor o menor medida, son útiles para comprender el sentido correcto de la Revelación de Dios. Y las traducciones “protestantes” (Reina-Valera a la cabeza), lejos de poder ser consideradas “corruptas o acomodadas”, me atrevo incluso a decir que están muy por delante de las traducciones católicas en cuanto a fidelidad y confiabilidad textual.

No es menester del presente punto el mencionar la exclusión de los (7) libros apócrifos, tema tratado oportunamente en estudios independientes y específicos.

9. «El Protestante “Sola Fe” desprecia las buenas obras…»

Por supuesto no es cierto. Lo que el Cristiano Evangélico cree es que sus buenas obras son consecuencia de la Salvación recibida a causa de su Nuevo Nacimiento espiritual en Cristo, y no un medio para MERECER dicha salvación. Por eso jamás despreciaría el buen obrar, pues este, ni más ni menos, es el testimonio fáctico de su nueva identidad como hijo de Dios. Dicho de otra manera: para el Cristiano Evangélico sus buenas obras tienen un significado especialmente importante, pues es testimonio del cumplimiento de la Palabra de Dios respecto a lo que dispuso de antemano, para que sus hijos practicaran… (Efesios 2:10). Lo que el Cristiano Evangélico NO HACE es darle a las Buenas Obras valor de “moneda de pago” por la Salvación eterna.

10. «El Protestante Evangélico no cree en la virgen María…»

¿Cómo no creer en alguien que la misma Biblia nombra, menciona, expone..? Por supuesto que el Cristiano Evangélico cree en la virgen María, pero no lo hace con las prerrogativas con que la adorna la fe Católica romana, sino que lo hace en función a lo que la Palabra de Dios revela: una joven virgen hebrea, temerosa de Dios y obediente a Sus designios, dichosa y bienaventurada como ninguna, elegida por Dios mismo para encarnar humanamente a Su unigénito Hijo Jesucristo. Lo que el Cristiano Evangélico no cree, son los adicionales místicos sobrenaturales que le adjudica la teología católica, ajenos a la Sagrada Escritura.

11. «El Protestante Evangélico no ama a la virgen María…»

Esta es una calumnia grave, además de extremadamente tendenciosa. Quien tal cosa afirme, o bien está inmerso en el más profundo desconocimiento, o bien sólo pretende “tomar ventaja” de una mentira infame, con tal de plantar en la gente un profundo sentimiento de desconfianza y odio hacia quienes “así -supuestamente- obren”. Nada más lejos de la realidad que suponer que el Cristiano no ama a la virgen María, esposa de José y madre de Jesús. Partiendo de la simplísima base de que no existe el menor motivo para no hacerlo, y muchos para guardarle amor fraternal, conforme a lo registrado en la Escritura. En este punto es por demás necesario aclarar que el Cristiano Evangélico reconoce una diferencia abismal entre la bienaventurada virgen hebrea María y la “semi-diosa” honrada por la Iglesia Católica Apostólica Romana denominada “Santísima Virgen” (CIC 975), “Inmaculada-sin pecado” (CIC 490/4), “Reina del Universo” (CIC 966), “Madre de Dios” (CIC 971), “Trono de la Sabiduría” (CIC 721), “Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora” (CIC 969), “Madre de la Iglesia” (CIC 975, 963), “Fuente de Santidad y Perfección de la Iglesia” (CIC 829), “Esperanza del Mundo”, etc. Tenga el lector por seguro que el Cristiano Evangélico, al igual que los discípulos y varones de Dios de las Sagradas Escrituras, no aman a este ídolo (Reconozco que estas palabras pueden ser duras para el católico amante de la “Santísima Virgen”, y especialmente a él le digo que lejos de mis intenciones el menospreciar su fe y sus creencias. No obstante las cosas que pueden influir directamente en el destino eterno de nuestra alma deben ser dichas con claridad, para que puedan ser evaluadas y sopesadas por aquellas personas que, abandonando sus prejuicios, busquen sinceramente agradar a Dios, siéndole obedientes conforme a Su Palabra revelada).

12. «El Protestante Evangélico no cree en los santos…»

La respuesta es similar a la ofrecida en el punto 10. El Cristiano Evangélico SI cree en los santos, ya que la palabra “santo” significa “apartado para Dios”, y ya en la Biblia encontramos mención de muchos de ellos. De modo tal que TODOS los hijos e hijas de Dios (Jn 1:11-13) son santos. Lo que el Cristiano Evangélico no cree es en “santos especiales” o “nombrados” por una jerarquía humana, resultado de su particular evaluación, y que, además, podamos o debamos depositar en ellos (o ellas) nuestra fe en anhelos espirituales sobrenaturales. El Cristiano Evangélico reconoce a muchas personas que han sido ejemplos en su vida de Fe, algunas con tal fidelidad que fue causa incluso de su martirio; no obstante la fe y esperanza del Cristiano está puesta SOLO en Jesucristo, el cual JAMÁS enseña, o siquiera INSINÚA, que podamos o debamos acudir a Él a través de “mediadores” y/o “mediadoras”.

13. «El Protestante Evangélico odia las “imágenes”, pero tiene fotos de sus familiares…»

Sólo alguien que no entiende lo que se le está diciendo puede considerar de utilidad esgrimir el argumento que acabo de reproducir. Quien lo hace se “sustenta” en que Éxodo 20:4 está “dividido en 2 partes”: 1) No te harás imagen… 2) No te inclinarás a ella…, considerando lícito el TRUNCAR AL MEDIO LA IDEA completa del versículo 20:4, con lo cual, entonces, el Mandamiento prohibiría el hecho simple de “HACER CUALQUIER IMAGEN, incluso un garabato…”. Por supuesto esto no es así. El Mandamiento prohíbe hacerse imágenes con el claro propósito de inclinarse a ellas para rendirle culto, cosa que, por cierto, nadie hace con la foto de su familiar… Argumentar lo de la “foto del familiar en la billetera” es el más claro síntoma de carencia de un argumento serio y fundamentado con el cual responder a la diáfana Palabra de Dios en Éxodo 20:4. Además, por si hace falta aclararlo, el Cristiano Evangélico no “odia” a las imágenes, sino al pecado de idolatría en el que pueden caer quienes depositen su fe en ellas o en quienes ellas representan…

14. «El Protestante yerra en su interpretación de la Biblia, porque lo hace literalmente…»

Siempre que alguien difiera de lo que el Magisterio católico defina “en exclusiva” (CIC 85) como verdad de fe “obligatoria de ser creída” (CIC 88), pues, obviamente “estará errando en la interpretación”. Ahora bien, después de haber lanzado esta frase y con ello haber dejado plantada la idea primordial (a saber, que se está en un error), se evaluará el mejor argumento que luzca más convincente para darle fundamento a dicha afirmación. Uno bastante frecuente es decir que “yerra porque se interpreta literalmente”, o, cuando mejor convenga “… porque se interpreta simbólicamente…”, o sino que “se sacan las palabras de contexto…”, o que simplemente son “ocurrencias personales” producto del libre examen.. Otros, tal vez más despreocupadamente honestos, dirán que la interpretación correcta es la de la Iglesia, simplemente “..porque la Iglesia así lo dice y punto…”. Aunque alguien se sorprenda de que este argumento pueda utilizarse, considere que esta idea ya vive en el espíritu central de la frase de Ignacio de Loyola contenida en sus famosos Ejercicios Espirituales: “Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo creer que es negro, si la Iglesia Jerárquica así lo determina” (Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, Reglas para sentir con la Iglesia, 365:1). Dicho de otra manera, Ignacio de Loyola recomienda obediencia ciega a la Jerarquía eclesial Católica Romana.

Lo cierto es que gracias a ciertas experiencias pude comprender la enorme diferencia que existe entre leer las Sagradas Escrituras para conocer, entender, aprender y obedecer la Voluntad de Dios, a la mera acción de abrir la Biblia para buscar la mejor manera de justificar las sugerencias doctrinales que la Jerarquía de la Iglesia obliga a adherir irrevocablemente (Catecismo 88). Es más que claro, entonces, por qué la idea de “Sola Escritura” es tan vehementemente rechazada por Roma: sólo con Ella no alcanza (ni remotamente) para fundamentar todo lo que la Curia propone para ser creído…

15. «El Evangélico, como ya se cree salvo, no le importa si vive pecando alegremente…»

No es cierto. Estos no son más que prejuicios de personas que no han tenido oportunidad de vivir lo que un Cristiano Evangélico ha vivido, y por ende, hablan de lo que desconocen. Si bien nunca dejaremos de ser pecadores mientras vivamos en esta tierra, los hijos de Dios, renacidos espiritualmente por gracia por medio de la fe (Ef. 2:8), somos pecadores JUSTIFICADOS EN CRISTO. Esta circunstancia, lejos (muy lejos) de ser tomada como una especie de “licencia para pecar”, redobla en la “nueva criatura” (2 Cor 5:17) el anhelo de ser hallado digno de poseer tamaño tesoro recibido: la justificación ante el Padre por medio de -nada menos- la sangre derramada de Cristo. El Cristiano Evangélico cuida su testimonio de vida, pero lo hace por amor a quién pagó por su libertad espiritual, no por egoísmo personal para “no perder algo que consiguió” (Gracia Santificante).

16. «A los Evangelistas les lavan el cerebro y les sacan la plata…»

Hasta yo mismo, cuando pertenecía a la Iglesia Católica Romana, repetía esto (sólo porque lo había escuchado) . Ahora me doy cuenta cuán falsa es esa afirmación. Y hasta me atrevo a decir que no sería nada raro que, en este punto, el acusador pasara a ser la real víctima. Respecto a “lavar el cerebro”, creo que no existe una forma más clara y evidente de ejercer dicha práctica que decirle a la feligresía (de manera indirecta, claro) que NO PIENSE NI DECIDA, pues alguien ya pensó y decidió, y sólo se debe limitar a obedecer obligatoriamente lo que se propone como cierto (Catecismo 88), y aunque algo lo vea de color blanco “debe afirmar que ES NEGRO si la Iglesia Jerárquica así lo determina”, tal cual lo expresa textualmente Ignacio de Loyola en sus “Ejercicios Espirituales” (365:1), escrito empleado como material de formación en los Seminarios para Sacerdotes Católicos. Y en cuanto a que “te sacan la plata”, pues, nadie es obligado, contra su propia voluntad, a entregar absolutamente nada. Cada cual ofrenda conforme a su deseo y compromiso con la obra y con el Señor. Que pudieran existir (tal vez) tristes excepciones en donde se genere en las personas sentimientos de culpa por “ofrenda escasa” o falta de ella no alcanza ni remotamente para convertirlo en regla general. Cada cual dará cuentas al Señor de cómo ha pastoreado su rebaño. Pero en este particular punto bien vale mencionar que aquí, en Argentina, el culto Católico Apostólico Romano es sostenido económicamente por el Estado Argentino, tal cual lo expresa el Artículo 2° de nuestra Constitución Nacional. Esto significa que el Estado mantiene a la Iglesia con el dinero -por ejemplo- que recauda de impuestos. O sea, YO MISMO (junto con miles y miles de personas), con el pago de mis impuestos, me veo indirectamente obligado a ayudar a sostener a una institución religiosa que nada tiene que ver conmigo. Precisamente ESTO ES SACARME EL DINERO, y no el hacer una ofrenda voluntaria, con mi total consentimiento, a la comunidad cristiana en donde me congrego, que además, vale destacar, no tiene subvención ni sostenimiento económico alguno por parte del Estado (Como si lo posee el culto Romano).

17. «Los Protestantes Evangélicos son FANÁTICOS FUNDAMENTALISTAS…»

Aquí doy la razón (sorpresa!), comprendiendo las razones por las cuales el católico pueda pensar de esta manera. Al Evangélico se lo considera “fanático” porque seguramente su actitud perseverante de predicar el Evangelio con denuedo es comparada con la apática actitud de la mayor parte de la feligresía católica. Con lo cual, es razonable que si el comportamiento del católico es visto como “normal”, el del Cristiano Evangélico sea visto como “fanatismo”… Ahora bien, si entendieran Y VIVIERAN que el predicar el Evangelio es un mandato recibido del Señor (Marcos 16:15), entonces probablemente no verían “fanatismo”, sino “obediencia”. Respecto a esto, el apóstol Pablo en 1° Corintios 9:16 no podía haber sido más claro (vale leerlo). Y “fundamentalistas” perfectamente podría considerarse desde una acepción positiva, si entendemos que el Cristiano Evangélico “contiende por la Fe una vez dada a los santos”, tal cual encomienda el apóstol Judas (Judas 1:3). ¿Era este apóstol un “fundamentalista”? ¿Eran “fundamentalistas” el resto de los apóstoles, especialmente Pedro y Pablo? Conforme a esta acepción “positiva” no caben dudas, al punto de haber recibido el martirio por ello.

18. «Los Protestantes Evangélicos idolatran a la Biblia..»

¿Qué es “idolatrar la Biblia”? ¿Será el leerla con denuedo? ¿Será el respetarla? ¿Será el obedecerla? ¿Será el consultarla para cotejar en Ella si algo es de Dios o, en cambio, son fábulas y doctrinas de hombres? Alguien alguna vez me dijo que “si no idolatras a la Biblia… ¿te atreverías a pisotearla?…”, a lo que respondí: “¿te atreverías a pisotear una foto del Papa..?. Claro que no, ¿no es cierto? entonces, ¿idolatras al Papa por ello?..”. En la Biblia se encuentra “todo y sólo” lo que Dios quiso revelar al hombre, enseñando “sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar para salvación nuestra”, tal como lo expresa el Catecismo católico 106 y 107. Con lo cual el Cristiano Evangélico no “idolatra” a la Palabra de Dios, sino que la lee para conocerla, entenderla y aplicarla para su vida. No obstante es una triste (y sorprendente) realidad que muchos “Cristianos”, además de no practicarlo, critican a quienes lo hacen.

19. «Los Protestantes Evangélicos se creen dueños de la verdad..»

Quienes conforman la Iglesia de Dios, el Cuerpo de Cristo, formado por todos los renacidos por gracia, por medio de la fe en el sacrificio vicario del Cordero de Dios, no son “dueños” de la verdad, sino que son su “columna y baluarte (o sostén)” (1 Timoteo 3:15). Estos son los encargados de mantener incólume el mensaje del Evangelio, “contendiendo ardientemente por la fe UNA VEZ DADA a los santos” (Judas 1:3) en respuesta a las falsas doctrinas que ya desde los primeros tiempos serían enseñadas (Gálatas 1:8-9, Hechos 20:29, 1 Timoteo 4:1-5, 2 Timoteo 4:1-5, etc.). Transmitir lo que “ESTÁ ESCRITO” no es creerse dueño de la verdad, sino ser su columna y baluarte, tal cual lo expresa la misma Palabra de Dios. Ahora bien, no deja de ser curioso que quienes afirman la frase de marras no perciban que quienes justamente se reconocen como “dueños de la verdad” son aquellos que enseñan que SOLO lo que ellos interpretan es lo correcto y válido (Catecismo 85, 88, 100, etc.), con más razón y especialmente cuando esto que se enseña posee también elementos ajenos a la misma Biblia (Catecismo 80-82, 97, etc.)

20. «Las sectas protestantes son más de 30.000..»

No es raro escuchar esto cuando alguien desea propagandear la idea de la “gran división” del Protestantismo en “innumerables sectas”. Quien tal cosa diga incurre en un error, producto de repetir lo que escuchó que otro repitió por haber escuchado a otro que repitió… Como ejemplo, expresiones en este sentido pueden encontrarse aquí y aquí.

La World Christian Database (de la World Christian Encyclopedia) enumera poco más de 9.000 denominaciones cristianas, de múltiples y variadas raíces, pero entre las cuales incluye no sólo a la Católica Apostólica Romana, sino también a las Ortodoxas (Rusa, Serbia, Griega, Copta, Armenia, etc.) Pero esto no es todo, porque estas aproximadamente 9.000 denominaciones no sólo incluyen a las ¿”sectas”? mencionadas, sino que además TODAS ELLAS son replicadas conforme a cada país en donde poseen presencia!. De modo tal que la Iglesia Católica Romana de España es contada como una denominación cristiana DIFERENTE a la Iglesia Católica Romana de México (por ejemplo), y la Convención Evangélica Bautista de Argentina es contada como denominación cristiana DIFERENTE a la Convenção Batista Brasileira.

Si bien es una realidad que existen diversas denominaciones CRISTIANAS EVANGÉLICAS (unidas en lo primario y con libertad en lo secundario), esto no justifica la intencionada exageración de la expresión de marras, muy especialmente si tomamos en cuenta lo comentado en el punto 1 de esta serie de 20 mitos sobre el Cristianismo Evangélico.

Lo cierto, y que vale destacar, es que todas las veces que me han presentado el argumento de “las más de 30.000 sectas”, he solicitado el nombre de cada una de ellas. Y hasta ahora siempre ha sucedido lo mismo: nunca hubo respuesta.

. . .

Hasta aquí los 20 mitos Católicos referentes al Cristianismo Evangélico. Seguramente habrá algunos otros con los cuales complementar este artículo. No obstante lo presentado bien puede considerarse como un adecuado “punto de partida”.

Bendiciones en Cristo
Daniel Sapia

ACTUALIZADO AL 25/11/2004

Me ha llegado por correo un artículo titulado “Daniel Sapia no conoce a la Iglesia que tanto critica”, en donde el autor ensaya (infructuosamente) refutar lo expuesto en este artículo. Lamentablemente dicho autor no da a conocer su nombre, con lo cual el escrito termina resultando ANÓNIMO [1]. Curiosa actitud, para alguien que no sólo allí me nombra 50 (cincuenta) veces, sino que además se ha tomado el trabajo hasta de acompañar al escrito con una foto mía. Para pensar: peculiar “verdad” aquella que se defiende detrás del anonimato… Otra actitud que habla del perfil de este autor es el no haber colocado el enlace web del artículo criticado, cosa que no sólo es de SENTIDO ÉTICO, sino que además así expresamente se solicita en la página principal de este sitio web. Por último, y de forma desagradablemente peyorativa, me trata de “apóstol de un triste evangelio de resentimiento e ignorancia” con un “público propio que está listo a creer en un periquete lo que sea que se diga contra la Iglesia Católica..” a quienes no duda en calificar como “pobres gentes que se guían por sus sentimientos de rechazo a la Iglesia [Católica Romana]..”. Como si todo esto fuera poco, la calidad y veracidad de exposición de este anónimo autor es tan pobre que ni siquiera merece ser comentada, pues pone en mi boca cosas que NUNCA DIJE, otras las tergiversa y muchas simplemente las ignora. Nada nuevo bajo el sol.

[1] Con posterioridad me he enterado que el autor del escrito (aunque con otro título), es Carlos Caso-Rosendi, un católico romano residente en EUA. Hace pocos días tuve oportunidad de conocer sus expresiones “en vivo”, en un foro de debate. Habiendo experimentado su lamentable estilo provocador y peyorativo, pude comprender las raíces de donde pueden llegar a nacer comentarios como los precedentes.

Artículo relacionado:
Comentarios a las opiniones de Carlos Caso-Rosendi sobre lo desarrollado en este artículo.

http://www.conocereislaverdad.org/mitos.htm

Ser “Protestante” ¿ Qué significa ?

Ser “Protestante”
¿ Qué significa ?

por Daniel Sapia

Si buscamos el término “Protestar” en un diccionario, encontraremos una definición similar a la siguiente: “Manifestar desacuerdo por algo”. Por consiguiente, permítaseme una gran síntesis, podemos definir que “protestante” es aquella persona que, al ejercer la protesta, manifiesta su desacuerdo por algo.

Por supuesto, a partir del siglo XVI esta palabra cargó con un significado específicamente aplicado a los Reformadores que expresaron o manifestaron su desacuerdo con los criterios doctrinales y tradicionales aplicados por la Iglesia Católica Romana, considerándolos alejados del verdadero cristianismo, bíblico y apostólico, de los primeros siglos de la iglesia.

Si bien en la historia de la iglesia de Cristo muchos fueron (y son) los verdaderos cristianos que resistieron (y resisten… y resistirán…) los atropellos, desvíos y falsificaciones ejercidas por la Institución Religiosa fundada por el emperador Constantino en el año 313, el primer gran Reformador fue el monje agustino alemán Martín Lutero (1483-1546), quien en el año 1517 emitió su desacuerdo contra el libertinaje curial católico de pago de indulgencias en moneda como medio para obtener la absolución de pecados. La causa desencadenante sucedió cuando llegó cerca de Wittenberg, un fraile domínico llamado Juan Tetzel recogiendo dinero para acabar la construcción de la iglesia de San Pedro en Roma, dando indulgencias a cambio, con autorización del mismo Papa y del arzobispo de Mainz. Tetzel afirmaba que cada vez que se oía sonar el dinero al caer en la caja de recaudación, se libraba un alma del Purgatorio. El pueblo entendió que se compraba no solo el perdón de los pecados pasados sino aún el derecho de pecar durante unos días futuros, doctrina que soltó todos los lazos de la moralidad. Este atropello y degeneración fue conocido por Lutero a través del confesionario (él aún era sacerdote católico), escribiendo indignado las 95 famosas tesis y clavándolas en la puerta de la catedral de Wittenberg.

Por lo expuesto, un diccionario secular que poseo, dice:

“PROTESTANTISMO: Teol. 1. Movimiento religioso nacido en el s. XVI y promovido por Lutero, que, al no reconocer la autoridad papal, se separó de la Iglesia Católica. 2. Conjunto de los protestantes.”
“PROTESTANTE: 1. de protestar, que protesta. 2. Que sigue al luteranismo o cualquiera de sus sectas. SIN. Anglicano, calvinista, evangelista. 3. Perteneciente a estos sectarios.”
(Gran Diccionario Everest de la Lengua Española – pág. 1803 – Editorial Everest S.A. – León, España)

A partir de esta pequeña introducción, podemos citar la conveniente actitud del Catolicismo Romano de definir al “Protestante” sencillamente como el “..seguidor de Lutero y de la religión que este fundara hace solo 500 años, separándose de la verdadera Iglesia fundada por Cristo, sobre Pedro, hace 2000 años”.

Por supuesto esto es inexacto, y el presente escrito intenta aclarar esta tendenciosa tergiversación para toda persona que desee comprender “Porqué un Protestante es Protestante…”

¿ Protestantismo en la Biblia ?

Desde la época apostólica se predicaba y exhortaba al pueblo advirtiendo respecto de las creencias heréticas que se intentaban infiltrar. No son pocos los pasajes en que los mismos apóstoles toman precaución respecto al tema, y aconsejan no solo “detectarlas”, sino “combatirlas” (doctrinalmente hablando).

Pablo, en su carta a los Gálatas, declara anatema a todo el que predique “otro evangelio”, aún aunque sean ellos mismos quienes lo hagan, o un ángel bajado del cielo. Para el apóstol es mucho más importante el mensaje transmitido que quien lo transmite. No importa “QUIEN” lo dice, sino “QUE” dice. (Concepto totalmente contrario a la famosa “Infalibilidad Papal”, que indica que lo que diga el Papa ex-cátedra es cierto y verdadero aunque no exista en el Canon Bíblico)

“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” (Gálatas 1:7-9)

El mismo apóstol Pablo, instruía a su discípulo Timoteo, a tener cuidado de los que prediquen “fábulas”. Le encargó predicar la Palabra (Evangelio de la gracia de Dios) en todo tiempo, redarguyendo, exhortando y reprendiendo a quienes fueran voceros de esas “fábulas”, que no hacían más que apartar a la gente del verdadero Evangelio. ¿Cuál sería, entonces, la actitud de Timoteo en caso de toparse con un predicador de fábulas? Lo mismo hizo Martín Lutero.

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2° Timoteo 4:1-5)

Pablo reprendió al mismo apóstol Pedro, cuando entendió que una actitud de este último no era concordante con el Evangelio recibido. Pablo no tuvo cuidado en reprender a Pedro (para muchos el primer Papa) por su hipocresía, y cara a cara le manifestó su protesta.

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” (Gálatas 2:11-14)

En su carta a Tito, también el apóstol deja claras instrucciones de combatir la falsa doctrina y los falsos evangelios. Es sentir constante de Pablo el levantar voces en contra de las enseñanzas y prácticas heréticas.

“Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” (Tito 1:13-14)

“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.” (Tito 2:15)

En definitiva, ¿qué le pide Pablo a Tito? “…Habla, exhorta, reprende, no te quedes callado… ¡¡expone tu desacuerdo hacia las enseñanzas de falsos evangelios…!!” Lo mismo hizo Martín Lutero.

El apóstol Judas es mucho más directo, exhortando al pueblo de Dios a contender ardientemente por la fe dada una vez a los santos (nótese: “una vez dada”, lo cual contradice a la usina doctrinal católica a través de los siglos, a mano de sus Papas “infalibles”…). ¿Cuál sería entonces la actitud de los discípulos del apóstol Judas al toparse con alguien que predica una fe DIFERENTE a la que fuera dada UNA VEZ? Lo mismo hizo Martín Lutero.

“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (Judas 1:3)

El conocido texto de la 1° carta de San Pablo a Timoteo donde afirma que LA IGLESIA ES COLUMNA Y BALUARTE (sostén) DE LA VERDAD REVELADA [1], habla de la misión de la Iglesia (por supuesto no se refiere a la Romana sino a la comunidad de creyentes en Cristo) como “puntal primario” del verdadero Evangelio a transmitir. Es lógico que una de las maneras de llevar a cabo esta misión es ELEVANDO UNA PROTESTA en caso de encontrar desvíos doctrinales en la transmisión y práctica del mensaje. Eso hizo Martín Lutero.

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” (1° Timoteo 3:14-15)

Yo me pregunto: ¿Qué hubiera hecho CUALQUIER apóstol en caso de encontrarse con alguien que predicara la obtención de la gracia y el favor de Dios a cambio de pagar determinada suma de dinero? ¿Hubiera elevado su protesta y hubiera expuesto su opinión basado en la Escritura? ¿O hubiera guardado subordinado silencio ante la instrucción impartida por el “ministro de Dios” de turno?

Pues en la Biblia tenemos un relato muy acorde al tema que tratamos, el cuál testimonia la reacción del apóstol Pedro (no lo que hubiera dicho… sino LO QUE DIJO) ante una situación muy similar. Leámosla y pensemos por un momento e imaginemos a este apóstol de Jesucristo (Simón Pedro) escuchando la “proposición” de un fraile católico-romano (de la orden de los Domínicos – Juan Tetzel) al momento de recaudar fondos para terminar de construir “SU” propia basílica (o sea, la basílica del propio Pedro, tal su nombre “basílica de San Pedro” [2]..) en Roma, donde hoy se encuentra el Vaticano.

“Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.

Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.

Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.” (Hechos 8:14-25)

Escrito está, el testimonio del “protestante” Simón Pedro…

Aclarando las cosas…

No existe una relación con Dios Padre a través del “Protestantismo” (por sí mismo)
El único Camino al Padre es Jesucristo. NO HAY OTRO. O somos Cristianos, o no lo somos.

El “Protestante”, primeramente es CRISTIANO. Nuestra mayor bendición es poder reconocernos como CRISTIANOS EVANGÉLICOS. Por declaración de fe, por creencia, por obediencia a la Palabra de Dios. No por pertenecer a una institución “X” con bonito cartel en la puerta. Jesucristo no reconoce a Su Iglesia por el cartel que tenga en la puerta. Jesucristo es Dios, y en este mismo momento Él está viendo quiénes son “SU IGLESIA” y quienes no, por más que tengan enormes cruces colgadas del pecho, o Biblias bajo el brazo, o se vistan con llamativos atuendos, o se arrodillen en majestuosas catedrales. Jesucristo ve el corazón. Gloria a Su santo nombre.

El “Protestante” es un Cristiano que, por amor al Salvador y celoso de Su Evangelio de la gracia de Dios, PROTESTA ante el libertinaje doctrinal de una Iglesia corrompida y apartada del verdadero Evangelio predicado por Jesucristo y los apóstoles, el cual poco y nada tiene que ver con el practicado en los primeros siglos, que ha rebajado a la Biblia como Palabra de Dios, subordinándola a una variada gama de tradicionalismos religiosos sustentados solo por conveniencias humanas, y advierte a los honestos feligreses católicos que, suponiendo “cumplir” con Dios en base a lo que su jerarquía eclesiástica les impone, no hacen más que seguir a otros dioses y otros evangelios, cuyo fin es camino de perdición.

Doy personal testimonio en base a los 32 años que pertenecí al Catolicismo Romano.

No obstante, el católico gusta de llamar “Protestante” a su contendiente y no “Cristiano Evangélico”. Tal vez porque el segundo lo dejaría expuesto a evidenciar que su fe, entonces, NO SERÍA CRISTIANA. ¿Se entiende? Me explico: No parece extraño que un Católico contienda asuntos de fe con un Protestante. LO RARO SERÍA QUE UN CATÓLICO CONTENDIERA DE FE CON UN CRISTIANO. Eso sería inadmisible. Porque.. ¿Cómo podría contender con un Cristiano si él mismo se dice Cristiano?

Por eso, ordenado según el nivel de “desprecio” que se quiera manifestar (de menor a mayor), un Cristiano Evangélico puede ser llamado por un Católico como:

a) Hermano esperado
b) Hermano separado
c) Protestante
d) Sectario – Fundamentalista
e) Hereje – Apóstata

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” (Mateo 5:11-12)

A diferencia del Católico Romano, el Protestante no “defiende” ni predica a una iglesia “X”. El Cristiano Evangélico llama a las almas a que entreguen sus vidas a Jesucristo, cumpliendo la Gran Comisión de Jesucristo de predicar Su Evangelio de la gracia de Dios (Marcos 16:15). El Catolicismo Romano llama a las personas a pertenecer a la Iglesia Católica Romana y jurar obediencia a su Romano Pontífice, al Magisterio de obispos y a su incomprobable Tradición, so pena de excomunión para quien así no lo haga (Ver los anatemas, maldiciones y excomuniones para quienes no cumplan los Cánones del Concilio de Trento)

“El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles “(LG 23). “El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad” (LG 22; cf. CD 2. 9). ” Catecismo de la Iglesia Católica N° 882

“Están plenamente incorporados a la sociedad que es la Iglesia aquellos que, teniendo el Espíritu de Cristo, aceptan íntegramente su constitución y todos los medios de salvación establecidos en ella y están unidos, dentro de su estructura visible, a Cristo, que la rige por medio del Sumo Pontífice y de los obispos, mediante los lazos de la profesión de la fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión…” CIC N° 937

Los “Solas” de la Reforma

Si hemos de permanecer fieles a las Escrituras y al Señor Jesucristo, debemos “contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos” (Judas 1:3). Si no vamos a estar firmes donde la iglesia antes estuvo firme valientemente, y si no vamos a defender adecuadamente la fe, finalmente traicionaremos nuestro tesoro más grande: la autoridad de la Palabra de Dios. Si no hablamos con la voz más clara posible donde la fe está sufriendo ataques, vamos a huir de la batalla y finalmente vamos a perder el patrimonio que nos han legado los fieles maestros del pasado.

La Reforma Protestante no fue solo un movimiento de queja contra la venta de indulgencias. Fue una reforma teológica. Esta reforma teológica se sustentó sobre cuatro pilares que formaron la base sobre la que se pararon los Cristianos para reafirmar el Evangelio bíblico. Estos pilares son: Solo por la Fe, Solo por Gracia, Solo por medio de Cristo y Solo las Sagradas Escrituras.

Solo por medio de la Fe (Sola Fide)

Como dijera el mismo Martín Lutero: “Aunque la obra de redención misma se ha realizado, todavía no puede ayudar y beneficiar a un hombre a menos que crea en ella y experimente su poder salvífico en su corazón” (Plass, 2:706). Si «el hombre es justificado por fe» (Romanos 3:28) , dos cosas muy importantes deben notarse acerca de la fe que lleva al pecador creyente a la gracia.

Primero: la fe no es magia. No hay virtud salvífica en la fe misma. No hace que la gracia se origine y exista. Se hace consciente (por el Espíritu Santo) de algo que ya está allí. Es como si abriéramos los ojos para ver el sol que ya estaba allí, antes de que lo viéramos. El abrir nuestros ojos no hace que el sol brille. Creer no lo hace a uno Cristiano como por magia.

Segundo: La fe no es un atributo natural del corazón humano. Es un don que Dios nos da, mediante el oír la predicación del Evangelio y por la obra del Espíritu Santo.

La fe es descansar, confiar, aferrarse y esperar. Es aceptar las promesas de Dios por lo que realmente significan. Con respecto a la justificación es aceptar la declaración de Dios en sentido literal: «..mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia…» (Romanos 4:5)

El pecador justificado recibe al Espíritu Santo mediante la fe en el Evangelio , y el justificado se gloría solo en la cruz de Cristo, haciendo que la acción salvífica de Dios en Cristo sea la afirmación central de su testimonio cristiano.

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.” (Romanos 3:28)

Solo por Gracia (Sola Gratia)

Dicho sencillamente: la actividad salvífica de Dios está FUERA del ser humano. Se enfoca en la persona de Jesucristo, y el único fundamento de su obra salvífica es la gracia. El pecador es salvo solo por gracia. Gracia significa ser aceptado por Dios a pesar de ser totalmente inaceptable.

Alguien podría decir: “¿podemos entonces pecar libremente…?”
Después de presentar la doctrina de la gracia a lo largo de varios capítulos, el apóstol Pablo dice: «..qué pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde..?» (Romanos 6:1). Su respuesta es una simple construcción griega que literalmente dice: «EN NINGUNA MANERA».

La expresión “por gracia” significa “por regalo”. Y es sabido que un regalo no se merece, sino dejaría de ser un regalo. No existe ninguna obra que el ser humano pueda realizar para “ser merecedor” de la salvación. Ella es un regalo de Dios, por medio de la fe. Nadie puede “gloriarse” diciendo que por haber hecho tal o cual cosa, se ha hecho “merecedor” de la salvación eterna de su alma.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)

“…siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús..” (Romanos 3:24)

“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:5-7)

Para ampliar, recomiendo leer en este mismo sitio:

Salvados por gracia… ¿También lo merecemos por obras?
http://www.conocereislaverdad.org/lasalvacionporfe.htm

Solo Cristo (Solus Christus)

La obra y muerte de Cristo a nuestro favor es la única base de nuestra aceptación y continua comunión con Dios. Aún nuestra relación con Dios debe centrarse en Cristo. Cristo es el principio y fin de la fe Cristiana.

Como el apóstol escribiera: «Pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo..» (Juan 1:17). Si hubiera algún otro Camino para llegar al Padre, la muerte de Cristo resultaría prescindible.

Sin intención de desviarme del tema, en este punto no puedo evitar recordar lo afirmado por la Iglesia Católica Romana en su Catecismo N° 1260, cuando dice que gracias al amor infinito de Dios, alguien puede ser salvo aún sin conocer a Cristo y Su Evangelio…

Dice el catecismo católico Romano
“Todo hombre que, ignorando el evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado.” (CIC N° 1260)

Dentro de una teología que, especialmente desde el medioevo, iba desplazando el centro de gravedad de la teología a la Santa Sede, María y los santos, la Reforma planteó la necesidad de devolver a Cristo el lugar que le correspondía dentro de una visión cristiana.

Jesucristo es nuestro único Salvador (Hechos 4:12), nuestro único Mediador (1° Timoteo 2:5 y Hebreos 9:15, 12:24), y nuestro único Sacerdote (Hebreos 10:19-22)

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12)

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre..” (1° Timoteo 2:5)

“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna..” (Hebreos 9:15)

“…a Jesús el Mediador del nuevo pacto..” (Hebreos 12:24)

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (Hebreos 10:19-22)

Solo las Sagradas Escrituras (Sola Scriptura)

La Biblia y solo la Biblia es la regla (canon) infalible del Cristiano. Ella es suficiente para transmitir la Revelación completa de Dios en orden a la salvación eterna del ser humano pecador.

La palabra CANON deriva del hebreo y griego (“cané” y “kanon”) que significan literalmente “una vara o regla o caña utilizada como patrón para realizar mediciones”. Por consiguiente, el “Canon Bíblico” es la regla de fe a utilizar cuando queremos saber si una afirmación, doctrina o práctica espiritual “es de Dios”. Solo debemos acercarla a la regla, solo debemos confrontarla con el «kanon» correspondiente, La Biblia.

El Cristiano no necesita de Papas ni concilios para que le expliquen lo que las Escrituras significan. Además, las Escrituras están por encima de los pronunciamientos papales o conciliares, mostrándoles que son inexactos cuando están en contra de la Palabra escrita. Si queremos hablar con la autoridad del Señor, debemos hablar según las Escrituras.

Treinta y tres veces los escritores del Nuevo testamento dicen: «Como está escrito…». Y si leemos el Nuevo testamento para tratar de encontrar algún pasaje donde Jesús o los apóstoles apelan a la tradición, los credos, los concilios, o la autoridad eclesial, lo buscaremos en vano. En realidad, las Escrituras condenan varias veces esa clase de apelación (véase Isaías 29:13, Mateo 15:1-9 y Colosenses 2:8)

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Juan 20:30-31)

Para ampliar, recomiendo leer, en este mismo sitio:

Autoridad Final
http://www.conocereislaverdad.org/autoridadfinal.htm

“La Biblia no alcanza…” ¿ Para qué no alcanza ?
http://www.conocereislaverdad.org/solascriptura.htm
Conclusión

Soy Cristiano Evangélico.
Pero si ser Protestante es “Contender abiertamente por la fe una vez dada a los santos…”, entonces, por amor a mi Señor y Salvador, y por las almas que se pierden, soy Protestante hasta los huesos…

A quienes cariñosamente nos llaman “Hermanos separados”: ruego recapaciten que es peor, si estar separados de una institución eclesiástica, o estarlo de Jesucristo, el único nombre mediante el cual podemos ser salvos… (Hechos 4:12)

Bendiciones en Cristo

Daniel Sapia

Notas:

[1] La cita no pretende exponerse como textual, ya que no fue colocada entre comillas (como SI LO FUE un par de renglones más abajo, colocada entre comillas y en rojo, y sin el término “criticado”). No obstante, aunque la palabra “revelada” no forme parte de 1 Ti 3:15, efectivamente si forma parte del sentido de la expresión del apóstol Pablo. ¿De qué otra verdad, que no sea la revelada divinamente, podría ser columna y sostén la Iglesia del Dios viviente? Esta aclaración, normalmente poco necesaria, está dedicada al Sr. Caso-Rosendi, una persona obsesionada por criticarme… [leer más…]

[2] Otra aclaración para el Sr. Caso, quien oportunamente malinterpretara el sentido del párrafo, suponiendo que el término “SU” orientaba la propiedad de la basílica hacia “Juan Tetzel” cuando lo correcto, como ahora se aclara, era interpretar que el “SU” correspondía a Simón Pedro.

http://www.conocereislaverdad.org/Serprotestante.htm

Savater y los caballos voladores

Savater y los caballos voladores
Juan José R. Calaza
El buenazo, recio y siempre inteligentísimo Fernando Savater me reprocha que mi defensa del diseño inteligente (DI) –sin incluirme en esta escuela– suministre armas a los oscurantistas.
De hilo en ovillo, uno de los datos que me suministró Savater es harto interesante. Desde que existe el cronometraje de carreras de caballos la velocidad media ha aumentado ligeramente. Pero en un enfoque mutatis mutandis hay que tener en cuenta que también la calidad de la alimentación ha progresado, así como las técnicas de monta y mejor estado de las pistas. En realidad, es como si se diera una regresión a la media de Galton, el primo de Darwin. A mayores, el último ganador de la triple corona británica fue Nijinsky en…1967. El título de “Mejor caballo del siglo” se lo disputan el americano Secretariat, el francés Sea Bird (1962) y el italiano Ribot (1952) El más rápido del mundo fue The Tetrarch (1911).
¿Qué obtendríamos si durante el tiempo T dejáramos mil garañones y yeguas hunter y mil árabes a pasto libre en las praderas de Kentucky? En cualquier caso, lo que resultara probablemente no sería pura sangre. Pero eso es secundario porque la direccionalidad, en ausencia de selección artificial, no va hacia ninguna parte precisa, no es determinista. La selección natural (SN) es una argucia teórica, una metáfora, un artefacto ¿Qué es lo que explica la evolución entonces? Los del DI dicen que hay un “diseño” una “información” previa. A lo cual Savater responde: “La proclamación de lo radicalmente incomprensible se convierte en garantía de lo argumentalmente invulnerable” (F.S. “La vida eterna” p.89) Seamos claros, el DI es, en el fondo, la versión teísta de la SN que es la versión naturalista de la “mano invisible” de Adam Smith. Es decir, pura convención. La SN es a la naturaleza viva lo que la mano invisible de Adam Smith a la sociedad humana. Darwin copió la “idea” de la SN de la “idea” de la mano invisible de Adam Smith. Y para hacerla más plástica, más viva, tomó la terminología, “selección”, y la metáfora reproductiva de la gentry dedicaba a la selección de razas.
En tanto caso de escuela, supongamos que un equipo de científicos plantease el problema de los caballos hunters y árabes de las praderas de Kentucky como un tipo de “información especificada compleja”, hay equipos interdisciplinarios de biólogos capaces de cosas mucho más difíciles, como los problemas NP-completos, calculando cuanto tiempo se necesitaría para que nacieran y se asentaran caballos con alas, a imagen y semejanza de Pegaso. Lo cual no es descabellado pues existen los quirópteros, mamíferos voladores. Y bien, ese es, más o menos, el problema que planteó el proponente del diseño inteligente Dembski: la esperanza de probabilidad de aparición del flagelo bacteriano (es decir, un caballo con alas y que vuele) es nula ( p. 156 del libro de Francisco Ayala, “Darwin y el diseño inteligente”) Aunque hubieran transcurrido ciento cincuenta mil millones de veces la edad del Universo, que es 13.500 millones de años, no habría dado tiempo a la aparición del flagelo bacteriano. Pero como el flagelo bacteriano existe, es que un “diseño”, una “información”, suministró el algoritmo necesario al acoplamiento de las piezas, piensa Dembski. De hecho, para algunos proponentes del DI ese acoplamiento hasta podría haberlo auspiciado mecanismo semejante al de la SN si admitiesen los darwinistas que hay una “información” que la pone en movimiento. Por ello, DI y SN son las dos caras, teísta y naturista, del mecanismo de la mano invisible.
Sin avalar los cálculos de Dembski, considero, no obstante, que el contraataque de Ayala fue de antología de la chapuza: “La selección natural y su proceder gradual pueden obtener resultados con probabilidades previas inmensamente menores que los cálculos de Dembski” (Ibídem, p. 156) Para ello, Ayala se sirve de un ejemplo de probabilidad de adquisición de resistencia a los antibióticos por las bacterias, manda truco, como si ello tuviera algo que ver con el problema que plantea Dembski. Es como si Ayala sacara a relucir la resistencia a la rabia de los murciélagos cuando el otro enlazara entropía y probabilidades de volar de los caballos.
Si en la Teoría de la Relatividad, tal como la conocemos hoy, se toca la hipótesis de la constancia de velocidad de la luz, se derrumba. Sin embargo, João Magueijo, genial físico portugués, se ha replanteado la hipótesis de la velocidad de la luz: fue mucho más elevada en los orígenes, en el tiempo de Planck. Y no obstante, a pesar de su heterodoxia, a Magueijo se le abrieron las puertas de las mejores revistas de física. Ahora bien, si a la teoría de la evolución se le retira la hipótesis de la SN y se la substituye por “la mano invisible” no pasa nada: deja de ser teoría para ser sólo evolución. ¿Se imaginan ustedes a algún biólogo contestar la “hipótesis” de la SN, y decir que es un trasunto de la “mano invisible” de Adam Smith, en Nature o Science?
En fin, la idea de la velocidad de la luz se le ocurrió a Magueijo una mañana que salió a correr para curar la resaca después de pasar una noche completamente borracho. A mí, lo de Pegaso, aunque parezca lo contrario, se me ocurrió sin beber, yo me chuto leyendo a Fernando Savater.

http://www.farodevigo.es/opinion/2010/04/25/savater-caballos-voladores/432632.html

Es Roma Suficiente?

Es Roma Suficiente?
El domingo anterior escribí un poco acerca del pasaje en 2 Corintios 2: 14-17, en el cuál Pablo hace una pregunta muy interesante: “quién es suficiente?” Suficiente para qué? Lo que el apóstol quiere preguntar es: Quién está capacitado, calificado, o habilitado para predicar el evangelio? Esto es lo que la palabra en griego koine ἱκανός (hikanos/suficiente) quiere decir.

El argumento de Pablo es que los que predican la palabra de Dios-sin adulterarla, sin tener un deseo de mercadearla por dinero, predicándola como si estuviesen delante de la presencia de Dios, sabiendo que son enviados por Él, sinceramente, predicando el evangelio sin mancha, puro, y sobre todo en Cristo o bajo la autoridad de Cristo-son los suficientes. Estos son los que demuestras haber sido capacitados por Dios para llevar Su evangelio a todos los hombres.

Entonces, la pregunta que salta a mi mente es la siguiente: es el Catolicismo Romano suficiente para estas cosas? Y la respuesta que salta de las páginas de la Biblia es una negativa. Noten que Pablo continúa en la misma epístola a probar que él es suficiente para la tarea. Dios tomó a Pablo, lo regeneró, lo envió hasta los gentiles para que predicara el evangelio. Pablo afirma en muchas de sus epístolas que esto fue lo que hizo. Nunca buscó hablar con palabras de sabiduría humana, intentando hacer el mensaje divino más apetecible a los hombres, sino que se dedicó a predicarlo sinceramente, es decir, puro-sin alteraciones. Dos capítulos antes escribe a los corintios,

Porque nuestro motivo de gloria es éste: el testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos conducido en el mundo (y especialmente ante vosotros), con sencillez  y la sinceridad que proviene de Dios, y no en sabiduría humana, sino en la gracia de Dios.”

Cuál es la prueba de que hizo esto? En el capítulo tres de la segunda epístola a los Corintios dice,

¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O acaso tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de vosotros? 2 Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. 3 Es evidente que vosotros sois carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones humanos.” 2 Corintios 3: 1-3

La prueba más fidedigna de que había predicado el verdadero evangelio es que Dios se había movido en medio de su predicación y había recogido a sus ovejas perdidas. Estos creyentes eran la carta de presentación de Pablo indicando que él estaba capacitado por Dios para predicar el evangelio. Pablo era fiel a Dios y Su mensaje, y tenía muy claro que las conversiones las daba Dios por medio de la proclamación del evangelio puro, no del adulterado (Romanos 10: 1-15).

Ahora, tampoco quería Pablo dar la impresión que él pensaba que era suficiente por sí mismo. Muy lejos está la honestidad de Pablo y su integridad de la de muchos predicadores hombres hoy en día. Lean muy bien lo que escribe,

4 Esta confianza tenemos delante de Dios, por medio de Cristo: 5 no que seamos suficientes en nosotros mismos, como para pensar que algo proviene de nosotros, sino que nuestra suficiencia proviene de Dios. 6 El mismo nos capacitó como ministros del nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica.” 2 Corintios 3: 4-6

Pablo tenía muy claro que la capacitación no había surgido de su intelecto. Ciertamente Pablo era un hombre sumamente sabio y con un gran intelecto. Por ello fue fariseo de fariseos. Pero lo importante es notar que el apóstol no consideraba que su suficiencia viniera de él mismo, sino que entendía que había sido capacitado por Dios para la obra de la predicación de Su evangelio. Pablo dice, “Él mismo nos capacitó.” Y cuál fue la prueba de que Dios fue quien los capacitó? De nuevo, el apóstol lo menciona: que por medio de la proclamación del evangelio por medio de Pablo, había pruebas de vida espiritual entre los hombres a los que se les predicaba. El Espíritu Santo se movía regenerando corazones mientras Pablo predicaba un evangelio puro.

Porqué es el Catolicismo Romano insuficiente?

Cuando analizamos las creencias romanistas a la luz bíblica es claro que el Vaticano predica un falso evangelio. Ellos creen en un dios diferente al Dios de la Biblia. Su dios es débil, no es tan santo, no es tan justo, no odia tanto el pecado, y no puede salvar a nadie. Es un dios que no puede hacer lo que quiere (comparar con el Dios de la Biblia). Como una iglesia pelagianista, afirman que el hombre no es tan malo; que el pecado no es tan grave, y por lo tanto, el Dios de la Biblia no ha sido tan ofendido por la rebelión del hombre.

Al apoyar su teología en la bondad inherente del hombre, el Dios de la Biblia ha sido reducido a un ser que está eternamente frustrado, pues no puede hacer lo que ha dicho que haría en la Biblia. Es por lo tanto un dios débil el que es predicado por los romanistas. El hombre tan sólo necesita un poco de gracia para poder trabajar. Trabajar en qué? En su salvación? Dios, dicen los romanistas, le otorga mediante la infusión, Su gracia a los hombres que son bautizados en su niñez, y es por medio de esa gracia que el hombre puede ahora, de su propia voluntad obrar buscando su propia justificación. Cuál es el evangelio de Roma? El hombre es justificado por la fe más las obras. Cristo y su cruz se convierten, en consecuencia, en algo innecesario. Si el hombre puede alcanzar la justificación por sus propios medios, entonces Cristo no es necesario.

Esto es lo que hace del evangelio de Roma una desviación. Así como los fariseos intentaban agregar cosas al evangelio que fue predicado por los apóstoles, así mismo los romanistas predican un evangelio adulterado. Es contra estos que Pablo habla en 2 Corintios 2: 17. Y no es una simple desviación. Pablo dice que el que predique tal evangelio es anatema. Porqué? Porque un evangelio que predique la justificación por medio de la fe más obras no es un evangelio. No es una buena noticia que me digan que yo puedo buscar mi propia justificación. A la luz de las Escrituras es claro que lo único que lograré es la muerte.

Noten que esto es precisamente lo que argumenta el apóstol. En 2 Corintios 3: 6 Pablo dice, “Porque la letra mata.” La Ley es llamada por él como el ministerio de muerte (2 Corintios 3: 7). Porqué? Porque a pesar de ser gloriosa, la Ley lo único que puede producir en aquellos que intentan justificarse observándola es la muerte. Nadie será justificado por las obras de la ley! (Romanos 3: 20). La Ley, a pesar de ser unministerio glorioso, fue dada para dar a conocer la maldad de los hombres y la necesidad de Justicia. Pero la Ley no puede justificar a nadie, sino que lo único que puede hacer es condenarle.

Tan innecesario es Cristo para el Catolicismo Romano que han enseñado durante siglos la doctrina del purgatorio. Este lugar está reservado para aquellos que no fueron justificados totalmente acá en la tierra y que necesitan continuar siendo purificados. Cristo fue insuficiente para obtener la perfecta justificación que es prometida en la Biblia (ver 2 Corintios 5: 21; Hebreos 7: 25). A pesar de la muerte de Cristo, un creyente podría necesitar de mayor purificación por sus pecados. El perdón otorgado en la cruz del Calvario no fue total, sino parcial. Esto es un falso evangelio.

Cuál es entonces el evangelio puro que predicó Pablo? Aquel que revela el ministerio de justificación, el cual es más glorioso que la Ley debido que promete una justificación total y permenente, no por causa de lo que los hombres hagan o puedan hacer, sino por lo que hizo Cristo en la cruz. Aquellos que creen en la obra perfecta de Jesucristo y confían en Él para obtener Su perfecta justicia, reciben perdón total y permanente. No hay en ellos más condenación, pues Cristo llevó sobre sí mismo su castigo. Este es el evangelio! Estas son las buenas noticias que predicaba Pablo.

Qué ocurre cuando el evangelio es adulterado?

Lean lo que dice Pablo en los versículos 12 al 17,

12 Así que, teniendo tal esperanza, actuamos con mucha confianza; 13 no como Moisés, quien ponía un velo sobre su cara para que los hijos de Israel no se fijaran en el fin de lo que se estaba desvaneciendo. 14 Sin embargo, sus mentes fueron endurecidas; pues hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, a​ el mismo velo sigue puesto, porque sólo en Cristo es quitado. 15 Aún hasta el día de hoy, cada vez que leen a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3: 12-17

Si se predica un falso evangelio lo único que ocurre es endurecimiento de los corazones. Moisés tuvo que colocar un velo sobre su rostro para evitar que los israelitas le vieran como un ministerio que no iba a desvanecerse, y así no miraran al verdadero ministerio de justificación. Sin embargo los israelitas siguiendo sus corazones perversos fijaron su mirada en el ministerio de muerte. Moisés puso un velo precisamente para que no vieran en la Ley un medio de justificación, y que pudieran ver el ministerio de gracia.

Pero qué hacen los romanistas? Predican un evangelio adulterado, en donde los hombres son justificados por medio de las obras de la Ley, oscureciendo la verdad. Roma ha evitado ponerle el velo al rostro de Moisés, y se lo ha puesto al ministerio de justificación, esto es, a Cristo. Cómo entonces serán salvos los hombres? No podrán, pues permanecen cegados por el velo impuesto. Este velo sólo puede ser quitado por Cristo, siempre y cuando Su evangelio sea predicado puro. Noten que Pablo dice de aquellos que no tienen el velo puesto han mirado al Señor de gloria y son transformados por el Espíritu Santo.

He aquí el poder que hay luego de que se ha predicado el verdadero evangelio. El Espíritu Santo obra en los corazones de los hombres, quitándoles  el velo para que puedan ver la gloria de Cristo, quien es la imágen de Dios (2 Corintios 4: 4). Esto está ausente en la misa católico romana. Porqué? Porque se predica un falso evangelio, el cual no tiene ningún poder salvífico, ya que no puede justificar a nadie. Lutero vio esto muy claramente cuando leyó la epístola a los Romanos, “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1: 17). Aquí no hay obras, sino sólo fe. Es por medio de la mano vacía de la fe por la que uno es justificado.

Es Roma suficiente? La respuesta es no. Qué implica esto? Que no ha sido capacitada, ni habilitada por Dios para predicar su evangelio, sino que demuestran ser anatemas, pues adulterando el evangelio de Cristo han sido por siglos una piedra de tropiezo para los pecadores. El Señor no se tarda. Él viene pronto a juzgar a los impostores.

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La Predicación no es Necesaria?

La Predicación no es Necesaria?
Una de las principales características del posmodernismo es el rechazo por la verdad absoluta. Para los posmodernos  la verdad es relativa, es decir, depende del individuo. Para ellos es la persona la que decide si un argumento es verdad o no.

Esta es la mentira que ha sido promulgada por los liberales dentro del protestantismo y que es parte fundamental dentro del ya desaparecido movimiento emergente. Digo desaparecido, sabiendo que la nomenclatura ha desaparecido pero el espíritu del movimiento ha quedado y no es nada menos que el mismo espíritu del liberalismo moderno.

A dónde voy con todo esto? Quiero rescatar una discusión breve que mantuve con un emergentedominicano-no sé si él se denominaría así. En una reciente entrada que publiqué con respecto a un video de Ergun Caner, arminiano y anti-calvinista ferviente, en donde él refuta (o eso cree él) la doctrina reformada de la elección incondicional utilizando Romanos 9.

La discusión inició con una iniciativa del comentarista de dejar de lado las disputas arminiano/calvinista, olvidarse de las diferencias y “avocarse a iniciativas prácticas liberadoras.” Cuando respondí a estos argumentos lo hice desde el punto de vista de lo que Caner dijo en el video. A qué me refiero? No quiero que piensen que no amo a mis hermanos arminianos, ni que crea que no existen arminianos que hayan nacido de nuevo.

Sin embargo una verdadera discusión teológica con los hermanos arminianos no puede iniciar si no se reconocen las diferencias que nos dividen. La respuesta que ofrecí basándome en el video fue la siguiente,

“No se puede tener una discusión cuando se tergiversa y se engaña a la gente. Este hombre no está cumpliendo con las condiciones de un ministro de Dios, el cual está llamado a predicar la palabra sin tergiversarla. Qué fue lo que hizo? No la tergiversó para amoldarla a sus presuposiciones humanistas?”

Caner, como podrán ver en la introducción que hago en esa entrada, tergiversa totalmente la palabra de Dios para amoldarla a sus presuposiciones humanistas. Torcer la Escritura de una manera tan evidente y con un propósito tan perverso como es el querer engañar a otros para que adopten falsas doctrinas, es un grave pecado. No fue esto lo que hicieron los fariseos y escribas para amoldar la palabra de Dios a sus preferencias? Cristo condenó fuertemente tales prácticas satánicas en contra de la Biblia.

Mi preocupación es el evangelio. Y es por ello que en mi comentario dije lo siguiente,

“Lo único que puede libertar a los hombres es la predicación de la palabra de Dios. Pero como serán libertados los hombres si se tergiversa?”

El problema con el arminianismo es que obscurece el evangelio. Pero sin querer entrar en una discusión más intentando mostrar los errores de esta sistema teológico, deseo mostrar el avance de la discusión con el comentarista. La respuesta de este hombre fue la siguiente,

“Lo único que puede libertar a las mujeres y a los hombres no es la predicación, es Jesús de Nazaret. La Persona, no el métodoEl seguir su camino y su ejemplo, no una serie de normas morales como se ha querido hacer entender desde una lectura literalista de la biblia.

Es triste ver cómo la biblia se ha vuelto un «papa de papel». Aparte de ser el papa infalible, ahora es la biblia.”

El día de hoy deseo mostrar los terribles y peligrosos errores de este argumento. Típico de un liberal/emergente es el rechazo a las normas que han sido establecidas a lo largo de la historia de la iglesia. Si la iglesia predica, los emergentes/liberales discuten; si la iglesia enfatiza el evangelio, los liberales/emergentes enfatizan el ejemplo de Cristo; si la iglesia a lo largo de la historia ha fomentado la doctrina, los liberales/emergentes enfatizan la adoración a Cristo fuera del conocimiento bíblico.

Un claro ejemplo de este sentimiento es el de Perry Noble, un liberal americano quien ha promocionado dentro y fuera de su congregación el rechazo a la doctrina bíblica, enfatizando-como si fuera posible hacerlo sin la doctrina-la adoración.

La Predicación no liberta

El problema de este comentarista está con lo que ha sido un elemento fundamental para la iglesia a través de la historia, esto es, la predicación. El rechazo del liberalismo posmoderno hacia la predicación ha sido más que evidente. Según estos hombres la predicación no tiene ningún sentido. Y cómo va a tenerlo si para ellos la verdad absoluta no existe? Para el posmodernismo predicar resulta vano debido a que nadie tiene el derecho de proclamar algo y creer que esa proclamación es una verdad absoluta. Es por ello que discuten en lugar de predicar ya que todas las personas involucradas en un culto tienen cierto grado de verdad y por ello se deben evaluar todas las perspectivas posibles. El que un hombre se pare frente a ellos y proclame algo como la única verdad es un insulto.

Ciertamente no es la predicación lo que liberta, pero sin la predicación no hay libertad a los pecadores, es decir, sin la predicación no hay salvación. Porqué? Porque la predicación se encarga de proclamar un mensaje. Y este mensaje no es uno creado por mente humana, sino que es un mensaje divino, el evangelio.

Es mediante la predicación por la cual Dios ofrece al mundo las buenas noticias de un hecho que sucedió en un momento específico dentro de la historia humana. La predicación es el medio por el cual Dios muestra aquello que tiene el poder para salvar a un hombre de sus pecados.

Ahora, si queremos mostrar los errores de este comentarista debemos hacerlo con la Biblia, que declara ser la palabra de Dios (2 Timoteo 3: 16). Y qué dice la Escritura de la predicación? En la Biblia encontramos una descripción esencial de la predicación, y la describe como un elemento fundamental para llevar el mensaje de Dios a los pecadores. Esto es lo que Pablo describe en su primera epístola a los Corintios,

18 Porque para los que se pierden,  el mensaje de la cruz es locura; pero para nosotros que somos salvos,  es poder de Dios. 19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de esta edad presente? ¿No es cierto que Dios ha transformado en locura la sabiduría de este mundo? 21 Puesto que en la sabiduría de Dios, el mundo no ha conocido a Dios mediante la sabiduría, a Dios le pareció bien salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

A pesar que creo que el apóstol se está refiriendo al evangelio como la locura que salvará a los hombres (versículo 21), ese mensaje de locura no puede llegar a salvar a nadie sin la predicación. Es por medio de la predicación por la cual Dios lleva Su mensaje al mundo. Y la predicación es tan importante en la Biblia que vemos a Cristo predicando. El Señor hizo este desde el inicio de Su ministerio. En Lucas 4 leemos lo siguiente,

16 Fue a Nazaret, donde se había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer. 17 Se le entregó el rollo del profeta Isaías; y cuando abrió el rollo, encontró el lugar donde estaba escrito:18 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos 19 y para proclamar el año agradable del Señor20 Después de enrollar el libro y devolverlo al ayudante, se sentó. Y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.21 Entonces comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.”

En el día de reposo Cristo fue a la sinagoga, se levantó, leyó la Biblia, y predicó, aplicando las palabras de Dios hacia Su persona. Si los liberales enfatizan tanto el ejemplo de Cristo, no creen que deberían seguir el ejemplo de Cristo en la predicación? A partir de ese momento el ministerio del Señor se caracterizó por la predicación. Esto es lo que leemos en Mateo 4: 23, “Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (ver Marcos 1: 38).

Los apóstoles, siguiendo el ejemplo de Cristo se encargaron de predicar el evangelio sabiendo que sin esta predicación, como leímos de Pablo, no habría salvación. En el libro de Hechos leemos lo siguiente,

“Así que, los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: No conviene que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir a las mesas.

Para los apóstoles el ministerio de la palabra era tan importante que eligieron diáconos que sirvieran a los necesitados para que ellos no tuvieran que descuidar la predicación de la Biblia. Es por ello que el apóstol a los gentiles hace un llamado urgente a Timoteo para que haga una cosa-predicar la palabra de Dios (ver 1 Timoteo 4: 13; 2 Timoteo 4: 2).

Porqué predicaban? Porque siempre los hombres que han sido redimidos han  seguido el ejemplo de Dios. Dios habló! Esta es una verdad increíble enseñada en la Biblia. En el pasado Dios habló a Su pueblo, en ocasiones con voz audible, en otras por medio de hombres, para declararle a Su pueblo la verdad y revelarse a Sí mismo. Esto es lo que vemos en Deuteronomio 4: 32-40. Esa siempre ha sido la intención de Dios.

Pero lo hizo y lo hace con un propósito: aumentar Su conocimiento en los hombres. Esto es lo que Pablo argumenta cuando dice en la segunda epístola a los Corintios que fue por medio de ellos y su predicación por el cual Dios se complació en manifestar “en todo lugar el olor de su conocimiento por medio de nosotros” (2 Corintios 2: 14).

Mi pregunta a este comentarista sería la siguiente: Cómo puede un hombre conocer a Cristo si no es por medio de la proclamación de quién es Él? El problema liberal, al haber adoptado ciertas ideas gnósticas, es que los hombres pueden alcanzar la verdad por sí mismos. Sin embargo debemos aclarar que esta no es una doctrina bíblica. Dios tuvo que hablarle a Israel para enseñarles que los dioses de los otros pueblos no eran reales. Dios le habló a Israel para sacarlos y redimirlos de su esclavitud. Israel no hubiera podido escapar de las garras de sus enemigos si no hubiera sido porque Dios les hablara la verdad. El pueblo hebreo nunca hubiera podido llegar a alcanzar esa verdad, sino que hubieran continuado siendo engañados si Dios no hubiera tenido misericordia.

Entonces, cómo puede un hombre conocer a Cristo fuera de la Biblia? Sencillamente no es posible. Y es por medio de la predicación por la cual Dios ha establecido mostrarle a los pecadores Su Santidad, Justicia, Ira, Amor, Misericordia, Bondad, la condición de los hombres frente a Él, la pecaminosidad de sus criaturas, la necesidad del castigo por el pecado de los hombres, y luego mostrar la gloria de Cristo y Su obra perfecta.

Fuera de la Biblia los hombres seguirán a un Cristo falso. Nunca olvido a un familiar diciendo que él seguía el ejemplo de Cristo y hacía todo lo que el Señor había dicho. No pude más que sonreír ante tal absurdo, sabiendo que nunca leía la Biblia. Los preceptos que este familiar seguía no eran más que aquellos preceptos que su mente había fabricado y adjudicado a un Cristo falso.

Sólo en la Biblia podemos conocer al Cristo verdadero, y sólo mediante la predicación y el estudio de la Biblia se puede adquirir ese conocimiento. Fuera de la palabra de Dios lo único que hay son falsos dioses creados por la mente de los hombres. Es por ello que el argumento de Pablo a los Romanos tiene tanto valor. En el capítulo 10 el apóstol afirma,

8 Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y si crees en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación. 11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que cree en él no será avergonzado12Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos es rico para con todos los que le invocan. 13 Porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y cómo predicarán sin que sean enviados?” Romanos 10: 8-15

Cómo va a creer un hombre en Cristo para que sea libertado de su pecado si no han escuchado el evangelio? Y cómo van a escuchar el evangelio si no hay predicación? Este pasaje establece claramente la necesidad de la predicación para que los hombres sean libertados. Cristo liberta, ciertamente, pero lo hace cuando la verdad del evangelio es predicada y abrazada por el pecador.

A pesar de que el comentarista afirma que no es el método el que trae libertad, la Biblia afirma lo contrario. Es mediante la predicación por la cual Dios trae libertad a los cautivos. Es por medio de la predicación que Dios revela al Dios verdadero y al Cristo verdadero, para que los hombres dejen sus falsos dioses y falsos cristos.

Seguir el camino y ejemplo de Cristo

Este es un típico argumento posmoderno. Los emergentes/liberales han enseñado con gran pasión la idea que los creyentes deben desechar la doctrina y deben seguir el ejemplo de Cristo. Es por ello que entre ellos se predica en la actualidad un falso evangelio. Ellos afirman que el evangelio es que Dios quiere mejorar el mundo en el que vivimos. El evangelio verde es una característica esencial de estos falsos maestros.

El evangelio verdadero es aquel que proclama que Cristo se encarnó y murió crucificado y que resucitó al tercer día cargando los pecados de Su pueblo con el fin de imputarle Su justicia y redimirlos del pecado y así propiciar la ira de Dios y reconciliarlos con el Padre (1 Corintios 15; Romanos 3: 21-26).

Pero noten cuál es el evangelio defendido por el comentarista, “El seguir su camino y su ejemplo, no una serie de normas morales como se ha querido hacer entender desde una lectura literalista de la biblia.” Esto reslta una terrible maldición para un hombre fuera del verdadero evangelio.

No era esto lo que estaban haciendo los fariseos? Ellos decían seguir el ejemplo que Dios les había dado en la Ley de Su perfección. Dios dio Su Ley para que Su pueblo supieran el ejemplo que debían seguir. Dios dio el ejemplo de santidad en Su ley y Su pueblo debía imitarlo (Levítico 11: 44). Los israelitas intentaron, al igual que los fariseos y escribas, seguir este ejemplo, y resultó fatal.

Si le decimos a los hombres que deben seguir la Ley de Dios o le decimos que deben seguir el ejemplo de Cristo para ser justificados, igualmente los estamos condenando al infierno. No es igual de difícil seguir la Ley que seguir el ejemplo de Cristo? Por supuesto? La ley muestra la perfección de Dios, y Cristo fue perfecto. Cómo pues va un hombre a poder imitar a Cristo? Es ciertamente una locura querer hacerlo.

Ese no es el evangelio. Las buena noticia es que Cristo hizo lo que nosotros no podíamos hacer. Cristo vivió la vida perfecta, es decir, cumplió la Ley a la perfección. Nunca pecó. Además murió la muerte que ningún hombre podría morir sin ser enviado al infierno por la eternidad. Además ningún hombre hubiera podido morir para propiciar la ira de Dios, ya que ningún hombre sería un sacrificio perfecto como lo fue Cristo.

El evangelio se trata de la justificación, no por medio de obras, como intenta hacernos creer nuestro comentarista, sino por medio de la fe. Esta es la verdad que Lutero vio en Romanos 1: 17, “mas el justo por la fe vivirá.”

Ciertamente aquellos que han sido regenerados, esto es, que han recibido un nuevo corazón obedecen y andan según los estatutos de Dios, pero a pesar de que a los ojos de Dios están vestidos de la justicia de Cristo y son perfectos por esa unión con Su Hijo, lo hacen imperfectamente aquí en la tierra, pues el pecado mora aún en ellos (Romanos 7). Esto no quita la responsabilidad de imitar a Cristo, pero sabiendo que Él ha hecho todo perfectamente por nosotros. No se trata de imitarlo, sino de creer que Él lo ha hecho todo por nosotros. Ese es el evangelio.

El Rechazo de la Verdad

Este espíritu posmoderno queda más que manifiesto en la conclusión de su comentario. Este hombre escribe,

Es triste ver cómo la biblia se ha vuelto un «papa de papel». Aparte de ser el papa infalible, ahora es la biblia.”

Queda claro que el comentarista no cree que la Biblia sea infalible, y por lo tanto rechaza la verdad bíblica que establece que la Biblia es la palabra espirada por la boca de Dios.

Veo que este hombre está más cerca de Roma que del cristianismo bíblico, al asumir que hay otras fuentes infalibles para encontrar la verdad. Si es congruente con sus posturas liberales diría que esas otras fuentes corresponden a cada individuo. Es decir, cada persona puede obtener la verdad suya de su corazón. Así como los romanistas tienen sus tradiciones humanas, que no son más que creaciones de las mentes humanas, los liberales han hecho de la verdad algo que sale del interior del hombre, en lugar de aceptar que la Biblia dice la esa verdad divina es algo externo al hombre que debe ser interiorizada, no al revés.

Es verdaderamente triste que personas que afirmen ser creyentes nieguen la autoridad de las Escrituras. Que continuemos predicando el verdadero evangelio con poder para que los hombres sean libertados de las mentiras satánicas que abundan en el mundo.

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2012 ¿Que hay detrás de esa fecha?

Mucho se habla sobre esta fecha pero ¿Qué opina el mundo secular sobre esto? Para ello veras un reportaje secular (No cristiano), creado por Cuarto Milenio en donde vemos un poco de historia referente ha este tema. Muchas veces las personas nos preguntan a nosotros sobre esta fecha y es importante documentarnos, para poder tener una respuesta para ellos.

Sin lugar a dudas nada de esto es nuevo, ya que la misma Biblia (Nuestra máxima autoridad) describe con exactitud los catástrofes que la tierra sufrirá en breve, por causa del pecado y la maldad multiplicada en la tierra, la cual ya es imposible pararla, para que las profecías bíblicas se cumplan al pie de la letra. No fueron los mayas, quienes pronosticaron el fin del mundo si no fue el mismo Jesucristo quien les anuncio a sus discípulos lo siguiente:

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Mat. 24: 4-6

Vemos claramente que todo esto lo esta viviendo la humanidad y que Jesús dijo que esto acontecería para este tiempo, pero que el fin no llegaría aun. ¿Por qué razón no llegaría el fin? Porque hay muchas profecías que tienen que cumplirse para que el final llegue.

  • El Arrebatamiento de la iglesia.
  • La llegada del anticristo.
  • La gran tribulación.
  • Los juicios de Dios sobre la tierra descritos en Apocalipsis.
  • El retorno de Cristo en su segunda venida.
  • Armagedon
  • La aprensión del anticristo y el falso profeta quienes serán los primeros en ser lanzados al lago de fuego.
  • El milenio por mencionar solo algunos ejemplos.

Es posible que lo que el hombre espera para el año 2012 (bajo el punto de vista científico), podrían ser los últimos dolores de parto de la tierra, o quizás podría ya la tierra haber recibido al anticristo unos años antes y estaría dando comienzo la ira de Dios sobre el planeta tierra. No hay fecha exacta para el fin del mundo, pero si hay algo que debemos estar seguros. El lanzamiento para estos días de la película 2012, podría ser el último llamado para la humanidad, y un mensaje de alerta por parte de Dios, para que le echen un vistazo a lo quepodría ser la gran tribulación en la tierra, la cual será herida por los juicios de Dios.

El verdadero fin del mundo iniciara su verdadero conteo regresivo, cuando la iglesia de Cristo parte de esta tierra, a partir de ese momento, quien no atendió las advertencias bíblicas y conoció de Dios, ahora si puede agarrarse la cabeza, gritar de miedo y terror porque entonces el fin ya ha iniciado y el mundo será entregado a las mismas fuerzas de Satanás.

Por ello estamos en tiempos de gracia, aun Jesús con lazos de amor y de misericordia esta llamando a los pecadores, para que se entreguen a el y abandonen su forma pecaminosa de vivir. Jesús aun te ama y quiere ofrecerte vida eterna

Aquí el reportaje secular sobre el año 2012

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

http://www.laultimageneracion.com/2009/11/2012-que-hay-detras-de-esa-fecha.html

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