Con respecto a los órgános vestigiales


Con respecto a los órgános vestigiales

Robert Wiedersheim, anatomista alemán, publicó en 1893 una lista de 86 órganos vestigiales’, luego la aumentó a 180; entre ellos:

– Adenoides- Se conoce actualmente que en la infancia, es un órgano de defensa ante ataques bacterianos. Sirven de filtro, produciendo anticuerpos frente a las infecciones

-El apéndice: Ahora se sabe que ayuda al sistema inmunológico del cuerpo, también proporciona un sitio de almacenaje para bacterias beneficiosas, durante la limpieza natural del intestino. También secreta un aceite para la lubricación del intestino grueso.

– Paratiroides: En realidad son glándulas endocrinas situadas en el cuello, generalmente localizadas en los polos la de glándula tiroides, y producen la hormona paratiroidea, que participa en el control de la homeostasis del calcio y fósforo, así como en la fisiología del hueso.

– Glándula Pineal: La Ciencia sabe perfectamente que esta glándula, llamada también epífisis o “tercer ojo”, actúa como fotoreceptor. En mamíferos no existen fotorreceptores, pero está estrechamente relacionada con la función fotosensorial. Así pues, se puede considerar que la pineal es parte de las vías visuales, conviertiendo la información lumínica en secreción hormonal.

– Glándula Pituitaria: Hoy se reconoce como una de las glándulas más importantes y complejas del cuerpo, renombrada como Hipófisis. Secreta la Hormona del crecimiento (GH); estimula la síntesis proteica, evita la captación de glucosa por parte del músculo y los adipocitos; además induce la gluconeogénesis.

Su efecto más importante es quizás que promueve el crecimiento de todos los tejidos y los huesos, en conjunto con las somatomedinas.

Un déficit de esta hormona causa enanismo y un aumento (ocasionado por un tumor acidófilo) ocasiona gigantismo en niños, y acromegalia en adultos, (consecuencia del previo cierre de los discos epifisiarios).

También activa la Prolactina (PRL) u hormona luteotrópica, que estimula el desarrollo de los acinos mamarios y estimula la traducción de los genes para las proteínas de la leche.

– Músculo Plantar: Lo inerva el nervio ciático poplíteo externo; es un auxiliar que reafirma los gemelos y el músculo sóleo

– El timo: El timo es una glándula, uno de los controles centrales del sistema inmunitario del organismo. Ejerce una clara influencia sobre el desarrollo y maduración del sistema linfático y en la respuesta defenso-inmunitaria de nuestro organismo. Se está estudiando también su influencia en el desarrollo de las glándulas sexuales y en el crecimiento.

– Amígdalas: Tienen una función vital: representan la segunda trinchera defensiva del organismo ante invasiones bacterianas. Constituyen el anillo linfático de Waldeyer: los linfocitos entran enseguida en contacto con los gérmenes patógenos que hayan podido penetrar por la nariz o por la boca y de esta forma desencadenan una pronta respuesta defensiva.

O sea, las absurdas calificaciones de vestigiales, solo se debieron a una ignorancia que la propia Ciencia desacreditó más tarde. Ante tantos errores, algunos biólogos más humildes e inteligentes reconocen la dificultad de identificar órganos inútiles:

– ‘Its shortcomings have been almost universally pointed out by modern authors, but the idea still has a prominent place in biological mythology.’ (P. Erlich and *R. Holm, The Process of Evolution (1963), p. 66)

– Since it is not possible to unambiguously identify useless structures, and since the structure of the argument used is not scientifically valid, I conclude that `vestigial organs’ provide no special evidence for the theory of evolution. (S. Scadding, Do `Vestigial Organs’ Provide Evidence for Evolution?” Evolutionary Theory (1981), pp. 173-176)

Sin embargo, el empecinamiento continúa; y aunque la lista se ha reducido considerablemente, los evolucionistas más tercos, en lugar de pensar con raciocinio: ‘Ya nos equivocamos una vez, esperemos a futuras investigaciones’, prefieren seguir con la embestida irracional: ‘Esta vez sí; nos erramos antes, pero nosotros, los de este tiempo, somos más capaces y tenemos la razón’.

Así actúa y actuará la soberbia y la autosuficiencia de aquellas personas en cuyo corazón se haya encontrado caldo de cultivo para incubar.

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