Dios hoy. Con Él o sin Él cambia todo

Dios hoy. Con Él o sin Él cambia todo

Con una convocatoria internacional de filósofos, científicos y artistas, totalmente orientada a resituar a Dios en el centro de una cultura que lo niega.

ROMA, 7 de diciembre de 2009 – A mitad de este tiempo de Adviento se celebra en Roma un evento internacional que tiene en su centro precisamente al Dios “que ha venido, que viene y que vendrá”.

El evento es promovido por la Conferencia Episcopal Italiana, más precisamente por el Comité para el Proyecto Cultural, presidido por el cardenal Camillo Ruini.

El título es: “Dios hoy. Con Él o sin Él cambia todo”. Esto se vincula estrechamente con lo que, en la memorable carta a los obispos del 10 de marzo de 2009, Benedicto XVI ha señalado como “la prioridad que está más allá de todo: hacer que Dios esté presente en este mundo y abrir para los hombres el acceso a Dios”.

Concretamente, desde el 10 al 12 de diciembre se encontrarán frente a un vasto público obispos y filósofos, teólogos y científicos, artistas y músicos, poetas y literatos, hombres y mujeres de orientación y también de fe diferentes, cercanos a Dios y también alejados de Él. Pero todos se reunirán para hablar de Él, el Dios de la Biblia el Dios trino, el Dios cristiano, Aquél que tiene el rostro humano de Jesús. Es ese Dios desterrado por la cultura postmoderna y rechazado por la ciencia, aunque está cada vez más presente en la realidad experimentada por tantos hombres y mujeres de esta época.

Entre quienes tomarán la palabra hay nombres célebres: naturalmente el cardenal Ruini, inspirador del evento; Robert Spaemann, el filósofo alemán que ha dedicado sus ensayos más penetrantes precisamente a la cuestión de Dios; Roger Scruton, Emanuele Severino, Rémi Brague, Aldo Schiavone, Robert Schneider, Antonio Paolucci, Denis Alexander, Giuliano Ferrara, Martin Nowak, Giorgio Israel, Peter van Inwagen y muchos otros más.

Hablarán de Dios desde diversas perspectivas. De “Dios en la música” como también de “Dios y la violencia”, de “Creación y evolución” como también de “Dios en el cine y en la televisión”, de “Dios y las ciencias” como también de “Dios en la belleza”.

Será un diálogo sin límites, inclusive considerando el perfil geográfico. “La cuestión de Dios no es exclusiva de Occidente”, ha dicho el cardenal Ruini al presentar el evento a la prensa, el viernes 4 de diciembre en el Palacio del Campidoglio. “El lenguaje científico es siempre más universal y, en consecuencia, universaliza también la propia negación de Dios. Por este motivo, Occidente tiene una deuda frente al mundo entero: no remover, sino clarificar para sí mismo las razones de la fe en Dios. Sólo así estará en condiciones de dialogar también con las distintas culturas, principalmente las de Asia, y de no cerrarse en sí”.

En síntesis, la apuesta del evento sobre “Dios hoy” es la de volver a dar vida a un encuentro positivo entre la fe y la cultura de hoy, en una especie de Areópago moderno, recreando la aventura que hace quinientos años pintó Rafael en forma admirable en un fresco sobre la “Escuela de Atenas” (en la foto en la parte superior, un detalle).

En esa pintura, los maestros filósofos van al encuentro, cada uno a su modo y por caminos a veces tortuosos, de aquello que aparece en la pared del frente: el misterio de la hostia santa, la Iglesia terrenal y celestial, la magnificencia de Dios.

fuente: Chiesa news

visto en http://www.eltestigofiel.org/informacion/noticias.php?idn=6353

Anuncios

La ayuda que la Iglesia Ortodoxa puede ofrecer a Europa

La ayuda que la Iglesia Ortodoxa puede ofrecer a Europa

Por Hilarion Alfeyev, Arzobispo de Volokolamsk Introducción a: Joseph Ratzinger/Benedicto XVI, “Europa, patria espiritual”, Moscú/Roma, 2009

Chiesa News,11/12/09 – Viajando a Europa, especialmente a los países tradicionalmente protestantes, me sorprendo siempre de ver no pocas iglesias abandonadas por sus congregaciones, especialmente las transformadas en pubs, en clubes, tiendas de comercio, o en lugares de actividad profana de otro tipo. Hay algo de profundamente deplorable en este triste espectáculo. Yo vengo de un país en el cual por muchas décadas las iglesias fueron utilizadas con fines no religiosos. Tantos lugares de culto fueron completamente destruidos, otros convertidos en “museos de ateismo”, y otras más adaptadas para ser destinadas a instituciones seculares. Esto fue uno de los rasgos del llamado “ateismo militante” que dominó por setenta años en mi país y que se derrumbó sólo en época reciente. Pero en Europa occidental, ¿cuál es la causa de fenómenos semejantes? ¿Por qué el espacio de la religión dentro de la sociedad occidental se ha reducido en modo tan importante en las décadas recientes? ¿Cómo así la religión tiene siempre menos espacio en la esfera pública? Y ¿por qué esta contracción en la presencia religiosa en Europa es coincidente con los procesos de consolidación a nivel político, financiero, económico y social? […]

Inmediatamente después de la segunda guerra mundial, cuando Europa estaba en ruinas, se hizo evidente la necesidad de una solidaridad paneuropea, y no sólo para la supervivencia del continente sino del mundo entero. […] También la presencia de un “gran hermano” detrás de la cortina de hierro empujaba a Occidente a disponerse para la integración y unificación.

En principio este proceso tuvo dimensiones sólo económicas, militares y políticas. Y sin embargo, con el pasar del tiempo la exigencia de un espacio cultural común, de una única civilización europea, se hizo más aguda. Se considera entonces necesario desarrollar una nueva, universal ideología que, reduciendo las tensiones ideológicas y religiosas que existían entre los diferentes pueblos, habría podido asegurar la tranquila coexistencia entre las diversas culturas en la red de una única civilización europea.

Para crear una ideología de tan amplia magnitud, era necesario reducir todas las tradiciones culturales, ideológicas y religiosas de Europa a un denominador común. El rol de tal denominador fue asumido por el humanismo occidental post-cristiano, cuyos principios esenciales fueron formulados en al época del Iluminismo y “probados” durante la Revolución Francesa.

El modelo de una nueva Europa basada en esta ideología presupone la edificación de una sociedad declaradamente secularista, en la cual la religión puede tener espació únicamente en la esfera privada. En conformidad a este modelo secularizado, la religión debe ser separada tanto del Estado como de la sociedad: no debe haber ninguna influencia sobre el desarrollo social, ni interferir en al vida política. Un modelo así no sólo reduce a cero la dimensión social de cada religión sino que constituye un desafío para la vocación misionera de tantas comunidades religiosas. Para las Iglesias cristianas, este modelo representa una auténtica intimidación porque mina su posibilidad de predicar el Evangelio a “todas las naciones”, de anunciar a Cristo al mundo. […]

En la Unión Soviética la religión fue perseguida por setenta años. Hubo diversas olas de persecución, y cada una tuvo una característica particular. En los últimos años veinte y treinta, las persecuciones fueron más crueles. Gran parte del clero fue asesinado; todos los monasterios, las escuelas teológicas y la mayoría de las iglesias fueron cerrados. Un periodo menos brutal siguió al final de la segunda guerra mundial, cuando algunos monasterios fueron reabiertos junto a alguna otra escuela. En los años sesenta, se inició una nueva ola de severas persecuciones, que apuntaba a la total aniquilación de la religión que debió cumplirse en los inicios de los años ochenta.

Pero a mediados de los años ochenta la Iglesia no sólo estaba aún viva, sino que de hecho, aunque lentamente, estaba creciendo. […] Sin embargo, una cosa no cambió jamás: la prohibición que el régimen ateo le impuso a la religión de no salir del gueto en el cual estaba confinada. […]

Ahora, los procesos que actualmente tienen lugar en Europa son algo semejantes a aquellos de la Unión Soviética. Para la religión, el secularismo militante es más peligroso de cuanto lo fue el ateismo militante. Tienden ambos a excluir la religión de la esfera pública y política, relegándola a un gueto, confinándola al ámbito de la devoción privada. Las reglas no escritas de “political correctness” son cada vez más frecuentemente aplicadas a las instituciones religiosas. En varios casos ello implica el hecho de que los creyentes ya no pueden más expresar sus convicciones abiertamente, en cuanto expresa públicamente la propia convicción religiosa ello podría ser considerado una violación de los derechos de aquellos que no la comparten. […]

Los resultados de esta política son evidentes. En algunos países, especialmente los que no son de mayoría católica u ortodoxa, las majestuosas catedrales que hasta hace algunas décadas contenían miles de fieles en oración están semivacías; los seminarios teológicos cierran por falta de vocaciones; las comunidades religiosas no se renuevan; las propiedades de las Iglesias son vendidas; los lugares de culto son transformados en centros para actividades mundanas. Una vez más es innegable que en varios casos son las Iglesias mismas las responsables de la situación, pero el efecto destructivo del secularismo no debe ser minusvalorado. La religión es realmente expulsada de la esfera pública, siempre más marginalizada de la sociedad secularizada. Y esto no obstante el hecho de que en todo Occidente y en Europa en particular la mayor parte de la gente cree todavía en Dios. […]

La Iglesia Ortodoxa Rusa, con su experiencia única de supervivencia a las más duras persecuciones, a al lucha contra el ateismo militante, resurgiendo del gueto a medida que la situación política cambiaba, recuperando su lugar en la sociedad y redefiniendo las propias responsabilidades sociales, puede pues ser de ayuda a Europa. Rusia y las otras repúblicas de la ex – Unión Soviética, diferente a tantos países de Europa occidental, están viviendo un periodo de renacimiento religioso: millones de personas regresan a Dios; por todas partes se construyen iglesias y monasterios. La Iglesia Ortodoxa Rusa, que indudablemente hoy es una de las Iglesias en el mundo que crecen más rápidamente, no tiene falta de vocaciones: al contrario millares de jóvenes entran en sus escuelas  teológicas para consagrar sus vidas a Dios. […]

“Los Fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia Ortodoxa Rusa”, documento adoptado por el concilio de obispos del 2000, es la prueba del hecho de que esta Iglesia […] tiene un potencial intelectual tal de estar en grado de dar respuestas equilibradas y comprensibles. Cuando se lee este documento, el primer texto de este tipo en toda la historia de la cristiandad ortodoxa, uno ve que pertenece a una Iglesia que ya no vive en un gueto, sino que se encuentra más bien en la plenitud de sus propias fuerzas. Golpeada fuertemente por el ateismo militante, esta Iglesia no fue jamás destruida. Al contrario, ha salido de la experiencia de fuego de la persecución, renovada y rejuvenecida. Descendió a los infiernos y ahora ha resucitado de entre los muertos, esta Iglesia tiene de verdad mucho que decir al mundo. […]

Para la Iglesia Ortodoxa Rusa, no puede haber un modelo ideológico único, ni un solo sistema de valores espirituales y morales los que se impongan indiscriminadamente a todos los países europeos. La Iglesia Ortodoxa Rusa auspicia una Europa basada en el pluralismo auténtico, una Europa en la cual la diversidad de tradiciones culturales, espirituales y religiosas esté plenamente representada. Esta pluralidad de tradiciones debe ser reflejada en cada documento legislativo y respetada por todo tribunal en sus sentencias. Si las leyes y si las sentencias se basan exclusivamente en principios radicados en el humanismo secularista occidental – con su particular concepción de paz, tolerancia, libertad, justicia, respeto por los derechos humanos, etc. – corren el riesgo de no ser aceptadas por un amplio sector de la población europea, y en particular por aquellos que, en virtud de su pertenencia a una tradición religiosa, tienen una visión diferente de aquellos mismos principios. […]

La dictadura totalitaria de un tiempo no puede ser sustituida por una nueva dictadura de mecanismos gobernativos paneuropeos. […] Para la Iglesia Ortodoxa Rusa, cada Estado debe tener el derecho de legiferar como cree sobre lo referente al estado matrimonial y familiar, sobre las cuestiones de bioética, sobre modelos educativos. Los países de tradición ortodoxa, por ejemplo, no aceptan leyes que legalizan la eutanasia, los matrimonios homosexuales, el tráfico de drogas, el mantenimiento de prostíbulos, la pornografía, etc.

Además, creemos que cada país debe tener el derecho a desarrollar su propio modelo sobre la relación entre el Estado y la Iglesia. La legalización que se limita únicamente a garantizar a los ciudadanos el derecho a la libertad religiosa crea, en los hechos, las condiciones para una competencia salvaje entre religión y confesiones. Debemos en cambio crear juntos las condiciones para las cuales las libertades democráticas de un individuo, incluido el derecho a la autodeterminación religiosa, no se enfrente con los derechos de las comunidades nacionales a preservar la propia integridad, la fidelidad a las propias tradiciones, ética social y religión. Son elementos de particular relevancia especialmente cuando se trata de crear una normativa relativa a los movimientos de carácter religioso destructivo y extremista, como también cuando se adquieren las pruebas de violación de la libertad religiosa por parte de religiones tradicionales, cuya expansión dentro de algunas partes de Europa amenaza el orden público y social. […]

Donde no se debería dar alguna garantía a las comunidades religiosas, colisiones y enfrentamientos entre las instituciones religiosas por un lado y el mundo secularizado por el otro, serán inevitables. Estos enfrentamientos podrán tener lugar a varios niveles y en relación con varias cuestiones, pero no es difícil prever que, en la mayoría de los casos, tocarán temas concernientes a la moral, que las comunidades religiosas por un lado y la sociedad moderna por el otro, entienden de modo diferente. Existe ya una divergencia bastante claro entre el sistema de valores existente en las religiones tradicionales y lo que es característico del mundo secularizado.

“Los Fundamentos de la Doctrina Social” no es un manual para uso privado: es un documento público en el cual la Iglesia Ortodoxa Rusa expresa sus posturas oficiales abierta y explícitamente. El lenguaje del documento difiere del de la sociedad secularizada: la noción de pecado, por ejemplo, está prácticamente ausente del vocabulario del secularismo. Sin embargo, la Iglesia considera que tiene el pleno derecho de expresar sus posiciones públicamente, no sólo cuando estén de acuerdo con las opiniones generalmente aceptadas, sino también cuando sean discordantes.

Son tantas las posiciones articuladas en los “Fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia Ortodoxa Rusa” que podrían no corresponder a los estándares del secularismo. Por ejemplo, la Iglesia considera el aborto “un pecado grave”, igual al homicidio, y declara que “desde el momento de la concepción cualquier intervención contra la vida del futuro ser humano es criminal”. La Iglesia rechaza también, como “contra natura y moralmente inadmisible”, la llamada “maternidad subrogada”, así como cualquier forma de inseminación extracorpórea. La clonación humana es considerada un “desafío indudable a la naturaleza misma del ser humano y a la imagen de Dios que lleva impresa, de la que son parte integrante la libertad y la unicidad de la persona”. La terapia que usa fetos es considerada “absolutamente inadmisible”. La eutanasia es condenada como “modo de suicidio u homicidio”. Cambiar de sexo es considerado una “rebelión contra el Creador” que la Iglesia no admite: si se presentase para recibir el bautismo alguien con un sexo diferente al original sería bautizado según el “sexo al cual pertenecía al momento de nacer”. […]

A las Iglesias se les debe reconocer el derecho de seguir sus propias tradiciones canónicas, prefiriéndolas en vez de las leyes secularizadas en los casos en los que se verificase una superposición, o una evidente oposición. Según la doctrina social de la Iglesia Ortodoxa Rusa, “cuando la ley humana rechaza completamente la norma divina que tiene valor absoluto, reemplazándola con una opuesta, entonces esta última deja de ser ley y se convierte en ilegal, sean cuales fueren las vestiduras jurídicas que las recubran”.

Por lo tanto, “en todo ello que concierne al orden exclusivamente terreno de las cosas, el cristiano ortodoxo debe obedecer a la ley, por imperfecta y desfavorable que sea. Y sin embargo, toda vez que el respeto de la ley amenace su salvación eterna y comporte la apostasía o la obligación de cometer un pecado a los ojos de Dios y del prójimo, el cristiano está llamado a profesar con audacia su propia fe, por el amor de Dios y de su verdad y por la salvación de la propia alma, por la vida eterna. Deberá denunciar con medios legales la clara violación cometida por la sociedad o el Estado contra las leyes y los mandamientos de Dios. Y si tal acto debiera revelarse imposible o ineficaz, entonces deberá pasar a la desobediencia civil”. (IV, 9).

Obviamente, la desobediencia a la ley civil es una medida extrema, que una Iglesia particular puede adoptar en circunstancias excepcionales. Sin embargo es una posibilidad que no es posible excluir a priori, en el caso que un sistema de valores secularizados llegara a ser el único operante en Europa. […]

Yo creo que la solidaridad entre cristianos europeos debe hacerse cada vez más manifiesta en la medida que progresa el proceso de definición de un sistema común de valores europeos. Será solamente estando juntos que los cristianos, co los representantes de las otras religiones tradicionales en Europa, estarán en grado de salvaguardar la propia identidad, combatir el secularismo militante y afrontar los otros desafíos de la modernidad. La Iglesia Ortodoxa Rusa está dispuesta a colaborara nivel interconfesional, a nivel interreligioso, así como a nivel político, a nivel social y a todos los otros niveles con todos aquellos que no son indiferentes a la futura identidad de Europa, con todos aquellos que creen que los tradicionales valores religiosos son parte integrante de tal identidad.

Quisiera finalmente comentar la reciente sentencia de la Corte Europea de los Derechos del Hombre contra Italia, vale decir, la prohibición de la exposición de crucifijos en las escuelas italianas. Esta sentencia va contra el derecho de cada Estado a preservar las propias tradiciones y la propia identidad, ofende por tanto el inviolable principio del auténtico pluralismo de las tradiciones. Es una manifestación inaceptable de secularismo militante. La actividad de la Corte Europea no debe convertirse en una cínica farsa. La actitud ultra liberalista que ha prevalecido en la adopción de dicha decisión no debe dominar en Europa. Las fuentes de Europa son cristianas. El crucifijo es un símbolo universal, y es absolutamente inadmisible que, para secundar los estándares ultraliberales y ateos, se prive a Europa y a sus instituciones sociales de los símbolos que por tantos siglos han formado y unido a las personas. El crucifijo no es símbolo de violencia sino de conciliación. Pienso que en todos estos ámbitos podemos colaborar con la Iglesia Católica defendiendo la tradición cristiana frente al secularismo militante y al liberalismo agresivo.

En un cuadro así, quisiera en conclusión poner la siguiente pregunta: ¿estamos construyendo una Europa completamente atea y secularista, donde Dios es expulsado de la sociedad y las religiones empujadas al gueto del ámbito privado, o la nueva Europa ser una verdadera casa de las diferentes religiones, convirtiéndose así en auténticamente inclusiva y pluralista? Creo que esta es la pregunta que las comunidades religiosa deben plantear, una pregunta a la cual los políticos tienen el deber de responder. Es en torno a esta pregunta en torno a la cual debería centrarse el diálogo entre las comunidades religiosas y las instituciones políticas europeas.

__________

El texto casi completo de la introducción del arzobispo Hilarion al libro de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI “Europa, patria espiritual” lo reprodujo “L’Osservatore Romano” el 2 de diciembre:

> L’Europa e le intimidazioni del secolarismo

fuente: Chiesa news

visto en http://www.eltestigofiel.org/informacion/noticias.php?idn=6352

Relacionan el Azul de Prusia con el origen de la vida

Relacionan el Azul de Prusia con el origen de la vida

Ciencia Kanija
Kanijo
11/12/09

Un equipo de investigadores del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) ha comprobado que a partir de la sal Azul de Prusia se pueden obtener cianuro de hidrógeno, urea y otras sustancias consideradas esenciales en la formación de las primeras moléculas biológicas.

Para realizar el estudio, publicado en la revista Chemistry & Biodiversity, los científicos han recreado las condiciones químicas de la Tierra“Hemos verificado que al disolver el Azul de Prusia en soluciones amoniacales se obtiene cianuro de hidrógeno, una sustancia que pudo desempeñar un papel fundamental en la síntesis de las primeras moléculas bioorgánicas, así como otros precursores relacionados con el origen de la vida, como la urea, la dimetilhidantoina y el ácido láctico”, explica a SINC Marta Ruiz Bermejo primera autora del estudio e investigadora del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La urea se considera un reactivo importante en la síntesis de pirimidinas (sus derivados forman parte de los ácidos nucleicos del ADN y ARN), las hidantoinas se han propuesto como precursores de péptidos y aminoácidos (los componentes de las proteínas), y el ácido láctico también tiene interés biológico porque, junto al ácido málico, puede actuar en sistemas donadores-aceptores de electrones.

La investigadora y su equipo han comprobado que éstos y otros compuestos se originan a partir del cianuro que libera la sal Azul de Prusia (nombre que hace referencia al pigmento de los uniformes del ejército prusiano), cuando se la somete durante varios días a pH 12 y a temperaturas relativamente altas (70-150ºC), en un ambiente húmedo con amoniaco y sin oxígeno similar al de la Tierra primitiva. Los resultados del estudio se han publicado recientemente en la revista Chemistry & Biodiversity.

“Además, cuando se descompone el Azul de Prusia en el medio amoniacal y anóxico esta sal compleja –denominada hexacianoferrato (II) de hierro (III)- también resulta ser un excelente precursor de hematita, la forma más estable y frecuente de los óxidos de hierro (III) en la superficie de la Tierra”, destaca Ruiz Bermejo.

La hematita se relaciona con las denominadas ‘formaciones de hierro bandeado’ (BIF, por sus siglas en inglés: Banded Iron Formations), cuyo origen biológico o geológico es motivo de un intenso debate entre los científicos. Las formaciones más antiguas, de más de 2000 millones de años de antigüedad, se han encontrado en Australia.

Los investigadores han confirmado en otros estudios que se puede obtener Azul de Prusia en condiciones prebióticas (a partir de iones ferrosos y bajo una atmósfera de metano y descargas eléctricas). La síntesis de esta sal y su posterior transformación en hematita ofrece un modelo alternativo para explicar la formación de hierros bandeados en condiciones abióticas en ausencia de oxígeno.

Ruiz Bermejo concluye que el Azul de Prusia “pudo actuar como concentrador de carbono en la hidrosfera prebiótica y que su descomposición húmeda en condiciones anóxicas pudo liberar cianuro de hidrógeno y cianógeno, con la subsiguiente formación de moléculas orgánicas y óxidos de hierro”.

copiado de http://senalesdelostiempos.blogspot.com/2009/12/relacionan-el-azul-de-prusia-con-el.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email