Creación

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Sermón del monte II. Marxismo vs Cristianismo

Sermon del monte II. Marxismo vs Cristianismo

“El único poder sale de la boca del fusil (Mao)” [0]

Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía.”(Simón Bolívar)

Que pensamientos tan opuestos,no es cierto, con apenas algo menos de dos siglos de diferencia.!!!

La pregunta que uno se hace es cual es la razón por la cual el marxismo se opone al cristianismo? ¿Qué fin perseguían en su lucha contra el idealismo en general y contra el cristianismo en particular?

Josif Ton comenta que tanto como “Marx, Lenin y Stalin estaban profundamente interesados en la religión en su juventud. La estudiaban seriamente y escribían al respecto positivamente.” [1]

¿Qué hizo que estos hombres se volvieran contra la religión y hallaran necesario luchar por destruirla y expulsarla de la mente y la vida de la gente?

Una de las posibles razones, cita Josif Ton, trata de explicar la aversión de los marxistas-leninistas por la religión en “términos de ciertas experiencias traumáticas que habían tenido con la iglesia y con el cristianismo en general:

a. Marx sufrió al lado de su padre, un judío que se convirtió al cristianismo con miras a lograr una promoción en la maquinaria administrativa de la Alemania antisemítica.

b.Lenin, sufrió el choque de la pequeñez de la iglesia en ocasión de la ejecución de su hermano.
“Lenin pasó por dos tragedias en su juventud: en 1886, su padre murió de una hemorragia cerebral. Al año siguiente, en mayo de 1887, su hermano mayor, Aleksandr Uliánov, fue detenido y fusilado. Aleksandr Kérenski escribió que «la ejecución de un hermano como Aleksandr Uliánov hubiera tenido necesariamente un efecto demoledor y destructivo sobre cualquier mente normal». Sin embargo, según el historiador Robert K. Massie, el efecto que tuvo la muerte de su hermano es un tema discutible. [2]

c. Stalin sufrió una desilusión un seminario teológico de Tbilisi, donde estaba estudiando. en 1894 ingresó en el seminario teológico de Tbilisi, pero su adhesión a la ideología marxista motivó su expulsión en 1899.

Estas experiencias traumáticas los convirtieron en enemigos de la religión en general.” [3]

Pero es inadecuado atribuir un vasto fenómeno social a las infortunadas experiencias de un puñado de personas, aunque éstas hayan sido los creadores del marxismo-leninismo.

Josif Ton comenta que “una idea no puede echar raíces y convertirse en un fenómeno de masas a menos que encuentre condicioné políticas y sociales favorables” [4]

Sin duda hubo condiciones políticas y sociales especiales que determinaron este curso de acción. Fueren cuales fueren las experiencias personales de Marx y Lenin, éstas deben haberse limitado a lo personal. Normalmente no se hubieran transformado en un movimiento de masas.

“Marx pasó la mayor parte de su vida en Inglaterra, donde en ese entonces casi el 65 % de la población asistía a la iglesia todos los domingos. La mayoría de la población estaba conformada por cristianos practicantes, un alto porcentaje de los cuales eran de la clase obrera. En Inglaterra, Marx descubrió el mecanismo de los explotadores capitalistas y percibió el modelo de revolución que pondría fin a la explotación. Para él la revolución proletaria tenía que realizarse en el país que en ese entonces había alcanzado el mayor desarrollo industrial y el proletariado más numeroso. En este punto la proyectada revolución se estrelló contra la concepción religiosa del mundo. Cuando la clase obrera cree en la vida mejor en el cielo y confía en un Dios que mitiga la violencia, no puede haber revolución. El que cree en una vida más allá de la tumba no se arriesgará a perder la eternidad aventurándose en esta guerra por la felicidad en esta vida efímera, especialmente si la victoria es incierta. El que cree que Dios castiga al homicida, jamás levantará la mano contra el explotador: dejará la venganza y la liberación de su miseria en manos de Dios, sea que éstas se hagan efectivas ahora o en la eternidad. Para los creadores del marxismo-leninismo la religión era un obstáculo en el camino de la revolución y esto llevó a los maestros marxistas a luchar contra el idealismo en general y el cristianismo en particular.
El problema principal era que para persuadir a un hombre a empuñar las armas en protesta contra «el sistema cruel e injusto», era necesario que aquél llegara a dos estados psicológicos.
1. En primer lugar tenía que convertirse en un hombre desesperado, un hombre sin esperanza en una vida de ultratumba, para quien la vida presente se constituyera en la única oportunidad.
2. En segundo lugar tenía que convertirse en un hombre inescrupuloso que no creyera en un Dios que pudiera castigarlo (o recompensarlo) y que, consecuentemente, no tuviera problemas de conciencia al encarar la posibilidad dé usar la violencia armada contra quienes detentaban el poder material.
Los marxistas-leninistas creían que sólo el ateísmo podría producir tal hombre.En general, estaban convencidos de que cierta ideología produciría en el hombre un carácter determinado, y esta convicción fundamental y de vital importancia sería significativa para el futuro del socialismo.
Entendían que la ideología atea inevitablemente produciría un hombre desesperado e inescrupuloso, capaz de llevar a cabo una revolución sangrienta. La realización de la revolución demandaba la formulación mecánica de ese carácter y esto fue lo quo condujo a los maestros marxistas a lanzar su ataque contra la religión, adoctrinando a la clase obrera con una ideología atea, acción que ellos denominaban «la preparación ideológica para la revolución». Claramente, la simple experiencia traumática con la religión por parte de algunos individuos no produjo un fenómeno de proporciones masivas. El nuevo descubrimiento por parte de Marx, Engels y Lenin de que la Biblia no era la verdad no los hubiera hecho luchar por su derrota, desperdiciando el precioso tiempo revolucionario en una discusión que para ellos era meramente académica. Su vivo y sincero deseo de librar a las masas obreras de la explotación fue lo que los movió a la acción. La necesidad de una formulación mecánica de una clase especial de hombre revolucionario hizo que atacaran a la fe cristiana, sin importarles la verdad o falsedad del cristianismo.
Los maestros marxista-leninistas no esperaban que el desesperado e inescrupuloso hombre que iba a llevar a cabo la revolución fuese un ingrediente esencial de la sociedad comunista establecida por medio de la revolución. Al contrario, en relación a esa sociedad introdujeron un nuevo concepto: el del «nuevo hombre».
El «nuevo hombre» tiene dos atributos principales. En primer término, ese hombre en el socialismo no debe estar alienado de los medios de producción. Todos los medios de producción serán de propiedad común. Por lo tanto, el hombre dedicará todas sus energías, espontáneamente, al proceso de producir bienes materiales para toda la sociedad, y así se realizará en el proceso creativo. En segundo término, ese hombre, liberado de la corrupción gracias a la fortaleza del sistema socialista, administrará los bienes honradamente y los distribuirá generosamente, tomando para sí únicamente lo que necesite, a fin de que quede suficiente para los demás. Será un hombre que pondrá todas sus capacidades a disposición de otros, un verdadero altruista. Este era un sueño que los maestros marxista-leninistas tenían en relación al «nuevo hombre» socialista, sin el cual, como lo demostraron claramente, el comunismo no podría realizarse. Estaban convencidos de que ese cambio radical y esencial del hombre sucedería automáticamente con el cambio del sistema económico, social y político.
Hoy en día, muchos años después de la revolución, es obvio que el carácter del hombre socialista no ha cambiado. Sigue siendo lo que era en la sociedad capitalista: egoista,lleno de vicios, vacio de justicia. [5]

Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano, escribió en 1971 un libro titulado Una teología de la Liberación, obra de mucha influencia.
“Aun cuando hace un profuso uso de los documentos del Concilio Vaticano 11, el mencionado sacerdote analiza toda la situación con una óptica marxista. Como afirma claramente en el citado libro, él se muestra de acuerdo con la afirmación de Sartre que dice: “El marxismo, en cuanto marco formal de todo el pensamiento contemporáneo, no puede ser superado.”. Se denuncia, por tanto, al capitalismo, y se contempla esta lucha como una lucha de clases en la que la revolución es inevitable. La iglesia ya ha pensado bastante. ¡Es la hora de la acción! Esa acción debe orientarse a conseguir la libertad, pues el concepto clave del cristianismo es la libertad. Y esa libertad significa especialmente verse libres de la opresión económica social y política.
Según deja claro el libro de Gutiérrez, la misión de la iglesia consistente en propagar el evangelio de Jesucristo no es necesaria, porque la salvación es universal. Todo el mundo es salvo y toda criatura es templo de Dios. La iglesia no debe, en consecuencia, apoyar la expansión del evangelio en ese sentido, sino que debe dar ejemplo liberando a los hombres de los males de esta época. La iglesia debe hacer ver a los hombres que están oprimidos, a fin de que ellos busquen y obtengan su liberación. Para llevar a cabo esta tarea la iglesia debe comprometerse de un modo concreto. “La iglesia debe politizar al evangelizador”, escribe Gutiérrez. Puesto que el evangelio es el mensaje de amor total, tiene una ineludible dimensión política. El Señor Jesucristo debe, por tanto, contemplarse como una figura política a quien Pilatos mató por tratarse de un cabecilla de los zelotes, puesto que en realidad Jesús también pretendía la liberación de los judios. El éxodo de Egipto fue un acontecimiento político, y el grito de iDeja marchar a mi pueblo! es el grito de liberación de todos los tiempos. Gutierrez y los demás escritores de este movimiento se expresan en esos términos.” [6]

Es que además, según el pensamiento de estos ideólogos,”la subversión, en consecuencia, es buena -afirman estos ideólogos. No importa si se llega a desafiar al gobierno al estimular la conciencia de los distintos grupos con el propósito de conducirlos a su conversión a las ideas de la liberación. Después de todo, ¿no fue Moisés un rebelde al incitar a Israel a salir de Egipto?
Dado que la erosión de la sociedad y del gobierno está justificada, la violencia es necesaria, porque el hombre debe librarse de los males de este mundo. Poco importa si ese gobierno es o no constitucionalmente legal.
No es difícil imaginar cuál es la influencia potencial de ese mensaje de liberación tal y como lo están proclamando un creciente número de sacerdotes a la masa latinoamericana. He ahí un evangelio práctico al cual deben convertirse los pobres y destituidos, y por el cual deben estar dispuestos a empuñar las armas.
Está claro que este “evangelio” es completamente humano y horizontal (de este mundo, sin dimensión vertical hacia el Dios de cielo y tierra) en su salvación (liberación) del pecado (capitalismo, pobreza, desigualdad) yasí deja a Dios fuera de la cuestión. Es más, la secularización se introduce bajo el disfraz de la teología. El resultado ha de ser un mundo sin Dios. La teología de la liberación se percata de esto, pero en un mundo sin Dios el hombre será verdaderamente libre y todo estará bajo su dominio. ” [7]

“La llegada de la revolución industrial trajo consigo la aparición de dos grupos sociales antagónicos: propietarios o capitalistas y productores o proletarios. Asimismo, la revolución industrial afianzó al sistema capitalista , en el cual la clase dominante, los propietarios, se enriquecen, mientras que la clase sometida, el proletario, se empobrece. Ante esta situación surgen distintas posturas criticas, como el socialismo utópico, pero ésta no sobrepasó los márgenes de la teoría. Frente a esta concepción surge la figura de Carlos Marx, que, aun aceptando muchos de los presupuestos del socialismo utópico, no considera que sea efectivo a la hora de la acción y, que además, excluye al proletariado de todo protagonismo revolucionario. Frente a este socialismo utópico Marx propone un socialismo científico tomando como base el anterior y llevando a cabo una crítica del idealismo hegeliano.
Marx observa que en el sistema capitalista se producen toda una serie de contradicciones sociales que están dirigidas a la explotación de la clase trabajadora . En su obra el capital Marx analiza el origen y desarrollo del régimen capitalista, en donde entre los complejos conceptos de esta ciencia el hombre queda reducido , alienado y mediatizado en el proceso productivo que se le superpone. El marxismo será por tanto la reacción a este modelo social injusto en el cual el valor del hombre se reduce a su valor en la dinámica social. ” [8]

Después que Mao fue testigo del fracaso de anteriores revoluciones — la democracia liberal’ de Sun Yatsen y la ‘revolución occidental’ de Chiang Kai-shek — llegó a la conclusión de que un cambio democrático en China estaba predestinado al fracaso, y que únicamente una revolución ideológica como el marxismo podía romper las cadenas de la sociedad y del pensamiento humano. Este último elemento, el pensamiento humano, no procede del marxismo, sino del Confucianismo, y precisamente por este elemento el pensamiento de Mao obtuvo su propio y típico estilo o carácter.
Marx enseñaba: Utopía producirá el Hombre Nuevo. Mao enseña: El Hombre Nuevo producirá la Utopía.
Uno de los puntos capitales del Marxismo es la dialéctica aplicada. Ésta proviene de los filósofos alemanes Hegel y Kant, y la doy como conocida de los lectores.
Ahora bien, de hecho el Marxismo ha aplicado bien la dialéctica, en una ocasión y no más, y precisamente esto es la razón de por qué la revolución rusa ha encallado:
— no ha podido estimular por más tiempo a las masas, por lo que muy pronto se hubo de recurrir al terror externo. Esto está totalmente en contra del concepto de Mao acerca de la evolución, como se verá después en el punto 3.
— ha traído consigo u originado revisionistas o incrédulos, y ha provisto de mártires por una causa opuesta’, por lo que se le ha hecho un gran daño al fuego revolucionario.
Para resolver ahora este problema, Mao descubrió que la revolución debe ser permanente y además tiene que ser alimentada desde dentro:
— cada cinco años debe darse un nuevo curso u orientación:
la dialéctica es preciso que nunca cierre la boca;
— nunca jamás debe permitirse que el pueblo crea que ya está’, pues entonces surgiría nuevamente una élite.
El mayor ejemplo de tal revolución dentro de una revolución es, naturalmente, la revolución Cultural, que duró de 1966 a 1968 y significó un vuelco cultural fantástico para todo el país. Uno de los mejores ejemplos de cómo Mao usó la dialéctica es su ensayo Sobre las antítesis (1957), en el que hace distinción entre antítesis dentro del pueblo o la clase, y antítesis entre pueblos y clases recíprocamente. En esto se explica cómo las antítesis no deben ser vistas como un obstáculo para el progreso, sino como el motor para el progreso, porque ellas están en disposición y son capaces de romper los intereses establecidos. Fortalezas de estabilización y tradición, que parecen demasiado fuertes para ser asaltadas, pueden ser vencidas y
eliminadas por el uso de antítesis. Una vez que captas esto, confiesas con Mao:
— todo fue hecho por la dialéctica, y sin la dialéctica ninguna cosa se hizo de las que fueron hechas’.
Dialéctica entre las clases sociales, y dialéctica dentro de las mismas, si es que puedes tratar con ellas, pues entonces verdaderamente nada es ya imposible, — como más adelante veremos.
Mucho habría ayudado a los americanos y sus aliados, si durante los últimos 20 años se hubiesen realizado cuán poderoso potencial ha alcanzado Mao en dialéctica aplicada, en guerrillas, en estrategia de guerra psicológica, en guerras de liberación, en polémica internacional en política mundial! [9]

Visionaremos el esquema marxista en cinco núcleos. [10]
NÚCLEO 1

En palabras del propio Marx, “la base de todo el orden social es la producción de bienes materiales “. El materialismo histórico de Marx , que aparece sintetizado en esta frase, gira en torno a dos ideas fundamentales:
1-Las relaciones de cada hombre con la naturaleza y con los otros hombres son de tipo material o económico.
2-Son éstas relaciones las que generan la ideología y la estructura jurídico-política del estado.
Este materialismo histórico se opone al idealismo de Hegel al reducir toda la historia de la humanidad a relaciones económicas.
NÚCLEO 2

La concepción de la historia en términos materiales constituye para Marx una teoría científica. La realidad es humana y social, formando un conjunto que impide cualquier separación de elementos. Sobre esta base Marx observa que la historia puede ser entendida por las claves que generan en determinados periodos, sin que esto implique causalidad o determinismo teleológico.
La sociedad vista desde los distintos modos de producción aparece:
-Como sociedad primitiva, con modos colectivos y propiedad común.
-Como sociedad esclavista, donde ya aparecen las relaciones de dominio y sometimiento.
-Como sociedad feudal, donde las relaciones de dominio continúan bajo una apariencia distinta.
-Como sociedad burguesa (contemporánea a Marx) o sociedad capitalista, donde igualmente han cambiado las relaciones pero se mantiene el esquema anterior, ya que pese al logro de los derechos del hombre se mantiene el sometimiento de un hombre a otro. Mientras el capitalista es propietario de las materias primas y los medios de producción el proletario solo posee su fuerza de trabajo.
Por tanto de aquí sacamos que es el sistema de producción de un determinado momento quien condiciona toda la historia humana, y que el esquema sometedor/sometido subyace a los distintos cambios.
Sobre esta base Marx diseñará lo que va a ser la nueva sociedad.

NÚCLEO 3
La contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción es el motor de la historia humana. Esta contradicción da lugar a dos cosas:
1-Al enclaustramiento de los hombres en virtud de la posición ocupada en el proceso productivo: capitalistas y proletarios.
2-Lucha de clases habida cuenta de su antagonismo.
La economía actúa de elemento estructural frente a una superestructura de valores alienantes añadidos. En términos dialécticos para Marx la afirmación o tesis estaría representada por los capitalistas, los poseedores de bienes y la negación o antítesis por los proletarios, desposeídos y débiles. Y como dialéctica significa supresión de uno de los contrarios, corresponde al proletario suprimir a la clase capitalista, dando lugar a una nueva sociedad regida por intereses comunes y no privados.
La lucha se ha convertido en mediación necesaria del progreso histórico.
NÚCLEO 4

La lucha dialéctica de clases que desemboca en la revolución del proletariado contra el capitalista. El fundamento de la revolución es intentar suprimir la causa que genera la ancestral opresión del hombre sobre el hombre y alcanzar así una sociedad sin clases. Esto se consigue aboliendo la propiedad privada, algo nunca pretendido por las revoluciones burguesas.
El proletariado se convierte por tanto en protagonista de la historia y devolver así al hombre aquella vieja armonía primitiva dislocada paulatinamente en la historia y definida por el capitalismo.
La revolución será un proceso que requerirá de distintas fases. Distinguimos tres:
Etapa democrática: La toma del poder político da lugar a una dictadura del proletariado que tendrá que obligar a la burguesía a ceder sus privilegios económicos y políticos.
Etapa socialista: El estado democrático a la vez que potencia el desarrollo de los medios de producción y fomenta la riqueza social va a abolir las clases sociales.
Etapa comunista: Meta final del proceso revolucionario. Abolida la propiedad privada y las clases sociales el estado pierde sentido y se extingue.
Proceso Revolucionario: político –económico –social. Forma una unicidad con tres momentos interconexionados.

NÚCLEO 5
La sociedad capitalista es esencialmente mala y en ella ninguna de las clases de hombres que la integran se realizan. La revolución pone fin a la sociedad capitalista y genera la sociedad socialista.
Según Marx el trabajo es esencial para el hombre, y de él depende su autodesarrollo y autoperfeccionamiento. En el trabajo confluyen hombre y naturaleza, el hombre se crea a sí mismo y transforma la naturaleza.
En el trabajo debe existir la separación productor – producto pero ambos deben reconciliarse después, el producto debe volver al trabajador y esto no ocurre en el capitalismo, en donde el trabajador queda reducido a mercancía de su propio producto.
En la sociedad comunista el hombre trabaja y a la vez percibe el fruto de su trabajo. Las relaciones personales y la cooperación serán quienes vertebren la nueva comunidad donde rige la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Por tanto se cierra aquí el círculo donde el hombre vuelve a sus orígenes, a la humanidad en su estado puro.

Como puede verse, estamos frente a una doctrina diabólica.

“14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Mateo 7:14-16

Antes que los teologos de la liberacion, prefiero a Luter King. Martin Luther King supo juntar en su vida y su testimonio cristiano y humano dos cualidades: la de ser un soñador y, a la vez, un líder religioso que vivió con los pies afincados en la tierra. Tenía un sueño —y así lo expresó en su memorable discurso— el de ver un mundo diferente lleno de igualdad social, económica, política, religiosa, racial; un mundo sin exclusiones, sin guerras y sufrimientos.

Creía en la completa libertad de los seres humanos. Pero fue muy claro cuando desde la cárcel en Birmingham en el año 1963 en una de sus cartas escribió: “la libertad nunca es dada voluntariamente por quienes nos oprimen, la misma tiene que ser demandada por quienes están siendo oprimidos”.

Orar por la libertad no fue para el pastor bautista norteamericano un asunto de Dios, fue una seria responsabilidad cotidiana. Sobre este tema fue muchísimo más lejos cuando al reflexionar sobre el fenómeno social de la libertad rechazó y desmanteló las concepciones teológicas que acotan en la inercia y el fatalismo las acciones a las que está llamada la gente pobre, oprimida y excluida del mundo, y concretamente, de su país: los Estados Unidos. Por esa razón en su libro, /Where Do We Go From Here?/, dice enfáticamente: “la libertad no se gana a través de aceptar pasivamente el sufrimiento. La libertad se gana luchando contra el sufrimiento”. En otras palabras: muéstrame tus obras y yo te digo si tienes fe.

Son muchas las enseñanzas que dejó el reverendo King a los jóvenes de su país y de todo el mundo. Entre ellas hay que mencionar su incesante lucha por la paz. Desde las calles, concentraciones, marchas y desde el propio púlpito de las iglesias donde predicó, libró una descomunal batalla para que el gobierno norteamericano entendiera lo nefasta, violenta e injusta que era la guerra contra Viet Nam. Sobre este punto dijo: “la sabiduría nacida de la experiencia debería decirnos que las guerras son obsoletas”, y recalcó: “estoy convencido que debemos de ver a la guerra no sólo como una indignación moral, sino también como un enemigo de la gente pobre”. La historia le ha dado la razón muchas veces.

Sus palabras de entonces —dichas hace ya cuarenta años— no han perdido su hondo significado; sin embargo han caído en un hueco sin fondo. Hoy, aquellas palabras de King podrían transponerse de Viet Nam a Iraq: “Hablo como un hijo de Dios y como hermano a todos los que sufren en Viet Nam (Iraq).” Siguen siendo “los pobres en los Estados Unidos” quiénes están pagando el precio más grande, el último precio en el campo de batalla y la pérdida de la esperanza para ese país, mientras que corporaciones como Halliburton cosechan los beneficios.

La bala que cegó la vida del pastor negro norteamericano aquel 4 de abril mientras se dirigía al pueblo desde el balcón del hotel Lorraine, en Memphis, Tennessee, sigue clavada en la consciencia de la nación del Norte. Nunca, como ahora, la voz profética de Martin Luther King, Jr. continúa retumbando en las mentes y corazones de los que en Cuba, y en cualquier “oscuro rincón” de la tierra apostamos por la paz y la justicia social.
http://www.amlac.org.ar/noticias15-03-08.doc

Karl Marx creyó que había llegado el momento de dar una solución práctica a la pobreza en el mundo. Según él, el cristianismo había tenido milenio y medio para mostrar su eficacia, y no la había logrado. Era hora de recorrer otros caminos.

Así, el socialismo se presentó como solidaridad, como una forma del todo original y a-religiosa por la que la igualdad entre todos los hombres, la paz y el final de la pobreza, serían logradas. ¿Sucedió efectivamente así? Hoy conocemos la tristeza y la desolación que una teoría sin Dios y una praxis atea dejaron en los países que abrazaron o a los que se les impuso el socialismo.

¿Qué falló? ¿Efectivamente el cristianismo había sucumbido y se había mostrado ineficaz? No cabe duda que la intención socialista plasmada en el concepto de solidaridad era del todo justa. Sin embargo, carecía de una base y de una visión más amplia del hombre mismo. Marx “indicó cómo lograr el cambio total de la situación. Pero no nos dijo cómo se debería proceder después. Suponía […] que […] con la socialización de los medios de producción, se establecería la Nueva Jerusalén. En efecto, por fin el hombre y el mundo habrían visto claramente en sí mismos. Entonces todo podría proceder por sí mismo por el recto camino, porque todo pertenecería a todos y todos querrían lo mejor unos para otros” (Benedicto XVI, Spe Salvin. 21).

El error del marxismo estribó en el olvido de que “el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo” (Benedicto XVI, Spe Salvi n. 21)

Esa base que le faltaba al concepto de solidaridad estaba ya en la idea cristiana de amor. Fue precisamente por este motivo que la solidaridad pudo ser acogida dentro del catolicismo y mostrarse como una consecuencia de esa caridad que es médula de toda la fe cristiana. Fue así que la solidaridad fue bautizada.

El amor o caridad cristiana, más que ineficacia, había puesto de manifiesto la necesidad y urgencia de ser comprendida correctamente y asumir con responsabilidad sus implicaciones. La caridad ya llevaba implícito el efecto de “dar” sobre el que giraba la solidaridad. Pero el “dar” cristiano de la caridad no se vinculaba exclusivamente al aspecto material, lo comprendía pero partía y tendía a otro más necesario y de acuerdo a la naturaleza del hombre, el espiritual.

Desde el momento en que la solidaridad entró a formar parte del patrimonio cristiano, su significación se enriqueció al ampliarse. Ahora, “solidaridad significa que uno se hace responsable de los otros, el sano del enfermo, el rico del pobre, los países del norte de los países del sur. Significa que se es consciente de la responsabilidad mutua y que somos conscientes de que recibimos en tanto que damos, y que siempre podemos dar sólo lo que nos ha sido dado y que por eso jamás nos pertenecemos solamente a nosotros” (en J. Ratzinger, Caminos de Jesucristo, Cristiandad, p. 117).

La solidaridad cristiana es mucho más que un dar materialista pero tampoco permanece en un acompañar pasivo sin hechos concretos que influyan positivamente en alguien, de acuerdo a su dignidad de ser humano. La solidaridad cristiana es acción porque parte de la contemplación; es palabra pero también es obra. Es compañía, es presencia, pero también es consecuencia hecha acción que repercute para bien.

La Eucaristía es el testimonio más grande de solidaridad. Como consecuencia del amor, en ella se encuentran al unísono el “dar” espiritual y material del único Dios que se hace presencia y se da como alimento. La Eucaristía es el acto más grande de solidaridad. No podía ser de otra manera: es Dios mismo quien acompaña y sacia.

El cristiano, como imagen y semejanza de Dios, está llamado a vivir esa solidaridad. Es obvio que no podrá imitarse la actitud divina mientras no hayamos interiorizado previamente el ejemplo de ese Dios que se hace solidaridad en la Eucaristía. La meditación de su entrega generosa será la fuente y el motor que nos lleven a asumir este compromiso y, precisamente así, podremos vivir auténticamente la caridad-solidaridad cristiana respecto a nuestros prójimos y a nuestros próximos

La crítica marxista de la religión
J. A. Monroy escritor y conferenciante internacional, comenta que “Para entender con objetividad la crítica marxista de la religión hay que derivar su doctrina del momento histórico que le tocó vivir y de las circunstancias sociales y religiosas que rodearon su vida desde la juventud.
Henrich Marx, padre de Carlos Marx, fue un abogado judío. Para poder ejercer se convirtió al protestantismo. Pero jamás renunció a sus creencias judías. Entre sus parientes había varios rabinos.
Carlos Marx conocía muy bien el judaísmo. Le dedica muchas páginas en su libro de 1843, LA CUESTIÓN JUDÍA. En la Alemania de mayoría protestante y de fuerte presencia católica estudió a fondo ambas religiones, que le desencantaron totalmente y contra las que arremetió en sus escritos, metiéndolas juntas en el saco sin fondo del Cristianismo.
Cuando Carlos Marx crítica la religión estaba criticando la avaricia del judío materialista. Estaba criticando el protestantismo burgués aliado con el capitalismo. Estaba criticando la explotación del obrero por parte de las altas jerarquías católicas.
La actitud de Carlos Marx ante la religión fue la misma que adoptó la revolución francesa de 1830 contra la monarquía dictatorial y el clero cómplice, y la revolución soviética de 1917 contra la explotación de los campesinos por los zares y la Iglesia ortodoxa.
Lo que critica Marx no es el Cristianismo del Nuevo Testamento, sino el cristianismo dentro de la fe capitalista, “en su versión burguesa del protestantismo”, como dice en LA IDEOLOGÍA ALEMANA, escrita en colaboración con Engels, y el poder absolutista del Papa sobre los soberanos, ideas en las que insiste hasta la publicación de los MANUSCRITOS en 1844.
Sobre este tema conocemos bien el pensamiento de Marx quien, juntamente con Engels, habla claramente de ello en el MANIFIESTO COMUNISTA, donde leemos: “Lo mismo que el clérigo siempre anduvo de parte del feudal, así también anda el socialismo clerical junto con el feudalista”.
Más duro se muestra en una carta dirigida a Engels en 1869, en la que escribe: “En este tour por Bélgica con parada en Aquisgrán y paseo por el Rin arriba, me he convencido de que hay que proceder contra los curas de manera enérgica, sobre todo en las regiones católicas”.
La conclusión de que este tipo de religión deja al ser humano impotente e indefenso ante el poder del mediador constituye una obsesión para Carlos Marx. “Es claro — dice — que ese intermediario se convierte en un verdadero Dios.. .en un ser fuera del hombre y por encima de él, pues el mediador es el poder real sobre aquello que le convierte en mediador” (Werner Post, LA CRÍTICA DE LA RELIGIÓN EN KARL MARX, pág. 241).
Cualquier persona que conozca el Nuevo Testamento y lea este párrafo creerá que está leyendo a San Pablo. Las ideas son totalmente coincidentes.” [11]

Tanto el Consejo Mundial de Iglesias como el Concilio Internacional de Iglesias Cristianas favorecen, a cual más, el asunto de la revolución En ambos Consejos forman parte personas que sinceramente quieren promover el Reino de Dios y se entregan al problema de la humanidad y del honor de Dios, pero lamentablemente son influenciados por la dialéctica del marxismo.

Los objetivos de la teología de la liberación son:
— buscar una base bíblica para el movimiento de la liberación, de modo que tanto los cristianos perseguidos como los perseguidores se afilien y apoyen a dicho movimiento:
— reconciliar evidentes contradicciones entre Maoísmo y Cristiandad, y acentuar una nueva hermenéutica una interpretación no-religiosa de partes de la Biblia generalmente conocidas.

¿Cómo debe reaccionar el cristiano frente a esto?
El teólogo G. Gutiérrez entiende, que la Iglesia debe dejar al mundo acercarse a ella, y que debe ser evangelizada por ese mundo’ (pues la iglesia no es anti-mundo, sino humanidad o benevolencia que mantiene viviente al mundo’).
Dom Helder Camara, obispo romano-católico, brasileño, hombre que está intensamente ocupado en combatir la miseria humana, no pudo menos que llegar a la conclusión de que los cristianos ‘deben luchar juntos, codo con codo, con los comunistas contra la miseria humana’. Y dice: ‘La teología de la revolución justifica la violencia como último medio de salvación, cuando los demás han fracasado. El uso de las armas contra los opresores no es, en ningún sentido, inmoral o anticristiano’.
Y ahora, ¿donde se halla la esperanza de este mundo actual?
— en una revolución marxista, en el pensamiento de Mao, en un materialismo dialéctico, en una revolución mundial?
— debemos, sin más, replegarnos y esperar tranquilamente el retorno de Jesucristo: Maranatta’?
— o cómo puede, de otra manera, manifestarse realmente la gran preocupación de Cristo para con aquellos que viven ‘en valle de sombra de muerte’? [12]

Ante estas perspectivas tan sutiles, ante este canto de las sirenas, creo que de la fabula de Ulises, quien tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave para no ceder al encanto de las sirenas, podemos aprender que la sutileza del engaño diabólico no es para nada despreciable.Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

No ignoremos las maquinaciones de Satanás. De la misma manera que Eva fue engañáda por Stanbas, asi el marxzismo engaña a muchos crisatianos. Es por eso que creo que en nuestro contexto latinoamericano, el Sermón del Monte tiene mucho para enseñarnos y reflexionar,a fin de encontrar una aplicación practica para nuestros tiempos, cuando vemos nuestra latinoamerica sumergida prácticamente en la miseria, cuando el indice de pobreza cada año aumenta.

No necesitamos ceder a la tentación de redefinir los textos bíblicos para encontrarle un nuevo sentido al Sermón del Monte,como hiceron los teólogos de la liberación. Se trata de poner en práctica de la mejor manera posible las enseñanzas cristologicas, ya que de seguir esta politica social y económica su rumbo, nos veremos ante la urgente necesidad de partir nuestro pan con el hambriento.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrifico vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:1-2

Pablo dice “no os conforméis a este siglo”. La palabra conformar” tiene que ver con no adoptar la forma del mundo, no amoldarme a las formas o moldes del mundo. Lógicamente es mucho más fácil adoptar las formas del mundo, sus costumbres, y mundanalidades, que mantenernos en el centro de la tensión entre lo bueno y lo malo. Es más fácil moldearse a lo que la mayoría está haciendo, que ser diferentes.Pero lo que Dios desea de nosotros es luz, sal, no conformismo. ¿Cómo nos hemos ido moldeando al mundo? ¿En qué áreas de nuestra vida no se ve ninguna diferencia entre los patrones del mundo y las verdades poderosas de Dios?. Tú y yo debemos morir para que Cristo pueda vivir en nosotros y reinar en nuestras mentes y corazones. La forma de hacer esto es orar diariamente: “Entrego mi voluntad a Dios y permito que el Espíritu Santo me controle con su poder.” [13]

Una reflexión que me parece interesante a modo de ilustración y que nos puede servir para meditar, es la que hizo el Cardenal Bergoglio en Buenos Aires, en el mes de febrero de este año 2009:

“Cuánto nos acostumbramos a ver hombres y mujeres de toda edad pidiendo o revolviendo la basura, a muchos ancianos durmiendo en las esquinas o en los umbrales de los negocios, a muchos chicos durante el invierno acostados sobre las rejillas de los tragaluces de los subtes para que les suba algo de calor. Y cuántas veces –agregó– sus miradas reclamadoras nos hicieron bajar las nuestras para poder seguir de largo”.

“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿ Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía”. Is. 58:5-10

El gran riesgo del acostumbramiento es la indiferencia: ya nada nos causa asombro, nos estremece, nos alegra, nos golpea, nos cuestiona. Algo así puede pasarnos con el triste paisaje que asoma cada vez con más fuerza en nuestras calles.[…] Con el acostumbramiento viene la indiferencia: no nos interesan sus vidas, sus historias, sus necesidades ni su futuro. Cuántas veces sus miradas reclamadoras nos hicieron bajar las nuestras para poder seguir de largo. Sin embargo es el paisaje que nos rodea y nosotros, queramos verlo o no, formamos parte de él.” [14]

1 Juan 3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amo de Dios en él?

El hermano que tiene abundancia de bienes materiales esta en una posición de solvencia e influencia; lo que Dios espera es que abra su corazón y ayude a suplir al hermano que padece la necesidad demostrando que su amor esta en el.

Santiago 2:14-16 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle? Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

“Muchos “Cristianos” han sido provistos por Dios y ahora se esconden de los hermanos necesitados dentro de iglesias de gente acomodada, sin saber que Dios puso a los pobres entre nosotros como un canal de bendición, la gente mezquina siempre pregunta “y que con aquellos que nunca prosperan” eso no nos toca juzgarlo a nosotros, si no, ayudarlos, la falta de oportunidad y empleo o la explotación de empresarios o ministros a empobrecido a algunos de nuestros hermanos, Dios lo usa para ponerlos a ser de bendición dentro de la iglesia.Ayudemos a los hermanos necesitados y a los ministros como Pablo que a causa de su labor y el mal juicio de algunas iglesias como la de Corinto se ven con escasez; si no, un día estaremos delante del que juzga con justicia (Mateo 25:41-45) como le sucedió al rico que nunca ayudo a Lázaro siendo ambos del pueblo de Dios.” [15]

No permitamos que nuestro corazón se endurezca o la indiferencia nos convierta a ella.

En el próximo artículo veremos las distintas interpretaciones posibles que hay del sermón del Monte.

Dios te bendiga y espero tus comentarios.

Paulo

Notas

0. William Keeney La estrategia social de Jesús, p.155, ed.evangelicas europeas.
1. Andres Kirk,Klaus Bockmunl,Bernard Zylstra,Josif Ton, Hombre marxista y hombre cristiano,pag.91, Barcelona : Edic. Evangélicas Europeas, 1977.
2. http://es.wikipedia.org/wiki/Lenin
3. Hombre marxista y hombre cristiano, p.91- 92
4. Ibid
5. Ibid,p.93-96
6. C. Van Dam, La teologia de la liberación,p. 14,FELIRE.
7. Ibid,p. 16-17
8. http://www.mercaba.org/TEOLOGIA/T%20MORAL/3/moral%20burguesa%20y%20moral%20personalista.doc
9. Lic. Vera 1. Kerkhof,Robert H. Matzken, EL MAOISMO,p. 31, FELIRE
10. Ibid
11. http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2103

12. http://www.felire.com/descargas%20pdf/EL%20MAOISMO.pdf

13. http://www.revistaenfoque.com/articulo.asp?articulo_id=167
14. http://www.orione2007.com.ar/sitio/index.php?option=com_content&task=view&id=525&Itemid=556

15. http://www.unnuevocamino.org/la_ayuda_al_pobre.html

El Sermón del Monte, Manifiesto de Cristo. Parte 1

El Sermón del Monte, Manifiesto de Cristo. Parte 1

Autor:Paulo Arieu

Introducción:

Desde que era un preadolecente, vengo oyendo acerca de este hermoso sermón. Sin duda, uno de los mas pasajes desafiantes que encontramos en el evangelio.

Hay muy buenos comentarios sobre este tema, excelentes, de excepcionales ministros de Dios, que nos muestran distintos enfoques de este sermon. Realmente, la vida de Jesús de Nazareth, es una fuente inagotable de reflexión.

Al decir del teólogo latinoamericano Leonardo Boff “Cuanto más se medita sobre Jesús, mas se descubre el misterio que se escondía tras su vida humilde y más lejos en el tiempo se localizan sus orígenes.” [0]

Escuché este sermón del Monte por primera vez de niño cuando estudiaba el catecismo de la Iglesia Católica Romana,y también cuando concurría a las misas.

Eran tiempos de la dictadura militar y era común oir discuros,marchas y canciones protestas, se hablaba mucho de libertad de la dictadura y se miraba  a los Estados Unidos y a los países de Europa occidental como modelos de democracia.

Recuerdo que en aquel tiempo, en la calle era común oir al cantante Piero cantar canciones de protesta como “Para el pueblo lo que es del pueblo porque el pueblo se lo ganó.Para el pueblo lo que es del pueblo;para el pueblo liberación”, donde “Estudiar era pecado; clandestino era saber,porque cuando el pueblo sabe, no le engaña un Brigadier.Prohibiremos la esperanza y prohibido está nacer.”

Esta y otras canciones de protesta en contra de la dictadura militar por el estilo eran moneda corriente en aquellos dias.

Los curas tercermundistas a cargo de la parroquia a la que concurría periódicamente, explicaban los evangelios desde la óptica de la teología de la liberación, con un fuerte discurso revolucionario.

En las misas de las 11 de la mañana, que eran las mas familiares, y que se llenaban de jóvenes,era común oir canciones como “Soy peregrino en esta tierra, marcho contento hacia Dios. Soy ciudadano de su reino, voy anunciando su amor.Soy peregrino y caminante, construir el mundo es mi misión.Traigo a los hombres el mensaje que con nosotros Dios está.Hay una estrella en mi camino, la luz divina de la Fé.Ella señala mi destino: llegar a tí, Jerusalén.” o esta otra, “Pescador de hombres”: “Tú has venido a la orilla,no has buscado ni a sabios ni a ricos,Tan sólo quieres que yo te siga.Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre.en la arena he dejado mi barca, junto a ti, buscaré otro mar.”

Todas eran canciones que me emocionaban muchísimo y mas de una vez arrancaban lágrimas de emoción de mi corazón, joven e idealista.

“Tú sabes bien lo que tengo,en mi barca no hay oro ni espada,Tan sólo redes y mi trabajo.Tú necesitas mis manos,mi trabajo que a otros descanse,Amor que quiera seguir amando.Tú pescador de otros lagos,ansia eterna de almas que esperan,Amigo bueno que así me llamas.”

Estas canciones encarnaban los ideales de la época, donde el proletariado era el campo misionero de los teólogos de la Liberación, en nuestra Patria Argentina.
Lo que no conocía es que detrás de este mensaje del reino, había toda una ideología que utilizaba los evangelios para darle un matiz teológico a sus ideas subversivas.Lejos de mi estaba imaginarme que muchos de estos nobles conceptos cristológicos, se escondía una hábil redefinición de estos vocablos por parte de los ideologos de la teologia de la Liberacion.

Era ingenuo, claro que si, no sabia lo sutil que es una ideología. Era una fe en Jesús totalmente ingenua, la fe de un niño.

L.Boff dice que “la fe no exime ni dispensa del uso de la razón. La fe, para ser verdadera, debe intentar comprender, no para abolir el misterio, sino para vislumbrar sus auténticas dimensiones y cantar, asombrada, la graciosa lógica de Dios.” [1]
La ingenuidad no es virtud alguna. Pero era tan solo un adolecente.

Hace algunos pocos dias atrás, falleció la notable cantautora argentina Mercedes Sosa,quien, “se jactaba de haber sostenido, como Lenin, que: ‘Cualesquiera que sean las circunstancias de mi muerte, moriré con una fe inquebrantable en el futuro comunista. Esta fe en el hombre y su futuro me da, aún ahora, una capacidad de resistencia que ninguna religión puede otorgar.’”[2]

Lo cierto es que Mercedes Sosa no se destacó solamente como una cantante prodigiosa, sino también “como una eficaz subversora”[3], “un símbolo cultural marxista por excelencia: ‘Soy comunista, es un sentimiento’.” [4]

Pero como  a todos en esta vida, “cuando la muerte llama a la puerta nadie se puede negar a contestar. Es una convocatoria obligatoria que nos dice que el tiempo en la tierra se terminó, y que hay que presentarse ante Dios a rendir cuentas por lo que se ha hecho en la vida. “[5] Y Mercedes partió rumbo a la eternidad y solo Dios conoce su futuro eterno. Murió en horas de la madrugada en el sanatorio La Trinidad, de la ciudad de Buenos Aires el dia 4 de octubre.

Como canta Hernan Figueroa Reyes, otro conocido latino, en una zamba que se llama Zamba para no morir “Mi razón no pide piedad,Se dispone a partir.No me asusta la muerte ritual, Sólo dormir, verme borrar.”

Ante las situaciones conflictivas y de opresión, de pobreza y soledad de muchos se entonaban  canciones populares que animaban a los cantores de toda Latinoamérica (a los del Movimiento del Nuevo Cancionero en Argentina, a los de la trova cubana, a los de la nueva trova, hasta los de rock latinoamericano y los de salsa) a no quedarse callados ante las injusticias, los gobiernos dictatoriales que asolaban la región, dirigentes militares en su mayoría que aplicaban sistemáticamente la represión en las calles y la persecución indiscreta de los que buscaban la manera de vivir la vida de otra manera que bajo el yugo constante del poder que oprime. Así fueron los años de las dictaduras y golpes militares en Latinoamérica o la época del llamado “consenso por represión” (Brasil, 1964; Bolivia 1971, Chile y Uruguay, 1973; Argentina, 1976; etc.) todos acompañados de infames violaciones a las vidas de los pueblo y a los derechos humanos; y todo aderezado con el silencio cómplice de los organismos internacionales que podrían haber intervenido a favor de los pueblos.Pero tristemente, debemos reconocer que “La música subversora contaminó las mentes de ocho mil setecientos argentinos durante los años del terrorismo desencadenado contra la Nación Argentina por el ERP y Montoneros, así como inequívocamente sucedió en todos los países latinoamericanos que pasaron por el flagelo terrorista interno. En Uruguay Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños o Daniel Viglietti emponzoñaron a la inexperiencia adolescente con el canto guerrillero.” [6]

¿Que es el comunismo?

El comunismo es una ideología política cuyos principales objetivos son el establecimiento de una sociedad sin clases sociales, basado en la propiedad social de los medios de producción, la abolición de la propiedad privada de los mismos, busca llevar a la clase trabajadora al poder, logrando así la abolición del estado al asumir la clase trabajadora todas sus funciones.[7]

La enciclopedia Wikipedia, nos lo define al comunismo como ” sociedad sin clases, que se tiene como ideal y fin último a partir de un proceso denominado socialismo”.[8]

Mientras Cristóbal Colón aún se aferraba a la idea de haber llegado a las “Indias Occidentales”, elmundus novus irrumpía en la lectura maravillada de los europeos a través de las cartas del navegante Americo Vespuccio, auténticos best-sellers para tiempos y sensibilidades renacentistas. Martín Waldseemüller se inspiraba en el florentino para publicar en 1507, en Lorena, una cartografía apenas aproximada del Nuevo Mundo descubierto, y propuso llamarlo “América”, pero estampó en sus mapas la dicción: térra incógnita. Los europeos carecían de las categorías apropiadas para conocer realmente una tan impresionante novedad geográfica, de pueblos y civilizaciones, los cuales habían vivido un desarrollo separado en la “isla continental durante muchos milenios, entre los dos grandes fosos oceánicos, desde que los habitantes del paleolítico procedentes de Eurasia atravesaron el canal helado de Bering por el Norte, y melanesios y polinesios lo hicieron en primitivas embarcaciones por el Sur. [9]

Pasaron tres siglos hasta que Marx sacudió occidente con su lamentable utopia de un paraíso terrenal sin Cristo.Creo que juntamente con la Reforma Protestante del siglo XVI, el avivamiento metodista wesleyano en el siglo XIX, la publicación del “origen de las especies de Charles Darwin” y la publicación del “Manifiesto del Partido Comunista” (Manifest der Kommunistischen Partei, por su título en alemán), uno de los tratados políticos más influyentes de la historia, una proclama encargada por la Liga de los Comunistas a Karl MarxFriedrich Engels, entre 1847 y 1848, y publicada por primera vez en Londres el 21 de febrero de 1848, han sido sin duda, los eventos que a mi parecer mas han impactado nuestra sociedad occidental. Sin olvidarnos claro, de la revolución francesa y las dos guerras mundiales del siglo XX. Y por supuesto,no podemos olvidarnos del neurótico de Freud, padre del psicoanálisis moderno.

Karl Marx , convertido en mito revolucionario a esta altura del siglo XXI, falleció el 14 de marzo de 1883 a las tres menos cuarto de la tarde hace ahora 126 años.

Marx y y F. Engels, quienes creyeron que la lucha de clases eliminarían la causa de todos los conflictos en la sociedad. Ellos creyeron que la causa de todos los males, luchas y guerras humanas se puede trazar a un mal terrible—LA PROPIEDAD PRIVADA. Si la clase oprimida destruye a la clase dominante, entonces no habrá porqué pelear y todos vivirían felices. Marxcreyó que la clase dominante, que tenía propiedades, usaba la religión para consolidar su poder y suprimir a la clase explotada. Por eso el llamó a la religión: “El opio del pueblo”. De modo que el marxismo pretendió destruir los valores cristianos, en particular, con su filosofía materialista. Para MarxEngels, el materialismo es el principio y el fin de la realidad. Los comunistas llegaron a aceptar que todo en existencia vino como resultado del movimiento incesante entre las fuerzas de la naturaleza (¿?).
Este Manifiesto, del que son especialmente famosas las frases de principio y final (Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo y el lema ¡Proletarios de todos los países, uníos!, respectivamente), favoreció una gran revolución social y política y fue la base ideológica del movimiento obrero internacional y del proceso revolucionario ruso, que culminó en 1917 con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
El texto del Manifiesto describe sucinta y explícitamente los principios de la teoría marxista del materialismo dialéctico y anuncia los propósitos y el programa de la Liga. Sugiere un curso de acción para una revolución proletaria que derrocaría el capitalismo e instauraría la utopía de una sociedad sin clases.
El Manifiesto comienza con un análisis evolutivo de la historia, según el materialismo histórico. En él, la historia es concebida como una ininterrumpida lucha de clases, caracterizada siempre por la lucha de intereses entre opresor y oprimido.  Los señores feudales terminan con la modernidad, y la nobleza irá desapareciendo, paulatinamente, como consecuencia de la Revolución Francesa. De modo que las clases imperantes que han restado son la burguesía y el proletariado. La primera, con sus lejanos orígenes medievales irá agigantándose hasta peticionar por sus derechos políticos en el Siglo XVIII. El proletariado (que comprende también al campesinado dependiente) será la nueva clase oprimida, y que se irá conformando en amplitud a través de las Revoluciones Industriales.

El prof. Av. Guzmán M. Carriquiry, Subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos,comenta que Karl Marx hizo ” un gran elogio histórico a la burguesía. por ser protagonista del desarrollo de las fuerzas productivas que convierten en cosmopolitas la producción y el consumo de todos los países…” [10]


En el pensamiento marxista, la revolución proletaria es una necesidad histórica, que supone un proceso ineluctable; pero no puede darse sin que antes se recorra el periplo total. Los países feudales, o en los que el feudalismo se encuentra enquistado todavía, de alguna manera, no están designados para iniciar la Revolución. Lo paradójico es que haya sido Rusia, un país semifeudal, el que en 1917, estableciera el primer estado socialista. Pero Karl Marx ya no estaba para interpretar este proceso político y social aparentemente ajeno a las predicciones del materialismo histórico de la época.

Como Marx parece priorizar los elementos de tipo social respecto a los elementos personales e individuales, acerquémonos a lo que sostiene en su estudio sobre el materialismo histórico. Allí plantea que el comunismo, sería la etapa en que desaparecería la lucha de clases y se volvería a una especie de comunismo primitivo. Marx probablemente nos repetiría aquella frase: “En la fase superior, en la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la esclavizante subordinación de los individuos a la división del trabajo y, con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y manual; cuando el trabajo no sea sólo un medio de vivir, y devenga una necesidad vital; cuando, con el desarrollo múltiple de los individuos, las fuerzas productoras aumenten igualmente, y todas las fuentes de riqueza colectiva manen con abundancia, sólo entonces el estrecho horizonte del derecho burgués podrá ser superado completamente y la sociedad podrá escribir en sus banderas “de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades” [11]

Algunos marxistas,como Ernesto el Che Guevara, tan admirado por muchos a nivel mundial, nos hablan de cierta ética de valores: “Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo. En el cual se perfilan rasgos morales superiores como la intransigencia hacia la explotación, el rechazo al individualismo, el humanismo, el internacionalismo, el compañerismo, la disciplina, la veracidad, la honradez, la sencillez y la modestia”…En otras palabras, nos habla de valores, de la ética como norma de vida… Elementos importantes,claro que si,pero que fracasan a la hora de poder ponerse en practica de una manera rotunda, porque ignoran la raiz del problema del hombre que es el pecado.

Como dijo el mexicano Adolfo Sánchez Vázquez (nacido en AlgecirasCádiz, España, el 17 de septiembre de 1915) un filósofo, escritor y profesor mexicano nacido en España, “El Che es inconcebible sin el socialismo. Pero a su vez, el socialismo de Marx y Lenin es inconcebible sin el Che” [12] Adolfo Sánchez Vázquez, México, Octubre de 1967.

Conferencia de Yalta: de izquierda a derecha, Churchill, Roosevelt y Stalin.

Guzmán Carriquiry, escribe en su libro «Una apuesta por América Latina. Memoria y destino histórico de un continente», editado por «Paulus», a principios del 2005, que la conclusión de la guerra fría y del fin del mundo bipolar de Yalta dejó obsoletos muchos marcos mentales. “Sociologías de la modernización”, “teoría de la dependencia”, “teología de la liberación” y las estrategias revolucionarias no están más a la orden del día y parecen claramente inadecuadas. También se resquebrajan los paradigmas neoliberales ortodoxos del “consenso de Washington” difundidos desde comienzos de la década de 1990.[13]

Muchos mensajes incendiarios han afectado este mundo. El célebre «Manifiesto Comunista» de Karl Marx fue uno de ellos. Encendió a Rusia y produjo el régimen más temido del siglo veinte. Los incendiarios discursos de Adolfo Hitler en el Reichstagg fue otro. Estos terminaron precipitando al mundo entero hacia la Segunda Guerra Mundial.

Ahora bien, hay personas que, sin ser tan grandes o famosas como Marx y Hitler, saben escribir cartas incendiarias como las de ellos. Sus cartas destilan veneno de principio a fin. Son cartas que suelen hacer un daño irreparable, no sólo en las personas que las reciben sino también en las personas mismas que las escriben. Esas flechas son como semilla que a su tiempo germina, y a modo de bumerán regresan para tomar su venganza. Tarde o temprano cosechamos lo que sembramos.

Sin embargo, otro que ha escrito una carta incendiaria es Dios, sólo que la carta de Él no es de fuego destructivo. No hace daño. No provoca dolor. No produce llanto. No hiere. La carta de Dios es una carta de amor, de esperanza, de libertad, de salvación. Se llama «el Sermón del Monte», y produce armonía y tranquilidad.

Bertrand Russell filósofo,matemáticoescritor británico, pacifista y prominenteracionalista.dijo que “las esperanzas que inspiran al comunismo son, en lo principal, tan admirables como aquellas inculcadas por el Sermón del Monte, pero ellas se sostienen fanáticamente y son igual de probables de hacer tanto daño como ellas.” Criticó fuertemente al régimen de Stalin, y las prácticas de los estados que proclamaban al marxismo y comunismo en general. Siempre fue un entusiasta consistente de la democracia y el gobierno mundial, y abogaba por el establecimiento de un gobierno internacional democrático en algunos de los ensayos reunidos en In Praise of Idleness (1935), y también en Has Man a Future? (1961)

Russell al principio tenía muchas esperanzas en el “experimento Comunista”. Sin embargo, cuando visitó la Unión Soviética y se reunió con Lenin en 1920, encontró al sistema imperante poco impresionable. A su regreso escribió un tratado crítico llamado “La Práctica y Teoría del Bolchevismo” (The Practice and Theory of Bolshevism). Él estaba “infinitamente descontento en esta atmósfera—sofocada por su utilitarismo, su indiferencia hacia el amor y belleza y el vigor del impulso”. Creía que Lenin era similar a un fanático religioso, frío y poseído por un “desamor a la libertad”. [14]

En el libro “El comunismo bíblico”, José Manuel González Campa, considerado un prestigioso psiquiatra europeo, escribe que aunque “para el elemento público poco dado a investigar la etimología de los conceptos, el comunismo tiene un cerebro generador, Carlos Marx, y un primitivo brazo ejecutor, Lenin.”, demuestra en su libro que “esto no es así”. El comunismo, “como sistema de organización social que combate la acumulación egoísta del capital y que propugna la distribución igualitaria de los bienes de consumo se encuentra en todas las páginas de la Biblia, desde Génesis a Apocalipsis. En definitiva –escribe el autor- “los hombres no hemos inventado nada; lo único que hemos hecho es imitar a Dios…algunos de los primeros líderes del socialismo utópico eran creyentes evangélicos como nosotros; creyentes franceses e ingleses que intentaron plasmar prácticamente y reproducir en la vida de los hombres lo que estaba recomendado y revelado en la Palabra de Dios”.[15]

El Sermón del monte lo hallamos en la Biblia. La biblia es un mensaje del amor de Dios. Este sermón, contiene en su interior, un mensaje de perdón, de reconciliación y de liberación. Un mensaje que si es bien comprendido, enciende los fuegos santos de la fe, del amor, de la justicia y de la rectitud. La Biblia transmite un mensaje de Dios, quien realiza su designio de salvación en persona del Mesías.

Es en la biblia que hallamos el mensaje de esperanza para el hombre que dice «que tanto amó Dios al mundo, que dió a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16).

Pero es en el Sermón del Monte que hallamos las siguientes bienaventuranzas, frases que no se encuentran en la mente de Marx ni por sueño,que despues analizaremos en detalle

  • Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. (Mat. 5.3)
  • Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra. (Mat. 5.4)
  • Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados. (Mat. 5.5)
  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados (Mat. 5.6)
  • Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. (Mat. 5.7)
  • Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios. (Mat. 5.8)
  • Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Mat. 5.9)
  • Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. (Mat. 5.10)

Después de hablar tanto sobre ética, según el Doctor Honorsis Causa, la crisis actual que vivimos en el siglo XXI es consecuencia, precisamente, de una falta de ética. “Dónde Dios está ausente, los valores pierden su forma de consenso”, dice Benedicto XVI al respecto. Ante la sociedad hedonista de consumo y espectáculo en la que vivimos, “el verdadero cambio sólo puede venir de Dios”, ha asegurado Carriquiry[16]

Si todos viviésemos con las normas del sermón del monte, creo que el mundo sería mucho más justo y no habría tantos problemas como estamos viviendo”,dijo una persona atea una vez.

Martin LLoyd Jones se expresó de esta manera respecto del comunismo:

“Casi a diario leemos que el verdadero secreto del comunismo es que parece hacer algo y dar algo a la gente. Se me dice a menudo, al hablar con jóvenes y leer libros, que el comunismo avanza tanto en el mundo moderno porque la gente siente que sus seguidores hacen algo y se sacrifican por lo que creen. Así ganan miembros. Sólo hay una manera de contrarrestar esto, y es demostrar que poseemos algo infinitamente mayor y mejor. He tenido la dicha de hablar no hace mucho con más de una persona convertida del comunismo, y en todos los casos no ha sido consecuencia de un sermón o argumentación intelectual, sino de que este comunista ha visto en algún cristiano sencillo abnegación y preocupación por los demás, más sinceras que él o ella jamás habían esperado. […]

Si leen la historia de la Iglesia verán que los verdaderos avivamientos han llegado siempre cuando los cristianos han tomado en serio este Sermón del Monte y se han enfrentado a sí mismos a la luz del mismo. Cuando el mundo ve al hombre verdaderamente cristiano, no sólo se siente condenado, sino también atraído, arrastrado. Por tanto, estudiemos con cuidado este Sermón que quiere mostrarnos lo que deberíamos ser. Examinémoslo para que podamos ver lo que podemos ser. Porque no sólo presenta lo que nos exige; señala dónde está la fuente de poder. Dios nos dé gracia para examinar el Sermón del Monte con seriedad y sinceridad y en oración hasta que nos convirtamos en ejemplos vivos del mismo, de su gloriosa enseñanza.” [17]

Jorge Himitian comenta que “el materialismo ha tenido en el pasado reciente dos diferentes ideologías que lo sustentaron: el capitalismo y el comunismo. Hoy prácticamente queda vigente solo la primera. Pero es importante señalar que ambos sistemas son materialistas.La uncia dimensión de la vida humana que se toma en cuenta es la material.Las dos ideologías se basan en la filosofía materialista de que la vida del hombre consiste en la abundancia de bienes que posee”. Y esto es anticristiano según las enseñanzas de Jesús en Lucas 12:15. [18]


Lamentablemente, como dice Juan Monroy, “el conflicto ideológico entre creyentes y ateos es tan antiguo como la existencia de Eva y el diablo. La creencia y la increencia nacieron en el huerto de Edén, vigilado y protegido por Dios.

Desde entonces, el ateísmo ha sido compañero de la fe en los avatares de la humanidad. Han vivido y convivido juntos. Si recorremos la Historia hacia atrás unos tres mil años y llegamos hasta elSalmo 14 nos encontramos con lo que Spurgeon llamó ateísmo práctico: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios”. En el siglo XVIII, con la Ilustración, el lado ateo estuvo representado por hombres como Diderot, Helvétius, D´Olbach, La Mettrie y otros.” [19]

En el articulo ATEOS que figura en el primero de los 18 tomos de la Enciclopedia de la Revolución Francesa, una joya que tengo en mi biblioteca, Voltaire llega a estas conclusiones: “Incluso si no pudiésemos demostrar la posibilidad del Ser soberanamente perfecto, estaríamos en nuestro derecho a preguntar al ateo las pruebas de lo contrario, puesto que, persuadidos, con razón, de que esta idea no encierra contradicción, le corresponde a él probarnos lo contrario; quien niega tiene el deber de aducir sus razones. Así, todo el peso del trabajo cae sobre el ateo, y quien admite un Dios puede, con toda tranquilidad, dar su asentimiento, dejando a su antagonista el cometido de demostrar la contradicción. Ahora bien, añadimos nosotros, esto es lo que nunca conseguirá”. [20]

Orestes, el personaje de LAS MOSCAS llega a su verdadera grandeza cuando cree descubrir que no hay Dios, que el hombre está solo en el Universo y es dios de sí mismo, tema esencial en la filosofía sartriana, en EL DIABLO Y EL BUEN DIOS Sartre afirma que “no hay más que Dios; el hombre es una ilusión óptica.

La idea de Sartre en esta obra es argumentar que el anuncio del Salvador no cambia nada en el frío del mundo. Y, sin embargo, lo ha cambiado todo. Sartre, que comprendió tantas cosas, vivió, como escribe Moeller, “en permanente desconocimiento del verdadero semblante de la gracia”. También Estragón, uno de los personajes de Samuel Beckett en ESPERANDO A GODOTT, tenía frío y estaba cansado de tanto esperar el personaje misterioso.

Lástima que ni Sartre ni Beckett lo entendieran a tiempo. La ausencia de Dios produce frío en el corazón, en el cuerpo, en el alma . El mejicano Octavio Paz dice en PUERTA CONDENADA que “el fuego del infierno es fuego frío”. No hay peor infierno que el rechazo voluntario de Dios. Sartre sigue teniendo frío.[21]

En el articulo ATEOS que figura en el primero de los 18 tomos de la Enciclopedia de la Revolución Francesa, Voltaire llega a estas conclusiones: “Incluso si no pudiésemos demostrar la posibilidad del Ser soberanamente perfecto, estaríamos en nuestro derecho a preguntar al ateo las pruebas de lo contrario, puesto que, persuadidos, con razón, de que esta idea no encierra contradicción, le corresponde a él probarnos lo contrario; quien niega tiene el deber de aducir sus razones. Así, todo el peso del trabajo cae sobre el ateo, y quien admite un Dios puede, con toda tranquilidad, dar su asentimiento, dejando a su antagonista el cometido de demostrar la contradicción. Ahora bien, añadimos nosotros, esto es lo que nunca conseguirá”. J.A. Monroy, ProtestanteDigital.com (España, 2009). [22]

La frase clásica sobre la crítica de la religión en Carlos Marx es una que figura en su escrito CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA DE LA FILOSOFÍA DEL DERECHO DE HEGEL, de finales de 1843 y enero de 1844. Dice Marx: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu carente de espíritu. Es el opio del pueblo”.

Monroy comenta que posiblemente “Marx tuviera razón cuando enjuiciaba un determinado comportamiento religioso. Pero esa religión nada tiene que ver con el Cristianismo de Cristo.”

Y luego retoricamente se pregunta si acaso “fue Carlos Marx más audaz que Cristo en la crítica a las religiones acomodadas e institucionalizadas”. Pero al leer los cuatro Evangelios concluimos fácilmente que Jesús de Nazaret se anticipó dos mil años a Carlos Marx en la crítica a la religión y lo hizo con muchísimo más carácter y autoridad.A tal punto que uno se queda asombrado del celo que el Señor tenía por la fe verdadera y su antagonismo contra la hipocrecia del sistema religioso dominante.

Bastan unos textos de muestra:

“Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23:27).

“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” (Mateo 3:7).

En un arranque de indignación, Jesús tomó un látigo y la emprendió a latigazos contra quienes hacían de la religión una mercadería vergonzosa. “Carlos Marx no llegó a tanto”, concluye Monroy.

El cuchillo que no quiso Dios que Abraham clavara en el cuello de su hijo Isaac, permitió que se clavara en las manos, en los pies y el corazón de su propio Hijo. Por amor a nosotros, La deuda enorme que nosotros ni siquiera sospechamos cuan tremenda es, la pagó Jesús completamente en el Calvario.

La historia de Maximiliano Kolbe nos ayuda a comprender el drama de la pasion de nuestro Señor, lo qué significa que una persona inocente muera en nuestro lugar, cuando el sargento polaco Franciszek Gajowniczek de 41 años vio el cadáver de su bienhechor.

A fines de julio de 1941 se fugó un preso del campo de concentración de Auschwitz, y —según una norma intimidatoria de los nazis— por cada hombre fugado deberían morir diez. La primera elección recayó sobre Gajowniczek, quien en medio del silencio empezó a llorar: «Dios mío, tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?». Entonces Maximiliano Kolbe se ofreció para sustituir a ese hombre, diciendo: «Yo me ofrezco para sustituir a este hombre, soy sacerdote católico y polaco, y no estoy casado».

El oficial lo aceptó y el padre Kolbe fue puesto en ayuno hasta morir. Pero como —tras padecer tres semanas de hambre extrema— sobrevivió a los demás nueve presos represaliados (junto con tres más), el 14 de agosto de 1941 fue asesinado por una inyección de fenol. Tenía 47 años de edad.

Maximiliano Kolbe ha inspirado a muchos a vivir lo que algunos han llamado «la locura del amor», dispuestas a responder como este santo al llamado de Jesús en las sagradas Escrituras:«Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15:13)

Cleofás y su compañero estuvieron caminando con Él por espacio de dos horas, hablaron con Él y escucharon sus palabras pero no lo descubrieron por su cerrazón de corazón y su falta de fe. Solo más tarde, cuando abrieron su mente y corazón e invitaron a Jesús a estar con ellos, lo reconocieron. “¿No ardía nuestro corazón…?” Así nos sucede a nosotros; Jesús camina a nuestro lado, nos interpela, pero no nos apercibimos de que es Él, por nuestra falta de fe y apertura.

Traemos los ojos ciegos de tristeza, de orgullo e impertinencia, y así, no se puede reconocer a Jesús. No quieras convertir tu vida en un infierno, privándote de la compañía del mejor amigo. Él nos ama y quiere que le amemos. El nos escogio a los que hemos creido en el, desde antes d ela creacion del mundo,con un amor verdadero, personal, infinito. Si algún día quiere Dios revelar el misterio del porque a Dios le agardo revelar a su hijo Jesus en nosotros,cuales fueron las razones por las cuales en su soberanía Dios nos escogio, Él sabrá; pero si no lo quiere decir, al menos a mí no me importa; me basta estar seguro de ello: Dios existe y me ama.

El marxismo “es una herejía judeocristiana.  Su ideal profético de justicia social se origina en el transfondo judeocristiano de Marx y Engels. Sin embargo, es una religión sin la cruz pero que utiliza los conflictos de clase y revolución como medios de cambios. El resultado ha de ser una sociedad sin clases, aunque no a través de los actos del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, o el Dios y Padre de Jesucristo, sino a través del impersonal proceso dialéctico de las inevitables fuerzas de la historia” [24]
Ya san Agustín se hacía esta pregunta: “¿Quién soy yo, Señor, para que me pidas y me exijas que te ame con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas; y que te disgustas muchísimo si no lo hago…?” Ama todo lo que puedas y como mejor sepas, y habrás cumplido. [25]
La proclamación de una buena noticia, hecha por Jesús en un determinado contexto histórico, le exige la liberación del pecado y de todas las ataduras que provocan muerte. Por eso, en el “programa” de Jesús que presenta en la sinagoga de Nazaret se hace referencia a una serie de acciones orientadas todas ellas a liberar (Lc. 4,16-21).

Las curaciones, las vueltas a la vida de los muertos, el perdón de los pecados, la multiplicación de los panes y, hasta las mismas disputas con los fariseos y saduceos, pretenden liberar al pueblo para poder vivir (Mc. 1,21-28; 5,21-43; Lc. 5,17-26; Jn. 6,1-14). Obsérvense cómo se realizan estas acciones en tres dimensiones de la vida social y religiosa: Mc. 2,1-12; Mt. 12,1-8 y Lc. 13,10-17.

El alcance que el Reino de Dios está dando a la historia, significa especialmente la superación de los poderes demoníacos. La expulsión de los demonios demuestra que el Reino de Dios ya está fermentando dentro del viejo mundo (Mc. 3,27). Por eso, todo lo que produce muerte en la gente y aliena a las personas de sí mismas (“los demonios”), debe ser expulsado (Mc. 5,1-20). Los discípulos, después de un tiempo de vida con Jesús, reciben y comparten con Él esta misión (Lc. 9,1-2).

La presente lucha por expulsar de la historia el poder del mal en todas sus formas, encuentra diversas resistencias que desembocan en conflictos y tensiones anunciadas por el mismo Jesús (Mc. 1,45; 8,31-38; Mt. 16,21-28).

Wiiliam Keeney realiza una interesante observación: “La ironía ha llegado a su límite en la presente etapa histórica. Precisamente cuando parecía que las «naciones cristianas» iban a regir el mundo al disponer de las armas de destrucción final —bombas nucleares— bajo un presidente que pretendía estar gobernando de acuerdo al Sermón del Monte, las iglesias institucionales estaban ya perdiendo su influencia.

Europa estaba ingresando en la etapa de una sociedad postcristiana. Es probable que no sea mera coincidencia que el mayor desafío al dominio mundial venga de el marxismo comunista bien puede ser un adecuado juez del cristianismo apóstata que sin una cruz trata de controlar la historia a través del poder coercitivo y destructivo del estado, poniendo su confianza más en las fuerzas materiales que en las espirituales. Al tratar de usar la espada llevada a la magnitud de megamuertes con las armas nucleares, las así llamadas naciones cristianas han olvidado aparentemente que Dios puede usar una nación como vara de hierro para juzgar y controlar a otra, pero que también puede quebrar la vara de hierro que usa. Dios aún puede emplear la fuerza disuasiva de la última arma —equilibrio del terror— para mantener una cierta paz, pero el juicio viene también sobre los que son instrumento de aquélla.

La respuesta a la caída de la iglesia cuando ésta ya no puede distinguirse del resto del mundo no es tratar de vencer a la oposición en su propio juego.

Mao dice que el único poder sale de la boca del fusil. Los que confían en la fuerza militar para obtener la paz viven bajo los dictados de la primera. Los seguidores de Cristo deberán oponer al poder de Mao el poder de la cruz, el poder del amor sufriente. La manera de hacer frente a la oposición es ganándola, reconciliándola de tal forma que ya no se trate de enemigos, estimándoles como el cristiano los aprecia: «ya no desde el punto de vista humano», sino considerándoles como si estuvieran en Cristo “[26]

En el próximo capítulo veremos que es el marxismo.

Notas:

0. http://servicioskoinonia.org/biblico/textos/BoffEvangeliosDeLaInfancia.htm

L.Boff, Jesucristo el Liberador: ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo , p.172,Editorial SAL TERRAE, 1987

2. radiocristiandad.wordpress.com

3. Ibid

4. Ibid

5. Ibid

6. Ibid

7. http://es.wikipedia.org/wiki/Comunismo

8. http://portales.educared.net/wikiEducared/index.php?title=Materialismo_histórico._Marx

9. Guzmán Carriquiry, Globalización e identidad católica de América Latina, pag. 23, ed. Plaza Janes

10. radiocristiandad.wordpress.com

11. http://ramirovelasco.blogspot.com/2008/07/filosofemos-un-rato.html

12 Ibid

13 http://opiniondelibros.blogspot.com/2009/05/una-apuesta-por-america-latina-guzman.html

14 Bertrand Russell, La Práctica y Teoría del Bolchevismo, 1920,http://blasapisguncuevas.blogcindario.com/2008/12/01700-bertrand-russell-2.html

15. El comunismo bíblico, José Manuel González Campa: Editorial Los del Camino, Vigo 2008, Segunda edición. 155, cit. por Jose Monroy, Protestante digitalhttp://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2505

16 http://www.albadigital.es/2009/07/07/religion/guzman-carriquiry-construir-un-mundo-sin-dios-es-construirlo-en-contra-del-hombre/

17. D. Martyn Lloyd Jones, Estudios Sobre el Sermón del Monte

18. Jorge Himitian ,volver al evangelio, pag 22, ed. Logos

19 http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2713

20 http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2713

21. http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=66

22. http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2713

23. .A. Monroy, ProtestanteDigital.com (España, 2008),http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2117

24. William Keeney La estrategia social de Jesús, p.154, ed.evangelicas europeas.

25. http://es.catholic.net/meditaciondehoy/

26 La estrategia social de Jesús, p.154-155

bibliografia