Evangelismo y establecimiento de nuevas iglesias-

Evangelismo y establecimiento de nuevas iglesias- diciembre 09

“LECCIONES NAVIDEÑAS”
Para escuchar este artículo en formato mp3 ir a este enlace.

Artículo escrito por Dr. Gerardo Laursen
ObreroFiel.com usa este artículo con permiso del autor

Estimado(a) lector/a:

Casi todo el mundo celebra la navidad. Es un tiempo familiar y gozoso. Pero es mucho más que un feriado. Se fundó con la primera venida de Cristo a la Tierra, un requisito para nuestra salvación, y además es repleta con aplicaciones espirituales. Y ya que muchos en diciembre están pensando en el nacimiento de Jesús, es una oportunidad favorable de compartir nuestra fe con otros.

Algunas lecciones que se aprenden de la primera navidad:

1. Algunos leen la Biblia como los sacerdotes de Herodes. Conocen datos de Cristo, pero no lo conocen a él. Mt. 2:4-6, “Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.” Es necesario hacer de Cristo nuestro salvador personal.

2. Seamos cuidadosos de distinguir entre la verdad y las tradiciones.
Los magos tal vez eran 3, pero no eran reyes, no se dan sus nombres, y no llegaron en la noche del nacimiento de Jesús, sino algo después en una casa. Mt. 2:1, “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos.” Jesús nació en un pesebre, pero los magos llegaron a una casa, Mt. 2:11, “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” Es cuestión de leer con cuidado y después creer lo que enseña. Y fíjese que únicamente Jesús fue adorado. (Con 3 tipos de regalos viene nuestra adivinanza que el número de magos eran 3. Pero si se supone por ejemplo que 2 magos regalaron solo oro, 2 solo incienso y 1 solo mirra hubiera sido 5 magos. ¿Me explico?)

3. Incrédulos necesitan buscar a Jesús como hicieron los magos, y como consecuencia encontrar su propio regalo navideño: la salvación. “Al que a mí viene, no le echo fuera,” Jn. 6:37.

4. Los magos viajaron una gran distancia y dieron regalos costosos. Debemos nosotros también perseverar y sacrificar. Viajaron unos 1500 kms. (siguiendo la ruta comercial de la capital de Babilonia a Jerusalén, unos 874 kms. en línea recta), pero Herodes no se molestaba en viajar los 10 kms. de Jerusalén a Belén. (Es probable que los magos fueran originarios del área de Babilonia por las profecías siglos antes por Daniel, en 9:24-26.)

5. Dios controla la historia. Hombres malos no pueden cambiar lo que Dios está haciendo. Confiemos en él. Mt. 2:13, “Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.” Pero el plan de Herodes no resultó, como el refrán: “El hombre propone, pero Dios dispone.”

6. El Evangelio de Mateo, escrito para los judíos, habla de estos gentiles llegando para adorar a Cristo. Entonces se ve que él es el rey sobre todos. Mt. 2:1, “…vinieron del oriente,” y en Ap. 5:9, “con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación.” Cristo es el Salvador del mundo.

7. Ahora es un buen tiempo para celebrar alegremente el aniversario de la primera venida de Cristo. Lc. 2:10-11, “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.”

2 Co. 9:15, “¡Gracias a Dios por su don inefable!”
y
¡Feliz Navidad!

Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com

Anuncios

CURIOSIDADES MISIONERAS

13 de agosto

“Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” Hechos 1:8

CURIOSIDADES MISIONERAS
¿Sabía que:
– Hay 24.000 etnias en el mundo de las que faltan 8.000 para ser alcanzadas.
– Hay 6.287 lenguas en el mundo y 4.500 de ellas no tienen nada de Biblia.
– 85.000 mueren cada día sin nunca haber oído nada de Cristo.
– 3.541 mueren por hora sin nunca haber oído nada de Cristo.
– 59 mueren por minuto sin nunca haber oído nada de Cristo.
– De las 241 tribus indígenas de Brasil, 120 no tienen presencia misionera evangélica.
– De las 241 tribus indígenas de Brasil, apenas 33 poseen traducción del Nuevo Testamento. 5 carecen de una nueva revisión.

– Cada hora, dos nuevos presos aumentan la población carcelaria de Brasil, que ya tiene 180 mil detenidos, 15% más de lo que en 1994.

– 8,7% de los misioneros desisten del campo por falta de preparación.
– 7,9% dos de los misioneros desisten por falta de apoyo de su iglesia de origen.
– 7,8% de los misioneros desisten por falta de compromiso.
– 7,5% de los misioneros desisten por problemas personales.
– 7,4% de los misioneros desisten por problemas con colegas de trabajo.

¿Será que esos números tienen que ver algo con vos? Esos números demuestran cuanto estamos dispuestos a proclamar a Jesús como Señor de toda la tierra. O cuanto falta para que Jesús regrese, para buscar a su iglesia redimida, para vivir eternamente en su presencia.

George Peters dice: “El mundo está mucho más preparado para recibir el Evangelio de lo que los cristianos para propagarlo”. Hay un clamor del mundo, que grita desesperadamente pidiendo socorro, por alguien que muestre alivio para tanto dolor, injusticia y crueldad.
El mundo busca a alguien que hable y viva la verdad cristalina del evangelio de Jesús.

A modo de ejemplo: España tiene casi 40 millones de habitantes, de los cuales apenas 100 mil son considerados evangélicos. En todo o país, no existe una iglesia con más de 450 miembros. Económicamente estable, la realidad espiritual de España es triste. Anunciar el verdadero evangelio a ese pueblo debe ser la meta de nuestra compasión y amor. ¿Qué está pasando en tu país o en tu ciudad?

Necesitamos, como iglesia, cambiar ese cuadro. Tal vez no puedas ser testigo tan lejos, pero podés apoyar.

REFLEXIÓN – Ayudar con tu billetera ayuda mucho.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Visitá nuestro Sitio Web:

http://www.devocionalpc.com.ar

Afrontando el reto de Darwin

View this document on Scribd

Los primeros humanos

Los primeros humanos

Hace 2.5 millones de años, el clima de la región africana donde habitaban los australopitecinos comenzó a cambiar haciéndose más árido. La sabana arbolada, a la que con tanto éxito se habían adaptado, se fue reduciendo, dando lugar a una sabana abierta, con arbustos pero sin árboles. Indudablemente, este cambio debió afectarles muy gravemente, ya que en este nuevo ambiente debieron encontrarse totalmente a merced de los depredadores. Ya no había un árbol cerca donde subirse en caso de peligro, y no podían correr tan rápido como un león o un grupo de hienas, ni tampoco hacerlos frente ¿Cómo pudieron sobrevivir? Es posible que fueran capaces de utilizar palos y piedras como armas, aunque no tenemos pruebas directas de que esto ocurriera. En ocasiones, se ha visto que los chimpancés pueden hacer estas cosas. En cualquier caso, las nuevas condiciones debieron imponer una fuerte ‘presión selectiva’ que permitiera la adaptación a este mundo nuevo y extraño.

Sin embargo, no todas las zonas de sabana arbolada desaparecieron, y en las que quedaron siguieron habitando los australopitecinos durante mucho tiempo. Tampoco puede dudarse que muchas poblaciones no lograron adaptarse a las nuevas condiciones y se extinguieron. Sin embargo, algunas se adaptaron y los cambios que dio lugar esta adaptación trazaron la senda hacia la aparición del hombre. A estas primeras especies pertenecientes al géneroHomo, las denominaremos colectivamente Homo habilis, aunque el nombre es con seguridad incorrecto, ya que se trata de varias especies y su filogenia todavía no está claramente establecida.

Los cambios que se observan en el registro fósil correspondiente a esa época son rápidos y fundamentales. En primer lugar, se observa el mayor incremento en el tamaño del cerebro. En segundo lugar, el dimorfismo sexual disminuyó desde el 50% típico de los autralopitecinos hasta cerca del 15% que existe en la actualidad. En tercer lugar, se produjo un cambio notable en la dentición, apreciándose una disminución del tamaño de los molares. Además, se observa un acortamiento de los brazos y un alargamiento de las piernas ¿Qué significan todos estos cambios? A ciencia cierta, no lo sabemos, pero los expertos han construido un escenario ‘razonable’, aunque especulativo. Veamos.

La desaparición del bosque debió suponer un cambio mucho más radical que el paso de la selva tropical a la sabana arbolada. Cabe pensar que la adaptación se produjo fundamentalmente en dos direcciones: hacia un completo bipedalismo y hacia un aumento del tamaño del cerebro. En ausencia de árboles, las ventajas del bipedalismo son evidentes. Esta forma de desplazamiento permite cubrir distancias mucho más largas en campo abierto. Además, la posición erguida permite ‘ver más lejos’ en un terreno despejado y estar sometido a una menor insolación. Finalmente, libera las manos para otros usos –significativamente, para utilizar palos y piedras como armas. No obstante, el cambio esencial hacia la posición erguida ya se había producido en losaustralopitecinos.

El cambio más importante radica probablemente en el aumento del tamaño del cerebro. Las ventajas potenciales que se derivarían de una mayor capacidad mental son, en principio, numerosas. Por ejemplo, podría haber permitido a los primeros humanos recorrer un terreno más amplio, ya que se necesita memoria y sentido de la orientación para encontrar la comida y poder ‘regresar’. Sin duda, una mayor capacidad mental es necesaria para el uso y fabricación de herramientas. Las primeras herramientas de piedra que han llegado hasta nosotros fueran fabricadas por Homo habilis. Hay una gran diferencia entre emplear un palo como bastón, como a veces hacen los chimpancés, y fabricar expresamente un instrumento cortante golpeando dos piedras. La segunda acción exige planificación, capacidad de abstracción y enorme destreza manual.

Por otra parte, un cerebro grande también tiene inconvenientes. En primer lugar, gasta mucha energía. Aunque sólo representa el 2% del peso del cuerpo, el cerebro gasta el 20% de la energía en reposo. En definitiva, un buen cerebro es útil pero sale caro. Es razonable que la selección natural no favoreciera el aumento del cerebro entre los chimpancés o los australopitecinos, debido a los costes que ello apareja. Sin embargo, es posible que en las nuevas y duras condiciones a las que se enfrentaban los primeros hombres, las ventajas derivadas de tener un cerebro mayor sí fueran los bastante grandes como para compensar los inconvenientes.

Dos factores han sido propuestos como los cambios claves en este proceso de transición: el uso del fuego y el paso de una dieta vegetariana a otra omnívora, donde la caza jugara un papel importante. En ambos casos, las hipótesis son muy controvertidas, sobre todo porque no están claras las fechas en que estas actividades se originaron y muchos investigadores piensa que no se produjeron sino muy posteriormente. Es plausible que el manejo del fuego fuera un elemento esencial en la ‘conquista’ de la sabana abierta, ya que habría permitido mantener a raya a muchos depredadores nocturnos, sustituyendo así al refugio que proporcionaban los árboles. El inicio de la caza en este periodo ha sido otra fuente de discusión entre los expertos. Algunos científicos se inclinan a pensar que Homo habilis era capaz de abatir presas de buen tamaño y que, justamente, las nuevas demandas derivadas de esta actividad habrían sido el motor de subsiguientes cambios evolutivos. Los partidarios de la ‘hipótesis del cazador’ argumentan que hace falta un cerebro muy grande para seguir los rastros de otros animales y para coordinar la caza dentro de un grupo de individuos. Por otra parte, la disminución de los molares podría reflejar este cambio en la dieta. En cambio, otros investigadores argumentan que eran, a los sumo, cazadores oportunistas y carroñeros, y que los cambios en la dentición pueden explicarse en función del manejo del fuego, que habría permitido ablandar alimentos recolectados de origen vegetal. Aunque no podemos estar seguros de la fecha exacta en que se produjeron todos estos cambios, es razonable pensar que este proceso ya se había completado con la aparición de Homo erectus, hace unos1.9 millones de años. Esta especie resultó ser extraordinariamente exitosa y fue capaz de salir del continente africano y extenderse por Asia y Europa, por lo que podemos considerar a erectus como el ‘primer turista’. Existen pocas dudas de que esta especie llegara a dominar el fuego y a ella se asocia la primera gran industria de herramientas de piedra, denominada achelense.

http://pablorpalenzuela.wordpress.com/2008/04/30/los-primeros-humanos/

Los Primeros humanos (y 2)

Curiosamente, los dos factores fundamentales de hominización, la posición erguida y el tamaño del cerebro, debieron entrar en conflicto en un momento dado, generando a su vez otros cambios importantes. Recordemos que el bipedalismo requiere una cierta re-organización del cuerpo para funcionar. Notablemente, el paso a la posición erguida requiere cambios en la forma de la pelvis, lo que se traduce en una menor anchura del canal pélvico; una pelvis más estrecha significa un parto más difícil. Esto no debía ser un problema grave entre los australopitecinos, ya que el tamaño del cerebro de las crías era también pequeño. Pero cuando el cerebro empezó a aumentar, debido a la mayor demanda de ‘poder mental’, el problema debió agudizarse. En sentido figurado, podríamos decir que la selección natural se encontró con un problema. Por un lado, resultaba favorable tener un cerebro grande y por otro, resultaba imposible parir a las crías con semejante cabezón. También en sentido figurado, podríamos decir que la selección natural lo ‘resolvió’ de la siguiente forma. Las crías de los primeros humanos nacían con una cabeza tan grande como era posible, dentro de los límites marcados por la abertura de la pelvis. Y el resto del desarrollo del cerebro tenía lugar después del parto. Esto explica dos características peculiares de los humanos actuales: que el parto sea difícil (comparado con otros mamíferos) y que los bebés humanos sean mucho más desvalidos que los de especies relacionadas. Para que un bebé humano fuera equivalente en sus ‘capacidades’ al nacer a uno de chimpancé, tendría que pasar 17 meses en el útero, y habría que practicarle obligatoriamente la cesárea (una opción que no estaba disponible entonces). En definitiva, el conflicto entre el problema del parto y la necesidad de un gran cerebro debió aumentar espectacularmente las necesidades de cuidados parentales, con objeto de que estas (inusitadamente) torpes criaturas tuvieran alguna opción de crecer y reproducirse. Y esto trajo consigo otros cambios.

La prolongada lactancia y la dificultad de criar a la prole explica otra de las características más peculiares de la especie humana, ya comentada, y que no se da entre las especies más próximas a la nuestra: la necesidad de que los machos contribuyan a esta crianza, aportando recursos y protección. De aquí debió surgir la constitución de la ‘pareja’ como elemento característico de nuestra especie. Recordemos que los machos de chimpancé no contribuyen en nada al cuidado de su prole, en buena parte porque los machos individuales no pueden estar seguros si una cría dada es suya o no (sigo hablando en sentido figurado; esto no quiere decir literalmente que un chimpancé macho tenga que tener el concepto de paternidad). Al mismo tiempo, la disminución de la poligamia debió contribuir a equilibrar el tamaño corporal de ambos sexos. Por una parte, a los machos ya no les resultaba tan ventajoso monopolizar a muchas hembras porque no podían generar los suficientes recursos alimenticios para contribuir a su alimentación y las de sus hijos. Por otra parte, para las hembras debía ser ventajoso un tamaño corporal grande para facilitar el parto. Existen buenas razones para creer que el mencionado conflicto ‘cabeza-pelvis’ originó una cascada de cambios esenciales en nuestra evolución como especie y contribuyó a perfilar numerosos aspectos de nuestra psicología, tales como la (relativa) tendencia a la monogamia o las preferencias innatas en la elección de pareja.

La aparición de la ‘pareja’ como ‘institución’ debió producirse en paralelo a otro proceso no menos importante: el aumento del tamaño y cohesión del grupo. El carácter ‘desvalido’ de los primeros humanos en la sabana abierta debió hacer de la vida social un elemento particularmente importante en la supervivencia. Es lógico pensar que nuestros antecesores tuvieran que actuar de forma coordinada para defenderse de animales más grandes y fuertes, así como para llevar a cabo estrategias colectivas de caza o recolección. Muchos etólogos y antropólogos evolutivos han argumentado que la vida social impone a los individuos una fuerte demanda de ‘capacidad mental’ para sacar el máximo partido de un ambiente donde hay una fuerte competencia por alimentos y privilegios reproductivos. Según este argumento, los individuos con gran ‘inteligencia social’ serían capaces de formar alianzas ventajosas (o desertar ventajosamente) y de cooperar o engañar a otros individuos según lo requirieran las circunstancias. Esta ‘inteligencia maquiavélica’ habría conferido una ventaja reproductiva a los que la tuvieran y por eso la hemos acabado heredando nosotros, aunque las ventajas reproductivas que en la actualidad nos pueda ofrecer sean dudosas. La crianza en parejas es algo relativamente normal; casi todas las aves la practican. Lo que es excepcional en los humanos es la doble necesidad de formar parejas estables dentro de grupos sociales más amplios. Esta situación debía ser particularmente conflictiva para nuestros antecesores; de hecho, sigue siéndolo para nosotros en la actualidad ¿Cómo se resolvió este nuevo conflicto entre el grupo y la pareja? Seguimos sin saberlo, aunque se ha aventurado alguna hipótesis, pero para poder entrar en ello tenemos que regresar a la cuestión del lenguaje.

http://pablorpalenzuela.wordpress.com/2008/05/03/los-primeros-humanos-y-2/

El Islam y la Ciencia

El Islam y la Ciencia

Publicado el Domingo, 1 de Abril de 2007

Entre medias de la polémica sobre el “fundamentalismo ilustrado“, la declaración de St. Petersburg, y el siempre difícil camino hacia la laicidad en la Umma o comunidad islámica, cabe preguntarse qué posibilidades tienen los ideales de la Ilustración de abrirse paso en el mundo bajo el área de influencia mahometana.

I-

Estos días hemos vuelto a recibir noticias sobre la subterránea difusión del creacionismo islámico entre algunos profesores de biología en las facultades españolas, tras de que otras miles de copias del así llamado Atlas de la creación fueran gratuitamente distribuidas en escuelas de Francia. Sin embargo, el lujoso tratado del que ya disponen nuestros académicos (se calculan unos 150 euros por unidad) tiene bastante poco de “misterioso“. La versión mahometana del creacionismo llevada adelante por el turco Harun Yahya se trata poco más que de un calco del “Diseño Inteligente”, típicamente promocionado entre los cristianos evangélicos norteamericanos, sin faltar la tan delirante como habitual asociación entre “evolucionismo, fascismo y comunismo“.

Muchos han imaginado la Ilustración como el destino histórico de la humanidad. Darwin mismo entendía que la evolución biológica progresaba más o menos inflexiblemente hacia la reforma de las costumbres y la victoria final de la virtud. Kant entendió la Ilustración como el entusiasmo de la voluntad humana en pugna contra la tradicional “pereza y cobardía” que aún osaban tutelar la razón naturalmente autónoma. Platón también conoció ésta salida de las tinieblas, pero conservando poca confianza en que los prisioneros (ciudadanos) resistieran la vista de la luz, terminó recomendando el retorno del filósofo a la caverna (ciudad). Karl Popper, siglos más tarde, era mucho más optimista y soñaba incluso con una sociedad de naciones en las que pudiera realizarse el ideal remotamente kantiano de la “sociedad abierta”.

Pero, ¿Tiene algo que ver el Islam con la Ilustración?

II-

Abdelwahab Meddeb trae buenas y malas noticias. En primer lugar, es cierto que un periodo histórico del Islam puede asociarse de algún modo con el espíritu de la Ilustración. Desgraciadamente, este periodo crítico no se prolongó mucho más allá del siglo XII d.C., al menos hasta que una segunda recepción de las ideas científicas y filosóficas independientes tuviera lugar después de la invasión napoleónica de Egipto y posteriormente bajo el imperio otomano.

Coincidiendo con la inicial expansión del Islam, la confrontación de éste con los principales sistemas de creencias de la época (judaísmo, cristianismo, maniqueísmo y zoroastrismo) formó el embrión de una posible “Ilustración islámica” que nunca llegó a materializarse del todo. Ibn al-Muwaffa’ (720-756) fué el creador de la primera prosa literaria en árabe al traducir varios volúmenes de fábulas orientales. Veía al mulhid o ateo (”hombre que se desvía de la línea recta”) como alguien que puede llegar a ser virtuoso, ya que concebía la moralidad como una disposición humana independiente de la fe, adelantando así los postulados kantianos de la “razón práctica”. Y en la Carta sobre la amistad llegó a sugerir, como después lo harían Spinoza o Dante, que la esfera religiosa debía estar controlada por la esfera política.

Lo que omite Meddeb es que al-Muwaffa fué ejecutado por órdenes del califa abasida Al-Mansur debido a su tentativa herética de importar ideas zoroástricas al Islam.

Más tarde, durante el siglo IX d.C, Bagdad conoce la emergencia de los Mu’tazila (”aquellos que se retiran”), una escuela principalmente preocupada por la recuperación de la absoluta trascedencia de Dios que, al mismo tiempo que reivincidaba la responsabilidad del hombre, suprimía el espíritu de la Ilustración aliándose con el poder del Califato. Sin embargo, durante la misma época otros “librepensadores”, como Ibn Ishaq (808-873) y Isa al-Qarraq disfrutarán de una libertad limitada para transmitir en el ambiente árabe la cultura científica griega y extender las dudas sobre la relevación. En particular, será Abu Bakr Al-Razí (conocido en latín como Rhazes) quien lleve más lejos el ácido del racionalismo: para Rhazes no hay necesidad de creer en una revelación particular, que siempre resultan ser motivo de guerras y disputas.

Sin embargo, la tradición de tolerancia y “racionalismo” no duró mucho más allá del siglo XI. A partir de entonces, la corriente mayoritaria estableció la rigidez textual, el ritualismo y la supresión de toda connotación positiva en el concepto de innovación (o bid’a) dentro del Islam. En este viraje hacia la ortopraxis juega un papel central la reivindicación que Abu Hamid Ghazali (1058-1111) hace de las “ciencias religiosas” (Ihya’ ‘ulum ad-Din). Difícilmente la obra de Algazel podrá ponerse en línea con la tradición escéptica occidental de Descartes, Berkeley o Hume. La incoherencia de los filósofos marca, de hecho, un punto de no retorno en la nunca cristalizada del todo “filosofía islámica”, al rechazar vehementemente la tradición científica que la escuela Falasifa recicibió, de los siglos octavo al onceavo, a través de Platón o Aristóteles. En esta obra, que será severamente criticada por Averroes (En La incoherencia de la incoherencia), Algazel niega terminantemente la posibilidad de que los filósofos puedan probar la existencia de Dios (cerrando el camino hacia la teología natural islámica, que la escolástica cristiana sí desarrollará) y, ante todo, clausura toda vía hacia la causalidad natural:

Nuestros oponentes afirman que el agente de lo que se quema es el fuego exclusivamente; “esto es algo natural, no está causado por un agente voluntario, y no puede abstraerse de lo que es en su naturaleza cuando se le pone en contacto con un substrato receptivo”. Esto lo negamos nosotros diciendo: El agente de lo que se quema es Dios (…) es Dios quien hace arder al algodón y lo lo convierte en cenizas a través de la intermediación de ángeles, o sin intermediación (…) los filósofos no poseen otra prueba que la observación de que está ocurriendo el fuego, cuando hay contacto con el fuego, pero la observación prueba solo una simultaneidad, no una causación, y, en realidad, no hay ninguna otra causa que no sea Dios.

A partir de Algazel el sobrenaturalismo absoluto (la idea de que toda la realidad es, en último análisis, sobrenaturalmente causada) se incorporará de forma definitiva a la ortodoxia islámica. Ibn Taymiyya (muerto en 1328) radicalizará el temor mahometano a toda novedad (bid’a) y cualquier tipo de contaminación filosófica o religiosa procedente de judíos, cristianos, griegos, maniqueos o hindúes.

Después de la victoria de Algazel y Taymiyya sobre Averroes será difícil regresar de nuevo sobre la idea de una Ilustración islámica que libere a la actitud científica del yugo teológico.

III-

De los siglos IX al XII d.C la ciencia astronómica y matemática vivió un periodo de esplendor en el mundo islámico. Ésta es la razón por la que todavía hoy la mayoría de las estrellas más brillantes, y muchos de los cráteres lunares, tengan un nombre árabe.

Ahora bien, por mucho que desde WebIslam se encarguen de recordarnos estos viejos laureles de la ciencia islámica, lo cierto es que la “Ilustración musulmana” resultó gravemente derrotada por las fuerzas del fideísmo, el tribalismo y la sociedad cerrada. El declive de la ciencia en el Islam coincidió con la destrucción del califato abasí por los mongoles, por la llegada sucesiva de los pueblos turcos a oriente medio y, con posterioridad, por los episodios de la colonización anglosajona y el victimismo sistemático que la teoría izquierdista del imperialismo ha alimentado persistentemente entre los islamoárabes desde el final de la Gran Guerra.

Para encontrar una nueva visión positiva de la innovación (bid’a) es necesario remontarse hasta la élite otomana, que también recuperará la noción de lamalasha, el principio del público interés como antesala de la libertad política. Los todavía escasos musulmanes que hoy reclaman la compatibilidad entre Islam y laicidad, como la entusiasta Irshad Manji, pueden encontrar inspiración en la obra de Sheikh Ali Abderraziq (1888-1966) que, en L’Islam et les foundaments du pouvoir, ya rechazó la misma idea del “estado islámico” que ha fundado las repúblicas islámicas del siglo XX; empezando por la “espiritualidad política” del régimen de los imanes que cautivó al “posmoderno” Michel Foucault.

Si la primera recepción de la Ilustración tuvo lugar en el mundo islámico desde los siglos VIII a XI, la élite otomana tuvo una breve segunda oportunidad que se esfumó con los nuevos alineamientos geopolíticos tras las guerras mundiales del siglo XX. Hoy, aunque es dudoso pensar en una verdadera “reforma” del Islam, quizás no sea tan aventurado especular sobre una hipótetica transformación futura.

copiad de

http://www.disculpenlasmolestias.com/2007/04/01/el-islam-y-la-ciencia/

El creacionismo gana terreno en el Vaticano

El creacionismo gana terreno en el Vaticano

«Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas que, como el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena, sostienen que “el darwinismo es incompatible con el credo católico” y se muestran comprensivos con el movimiento creacionista, según el cual el mundo y el hombre fueron creados exactamente como cuenta la Biblia en el Génesis.

Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas.

Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas que, como el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena, sostienen que “el darwinismo es incompatible con el credo católico” y se muestran comprensivos con el movimiento creacionista, según el cual el mundo y el hombre fueron creados exactamente como cuenta la Biblia en el Génesis.

El cese del padre Coyne, de 73 años, director del observatorio vaticano desde 1979, ha tenido una razón inmediata: sufre un cáncer de colon, está recibiendo quimioterapia y ha pedido la baja por razones de salud. Pero fuentes vaticanas citadas ayer por el Corriere della Sera reconocieron que la marcha de Coyne era deseada, para acabar con sus declaraciones “polémicas”. El sucesor de Coyne, el padre José Gabriel Funés, de 43 años, argentino, jesuita, declaró al mismo diario italiano que, como director del observatorio, debía hablar “de estrellas y planetas, y sólo de eso”.

La incomodidad vaticana con el padre Coyne, que asesoró a Juan Pablo II en el proceso de rehabilitación de Galileo Galilei y en el reconocimiento del error cometido con él por la Iglesia católica, está relacionada con las dificultades suscitadas por el debate entre evolucionistas y creacionistas. No porque el catolicismo sea incapaz de convivir con las teorías de Darwin: el propio cardenal Schoenborn se desdijo el jueves y declaró en la reunión anual de Comunión y Liberación que la “escala de Darwin” describía “un proceso evolutivo horizontal”, compatible con lo que llamó “la escala de Jacob”, que según Schoenborn aseguraba el control divino de la evolución. El problema con Darwin no es teológico, sino estratégico, y procede de Estados Unidos.

El creacionismo es cada vez más vigoroso entre los protestantes estadounidenses y empieza a calar hondo en la comunidad católica. Para no enajenar a los católicos creacionistas, el Vaticano se ve obligado a realizar equilibrios. El año pasado, en un artículo publicado por The New York Times, el cardenal Schoenborn pareció abrazarcreacionismo bíblico. Luego matizó, pero el jueves, tras proclamar la compatibilidad, criticó sin citarlo al padre Coyne -“No comprendo cómo un científico con formación teológica  el puede defender el darwinismo”, dijo- y criticó la teoría de la evolución.

El titular de la crónica publicada ayer por el diario vaticano, L’Osservatore Romano, era significativo: “Laicismo y evolucionismo, peligros siempre presentes”.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/creacionismo/gana/terreno/Vaticano/frente/evolucionismo/elpporintcor/20060826elpepisoc_1/Tes/, citado enhttp://proyectodarwin.blogspot.com/2006/08/el-creacionismo-gana-terreno-en-el.html

“Antes las ideologías se vivían con más pasión, ahora es todo muy incrédulo”

“Antes las ideologías se vivían con más pasión, ahora es todo muy incrédulo”

La periodista ha publicado la novela epistolar ‘Cartas desde la ausencia’ con la guerra fratricida española como telón de fondo

Barcelona 24/04/2008

Emma Riverola acaba de publicar su segunda novela, Cartas desde la ausencia (Seix Barral), un libro de cartas cruzadas que reconstruyen la memoria de una familia rota por la guerra civil. Son historias de derrota y superación, de miedo, de supervivencia, de entrega y traición que giran en torno a una doble ausencia: los seres queridos y los ideales rotos. La periodista da color a un tortuoso periodo histórico para España con una narración íntima y cuidada acerca de una realidad cotidiana vista por los ojos de diferentes personajes que muestran al lector todas sus intimidades.

Seguir leyendo noticia

-La guerra ha sido la temática central en cantidad de novelas y ensayos. Con su libro, la guerra pasa a ser un simple telón de fondo para desarrollar una historia donde predominan las emociones y los sentimientos individuales por encima del colectivo. ¿Es esta la mejor forma de retratar un conflicto en cualquier guerra fraticida?
-No sé si es la mejor forma pero es la que a mi me interesa. Lo que busco cuando escribo es intentar ponerme en las coordenadas de un personaje intentado pensar como el piensa. A mi me obsesiona mucho el tema del tiempo, supongo que es porque no lo tengo (sonríe). Siempre pienso que no quiero morir pensando que he perdido el tiempo o que no he hecho cosas. Para mi la escritura es una forma de vivir historias que no he podido vivir.

-Usted trabaja como creativa publicitaria, se le dará bien inventar historias…
-(Sonríe). Es lo que me gusta. No puedo decirte que soy una persona que siempre ha tenido claro que lo que le gustaba era escribir novelas porque no es así. Me lo planteé cuando tuve mis dos hijos y me di cuenta que había como desaparecido del mapa. Necesitaba encontrar un poco de espacio para mi misma, y lo encontré escribiendo. ¿Cómo me lo paso bien?

-¿Inventando?
-Imaginándome vidas de otros, creyendo que vivo y que siento cosas de otras personas. El ejercicio mental y psicológico es el que más me gusta. Volviendo a la novela, por ejemplo, ¿qué sentiría si fuera una madre que ha tenido que enviar a sus dos hijos a la Unión Soviética por culpa de una guerra? O una persona que sólo le da importancia a sus ideologías. ¿Qué hace cuando son sus propios compañeros los que se la están pegando?

-En el fondo es una reflexión a cómo nos enfrentamos los humanos a la vida que nos ha tocado vivir…
-En Cartas desde la ausencia me he centrado en la pérdida. La pérdida de seres queridos o la pérdida de las ideologías. Es por eso que la guerra civil está al principio y es el gran desencadenante de que toda se rompa. Pero para mi es tan importante la guerra en sí, como el viaje de uno de los protagonistas a la Unión Soviética o a Cuba. Vuelve a creer y vuelve a caer. Es un viaje psicológico que todos, más o menos, hemos hecho en algún momento de nuestra vida.

-¿La subjetividad de los diez personajes que intervienen en la historia a través de sus cartas es lo que hace que la historia de su novela sea más objetiva?
-Sí, pero tampoco es lo que quería. Busqué la subjetividad de los personajes expresamente. No quería ir de ninguna manera a sentar cátedra. Para la persona que se lo cree, todo esto es verdad, entonces, ¿qué objetividad puedes poner en el mundo de la ideología? Eso es lo que buscaba con las reflexiones de los personajes, no hay blanco ni negro, sino que la vida nos lleva hacia donde nos lleva.

-A los protagonistas de su libro no es que la vida les trate muy bien. ¿Eso sería una realidad más de la época o ficción novelesca y publicidad subjetiva?
-Es una realidad dolorosa. Es cierto que había muchísimas madres que durante la guerra no sabían nada de sus hijos, ni si estaban vivos o muertos. ¡Cómo se puede convivir con esto!

-Es mucho más cruel encontrarte con tu hijo años más tarde, y apenas reconocerlo como tal. ¿Le suena?
-Sí, también se refleja en mi novela, claro. Cuando preparaba el libro tuve que entrevistarse con muchas personas que habían vivido la guerra en primera persona y esto es algo que se reproducía en todas ellas. Aquello que habían estado soñando durante 20 años, el regreso, el reencuentro y que habían idealizado tanto, al final se acaba convirtiendo en un abrazo en el que apenas sientes algo. Es que además de la separación física también se da un abismo cultural. ¡No quedaba nada en lo que poderse acoger!

-¿Qué ha sido primero en la elaboración de su novela, la vida de los personajes de Emma o la vida real de de personajes anónimos de la guerra?
-Primero fue ponerme en el tema, porque yo siempre he dicho que no soy ninguna experta ni en historia ni en ciencias políticas. Informarme muy bien y documentarme mucho. Esto lo que hace es enriquecer lo que en un inicio es un simple hilo argumental. Luego hay personajes que realmente me salen por la necesidad de la narración, ya que al ser cartas, había momentos que necesitaba crear personajes para explicar lo que sentían los otros.

-¿Ha tenido acceso a muchas fuentes oficiales?
-Empecé con la bibliografía de base, que era lo más fácil, pero luego busqué entre memorias, cartas, fui al archivo de Salamanca donde tienen muchísimas cartas guardadas del año de la guerra.

-¿Qué es lo más duro que ha leído en esas cartas?
-Con este libro he tenido muchos momentos de bajón porque me acabó afectando un poco, era muy duro lo que sentía. Quizá los momentos más duros son los que hacen referencia a la separación de los hijos de sus familias y esa inocencia que ves en sus cartas hacia los padres o madres. En una misma carta ves que hay momentos en que están muy alegres y te explican que han comido pasteles y han jugado mucho, y acto seguido viene un te echo de menos, cuando vendrás. Lo peor que es que las estaba leyendo y veía el logo de la falange, y sabías que esa carta nunca había llegado a su destinatario. Y esto es lo más duro…

-¿Era muy fuerte la censura?
-Durante la guerra civil, las cartas que iban a territorios republicanos sí que llegaban pero las que iban dirigidas a sitios ocupados por el bando nacional ya no llegaban. Acabó la guerra, durante un periodo no llegó ninguna carta y luego también había gente que se buscaba la vida. Había testimonios que me decían que no se habían podido escribir en años pero otros me comentaban que a través de la Cruz Roja o de unos parientes en Francia sí que lo habían conseguido. Todos coincidían en que a cambio de dinero, todo llegaba (sonríe).

-No todo es psicología en su novela. Hay una feroz crítica al comunismo…
-Es una crítica pero a la vez reivindica la esencia. Los personajes de Andreu y Jaume son comunistas y no quieren renunciar a serlo. A mi me gusta pensar que es una crítica de la izquierda pero desde la izquierda. Es como aceptar que, a pesar de todo, se luchaba para lograr un mundo más justo y, a pesar de haberla cagado mucho, la esencia era buena. Se dejó que la ideología fuera más fuerte que la verdad. No es la crítica fácil al comunismo.

-Coger los añicos rotos de un sueño para construir uno de nuevo…
-Exacto. A veces llegaba a sentir envidia de la época en que las ideologías se vivían con más pasión, ahora es todo tan incrédulo…

-Siempre podemos acabar con la conclusión fácil, las guerras no sirven para nada…
-Sí, esa es muy fácil, especialmente para el que la pierde (sonríe).

-Por curiosidad, ¿esta novela tendría el mismo sentimiento cambiando las cartas por correos electrónicos? Como dicen ustedes los publicistas, ¿se vendería igual el producto?
– Bueno, el correo electrónico tiene otras ventajas, especialmente que es más inmediato y más irreflexivo. A veces no nos permite controlar las emociones. Aún así, creo que está creando otro tipo de lenguaje que está haciendo que la gente se atreva a decir cosas que antes no diría de otras maneras. Es un código nuevo.

-Menos romántico…
Sí, pero que nos permite recuperar el vicio de escribir. Hace cuatro días no escribíamos correos electrónicos pero, ¿cuántas cartas hacíamos? (Sonríe).

Anteriores Entradas antiguas