Ezequiel – Un Profeta con alto rating – Teología, Música y Farándula

Milton Acosta
Profesor de Antiguo Testamento en la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia. El hermano Milton también mantiene su propio blog, Pido la Palabra.

Milton AcostaEzequiel – Un Profeta con alto rating – Teología, Música y Farándula
Agosto 21, 2009 by Milton Acosta

Si un famoso teólogo cristiano graba un CD de música cristiana, ¿piensa que la gente lo compraría? Y si lo compra y lo escucha, ¿dirá ‘qué buena música’? Tal vez su respuesta será ‘eso depende’. Y ¿de qué depende? ‘Pues de tres cosas—dirá usted—: de la calidad de la voz, del contenido de la letra, y de la calidad de la música.’ Tiene toda la razón.
Ahora imagínese el caso contrario. Si un famoso cantante cristiano predica o publica un libro de teología, ¿usted lo escucharía y compraría el libro? Y después de escuchar y leer, ¿dirá ‘qué buena predicación y qué buena teología’? Tal vez la respuesta de mucha gente no será ‘eso depende’, sino que tenderá a estar de acuerdo y aprobar lo que dice el famoso cantante. ¿Por qué no dice ‘eso depende’? Probablemente por la misma razón que se usan los famosos para hacer propagandas de toda clase y porque sus vidas parecen interesarle a todo el mundo.[1] La gente les cree nada más porque son famosos. No hay más criterios. Su credibilidad y su autoridad radican en su fama. Es decir, los cristianos tenemos más criterios para decidir sobre la música, porque sabemos más de ella que de la teología y por la emoción y sentimientos que la música produce. Eso para la iglesia es lamentable.
Hubo un profeta, digamos ‘el teólogo,’ que tuvo una brillante idea y dijo: ‘si música es lo que quieren, música les daré.’ Así, Ezequiel se convirtió en una ‘estrella del pop’ y alcanzó el rating más alto de cualquier profeta bíblico. ¡Cómo lo disfrutó Ezequiel![2] Pero, ante el éxito Dios le dijo: ‘En realidad, tú eres para ellos tan sólo alguien que entona canciones de amor con una voz hermosa, y que toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica’ (Ezequiel 33:32). ¿Y por qué es esto así? Por lo que dice el versículo anterior: ‘Y se te acercan en masa, y se sientan delante de ti y escuchan tus palabras, pero luego no las practican. Me halagan de labios para afuera, pero después sólo buscan las ganancias injustas.’ En otras palabras, ‘señor predicador y señor cantante, no se confunda, no se deje engañar por el rating.’ En el reino de Dios, fama y fans no sirven si no hay obediencia y práctica de la justicia.
Así las cosas, sería trágico que al cantante cristiano se le juzgara sólo por las ventas de CDs, MP3 y por el estadio lleno. Recordemos que el cantante cristiano no sólo canta, predica. Por tanto, debe ser estudioso tanto de su música como de las Escrituras y la teología. En otras palabras, lo más importante para el músico cristiano debe ser el mensaje que conduce a la obediencia. Si lo que busca es otra cosa, entonces que se vaya con su música para otra parte.
Un musicólogo africano dice que “el tema seleccionado para una composición musical cristiana debe ser tratado bíblicamente y en profundidad.” El compositor cristiano debe tener un conocimiento teológico de los asuntos espirituales que trata en sus canciones. Si lo que distingue a la música cristiana de la secular es la letra, entonces así debe ser. Si el compositor desconoce en profundidad la Biblia y la teología, corre dos serios riesgos, o decir herejías o no decir nada.[3] Sobre esto último, vale la pena añadir que lamentablemente existe música cristiana que no sólo es pobre teológicamente, sino pobre también la calidad artística, tanto de la poesía como de la música en sí. En ocasiones preocupan más las “imágenes de éxito, admiración y bienestar económico,”[4] que lo que se dice y cómo se dice.
‘Entonces—dirá usted con tono irónico—¿cuanto más aburrido el predicador, mejor?’ No. Igual tragedia sería que al predicador por el contrario nadie quiera oírlo por lo aburridor, como también es peligroso que sólo lo oigan porque ‘ay, es que habla tan bonito.’ Un músico baladí, coco seco, es tan lamentable como un predicador aburrido. Claro está, ¡el músico vivirá mejor por sus ventas! Pero para el reino de Dios no habrán hecho mucho ninguno de los dos. Aprendamos de Ezequiel.
©2008 Milton Acosta
[1]Jaap van Ginneken, Collective behavior and public opinion: rapid shifts in opinion and communication (Mahwah, New Jersey, EEUUA: Lawrence Erlbaum Associates, 2003), 123, 130, passim.
[2]Leslie C. Allen, Ezekiel 20-48, Word Biblical Commentary (Dallas, Texas, EEUUA: Word Books, 1990).
[3]Femi Adedeji, “Essentials of Christian music in contemporary times: A prognosis,” Asia Journal of Theology 20, no. 2 (2006): 234.
[4]Miguel Ángel Mansilla Agüero, “Del valle de lágrimas al Valle de Jauja: las promesas redentoras del Neopentecostalismo en el más acá,” Polis 5, no. 14 (2006).
biblia.com

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¿Existe una diferencia entre el Dios de ira del AT y el Dios de amor del NT?

¿Existe una diferencia entre el Dios de ira del AT y el Dios de amor del NT?

Recientemente un hermano que intercambiaba pensamientos sobre la pena de muerte con nosotros, planteó la siguiente pregunta:

“Como concilias el Dios amoroso, misericordioso, de toda gracia, tierno, salvador, que da su hijo para rescate de todo aquel que cree en él, del Nuevo Testamento, e.g., Jesús y la mujer adúltera, y el Dios vengativo, furioso, guerrero sanguinario, cruel y no perdonador del Antiguo”.

Francamente, yo he escuchado este error de parte de los críticos del cristianismo, pero nunca desde las filas mismas del cristianismo. Esto me confirma que estamos en serios problemas en tiendas del evangelicalismo. Yo no sé la afiliación de este amable lector, pero prefiero darle el beneficio de la duda y pensar que es evangélico. Lo cierto es que el planteo ha sido siempre propagado desde el sector ateo y/o escéptico, o bien proviene del cristianismo liberal y sus seguidores, a quien podemos llamar analfabetos bíblicos de corazones sangrantes.

Como respuesta a este concepto erróneo, digamos que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento presentan al mismo Dios, un Dios de amor y de juicio. En el Antiguo Testamento encontramos numerosas instancias en las cuales Dios juzga pueblos enteros cuando él lo considera necesario debido a que las circunstancias lo requieren de acuerdo con su plan y el castigo es siempre proporcional a la maldad de esos pueblos. Ejemplo claro de esto son las plagas que envió sobre Egipto (Ex. 7-11) y los castigos sobrevenidos sobre los habitantes de Canaán, pero también vemos el corazón de Dios derramando gracia y amor a través de todo el AT. Luego que Adán y Eva pecaron, Dios inmediatamente promete la venida de un redentor en un acto de misericordia sin igual (Gn. 3:15). No sólo ello, la pena por la desobediencia era la muerte. Dios extiende la vida de Adán y Eva por siglos, aunque en realidad comenzaron a morir en ese momento (hablo de muerte física).

Más adelante viene el diluvio. La tierra estaba llena de maldad, pero Dios provee el arca para Noé y su familia (Gn. 6:9-22). Este es un acto de amor y gracia. Los pactos que hizo Dios con Abraham y con David, la liberación de Israel de la opresión de sus enemigos (cuya causa era el pecado de Israel) cada vez que el pueblo oraba durante el período de los jueces, el envío de profetas para entregar a Israel la revelación especial, etc., fueron actos de un Dios de amor y de gracia, de un Dios tierno y salvador. Muchos otros ejemplos pueden ser citados.

En el Nuevo Testamento vemos al mismo Dios del Antiguo Testamento derramando su gracia y amor sobre su pueblo y los gentiles. Ahora el conducto de su misericordia es Jesucristo mismo, a quien podemos llamar “el amor encarnado”. Pero también vemos que de la boca de Jesús se escucharon los pronunciamientos más severos condenando al liderazgo judío (Mt. 23:27,28,33). Más adelante tenemos la fulminación instantánea de Ananías y Safira (Hch. 5:1-11), la muerte de Herodes quien muere comido por los gusanos (Hch. 12:23), el juicio sobre los cristianos que tomaban la cena del Señor indignamente, por lo cual unos estaban enfermos y otros ya habían muerto (1 Co. 11:30), el anuncio de Cristo sobre la destrucción de Jerusalén por haberlo rechazado (Mt. 24:2; Lc. 23:28-31) y muchas otras instancias.

Por último, la última descripción que usó nuestro lector para definir a Dios, en referencia al texto del AT, fue “un Dios no perdonador”. Esto es fácil de refutar cuando tomamos una concordancia y buscamos todos los versos que describen a Dios como un Dios perdonador. Un breve listado de estas referencias nos revelan frases como:

1) …[Dios] que perdona la iniquidad

2) … como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí

3) Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho

4) Oiré …. Y perdonaré sus pecados

5) … y perdonaste la maldad de mi pecado

6) … perdonaba la maldad … y no los destruía

7) Perdonaste la iniquidad de tu pueblo

8) De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar

9) ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad …?

Estos son sólo algunos ejemplos donde la Palabra de Dios revela el corazón de Dios en toda su magnanimidad.

Vemos así que el intento de crear una diferencia entre el Dios del AT y el NT es sólo el producto de mentes ignorantes del contexto bíblico y la idea no puede ser concebida por el cristiano genuino. Dios es un Dios de amor y un Dios de juicio. Esto es algo que deben recordar los que atacan su carácter y su revelación desde filas que se denominan cristianas. <>

Pablo Santomauro

“¿Quién creó a Dios? ¿De dónde viene Dios?”

Pregunta: “¿Quién creó a Dios? ¿De dónde viene Dios?”

Respuesta: El ateísta Bertrand Russel escribió en su libro “Why I am Not a Christian” (Por qué no soy un cristiano), que si es verdad que todas las cosas necesitan de una causa, entonces Dios debe necesitar también una causa. El concluyó de esto, que si Dios necesitaba una causa, entonces Dios no era Dios (y si Dios no es Dios, entonces obviamente Dios no existe). Esta fue básicamente una manera ligeramente más sofisticada de la infantil pregunta, “¿Quién hizo a Dios?” Aun un niño sabe que las cosas no vienen de la nada, así que si Dios es “algo”, entonces ÉL también debe tener una causa, correcto?

La pregunta es astuta, porque se basa en la falsa suposición de que Dios viene de alguna parte y entonces pregunta, dónde puede ser eso. La respuesta es que esta pregunta ni siquiera tiene sentido. Es como preguntar “¿A qué huele el azul?” El azul no está en la categoría de las cosas que tienen olor, así que la pregunta en sí misma es defectuosa. De la misma manera, Dios no está en la categoría de las cosas que son creadas, o llegan a existir, o son causadas. Dios no tiene causa ni procedencia de creación – Él simplemente existe.

¿Cómo sabemos esto? Bien, sabemos que de la nada, nada procede. Así que si alguna vez hubo un tiempo en que no existía absolutamente nada, entonces nada hubiera podido existir. Pero las cosas existen. Por lo tanto, puesto que nunca pudo haber habido absolutamente nada, algo tuvo que haber existido siempre. Esa cosa que ha existido siempre es a quien llamamos Dios.

www.GotQuestions.org/Espanol

¿Cual fueron las razones posibles, causa de la desaparicion de la iglesia primitiva en el norte de Africa?

¿Cual fueron las razones posibles, causa de la desaparicion de la iglesia primitiva en el norte de Africa?

La tragedia del eclipse casi total de la iglesia cristiana en el norte de África no tiene paralelo en la historia. En los siglos segundo, tercero y cuarto, Cartago fue uno de los grandes centros del cristianismo. El templo de Venus de aquella ciudad se había convertido en una iglesia cristiana. Entre los famosos padres de la iglesia contamos a los norafricanos Tertuliano, Cipriano y Agustín. Pero la conquista musulmana del siglo siete dejó apenas un débil vestigio de la fe cristiana en esa región donde se había predicado el evangelio tan elocuentemente.

¿Por qué sucedió eso? Kilgour, sugiere una razón que merece consideración. Dice él:

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Francis Collins dice que no mezclará la ciencia con la religión

Francis Collins dice que no mezclará la ciencia con la religión

En su primer día en el cargo, Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, la mayor institución científica del mundo por recursos, se mostró preocupado por el presupuesto de los próximos años y aseguró que no mezclará la religión con la ciencia.

Collins dijo que ha dimitido de su puesto en la Fundación BioLogos, para estudiar la fe y la ciencia, que él mismo creó. “Mis intereses personales no interferirán en las decisiones que tenga que tomar como director de los NIH”, dijo a los periodistas el pasado lunes.

El organismo que dirige Collins no ha visto aumentado su presupuesto en los últimos tres años, después de una etapa de gran crecimiento de fondos. “Los investigadores están desmoralizados, las buenas ideas no llegan a ninguna parte y Estados Unidos está perdiendo el liderazgo en investigación médica”, aseguró.

El científico tiene un proyecto que le seduce y que querría desarrollar en el organismo que dirige, un estudio de prospectiva sobre medio millón de personas que seguiría todos los aspectos de su salud a lo largo de una década para determinar las causas de las enfermedades. “Creo que si no empezamos un estudio de este tipo en los próximos 10 años nos arrepentiremos”, dijo.

gospelnews Nº 41,20 de agosto