Cuestionar a Dios es Fatal!

Cuestionar a Dios es Fatal!


Adán en Edén

Adán en Edén

Una de las características humanas más comunes es el cuestionar todo lo que no entiende. Esto es algo común en todos nosotros, y que inicia muy temprano en nuestras vidas. Los niños son el ejemplo típico de esto, ellos cuestionan todo! Podríamos decir que la palabra más común en su vocabulario es, “Porqué?”

Pero este problema es común en los adultos también. Cuántos de nosotros hemos cuestionado a nuestros jefes cuando nos ordenan hacer algo que no entendemos? Cuántos hemos cuestionado, inclusive, el consejo de personas más sabias que nosotros? Y mi pregunta para el día de hoy es : Qué hemos logrado, en la mayoría de los casos con ello? En la mayoría de los casos, nada!

Pues, la Biblia nos brinda un sabio consejo: Cuestionar a Dios es un error fatal. Es un hecho que comprobaron Adán y Eva en el Edén, y cuyas consecuencias vivió toda su descendencia. En Génesis 2, algún tiempo después  que Dios creara al hombre, le dice,

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;  17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Génesis 2: 16-17

En este pasaje vemos que Dios le da una orden a Adán y a Eva, podrán comer de todo árbol excepto el de la ciencia del bien y el mal, pues de hacerlo morirían. Lo que quiero se pregunten hoy es: qué es lo que no leemos justo después de que Dios les da ese mandamiento? Lo que no leemos es a Adán cuestionando el mandamiento de Dios. Adán no le pregunta a Dios: “Porqué no podemos comer del árbol de la ciencia del bien y del mal?” Porqué? Porque Adán tenía claro que Dios era Dios, el soberano e infinitamente sabio Dios creador de todo el universo. Adán sabia que podía confiar plenamente en que lo que Dios le dijo era verdadero y bueno para él.

Pero, que sucedió después? En Génesis 3 leemos acerca de la serpiente. Qué hizo Satanás? Aprovechando que Adán y Eva estaban separados, lo que intenta es engañar a Eva. Cómo? Primero, tergiversa las palabras de Dios. La serpiente le dice a Eva, “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3: 1). Eso fue una mentira! Dios nunca dijo eso. El mandamiento de Dios fue que podrían comer de todos los árboles del Edén excepto uno.

Qué hace Eva? La mujer le añade a las palabras de Dios. Eva dice, “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Génesis 3: 2-3). Eso no fue lo que Dios les dijo. Dios nunca les prohibió tocar el árbol, solamente les prohibió comer de su fruto.

Luego, vemos lo que hace Satanás, es decir, hace que Eva cuestione la palabra de Dios. Satanás le dice a Eva, “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3: 4-5). No moriréis? Ciertamente Dios había dicho que morirían! Pero Eva cuestiona la palabra de Dios y leemos en el verso siguiente,

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3: 6

Adán y Eva cuestionaron la sabiduría y el mandamiento de Dios. Qué les sucedió? Justo lo que Dios les había dicho que sucedería, murieron. Pero, no sólo murieron espiritualmente, sino que esa muerte espiritual a causa del pecado les hizo enemigos de Dios. Desde ese momento ya no podían tener comunió con Dios, por lo cual el Todopoderoso los echó de Su presencia y los maldijo. Y todos conocemos la historia hasta nuestros días.

Cuál es mi punto? Lo que deseo dejar claro es que cuestionar la Biblia, que es la palabra de Dios trae consecuencias fatales. Falsos maestros en la actualidad lo hacen sin temor, cuestionando la doctrina del pecado original; cuestionando la doctrina de la expiación sustitucionaria de Cristo; cuestionando la doctrina de la depravación del hombre; cuestionando la doctrina de la santificación; la doctrina de la elección, etc.

Inclusive hay hombres que cuestionan lo que dice Dios acerca de la creación. Vemos a cristianos cuestionando Génesis 1 y 2, prefiriendo seguir las enseñanzas de hombres falibles que no estuvieron con Dios cuando Él creó el universo. Esta es la estrategia de Satanás, hacer que los hombres cuestionan la palabra clara de Dios. La Biblia es la palabra de Dios, Su revelación de como son todas las cosas, desde la creación del universo, hasta la maldad del hombre, la necesidad de un redentor, la revelación de Cristo como ese medio, y los que sucederá al final de los tiempos. Dios habla claramente, y los hombres aún así continúan cuestionando Su palabra.

Qué es lo que desea Satanás trayendo esas preguntas a la mente de un cristiano? Su destrucción. Satanás desea que los creyentes duden la palabra de Dios, en cualquiera de Sus puntos, para que se aparten de la verdad y se vayan detrás de fábulas y mitos. Todo verdadero creyente temerá a Dios y aceptará Su palabra como verdadera. Algo típico de los falso maestros y falsos creyentes es dudar de la palabra de Dios. no seamos como ellos, y especialmente, no seamos como Adán. Aceptemos la Biblia como la verdad.

sujetosalaroca.org


Hijo de Dios

Hijo de Dios

Hijo de Dios es un concepto teológico utilizado en las religiones judía y cristiana para designar a una persona que tiene una relación directa e íntima con la divinidad. Sin embargo, las características e implicaciones de la expresión son muy diferentes en ambas tradiciones religiosas.

El Hijo de Dios en la tradición judía

En el judaísmo, la expresión Hijo de Dios surge ligada al inicio de la monarquía, a finales del siglo XI a. C.

El pueblo judío necesitaba una figura gobernante que uniera de modo eficaz a las tribus de Israel contra los frencuentes enfrentamientos que mantenían con los pueblos vecinos.

Según puede seguirse en la Historia de Palestina:

1020 a. C. – El pueblo de Israel, dirigido por Samuel, derrota a los filisteos en Mispá, al norte de Jerusalén. Israel pacta con los cananeos para mantener el control contra los filisteos. Se inicia la monarquía en Israel, que nombra rey a Saúl, natural de Gueba, a unos 5 km al norte de Jerusalén, de la tribu de Benjamín. Saúl derrota a la coalición de filisteos y amorreos. Es derrotado y cae muerto en la batalla de Guilmoa por la alianza de filisteos y cananeos.

Sin embargo, el nombramiento de un rey tuvo el rechazo de los más conservadores, que no admitían en Israel la presencia de otro rey que Dios (Jueces 9; 1 Samuel 8).

1000 a. C. – A Saúl le sucede el rey David, de la tribu de Judá. Tras arrebatar Jerusalén a los jebuseos, trasladó a esta ciudad fortificada la corte, que estaba en Hebrón. Trae a Jerusalén el Arca de la Alianza, que se encontraba en Quiryat Yearim. Absalón, hijo de David, se subleva y se erige en rey de Hebrón, aunque es derrotado y muerto por las tropas de David. Israel extiende sus dominios en Palestina derrotando aamonitas y arameos, llegando hasta Damasco. Israel pacta con los sidonios para mantener el control contra los filisteos.

David consolida la monarquía en Israel. Para acallar las protestas de los que se oponían a tener por rey a alguien distinto a Dios, el profetaNatán aporta una fórmula que en realidad ya existía en Egipto o en Babilonia. Durante la consagración del rey, se proclama un oráculo de Dios según la fórmula: “Tú eres mi hijo; yo soy tu Padre”. De este modo, David pasa a tener el título de Hijo de Dios. La dinastía de David tuvo continuidad en el reino de Judá y esto dio lugar a la expresión Hijo de David, equivalente a Hijo de Dios.

El Hijo de Dios en la tradición cristiana

Posteriormente, los Evangelios dan el título de Hijo de Dios, Hijo de David e Hijo del Hombre indistintamente a Jesús de Nazaret. Quizá los primeros discípulos asociaron el título judío de Hijo de Dios con Jesús, lo que reforzaría su imagen mesiánica. En cualquier caso, con el paso de los años y la expansión del Cristianismo en el ámbito helenístico y romano, el concepto de Hijo de Dios dejó de ser sólo un título que hacía referencia a una filiación real judía y adquirió otras connotaciones teológicas sobre la naturaleza divina o semidivina de Jesucristo. En la polémica arriana del siglo IV, se discutió si el Hijo de Dios era consustancial (homoousios) al Dios Padre o si era una criatura creada. En la gran mayoría de iglesias cristianas se identifica actualmente al Hijo de Dios con la segunda Persona de la Trinidad.

CREACIONISMO, O EL PELIGRO QUE VIENE DEL… OESTE

CREACIONISMO, O EL PELIGRO QUE VIENE DEL… OESTE (I)

Jordi José y Manuel Moreno
URL:http://www.elpais.es

(Artículo publicado originalmente en “El País”)

Nos separan unos miserables 150 millones de años luz del Sol… Así de rotundo (y de erróneo) se expresaba Arturo Pérez-Reverte en su ejemplar novela “La piel del tambor” (1995). Vivimos en un universo de dimensiones astronómicas… Un entorno en el que las modestas escalas de medida humanas sufren un severo revés para plasmar su verdadera inmensidad.

Los astrónomos, tras siglos de obsesivos esfuerzos, han brindado un complejo corpus de
conocimiento, perfeccionando constantemente merced a nuevos y más ambiciosos  avances (tanto teóricos como experimentales).

El universo no se mide en metros ni en kilómetros: pársec y años luz (o millones de ellos, al hablar del universo en su conjunto) se han erigido en los protagonistas de la escala de (grandes) distancias. Hasta ahora. En esta sociedad que duda de todo existe un creciente sector de tintes
fundamentalistas que intenta socavar las bases de la ciencia moderna.

Paradoja de paradojas: en una sociedad más tecnificada que nunca, los hay que dudan de la ciencia. Y no hablamos de sus posibles aplicaciones, algunas ciertamente cuestionables, sino de sus mayores logros, como la teoría de la evolución o el origen del universo.

Es el caso del denominado Institute for Creation Research, que de la mano de panfletos como “Impact”, está inundando el planeta con doctrinas pretendidamente científicas que se sustentan con la solidez de un castillo de naipes. En una de sus ediciones, estos abanderados de la fe arremetían frontalmente contra la edad del universo, incómodo resultado de la ciencia  ortodoxa que choca frontalmente con una interpretación textual de textos bíblicos.

El artículo, que empieza de forma prometedora definiendo correctamente el año luz como unidad de distancia, pasa rápidamente a cuestionar la existencia de galaxias a millones de años luz de distancia.

¿Por qué?, se preguntarán: pues porque al observar galaxias a, pongamos, 5000 millones de años luz, estamos midiendo fotones emitidos hace 5000 millones de años, lo que se da de bruces con la supuesta antigüedad de 6000 años pretendida por los creacionistas. Dicho sea de paso, el pasado mes de marzo se dio a conocer el descubrimiento de la galaxia Abell 1835 IR1916, el
objeto más lejano jamás encontrado, a unos 132.000 millones de años luz.

La cosa tiene su gracia porque el artículo de “Impact” se permite el lujo de presentar “pruebas” que refutan -en su opinión, claro está- la existencia de galaxias a millones de años luz. En primer lugar, se menciona que las distancias en el espacio no se pueden determinar con precisión (cosa que no deja de ser cierta, aunque incompatible con un “universito” de sólo 6000 años luz de tamaño), para pasar a esbozar una serie de patrañas sin sentido físico.

Destaca la sorprendente “teoría” según la cual la luz podría perder velocidad conforme avanza por el espacio. ¿Cómo y por qué?, se preguntarán: el texto, cual curso práctico de bricolaje, deja ese “pequeño ejercicio” al lector… Como único soporte, el artículo cita una teoría (publicada, claro está, en otra revista creacionista; o el pez que se muerde la cola…) según la cual “podría ser” que la luz se hubiera frenado 500.000 millones de veces en 6000 años. “Podría ser”… La verdad, no es que suene mucho a método científico… Los amantes de la jerga pseudocientífica encontrarán fascinante otra de las hipótesis: la alteración de la permeabilidad y la permitividad del vacío (propiedades que fijan el valor exacto de la velocidad de la luz) justo en la época del diluvio universal, que habrían reducido adecuadamente el valor de la velocidad de la luz…

Y hablando de diluvios: la cosa termina por hacer agua cuando, a modo de prueba final, se cita directamente la Biblia para “demostrar” que, de la misma manera que Dios creó a un Adán adulto, la Tierra y el universo fueron creados a propósito con “aspecto” de viejo. Por supuesto, el texto evita cualquier mención a las técnicas modernas de datación radiactiva que ponen
en jaque esa peculiar visión de un Dios juguetón, al que le gusta gastar bromas y hacer que los objetos -el propio universo- parezcan más viejos de lo que son…

El diario italiano “La Repubblica” en su edición del pasado 15 de marzo publicaba un artículo con los planes de reforma educativa que defiende el Gobierno de Berlusconi: eliminar del programa de ciencia la teoría de Darwin sobre la evolución de los seres humanos. Una idea aberrante que, de confirmarse, colocaría a Italia en la onda de la más aborrecible tendencia creacionista que arrasa los currículos de varios Estados norteamericanos. A este paso, las futuras generaciones sólo sabrán de Darwin por la etiqueta de Anís del Mono… Y es que parece haber mucho experto suelto con ganas de hacer el ídem con el currículo docente.

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¿PRUEBAN LA TERMODINÁMICA LOS TEXTOS BÍBLICOS? (y II)
Por Jordi José y Manuel Moreno

Coincidiendo con el controvertido estreno cinematográfico de La Pasión, dirigida por Mel Gibson, y las vacaciones de Semana Santa, parece oportuno hacer un poco de historia sobre las grandes pasiones que desata la religión, de la mano de la cada vez más influyente corriente creacionista. Corría el año 2000, y un delirante artículo titulado Los ‘lobbies’cristianos de
derechas pretenden revocar la segunda ley de la termodinámica, veía la luz y generaba en la Red toda suerte de indignados comentarios. ¿Qué pretenden estos científicos, enseñar a nuestros hijos?, cuestionaba Ralph Reed, ex presidente de una influyente organización denominada Coalición Cristiana.

“¿Que el universo se expandirá indefinidamente hasta su muerte térmica? Esa es una visión difícilmente optimista de un mundo creado por el Señor”. Otras opiniones vertidas en el mismo artículo no se quedaban atrás: “No me gustaría que mi hijo creciera en un mundo que se dirige a su muerte térmica y a su dispersión en el vacío. Ningún padre decente lo querría”. Y la
puntilla: “Esto es América. Y en este país, Dios nos ha dado el derecho a cambiar las leyes que no sean cristianas”. No se alarmen: el artículo no es más que una patraña publicada en el noticiario satírico The Onion (www.theonion.com).

Impact, boletín oficial del Institute for Creation Research, publicaba en 1991 otro interesante artículo: ‘Los descubrimientos de la ciencia moderna verifican las Sagradas Escrituras’. El texto, esta vez pretendidamente serio, escrito por Duane T. Gish, empieza con toda una declaración de
intenciones: “Todos conocemos ideas, opiniones y teorías de algunos científicos que contradicen porciones de las Escrituras, pero si somos cuidadosos al separar lo que son hechos irrefutables de meras teorías, descubriremos que no hay contradicción alguna entre los hechos científicos y la Biblia”.

El truco, claro está, consiste en catalogar aquello que conviene como “hecho irrefutable” y lo que no como “mera teoría”… Analizaremos en esta entrega la irrefutabilidad de algunas pruebas esgrimidas por Gish en defensa de una Biblia textual, en la que no hay cabida para interpretaciones de las Escrituras, como las que sostienen otras religiones (por ejemplo, el catolicismo).

Ese es, dicho sea de paso, el verdadero talón de Aquiles del creacionismo y su razón de ser… Obviaremos la curiosa interpretación que Gish realiza de los Salmos, en su opinión, verificados por el Segundo Principio de la Termodinámica, para abordar directamente las tesis que el autor esgrime en defensa del Génesis.

Para ello, Gish invoca el Primer Principio de la Termodinámica (que en su formulación más elemental establece que no puede transformarse calor en trabajo mecánico con un rendimiento del 100%): “Si hay un Segundo Principio de la Termodinámica, debe existir por supuesto una Primera Ley”. Sin comentarios… “El Primer Principio establece que la cantidad total permanece siempre igual. Uno no puede obtener algo de nada, de la misma forma que uno no puede tomar algo y hacer nada con ello”. O lo que es lo mismo: con ese enrevesado lenguaje, ¿han entendido algo de nada o nada de algo? Argumentos como éste sirven de prueba irrefutable a Gish -no lo
olviden, un destacado líder creacionista- de que el Génesis es científicamente demostrable: ya saben, la idea de que un Dios creador erigió el Universo en sólo seis días y al séptimo descansó.

En opinión de Gish: “Si pudiera demostrarse que en algún lugar del Universo materia o energía se materializan de la nada, estas afirmaciones bíblicas de una creación finalizada serían falsas. Y recíprocamente. Como lo contrario ha sido verificado, una vez más podemos decir que la Biblia ha superado una evidencia científica”. No intenten que sus hijos empleen argumentos de tan
poco peso en sus exámenes o muy posiblemente no se graduarán (por lo menos en Europa).

Una prueba científica requiere algo más que palabrería. “Aunque la Biblia no sea un libro de ciencia, en todos los casos en los que propone afirmaciones científicamente comprobables, la Biblia ha demostrado ser científicamente precisa”. Claro, siempre que no se invoque al Big Bang, la teoría de la evolución, la datación de la Tierra u otros molestos miles de ejemplos que los creacionistas agrupan en la categoría de “meras teorías”.

El síndrome de la proyección y los creacionistas

El síndrome de la proyección y los creacionistas

Junio 20, 2008

En psicología se llama proyección al acto de acusar a los demás justo de lo que tú mismo haces. Esa es una de las estrategias favoritas de los creacionistas. Ellos acusan a los evolucionistas de que no existe ni una sola prueba científica que valide la teoría de la evolución, cuando ésta cuenta con miles de evidencias a su favor, mientras que la creación que ellos describen es la que no tiene ni una sola prueba validable y por tanto se debe de entender como un milagro.

También se acusa a la evolución de ser una religión, cuando no es más que una teoría científica que intenta explicar la biodiversidad, mientras que lo suyo SI es una religión; cómo prueba está el hecho de que uno de los elementos más frecuentes en sus debates es la introducción de citas bíblicas.

Y además acusan a la ciencia en general de estar revisando continuamente sus resultados, de contradecirse; cuando esa es precisamente una de las fortalezas de la ciencia, que está en constante revisión y análisis.

Como dijo Carl Sagan: “en ciencia la única verdad sagrada que existe es que no hay verdades sagradas”. Pero ellos se presentan como infalibles. Pues a pesar de contar con mensajes teóricamente divinos que proceden del más allá, está claro que no saben interpretarlos. Y por tanto, ¿hemos de creerles cuando basan su conocimiento en experiencias no adquiridas por la observación/experimentación y que son interpretables según la persona que lo hace?

Un ejemplo de lo que digo se presenta en el artículo publicado por Martin Gardner titulado “La Segunda Venida” que se publica en su libro “El ombligo de Adán y Eva”. Os copio aquí un extracto del mismo.

A medida que se aproximaba el año 2000, los fundamentalistas protestantes (incluyo a los miembros de las Iglesias pentecostales y a sectas marginales como los adventistas del Séptimo Día y los testigos de Jehová) se fueron convenciendo cada vez más de que la Segunda Venida del Señor era inminente. Se publicaron, docenas de libros estridentes que demuestran que una correcta interpretación de los libros de Daniel y de la Revelación indica sin lugar a dudas que el arrebato de los creyentes, la batalla del Armagedón y el fin del mundo que conocemos ocurrirán muy pronto.

Cualquiera pensaría que los que creen en la inminencia del retorno de Cristo estarían algo preocupados por el hecho de que, desde que se escribieron los Evangelios, un gran número de cristianos ha interpretado las señales bíblicas del fin del mundo aplicándolas a su generación. Pero la triste historia de estas profecías fallidas no ha dejado huella en los esquemas mentales de los fundamentalistas actuales.

Incluso Billy Graham, que debería estar más avisado, lleva décadas predicando y escribiendo sobre el inminente retomo de Jesús. Reconoce que nadie sabe la fecha exacta, pero cree que todas las señales indican que el gran acontecimiento se nos está viniendo encima.

Se dice con frecuencia que la excitación por la Segunda Venida, centrada en el año 2000, era equiparable al pánico por el fin del mundo que se extendió por toda la Europa cristiana al acercarse el año 1000. A medida que se aproximaba el año 2000, se han hecho en todo el mundo cientos de predicciones acerca de la fecha del retomo del Señor. He aquí algunos ejemplos recientes que resultan especialmente cómicos.

En 1988, Edgar C. Whisenant, de 56 años, ingeniero de cohetes de la NASA retirado y residente en Littie Rock (Arkansas), publicó un librito de bolsillo titulado 88 Reasons Why the Rapture Will Be in 88 (“88 razones por las que el arrebato ocurrirá en el 88”). La editorial, una empresa de Santa Rosa (California), aseguraba haber vendido o regalado más de seis millones de ejemplares.

El libro predecía que el éxtasis tendría lugar el 11, el 12 ó el 13 de septiembre de 1988. Cuando vio que no ocurría tal cosa, Whisenant encontró un pequeño error en sus cálculos, y trasladó la fecha al 1 de septiembre de 1989. Cuando también esta fecha resultó equivocada, Whisenant decidió mantener la boca cerrada de ahí en adelante. Le dijo a un periodista que estaba tomando medicación para combatir la esquizofrenia paranoide, pero que su condición mental no tenía nada que ver con sus cálculos.

El libro de Robert W Faid Gorbachev! Has the Real Antichrist Come? («¡Gorbachov! ¿Ha llegado el auténtico Anticristo?») fue publicado en 1988 por Victory House, una editorial fundamentalista de Tulsa. En la cubierta se presenta a Faid como ingeniero nuclear y autor de A Scientific Approach to Christianity. Vive en Taylors (Carolina del Sur). Aplicando complicados sistemas de numerología, Faid ha descubierto que en uno de dichos sistemas el nombre completo de Gorbachov suma 666, y en otro suma 888, un número que Faid identifica con Jesús. Así queda demostrado que Gorbachov es a la vez la Bestia de la Revelación y el falso Cristo. La Segunda Venida, advierte Faid, tendrá lugar en 2000 o poco después. Una parte de este enloquecido libro se reprodujo en Harper’s Magazine (enero de 1989). No tengo ni idea de si Faid sigue creyendo que el pobre Gorby es la encamación de Satán.

En 1992, en Seúl (Corea del Sur), Lee Jang Rim, dirigente de una de las aproximadamente doscientas iglesias protestantes del país, provocó una histeria a nivel nacional al anunciar que el Apocalipsis tendría lugar el 28 de octubre de 1992. La profecía se basaba en una visión que había tenido un muchacho de 16 años. Veinte mil fundamentalistas coreanos de Corea del Sur, Los Ángeles y Nueva York se tomaron en serio la predicción. Cientos de ellos dejaron sus trabajos y sus familias y se hicieron practicar abortos para prepararse para su viaje al cielo.

La iglesia de Rim pagó costosos anuncios en el Los Angeles Times y el New York Times, exhortando a los lectores a prepararse para el viaje a través de los cielos y a negarse a permitir que se les imprimiera en la frente o en la mano derecha un código de barras con el número 666.
Policías antidisturbios, agentes de paisano y periodistas se agolparon frente a las iglesias coreanas, flanqueados por coches de bomberos, ambulancias y focos. Los creyentes se tomaron con calma el fallo de la profecía y no hubo informes de disturbios. Sólo de tristeza. En diciembre de 1992, Rim fue detenido y condenado a dos años de cárcel por haber estafado 4,4 millones de dólares a su rebaño. ¡Había invertido el dinero en bonos que no daban beneficios hasta el año siguiente!.

En 1992, Harold Camping publicó, en una editorial dedicada a libros de belleza, su obra 19947. En ella predecía que la Segunda Venida tendría lugar en septiembre de dicho año. En 1993 publicó una secuela titulada Are You Ready? En conjunto, los dos libros suman 995 páginas. Camping, que estudió ingeniería civil, dirigió una empresa de construcción con la que ganó dinero suficiente para fundar en 1959 Family Stations, Inc. En poco tiempo, llegó a controlar 39 emisoras de radio. En calidad de estudioso laico de la Biblia, Camping presentaba un coloquio radiofónico nocturno desde su sede central en Oakland (California).Cuando pasó septiembre sin señales del Señor, Camping cambió la fecha al 2 de octubre. Cuando también ese día pasó sin que ocurriera nada, se le agotaron las excusas y decidió no aventurar más fechas.

Entre las sectas protestantes, los adventistas del Séptimo Día siguen siendo los que más vociferan prediciendo la inminente Segunda Venida, aunque ya no señalan fecha para el acontecimiento. Esta Iglesia tuvo su origen en las enseñanzas de un ignorante granjero llamado William Miller. Estudiando la Biblia se convenció de que Jesús regresaría en el año 1843. Al ver que no sucedía tal cosa, cambió la fecha al 22 de octubre de 1844. Cuando vio que también esta predicción fallaba, Miller tuvo la sensatez de dejar de predecir, pero los milleristas, sin amilanarse, decidieron que la fecha correcta era el 22 de octubre de 1845. Más adelante, se cambió a 1851. A partir de aquel año, los líderes adventistas comprendieron sabiamente que tanto señalar fechas estaba dando mala reputación a la secta. En Mateo 24, Jesús describe el oscurecimiento del Sol y la Luna y la caída de estrellas del cielo, como señales de la inminencia de su retomo. «En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todas estas cosas sucedan».

Los estudiosos liberales de la Biblia hace mucho tiempo que están de acuerdo en que «esta generación» se refiere a la generación de los que escuchaban las palabras de Jesús. Puesto que no regresó durante aquella generación, los fundamentalistas de todas las modalidades se han visto obligados a reinterpretar las palabras de Jesús de maneras menos plausibles. William Miller predicaba que el oscurecimiento de la Luna y el Sol tuvo lugar en 1780, y que la predicción de la caída de estrellas se había cumplido en 1833, bajo la forma de una espectacular lluvia de meteoros. La generación que había contemplado aquellos sucesos, sostenía Miller, sería también la generación que vería al Señor regresar en toda su gloria.
Aproximadamente hasta 1933, la literatura de loS adventistas del Séptimo Día defendía estas opiniones de Miller. Los libros adventistas contenían vistosas imágenes del día tenebroso y las «estrellas» que caían. La Iglesia predicaba que, sin duda. Jesús regresaría durante la vida de al menos algunos de los que habían presenciado la lluvia de meteoros de 1833. Cuando resultó embarazosamente evidente que aquello no podía ser, la Iglesia eliminó rápidamente de su literatura todas las referencias al día tenebroso y a la caída de estrellas.

Los testigos de Jehová tienen un historial de predicciones fallidas aun peor que el de los adventistas. Predican que Jesús regresó ya en 1914, pero aquél fue un regreso invisible, espiritual. Sin embargo, también predicaron que en 1914 comenzaría el Armagedón, al que seguiría la destrucción de todas las naciones y el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra. Como esto no sucedió, cambiaron la fecha a 1915. Al pasar aquel año, trasladaron de nuevo la fecha a 1918. Sin dejarse arredrar por el fallo de 1918, eligieron como nueva fecha 1975. Que yo sepa, desde entonces la organización ha dejado de proponer fechas, aunque sigue predicando que se aproxima el final y que millones de los que ahora viven no morirán nunca. Es inútil sacar todo esto a colación cuando un testigo llama a tu puerta, porque casi todos los testigos actuales ignoran la estrafalaria historia de su iglesia y los errores y pecados de Charles Taze Russell, fundador de su secta.

Fuente:

Dr. Manuel Carmona, El síndrome de la proyección y los creacionistas

(http://oldearth.wordpress.com)