La Sábana Santa se expone en Turín por primera vez en diez años

LA VISITARÁN DOS MILLONES DE PERSONAS
La Sábana Santa se expone en Turín por primera vez en diez años
La Sabana Santa, el lienzo en el que fue envuelto el cuerpo de Cristo tras su crucifixión, se expone públicamente en la ciudad italiana de Turín hasta el próximo 23 de mayo por primera vez en los últimos diez años. Se prevé la visita de dos millones de personas, incluido Benedicto XVI.

Sábana Santa, expuesta en la Catedral de Turín. | EFE

En esas seis semanas de exposición pública, que se produce por primera vez en los últimos diez años, la catedral de la capital del Piamonte, donde se conserva el sudario, recibirá la visita de unos dos millones de personas para contemplar de cerca esa reliquia católica.

A la espera de la visita del papa Benedicto XVI el próximo 2 de mayo, este sábado está previsto que las autoridades locales se puedan acercar a contemplar la “Síndone”, nombre con el que también se conoce al santo sudario, a partir de las 9.00 hora local (07.00 GMT) y que los periodistas lo hagan una hora después.

La exposición al gran público, en la que colaborarán unos 4.000 voluntarios y para la que hay preparado un gran despliegue de seguridad, no se abrirá hasta las 18.00 hora local (16.00 GMT) y se calcula que este sábado ya pasen por la catedral de Turín unos 12.000 peregrinos.

Esta vez la visibilidad de la Síndone ha mejorado gracias a la reparación a la que fue sometida en 2002, cuando se le quitaron los parches que le habían colocado dos monjas clarisas de Chambéry (Francia).

La gran afluencia que se espera para este acontecimiento, que incrementará de seguro el número de visitas a una de las ciudades más prósperas e industriales, pero menos turísticas de Italia, hará que cada visitante pueda detenerse a contemplar la Sábana Santa sólo entre 3 y 5 minutos.

Todo aquél que quiera ver de cerca la Sábana Santa (sus últimas exposiciones públicas fueron en 2000 y 1998) deberá reservar cita previa en el mismo lugar de la exposición o a través de Internet (www.sindone.org), método este último que ya ha utilizado más de un millón de personas.

Como ya hiciera en 1998 Juan Pablo II, el papa Benedicto XVI acudirá a visitar el santo sudario, pero no lo hará hasta el próximo 2 de mayo, cuando oficiará una misa que se espera sea multitudinaria en la céntrica plaza de San Carlos.

La “Síndone” (del griego “sindon”, mortaja), que mide 4,39 metros de larga y 1,15 de ancha y que resultó dañada en 1532 por un incendio, es una de las reliquias más famosas y discutidas de la Cristiandad.

Las pruebas para demostrar si de verdad envolvió el cuerpo de Cristo comenzaron en 1898, después de que un fotógrafo turinés hiciera una foto al lienzo y en el momento del revelado se diera cuenta de que las imágenes negativas representan el cuerpo y la cara de un hombre crucificado en el modo en que contaban los Evangelios.

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Reseña: Creados a imagen de Dios

18:57 26/03/2010, Marcelo Sánchez Ávila,

HOEKEMA, Anthony. Creados a imagen de Dios. Grand Rapids: Libros Desafío, 2005, 341 pp.

El Dr. Anthony Hoekema (1913 – 1988) fue un teólogo reformado nacido en la ciudad de Drachten en Holanda. A los diez años emigró a Estados Unidos donde estudio en el Calvin College, la Universidad de Michigan, el Calvin Theological Seminary y el Princeton Theological Seminary (Th.D., 1953). Fue pastor de las Iglesias Cristianas Reformadas y profesor de Teología Sistemática en el Calvin Theological Seminary.

Entre sus libros más conocidos están “The Four Major Cults” [Las Cuatro Grandes Sectas] (1963), “What about Tongue-Speaking?” [Acerca de Hablar en Lenguas] (1966), “Holy Spirit Baptism” [El Bautismo del Espíritu Santo] (1972), “The Bible and the Future” [La Biblia y el Futuro] (1979), “Created in God’s Image” [Creados a Imagen de Dios] (1986) y “Saved by Grace” [Salvos por Gracia] (1989).

El libro “Creados a Imagen de Dios” publicado en 2005 por Libros Desafío es un tratado de Antropología Teológica. En el prefacio el autor dice que su objetivo en este libro es “plantear lo que la Biblia enseña acerca de la naturaleza y destino de los seres humanos”, cuando nos enfrentamos al tema del estudio del hombre según la Palabra de Dios nos enseña recordamos las sabias palabras de Juan Calvino (Institución de la Religión Cristiana, I.I.I), quien, hablando acerca de la importancia del conocimiento que el hombre debe tener de sí mismo dice:

“por nuestra pobreza se muestra todavía mejor aquella inmensidad de bienes, que en Dios reside; y principalmente esta miserable caída, en que por la transgresión del hombre caímos, nos obliga a levantar los ojos arriba, no solo para que, ayunos y hambrientos, pidamos de allí lo que nov haga falta, sino también para que, despertados por el miedo, aprendamos humildad. Porque como en el hombre se halla todo, un mundo  de miserias, después de haber sido despojados de los dones del cielo, nuestra desnudez, para grande vergüenza nuestra, descubre una infinidad de oprobios; y por otra parte no puede por menos que ser tocado cada cual de la conciencia de su propia, desventura, para poder, por lo menos, alcanzar algún conocimiento de Dios.”

El libro está divido en doce capítulos. El primero de ellos, llamado “La importancia de la doctrina acerca del hombre”, es una introducción al texto, donde el autor muestra como el asunto de la antropología ha sido desde siempre un asunto importante en el pensar humano, explicando básicamente las visiones del hombre que hay en las distintas filosofías. En el segundo capítulo, como el nombre lo indica, Hoekema habla sobre “el hombre como persona creada” planteando la paradoja de ser un ser creado, y por ello dependiente, y persona, con independencia relativa. Esta posición, de aceptar como paradojal las verdades de la soberanía divina y la libertad humana (en especial en cuanto a su responsabilidad) está en contraposición con la enseñanza bíblica de que la responsabilidad humana tiene como fundamento la existencia de demandas de un Dios soberano. Así estas dos verdades son complementarias y no paradójicas.

Los siguientes tres capítulos hablan sobre la imagen de Dios en el hombre. El capítulo tres habla de la imagen de Dios haciendo un análisis exegético de algunos de los pasajes más importantes del Antiguo y Nuevo Testamento con relación al tema tratado. Hoekema, nuevamente apelando a una paradoja, afirma que la imagen de Dios en el hombre es “un aspecto del hombre que no se puede perder, una parte de su esencia y existencia”[1] y al mismo tiempo “es la semejanza a Dios que se pervirtió cuando el hombre cayó en pecado, pero que se está restaurando y renovando en el proceso de santificación.”[2]

El capítulo cuatro es un panorama histórico del entendimiento de la doctrina de la Imagen de Dios. Hoekema evalúa los entendimientos de Ireneo, Tomás de Aquino, Juan Calvino, Karl Barth, Emil Brunner y G. C. Berkouwer; y muestra como la idea de imagen de Dios fue cambiando de lo estructural a lo relacional. Él opta por aceptar ambas ideas.

En el capítulo cinco Hoekema trabaja la idea de la relación triple del hombre: con Dios, el próximo y la naturaleza; y de cómo, en la historia, la imagen puede operar en estas relaciones de distintos modos; a saber, imagen original, pervertida, renovada y perfeccionada.

En el sexto capítulo el autor trata del hombre en una cuarta relación: consigo mismo. Para él, esta relación es subyacente a las otras y hace posible que la persona se desempeñe de manera adecuada en ellas. La tesis del autor es que el hombre debe tener una imagen de sí mismo que sea dinámica, esto debido a la renovación progresiva del Espíritu Santo.

El capítulo siete es el primero de cuatro capítulos que hablan acerca del pecado, este habla acerca del origen del pecado, planteando la tesis de que Adán fue una persona histórica y la caída un suceso real, es por esta caída que el pecado entró en la historia sin embargo éste es algo accidental, no esencial al hombre.

El capítulo ocho, que se titula “La Difusión del pecado”, habla de las consecuencias de la caída, la universalidad del pecado, el pecado original y la forma en como este pecado se transmite de generación en generación. En este capítulo Hoekema, debido a la teoría de la gracia común, niega los Cánones de Dort que afirman que el hombre natural “ni aún en asuntos naturales y cívicos, tampoco usa rectamente esta luz [entendida aquí como algún conocimiento de Dios, de las cosas naturales, y de la distinción entre lo que es lícito e ilícito]; antes bien, sea como fuere, la empaña totalmente de diversas maneras, y la subyuga en injusticia; y puesto que él hace esto, por tanto se priva de toda disculpa ante Dios” (III/IV.IV) diciendo que la incapacidad del hombre está limitada a asuntos espirituales y no a su vida toda. Con respecto a la difusión del pecado Hoekema propone la aceptación del realismo y el federalismo como verdades complementarias.

El noveno capítulo habla de la naturaleza del pecado, de cómo éste debe ser definido y descrito. Aquí el autor niega que el pecado sea algo que pertenezca al hombre sino que es algo más bien accidental a él. También hace distinción entre clase y graduación de los pecados; terminando el capítulo con una sección sobre el pecado imperdonable.

El capítulo diez trata de cómo Dios frena el pecado en el mundo por medio de la gracia común, que es una doctrina que habría sido descrita por Calvino y desarrollada posteriormente por Bavinck y Kuyper. Hoekema también presenta la posición contraria a la gracia común pero lo hace sin incluir el tema decisivo sobre el asunto: el amor de Dios hacia el réprobo. Esta presentación tampoco es justa en el caso de los teólogos de la IPR que también afirman que Dios frena el pecado pero difieran en la motivación de Dios para hacerlo, para ellos este freno no es por gracia.

El siguiente capítulo, llamado “La persona total”, habla de otro tema controversial. En esta sección el autor rechaza la idea de que el ser humano esté compuesto por partes, como afirman el dicotomismo y el tricotomismo, y propone la teoría de la “Unidad psicosomática.”

El tema tratado en el capítulo doce es “la cuestión de la libertad.” Hoekema define verdadera libertad como “la capacidad de los seres humanos, con la ayuda del Espíritu Santo, de pensar, decir y hacer lo que le agrada a Dios y en armonía con su voluntad revelada”, capacidad perdida con la caída ya que, usando las palabras de Agustín, después de ella el hombre natural está en un estado en el cual no puede no pecar, que es restaurada en el proceso de redención y perfeccionada cuando estemos en la gloria, cuando entremos en un estado de no poder pecar.

Sin dudas el libro “Creados a Imagen de Dios” es un libro para recomendar a quien quiera conocer las doctrinas acerca del hombre. Hoekema hace en este libro un gran uso de análisis exegético y de los grandes teólogos reformados mostrando, en la mayoría de las veces, cual ha sido la opinión histórica del pensamiento reformado.

El libro también contiene desvíos como la aceptación de las paradojas como método válido de entender la Escritura y la aceptación de la gracia común, errores comunes en un ministro de las Iglesias Cristianas Reformadas.


[1] p. 52

[2] p. 52

copiado de http://reformadoreformandome.wordpress.com/2010/03/26/resena-creados-a-imagen-de-dios/

Explican científicamente la “luz al final de túnel” que dicen ver los que mueren y vuelven para contarlo

11 de Abril de 2010 |08:39
Explican científicamente la “luz al final de túnel” que dicen ver los que mueren y vuelven para contarlo
Más allá de los múltiples testimonios y de las historias contadas con fuerte contenido místico por el conductor argentino Víctor Sueiro, hay una explicación de la ciencia a “la luz al final del túnel” que creen ver quienes se alejan de la vida por unos instantes.
por Medios

La luz al final del túnel, que aparece en una escena de la película ‘Ghost, la sombra del amor’ y que uno de sus protagonistas (el actor Patrick Swise) ve cuando pierde la vida, empezó a tener una explicación más científica que sobrenatural.

Según un informe de BBC Ciencia, Científicos de la Universidad de Maribor, en Eslovenia, dicen que todo se debe a un aumento en los niveles de dióxido de carbono en la sangre causado por el paro en la respiración.

De hecho, los investigadores se basan en las experiencias cercanas a la muerte (ECM) que tuvieron 52 pacientes que habían sufrido un paro cardíaco.

Once de estos pacientes dijeron haber tenido una ECM, afirma el estudio publicado en la revista Critical Care (Cuidado Intensivo). En ese sentido, los investigadores descubrieron que los niveles de dióxido de carbono en la sangre de estos once pacientes eran más altos que en el resto.

No se encontró un patrón asociado al género, edad, nivel de educación, creencias religiosas, temor de morir, tiempo de recuperación o fármacos suministrados durante la resucitación del paciente.

La explicación científica

El dióxido de carbono juega un papel importante en el organismo humano.

El gas es un producto de desecho del metabolismo celular que viaja por la corriente sanguínea y es exhalado por los pulmones al mismo tiempo en que éstos inhalan oxígeno.

Las experiencias cercanas a la muerte nos han obligado a tener un mejor entendimiento de la conciencia humana así que entre más investiguemos, será mejor Dra. Zalika Klemenc-Ketis.

“Existen varias teorías que intentan explicar los mecanismos de las ECM”, señaló la doctora Zalika Klemenc-Ketis, quien dirigió el estudio.

“Nuestro estudio ofrece información nueva e importante sobre el campo del fenómeno de las ECM. Nunca antes se había encontrado esta asociación con el dióxido de carbono y merece que se le siga investigando”, agregó.

La gente que ha informado de ECM habla de luces centelleantes, sentimientos de paz y alegría profundas, experiencias de “salir del cuerpo” y mirarse a sí mismo desde el techo. Según los expertos, estos hechos suceden en casi todo el mundo.

Se cree que cerca de 25% de los pacientes que sufren un paro cardíaco experimentan estas sensaciones.

Hasta ahora, sin embargo, casi todas las teorías que se habían presentado para explicar el fenómeno hablaban de razones religiosas o farmacológicas.

Otras teorías

La anoxia -la muerte neuronal causada por la reducción total de oxígeno en el cerebro- era una de las teorías más aceptadas por los expertos para explicar las ECM.

Pero los científicos de Eslovenia no lograron confirmar el trastorno en el pequeño grupo de pacientes estudiados.

Algunos pacientes informan de encuentros con seres místicos. Lo que sí encontraron fue el incremento en el dióxido de carbono y argumentan que algunos individuos han informado de síntomas similares a las ECM cuando están en grandes altitudes donde hay menos oxígeno en el aire y los niveles de dióxido de carbono son más altos.

Estudios en el pasado habían demostrado también que la inhalación de dióxido de carbono puede provocar experiencias alucinantes similares a las ECM.

Lo que no se sabe, dicen los autores, es si los niveles del gas en la sangre de los pacientes que tuvieron ECM se debió al propio paro cardíaco o era una condición preexistente.

La doctora Klemenc-Ketis cree que además del dióxido de carbono podría haber otros factores que causan estas experiencias.

“Estos resultados son una pieza más del rompecabezas y se necesitan todavía más investigaciones”, indicó la investigadora.

Fuente: El Tiempo

Link permanente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/202522

La fe y la imputación de Cristo.John Piper.

La fe y la imputación de Cristo.John Piper.

Posted: 08 Apr 2010 10:28 AM PDT

Romanos 4:22-25

Por lo cual tambiénsu fe le fue contada por justicia. 23 Y no sólo por él fue escrito que le fue contada, 24 sino también por nosotros, a quienes será contada: como los que creen en aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor, 25 el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado por causa de nuestra justificación.

¿Qué Significa le Fue “Contada”?

Quiero analizar un último tema antes de dejar el capítulo cuatro de esta gran carta a los Romanos. Está en el versículo 22: “Por lo cual también su fe le fue contada por justicia [a Abraham]”. De modo que la fe es contada como justicia. Esto lo vimos en el versículo 3: “Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado [esta fe] por justicia”. Y en el versículo 5 vimos: “Mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia”. Lo vimos en el versículo 9b: “A Abraham, la fe le fue contada por justicia”.
Ahora bien, ¿qué quiere decir esto? ¿Quiere decir acaso que la fe es en sí misma la justicia que manifestamos, y que Dios la considera lo suficientemente buena como para que cuente para justificación, o más bien, la considera como nuestra parte en la justificación? ¿Pablo quiere decir que la justificación, digamos, cuesta cinco millones de dólares, y que yo puedo llegar solo con un millón (o sea, con la fe), para que misericordiosamente Dios diga que considera mi millón como si fueran cinco y cancele el resto? Esto haría que mi fe se convirtiera en la justicia que me es imputada, o en una parte significante de ella. Entonces la justificación sería como si Dios reconociera en mí, una justicia que él mismo colocó allí, que la reconoce y la considera por lo que es realmente ¿A esto se refiere Pablo cuando dice, “la fe es contada por justicia”?
¿O más bien diría que la justificación es algo muy diferente?, no es que Dios vea justicia en mí, sino que él me acredita su propia justicia por medio de la fe en Cristo. Y de ser así, ¿qué significa que la fe nos es contada por justicia?

¿Y Por Qué Es Importante?

Antes de responder, permítanme decirles por qué, justo antes de empezar con el capítulo cinco (Dios mediante, la próxima semana), estoy dedicando un sermón completo a esta pregunta.
Primero, es importante porque la frase tiende mucho a ser malinterpretada: “…la fe le fue contada por justicia”, parece como si la fe fuera valorada como justicia. Pero estoy convencido de que esto no es lo que quiere decir.
Segundo, es importante porque Pablo dedica demasiado tiempo, un capítulo completo, a esta frase en Génesis 15:6. Como si «malinterpretarla», significara malinterpretar algo muy importante, y es cierto ¿Nuestra postura legal de ser justos delante de Dios está basada en lo que somos o en lo que es Dios? Puede que ustedes no perciban por qué esto es tan importante, pero lo es. De ello depende la abundancia de la gloria y la gracia de Dios en nuestra justificación, así como la plenitud del disfrute de nuestra paz en esa justificación. Y no solamente la nuestra, sino la de todos aquellos a los que usted debiera bendecir con el evangelio. Así que en esta pregunta, está en juego la gloria de Dios y la paz nuestra.

“Imputación”— Entendamos Esta Palabra Tan Importante

Tercero, es importante porque Efesios 4:14 dice que la meta de mi ministerio debe ser que “…ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina”. Mi deseo es que usted sea fuerte, estable, y maduro. En particular, quiero que conozca la doctrina de la imputación de la justicia de Dios en Cristo. Yo sé que “imputación” es una palabra inusual. Pero es la que ha sido utilizada durante miles de años para describir la verdad de que Dios nos “imputa” su justicia por medio de la fe, a causa de la obediencia de Cristo ¿Por qué negar lo que ha estado fortaleciendo a decenas de miles de grandes cristianos durante siglos —la “imputación” de la justicia de Dios en Cristo? Esta es una verdad gloriosa que cambiará su vida, si usted la ve y se deleita en ella por lo que realmente es.
“Imputación” no es lo mismo que “impartición”, Dios nos imparte dones y frutos del Espíritu Santo, a fin de que los tengamos y crezcan en nosotros, y de que sean nuestros. Pero la esencia de esta impartición de gracia por medio del Espíritu, está fundamentada sobre una base más sólida, es decir, la imputación, que es una obra de Dios por encima de nuestra obra: es la propia justicia de Dios, que no nos es impartida, sino imputada. Atribuida, como dice Romanos 4:6, otorgada. Reconocida como nuestra. Como pastor me pregunto, ¿por qué en Bethlehem negaríamos el conocimiento de esta gran doctrina que ha sostenido a los santos durante siglos? ¿Debemos ceder ante el pragmatismo moderno de que la doctrina no es práctica? Y me respondo: no debemos.
Cuarto, es importante porque la experiencia del pueblo de Dios a través de los siglos, ha mostrado que esta verdad es un gran tesoro que saca a las personas de la oscuridad y de la incredulidad, para traerlas a la luz de la esperanza y el gozo en Cristo. Un ejemplo es Juan Bunyan, el escritor de El Progreso del Peregrino, quien luchó terriblemente antes de llegar a establecerse en la fe como cristiano.
Él escribió:
Un día, mientras paseaba por el campo, esta oración derribó mi alma. La justicia de Dios está en el cielo. Y me pareció, además, ver con los ojos de mi alma a Jesucristo a la diestra de Dios, en ese momento, dije: él fue mi justicia; así que donde quiera que yo esté o cualquier cosa que esté haciendo, Dios no puede decir de mí: «A él le falta mi justicia»; porque la justicia de Dios está siempre delante de mí. También vi, por otra parte, que no era la buena disposición de mi corazón la que determinaba que mi justicia fuera mejor, ni tampoco era mi mala disposición la que determinaba que mi justicia fuera peor, sino que mi justicia era el mismo Jesucristo, “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8).
Ahora sí se rompieron las cadenas de mis pies. Ahora sí fui liberado de mis aflicciones y grilletes; ahora sí desaparecieron mis tentaciones; así que en este momento, esas temibles escrituras de Dios dejaron de inquietarme; ahora que se han ido, yo también regreso a casa regocijándome en la gracia y el amor de Dios. (John Bunyan, Grace Abounding to the Chief of Sinners, [Hertfordshire: Evangelical Press, 1978, orig. 1666], pp. 90-91)
Quizás la forma más elocuente en que se puede decir esto es: Me tomo mi tiempo explicando el tema de la justicia de Dios imputada en Cristo, porque cuando usted esté en su lecho de muerte, quiero ser capaz de mirarle al rostro y recordarle una de las palabras más reconfortantes del mundo, y mantenerle regocijado cuando entienda la profundidad bíblica de las siguientes palabras: «Recuerde, Cristo es su justicia. Cristo es su justicia. Su justicia está en el cielo. Es la misma ayer, hoy, y por los siglos. La justicia de Dios no mejora cuando la fe de usted se fortalece. No empeora cuando su fe es débil. La justicia de Dios es perfecta. La justicia de Dios es Cristo. Deje de mirarse a sí mismo y descanse en él».
Y no quiero que aprecie esto solo por el bien de su muerte, sino también por el bien de su evangelismo, y por el bien de sus misiones. El evangelio es poder de Dios para salvación, dice Pablo en Romanos 1:16-17, porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe. Pablo dice que el evangelio tiene poder porque es precisamente poder lo que en él se revela. Quiero que el pueblo de Maninka de Guinea escuche y crea. Y los uzbekos, y los kazakos, y los Sukumies, y los somalíes; y sus hijos, y sus padres, y sus vecinos, y sus colegas.

¿Quiere Pablo Decir Que Nuestra Fe Es Nuestra Justicia?

Mi respuesta es no, cuando Pablo dice “la fe es contada por justicia”, no se refiere a que nuestra fe sea nuestra justicia, o a que forme parte alguna de nuestra justicia justificadora. Él dice que la fe es lo que nos une a Cristo y a todo lo que Dios es para nosotros en Cristo Jesús. Cuando Dios ve en nosotros fe en Cristo, ve unión a Cristo. Y cuando él ve unión a Cristo, ve la justicia de Cristo como nuestra. Así que la fe nos conecta con Cristo, quien es nuestra justicia, y en ese sentido, la fe es contada como justicia. La fe ve y disfruta todo lo que Dios es para nosotros en Cristo, especialmente su justicia. Así obra la fe.
Ahora bien, ¿cuál es la base bíblica de esta interpretación? John Owen, en el volumen cinco de sus Obras (pp. 318-319) escribe cinco argumentos, y John Murray en sus comentarios sobre Romanos escribe nueve argumentos (pp. 355-359) explicando por qué “la fe es contada por justicia” no quiere decir que la fe sea nuestra justicia. Les comentaré algunos.
  1. Observe que al final del versículo 6 y del versículo 11 en Romanos 4 hay una manera muy diferente de expresar la «imputación» o acreditación. Al final del versículo 6 dice: “Dios atribuye justicia sin obras”. Al final del versículo 11 dice, “…a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada”. Observen esto: en ambos versículos, la fe no se acredita a la justicia, sino que la justicia se acredita a nosotros. No dice: «Dios acredita la fe como justicia», dice: «Dios acredita justicia». Esto nos anuncia la posibilidad de que cuando Pablo dice: “la fe es contada por justicia”, bien puede querer decir: «Dios nos acredita la justicia por medio de la fe».
  2. Examinen Romanos 3:21-22: “Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; 22 es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen”. Observen que es la justicia de Dios la que viene a nosotros por medio de la fe. La fe nos une a la justicia de Dios. La fe no es la justicia de Dios.
  3. 2da a los Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, [Dios] le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El”. Aquí tenemos una doble imputación. Dios imputa nuestros pecados a Cristo, que no conoció pecado. E imputa la justicia de Cristo a nosotros, que no teníamos ninguna justicia propia. Las frases claves para nosotros son “justicia de Dios” y “en él”. Aquí no estamos obteniendo nuestra justicia sino la justicia de Dios; y la obtenemos no porque nuestra fe sea justa, sino porque estamos “en Cristo”. La fe nos une a Cristo, y en Cristo tenemos una justicia que no es nuestra, es la justicia de Dios en Cristo. Él toma nuestro pecado, nosotros su justicia.
  4. Considere 1ra a los Corintios 1:30. Juan Bunyan dijo que después de esa experiencia en el campo donde la justicia imputada de Cristo lo golpeó tan poderosamente, fue a la casa y buscó apoyo bíblico. Encontró por casualidad 1ra a los Corintios 1:30: “Mas por obra suya [de Dios] estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención”, Bunyan dijo, “vi que Jesucristo… es nuestra justicia y santificación ante Dios. Por lo cual he vivido aquí, al menos por un tiempo, en una muy dulce paz con Dios, por medio de Cristo” (Grace Abounding, Abundando en Gracia p. 91).

Cristo es Nuestra Justicia

El texto dice que Cristo se volvió “justicia” para (o por) nosotros. Y en ese sentido Cristo es nuestra “justicia” porque estamos en él. «Usted está en Cristo Jesús quien se hizo justicia… para nosotros». Cristo es nuestra justicia, no la fe. La fe nos une a Cristo y a todo lo que Dios es para nosotros en él. Dios es justicia para nosotros en Cristo.
Entonces, ¿cuál es la esencia de esta verdad? Cuando Pablo dice en Romanos 4:22 (y en los versos 3,5 y 9) que la “la fe es acreditada por justicia” no quiso decir que nuestra fe es nuestra justicia, sino que nuestra fe nos une a Cristo a fin de que la justicia de Dios en Cristo nos sea imputada.
Les presento una analogía muy imperfecta, pero me arriesgaré con la esperanza de lograr una mayor comprensión. Supongan que le digo a Barnabás, mi hijo de dieciséis años: «Limpia tu cuarto antes de irte para la escuela. Tienes que tener el cuarto limpio, o esta noche no podrás ir a ver el juego». Bien, supongan que se le olvida y va para la escuela sin limpiar la habitación, e imaginen que descubro el cuarto desordenado, y lo limpio. Su tarde se termina, y llega a casa justo antes de la hora de irse para el juego. Entonces se da cuenta de lo que ha hecho y se siente terrible. Se disculpa y humildemente acepta las consecuencias.
A lo cual digo, «Barnabás, voy a contar tus disculpas y tu sometimiento como si tu habitación estuviera limpia. Te dije: «Debes tener el cuarto limpio, o no podrás ir a ver el juego esta noche. Está limpio. Así que puedes ir». Cuando digo que: «cuento tus disculpas como si la habitación estuviera limpia», no significa que la disculpa haya limpiado la habitación. Barnabás no la limpió realmente. La limpié yo, fue pura gracia. Es decir, en mi manera de ver las cosas –por mi gracia- sus disculpas lo conectan a la promesa que le hice si limpiaba la habitación. Está limpia como si lo hubiera hecho él. Yo se lo acredito a él. O cuento sus disculpas como si hubiera limpiado la habitación. Pueden decirlo de las dos formas, porque Pablo dice: “la fe le fue contada por justicia” y “la justicia de Dios [es] por medio de la fe en Jesucristo”.
De modo que cuando Dios dice a quienes creen en Cristo: «Yo cuento la fe de ustedes como justicia», no se refiere a que la fe sea nuestra justicia. Él se refiere a que la fe nos vincula con la justicia de Dios.

Paz, Seguridad, y Libertad

¿Qué cambio debe producir esta verdad en nuestras vidas?
Para Martín Lutero y para Juan Bunyan, el descubrimiento de la justicia imputada de Cristo fue la experiencia más transformadora y más grandiosa que jamás experimentaran. Lutero dijo que era como entrar a un paraíso de paz con Dios. ParaBunyan fue el fin de años de tortura espiritual e incertidumbre ¿Qué no daríamos por saber con seguridad, si nuestra aceptación y aprobación legal ante Dios, son tan seguras como la posición de Jesucristo, su Hijo?
Es gratis, Cristo vino al mundo a cumplir una justicia, y a morir una muerte que quitara todos nuestros pecados, a convertirse en justicia perfecta para nosotros. Él, en el día de hoy, les ofrece su justicia como regalo. Si usted cree que él es verdadero y precioso, si acepta el regalo y confía en él, tendrá una paz con Dios que sobrepasará todo entendimiento, será salvo. No necesitará la aprobación de otros. No necesitará las riquezas para sustentar su ego o el poder de la venganza. Será libre. Irradiará amor. Entregará su vida a la causa de Cristo por el gozo que verá delante de sus ojos. Mire a Cristo y confíe en él como su justicia.
Tomado de AQUI.

Defiendo la Ira de mi Padre.John PIper.

Hay fuerzas culturales tanto dentro como fuera de la iglesia que me hace vigorosa defender la ira de mi Padre que era contra mi antes de cuando fui adoptado. El no necesita mi defensa; sin embargo, creo que lo honraría. Lo que nos ordenó, de hecho, es: “Honra a tu padre” (Éxodo 20:12).

Escribo esto desde Cambridge, Inglaterra, y mi indignación por del ataque a mi Padre es de origen británico. La calumnia en cuestión es este párrafo de un famoso escritor británico:
Lo que ocurre no es que la cruz es una forma de abuso infantil cósmico—un Padre vengativo que castiga a su Hijo por una ofensa que ni siquiera ha cometido. Con razón, los que están tanto dentro como fuera de la iglesia consideran esta versión retorcida de los hechos moralmente dudosa y una barrera enorme para la fe. De todos modos, además de eso, este concepto contradice totalmente la afirmación: “Dios es amor”. Si la cruz es un acto personal de violencia infligida por Dios al género humano pero sufrida por su Hijo, entonces, esto convierte en una farsa lo que Jesús nos ha enseñado acerca de amar a los enemigos y de no pagar el mal con el mal (Steve Chalke y Alan Mann, The Lost Message of Jesus, [Grand Rapids, MI: Zondervan, 2003], págs. 182-183).

Es el pasaje asombroso de una obra de alguien que dice ser cristiano. En nombre de mi Padre en los cielos, puedo dar buena fe de que, antes de que me adoptara, permanecía bajo su terrible ira. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece…la ira de Dios permanece sobre él.” (Juan 3:36). Permaneceremos bajo este castigo hasta que empecemos a tener fe en Jesús. Pablo lo explica así: “éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2:3). Mi propia naturaleza me hizo merecer el castigo.

Mi destino era el de sufrir el “fuego llameante” y el castigo de “los que no… obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús … [y que] sufrirán el castigo de la destrucción eterna” (2 Tesalonicenses 1:8-9). Yo no era un hijo de Dios. Dios no era mi Padre, era mi juez y mi verdugo. Yo era uno de “los hijos de desobediencia” (Efesios 5:6). Era muerto en delitos y pecados. Y la frase de mi Juez era clara y atteradora: “Pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Efesios 5:6).

Había solamente una esperanza para mi—que gracias a la infinita sabiduría de Dios, el amor de Dios pudiera satisfacer la ira de Dios, de manera que pudiera hacerme hijo de Dios.

Esto es exactamente lo que ocurrió y lo celebraré para siempre. Después de afirmar que yo era por naturaleza objeto de la ira de Dios, Pablo dice, “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados” (Efesios 2:4-5). “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo… a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.” Dios envió a su Hijo para rescatarme de su castigo y hacerme hijo suyo.

¿Cómo lo hizo? Lo hizo de la manera que Steve Chalke llama calumniosamente “abuso infantil cósmico.” El Hijo de Dios sufrió la maldición de Dios en mi lugar. “Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros—pues está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado de un madero’” (Gálatas 3:13). Si la gente en el siglo XXI considera el más grande acto de amor “moralmente dudoso y una barrera enorme para la fe,” no había muchas diferencias la época de Pablo. “Mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado. Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos, y es locura para los gentiles” (1 Corintios 1:23).

Sin embargo, para los que han sido llamados por Dios y que creen en Jesús, esto es “el poder de Dios y la sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:24). Esto es mi vida. Así es cómo Dios pudo convertirse en mi Padre. Ahora que ya no permanezco bajo su castigo (Juan 3:36), ha enviado al Espíritu que me adopta como hijo y que me permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!” (Romanos 8:15). Por lo tanto, recito esta oración: “Conozca, Padre Celestial, que te agradezco con todo mi corazón, y que mido tu amor por mí con la magnitud de la ira que merezco y el milagro de tu misericordia poniendo a Cristo en mi lugar.”

¿Podremos ver y conocer a nuestros amigos y familiares en el Cielo?

Pregunta: “¿Podremos ver y conocer a nuestros amigos y familiares en el Cielo?”

Respuesta: Mucha gente dice que la primer cosa que quieren hacer cuando lleguen al Cielo es ver a todos sus amigos y seres queridos que han muerto antes que ellos. No creo que este sea el caso. Si, yo creo que podremos ver, conocer y pasar tiempo con nuestros amigos y familiares en el Cielo. En la eternidad, habrá mucho tiempo para eso. Sin embargo, no creo que éste vaya a ser nuestro enfoque primario en el Cielo. Creo que estaremos más ocupados adorando a Dios y gozando de las maravillas del Cielo, que preocupados por reunirnos de inmediato con nuestros seres queridos.

¿Qué es lo que dice la Biblia acerca de si podremos ver y conocer a nuestros seres amados en el Cielo? Cuando el pequeño hijo de David murió como resultado de su pecado con Betasbé, y después de un tiempo de duelo, David declaró: “Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.” (2 Samuel 12:23). David asumió que él podría reconocer a su hijo en el Cielo, a pesar del hecho de que murió siendo un bebé. La Biblia declara que cuando lleguemos al Cielo, “….seremos semejantes a Él; porque le veremos tal como Él es.” (1 Juan 3:2). 1 Corintios 15:42-44 describe nuestros cuerpos resucitados: “Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.”

Al igual que nuestros cuerpos terrenales fueron como el del primer hombre Adán (1 Corintios 15:47a) así también nuestros cuerpos resucitados serán como el de Cristo (1 Corintios 15:47b). “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”. “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” (1 Corintios 15:49, 53). Así que si Jesús fue reconocible en Su cuerpo resucitado, no veo razón por la que los nuestros sean diferentes. Poder ver a nuestros seres queridos es uno de los aspectos gloriosos del Cielo – pero el Cielo es mucho más acerca de Dios, y mucho menos acerca de nuestros deseos. Qué placer será estar reunidos con nuestros seres amados, y adorar a Dios con ellos por toda la eternidad.


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Parto vaginal de nalgas

Parto vaginal de nalgas

Posted: 10 Apr 2010 02:18 AM PDT

En la mayoría de los casos, cuando un bebé viene de nalgas, nos encontramos con que los médicos pueden llegar a programar una cesárea. Sin embargo los datos científicos no avalan esta necesidad.

He encontrado una magnífica página que se centra precisamente en el parto de nalgas, donde se recopilan testimonios de madres que han pasado por ello y documentos científicos que avalan la conveniencia de esperar a que el bebé se coloque, técnicas de recolocación y datos técnicos sobre la posibilidad de los partos de nalgas vaginales.

Un bebé de nalgas puede recolocarse espontáneamente en el mismo momento del parto, y además hay técnicas para ayudar a que se vaya dando la vuelta. Ejercicios, visualización, moxibustión y versión externa son algunas de ellas, bastante efectivas si se realizan con la supervisión de un profesional experimentado.

Además, en términos generales, el nacimiento en nalgas , vaginalmente, es seguro si atiende un ginecólogo que esté preparado para atenderlo, teniendo en cuenta que la cesárea podrá realizarse si hay problemas reales que la justifican.

Normalmente es mejor esperar a que el parto se desencadene naturalmente y entonces, cuando el bebé ha dado muestras de estar preparado para nacer y se han desarrollado las condiciones físicas y hormonales del parto, hacer la cesárea si es preciso.

En resúmen, el parto vaginal de nalgas es posible y seguro, siempre que se realice bajo la supervisión de un profesional formado y dispuesto a ello, no siendo necesaria la programación de cesáreas protocolarias.

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