Hipocresía Evangélica (Parte 1)

Osías Segura
Teólogo costarricense y profesor adjunto en Fuller Theological Seminary en Pasadena, California.

Osías SeguraHipocresía Evangélica (Parte 1)
Noviembre 11, 2009 by Osías Segura
Hipocresía tiene con ver con creer algo, pero actuar de forma contradictoria a esa creencia. Hipócrita tiene su raíz en una vieja palabra de origen griego que literalmente significa “usar una máscara”, como los actores de teatro que representan un papel, pero detrás de la máscara hay otra persona.
Debemos ser honestos y reconocer que en nuestra lucha contra el pecado, todos caemos en hipocresía de alguna manera. El problema con algunos evangélicos es que generan un aire de superioridad moral, y dejan de reconocer sus imperfecciones y pecados. Se nos olvida de dónde hemos venido, y lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Una vez que hemos recibido la promesa de la salvación, algunos empiezan a juzgar a otros de impíos y pecadores, y olvidan la gracia de Dios. Aun mas olvidan, que todos somos pecadores, la ventaja de la gracia de Dios es que nos recuerda que somos pecadores arrepentidos, y que el Espíritu con indica cuando hemos pecado, y así buscar el perdón. Sin embargo, algunas iglesias con su legalismo bloquean el trabajo del Espíritu Santo.
Lo interesante es que el mundo nos acusa de hipócritas, y en algunos casos tienen toda la razón. En tales casos debemos reconocer que hemos fallado, pero el orgullo del legalismo es muy fuerte, y fallamos al obedecer el Espíritu Santo pues debemos reconocer que hemos fallado. Y esa falla se debe a que hemos reducido la espiritualidad cristiana a una serie de reglas que reducen el evangelio a un legalismo. Por ejemplo, nos preocupamos más por no fumar, ni bailar, ni tomar licor, ni participar de festivales “paganos” (por ser templos del espíritu), que por eliminar el chisme, estafa, atender los problemas de violencia domestica, y adulterio en nuestras iglesias. Estas normas fueron importadas por misioneros influenciados por un fundamentalismo del Siglo XIX. En otras palabras, algunas iglesias evangélicas han generado una lista de pecados en orden de prioridad que no tiene ningún fundamento bíblico. Pues antes Dios todo pecado, es pecado, aunque algunos sean más complicados que otros.
Un ejemplo desde las Escrituras
Hechos capítulo quince nos presenta el primer concilio en Jerusalén discutiendo qué hacer con los Gentiles cristianos. Desde una perspectiva etnocéntrica Judía, los Gentiles eran considerados impíos de nacimiento, y por tanto, Dios nunca tendría nada que ver con ellos. Los Gentiles no merecían mas ser destruidos y la perdición eterna. Sin embargo, Pedro, Pablo y Bárnabas informan lo que Dios está haciendo entre los Gentiles. ¡Eso era algo increíble de escuchar!
Después de oír esos informes Santiago logra armar una decisión diciendo, ”no debemos preocupar que esos Gentiles que están volviéndose a Dios, pero debemos escribirles sólo de abstenerse de las cosas contaminadas por los ídolos, fornicación, y de cualquier cosa que ha sido estrangulada en su propia sangre” (Hechos 15:19-20; 21:25)
Así fue decidido que la circuncisión no sería un requisito para Gentiles que quieren convertirse al cristianismo, pero las reglas alimenticias fueron sugeridas como absolutas. En versos 28-29 la carta del concilio a los Gentiles en Antioquia dice, ”Porque ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de cosas sacrificadas a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Si os guardáis de tales cosas, haréis bien. Que os vaya bien”.
Esta regulación alimenticia parece tener otro giro cuando Pablo en primera de Corintios, capítulo ocho, discute el problema en un contexto diferente, y nos da una pista para entender este conflicto del comer o no comer la comida consagrada a los ídolos. Él habla de un “conocimiento” que puede ser esa pista contextual para discernir el problema bajo consideración, y Pablo lo explica diciendo “Por eso, acerca de la comida de los sacrificios a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo y que no hay sino un solo Dios. Porque aunque sea verdad que algunos son llamados dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, y nosotros vivimos para él; y un solo Señor, Jesucristo, mediante el cual existen todas las cosas, y también nosotros vivimos por medio de él” (8:5-6).
El problema de la comida sacrificada a los ídolos en este pasaje no es, por consiguiente, un asunto de la existencia real de ídolos y un Dios que se ofende comprometiéndonos a la idolatría, sino más bien es un asunto de ofender a esos cristianos que no tienen suficiente madurez en su fe o pueden ser muy sensibles en su trasfondo religioso de acuerdo a su comprensión de comer o no comida consagrada a los ídolos. Este “conocimiento” en Pablo parece no ser doctrinal, pero tiene una perspectiva teológica basada en una opinión cultural diferente (una posible teología local con respecto a los ídolos). Teniendo este “conocimiento” puede o no resolver el problema de tabúes o legalismos. Sin embargo, levanta otro problema: el comer comida consagrada a los ídolos, aunque para uno pueda no estar pecando, uno puede pecar contra otros nuevos cristianos que no están de acuerdo con esta práctica.
Otras preguntas pueden surgir si nosotros detenemos la lectura bíblica y nos preguntamos: ¿Entonces los ídolos son o no reales? ¿Qué hay sobre la idolatría? ¿Está Pablo presentando una teología diferente que contradice el concilio de Jerusalén y las enseñanzas del Antiguo Testamento con respecto a la idolatría?

La cooperación esencial para la vida

La cooperación esencial para la vida

La cooperación en el mundo natural


En la naturaleza, “la supervivencia estriba tanto en la interrelación con los vecinos como en el crecimiento y la reproducción” (Liaisons of Life [Las relaciones de la vida]).

EN EL mar reinaba la tranquilidad, turbada tan solo por el alboroto de las aves que anunciaban que algo sucedía en las profundidades. Comenzaron a surgir burbujas que fueron trazando un aro de color blanco. Poco después aparecieron dos moles oscuras en las claras aguas del redondel. Eran dos ballenas jorobadas que emergían con sus barbadas bocas abiertas de par en par. Una vez en la superficie, cerraban sus enormes mandíbulas, emitían su peculiar chorro y se sumergían para repetir el espectáculo.

Aquellos dos cetáceos actuaban en equipo para acorralar y consumir grandes cantidades de kril, crustáceos parecidos a los camarones. Como si ejecutaran un baile subacuático, estos mamíferos de 40 toneladas se zambullían bajo el kril y nadaban en un círculo pequeño, al tiempo que liberaban el aire por sus espiráculos (orificios de respiración). Con esta ingeniosa maniobra formaban una “red” de burbujas en torno a sus presas. Luego ascendían verticalmente por en medio de la “red” y se daban el gran banquete con ellas.

Los avestruces, que gozan de una magnífica vista, se han asociado con las cebras, dotadas de un fino oído


Las hormigas son un magnífico ejemplo de colaboración

Si nos dirigimos a las llanuras de África, veremos que impalas y babuinos suelen trabajar juntos. “Ambas especies han establecido un sistema para alertarse mutuamente”, indica la revista Scientific American. Con el agudo olfato del impala y la excelente vista del simio, difícilmente se acercará algún depredador sin ser detectado. Otra sociedad similar es la que han creado los avestruces, que gozan de una magnífica vista, y las cebras, dotadas de un fino oído.

Arriba: impalas y babuinos han establecido un sistema para alertarse mutuamente
Y estos no son más que algunos de los innumerables ejemplos de cooperación en los ecosistemas. Ciertamente, observamos el apoyo mutuo en todos los niveles, desde la vida microscópica hasta la humana, y entre especies semejantes o totalmente diferentes. Hace miles de años, un estudiante de la naturaleza, el rey Salomón, reparó en la humilde hormiga y escribió: “Vete donde la hormiga, oh perezoso; mira sus caminos y hazte sabio. Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento aun en la siega” (Proverbios 6:6-8).

Las hormigas son un magnífico ejemplo de colaboración, laboriosidad y orden. Suelen aunar esfuerzos para arrastrar hasta su hogar objetos mucho mayores que ellas. Algunas hasta ayudan a los miembros heridos o fatigados de su colonia para que consigan regresar al hormiguero. En vista de estos detalles, no es de extrañar que Salomón nos las pusiera como modelo digno de imitar.

Las alas del mundo animal

Colibrí de pico ancho

¿CASUALIDAD O DISEÑO?

Las alas del mundo animal

Colibrí de pico ancho

Vamos a ver que podemos aprender de este caso que la naturaleza nos brinda.

¿Cuál cree usted que vuela mejor: un murciélago, un insecto, un pájaro o un avión? Aunque parezca mentira, el avión no puede compararse con las pequeñas maravillas de la naturaleza, pues estas “poseen características excepcionales para volar pese a las ráfagas de viento, la lluvia o la nieve”, dice Wei Shyy, profesor de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Michigan.* ¿Cuál es el secreto? Sus alas móviles: la envidia de los aviadores desde que el hombre se elevó del suelo.

Analice lo siguiente: Mientras algunas aves e insectos vuelan, sus alas cambian constantemente de forma para adaptarse a las necesidades, lo que les permite flotar o realizar maniobras repentinas. La revista Science News informa sobre los murciélagos: “Cuando vuelan lento, a un metro y medio por segundo aproximadamente, doblan la punta de sus alas hacia arriba y las doblan hacia atrás para ascender con rapidez. Los investigadores [han] deducido que esta técnica […] les da impulso y empuje”.

Todavía queda mucho por aprender de los animales voladores. “Físicamente hablando, ¿qué efecto producen en el aire para recibir el impulso necesario?”, se pregunta Peter Ifju, profesor de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad de Florida. Y añade: “Existe un sinfín de efectos aerodinámicos que sencillamente no comprendemos. Observamos lo que [las aves y los insectos] hacen, pero no sabemos cómo lo logran”.

¿Qué piensa? ¿Son las adaptables alas de los animales voladores producto de la casualidad, o del diseño?

* Aunque muchos animales alados pueden volar en la lluvia, la mayoría buscan refugio.

http://watchtower.org/s/200902a/article_01.htm