Reflexión de un biologo sobre la tragedia de Haiti.


Reflexión  de un biologo sobre la tragedia de Haiti.

Esta es la reflexion de un biologo  pro-derechos de los simios, alguien con una concepción cientifica y materialista del mundo.Sin embargo, sus reflexiones no son tan inhumanas como podrían parecer y tiene mucho  de coherentes, aun cuando sea un enfoque particular de lo sucedido.Muchas de sus criticas tienen su fundamento.

El articulo me dejó con la sensación de que hay muchas preguntas que tenemos que responder y de manera correcta. No todo es una interpretación fundamentalista de la vida.

Creo que lo sucedido es como un prisma, donde hay muchas caras. Muchas son las reflexiones que surgen sobre lo sucedido y todas tienen un núcleo de verdad el cual debemos reflexionar para dar respuestas acertadas a aquellos que nos las demandan

Esperemos que entre todos los lectores podamos ordenar nuestros pensamientos a fin de poder comprender mejor lo sucedido.

Acá los dejo con el relato:

“Existen males mayores que el que está sufriendo el pueblo de Haití tras el terremoto, nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida”, palabras del Obispo de San Sebastián Munilla y que ahora dice fueron sacadas de contexto.

También fueron sacados de contexto todos los asesinatos llevados a cabo por la iglesia en la llamada “Santa Inquisición”.

Son palabras que salen de un corazón impuro como el suyo, que sólo ve en la espiritualidad, un negocio de almas, un caldo para seguir viviendo de la palabra de Dios, sin saber que esta maldiciendo a Dios con lo que ha dicho.

Es impensable que la Iglesia no haya tomado cartas en el asunto rápidamente y lo hayan desterrado a la ignorancia. Muchos sacerdotes no lo quieren como obispo y esta claro que esta haciendo un flaco favor a esa Iglesia de Dios que ya no existe por culpa de muchos que como él, se regodean en hábitos morados creyéndose seres elegidos por El. Que ignorancia. Él mismo, ese obispo Munilla, tendría que haber dimitido y como penitencia (ellos nunca se ponen penitencias), tendría que haber ido a Haití, a Puerto Príncipe, y ayudar con sus manos a desenterrar a tantos miles de personas que han quedado sepultadas y que han muerto lentamente en la desesperación del abandono, y mirarles a los ojos, que vea el sufrimiento cara a cara, para que se olvide de la espiritualidad y se sienta más humano derramando al menos lágrimas por el infierno en que se ha convertido una ciudad de por sí castigada por el odio y el poder.

Si, un abandono de la Comunidad Internacional que no ha sabido o querido reaccionar ante esta catástrofe de dimensiones apocalípticas. ¿Cómo es posible que con tanto ejército internacional de EEUU, de la OTAN, de la Naciones Unidas no se hubieran movilizado desde el primer momento y llegar en horas al lugar de la catástrofe? ¿Cómo es posible que no se den cuenta que las ayudas que están llegando se quedan en el aeropuerto porque no hay nadie que las lleve a los lugares donde el sufrimiento es máximo? ¿No son capaces de organizar rápidamente caravanas de camiones militares y carros acorazados para abrirse paso entre las ruinas y llegar a la gente que esta caída en el suelo? Han pasado cuatro días y la ayuda literalmente no ha llegado. Hay escasas máquinas para desescombrar y rescatar las miles de personas que enterradas se están encontrando con una de las muertes mas horrorosas, una muerte lenta, con sufrimiento, con soledad, con esperanza perdida.

Ante tan tamañas injusticias, he perdido por completo la confianza en el hombre, en la religión y tal vez en Dios, que sigue ciego ante tanta injusticia en la Tierra y castigando siempre a los más pobres, a los más humildes y magnificando a los poderosos.

El hombre ha perdido el sentido y el dolor del corazón. Si en lugar de un terremoto, hubiera sido una ofensiva militar, a estas alturas habría miles de soldados en Haití, miles de carros de combate, de tiendas de campaña, de suministros……pero claro, hay que ayudar a una población que se desespera, que ve volar a los helicópteros y marcan en el suelo un SOS de desesperación, de impotencia. Hay que ir despacio, no es objetivo de guerra. ¿Cómo se puede organizar la ayuda sin existir una infraestructura que lleve esa ayuda a los lugares donde la muerte y los gritos de dolor se entremezclan con la desesperación?. ¿De que sirve el dinero si toda una capital con su gobierno, han quedado sumidos a la nada o desorientados con todas las estructuras básicas rotas y hundidas?.

No entiendo ni se quien puede estar al mando de la ayuda internacional. Pienso que la misma ayuda es un caos, no hay orden, no hay grúas en el aeropuerto para bajar las mercancías, no hay vehículos ni gasolina para arrancarlos. Lo primero que debían haber mandado son a miles de hombres con maquinas pesadas y carros blindados para formar una infraestructura sólida de salvamente, para desenterrar a los máximos posibles. Pero no, solo llegan aviones con paquetes y poco personal. Esto no es una ayuda internacional, es un caos y con el, miles de personas más están muriendo.

Desde estas páginas y con los ojos llorosos de ver escenas dantescas y niños asustados, chillando, personas heridas que son operadas sin anestesia y gritos de dolor que continuamente se escuchan por todos lados, como un altavoz sonoro e infinito perdido en la más absoluta de las soledades, SUPLICO que las Naciones Unidas formen un Organismo Mundial de Emergencia, con técnicos preparados en los diferentes escenarios que se pudieran presentarse en cualquier punto de la Tierra (terremotos, tsunami, incendios, inundaciones…), de las características de Puerto Príncipe, y que fueran los encargados de organizar una infraestructura teniendo a su disposición miles de hombres y material para acudir en pocas horas al lugar del desastre. Por desgracia esta estampa nos la seguiremos encontrando cada vez con más frecuencia ante el cambio climático al que nos estamos sumiendo, sin que los gobiernos y políticos no hagan nada y estén traicionando a la humanidad.

Mientras, el dolor de lo inaudito, sigue tiñendo de sangre Puerto Príncipe, con cadáveres descomponiéndose en medio de las calles, con gentes atrapadas que se encuentran en sus ultimas horas de aliento, en niños perdidos de mirada gris que deambulan por las calles sin saber donde van a parar, siendo vulnerables y corriendo otros peligros como el rapto para fines oscuros.

¿Por qué se consiente tanto dolor? ¿Por qué Dios si lo hay, deja que millones de niños mueran de hambre, de enfermedades curables? ¿Por qué permite que un pueblo que sufre, siga sufriendo en un infierno, en una pesadilla mortal?.

Mientras, el infierno de la nada, sigue mostrando al mundo que los hombres no saben ser humanos, que hemos dejado de llorar con el corazón y por ese motivo estamos perdiendo la humanidad.

fuente

:HAITÍ -PUERTO PRINCIPE: EL INFIERNO DE LA NADA

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21 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. pauloarieu
    Ene 18, 2010 @ 21:45:36

    Haití se refugia en Dios después del terremoto

    Los haitianos buscan a Dios para encontrar en Dios la esperanza perdida tras el terremoto que devastó la ciudad y provocó decenas de miles de muertos.

    El haitiano Henry Marie Landasse dice que “Dios está entre nosotros pese a la tragedia y la vida no ha terminado. Hay cosas difíciles de entender sin los ojos de la fe”.

    Con máscaras en el rostro para protegerse del hedor a putrefacción que invade las calles, sucios, exhaustos y muchos de ellos hambrientos, los haitianos cantan, oran y rezan a Dios. “Hemos perdido mucho. Algunos lo han perdido todo pero Dios está con nosotros”, afirma con gesto cansado Aida Paul.

    En este país profundamente creyente, donde conviven diferentes prácticas asociadas al cristianismo, el sismo del martes 12 fue entendido como un signo de Dios y vivido por muchos haitianos con una sorprendente resignación.

    En las calles, donde miles de haitianos se ven obligados a vivir desde el martes, los cánticos de alabanza a Dios y de agradecimiento por estar vivos duran casi toda la noche. “No he perdido la esperanza ni mucho menos la fe en Dios porque estoy viva”, afirma Ismela François, una anciana que vive frente a la catedral. Entre oración y oración, los haitianos conversan en voz baja de las últimas noticias que tienen sobre el sismo, sobre personas que finalmente fueron encontradas muertas, sobre otras de las cuales no saben nada y sobre la repartición de ayuda humanitaria.

    “Todo el mundo aquí tiene una desgracia para contar. Hemos perdido amigos, familiares y todo lo que teníamos”, explica Pauline, una madre de familia.

    “Vivo en la calle desde el martes junto a mi familia. Estamos desesperados y he venido a pedir que Jesucristo vuelva con nosotros, que no nos dé la espalda”, dice Jean André Noel, técnico informático.

    Gospel News

  2. pauloarieu
    Ene 18, 2010 @ 23:30:53

    Cantos y rezos en la penumbra de la noche
    La música alivia las madrugadas inseguras
    Lunes 18 de enero de 2010 | Publicado en edición impresa

    Lanacion.com.ar

    PUERTO PRINCIPE (De un enviado especial).? El sol desaparece temprano en Puerto Príncipe, cerca de las 18. A medida que se extingue la luz natural, los haitianos que aún conservan algunas pertenencias se reúnen en grupos a la vera de las calles y avenidas para pasar juntos la noche.
    La soledad a oscuras es extremadamente peligrosa en una ciudad que languidece.
    La camioneta de las Naciones Unidas en la que viaja un grupo de periodistas argentinos, entre ellos La Nacion, desanda el camino hacia la casa del embajador argentino en Haití, José María Vázquez Ocampo, en el barrio de Peguy Ville, que sólo está iluminado por la luz de las velas.
    Es un largo trayecto desde el hospital reubicable de las fuerzas armadas, por calles angostas y zigzagueantes por las colinas que rodean la capital de Haití. Allí se acaba la zona de influencia de las fuerzas internacionales de seguridad. Sólo quedan haitianos en penumbras, casi sin agua ni comida.
    Muchos de ellos acudieron ayer al llamado de los tambores que convocaban a los fieles a la misa matinal del domingo. Católicos y protestantes elevaron sus plegarias en toda la ciudad en los primeros servicios religiosos desde la tragedia.
    El violento terremoto del martes dejó a oscuras a Puerto Príncipe la mayor parte de los días. El servicio eléctrico colapsó por completo. Y sólo unos pocos privilegiados tienen generadores. E incluso algunos de ellos deben dejar de usarlos por la ya alarmante falta de combustible, que amenaza con paralizar todas las actividades en la isla.
    La residencia del embajador argentino resistió el embate del terremoto, pero un amplio sector quedó en riesgo de derrumbe ante una posible réplica de importante magnitud.
    Noches a la intemperie
    Por eso las noches aquí también se pasan a la intemperie, en el jardín, sobre colchones y almohadones del living y provistos de mantas. Unas 15 personas han llegado a acurrucarse allí.
    Pero a diferencia de los haitianos que durante el día pugnan por un metro de suelo libre en parques y plazas, en las noches aquí no hay que preocuparse de que alguien amenace la vida con un machete.
    La mayor preocupación durante la noche son los mosquitos, que suelen invadir Puerto Príncipe y que obligan a todos a dormir totalmente cubiertos.
    Afuera, detrás de dos grandes portones metálicos de la vivienda, sí persiste el peligro.
    Por eso, quienes quedan en vigilia son los guardias, atentos por la ola de saqueos que empieza a afectar seriamente la seguridad en la capital y las tareas de rescate que allí realizan las fuerzas de los diferentes contingentes internacionales que han llegado a la isla.
    Muchos de los que están en la casa, extenuados por las pocas horas de sueño, llevan ya varios días sin ducharse. El agua de red no se distribuye y los camiones cisterna casi no llegan. Pero por las noches golpea una brisa.
    Desde los jardines de la casa del funcionario argentino, por la madrugada pueden escucharse, a pesar del drama que están viviendo, los cantos y rezos de los haitianos que ya no tienen hogar.

  3. osvaldo
    Ene 18, 2010 @ 23:45:15

    el pueblo de haiti es un pueblo como tantos pueblos sobre la tierra que se olvidan de Dios, son un pueblo donde se realizan hechicerias a doquier, cruxificciones que ponen a la muerte de jesus en sus cruz como algo que no fue nada.

    ya hubo en el mundo otros ejmplos de juicio como este de haiti, el otro de la india, cuando practicaban un ritual en el oceano y vino un sunami, y el otro sunami donde el pueblo islamico perecio y el cristiano por subir la montaña se salvo.

    podemos ver en estas catrastofes el juicio de Dios, el pueblo Haitiano, como el de india deben de poner su mirada en Dios y Jesus y sacarlos de la hechiceria y los falsos dioses que no llevan al hombre a ningun lugar solo a su propia destrucion.
    O.LA
    PASTOR

  4. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 00:01:33

    EL problema es que esta reflexion es parcial.
    Es verdad del satanismo en Haiti,pero tambien habia muchos cristianos.
    Dios castiga a justos con los pecadores?

    EL EFECTO DE LA CAÍDA DE ADÁN SOBRE TODO EL GENERO HUMANO

    El efecto inmediato del pecado sobre Adán y Eva fue que éstos murieron espiritualmente y llegaron a estar sujetos a la muerte espiritual. Su naturaleza se depravó y, por tanto, la raza humana experimentaría la esclavitud del pecado. Además del cambio de la suerte del hombre y su ambiente, la Biblia también revela una profunda doctrina de imputación, que pone de relieve la verdad que Dios ahora acusó a Adán con pecado y, como resultado, acusó a sus descendientes con la responsabilidad del primer pecado de Adán.

    Las Escrituras mencionan tres grandes imputaciones:

    1) El pecado de Adán es imputado a su posteridad (Ro. 5: 12-14) ;
    2) el pecado del hombre es imputado a Cristo (2 Co. 5: 21) ; y
    3) la justicia de Dios imputada a los que creen en Cristo (Gn. 15:6; Sal. 32:2; Ro. 3:22; 4:3,8,21-25; 2 Co. 5:21; Flm. 17-18).

    Es obvio que se efectuó un traspaso de carácter judicial del pecado del hombre a Cristo, quien llevó sobre su cuerpo en el madero el pecado del género humano. «Mas Jehová cargó en El el pecado de todos nosotros» (Is. 53:5; Jn. 1:29; 1 P. 2: 24; 3: 18). De igual manera hay un traspaso de carácter judicial de la justicia de Dios al creyente (2 Co. 5:21), puesto que no podía haber otro fundamento de justificación o aceptación delante de Dios. Esta imputación pertenece a la nueva relación espiritual que el creyente disfruta con Dios en la esfera de la nueva creación.

    Estando unidos al Señor por el bautismo del Espíritu (1 Co. 6:17; 12:13; 2 Co. 5:17; Gá. 3:27), y vital mente relacionados con Cristo como un miembro de su cuerpo (Ef. 5:30), se sigue que cada virtud de Cristo es comunicada a los que han llegado a ser una parte orgánica de El. El creyente está «en Cristo» y, por consiguiente, participa de todo lo que Cristo es.

    Así, también los hechos de la antigua creación son traspasados de manera real a aquellos que por generación natural están «en Adán». Ellos poseen la misma naturaleza de Adán, y se dice, además, que ellos han pecado en él. Esto es un hecho tan real que llega a ser en sí mismo la base suficiente del juicio divino decretado en contra del pecado; al igual que la imputación de la justicia de Dios en Cristo es el fundamento satisfactorio para la justificación. Y el resultado es el juicio de Dios sobre todos los hombres, ya sea que. ellos hayan pecado o no según la trasgresión de Adán. A pesar de que los hombres sostengan, como generalmente lo hacen, que ellos no son responsables del pecado de Adán, la revelación divina afirma que, debido a los efectos trascendentales de la relación representativa que todos los seres humanos tienen con Adán, el pecado original del primer hombre es inmediata y directamente imputado a todos los miembros de la raza, con la invariable sentencia de muerte descansando sobre todos ellos (Ro. 5:12-14). De igual manera, el pecado original de Adán es transmitido en la forma de naturaleza pecaminosa indirectamente, o sea, por herencia, de padre a hijo, a través de todas las generaciones. El efecto de la caída es universal; así también lo es la oferta de la divina gracia.
    La caída de los hombres no se efectúa cuando cometen su primer pecado; ellos han nacido ya en pecado, como criaturas caídas, procedentes de Adán. Los hombres no se convierten en pecadores por medio de la práctica del pecado, sino que ellos pecan debido a que por naturaleza son pecadores. Ningún niño necesita que se le enseñe a pecar, pero cada niño tiene que ser estimulado a realizar el bien.
    Debe observarse que, no obstante que la caída de Adán pesa sobre toda la Humanidad, es evidente que hay una provisión divina para los infantes y para todos aquellos que no tienen responsabilidad moral.

    Los santos juicios de Dios tienen que caer sobre todos los pecadores no redimidos:

    1) por causa del pecado imputado;
    2) por causa de la naturaleza pecaminosa que todos han heredado;
    3) por causa de que todos están bajo pecado; y 4) por causa de sus propios pecados.

    Si bien es cierto que estos juicios divinos no pueden atenuarse, el pecador puede escapar de ellos por medio de Cristo. Estas son las buenas nuevas del Evangelio.

    La pena que descansa sobre la antigua creación es:

    1) muerte física, por la cual el alma se separa del cuerpo;
    2) muerte espiritual, la cual, semejante a la de Adán, es el estado presente de los perdidos y la separación entre el alma y Dios (Ef. 2:1; 4:18-19); y
    3) la segunda muerte, o sea, la eterna separación entre el alma y Dios y la expulsión de los perdidos de la presencia de El para siempre (Ap. 2:11; 20:6,14; 21:8).

    Espero su respuesta
    bendiciones
    http://www.jesusdios.com/2010/01/el-efecto-de-la-caida-de-adan-sobre.html

  5. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 00:41:50

    ¿Dios odia Haití?

    Por Albert Mohler – BibleProphecyToday

    La transmisión de imágenes de Wikipedia en Haití, como escenas de Dante’s Inferno. La magnitud de la calamidad sin precedentes. En muchos sentidos, Haití ha dejado casi de existir.

    El terremoto que cambiará para siempre a esa nación llegaron como placas subterráneas desplazado a unas seis millas bajo la superficie de la tierra, a lo largo de una línea de falla que había amenazado problemas durante siglos. Pero nadie vio a un sismo de tal magnitud que viene. El terremoto de 7,0 llegó como una pesadilla, con la ciudad de Port-au-Prince, en ruinas, pueblos enteros colapso, cuerpos volando en el aire y aplastados por las montañas de escombros. Orfanatos, iglesias, mercados, casas, edificios del gobierno y todo se vino abajo. El gobierno civil ha dejado prácticamente de funcionar. Sin poder, la comunicación ha sido cortada y los esfuerzos de rescate se ven gravemente obstaculizadas. Cadáveres se amontonan, la esperanza se está agotando, y ayuda, aunque en el camino, no llegará a tiempo para muchas víctimas.

    A pesar de que las botas sean finalmente golpeando el suelo y las actividades de socorro están llegando a la isla, las estimaciones del rango de número de muertos tan alto como 500.000.Teniendo en cuenta el terreno montañoso y pueblos densa que había estado colgando a lo largo de la línea de falla, pueblos enteros pueden haber desaparecido. Nación más pobre del hemisferio occidental ha sufrido una catástrofe que parece casi apocalíptico.

    En verdad, es difícil no describir el terremoto como un desastre de proporciones bíblicas. Sin duda, parece como si la ira de Dios ha caído sobre la nación caribeña. Añadir a esto el hecho de que Haití es bien conocida por su historia de sincretismo religioso – una mezcla de elementos de diversas religiones, incluidas las prácticas de ocultismo. La nación es conocida por el vudú, la brujería, y una tradición católica que ha sido muy influido por el ocultismo.

    La historia de Haití es un catálogo de desastres políticos, uno tras otro. En una cuenta de la lucha del país por la independencia de los franceses de finales del siglo 18, los representantes de la nación se dice que han hecho un pacto con el diablo para despistar a los franceses. Según esta cuenta, los haitianos consideran a los franceses como los católicos y que quería a otro con quien se opondría a los franceses. Así, algunos usaría esa tradición para explicar todo lo que ha marcado la tragedia de la historia de Haití – incluyendo ahora el terremoto del 12 de enero de 2010.

    ¿Dios odia Haití? Esa es la conclusión alcanzada por muchos, que señalan que el terremoto como un signo de juicio directo y visible de Dios.

    Dios juzga a las naciones – todos ellos – y Dios juzgará a las naciones. Su juicio es perfecto y su justicia es seguro. Él gobierna sobre todas las naciones y su voluntad soberana se demuestra en el ascenso y descenso de las naciones y los imperios y los pueblos. Cada molécula de la materia obedece a su mando, y los terremotos revelan su reinado – al igual que las mareas de socorro y asistencia que desemboca en Haití en estos momentos.

    Un fiel cristiano no puede aceptar la afirmación de que Dios es un espectador en los acontecimientos mundiales. La Biblia claramente las alegaciones del gobierno soberano de Dios sobre toda la creación, todo el tiempo. No tenemos ningún derecho a afirmar que Dios estaba sorprendido por el terremoto en Haití, o de permitir que Dios no podría haber evitado que esto suceda.

    El gobierno de Dios sobre la creación implica tanto directos como indirectos actos, pero su gobierno es constante. El universo, incluso después de las consecuencias de la caída, aún se muestra el carácter de Dios en todas sus dimensiones, objetos y sucesos. Y, sin embargo, no tenemos derecho a reclamar que sabemos por qué un desastre como el terremoto ocurrido en Haití, justo en ese lugar y justo en ese momento.

    La arrogancia de la presunción humana es un peligro real y presente.Podemos rastrear los efectos de un conductor borracho en un accidente de coche, pero no podemos rastrear los efectos de vudú a un terremoto – al menos no tan directamente. Dios juzgará a Haití por su oscuridad espiritual? Por supuesto. Es el juicio de Dios como algo que podemos decir que entender en este sentido – en el presente? No, no se nos da ese conocimiento. Jesús mismo advirtió a sus discípulos contra este tipo de presunción.

    ¿Por qué no agitar terremoto de la Alemania nazi? ¿Por qué ningún tsunami se comen a los campos de exterminio de Camboya? ¿Por qué el huracán Katrina destruir iglesias evangélicas mucho más que los casinos?¿Por qué los dictadores asesinos que viven en la vejez, mientras que muchos misioneros mueren jóvenes?

    ¿Dios odia Haití? Dios odia el pecado, y castigar a los pecadores y las naciones. Pero eso significa que cada individuo y cada nación será hallado culpable, medido por el estándar de la justicia perfecta de Dios. Dios odia el pecado, pero si Dios simplemente odiaba a Haití, no habría misioneros allí, no habría ninguna ayuda de transmisión a la nación, no habría los esfuerzos de rescate – no habría esperanza.

    El terremoto en Haití, como todos los demás casos de desastre terrenal, nos recuerda que la creación que gime bajo el peso del pecado y el juicio de Dios. Esto es cierto para todas las células de nuestro cuerpo, incluso como lo es para la corteza de la tierra en todos los puntos del globo. El universo entero está a la espera de la revelación de la gloria del Señor que viene. Creación clama la esperanza de nueva creación.

    En otras palabras, el terremoto nos recuerda que el Evangelio de Jesucristo es el único verdadero mensaje de esperanza. La cruz de Cristo declara que Jesús ama a Haití – y el pueblo de Haití son los objetos de su amor. Cristo quiere que nos muestran la nación haitiana su amor, y compartir su Evangelio. En medio de esta tragedia indecible, Cristo quiere que nosotros nos apuramos a la ayuda al sufrido pueblo de Haití, y se apresuran a decirle al pueblo haitiano de su amor, su cruz y la salvación en su nombre solamente.

    Todo sobre la tragedia en los puntos de Haití a nuestra necesidad de redención. Esta tragedia puede conducir a una nueva apertura para el evangelio en el pueblo de Haití. Eso será para la gloria de Dios. Mientras tanto, la gente de Cristo debe hacer todo lo posible para aliviar el sufrimiento, curar a los heridos comodidad, y el duelo. Si la gente de Cristo son llamados a hacer esto, ¿cómo podemos decir que Dios odia a Haití?

    Si tiene alguna duda acerca de esto, tome su Biblia y su vez a Juan 3:16.

    Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.

    Ese es el mensaje de Dios a Haití.
    http://www.seguidoresdelreydereyes.blogspot.com/2010/01/dios-odia-haiti.html

  6. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 01:14:58

    Las noticias y los noticiarios, nos presentan un panorama desolador y no es para menos, sin embargo, algo que me ha llamdo mucho la atención, son los rituales funerarios que hacen los haitianos para enterrar a sus muertos. Haití es 100% Budú, aunque se le considere 90% católico y 10% Protestante. Para enterrar a sus muertos aún en esta tragedia, como parte de su ritual budú, se bebe licor, se pone licor en la tumba y se reza una oración budú al difunto. Los únicos que no cumplen con esta tradición son los pocos protestantes que hay en la Isla. Eso significa que aún la Iglesia Católica, está enterada y permite en cierta forma, las tradiciones budú de sus feligreses.

    Hago este comentario, porque, me intriga enormememnte, que a pesar de que el catolicismo es dominante como religión en Haití, no se hayan preocupado por cambiar el paganismo extremo que los actólicos haitianos practican y que han unido a sus actos religiosos católicos, como parte de una singular forma de religión, totalmente contraria a las enseñanzas cristianas y aborrecidas por Dios en toda la biblia.

    Creo firmemente, que no se había propiciado un mejor momento que este, para enseñar a este pueblo, la verdadera fe y la verdadera verdad, mientras su sencibilidad esté anuente a escuchar, de lo contrario, se levantará de nuevo un pueblo guiado y dominado por el budú, como lo ha sido hasta ahora.

    Si hay algo por que orar, es para que el dueño de la mies, envíe obreros a la mies que está en Haití.

  7. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 01:16:41

    Curiosidades de la vida… acabo de leer que mientras en Haiti la cifra de muertes por el terremoto asciende hasta 100.000, en Japon, el mismo terremoto con la misma intensidad (escala 7) solo causo 40 heridos.
    Religiosamente hablando como se explica esto?
    Talves hablando no religiosamente sino arquitectónicamente, no hay pais mejor preparado para los terremotos y huracanes que Japón. Las normas y restricciones constructivas en Japón son sumamente rigurosas y lo han sido desde hace ya 100 años, mejorando cada día. Es como comparar la casa de ladrillo de un de los cerditos del cuento y la casa de paja de su hermano.

    En todo caso, si quieres comprar desastres, compara al de New Orleans y Haití, ambos pueblos tenían muchas cosas en común. Me refiero, religiosamente.

    Talves hablando no religiosamente sino arquitectónicamente, no hay pais mejor preparado para los terremotos y huracanes que Japón. Las normas y restricciones constructivas en Japón son sumamente rigurosas y lo han sido desde hace ya 100 años, mejorando cada día. Es como comparar la casa de ladrillo de un de los cerditos del cuento y la casa de paja de su hermano.

    En todo caso, si quieres comprar desastres, compara al de New Orleans y Haití, ambos pueblos tenían muchas cosas en común. Me refiero, religiosamente.

    Dios le bendice!

    Greivin.
    Exactamente, tu lo has dicho. Japon dispone de medios economicos para evitar estos desastres mejorando sus infraestructuras. Asi pues, como interpretar que esto ha sido un castigo divino? Como entonces castigaria Dios a los japoneses?

    Como veis es totalmente absurdo pensar que esto ha sido un castigo divino, carece de sentido. Mientras Haiti sufre la ira de Dios, Japon no lo hace porque ha podido construir edificios que soporten los terremotos?? Reflexionar un poco con todo esto…

    Exactamente, tu lo has dicho. Japon dispone de medios economicos para evitar estos desastres mejorando sus infraestructuras. Asi pues, como interpretar que esto ha sido un castigo divino? Como entonces castigaria Dios a los japoneses?

    Como veis es totalmente absurdo pensar que esto ha sido un castigo divino, carece de sentido. Mientras Haiti sufre la ira de Dios, Japon no lo hace porque ha podido construir edificios que soporten los terremotos?? Reflexionar un poco con todo esto…
    Y tu reflexiona en lo que tienen o tenían en común Puerto Príncipe y New Orleans, religiosamente y socialmente hablando. Uno pobre y practicante de hechicería y budú, otro rico y tambien practicante de hechicería y budú ¿Acaso no te parece curioso?.

    Dios te bendice!

    Exactamente, tu lo has dicho. Japon dispone de medios economicos para evitar estos desastres mejorando sus infraestructuras. Asi pues, como interpretar que esto ha sido un castigo divino? Como entonces castigaria Dios a los japoneses?

    Como veis es totalmente absurdo pensar que esto ha sido un castigo divino, carece de sentido. Mientras Haiti sufre la ira de Dios, Japon no lo hace porque ha podido construir edificios que soporten los terremotos?? Reflexionar un poco con todo esto…
    Un castigo divino no es algo que los hombres puedan evitar con ciencia sino con oración.

    Si Dios quisiera hacer eso con los japoneses no usará un terremoto de 7, sino uno 7,5 o más, una erupción volcánica etc etc.
    Se te ha hecho saber, hombre, lo que es bueno, lo que Yahvé quiere de ti: tan sólo respetar el derecho, amar la lealtad y proceder humildemente con tu Dios (Miqueas 6:8)

    Y tu reflexiona en lo que tienen o tenían en común Puerto Príncipe y New Orleans, religiosamente y socialmente hablando. Uno pobre y practicante de hechicería y budú, otro rico y tambien practicante de hechicería y budú ¿Acaso no te parece curioso?.

    Dios te bendice!

    Greivin.
    Pues hombre, Ney Orleans no es que sea especialmente rico, por lo menos en lo que se refiero a EEUU en general.

    Lo que quiero decir es sencillamente esto, a ver si me entendeis :P:

    LOS DESASTRES NATURALES NO SON CASTIGOS DIVINOS, no lo son porque estos, solo afectan a poblaciones subdesarrolladas. Mientras que un terremoto puede desolar un pais como Haiti, es mismo terremoto solo causa algun daño material en Japon y poco mas. Mientras que una inundacion puede destruir algunas de las zonas pobres de China, esta misma inundacion en Alemania a la semana se convierte en una anecdota.

    Sin contar con que cuando un pais/ciudad es rico, te fijas en su historia
    de catastrofes naturales y… vaya!! que pocos registros de huracanes, inundaciones o terremotos. Y si muy de vez en cuando los hay, pues rapidamente subsanan los problemas ocasionados facilmente.

    Es que es riduculo!! Dios castiga… pero en los paises ricos no afecta este castigo debido a su pontencial economico o por la zona en la que se encuntran exentos de desastres naturales??? Lo siento pero a mi desde luego no me convenceis con estas fantasias.

    Curiosidades de la vida… acabo de leer que mientras en Haiti la cifra de muertes por el terremoto asciende hasta 100.000, en Japon, el mismo terremoto con la misma intensidad (escala 7) solo causo 40 heridos.
    Religiosamente hablando como se explica esto?

    ok en mi opinion esa es una buena pregunta que explique que es lo que esta pasando, primeromuchos en este foro dicen que dios mando eses terremoto para castigar al pueblo de haiti, quiza por sus creencia en la brujeria (que todos creo estamos de acuerdo que la biblia es clara que eso de la brujeria es abominacion ha jehova), pero la biblia es clara que dios jusgara a los pecadores no sos de Haiti sino de todo el mundo, muertos por cualquier circiunstancia o vivos si en ese momento lo estan, lo que si cabe aclarar es que jesus hablaba de que el final de los tiempos y como un aviso de que el fin esta cerca habra terremotos, hambres, pestes, pero no dijo que el las pensaba provocar, me imagino que el como hijo del creador sabe mejor que todos nosotros que el planeta tierra como ecosistema tiene que tener un principio y un fin, es como el cuerpo humano donde tiene un principi y un fin y dios sabe que por mas que te cuides tienes que envejecer y tienes que morir, igualmente este mundo tiene que tener señales que indiquen que el final esta cerca como si le preguntaran aun doctor cuando morira una persona y el doctor contestara cuando le veas canas arrugas alopecia, perdida de dientes y reumas etc, es porque el final esta cerca, lo que quiero pensar y analizar es que no es que dios escogiera Haiti, ni escogiera al tsunami, como para castigar, si es verdad que la biblia habla claramente de los que paso en sodoma y gomorro y en el dilubio pero en esas ocaciones el exterminio es total, y el saco a los que merecian seguir viviendo, de la misma manera que el exterminio final sera asi, la biblia habla de un rapto en el que algunas personas que esten en comunion con el espiritu desapareceran de la tierra, entonces vendra el fin.

    en resumen,dios no escogio ni alos haitianos, solo en nos aviso y fue claro en decir, que nadie se turbe, porque estas cosas tiene que suceder . al decir eso pareciera que ya dios sabia desde el principio del mundo que en ciertas fechas el planeta produciria catastrofes naturales para avisar a los pobladorees sobrevivientes de este mundo que el final esta cerca, y que tenemos que aplicarnos en los que es la modificacion de nuestra vida y en buscar con todo nuestro corazon y responsablemente nuestra salvacion.

    temblo en japon porque se llego la hora de que el planeta se acomodara por asi decierlo y anunciara su señal al mundo, pero como por circustancias distintas japon tenia mejores construcciones y por eso no se destruyo de la misma manera, pero el mensaje tambien fue enviado por el planeta tierra obedeciendo al creador y quiero agregar que quien ha esta en el lugar de un sismo, en mi caso yo estuve presente en uno muy leve por cierto, pero si te queda claro del poder que tiene dios y la señal de que dios viene y que tiene un poder grande sobre todo su creacion-

    PARA MI ESTA CLARO, CREO QUE ESTO ES SOLO SEÑALES Y SEGUIRAN OCURRIENDO, SON ANUNCIOS DEL FIN
    http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php/41773-Terremoto-en-Hait-Desastre-natural-o-castigo/page19?p=886075

  8. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 01:28:06

  9. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 01:36:37

    Haití y la deuda histórica de los Estados Unidos
    “En Haití, nos convertimos en el primer país negro independiente, comprendemos, así que no fue fácil para ellos —los americanos, franceses y los otros— el aceptar nuestra independencia”
    Geopolítica – 18/01/2010 8:09 – Autor: Robert Parry – Fuente: Red Anahuak

    El terremoto de Haití fue 35 veces más potente que la bomba atómica sobre Hiroshima
    Anunciando la ayuda de emergencia para Haití después del terremoto devastador, El Presidente Barack Obama hizo constancia de los lazos de los Estados Unidos con la empobrecida nación del Caribe, pero son pocos los estadounidenses que comprenden cuan importante ha sido la contribución de Haití para la historia de los E.E.U.U.

    En tiempos modernos, cuando Haití sí se inmiscuye en la conciencia de los EE.UU ésto generalmente sucede por algún desastre natural or una agitación politica violenta, y la reacción de los E.E.U.U. es usualmente paternalista, sino antes ya matizada con un desdeño racista para la población del país que es negra en su mayoría y el aparente fracaso sin fin para escaparse de los ciclos de una pobreza apabullante.

    Sin embargo, hace más de dos siglos, Haití representó a uno de los vecinos más importantes de la nueva República Estadounidense y jugó un papel central en el posibilitar a los Estados Unidos a extenderse hacia el Oeste. Si no fuera por Haití, el curso de la historia de los E.E.U.U. hubiera sido muy diferente, con los Estados Unidos sin haberse extendido a más allá de las Montañas Appalachian.

    En los 1700, el entonces llamado Sto. Domingo y cubriendo la tercera parte occidental de la isla española, Haití era una colonia francesa que competía con las colonias Estadounidenses como la posesión Europea más valiosa en el Hemisferio Occidental. Dependiendo de una explotación despiadada de esclavos africanos, las plantaciones francesas allí producían casi la mitad del café y el azúcar del mundo.

    Muchas de las grandes ciudades de Francia le deben su grandeza a la riqueza que fue extraída de Haití y de sus esclavos. Pero el precio humano fué atrozmente alto. Los franceses habían inventado un sistema de esclavitud diabólicamente cruel que importaba a Africanos esclavizados para trabajar en los campos con procedimientos de teneduría de libros para su amortización. Ellos fueron literalmente puestos a trabajar hasta que se murieran.

    Los colonos Estadounidenses se habian podido rebelar en contra la Gran Bretaña acerca de asuntos como la representación en el Parlamento y acciones arbitrarias del Rey Jorge III. Pero los haitianos negros se enfrentaron a un sistema brutal de esclavitud. Un método Francés infame de ejecutar a un esclavo problemático era el de insertar una carga de pólvora en su recto y luego detonar el explosivo.

    Asi que, a medida que las colonias Estadounidenses peleaban por su libertad en los 1770 y a medida que ésta inspiración en contra de la tiranía se regó hasta Francia en los 1780, las consecuencias alcanzaron a Haití eventualmente, en donde el grito Jacobino de “libertad, igualdad y fraternidad” resonó con una fuerza especial. Los esclavos demandaros que los conceptos de libertad fueran aplicados universalmente.

    Cuando el sistema brutal de las plantaciones francesas continuo, siguieron levantamientos violentos de esclavos. Cientos de dueños de plantaciones blancos fueron matados a medida que los rebeldes invadieron la colonia. Un esclavo autodidacta llamado Toussaint L’Ouverture surgió como el líder de la revolución, demostrando destrezas en el campo de batalla y en las complejidades de la política.

    A pesar de las atrocidades cometidas por ambos lados del conflicto, los rebeldes – conocidos como los “Jacobinos Negros” – se ganaron la simpatía del Partido Federalista Estadounidense y en particular la de Alexander Hamilton, en sí un Caribeño nativo. Hamilton, el primer Secretario de la Tesorería de E.E.U.U., ayudó a L’Ouverture a redactor la constitución para la nueva nación.

    Conspiraciones

    Pero los eventos en París y en Washington pronto conspiraron a deshacer la promesa de la nueva libertad de Haití. A pesar de la simpatía de Hamilton, algunos de los Fundadores, incluyendo a Tomás Jefferson quien era dueño de 180 esclavos y le debía su fuerza politica a los intereses agrarios, miraban nerviosamente a la rebelión de los esclavos en Sto. Domingo. “Si no se hace algo, y pronto,” escribió Jefferson en 1797, “vamos a ser los asesinos de nuestro propios hijos.”

    Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, el caos y los excesos de la Revolución Francesa llevaron al ascenso de Napoleón Bonaparte, un comandante brillante y vanidoso poseído de una ambición legendaria. A medida que el extendía su poder por Europa, Napoleón tambien soñaba con la reconstrucción de un imperio Francés en las Américas.

    En 1801, Jefferson se convirtió en el tercer Presidente de los Estados Unidos – y sus intereses por lo menos temporalmente se alinearon con los de Napoleón. El dictador francés estaba determinado a restablecer el control de Sto. Domingo y Jefferson estaba ansioso de ver aplastada la rebelión de los esclavos.

    Por medio de canales diplomáticos secretos, Napoleón le preguntó a Jefferson si los Estados Unidos le ayudarían al ejercito Francés a viajar por mar a Sto. Domingo. Jefferson contesto que “nada seria mas fácil que el proporcionarle a su ejercito y flota con todo y reducir a Toussaint [L’Ouverture] a que se muera de hambre.”

    Pero Napoleón tenía una segunda fase secreta para este plan que no había compartido con Jefferson. Media vez el ejercito francés hubiera sometido a L’Ouverture y a su fuerza rebelde, Napoleón intentaba a avanzar al continente Norte Americano, basando a un nuevo imperio francés en Nueva Orleans y colonizar al vasto territorio del oeste del Río Mississippi.

    En Mayo del 1801, Jefferson presintió los primeros indicios de la otra agenda de Napoleón. Alarmado ante la posibilidad de un poder europeo mayor controlando a Nueva Orleans y así al desemboque del estratégico Rio Mississippi, Jefferson se dió marcha atrás en su compromiso para con Napoleón, retirándose a una posición de neutralidad.

    Aterrorizado ante la posibilidad de una república exitosa organizada por esclavos africanos liberados, aun así Jefferson no tomó ninguna acción para bloquear el empuje de Napoleón dentro del Nuevo Mundo.

    En 1802, una fuerza de expedición francesa logró un éxito inicial en contra del ejército esclavo, empujando a las fuerzas de L’Ouverture de regreso a las montanas. Pero a medida que se retiraban, los ex-esclavos incendiaron las ciudades y las plantaciones, destruyendo a la infraestructura económica de la colonia que en una vez había prosperado.

    L’Ouverture, esperando llevar la guerra a un final, aceptó la promesa de Napoleón de un convenio negociado que prohibiría la esclavitud futura en el país. Como parte del acuerdo, L’Ouverture se entregó a si mismo.

    Sin embargo Napoleón rompió su palabra. Envidioso de L’Ouverture, quien estaba considerado por algunos admiradores como un general con destrezas que competían con las de Napoleón, el dictador francés hizo que L’Ouverture fuera embarcado en cadenas de regreso a Europa en donde fue maltratado y murió en prisión.

    Planes frustrados

    Enfurecido por la traición, los generales jóvenes de L’Ouverture reanudaron la guerra con venganza. En los meses que siguieron, el ejército Francés – ya diezmado por enfermedades – fué abrumado por un enemigo feroz peleando en terreno familiar y determinado a no ser llevado de regreso a la esclavitud.

    Napoleón envió un segundo ejército francés, pero éste también fué destruido. Aunque el famoso general había conquistado a mucho de Europa, perdió 24,000 hombres, incluyendo algunas de sus mejores tropas, en Sto. Domingo antes de abandonar su campaña.

    El numero de muertos entre los ex – esclavos fué mucho mas alto, pero ellos habían prevalecido aunque sobre una tierra devastada.

    Ya por 1803, un Napoleón frustrado – denegó su posición ganada en el Nuevo Mundo – accedido venderle Nuevo Orleans y los territorios de Luisiana a Jefferson. Irónicamente, la Compra de Luisiana, que abrió el corazón de los Estados Unidos actuales a la colonización Americana, se había hecho posible a pesar de la colaboración equivocada de Jefferson con Napoleón.

    “Por su lucha larga y amargada por la independencia, los negros de Sto. Domingo tuvieron un papel decisivo en el permitirle a los Estados Unidos a aumentar más del doble el tamaño se su territorio,” escribió el catedrático de la Universidad de Stanford, John Chester Miller en su libro “The Wolf by the Ears: Thomas Jefferson and Slavery.” (El Lobo por sus Orejas: Tomás Jefferson y la Esclavitud). Pero Miller observó, “la contribución decisiva hecha por los luchadores negros por la libertad…pasó casi desapercibida por la administración de Jefferson”

    La pérdida del liderazgo de L’Ouverture’ fué un golpe duro para las posibilidades de Haití, de acuerdo con Paul Finkelman académico de Jefferson del Virginia Polytechnic Institute.

    “Si Toussaint hubiera vivido, es casi seguro que el habría permanecido en el poder lo suficiente para poner a la nación en un pie seguro, para establecer un orden de sucesión.” Me dijo Finkelman en una entrevista. “La subsiguiente historia total de Haití pudo haber sido diferente.”

    En vez, la nación isla continuó en una espiral hacia abajo. En 1804, Jean-Jacques Dessalines, el líder esclavo radical que había reemplazado a L’Ouverture, declaró formalmente la independencia de la nación y la regreso a su nombre Indio original, Haití. Un año más tarde, aparentemente temiendo el regreso de los franceses y una contra-revolución, Dessalines ordenó la masacre de los franceses blancos que quedaban en la isla.

    Aunque la resistencia Haitiana había embotado la penetración del territorio de Norte America planeada por Napoleón, Jefferson reaccionó al chocante derrame de sangre imponiendo un embargo económico duro en la nación isla. En 1806, el mismo Dessalines fué brutalmente asesinado, desencadenando un ciclo de violencia política que rondaría a Haití por los próximos dos siglos.

    La mancha de Jefferson

    Para algunos académicos, la política vengativa de Jefferson hacia Haití – así como su posesión personal de esclavos – representa una mancha fea en su legado como un defensor histórico de la libertad. Aun en sus últimos años, Jefferson permaneció obsesionado con Haití y su vínculo al asunto de la esclavitud Estadounidense.

    En los 1820, el antiguo Presidente propuso un plan para llevarse a los niños nacidos de esclavos negros en los Estados Unidos y embarcarlos a Haití. De esa manera, Jefferson propuso que ambos la esclavitud y la población negra Estadounidense pudieran ser eliminados. Eventualmente, desde el punto de vista de Jefferson, Haití sería todo negro y los Estados Unidos blanco.

    El plan de Jefferson de deportación nunca fué tomando muy en serio y la esclavitud Estadounidense continuaría por otras cuatro décadas hasta que fué terminada por la Guerra Civil. La hostilidad oficial de los Estados Unidos para con Haití se extendió casi asi de largo, terminando en 1862 cuando el Presidente Abraham Lincoln finalmente le otorgó reconocimiento diplomático.

    Sin embargo, para ese entonces, los patrones destructivos de violencia politica y de caos económico de Haití ya se habían establecido de por tiempos – continuando hasta el tiempo actual. Las conexiones personales y políticas entre la elite de piel clara de Haití y los centros de poder de Washington también han durado hasta ahora.

    Las administraciones republicanas recientes han sido particularmente hostiles a la voluntad popular de las masas haitianas empobrecidas. Cuando el sacerdote izquierdista Jean-Bertrand Aristide fué electo dos veces por márgenes abrumadores, el fué sacado ambas veces– primero durante la presidencia de George H.W. Bush y luego otra vez bajo el Presidente George W. Bush.

    La sabiduría convencional de Washington sobre Haití mantiene que el país es un caso mental sin esperanza y que estaría mejor siendo gobernado por tecnócratas con orientaciones de negocios quienes podrían tomar sus órdenes de marchar de los Estados Unidos.

    Sin embargo, la gente haitiana tiene una perspectiva diferente. A diferencia de la mayoría de Estadounidenses que no tienen idea sobre su deuda histórica para con Haití, muchos haitianos conocen su historia muy bien. Las memorias amargas de Jefferson y Napoleón todavia alimentan la desconfianza que los Haitianos de todas las clases sienten hacia el mundo exterior.

    “En Haití, nos convertimos en el primer país negro independiente,” me dijo una vez Arisitide en una entrevista. “Comprendemos, así como todavía comprendemos, que no fue fácil para ellos – los americanos, franceses y los otros – el aceptar nuestra independencia.”

    Robert Parry sacó a relucir muchas de las historias del Irán-Contra en los 1980 para la Associated Press y Newsweek. Su último libro, Neck Deep: The Disastrous Presidency of George W. Bush (Hasta el Cuello: la Presidencia Desastrosa de George W. Bush), fue escrita con sus dos hijos, Sam y Nat, y se puede ordenar en neckdeepbook.com. Sus dos libros anteriores, Secrecy & Privilege: The Rise of the Bush Dynasty from Watergate to Iraq (Secreto & Privilegio: La Subida de la Dinastía Bush desde Watergate hasta Iraq) y Lost History: Contras, Cocaine, the Press & ‘Project Truth (La Historia Perdida: Contras, Cocaína, la Prensa & “El Proyecto Verdad) también están disponibles allí. O vaya a Amazon.com
    Traducido al español por Laura Brandkamp
    http://www.webislam.com/?idt=15033

  10. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 01:49:12

    Haití y el dios de Pat
    Los artículos de José A. Fernández
    Monday, 18 de January de 2010

    José Ángel Fernández, España

    La semana pasada el aclamado (por algunos) presentador cristiano de The 700 Show nos sorprendió con unas declaraciones bastante inapropiadas. Cuando la mayoría de personas alrededor del mundo nos frotábamos los ojos ante el desastre ocurrido en uno de los países más pobres de occidente, Pat Robertson nos ofrecía su interpretación teológica de la catástrofe en una televisión supuestamente cristiana (Christian Broadcasting Network). Según el citado personaje, el terremoto que ha destruido las vidas de tantos habitantes de Haití fue un castigo divino como consecuencia del pacto que dicho país hizo con Satanás hace mucho tiempo en una ceremonia religiosa para librarse del poder imperialista francés. Es decir que como consecuencia de una ceremonia vudú realizada por unos esclavos a finales del siglo XVIII desafiando a sus amos cristianos, Dios había decidido matar algunos bebés desnutridos 200 años después.

    No es la primera vez que algún líder cristiano realiza declaraciones que claman al cielo en momentos de desastres naturales. La ira de Dios ha sido utilizada en numerosas ocasiones por líderes religiosos para explicar, por ejemplo, el huracán Katrina, las inundaciones de Gran Bretaña, la crisis económica o los atentados terroristas. ¿Que una ciudad es inundada por las aguas que han caído el fin de semana? Esto es un castigo de Dios por haber aprobado una ley a favor del aborto. ¿Que un huracán arrasa una ciudad? Dios ha derramado su ira contra los homosexuales que habitan sus calles. ¿Que un tsunami ha matado a cientos de personas? Eso ha sido un juicio de Dios contra el mundo por los avances en el uso de células madre. (Irónicamente, estas mismas personas suelen echar por tierra ideas acerca del calentamiento global como invenciones que los científicos usan para manipularnos.) No importa que hayamos descubierto en muchos casos las razones naturales que explican las probabilidades de que dichos desastres ocurran en algunos países. De alguna forma parece que muchas personas religiosas no suelen conformarse con explicaciones naturalistas a la hora de explicar lo que sucede a su alrededor; siempre suele ser necesario invocar el poder de Dios para explicar tanto lo bueno como lo malo que ocurre en sus vidas y las de los demás.
    Declaraciones como estas no serían preocupantes si aparecieran únicamente en labios de unos pocos ignorantes. Sin embargo lo verdaderamente triste es que el número de personas que se lanzan a realizar juicios de este tipo es demasiado alto. En mis años de creyente tanto en España como en el Reino Unido he escuchado en más de una ocasión comentarios que caen de lleno en la categoría que yo llamo “teología de Pat”. Hace un tiempo escuché cómo un profesor de seminario explicaba el hecho de que un pastor hubiera tenido que dejar su pastorado utilizando el siguiente argumento: “Cuando un pastor tiene una teología que no es la correcta, eso se acaba notando y al final Dios le quita de la posición de liderazgo que ocupa”. Esto mismo he escuchado en algunas ocasiones aplicado a distintas circunstancias: “el desastre económico que sufre nuestro país es un castigo de Dios como consecuencia del apoyo que nuestro gobierno ha dado al aborto y la eutanasia”, “ese cáncer que tienes es un mensaje de Dios para que dejes de decir lo que dices”, “tu hijo falleció porque entendió mal el propósito divino y escogió el camino equivocado”, “has acabado sin iglesia porque Dios no acepta algunas de las ideas que mantienes”, “no encuentras trabajo porque vives en pecado”, etcétera.
    Cada vez que escucho algunas de estas afirmaciones me crujen las neuronas, no sólo porque hace falta tener poco tacto y amor cristiano para soltarlas en los momentos en los que se suelen soltar, sino porque la teología que habita detrás de ellas no pertenece al Dios de la Biblia. Al menos no al Dios que yo encuentro en las Escrituras. Para algunas personas es como si el libro de Job no hubiera sido escrito nunca. Es como si Jesús hubiera venido a este mundo a hacernos entender que el Dios de Abraham y Jacob es uno que castiga a los hijos por los pecados de los padres, un Dios que lanza su ira a diestra y siniestra sin importar sobre quién vaya a caer. Para estas personas es como si a nuestra pregunta: “Maestro, maestro… ¿quién pecó para que ese sea ciego: él o su padre?”, Jesús fuera a responder: “Su padre, querido hijo… su padre”. El Jesús que estas personas predican no se parece al que estamos acostumbrados a leer en los evangelios. Al menos no se parece nada al que encuentro yo. Me pregunto cuántos sueltan un ¡Amén! cuando escuchan a Pat decir esas majaderías. Alguno tiene que haber por ahí… quizá más cerca de lo que podemos imaginar…
    http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2048

  11. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 02:14:27

    El terremoto de Haití: ¿Fue con la ¿verdad? Pat Robertson

    Por Randy Alcorn


    Como muchos de ustedes, estoy orando por los afectados por el terremoto en Haití. Desgarrador.

    Ha sido bien publicitado que Pat Robertson dijo el terremoto es el juicio de Dios sobre Haití por el pecado pasado, incluida la formulación de un pacto con el diablo.

    Ayer estuve en la radio hablando sobre el tema del mal y del sufrimiento, y se le preguntó sobre los comentarios de Robertson. Si lo desea, escuchar el audio del intercambio de 10 minutos acerca de este.

    El terremoto es un recordatorio de que todos nosotros vivimos sólo por la misericordia de Dios. Aunque Dios juzga tanto a los individuos y las naciones según consta en las Escrituras, sabemos que esto sólo porque puso de manifiesto que, no por las cosas terribles que pasó. Los amigos de Job afirmó erróneamente Job sufrió porque Dios lo estaba juzgando por el pecado, mientras que Dios llamado Job libre de culpa. Jesús dijo que el hombre no era ciego a causa de algún pecado cometido por él o su padre, pero que Dios sea glorificado en él. Y echa un vistazo a Lucas 13:1-5:

    Ahora hay algunos presentes en ese momento que le dijo a Jesús acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. Jesús le respondió: “¿Crees que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque acabaron así? Te digo que no! Pero si no os arrepentís, todos pereceréis también. O aquellos dieciocho que murieron cuando la torre de Siloé de ellos – ¿Crees que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? te digo, no! Pero si no os arrepentís, todos pereceréis también. ”

    No es el momento para declarar que una nación como Haití está siendo juzgado. No lo sé, porque Dios no ha revelado, y es sólo una especulación.Sabemos que todos nos merecemos el juicio de Dios, y todos vivimos por su misericordia. Haití no merecen peor sentencia que Estados Unidos tiene para nuestros masacre de 50 millones de niños no nacidos y de nuestra exportación de la inmoralidad sexual glorificado por todos los rincones del mundo?

    Hay que ser humilde y generosamente las manos y los pies de Jesús para servir y ayudar a los pobres de Haití, en nombre de nuestro Salvador, no es ajeno a la pobreza y el sufrimiento. (Para el crédito de Robertson, por cierto, sí dijo que debemos alcanzar y ayudar al pueblo de Haití.)

    Si usted está buscando para dar a ayudar con este desastre, echa un vistazo a la página principal del sitio web Eternal Ministerios perspectivas para los enlaces a algunos de los muchos ministerios que están respondiendo activamente a la crisis. (También puede enviar sus contribuciones al mecanismo, y el 100% de las contribuciones designadas se transmitirán a los ministerios de trabajo digno en Haití.) Es posible que también desee comprobar fuera de un artículo sobre los desastres naturales extraído de mi libro Si Dios es bueno.

    http://seguidoresdelreydereyes.blogspot.com/2010/01/el-terremoto-de-haiti-fue-con-la-verdad.html

  12. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 02:16:08

    De Dios y funciones de la humanidad en los desastres naturales


    Por Randy Alcorn

    El mal moral de los administradores de la Tierra causado maldición de Dios a la Tierra con los desastres naturales.

    Mucha gente culpa a Dios por los desastres naturales. “¿Cómo pudo permitir esto?”, Preguntan. Pero ¿y si el arquitecto y constructor elaborado un hogar hermoso y perfecto para los habitantes de la Tierra, que a pesar de sus advertencias descuido agrietada de su fundación, perforaciones en las paredes, y destrozaron la casa? ¿Por qué culpar al constructor, cuando los ocupantes tomó un martillo a su propia casa?

    Víctimas mortales causadas por los desastres naturales se multiplican a causa de acciones humanas moralmente malo. La gente con frecuencia causan los incendios forestales y otros desastres a gran escala. Construyen viviendas en las zonas larga y comprobada vulnerable a inundaciones, deslizamientos, incendios, tornados y terremotos. Algunos perecen cuando se niegan las advertencias a abandonar sus hogares.

    Los seres humanos el mal uso de la tierra, dando lugar a deslizamientos de lodo desastrosos. La contaminación de ríos causando muertes y deformidades físicas. Más personas pueden sufrir pérdidas de saqueos después de un huracán que en el huracán en sí. Los líderes nacionales pueden acaparar la ayuda enviada a ayudar a su pueblo agonizante. La gente puede dejar de compartir generosamente Dios les ha dado recursos para rescatar a los necesitados.

    Los desastres naturales se convierten en más desastrosa cuando toman la vida humana, pero nunca lo hizo hasta después de cometido el mal moral de los seres humanos en contra de Dios.

    Dios puso una maldición sobre la tierra debido al pecado de Adán (Génesis 3:17). Dicha maldición se extiende a todo en el mundo natural y hace más difícil para las personas a vivir de manera productiva. Pablo dice que “la creación fue sujetada a la frustración” por la maldición de Dios, hasta el día en que “la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción” (Romanos 8:20-21). El siguiente versículo dice: “La creación entera gime como con dolores de parto”. Terremotos, volcanes, tsunamis y reflejar la frustración, la servidumbre y la decadencia de una tierra que gime bajo la maldición del pecado.

    Los desastres naturales no son intrínsecamente malos, pero pueden producir males secundaria por frustrar el bienestar de la buena vida humana, animal y ambiental.

    Terremotos y tsunamis no son agentes morales y por lo tanto no puede ser moralmente malo. Una ola de marea no es malicioso de agua no puede tener malicia más de lo que puede tener la amabilidad.

    La mejor respuesta a la pregunta “¿Por qué Dios creó un mundo con catástrofes naturales?” Es que él no lo hizo. Muchos expertos creen que la atmósfera del mundo inicialmente actuó como un paraguas, protegiendo a sus habitantes de cualquier daño. Pero ahora el paraguas tiene agujeros en él, a veces nos protegen, a veces no. Mientras que Barbara Ehrenreich culpa a Dios por la muerte y el desastre, la Escritura culpa a la maldad humana de la caída cataclísmica y consecuente distorsión de un mundo perfecto una vez (ver Romanos 8:18-22).

    Las personas que han sobrevivido a los desastres a menudo dicen que entienden en un nivel mucho más profundo de la verdad bíblica de que este mundo tal como es ahora-bajo la maldición, no es nuestra casa.

    Dios es soberano sobre toda la naturaleza.

    El buen tiempo y las malas vienen ambos a la discreción de Dios. El meteorólogo puede explicar la velocidad del viento por las diferencias en la presión del aire, pero la Escritura dice de Dios, “Él hace su golpe de viento” (Salmo 147:18, ESV). Los vientos que soplan parece que son los huracanes y tornados.

    Dios “nos trae las nubes, para castigar a los hombres, o al agua de su tierra y mostrar su amor” (Job 37:13). Dios enfureció a Israel refunfuñando: “Entonces el fuego del Señor se encendió entre ellos y se consumen algunas de las afueras del campamento” (Números 11:1; ver también Job 37:3, 6, Salmo 29:5, 7; 147:16 — 18, y Jeremías 14:22).

    Jesús dijo de Dios, “El hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Tenga en cuenta que no dijo, “Dios creó las leyes naturales y permite que el curso de la naturaleza siga su propio camino.” Aquellos que afirman que Dios le ha dado el funcionamiento de todo el mundo a Satanás en contradicción con estos pasajes.

    La Biblia nunca habla de la naturaleza como un mecanismo impersonal. La naturaleza no rigen el universo, Dios lo hace.

    Esto no significa que Satanás, llamado “príncipe de este mundo” (Juan 12:31, ESV), y “príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2, ESV), no tiene poder sobre el clima . Incluso cuando Cristo calmó el mar de Galilea, se puede hablar de su energía primaria en los poderes secundarios de los dioses paganos demonio.

    El sinónimo de desastres naturales es un acto de Dios. Interesante, buen tiempo no se conoce ampliamente como “un acto de Dios”.

    Algunas veces Dios usa a los desastres naturales para castigar el mal.

    Dios trajo la Gran Inundación en la humanidad como un juicio por el pecado (Génesis 6-8). Abrió la tierra se tragara a Coré, Datan y Aviram, porque le habían tratado “con desprecio” (Números 16:30).

    El juicio de Dios ejercida por la orquestación de plagas (ver Éxodo 7-12, Números 11:33, 1 Samuel 5:6-9), el envío de hordas de langostas (Joel 2:25), y la liberación de los enjambres de serpientes (Números 21:4-6 ).

    Cuando el Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra “(Génesis 19:24), le dijo a Abraham y Lot que había destruido las ciudades a causa de su pecado (ver Génesis 18:20, 21; 19:12-13) .

    La desobediencia de Jonás le pide a Dios que envíe una tormenta a la roca de la nave que llevó a Jonás (véase Jonás 1:12).

    Dios dijo: “Te di el estómago vacío en todas las ciudades y la falta de pan en cada ciudad …. También retenido la lluvia de usted cuando la cosecha fue aún de tres meses de distancia …. Muchas veces me golpeó sus jardines y viñedos, me golpeó con el tizón y el moho “(Amós 4:6-7, 9).

    Asimismo, luego diciendo que los bendiga con la lluvia para ayudar a cultivar la tierra, advierte a su pueblo que si desobedecen, que traería la maldición, como la sequía (véase Deuteronomio 28:15-68).

    Los desastres naturales normalmente son los resultados generales de la maldición, y no específicamente relacionados con los pecados de las personas que perecen o sufren en ellos.

    Algunos líderes cristianos han avergonzado a sí mismos apuntando a diversos desastres naturales como “el juicio de Dios sobre el pecado.” ¿Cómo lo saben? ¿Y si fuera cierto para algunos de los que murieron, ¿qué pasa con los justos que murieron junto a ellos?

    A menos que Dios revela claramente que, no debemos suponer que un desastre natural o atrocidad moral viene a esta tierra como a su juicio específico sobre personas específicas. Jesús lo dejó claro al decir que algunas personas asesinados por Pilato y quienes quedan aplastados por una torre de caída de los pecadores no eran peores que otros (ver Lucas 13:2-5).

    La Escritura no se distancia de Dios de los desastres y males secundaria de la forma en que sus hijos con frecuencia.

    Dios hace una declaración de disculpa por sí mismo: “Yo formo la luz y creo las tinieblas, traigo la prosperidad y la creación de desastre, y yo, el Señor, hacer todas estas cosas” (Isaías 45:7).

    Como hemos visto en Jeremías 11:17 y 32:23, así que en Isaías 45 Dios trae ra, consecuencias desastrosas, para hacer frente a ra de la gente, el mal moral. Dios justamente trae terrible juicio sobre la maldad humana.

    Amós 3:6 dice: “Cuando el desastre IRA] llega a una ciudad, el Señor no ha causado?” Una descripción de los desastres naturales sigue en Amós 4:6-12, donde Dios dice que trajo el hambre, la sequía, tizón, el moho , la langosta, la peste y la muerte de hombres y caballos, “aún no han regresado a mí verso” (11). Dios quiso que estos desastres no sólo como castigo, sino como una disciplina diseñada para atraer a su pueblo de nuevo a sí mismo.

    Aun cuando Satanás está detrás de los desastres naturales y enfermedades, Dios no ha renunciado a su mundo-el poder de gobierno.

    Algunos autores insisten en que Satanás, no Dios, trae desastres naturales, causa enfermedades, orquesta tragedias, y se cobra vidas. Y algunos pasajes parecen apoyar este punto de vista, incluidas las de los evangelios que atribuyen la aflicción demonio a ciertas personas enfermas.

    El libro de Job se retira la cortina en el reino invisible, que revela cómo Dios y Satanás se refieren en un caso de la adversidad humanos que incluyó dos grandes catástrofes naturales:

    Entonces Jehová dijo a Satanás: “¿Has considerado a mi siervo Job? No hay nadie en la tierra como él, que es justo y honrado, un hombre que teme a Dios y apartado del mal “.

    “¿Acaso teme Job a Dios por nada?” Satanás respondió. “¿No habéis puesto un cerco en torno a él ya su familia y todo lo que tiene? Has bendecido el trabajo de sus manos, para que sus ganados y rebaños se extienden por toda la tierra. Pero extiende tu mano y todo lo que la huelga que tiene, y seguramente te maldice en tu rostro “.

    El Señor dijo a Satanás: “Muy bien, entonces, todo lo que tiene está en sus manos, pero en el hombre mismo no ponen un dedo”.

    Entonces Satanás salió de la presencia de Jehová. (Job 1:8-12)

    Satanás incitó a los sabeos para asesinar a funcionarios de empleo y robar los bueyes y los asnos. Entonces, uno de los sirvientes de Job dijo, “El fuego de Dios cayó del cielo y quemó las ovejas y los criados” (versículo 16). A continuación, grupos de ataque caldeo robó los camellos y asesinaron a más agentes (Cf. versículo 17). Por último, mientras que los hijos e hijas de Job festejaba en “la casa del hermano mayor … de pronto un viento recio que avanzaban desde el desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa. Se derrumbó sobre ellos y están muertos “(versículos 18-19).

    Fueron los sabeos y los caldeos responsables de cometer los asesinatos y robos? Sí. Satanás fue responsable de incitar a ellos? Sí. Trajo dos acerca de los desastres “naturales” de los rayos graves y fuertes vientos.

    Por lo tanto, Satanás puede dar lugar a un desastre natural, pero el libro de Job pone de manifiesto que Dios sigue existiendo, aunque de manera selectiva que permite a Satanás para hacer las cosas mal. Satanás sabía que no tenía la autoridad para incitar a los seres humanos para hacer el mal, hasta conseguir que el rayo de causar incendios, o para enviar el viento para derribar un edificio y tener una vida sin el permiso explícito de Dios. Debemos saber esto también.

    Algunos de los desastres sobre la caída libre de culpa.

    Dado que Dios se identifica de empleo como la más justa de los hombres (véase Job 1:1, 8; 2:3), el libro de Job siempre rechaza la idea de que todas las tragedias que le suceda a las personas es un juicio sobre su pecado. Si bien nadie está libre de pecado , y cosas malas no suceden a la gente moralmente perfecto (porque no hay gente perfecta moralmente), que pueden y, a veces ocurre que la mejor gente.

    Dios es libre en nuestras vidas, como lo fue en Job, para permitir que los desastres personales o naturales para sus propios fines soberano sin ser un malhechor.

    Fuente Si Dios es bueno.
    Para obtener más información sobre el tema del mal y el sufrimiento, véase el libro de Randy Alcorn Si Dios es bueno. http://Www.epm.org / libros / si-dios-es-good.html

    fuente:
    http://www.epm.org/artman2/publish/Christian_living_suffering/Natural_Disasters.shtml

  13. Silveri Garrell
    Ene 19, 2010 @ 08:22:09

    Discrepo bastante de lo que dice el autor de este artículo, sobre todo cuando critica al obispo Munilla, es bien claro que el obispo Munilla expresa la frase dentro de un contexto teologico que los medios de prensa han sacado de sitio. Tampoco tienen nada que ver las muertes por la Inquisición de tiempos pasados, actualmente la Iglesia Católica es la que va en vanguardia para asistir a los necesitados de Haití. Este escrito es intencionadamente furibundo contra la Iglesia y muy indigno cuando se trata de comentar una desgracia como este terremoto.

  14. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 15:30:14

    Hola Silveri.
    Estoy de acuerdo con vos. Solo que me parece que el autor de este articulo, esta dolorido por lo sucedio en haiti. Creo que el obispo tiene razon en lo que opina, pero me parece que no es el momento adecuado para hacerlo.Nada mas.
    El materialismo de este tiempo esta matando a muchos mas que el terremoto. Miles de personas se mueren de hambre en el mundo y nadie hace nada o muy poco al menos, para solucionar este problema
    Los yankis son culpables de esta tragedia tambien, ya que el gobierno americano, destruyo la economia de esta nacion. Ellso vivian del cultivo de arrroz, y E.U les vendio arroz a un precio subsidiado, con lo que destruyo la economia de los
    agricultores haitianos,obligandolos a emigrar a las principales ciudad. Viven hacinados, amonotonados unos encima
    de otros.Encima los dirigentes politicos fueron los responsables de esta tragedia al permitir que entre arroz a un precio infimo.Quizas otra hubiese sido la historia de esta tragedia si no hubiese sido por las malas politicas.
    Saludos

  15. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 15:51:12

    Haití y Tucídides
    Posted: 18 Jan 2010 07:55 AM PST

    Hace casi dos mil quinientos años Tucídides se acercó a las mayores brutalidades humanas y dejó el testimonio más honesto de nuestra miseria. En su Guerra del Peloponeso, el militar desterrado buscó contar con toda verdad los horrores de la guerra. Ulises Schmill, en su libro más reciente sobre la revolución y el orden jurídico, ha recuperado la penetración de su mirada inclemente. Gracias al estupendo ensayo de Schmill, publicado recientemente por la editorial española Trotta, he vuelto a leer el texto de Tucídides que marcara a Thomas Hobbes en su tiempo. A decir verdad, la descripción del estado de naturaleza hobbesiano parece un día de campo en comparación con los espectáculos de Tucídides. La fascinación de Hobbes por el historiador griego fue tal que se encargó de preparar una traducción al inglés. En la política, brutal juego de poderes, no hay asomo de conciencia, ni intervención de la moral. Los fuertes hacen todo lo que pueden; los vencidos aceptan lo que tienen que aceptar. Bajo la guerra interna todo orden se subvierte, las palabras pierden piso, la comunicación se vuelve imposible. La inteligencia es un estorbo; la prudencia una equivocación. El único imperio es el de la fuerza desocupada por la razón y el escrúpulo. La guerra no es justa ni injusta: es producto de la fatalidad y la ceguera del hombre.

    Quizá la conexión de Hobbes con el historiador griego proviene de la convicción de que la desgracia humana precede a la civilización. Tucídides no solamente habla de la destrucción provocada por los hombres; también se detiene a describir la desgracia que nace de la brutal naturaleza. Las catástrofes naturales exhiben los resortes elementales de la política. Lo que en el filósofo inglés era hipótesis, para el historiador resultaba experiencia. La naturaleza no es nuestra benefactora sino nuestra maldición. Nuestros intereses nos ponen en conflicto; el mundo nos lanza a la guerra. La descripción que Tucídides hace de la plaga de Atenas en el año 430 AC es sobrecogedora. Presenta la desolación de un mundo arrasado por la muerte. En estos días en que se acumulan imágenes y relatos de la desgracia haitiana, me han venido a la mente aquellas descripciones. Fotografías y crónicas de hoy se mezclan con aquella narración milenaria. Las crónicas y los cromos dan noticia de la pestilencia, ese afán por resguardar la nariz del asalto de olores insoportables. Lo cuerpos usados como almohada y cobijo; los cuerpos empleados como bultos, arrojados como piedras; los cuerpos convertidos en barricadas para gritar la desesperación.

    Las palabras fallan para describir el infierno de la peste, apunta Tucídides. La plaga es mucho peor que una epidemia cualquiera, dice: la peste no solamente mata, imposibilita la convivencia de los sobrevivientes. Los peores efectos de la peste se ven en los vivos—no en los muertos que venturosamente han dejado de existir. El observador se detiene en una extrañeza: a pesar de que un montón de cuerpos sin vida estaba tendido aire, ni los animales ni los pájaros se acercaban. Hasta a ellos repugnaba la carne muerta de los hombres. Todos los pájaros carroñeros desaparecieron. Los que se atrevieron a mordisquear los cuerpos insepultos, cayeron muertos unos minutos después. El relator nombra la desesperanza de los atenienses: ningún remedio al alcance de los hombres, ningún consuelo accesible. Sin dispensarios, ambulancias, asilos ni sanatorios, las calles de Puerto Príncipe son cementerio y quirófano. La ayuda internacional se enreda en un país desaparecido. El auxilio no llega a su destino. El terremoto no aniquiló solamente casas, edificios, templos: destrozó esa red de comunicación, reglas y comportamientos que es una ciudad.

    Los cuerpos se acumulaban en las calles. Uno arriba de otro formando una masa infernal. En ocasiones, cuerpos medio muertos quedaban entrampados entre cadáveres. No podrá conocerse el número de decesos en la isla; no se identificarán tampoco los cadáveres entremezclados con tierra y piedra. Siendo tan abrumadora la catástrofe, los hombres—dice Tucídides–se volvieron totalmente indiferentes a las normas de religión o los dictados de la ley. En Haití también se vinieron abajo los muros de la cárcel. La libertad de los presos es más que simbólica. Todos los haitianos parecen libres de la ley pero esclavos del miedo, la necesidad y la rabia. La ley de los hombres es irrelevante cuando la muerte nos cerca, apuntaba Tucídides. La ley de los dioses parecía igualmente irrelevante al ver la idéntica desgracia de buenos y los malos. Cuando todos los muros se han desplomado, cuando no hay refugio, cuando toda la ciudad es intemperie, ¿puede hablarse de vandalismo? Bajo el imperio de la urgencia y la supremacía del peligro, el mando es imposible. Al presidente se le vio unas horas después del terremoto. También perdió su casa pero, sobre todo, perdió cualquier hilo de poder. ¿Sobrevive Haití?

    fuente:
    http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/el_blog_de_jess_silva_her/2010/01/hait%C3%AD-y-tuc%C3%ADdides.html

  16. pauloarieu
    Ene 19, 2010 @ 15:59:12

    Los pecados de Haití
    Etiqueta: America Latina
    Eduardo Galeano
    VTV
    16/01/10

    La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

    El voto y el veto

    Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

    Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
    -Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

    La coartada demográfica

    A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
    -Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede. Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

    En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado… de artistas.
    En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

    La tradición racista

    Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: “Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses”.

    Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: “El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.

    En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: “Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas”. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro “puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras”.

    La humillación imperdonable

    En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
    La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

    El delito de la dignidad

    Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

    Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

    La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

    http://senalesdelostiempos.blogspot.com/2010/01/los-pecados-de-haiti.html

  17. pauloarieu
    Ene 20, 2010 @ 13:38:44

    PAT ROBERTSON CRITICADO POR COMENTARIO SOBRE HAITÍ

    Pat Robertson criticado por ver la raíz de la tragedia de Haití en el vudú

    WASHINGTON, 17/01/2010 (El Mundo, ABC, Agencias / ACPress.net/Protestante Digital)

    El televangelista Pat Robertson afirmó que una maldición estaba detrás del terremoto en Haití, producto de un pacto con el diablo realizado por el pueblo de la isla en el siglo XIX. Sus declaraciones armaron un gran revuelo en internet y han sido condenadas por políticos de distintas facciones. También los pastores bautistas Robert Jeffress y Albert Mohler acusaron a Robertson de «arrogancia».

    «Ellos estaban bajo el talón de los franceses (…) se juntaron e hicieron un pacto con el diablo. Ellos dijeron: Vamos a servirte si tú nos liberas de los franceses. Historia real. Entonces el diablo dijo: OK, es un trato». Pat Robertson respondía en un programa televisado, explicando las causas del terremoto que ha dejado el país devastado. Unas palabras que no pasaron desapercibidas y han levantado una gran oleada de críticas hacia el predicador, uno de los más populares en los Estados Unidos.

    Ante las críticas, el portavoz Chris Roslan quiso aclarar que Robertson nunca dijo que el terremoto fuese obra de la ira divina. En un comunicado expuesto en su página web, Roslan aclara que «el brazo humanitario (de la organización de Robertson) ha estado trabajando para ayudar a miles de personas en Haití durante el último año», que se ha reforzado para «ayudar a las víctimas de este desastre». Según Roslan, se ha enviado «un cargamento de millones de dólares en medicamentos que está ahora en Haití».

    La asesora del presidente Obama, Valerie Jarrett, se mostró sorprendida por las palabras de Robertson. «Me quedo sin palabras ante esa declaración. Nuestro corazón está con la gente de Haití… Ésa no es la actitud que expresa el espíritu del Presidente o los estadounidenses», dijo Jarret en el programa Good Morning America de la cadena ABC.

    MOHLER HABLA DE «ARROGANCIA TEOLÓGICA»
    Por su parte, otras figuras importantes del cristianismo evangélico en Estados Unidos han mostrado su oposición a las declaraciones de Robertson. El pastor Robert Jeffress, de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, consideró una «verdadera arrogancia» tratar de interpretar «cualquiera de las acciones de Dios como un juicio en contra una persona u otra». «Nuestro deber como cristianos -explicó el pastor- es tratar de ayudar a estas personas, orar por estas personas y ayudarles».

    También Albert Mohler, presidente de la Southern Baptist Theological Seminary, replicó a las declaraciones de Pat Robertson indicando que son producto de una «arrogancia teológica enfatizada por la ignorancia».

    Mohler reconoció que Haití tiene un historial bien conocido de las ciencias ocultas, el vudú y la brujería. También dijo que está de acuerdo en que Dios hace y juzgará a las naciones y que tiene poder soberano sobre todo. Sin embargo afirma que «no tenemos derecho a reclamar que sabemos el por qué de un desastre como el terremoto ocurrido en Haití».

    «Podemos rastrear los efectos de un conductor borracho en un accidente de coche, pero no podemos rastrear los efectos de vudú en un terremoto -al menos no tan directamente», sostiene Mohler-. «¿Juzgará Dios a Haití por su oscuridad espiritual? Por supuesto que sí», agrega. «Pero los seres humanos no podemos pretender entender el juicio de Dios».

    Para ilustrar su punto, Mohler llevó a cabo una serie de preguntas sin respuesta. «¿Por qué no agitó con un terremoto la Alemania nazi? ¿Por qué ningún tsunami se traga los campos de exterminio de Camboya? ¿Por qué el huracán Katrina destruyó más iglesias evangélicas que casinos? ¿Por qué los dictadores asesinos que viven muchos años, mientras que muchos misioneros mueren jóvenes?».

    Mohler argumenta que en lugar de preguntarnos si Dios odia a Haití, simplemente debemos decir que Dios odia el pecado y sabemos que los pecadores y las naciones serán castigadas por su pecado.

    TWITTER Y FACEBOOK REACCIONAN
    Twitter reaccionó en pleno contra el predicador. La red se llenó de comentarios contra Robertson, que cuenta con un historial polémico en torno a sus declaraciones. También la red social Facebook ha juntado a casi 50.000 personas en contra de Robertson, en un grupo donde se repasan algunas de sus declaraciones más polémicas.

    Porque sus opiniones no dejan frío: llamó a la religión islámica «una secta satánica», y dijo en su programa The 700 Club del presidente venezolano Hugo Chávez: «No sé nada sobre la doctrina del asesinato, pero si (Chávez) cree que vamos a asesinarle, pienso que debemos seguir adelante y hacerlo. Es mucho más económico que empezar una guerra». También explicó desgracias como el huracán Katrina o el ataque del 11-S como juicios de Dios.

    MÁS INFORMACIÓN
    – EDITORIAL: “La lección de Pat Robertson”.

    http://seguidoresdelreydereyes.blogspot.com/2010/01/pat-robertson-criticado-por-comentario.html

  18. pauloarieu
    Ene 20, 2010 @ 13:41:35

    La lección de Pat Robertson

    Antes de entrar en materia, Pat Robertson nada tiene que ver con la política irlandesa Iris Robinson; especificación necesaria ya que a pesar de no coincidir su apellido (¡pero casi!), si se vinculan por su filiación religiosa, y el hecho de haber ambos avergonzado a millones de hermanos en la fe en todo el mundo con sus actuaciones.

    Sin embargo, en las declaraciones de este líder evangélico ultraconservador, felizmente ex candidato sin éxito a la Casa Blanca, hay unas lecciones que deben leerse entre líneas y que nadie ha tenido la ocurrencia de hacer, como si se tratase de un secreto encriptado –al estilo del Código Da Vinci- cuando más bien es tan sencillo como leer una partitura.

    Al grano, que estará usted, querido lector, queriendo saber por dónde van los tiros; nunca mejor dicho tratándose de Pat Robertson, ya que en una ocasión solicitó a las autoridades norteamericanas que asesinasen al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

    Pues bien, hablamos de las reacciones de otros dos conocidos líderes evangélicos de Estados Unidos –de carácter conservador- así como la misma Casa Blanca.

    Como pueden leer en este mismo medio, el pastor Robert Jeffress de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, calificó a Robertson como arrogante. Del mismo modo, el Dr. R. Albert Mohler, Jr., presidente de la Southern Baptist Theological Seminary, opinó de las declaraciones de Robertson que son producto de una “arrogancia teológica enfatizada por la ignorancia”. Hay muchos otros líderes protestantes que han opinado en la misma línea, pero hemos escogido a estos dos por ser de posturas conservadoras (aunque muy lejos y nunca comparables a la ultra de Pat).

    Por su parte La Casa Blanca, usando un portavoz y una exquisita y diplomática elegancia verbal llena de delicadeza política, expresó que esos comentarios “estúpidos” no tienen cabida en un momento como éste.

    Hasta aquí lo que todos, más o menos- hemos leído y conocido sobre el tema. Nada que añadir a las opiniones acerca de las teorías de Pat Robertson, salvo recomendarles leer el artículo de nuestro colaborador Eugenio Orellana (chileno residente en Miami) que se titula “¿Y qué de los diez justos, Pat Robertson?”.

    ¿Dónde –entonces- buscar la lección que esta situación nos da, y que comentábamos al inicio de este Editorial? Vamos a ello, resumiendo primero lo ocurrido, y que acabamos de contarles: Un conocido líder religioso, con sus seguidores que le respetan, y con medios de comunicación e influencia bajo su dirección hace unas declaraciones tajantes. Conocidos líderes religiosos de su misma confesión, incluso los más cercanos, le llaman arrogante e ignorante. Es más, el Gobierno de su país tacha sus declaraciones de “comentarios estúpidos”.

    Lo que habíamos leído antes con total naturalidad, probemos a pasarlo -contextualizarlo, dirían algunos- a nuestros propios países. Si son de cultura y mayoría católica, nos llevaremos grandes sorpresas. No así en los de cultura protestante, como es el caso de EEUU, porque allí lo referido no diremos que es normal, pero sí que no es extraordinario.

    Por poner un ejemplo cercano al país desde el que escribimos, España, imaginemos a Rouco Varela expresando una de sus opiniones tajantes habituales, que fuese replicada por un arzobispo, obispo, o cardenal, diciendo que es un arrogante y un ignorante. A lo que se añadiese que el Gobierno de España (fuese cual fuese el color político) tachase esas declaraciones de “auténticas tonterías”.

    Si esto ocurriese, es fácil visualizarlo, ardería algo más que Troya. Quizás algunos dirán que esto no pasa porque Rouco Varela (o alguien equivalente) no dice las tonterías de Pat Robertson, y es posible, pero estamos seguros que habría opiniones para todos los gustos sobre el tema.

    También algunos dirán que esto es muestra del anarquismo protestante y de su falta de unidad. Pero nosotros decimos que el orden de la cultura católica jerárquica no es orden, sino una disciplina férrea que limita la libertad de sus propios fieles y líderes, y de los políticos y Gobiernos.

    Mientras, ese país norteamericano fruto de “religiosos anárquicos” de cultura protestante –con sus indudables defectos- lidera nuestro planeta y es amigo anhelado de PP y PSOE, de Aznar y Zapatero.

    El orden no es controlarlo todo, el orden es un equilibrio de libertades. Ojalá en esta línea camine cada vez más la convivencia de todos los seres humanos.

    Si Pat Robertson y ad lateres lo permiten, claro está.

    Redacción es la Dirección de Protestante Digital

    © Protestante Digital, 2010, España.
    http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=3408

  19. pauloarieu
    Ene 20, 2010 @ 13:43:21

    ¿Y qué de los diez justos, Pat Robertson?

    De nuevo, nuestros hermanos agoreros han hecho oír sus voces despiadadas y carentes de la más elemental caridad cristiana con las que pretenden interpretar las intenciones del corazón de Dios.

    Y relacionarlas con catástrofes que de cuando en cuando ocurren en nuestro planeta.
    «El terremoto de Haití es un castigo de Dios a una nación perversa e idólatra». Me lo dijo ayer una creyente mientras almorzábamos. «En el año nosécuantito Haití hizo pacto con el diablo» añadió. ¡Qué tal! Alguien que de pie escuchaba, se sintió inspirado a dar su propio veredicto: «Dios ha castigado a una nación idólatra y en oscuridades espirituales». Pat Robertson, un destacado líder cristiano de los Estados Unidos, y cuya palabra para muchos sigue siendo casi divinamente inspirada, ha salido a decir cosas parecidas. «Haití está siendo azotada por su alejamiento de Dios. Haití, en un extremo de la isla, pobre y abatida; Dominican Republic, en el otro extremo, de pie y solvente». Seguramente para cuando este artículo vea la luz pública, muchas voces se habrán levantado para contradecirlo y para apoyarlo. (Mientras escribo, llegan a mi computador dos vídeos: uno en el que este líder expone sus ideas respecto de Haití y el terremoto del martes recién pasado; y otro del embajador de Haití en los Estados Unidos en que desmiente muchas de sus afirmaciones.)

    Mientras este viernes 15 de febrero de 2010 me dirigía a la oficina, escuchaba a un pastor diciendo por radio que en Haití más del noventa por ciento de la población se considera cristiana. Y que pese a que se registra un elevado sincretismo en el que la fe pura se mezcla con movimientos espiritualistas que poco o nada tienen que ver con el cristianismo bíblico se debe reconocer en este país hermano la existencia de una iglesia activa y pujante.

    Un noventa por ciento me parece mucho. Regateemos un poco, como lo hizo Abraham con Dios respecto de los planes divinos de destruir Sodoma y Gomorra. Digamos que el porcentaje no es de noventa sino de sesenta. ¿Todavía demasiado? Pues, bajémonos otro poco. ¿Qué te parece Señor un treinta? ¿Aun es mucho? Pues sigamos bajando. Si a Abraham le tuviste paciencia, tenla con nosotros también. ¿Qué tal el veinte? ¿El quince? ¿El diez por ciento de creyentes en Haití? ¿Todavía es mucho? Recuerda que Haití tiene diez millones y diez por ciento sería un millón. Bien. Entonces, digamos un uno por ciento. Cien mil. ¿Mandarías un terremoto tan terrible, Señor, aun si hubieran solamente cien mil justos en Haití?

    En Sodoma y Gomorra, por lo que nos sugiere Génesis 18:33, ni siquiera había diez justos. Pero en Haití sabemos que hay miles de creyentes que adoran y sirven al Dios vivo, el del famoso regateo de Abraham. Esto nos lleva a rechazar con la misma vehemencia de quienes así piensan que el terremoto del martes 12 sea un castigo de Dios.

    Los fenómenos naturales, salvo alguna excepción que pudiere haber, no responden a castigos de Dios por mal comportamiento sino que son consecuencias de la ambición del hombre o, simplemente, a fenómenos sin apellido originados sin doble intención en un planeta que se va deteriorando poco a poco. Ni tampoco a manifestaciones satánicas. Porque a veces quienes sostienen esta idea parecieran atribuirle a Satanás más poder que a Dios pues en sus palabras deslizan la posibilidad que no sea Dios sino el diablo el causante de estas desgracias. Ni lo uno ni lo otro.

    Si Dios optara por castigar a los mal portados, a los idólatras, a los incrédulos, a los que violan el mandamiento número uno, a los adoradores del dios Oro, de la diosa Fama, de la diosa Riqueza, de la diosa Mentira, de la diosa Indiferencia hacia los valores espirituales, al dios Atropello a los derechos humanos, al dios Devastación del medio ambiente, al dios Exterminio por hambre de millones o al dios Déjame subirme a tus espaldas para llegar más alto y tener más poder, no quedaría nadie vivo. Ni nación, ni pueblo, ni iglesia, ni gente. Esto ya habría llegado a su fin.

    Y si Satanás quisiera hacer algo atribuible a su maldad, siempre estaría chocando con la voluntad de Dios quien, en todo, tiene la última palabra. (Léase 1 Reyes 18.20-40 para ver cómo Dios controla, cuando quiere, los ímpetus malévolos de Satanás, en este caso, representado por el dios Baal.)

    ¡Permítenos, Señor, pedir que baje fuego del cielo y los consuma! ¡Son tan pecadores ellos! No como nosotros que… ¡Ay de vosotros hipócritas, porque dejáis lo más importante: la justicia, la misericordia y la fe. ¡Pobres de vosotros, ignorantes e insensibles! ¿No os he dicho que no juzguéis, ni a la lenta ni a la ligera? ¡No tenéis autoridad moral para juzgar a nadie!

    Cuando Juan y su hermano Jacobo le pidieron a Jesús permiso para demandar que descendiera fuego del cielo y consumiera a un pueblo samaritano con todo y sus habitantes, indignado, Jesús les reprochó su crueldad e ignorancia: «Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas» (Lucas 9:55, 56).
    He ahí el punto: el Hijo del Hombre, ni como Hijo ni como Padre, quiere perder las almas de los hombres sino recuperarlas. Y matar a doscientos mil de un solo terremotazo es perder muchas, demasiadas almas. Y eso no es lo que quiere Dios, ni su Hijo. Ni el cristiano consciente y caritativo.

    Volviendo a Haití, es cierto que allí se practica casi como en ningún otro país el satanismo, las ciencias ocultas y la magia negra. Escribo la palabra casi en itálicas porque con ello quiero sugerir que no estoy seguro que Haití sea, en América Latina, la nación más sumida en el oscurantismo religioso.

    Hablaba un día de estos con una creyente cuya actividad es vender seguros aquí en la ciudad de Miami. Y me decía que en ocasiones ha tenido que entrar a algunas de las numerosas «botánicas» que funcionan en la ciudad y cuyo negocio tiene que ver directamente con el satanismo, las ciencias ocultas y la magia negra. Que más allá de la parte delantera del negocio que es donde se exhiben los productos a la venta y a la cual accede la mayor parte de la gente, hay cuartos donde se ven las paredes chorreadas de sangre, plumas por todos lados, animales muertos por el suelo, vasijas llenas de suciedades todo lo cual sirve para invocar a los dioses y diosas que allí se adoran. Montones de dinero y gente que deambula, como sombras, por entre restos de sacrificios o matanza de animales en rodaje. Me decía que «una limpia» con sangre, plumas y patas de pollo cuesta tres mil dólares y que los clientes no paran. Brasil tiene su historia. Y otras naciones latinoamericanas también. Podríamos citar aquí las palabras de Jesús en Lucas 12.48: «Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá».

    Hubo una época en que Haití se hizo famosa por la existencia de los tonton macoutes. No sé si con alguna base o no, se ha dicho (y se han hecho películas y escrito libros sobre el particular) que en Haití, mediante la práctica del vudú se hacía resucitar muertos los que constituían verdaderos pelotones de guardaespaldas y ejecutores asesinos e inconscientes de las órdenes que les daban quienes tenían control sobre ellos.

    Voy a la Internet en busca de alguna información extra y me encuentro con que los tonton macoutes surgieron en la época del presidente Francisco Duvalier quien, junto con su hijo Jean-Claude gobernó dictatorial y cruelmente al país por casi treinta años. Treinta años dejan su huella, sin duda.

    Duvalier, que según los registros históricos practicaba el vudú (vudú = Voz de origen africano occidental que significa «espíritu». Cuerpo de creencias y prácticas religiosas que incluyen fetichismo, culto a las serpientes, sacrificios rituales y empleo del trance como medio de comunicación con sus deidades, procedente de África y corriente entre los negros de las Indias occidentales y sur de los Estados Unidos. DRAE, vigésima primera edición, 1997) fue un factor determinante para mantener a su pueblo bajo estas prácticas religiosas y el atraso económico que campea allí. En este ambiente, surgieron las Milicias de Voluntarios de Seguridad Nacional, popularmente conocidas como tonton macoutes. Esta fuerza militar, creada en 1959, se reportaba directamente a Duvalier. El que comandaba estas tropas como la mano derecha del presidente en esta materia, Luckner Cambronne quien después de la muerte del dictador fue obligado a abandonar el país, se estableció en la ciudad de Miami donde vivió hasta su muerte, en el año 2006. ¿Traería con él a algunos de sus tristemente famosos zombis? (Zombi = Voz de origen africano occidental, semejante al congolés nzambi, dios, y zambi, fetiche, buena suerte, imagen. En Haití y sur de los Estados Unidos, cuerpo del que se dice que es inanimado y que ha sido revivido por arte de brujería. DRAE.) Jean-Claude Duvalier, quien a los veinte años de edad sustituyó en el poder a su padre, usó a estas fuerzas para permanecer en el poder hasta el día de su derrocamiento en 1986.

    A una nación como Haití no se la puede juzgar ni a la lenta ni a la ligera. Hacerlo es ignorar la cantidad de gente respetable y que se esfuerza, luchando contra poderosos gigantes políticos y económicos, por sacar al país de la situación de postración en que se encuentra desde siempre. Para entenderla mejor, valdría la pena leer un poco de su historia, saber cómo y en qué condiciones llegaron la mayor parte de sus habitantes, qué papel jugaron algunas naciones blancas prósperas y respetables como son España y Francia. Y cómo la fe cristiana se abre paso tratando de imponer un sentido de justicia, de dignidad y de respeto a favor de los más débiles.

    Algunos datos como para hacer pensar:
    Haití es el país más pobre de América con una renta per capita anual de 560 dólares.
    Más de la mitad de los 10 millones de habitantes vive con menos de un dólar al día y el 78% con menos de dos.
    La tasa de mortalidad infantil es de 60 niños por cada 1000 nacimientos.
    Las infraestructuras son prácticamente nulas y la superficie forestal es de apenas el 2% tras haber sufrido una fuerte deforestación del territorio.
    ¿Podría atribuírsele este panorama de desolación a la inconsciencia espiritual de los millones de haitianos, o habría que buscarla en otra parte? Pensemos mejor en esto antes de satanizar a un pueblo que merece todo nuestro respeto y nuestro amor como hijos de Dios.

    Eugenio Orellana es fundador y director ejecutivo de ALEC (Asociación Latinoamericana de Escritores Cristianos)

    © E. Orellana, ProtestanteDigital.com (España, 2010).
    http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=312&n=15706

  20. Trackback: Articulos relacionados en el blog sobre Haiti « P. Arieu Theologies Web
  21. pauloarieu
    Ene 22, 2010 @ 01:28:11

    ¿Por qué le has hecho mal a este pueblo?
    Una Respuesta de un Rabino al Terremoto de Haití de 2010

    Por Shais Taub

    El rabino Shimon Pelman, de Republica Dominicana, organiza junto a oficiales dominicanos la ayuda enviada de la comunidad judía.
    Es muy difícil comprender el significado de lo que un terremoto de una magnitud de 7.0 hace en una zona densamente poblada. Y más aun es difícil imaginar lo que significa cuando la mayoría de las personas afectadas ya están viviendo en condiciones de vida por debajo del promedio.

    Haití es tenido como el país más pobre de América. Casi un tercio de su PBI es ayuda exterior. Está arruinado por enfermedades, guerra, huracanes, y ahora, terremotos. Es irreal. Cualquiera que diga que puede comprenderlo, claramente no entiende nada.

    La mayoría de nosotros reaccionamos con compasión. Sentimos simpatía por los millones desplazados de sus hogares, que buscan a sus parientes perdidos y quedaron sin poder acceder aun a los más magros recursos. Algunos de nosotros de alguna manera para donar rápidamente online para ayudar a aliviar la situación.

    Y entonces están aquellos —realmente un número muy, muy pequeño —que se ocupan de interpretar para nosotros el significado del desastre. Tratarán de extraer lecciones morales de lo que ocurrió. Quizás encuentren algún motivo para explicar por qué el pueblo haitiano merece tan lastimosa mala suerte. Hicieron lo mismo después de Katrina y después del Tsunami. Son rápidos para imaginar por qué sufre la gente y mostrar a las víctimas como un aterrador ejemplo de la ira potencial de Di-s.

    Por favor, no escuchen a aquellos que explotan el sufrimiento humano para su lucimiento retórico.

    Ellos les dirán que Di-s nos quiere decir algo y que si no aprendemos de esto, habrá más calamidades.

    Se esto porque es como ellos responden a toda tragedia que atrae la atención del mundo.

    Lo que se resisten a admitir es que no tenemos idea de por qué esto ocurrió. No tenemos idea de por qué Di-s hace esto. No hay respuestas que podamos comprender.

    ¿Cómo debemos reaccionar? Quiero decir, en adición a ofrecer nuestra ayuda y nuestra simpatía. ¿Cómo se supone que debemos ver algo como esto?

    Justo el sábado pasado, en las comunidades judías de todo el mundo leímos la primera porción del Libro del Éxodo —una porción que concluye con la queja de Moisés a Di-s “¿Por qué le has hecho mal a Tu pueblo?”

    La respuesta a esta pregunta viene al principio de la lectura de Torá de esta semana, en la cual, básicamente, Di-s responde que los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, también tenían motivos para cuestionarLo, pero nunca lo hicieron. En otras palabras, Di-s no responde a la pregunta. Sino que le dice a Moisés que desde otra perspectiva —la perspectiva de los Patriarcas —nunca ocurrió que alguien formulara tal pregunta.

    Realmente es bastante destacable. Di-s nunca respondió a la pregunta.

    Me pregunto si esto se debe a que Moisés no podía comprender la respuesta… ¿O quizás sabía que podía?

    No es para nosotros estar cómodos con el sufrimiento humano. Ciertamente no es para nosotros racionalizar o, peor aun, usar la falsa piedad para explicar audazmente lo inexplicable.

    ¿Tiene Di-s un plan? ¿Sabe lo que está haciendo? Si

    ¿Podemos explicar qué es? Si lo hacemos, mostramos que no sólo hemos perdido nuestros corazones sino también nuestras mentes.
    http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1097129/jewish/Por-qu-le-has-hecho-mal-a-este-pueblo.htm

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