La Fe y el Conocimiento

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AP Contenido :: Temas Prácticos

La Fe y el Conocimiento
por Bert Thompson, Ph.D.

“Como fue indicado anteriormente, no existe evidencia suficiente en algún lugar para probar absolutamente a Dios, pero existe evidencia suficiente para justificar la suposición o la fe que Dios existe” (Thomas, 1965, p. 263, énfasis en original).

“Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo” (Juan 4:42).

INTRODUCCIÓN
Es evidente que las dos declaraciones anteriores están en contraposición absoluta. La primera declaración sugiere que la gente puede sostener la suposición de que Dios existe—una posición que el autor identifica como “fe”. La segunda declaración, de la pluma del inspirado apóstol Juan, describe a algunas personas de Samaria que expresaron fe en la deidad del Señor porque sabían que Él era el Salvador—basados sobre las evidencias que Él les había provisto.

Los dos sentimientos no pueden ser correctos, porque representan ideas mutuamente exclusivas de la fe bíblica. Por un parte, se nos pide creer que la fe es una “suposición” hecha por una persona que simplemente desea creer en algo. Por otra parte, el registro bíblico enseña que el conocimiento es una parte integral de la fe, y que la fe no es solamente una “conjetura educada” o suposición infundada. ¿Por qué existe esta confusión sobre el asunto de la fe bíblica? ¿Cuál es la relación entre la fe y el conocimiento?

¿POR QUÉ LA CONFUSIÓN?
Tal vez hay tanta confusión rodeando el concepto de la fe porque hay tantas definiciones de tantas fuentes muy variadas. Primero, la fe ha sido definida por sus opositores como “el poder para creer lo que se sabe que no es verdad”, o “una creencia ilógica en el suceso de lo improbable”. Segundo, hasta las autoridades neutrales han añadido al conflicto con los diccionarios de reputación que sugieren que la fe es una “creencia firme en algo por lo cual no hay prueba”, o “una creencia sin la necesidad de la prueba segura”.

Tercero, algunos en la misma comunidad religiosa han sido responsables de, o han añadido a, mucho de la confusión. Los ejemplos abundan. En su “Introducción” a The World and Literature of the Old Testament (El Mundo y la Literatura del Antiguo Testamento), John T. Willis ha escrito: “La Biblia clama ser inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16). No hay ninguna manera de probar o desmentir absolutamente esta afirmación, aunque los argumentos han sido propuestos por ambas partes del asunto. Esto debe ser aceptado por fe o ser rechazado por incredulidad” (1979, 1:11). J.D. Thomas, en su texto, Heaven´s Window (La Ventana del Cielo), escribió:

En todos los asuntos de la epistemología religiosa llegamos al problema de distinguir entre el conocimiento absolutamente probable y lo que es dependiente a la fe hasta cierto punto… En otras palabras, los hombres de fe fuerte “parecen que” tienen conocimiento absoluto, aunque en esta vida nunca pueden tener algo más que una fe fuerte (1974, pp. 131, 132).

En su libro, Dear Agnos (Estimado Agnos), Arlie J. Hoover dijo que “la fe, situada entre el conocimiento y la ignorancia, la certeza y la credulidad, en un sentido carga la esencia de ambos. Tiene algo de evidencia, la cual la relaciona al conocimiento, aunque tiene algo de incertidumbre, porque la evidencia es indirecta” (1976, p. 28). Roy F. Osborne sugirió que “la fe de cualquier clase está basada sobre la probabilidad… En un mundo de seres falibles, sentidos imperfectos y experiencias parciales, la certeza absoluta es solamente un concepto teórico” (1964, p. 132).

Si estos escritores están en lo correcto, la fe está basada sobre poca prueba substantiva, o, realmente, sobre ninguna prueba. La fe también hace que los hombres “parezcan” saber algo aunque, de hecho, no saben. Además, en el mejor de los casos la fe es una proposición de probabilidad que puede, o no, tener algo que ver con la verdad. Y, la fe es vista como una entidad compuesta de una suma pequeña de conocimiento y una gran porción de incertidumbre. Entonces, no es sorprendente que exista tanta confusión en el mundo de hoy en día concerniente al concepto de la fe bíblica y su relación al conocimiento.

En el fondo, los conceptos inapropiados de la fe dañan o destruyen la efectividad del cristianismo. Hay varias razones por las cuales este es el caso. Primero, a diferencia de muchas otras religiones, el cristianismo siempre ha estado basado sobre los hechos históricos. Desde la historicidad del mismo Jesús, hasta la realidad de Su resurrección, el cristianismo ha entrado en el mercado de ideas con la factualidad como su fundación. Retroceder luego y sugerir que el cristianismo está basado sobre un sistema de creencia no-probado e improbable nebulosamente llamado “fe”, es robar al cristianismo uno de sus pilares más importantes—arraigado verificablemente en el hecho histórico. Lo que debería ser documentado es reducido a mera ilusión.

Segundo, vivimos en una sociedad en que un examen de las varias evidencias que sostienen una afirmación ha llegado a ser prácticamente un suceso cotidiano. Si compramos un auto o consideramos los alardes del anunciante sobre sus productos, rutinariamente investigamos una plétora de evidencias que pueden probar o desmentir lo que está siendo dicho. La Biblia enseña que la humanidad está perdida y necesita desesperadamente la salvación, la cual viene solamente por Jesucristo. Más a menudo que no, la persona que acepta y obedece el Evangelio experimenta un cambio radical en su pensamiento como en su manera de vivir. Ciertamente, la naturaleza de la afirmación cristiana es tan grandiosa que requiere tanto la investigación como la verificación. La sugerencia de alguien de que el cristianismo, o el cambio de vida dentro de uno, está basado sobre poco más que una aseveración no-probada (que puede o no puede ser verdad) nunca podría ser considerada como un enfoque racional que se recomendaría a gente inteligente.

Tercero, con seguridad aquellos en el mundo que todavía no son cristianos, aunque esperamos verles llegar al cristianismo, son suficientemente inteligentes para identificar una artimaña que les pide “actuar como que” saben que Dios existe, “actuar como que” saben que Jesús es Su Hijo, o “actuar como que” la Biblia es Su Palabra inspirada cuando, de hecho, no saben estas cosas de ninguna manera. Además, si los cristianos simplemente “parecen que” saben, aunque en realidad no saben, ¿por qué no son catalogados como hipócritas? ¿Y por qué es el cristiano—quien al final tendrá que admitir que en realidad no sabe estas cosas—diferente al agnóstico quien no tiene reparos en admitir que realmente no puede saber estas cosas?

Cuarto, cualquier idea que sugiere que la fe está basada sobre “la probabilidad” está al mismo tiempo tácitamente admitiendo que hay algo de probabilidad, no importa cuán mínima, de que el cristianismo pueda ser falso. Abordando este asunto, Dick Sztanyo observó:

El admitir que el cristianismo sea sólo probable es admitir la posibilidad de que, de hecho, ¡pueda ser un engaño! ¿Podría usted, en su momento más irracional, imaginar aun la menor posibilidad de un apóstol predicando al “Dios de la probabilidad” o al “Dios que puede ser”?… Quiero insistir en que no existe ni un artículo en el cristianismo, sobre el cual la salvación de nuestras almas dependa, que sea solo probablemente verdadero. En todo caso, la evidencia provista es suficiente para establecer la prueba conclusiva concerniente a la verdad de la fe cristiana (1996, pp. 14, 16, énfasis en original).

LA FE Y EL CONOCIMIENTO
Entonces, ¿qué es la fe bíblica? ¿Cómo se relaciona a la “creencia”? Y, ¿Cuál es su relación apropiada al conocimiento?

La Fe y La Creencia Bíblica
No es raro oír a alguien declarar, concerniente a una creencia que no puede ser probada como verdadera, “Esto es solamente un asunto de fe”. O, si alguien está siendo aconsejado sobre un curso particular de acción, la recomendación podría ser, “Solamente lánzate por fe”. ¿Cuántas veces ha sido hecho el comentario de que algo es simplemente un “paso de fe”? Aunque la “fe” pueda ser utilizada en estas maneras, esta fe no es la fe bíblica. ¿Cuál es la relación entre la fe y la creencia bíblica?

¿Es la fe creencia? Sí, pero el asunto se centra en la clase de creencia que es la fe bíblica. La creencia se refiere primariamente al juicio de que algo es verdadero. La creencia puede ser débil o fuerte. “Creo que lloverá mañana”, es un ejemplo de una creencia débil. Es una opinión que tengo, pero—aunque espero que sea verdadera, y por eso creo que es verdad—es una creencia que no puedo probar. “Creo que la sentencia en el proceso es justificado,” es un ejemplo de una creencia fuerte, porque puedo presentar razones para mi creencia, las cuales están basadas sobre las evidencias disponibles. Abordando la idea de la creencia “débil” versus la “fuerte”, David Lipe ha dicho que “la diferencia entre estos dos tipos de creencia gira entorno a las causas de las creencias” (s.d., p.3, énfasis añadido). En su texto, Critique of Religion and Philosophy (Critica de la Religión y la Filosofía), Walter Kaufmann hizo una lista de siete causas de creencia, la primera de las cuales expone que “Han sido ofrecidos argumentos para su apoyo” (1958, pp. 132 et.seq.). Entonces, la creencia fuerte es un acto racional basado sobre evidencia adecuada. La creencia débil es producida por tales cosas como la emoción, el interés personal, etc. (vid. Lipe, p. 4).

La fe bíblica es una creencia fuerte basada sobre evidencia suficiente. En el Nuevo Testamento, el sustantivo “fe” (griego, pistis) es definido como: “primariamente, firme persuasión, convicción basada en lo oído… Se usa en el NT [Nuevo Testamento] siempre de la fe en Dios o en Cristo, o en cosas espirituales” (Vine, 1999, 2:374). El verbo “creer” (Griego, pisteuo) es definido como: “creer, también ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar…apoyarse en, no una mera creencia” (Vine, 1999, 2:217). Entonces, la fe bíblica es una convicción basada sobre la evidencia, y “no una mera creencia”. La Biblia no reconoce cualquier concepto tal como un “paso de fe”, porque la fe bíblica siempre está basada sobre la evidencia o el conocimiento. Pedro instó a los cristianos a estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Esto corresponde directamente con lo que Kaufmann llamaría una causa para creer ya que “se ofrece argumentos para su apoyo”.

La Fe Bíblica y el Conocimiento
Una de las leyes fundamentales del pensamiento humano es la Ley de la Racionalidad, la cual demanda que lleguemos solamente a tales conclusiones que son justificadas por la evidencia adecuada. El filósofo agnóstico Bertrand Russell lo expuso de esta manera: “Dé a cualquier hipótesis que vale la pena su consideración justo ese grado de confianza que la evidencia asegura” (1945, p. 186). La fe bíblica se adhiere a la Ley de la Racionalidad, y busca conclusiones justificadas por la evidencia. Al establecer la fe bíblica, tanto la razón y la revelación son empleadas. Geisler y Feinberg han definido estos términos como sigue:

“La revelación” es una manifestación sobrenatural de Dios de la verdad que no puede ser descubierta por los esfuerzos del razonamiento humano sin ayuda. “La razón” es la capacidad natural de la mente humana para descubrir la verdad (1980, p. 255).

Al usar el razonamiento apropiado, el cristiano construye la fe basado sobre numerosas vías de evidencia. A veces esa evidencia está basada sobre el testimonio provisto por la revelación. Pablo escribió que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Guy N. Woods notó que:

La fe genuina se deriva de los hechos presentados a la mente y de los cuales las deducciones apropiadas y correctas después son extraídas (Juan 20:30, 31)… No existe tal cosa como la fe “ciega”. La fe en sí misma es posible solamente cuando la razón reconoce la fiabilidad del testimonio que la produce (1994, 125[11]:2).

Los escépticos, desde luego, han sugerido que la dependencia en el testimonio no necesariamente resulta en el conocimiento personal correcto. Thomas Paine escribió en The Age of Reason (La Era de la Razón):

Nadie negará o cuestionará el poder del Todopoderoso en hacer tal comunicación, si Él quiere. Pero el admitir, por causa de un caso, que algo ha sido revelado a una persona, y que no fue revelado a cualquier otra persona, es revelación solamente para esa persona. Cuando la persona cuenta a una segunda persona, la segunda a una tercera, la tercera a una cuarta, y así sucesivamente, esto deja de ser una revelación a todas esas personas. Solamente es revelación para la primera persona, y habladurías para todas las otras, y por consiguiente ellas no están obligadas a creerla (1794, pp. 8-9, énfasis en original).

Sin embargo, la evaluación de Paine es incorrecta, como un examen de los casos históricos y bíblicos atestiguarán. ¿Debe el testimonio por necesidad ser atenuado o destruido simplemente porque ha sido pasado de generación en generación? De ninguna manera. Sabemos que George Washington vivió, aunque nadie le ha visto por varias generaciones. Sabemos de otras personas y otros eventos de la misma manera, como un resultado directo del testimonio creíble pasado fiablemente de época a época.

La Biblia presenta un caso de la exactitud de la información pasada de persona a persona. María Magdalena había visto al Señor después de Su resurrección. Ella les dijo a los discípulos quienes, según el texto, “no lo creyeron” (Marcos 16:11). Después, Jesús se apareció a dos hombres que caminaban en el pueblo. Ellos también anunciaron que el Señor estaba vivo, pero de los discípulos fue dicho que “ni aun a ellos creyeron” (Marcos 16:13). ¿Fueron los discípulos justificados por rechazar los reportes de la resurrección simplemente porque ellos mismos no fueron testigos oculares? ¿Fue su incredulidad de alguna manera evidencia de “integridad intelectual” de su parte?”.

No, los discípulos no fueron justificados por su incredulidad. Después, cuando el Señor se apareció a ellos, “les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado” (Marcos 16:14). Por lo tanto, el Señor verificó el principio que Paine intentó refutar. Si María Magdalena hubiera expresado con exactitud a los discípulos lo que había visto, y ellos a su vez hubieran expresado con exactitud lo que les fue dicho, ¿no constituiría esto un testimonio válido, basado sobre evidencia que aseguraría la fe genuina en la resurrección? Los hechos deben ser reportados antes que puedan ser creídos. En Hechos 18, son dadas las circunstancias en que “muchos de los corintios, oyendo, creían.” ¿Qué fue lo que oyeron que les causó creer? Fue el testimonio dado por Pablo. Por consiguiente, la fe está presentada como la aceptación del conocimiento basado sobre el testimonio creíble.

A veces la evidencia para la fe puede venir por la vista, como lo fue en el caso de Tomás cuando Cristo le dijo después de Su resurrección, “Porque me has visto, Tomás, creíste” (Juan 20:29a). Los samaritanos, mencionados anteriormente, creyeron en el Señor. El hecho de verle no descartó su creencia en Él (Juan 4:41). Hay tiempos cuando la fe y la vista andan juntas. Los hombres a veces caminan por fe por causa de la vista. Varios llegaron a obedecer al Señor durante Su ministerio terrenal a causa de lo que oyeron y vieron. Durante los primeros años de la iglesia, varios creyeron por causa de los milagros que vieron.

Pero ¿qué de aquellos que no han visto tales eventos de primera mano? ¿Tienen de alguna manera una fe menor que la de un testigo ocular? No, la fe no es disminuida por la falta de la vista. Jesús dijo a Tomás, “bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29b). Pablo observó que “por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). Tomás tuvo fe después de ver. Hoy tenemos fe sin ver, por causa del testimonio creíble de aquellos que fueron testigos oculares.

¿Cuál es la relación entre la fe y el conocimiento? ¿Descarta la fe de alguna manera el “saber”? ¿Puede alguien “saber” y “tener fe” al mismo tiempo, o es esto una proposición de uno o el otro? En Juan 6:69, Pedro dijo al Señor: “y hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Escribiendo en 2 Timoteo 1:12, Pablo dijo “yo sé a quién he creído”. Los samaritanos dijeron a la mujer que les trajo a Cristo, “Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo” (Juan 4:42). En su libro Faith and Reason (Fe y Razón), Dick Sztanyo remarcó:

La fe bíblica está construida sobre un entendimiento (conocimiento) previo de lo que es creído… Cualquier concepto de la fe que socava su base objetiva y epistemológica (fundación del conocimiento), ¡no está de acuerdo con la enseñanza bíblica! Hablando bíblicamente, uno no cree que Dios existe (o cualquier otra cosa que sería aceptada “por fe”): (1) en contra de la evidencia; (2) sin evidencia; y/o (3) fuera de la evidencia. Mejor dicho, uno cree por la base de la evidencia suficiente para establecer las conclusiones (1996, p. 8).

La fe está unida directamente al conocimiento. Sin conocimiento (i.e., la evidencia), es imposible producir fe. Además, el conocimiento es crucial para hacer a la fe activa. Sztanyo ha observado concerniente a lo que él llama la creencia “racional”:

Esta evidencia ilumina el intelecto que después hace un compromiso volitivo no solamente posible (ya que ahora sé que creer) ¡sino también racional (i.e., sé que creo)! Por consiguiente, ¡la fe es un compromiso volitivo de un intelecto informado! El conocimiento sin compromiso es incredulidad (Juan 8:30-46; 12:42,43; Santiago 2:19); ¡el compromiso sin conocimiento es irracionalidad! Ninguno es una opción genuina para el cristiano (p. 29, énfasis en original).

En la Biblia, la fe y el conocimiento nunca son puestos en contradicción. A veces, la fe puede ser contrastada con una manera de obtener conocimiento (e.g., la vista), pero la fe nunca es contrastada con el conocimiento o, realmente, con la razón. En adicción, a veces la fe y el conocimiento pueden tener el mismo objetivo. Las Escrituras aclaran que lo siguiente puede ser tanto conocido como creído: (a) Dios (Isaías 43:10); (b) la verdad (1 Timoteo 4:3); y (c) la deidad de Cristo (Juan 6:69; cf. 4:42). Además, el conocimiento siempre precede a la fe, y donde no existe conocimiento, no puede existir fe bíblica.

CONCLUSIÓN
En Hebreos 11, hay una lista de aquellos en “el corredor de la fama de la fe”. Cada individuo en esa lista hizo algo por fe obediente a los mandamientos de Dios. Somos informados que “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín” (11:4), “Por la fe Noé…con temor preparó el arca en que su casa se salvase” (11:7), y que “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia” (11:8). ¿Qué quiere decir “por la fe” en estas afirmaciones? ¿Estaban actuando ellos con ausencia de evidencia? ¿No tenían conocimiento de lo que estaban haciendo, o por qué lo hacían? ¿Estaban meramente dando un “paso de fe”?

En cada caso, la gente implicada actuó porque tenía el conocimiento para basar su fe. A Caín y Abel obviamente se les había sido dicho qué sería un sacrificio “más excelente”. A Noé se le habían sido dadas las dimensiones del arca por Dios. Abraham no se embarcó en un viaje sin destino; él viajó por las direcciones provistas por el Todopoderoso. Ninguno de estos individuos dio un “paso de fe” o actuó por lo que sentía ser una “probabilidad fuerte”. Mejor dicho, actuaron por el conocimiento que produjo la fe bíblica. Brad Bromling abordó este punto cuando escribió:

Algunos se han equivocado al pensar que la fe debe ser puesta en oposición al conocimiento o a la evidencia, como si fuera que cuanto más alguien sabe, menos necesita la fe… Esto es un concepto falso de la fe. ¡La fe está basada sobre el conocimiento!… Cuando alguien consigue el conocimiento de la verdad, entonces está en la posición de utilizar su voluntad y comprometerse a los requisitos de ese conocimiento (1988, 8:24).

El deseo de Dios es que “todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Es Su intención que nosotros crezcamos “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Mediante tal conocimiento, sobre el cual la fe está construida, sabemos que somos salvos (1 Juan 5:13). La promesa del Señor fue: “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

REFERENCIAS
Bromling, Brad (1988), “In Defense of Biblical Confidence,” Reason & Revelation, 8:23-26, June.

Geisler, Norman L. and P.D. Feinberg (1980), Introduction to Philosophy—A Christian Perspective (Grand Rapids, MI: Baker).

Hoover, Arlie J. (1976), Dear Agnos: A Defense of Christianity (Grand Rapids, MI: Baker).

Lipe, David L. (no date), Faith and Knowledge (Montgomery, AL: Apologetics Press).

Osborne, Roy F. (1964), Great Preachers of Today—Sermons of Roy F. Osborne (Abilene, TX: Biblical Research Press).

Paine, Thomas (1794), The Age of Reason (New York: Willey Book Co.).

Russell, Bertrand (1945), A History of Western Philosophy (New York: Simon & Schuster).

Sztanyo, Dick (1996), Faith and Reason (Montgomery, AL: Apologetics Press).

Thomas, J.D. (1965), Facts and Faith (Abilene, TX: Biblical Research Press).

Thomas, J.D. (1974), Heaven’s Window (Abilene, TX: Biblical Research Press).

Vine, W.E. (1999), Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento (Colombia: Editorial Caribe).

Willis, John T. (1979), “Introduction,” The World and Literature of the Old Testament (Austin, TX: Sweet).

Woods, Guy N. (1994), “Faith vs. Knowledge?,” Gospel Advocate, 136[2]:31, February.

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Sepultura de Jesús

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¿Cuál es la Numerología Bíblica?

¿Cuál es la Numerología Bíblica?

Parece obvio que la Biblia usa los números siguiendo un patrón. ¿Quién puede negar que el 40 sea significante? Jesús estuvo en el desierto por 40 días y los Israelitas vagaron en el desierto por 40 años. Si el análisis del patrón de estos números es exacto está todavía en discusión. Les presento a Ustedes la siguiente información condensada del libro “Números en la Escritura” de Bullinger.

Una de las características interesantes del Hebreo y Griego es que en ambos idiomas escritos no existen caracteres numéricos. En nuestros idiomas tenemos números y letras, pero estos idiomas tienen sólo letras. De manera que en cada uno de estos, las letras también son usadas como números. En menor escala, en el idioma Inglés y Español, hay algo parecido. Por ejemplo, “0” es un cero o una letra del alfabeto. Cuando se usa, el contexto nos dice si es un cero o una letra y no tenemos problemas en entenderlo. Lo mismo sucede en el idioma Hebreo y Griego. Ellos sabían cuando estaban escribiendo números y cuando letras.

Pero lo interesante es que cuando una palabra es escrita, esta también tiene un número equivalente. Por ejemplo, la palabra “Jesús” en Griego es “iasous.” Debido a que cada letra tiene un número equivalente, podemos agregar cada número y obtener un valor. El valor es conocido como “gematría.” Por lo tanto, la gematría de “Jesús” en el Griego es 888 debido a que “i” es igual a 10, “a” es igual a 8, “s” es 200, “o” es 70 y “u” es igual a 200. Existen muchos “juegos” interesantes que pueden ser jugados con esta característica del Griego y del Hebreo, pero mucho de esto es absurdo. Sin embargo, es importante anotar que algunas de las relaciones numéricas son interesantes.

Si los números tienen o no relevancia está todavía en debate en muchos círculos. Aún así, les presento la siguiente información para que sea examinada por Ustedes.

1 EL NÚMERO DE LA UNIDAD: El Padre. Dt 6:4: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Ef 4:5 “un Señor, una fe, un bautismo,””
2 EL NÚMERO DE LA DIVISIÓN. El Hijo, quien tuvo dos naturalezas: la humana y la divina. Hay 2 Testamentos: el Antiguo y el Nuevo. El ser humano es masculino y femenino. Ro 9 habla de dos vasijas: una para uso honorable y la otra para uso deshonroso. Dos clases de personas: Las Ovejas y las Cabras. Hay dos tipos de época, esta época y la que ha de venir: Mt 12:32; 13:39,40,49; Mc 10:30.
3 EL NÚMERO DE LA DIVINA PERFECCIÓN. La Trinidad consiste del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Hay tres cualidades en el universo: Tiempo, espacio y Materia. Para existir todas tres son requeridas, excepto para Dios. Cada cualidad consiste de tres elementos. Por lo tanto, vivimos en una trinidad de trinidades.
– En las tres cualidades del universo se incluyen tres en cada una

El Tiempo es uno pero tres El Espacio es uno pero tres La Materia es una pero tres
Pasado
Presente
Futuro Alto
Ancho
Profundidad Sólido
Líquido
Gas
Vivimos en una Trinidad de Trinidades: Ro 1:20 dice: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”
Si Usted es tricótomo, entonces el hombre está creado con tres partes:
Cuerpo Alma Espíritu
Las habilidades humanas son tres
Pensamiento Palabra Obra

Los atributos divinos están triplicados:
Dios es:

Omnisciente
Omnipresente
Omnipotente Amor
Luz
Espíritu Santo
Recto
Justo

Tres dan testimonio (1 Jn 5:8):
Espíritu Agua Sangre

Cristo es tres veces Pastor:
El Buen Pastor (Jn 10:14-15) – hablando de Su muerte
El Gran Pastor (He 13:20) – hablando de Su resurrección
El Príncipe Pastor (1 P 5:4) – hablando de Su gloria

Las Tres apariciones de Cristo:
Pasado:
Presente:
Futuro:

Se presentó una vez para siempre para quitar el pecado (He 9:26)
Se presenta ahora ante Dios (He 9:24)
Aparecerá para aquellos que lo esperan (He 9:28)

El Padre habló de los Cielos tres veces:
– Mt 3:17: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.’”
– Mt 17:5: “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.’”
– Jn 12:28: “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: ‘Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.’”

Tanto el Tabernáculo y el Templo consistían de tres partes:
El Atrio El Lugar Santo El Lugar Santísimo
Con relación al Tabernáculo
El Lugar Santísimo era un cubo (10 pies x 10 pies x 10 pies)
Con relación al Templo:
El Lugar Santísimo era un cubo (20 pies x 20 pies x 20 pies)

4 EL NÚMERO DE LA CREACIÓN: Norte, Sur, Este, Oeste; 4 Estaciones. El Cuarto mandamiento es el primero que se refiere a la tierra. La Cuarta cláusula de la Oración del Señor es la primera que menciona la tierra. Los materiales del tabernáculo fueron cuatro así como también las cubiertas y las ornamentaciones.
5 EL NÚMERO DE LA GRACIA: Redención. David recogió 5 piedras lisas para pelear contra Goliat (1 S 17:40). El Aceite Santo de la Unción era puro y estaba compuesto de 5 partes (Ex 30:23-25).
6 EL NÚMERO DEL HOMBRE: El Hombre fue creado en el Sexto día. El hombre trabaja solamente 6 días. La serpiente fue creada en el Sexto día. El Sexto mandamiento es: “No matarás.” Seis palabras son usadas para hombre: Adán, ish, Enosh, gehver, anthropos, anar. También, 6 x 6 = 36. 36 + 35 + 34 + 33 + 32… 5 + 4 + 3 + 2 + 1 = 666. 666 es el número del anticristo. Esto significa que al nombre del anticristo en Griego se le agrega hasta 666. Esta es una farsa de la Trinidad.
7 EL NÚMERO DE LA PERFECCIÓN ESPIRITUAL: Siete días hay en una semana. Siete colores en gama de colores. Siete de los 10 mandamientos empiezan con la negación “no”. Hay 7 sellos, 7 trompetas, 7 parábolas en Mateo, y 7 promesas a las iglesias. Hay 7 “eternos” en Hebreos que son: Un sacerdote para siempre (1:6); Salvación eterna (1:9); Juicio eterno (6:2); Redención eterna (9:12); espíritu eterno (9:14); herencia eterna (9:15); y pacto eterno (13:20). Jesús dijo 7 cosas en la cruz:
1) Lc 23:34: “Y Jesús decía: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…”; 2) Lc 23:43: “Entonces Jesús le dijo: ‘De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.’”; 3) Mt 27:46: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’ Esto es: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado.’”; 4) Jn 19:26: “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: ‘Mujer, he ahí a tu hijo.’”; 5) Jn 19:28: “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: ‘Tengo sed.’”; 6) Jn 19:30: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: ‘Consumado es.’ Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”; 7) Lc 23:46: “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.’ Y habiendo dicho esto, expiró.” “Aleluya” ocurre 28 veces o 4 x 7. “Hosanna” ocurre 7 veces. “Leche” ocurre 49 times o 7 x 7. “Abadón” ocurre 7 veces. “Según el orden de Melquisedec” ocure 7 veces.
8 EL NÚMERO DE NUEVOS PRINCIPIOS: 8 personas en el Arca (2 P 2:5); la circuncisión es al Octavo día (Gn 17:12); Dios hizo 8 pactos con Abraham.
9 EL NÚMERO DEL JUICIO: Hay 9 palabras Griegas que derivan de la raíz para la palabra juicio: dikay. Las siguientes palabras ocurren 9 veces en la Biblia: abussos (sin límites, el abismo); asebee (impío); aselgeia (lujuria, lascivia); y astrapee (una luz brillante). Los dones del Espíritu Santo son 9 en número (1 Co 12:8-10): palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas, e interpretación de lenguas.
10 EL NÚMERO DE LA DIVINA PERFECCIÓN: Hay 10 mandamientos (Ex 20); una décima parte de sus ganancias en el diezmo; hubo 10 plagas en Egipto (Ex 9:14ss); 10 x 10 formaban las basas del cimiento del Santuario (Ex 38:27); hay 10 “YO SOY” pronunciados por Jesús en Juan: 1) Yo Soy el Pan de Vida (6:35); 2) Yo soy el Pan de Vida que bajó de los cielos (6:41); 3) Yo soy el Pan Vivo (6:51); 4) Yo soy la Luz del mundo (8:12); 5) Yo soy el que doy testimonio de Mí Mismo (8:18); 6) Yo soy la Puerta de la ovejas (10:7,9); 7) Yo soy el Buen Pastor (10:14); 8) Yo soy la Resurrección y la Vida (14:6); 9) Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (11:25); y 10) Yo soy el Vino Verdadero (15:1,5).
12 EL NÚMERO PERFECTO DE GOBIERNO: Hubo 12 tribus de Israel; 12 Apóstoles, 12 cimientos den la Jerusalén celestial; 12 puertas; 12 perlas; 12 ángeles. Las medidas de la Nueva Jerusalén son 12,000 estadios, mientras que el muro de la ciudad 144 codos, 12×12. (Ap 21:16-17).
40 EL NÚMERO DE PRUEBA O TRIAL Los Israelitas vagaron por el desierto 40 años (Dt 8:2-5). Moisés estuvo en el monte por 40 días (Ex 24:18); los 40 días de Jonás y Nínive (Jonás 3:4). Jesús estuvo en el desierto por 40 días y fue tentado (Mt 4:2).
153 En Jn 21:11 y después de la resurrección los discípulos pescaron 153 pescados. La palabra en Griego es “ixthus” la cual tiene un equivalente numérico de 1224, o 8 x 153. Recuerde: Jesucristo es 888. 153 personas recibieron una bendición de Jesús en el cuarto evangelio (sin contar los 5000 y otros ejemplos como éste).

Articulos relacionados:

http://www.miapic.com/cuál-es-numerología-bíblica

Estamos en contacto con extraterrestres.

Estamos en contacto con extraterrestres.

Recientemente hasta salió una noticia de que un instituto de Bulgaria había afirmado que tenían contacto con extraterrestres. Finalmente todo quedó en que un locuaz investigador del Instituto de Investigaciones Espaciales de Bulgaria, el Prof. Filipov, por cuenta propia, se puso a realizar encuentros con especialistas en círculos de cultivos, en un proyecto denominado “Diálogo 2009″. Todo este enredo se originó en el trabajo de una arquitecta de la que sólo sabemos que se llama M. Vezneva, quien al parecer ha creado una serie de interpretaciones sobre estos círculos de cultivos.

 

El Gran Colisionador de Hadrones ya es el más potente del mundo

El Gran Colisionador de Hadrones ya es el más potente del mundo

Posted: 30 Nov 2009 01:46 PM PST

LHC

El LHC (Gran Colisionador de Hadrones) lleva ya meses en el punto de mira. Primero por los infortunios de su accidentada puesta en marcha. Luego por la expansión de teorías absurdas sobre la posibilidad de que podría desencadenar el fin del mundo. Finalmente, parece que la situación se ha encarrilado y el LHC va cumpliendo expectativas.

De momento, el LHC ya ha conseguido batir el récord y convertirse en el acelerador de partículas más potente del mundo. Tan sólo diez días después de inyectar los primeros haces de partículas, éstos llegaron a alcanzar una energía de 1,18 TeV (tera-electronvoltios) durante la pasada madrugada, batiendo el anterior récord de 1,1 TeV del laboratorio Fermi (EE UU).

Esto no es nada, en realidad las expectativas son que el LHC llegue a su máximo nivel de 7,5 TeV a finales del año próximo. Sin embargo, sus operarios están andando con pies de plomo. Debido a los errores que causaron meses de retraso antes de su puesta en marcha, toda precaución es poca.

 

El aumento de energía se hará de forma escalonada. Primero se parará a unos 3,5 TeV y luego a unos 5 TeV, antes de llegar a los 7,5. Los parones son necesarios para realizar mediciones: se requiereestabilizar el LHC a una determinada energía durante un tiempo muy prolongado (incluso meses) para realizar observaciones estadísticamente significativas.

Todo esto tiene como objetivo prioritario encontrar al esquivo bosón de Higgs, una partícula que aún no se ha descubierto y que es la última pieza del puzzle de las partículas cuánticas. Confirmar su existencia serviría para dar definitivamente por buenos modelos con los que los físicos llevan décadas trabajando.

Esperemos que todas las noticias que tengamos que dar del LHC a partir de ahora sean buenas, y ojalá que dentro de año y pico podamos decir aquí que el bosón ha sido, por fin, descubierto.

Vía | ArsTechnica
En Genciencia | El Gran Colisionador de Hadrones vuelve a funcionar, por fin

Dictadores y la religion

Dictadores y la religión

Todos los dictadores participaban activamente de la comunión de la Iglesia Católica. Esta institución, ha albergado en su seno a muchos de los mas grandes déspotas de los últimos tiempos.Que  paradoja,no?

El genocida de los chilenos, Pinochet

Juan Pablo II, ése que va para santo, saludando al genocida Pinochet

El genocida sanguinario Pinochet, tomando la ‘Sagrada Forma’

El genocida impune de los españoles, Francisco Franco


Franco, el genocida, bajo palio

El genocida patrio, Franco, toma el ‘cuerpo de Cristo’, al lado de ‘La Collares’

Hitler, el genocida de los europeos

Pio XII recibiendo al genocida Hitler

Pavelic, el genocida croata

Pavelic, otro genocida, rodeado de unas piadosas monjas

Mussolini el genocida italiano


El futuro Pío XII, con el genocida Mussolini

Salazar, el genocida de nuestros hermanos portugueses

Salazar con un cardenal católico

Videla, el genocida de los argentinos

El cardenal Samoré saluda al genocida Videla

Trujillo, el genocida de los dominicanos

Trujillo también comulgaba

 

http://digresionesvirtuales.wordpress.com/2009/11/29/todos-comulgaban-franco-salazar-hitler-pinochet-mussolini-pavelic-videla/

Las hipótesis de Oparin y el experimento de Stanley Miller

Las hipótesis de Oparin y el experimento de Stanley Miller


Al abordar la cuestión del origen de la vida en la tierra resulta inevitable referirse al científico soviético Alexander Ivanovich Oparin.

Según Oparin, las condiciones existentes en los primeros tiempos de la historia de la Tierra, una atmósfera rica en hidrógeno, metano, amoníaco y vapor de agua, bombardeada constantemente por los rayos solares ricos en ultravioleta (entonces aún no existía la capa de ozono) y por las descargas eléctricas producidas durante las tormentas, hicieron posible la síntesis de multitud de moléculas orgánicas que cayeron en los océanos formando un “caldo” o “sopa nutritiva”, donde se fue acumulando.

La mayor o menor afinidad entre estas moléculas hizo que se fuesen asociando para crear estructuras más complejas en forma de esferas microscópicas huecas llamadas “coacervados”. Con el tiempo, se fueron autoseleccionando y sobrevivieron las que tenían capacidad autorreplicativa, que constituirían las primeras células.

Aunque nos pueda parecer un hecho imposible, hemos de tener en cuenta el factor tiempo, afirman los evolucionistas

No se sabe cuándo ni cómo estos coacervados pasaron a constituir un verdadero organismo. Probablemente, durante miles o millones de años se fueron seleccionando y perfeccionando para convertirse en las primeras “protocélulas”.

Una hipótesis tan rotunda debería ser demostrada.

Fue el químico norteamericano Stanley L. Miller (1930-2007) quien demostró junto a Harold Urey (1893-1981), siendo aún un estudiante universitario, que las ideas de Oparin eran acertadas, o al menos podían ser plausibles. En una experiencia que reproducía las condiciones de la atmósfera primitiva y la radiación de hace 4 000 millones de años, obtuvo compuestos orgánicos a partir de una mezcla inicial de compuestos inorgánicos.

Así demostró que la materia orgánica podía aparecer espontáneamente a partir de la inorgánica en las condiciones adecuadas.

La experiencia consistió en hacer circular una mezcla gaseosa con esa composición a través de un aparato cerrado. En otra ampolla había agua hirviendo. Se sometió a los gases a una descarga eléctrica producida por una chispa de electrodos de tungsteno. A continuación se condensó la mezcla gaseosa y se añadió al agua hirviendo para su recirculación. Todos los compuestos no volátiles que se hubiesen formado se acumularían en el agua. Se hizo trabajar el aparato durante una semana.

Como resultado se obtuvo la síntesis de varios aminoácidos como alanina, glicina, ácido glutámico y ácido aspártico y otros compuestos orgánicos.

Los científicos repitieron estos experimentos y obtuvieron también purinas, pirimidinas, azúcares y 18 de los 20 aminoácidos esenciales para la vida. También se obtuvieron polímeros como polipéptidos en condiciones prebióticas.

Estos compuestos prebióticos se sabe que no son exclusivos de la Tierra, por técnicas radioastronómicas se han detectado compuestos orgánicos relativamente sencillos en las nubes de polvo interestelar.

Los tres primeros encontrados son intermediarios muy importantes para la síntesis prebiótica como el formaldehído del cual se originan azúcares; el ácido cianhídrico de los que se obtienen aminoácidos y adenina y el cianoacetileno del cual derivan bases pirimídicas.

Sin embargo, el experimento de Miller no es mas que un argumento circular, crearon las condiciones ideales para producir aminoacidos, sin evidencia alguna asumieron que la atmosfera primitiva era reductora, hoy sabemos que habia oxigeno por evidencia geologica abrumadora, los aminoacidos que obtuvo fue una mezcla racemica de L y D, solo aminoacidos L pueden conformar una proteina biologicamente funcional, en fin, que se puede decir de este experimento que algunos consideran la validacion de Oparin.

Harold Urey que era el tutor de la tesis doctoral de Stanley Miller, no quizo hacer el experimento, no queria dañar su prestigio academico, usó a Stanley Miller que era su estudiante de Doctorado para crear alguna clase de experimento que proveyera evidencia a las propuestas descabelladas de Alexander Oparin, este experimento solo tomó como 6 dias, la “trampa” consiste en la circularidad , o sea era 100% predecible bajo esas circunstancias que iban a obtener esos aminoacidos, lo otro fue asumir como certeza que la atmosfera prebiotica era reductora con metano y amonia .

Desgraciadamente muchos creen que este experimento valida las absurdas propuestas de Alexander Oparin. El mismo dr. Crick, el nobel del ADN, no pudo creer que la vida era producto de casualidad.

Se dice que Urey y Miller comprobaron que las ideas de Oparin eran viables. Para ello diseñaron un experimento donde recrearon supuesta mente las condiciones de la vida primigenia o sopa orgánica.

El problema es que, tales compuestos son destruidos ni bien aparecen por las cargas eléctricas que los sintetizaron. Por lo tanto, el experimento de Urey y Miller tenía en el fondo del frasco donde se creaba la presunta sopa orgánica y que Carl Sagan tanto ponderaba en su serie Cosmos, una trampa por donde se retiraban de inmediato, los compuestos orgánicos para que no fueran destruidos.

Por eso este experimento fue un fiasco, pero pocos evolucionistas lo declaran hoy en día. Si en el principio evolucionista de todas las cosas, los rayos atmosféricos o solares o estelares dieron origen a los compuestos orgánicos ¿como evitaron estos la destrucción sin la ayuda de nadie?

Esa es la famosa trampa que inhabilito las ideas de Oparin al cual aun hoy, se lo considera alguien muy importante  en la ciencia evolucionista,  aun cuando sus ideas resultaron inviables en experimentos.

Fuentes bibliograficas:

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