JEZABEL

JEZABEL

Una de las características de Jezabel es el deseo de controlarlo todo, y además de mantener un fuerte lazo de vigilancia sobre las personas. Jezabel se siente como en su casa cuando personas en autoridad le abren la puerta. Quiere desviar la atención de lo que Dios está hablando a través de sus s vigías, profetas y atalayas. Jezabel minimiza la labor del vigía, pone en duda la labor del Atalaya, y trata de eliminar al profeta que expone la presencia Jezabélica en dónde esta se manifieste.

Por tanto, os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente Isaías 30:13

El pecado de Jezabel radica en su incapacidad de respetar los lineamientos y autoridad dadas por Dios a través de Su Palabra. Dios es un Dios de orden y el ha puesto cabeza a la mujer, y ha puesto cabeza a la iglesia: JESUCRISTO es la cabeza de la iglesia, y la cabeza da dirección al cuerpo a través del Espíritu Santo. Así mismo el Varón es cabeza de la mujer, y éste recibe dirección de Dios cuando se encuentra sujeto a Jesucristo. Jezabel es insubordinada, no quiere sujetarse a autoridad alguna, y lo peor del caso, daña a los demás especialmente aquellos a quienes no puede gobernar o no puede engañar, porque la resisten.

Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; Isaías 58:9

Cabe mencionar que Jezabel brinca de persona en persona, y no hace distinción entre hombres y mujeres, lo único que le importa es parar la obra de Dios y para ello usa personas que no se aperciben de su presencia. Es un espíritu que prolifera amenazas contra los siervos de Dios. Además, es rebelde y contumaz. No quiere sujetarse ni subordinarse ante nadie.

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Romanos 13:2

Cuando Jezabel pierde el control hace berrinches y patalea demostrando así su incapacidad de sujetarse a la voluntad de Dios. Jezabel se siente más a gusto cuando personas en autoridad en la iglesia –Pastores, líderes- le dan lugar. Entonces no dudará en llamar a espíritus de división, celos, contiendas, pleitos, disensiones, contenciones, y si es posible, así parar la obra de Dios en esa iglesia. ¿Incongruente? Si, la persona que es influenciada por Jezabel está destruyendo con sus propias manos su iglesia. Jezabel florece cuando hay desacuerdos: si dos líderes no se pueden poner de acuerdo en algo, entonces entra Jezabel a decir la última palabra y se impone como si fuera la verdad, cuando la última palabra debiera tenerla Dios. Lo mismo hace entre esposos, ovejas, siervos, etc. Dónde dos no pueden ponerse de acuerdo, Jezabel interviene.

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Mateo 15:7-8

Jezabel usa la boca para maldecir: habla división entre hermanos, celos entre hermanos, desacuerdos entre esposos, se mete entre dos que necesitan estar de acuerdo. No te confundas, no es profeta, es más un espíritu de brujería que usa la boca para maldecir y parar la obra de Dios. En el nombre de Jesús, los hijos de Dios que se aperciben de su presencia tienen que CANCELAR cada maldición que sale de la boca de Jezabel, y también tienen que orar DE ACUERDO en el Nombre de Jesús para que Jezabel sea expuesta a la luz admirable de Cristo, y sea expulsada de la iglesia, pero sobre todo para que todos vean los efectos de Jezabel y nunca jamás vuelvan a darle cabida o lugar. JEZABEL sólo puede usar a personas cuyos corazones se han apartado de Dios o han dado cabida a la vanidad, la falta de visión, la falta de oración y han desobedecido a Dios en rebeldía.

¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Números 23:8

Las personas que tienen discernimiento, necesitan LEVANTARSE EN CONTRA DE JEZABEL, pero tener mucho cuidado de amar y bendecir a la persona que Jezabel está usando. Nuestra lucha no es CONTRA CARNE Y SANGRE sino contra principados y potestades en las regiones celestes. También tienen que PEDIRLE A DIOS que no permita que Jezabel siga usando a su gente en contra de su gente misma. Jezabel es experta en sembrar semillas de división, usa la información tergiversada, mete hilo para sacar hebra, husmea donde no le llaman, quiere obtener información por medios ilícitos, deduce y aduce cosas que no tienen soporte. En su afán por controlarlo todo, Jezabel se envuelve en un sin fin de cosas dentro y fuera de la iglesia. Da su opinión sin que nadie se la pida, impone su criterio por sobre el de los demás.

También tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba a Mahanaim. Mas él mismo descendió a recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová diciendo: Yo no te mataré a espada 1 de Reyes 2:8

No es novedad, Jezabel maldice cuando se apercibe de lo que Dios está haciendo o está por hacer. Jezabel usa a personas que dan lugar en sus corazones a la envidia, los celos, y otros frutos de la carne. La persona que esto hace necesita ser liberada y la única manera de que ésta persona sea liberada es orando por ella y pidiéndole a Dios que no permita que Jezabel se acerque a tu casa, a tu iglesia, y a tu ciudad. Si te das cuenta de que Jezabel está obrando en contra tuya o de tu servicio al Señor, es para que tu BENDIGAS A ESA PERSONA pidiéndole a Dios que no permita que Satanás la use en contra de ti, de tu iglesia, de tus lideres, y especialmente en contra de la obra, los planes y los objetivos de Dios para ti, para tu ciudad, para tu país, y para el Reino de Dios mismo.

Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Ezequiel 33:8

NO LO OLVIDES: tu lucha no es contra la persona, sino contra el ESPIRITU JEZABELICO que se ha manifestado en contra de los hijos de Dios desde el principio. No lo olvides: Si Satanás envía a la mismísima Jezabel a atormentar a tu iglesia, es porque GRANDES PLANES TIENE DIOS para esa iglesia, y para cada uno de sus hijos. Levántate contra Jezabel ayunando y orando por las personas que Jezabel está usando. LEVANTATE Y CANCELA las maldiciones que han salido de su boca. LEVANTATE Y ORA a favor de los hijos de Dios que por ignorancia o falta de discernimiento no se dan cuenta que JEZABEL es un espíritu inmundo que es enviado a MERMAR relaciones, a debilitar lazos, a romper estructuras y crear caos. QUE EL SEÑOR REPRENDA A SATANAS, SU OBRA Y SUS FRUTOS EN TU IGLESIA Y EN LA MIA. Levántate y ora por las personas que Jezabel usa, y por las personas contra quien Jezabel se levanta, y entonces tus manos serán limpias pues tú habrás hecho lo que se requiere de ti, que ves. Y que viendo hagas algo, intercediendo y orando por los hijos de Dios y cancelando la obra de Jezabel en contra de tu iglesia. Escrito está: Someteos a Dios: Resiste al diablo y éste huirá de ti. [Santiago 4:7]

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Hans Küng anima a cristianos y judíos a reconocer a Muhámmad como profeta

Hans Küng anima a cristianos y judíos a reconocer a Muhámmad como profeta

Considera un prejuicio dogmático el no reconocer a Muhámmad como profeta
Corán Sunna – 25/01/2007 0:21 – Autor: Hans Küng – Fuente: Webislam

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Hans Küng apuesta por la reciprocidad
En su libro “El Islam, Historia, Presente, Futuro” declara que también después de Jesús hay auténticos profetas y que es un prejucio dogmático lo que lleva a los cristianos a reconocer como profeta a Amós, Oseas, Isaías, Jeremías y al extremamente violento Elías, pero no a Muhámmad. El reconocimiento de Muhámmad como profeta tendría consecuencias enormemente positivas para el entendimiento entre cristianos y musulmanes, según el teólogo suizo.

En palabras de Hans Kúng:

“Como es buen sabido, hay muchas religiones que no conocen profetas en sentido estricto: los hindúes tienen sus gurúes y su saddhus, los chinos sus sabios, los budistas sus maestros;pero a diferencia de judíos, cristianos e incluso musulmanes, ninguno de ellos tiene sus profetas. Sin embargo, no cabe duda de que si alguien, en toda la historia de las religiones, es llamado sencillamente “el Profeta”- porque afirmaba ser tal y nada más que tal- ese no es otro que Muhámmad. También el cristiano (o el judío) ortodoxo debería tomar buena nota de determinados paralelismos:

Al igual que los profetas de Israel, Muhámmad no ejercía su tarea profética en virtud de un cargo conferido por la comunidad (o sus autoridades), sino de una relación personal con Dios.

Al igual que los profetas de Israel, Muhámmad era una persona con gran fuerza de voluntad que se veía a sí misma inspirada por completo, requerida en su totalidad, comisionada en exclusiva, por la vocación recibida de Dios.

Al igual que los profetas de Israel, también Muhámmad proclamó su mensaje en medio de una crisis religioso-social y a causa de su apasionada piedad y su subversivo anuncio, se enfrentó a las castas adineradas y dominantes, así como a la tradición por ellas custodiada.

Al igual que los profetas de Israel, quien solía denominarse así mismo amonestador, no desea ser sino el altavoz de Dios: no proclama su propia palabra sino la palabra de Dios.

Al igual que los profetas de Israel, Muhámmad anuncia incasablemente al Dios Uno,quien no tolera a ningún otro dios junto a sí y es Creador bondadoso a la vez que Juez clemente.

Al igual que los profetas de Israel, también Muhámmad exhorta a la obediencia incondicionada, la sumisión y la entrega (islam) a este Dios Uno, es decir, a todo aquello que está incluido en el agradecimiento a Dios y en la generosidad para con el prójimo.

Al igual que los profetas de Israel, también Muhámmad vincula su monoteísmo con un humanismo, la fe en el Dios Uno y en su Juicio final con la exigencia de justicia social: amenazas a los injustos, que irán al infierno y promesas a los justos, que serán congregados en el Paraíso divino.

Millones de cristianos adoran a Allah

Quien pone la Biblia al lado del Corán y lee ambos simultáneamente no puede sino preguntarse: ¿no tienen las tres religiones reveladas de origen semítico-judaísmo, cristianismo e islam-, no tienen, sobre todo la Biblia hebrea y el Corán, la misma base? ¿No resulta más que evidente que, tanto en una como otra sagrada escritura, se habla de uno y el mismo Dios? ¿No existe una cierta correspondencia entre el “así habla el Señor” de la Biblia hebrea y el ¡habla! (qul:332 veces) del Corán, entre el bíblico “Ve y anuncia” y el coránico “levántate y advierte”? Y por último:¡Tampoco los millones de cristianos de lengua árabe conocen otra palabra para nombrar a Dios salvo “Allah”!

Así pues,¿no es un prejucio dogmático lo que lleva a los cristianos a reconocer como profeta a Amós, Oseas, Isaías, Jeremías y al extremamente violento Elías, pero no a Muhámmad? (…)

También después de Jesús hay auténticos profetas

Y cuando la Iglesia Católica, según la declaración sobre las religiones no cristianas del Concilio Vaticano II (1964)- permítaseme en este contexto una cita que no es meramente ritual – “mira con aprecio a los musulmanes, que adoran al Único Dios… que habló a los hombres (Nostra aetate 3), en mi opinión esta misma Iglesia también debería -y lo mismo cabe decir de las demás iglesias cristianas -“mirar con aprecio” a aquel cuyo nombre, por turbación, se silencia en el citado documento, aunque él y solo él fue quien condujo a los musulmanes a la adoración de este Dios Único, aunque Dios habló a los hombres a través de él:¡Muhámmad, el Profeta!

El judío que niegue de antemano que Muhámmad tuvo cualidades de profeta no debe olvidar que, en la Biblia hebrea, hay profetas muy diferentes entre sí y que quizás no todos fueron grandes modelos de humanidad. Y el cristiano que niegue de antemano que depués de Cristo puede venir algún profeta ha de tener en cuenta que, según el Nuevo Testamento, también después de Cristo hay auténticos profetas: hombres y mujeres que confirman su persona y su mensaje, interpretándolo y proclamándolo en una época y situación nuevas. Así, por ejemplo, en la comunidades paulinas (como se desprende de la primera carta a los Corintios) los “profetas” ocupan el segundo lugar, detrás sólo del apóstol. Sin embargo, el profetismo – un fenómeno de origen fundamentalmente judío- desapareció del perfil de la mayoría de las comunidades cristianas poco después de llegar a su fin la misión paulina y consumarse la postergación del judeocristianismo. Tras la crisis montanista de los siglos II y III (la doctrina de Montano, de inspiración vetero-cristiano-apocalíptica, se presentaba como el “nuevo profetismo”), los profetas, y sobre todo, las profetisas cayeron generalizadamente en desgracia

Pero desde la perspectiva del Nuevo Testamento no es necesario impugnar dogmáticamente de antemano que Muhámmad se viera a sí mismo como un profeta verdadero después de Jesús y afirmara representar en esencia lo mismo que este. Es cierto que todavía queda por aclarar en detalle la relación entre Jesús el Cristo y Muhámmad el Profeta.Pero ya sólo este reconocimiento de Muhámmad como profeta ¿no tendría consecuencias enormemente positivas para el entendimiento entre cristianos y musulmanes, y sobre todo, para el mensaje que él proclamó y luego quedó recogido en el Corán?”.

Para ver la respuesta que se produjo desde el catolicimo,

ver Ediciones Católicas tilda a Hans Küng de Anticristo, satánico, hereje y renegado por su tesis sobre el profeta Muhámmad

Fuente: webislam

Hans Küng: “La Iglesia Católica ha vuelto a la Edad Media”

Hans Küng: “La Iglesia Católica ha vuelto a la Edad Media”

Entrevista a Hans Küng, teólogo crítico con la jerarquía eclesiástica

Entrevistas – 15/04/2009 9:30 – Autor: Euronews – Fuente: 

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Hans Küng, teólogo.
Tubinga, en el sur de Alemania. Aquí se cruzaron las vidas de dos figuras de la Iglesia católica en los años 60. Es la ciudad donde el teólogo Hans Küng propuso a Josef Ratzinger -el Papa Benedicto XVI- que diera clases en la Universidad Católica.

Pero la evolución de ambos fue muy diferente. Mientras que Ratzinger conmocionado por la revuelta estudiantil del 68 adoptaba postulados más conservadores, Hans Küng, “super-estrella” de la teología europea, se transformaba en crítico de la jerarquía eclesiástica y abogaba por el fin del celibato y se posicionaba a favor de los métodos anticonceptivos.

Los dos participaron en el Concilio Vaticano II, un acontecimiento mayor para la Iglesia Católica, que marcó su apertura al mundo moderno y al diálogo interconfesional.

Varias décadas más tarde, esto es lo que piensa el “alter ego” de Jospeh Ratzinger sobre el Papa

euronews: “El intento del Papa Benedicto XVI de reinsertar a los integristas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en la Iglesia católica ha desencadenado una oleada de indignación. ¿Puede alguien que pone en duda el holocausto ser miembro de la Iglesia católica?”.

Hans Küng: “No. Yo creo que alguien que pone en duda el holocausto no puede permanecer en la Iglesia católica. El extermino judío ha sido el mayor crimen en la historia de la humanidad. Murieron seis millones de personas.

Y recuerdo que durante el Concilio Vaticano II ya defendí que el antisemitismo de los nazis tenía su origen en el antijudaísmo plurisecular de las iglesias cristianas.

Empezando por el luteranismo. Lutero era de todo menos amigo de los judíos.

Y de esa forma, las iglesias cristianas y nosotros, como cristianos, acarreamos una enorme culpabilidad con respecto a los judíos.

Pero como quiero ser justo, me gustaría añadir que también los judíos tienen que acatar el principio de tolerancia. El Estado de Israel, que se define como un Estado judío, debe probar su tolerancia con los árabes. Y debe aceptar que los palestinos construyan finalmente su propio Estado”.

euronews: “Los obispos se jubilan a los 75 años, para los cardenales la edad límite son los 80. El Papa, sin embargo, cumplirá pronto 82 años. ¿Cree que debería jubilarse?”.

Hans Küng: “Yo no le recomendaría que dimitiese. Es más bien todo el sistema de la jerarquía católica el que ya no funciona. El Papa ni siquiera tiene un gabinete. El Papa hace y decide todo solo. Esa no es forma de gobernar en pleno siglo XXI. Me doy cuenta de que desgraciadamente todo depende del Papa. Estamos aún en un sistema absolutista comparable a la época de Luis XIV”.

euronews: “¿Debemos deducir que las relaciones entre el catolicismo por una parte y el judaísmo por otra han sufrido un daño irreparable?”

Hans Küng: “Yo no hablaría de daño irreparable. Sin embargo, sí que se constata un daño duradero. Mantengo un estrecho contacto con un rabino de Berlín que me dice: “Los daños no se pueden reparar de un día para otro”.

La gente ya no confía en el Papa. Es lo que sucede también entre los musulmanes. Cabezas visibles de la comunidad islámica y otras personalidades religiosas destacadas comienzan a desconfiar del Papa y dicen que no es un interlocutor fiable”.

euronews: “Usted fue uno de los artífices del Concilio Vaticano II, de hecho participó en él. ¿Cree que, hoy por hoy, en 2009, la historia de la Iglesia retrocede hacia la Edad Media? ¿Cree que se están poniendo en tela de juicio las reformas del Concilio Vaticano II?”

Hans Küng: “Sí, totalmente. La Iglesia Católica ha dado marcha atrás y vuelve a la Edad Media, a la contrareforma y al antimodernismo”.

euronews: “En su opinión, ¿Por qué ese Concilio Vaticano II sigue siendo tan importante en 2009? ¿Qué debemos salvar de él?”

Hans Küng: “Antes de aquel concilio, estábamos estancados en la Edad Media católico-romana. Luchábamos contra la reforma. Y organizamos una contrareforma. Nosotros, la Iglesia Católica, luchamos contra los tiempos modernos. En ese contexto, el Concilio Vaticano II es muy importante. Fue un verdadero combate para implantar la libertad de religión, la libertad de cociencia.

Fue extremadamente apasionante. Y en esa época, Josef Ratzinger y yo mismo compartíamos las mismas ideas y pensamientos.

Las consecuencias de todo aquello fueron enormes, históricas: Concretamente, la Iglesia Católica se abrió al diálogo con el judaismo, porque antes las relaciones estaban envenenadas.

Se produjo también una apertura hacia el Islam y otras grandes religiones. Y hacia las ciencias modernas, hacia la cultura moderna, de la democracia, de los derechos humanos. Como vé son muchas cosas. Si anulásemos todo eso, la Iglesia se transformaría en un castillo fortificado. Y eso llevaría al éxodo de quienes no quieren esa vuelta atrás”.

euronews: “El Papa acaba de estar en África. Si lee las portadas de la prensa internacional, sobre todo alemana y francesa, se vierten críticas bastante duras por las declaraciones del Benedicto XVI sobre la lucha contra el sida y la contracepción. ¿Cuál es el balance de ese viaje?”

Hans Küng: “El Papa es sin duda un personaje que encarna la esperanza en la lucha contra los regímenes corruptos y contra los dictadores. Por eso me entristece que no haya sabido aprovechar esta oportunidad para decirle a la gente que una planificación familiar razonable y una contracepción razonada son justificables”.

euronews: “¿Y cómo cree que debería gestionar las relaciones entre la cristiandad y el Islam?”

Hans Küng: “Hace muchos años, el Papa Benedicto cometió un error; su discurso en Ratisbona. Ese día acusó al Islam de ser una religión violenta. Sin embargo, corrigió sus palabras, aceptó la invitación para viajar a Turquía y dio su visto bueno a la redacción común de un documento cristiano-musulmán. Creo que entonces dió un paso en la dirección adecuada”.

euronews: “Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica acepta, por simplificar un poco, el principio de separación entre la Iglesia y el Estado. Ese no es siempre el caso en la religión musulmana. ¿Cree que eso supone un problema?”.

Hans Küng: “La Iglesia Católica no aceptó las ideas de los derechos humanos y la tolerancia hasta la época de Juan XXIII y del Concilio Vaticano II.

La Iglesia católica tardó mucho tiempo en llegar a ese punto. Por eso, deberíamos comprender que también los musulmanes necesiten tiempo.

Pero actualmente hay signos positivos, por ejemplo en Turquía.

Es muy importante que el Islam construya un modelo nuevo para redefinir la relación entre la religión por una parte y el Estado por otra”.

Fuente: webislam

Hans Küng: El gran azote de Benedicto XVI

Hans Küng: El gran azote de Benedicto XVI

Sigue luchando “por la falta de democracia que existe en el seno de la institución”

09/05/2009 8:59 – Autor: Fermina Núñez – Fuente: 

Hans Küng, teólogo.
Lo han apodado el “Guillermo Tell del catolicismo” y el anti-Papa… Este teólogo, considerado uno de los cien intelectuales más influyentes del mundo, fue el principal crítico del pontificado de Juan Pablo II y lo es ahora de su ex compañero de universidad, Benedicto XVI, como vuelve a quedar de manifiesto en su nuevo volumen de memorias, “Verdad controvertida” (Trotta).

Nadie diría que el octogenario de serena madurez, con un traje bruno de inmejorable corte y que me habla en correcto castellano, encarnara una suerte de “bestia negra” de la disidencia teológica durante el pontificado de Juan Pablo II. Su presencia, muy al contrario, sugiere al maduro Cary Grant de Con la muerte en los talones, con su larga y nervuda silueta y el terso cutis capaz de ofender a cualquier mujer de su quinta. Durante nuestra charla se mesará la rebelde y encrespada mata de pelo mientras pondera sus respuestas de entre el abanico de lenguas vivas y muertas que domina. Lleva un sonotone en la oreja izquierda, por lo que me repite que le “hable alto y despacio para procesar su oxidado castellano”, que no es tal.

Trae bajo el brazo su segundo tomo de memorias, Verdad controvertida, que ha supuesto una nueva brunete mediática, no sólo en los ámbitos católicos, sino también en la esfera laico-social de medio mundo, y eso que el Papa Ratzinger no había lanzado su última soflama contra el uso de preservativos en Sudáfrica… Aunque sí había hecho gala del conservadurismo más cavernario al levantar la excomunión a cuatro obispos declaradamente antisemitas, pertenecientes a la corriente integrista de Lefebvre. Uno de ellos, Richard Williamson, negacionista declarado. Sin atisbo de sorpresa, Küng valora esta decisión papal como: “un error de Gobierno del Vaticano, que supone un paso hacia atrás en el entendimiento entre las tres religiones abrahamistas”. Nada nuevo en labios de este teólogo heterodoxo que lleva años repitiendo que “no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones. Ni habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones”.

“El pontificado del Papa ha decepcionado una vez más a muchos católicos”, repite Küng con su bronca voz apesadumbrada. “Mucho me temo que de Benedicto XVI se recuerden, sobre todo, sus graves errores”. De hecho, hasta el momento, sólo ha buscado reconciliarse con grupos disidentes cismáticos, anticonciliares, antiecuménicos y antimodernos de extrema derecha. “¿Por qué no se reconcilia con la teología de la liberación latinoamericana?” –pregunta de forma retórica-.

Pero… ¿Quién es Hans Küng para permitirse semejantes dardos contra el sucesor de San Pedro? ¿Desde qué autoridad moral o intelectual critica las decisiones de Benedicto XVI? A decir de los más reaccionarios, se trata de un topo eclesiástico, un quintacolumnista católico… Para los expertos objetivos, su nombre está ya impreso en la historia del siglo XX como la conciencia crítica más lúcida del fundamentalismo instalado en la cúpula vaticana.

Como líneas paralelas

Su historia está irremediablemente vinculada a la del Sumo Pontífice. La eterna discrepancia entre ambos data de los tiempos en que eran profesores en la Universidad de Tubinga. Se trata de un auténtico duelo de titanes intelectuales.

Aunque los dos leían a Bernanos y Dostoievski, a Guardini y a Pieper, Küng se adentraba en lecturas marxistas, jungianas y sartreanas. Cuando el suizo indagaba en cada pasaje del evangelio, el actual Papa se aferraba al dogma. El sacerdote se decantaba por el ecumenismo y el actual obispo de Roma ya apuntaba pocas maneras en materia interreligiosa. Mientras el de Lucerna apostaba por la democracia y la iglesia “desde abajo”, Benedicto XVI fue durante años la cabeza visible de la actual Inquisición… Uno ha vivido con la excomunión en los talones y el otro lleva hoy el cetro de San Pedro. No obstante, cuarenta años después, Küng se reafirma en su decisión: “Si hubiera entrado al servicio del sistema romano, habría vendido mi alma al diablo por el poder de la Iglesia”.

El teólogo y sacerdote suizo pagó el precio de su “osadía”, pero la purga de la Curia significó su pasaporte para convertirse en un intelectual de primer orden que lleva toda la vida buscando “la unidad de la iglesia y la paz entre las religiones”. De todo esto habla en Verdad controvertida, donde “pretendía contar la segunda mitad de mi vida, pero se me reveló tan compleja e interesante que decidí hacer un corte en 1980”.

Un sacerdote prometedor

Las cosas podrían haber sido de otra forma para este hijo de vendedor de zapatos nacido en Sursee, en el cantón de Lucerna, hace ahora 81 años. Sus comienzos auguraban una carrera eclesiástica de primer orden: su formación en la elitista institución romana del Collegium Germanicum –una honra que le fue denegada a Wojtyla, por ejemplo-, su ordenación sacerdotal en Roma, la sonada tesis en la Sorbona, que le abrió las puertas de la Universidad de Tubinga en una precoz cátedra de teología fundamental a los 32 años, y, finalmente, su intervención como perito en el concilio Vaticano II…. Pero la elección vital y ética de Hans Küng fue otra. Prefirió el compromiso con la verdad, al sometimiento Vaticano. Pero ¿cuál es la cronología de la divergencia ente los dos teólogos más importantes del momento?

La tesis de Küng titulada La Justificación, que versaba sobre el teólogo protestante Karl Barth, fue una auténtica bomba. Escrita en 1957, fue elogiada por los sectores más progresistas pero le valió un dossier en el archivo de inquisición del Vaticano. No obstante, el entonces catedrático de Teología Católica Joseph Alois Ratzinger, compañero de la Universidad de Tubinga, lo felicitó por su tratado. Durante el tiempo que ambos impartieron clase en aquel Campus, mantuvieron una relación amistosa a pesar de sus diferencias de carácter.

Corría el año 1962 cuando ambos fueron llamados por Juan XXIII para convertirse en los consultores más jóvenes en las sesiones del Concilio Vaticano II, que removería las entrañas de la Iglesia. Pero las posturas que defendían eran divergentes. Aquel aggiornamento -o puesta al día aperturista de la Iglesia- fue una experiencia determinante para Küng, mientras que el actual Papa “todavía sigue siendo crítico sobre la liturgia del Vaticano II”. Las luchas entre bastidores de aquel hito eclesiástico, son narradas con agudeza analítica en la primera parte de las memorias de Küng, Libertad conquistada.

A raíz de los acontecimientos de mayo de 1968, ambos teólogos se separaron, no sólo geográficamente. Ratzinger, crispado por el nuevo ambiente estudiantil, aceptó la cátedra de dogmática en Ratisbona. Küng no accedió a la propuesta de ingresar en la curia romana. Por el contrario, respondió tachando al Vaticano de “Kremlin” y condenando el papado de manera muy semejante a como lo hiciera su admirado Lutero. Se limitó a su cátedra y siguió publicando verdades “dolorosas” en libros como ¿Existe Dios? o Credo.

Mientras Ratzinger escalaba con buen pulso el ochomil del roquedal Vaticano, para Kung, 1970, representó un parteaguas en su vida. Su libro: ¿Infalible?: Una pregunta ponía en duda el dogma de la infalibilidad de la máxima figura de la iglesia. Ese volumen, junto con el posterior Ser cristiano, donde intenta explicar la doctrina de Jesucristo en un idioma moderno, le valieron una condena que condujo a la prohibición de cátedra en 1979. Sucedía sólo unos meses después de instalarse Juan Pablo II en Roma –y con Ratzinger a punto de convertirse en Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe-: el nuevo Papa le retiró la licencia canónica para enseñar la llamada “missio canonica” (teología católica). El suizo no retiró sus afirmaciones y se produjo la definitiva “bifurcación de caminos”.

Küng repite que la raíz de sus desavenencias intelectuales reside en cuál ha de ser la norma a aplicar: ¿la Biblia o el dogma? “Para mí es el mensaje bíblico; para Ratzinger, es el dogma”.

De ángel a rebelde con causa

Muchos se preguntan por qué no abandona la ICAR –Iglesia católica Apostólica Romana-… “¿Por qué debo irme? –se sorprende el sacerdote, que sigue impartiendo clases de Teología Ecuménica-. Otros están más en la periferia de la Iglesia que yo”. Desde luego, la tarjeta roja que le impuso el Vaticano no logró silenciarle. Muy al contrario, ha seguido luchando “por la falta de democracia que existe en el seno de la institución”, así como por otros motivos medulares como la abolición del celibato, el consumo de anticonceptivos, el sacerdocio para las mujeres, la eutanasia, la homosexualidad, el aborto o la comunión para los divorciados. “Por no hablar del escándalo que supone que la Iglesia, que habla en nombre de Jesucristo, siga efectuando procesos de inquisición en el Siglo XX”.

Nunca se dio un diálogo entre Küng y Juan Pablo II y no sería hasta después de la muerte de Wojtyla que el teólogo suizo volvería a pisar suelo vaticano, en el 2005.

Encuentro entre dos titanes

Küng no ocultó su sorpresa cuando, poco después del cambio papal, recibió una invitación de su antiguo colega de Tubinga. La prensa alemana describió el evento como “la caída del muro católico”. Sin embargo, nada cambió tras la cordial entrevista de cuatro largas horas, mantenida entre ambos en Castelgandolfo.

Reconoce las cosas buenas que, a su juicio, está haciendo Benedicto XVI, como “que no sea un Papa del espectáculo”. Pero las discrepancias persisten: “La Iglesia, dirigida por un octogenario que se cree la mente teológica mejor amueblada, está refugiándose en un gueto y lleva camino de convertirse en Secta. Se debe a que Ratzinger siempre ha viajado poco, siempre encerrado en el Vaticano, donde está resguardado de críticas”. Una le pregunta tímidamente si, entre todos los doctores que tiene la Iglesia, no habrá nadie que le asesore: “este Papa corre el riesgo de acostumbrarse a que le den la razón y le hagan muchos besamanos”. Si se le pregunta por el legado que dejará Benedicto XVI, Küng, sin acritud pero con vehemencia, afirma: “defiende la idea del “pequeño rebaño”, que es la línea de los integristas que prefieren que la Iglesia pierda fieles para quedar un núcleo elitista formado por “verdaderos católicos”.

Ahora, en el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, Küng continúa dedicando todas sus fuerzas al diálogo interreligioso. ¿Teólogo contestatario? ¿Progresista? ¿Disidente? “No diga eso: soy crítico con la iglesia, pero leal”, asevera a modo de despedida mientras estrecha con fuerza mi mano. Esboza una media sonrisa mientras señala el horrendo grano que me ha brotado en el cuello: “eso por preguntarme si el Papa peca de soberbia”, me reconviene. Mientras me firma su libro y vislumbro su ausencia de tonsura, pienso: qué hubiera sido de la Iglesia si este sacerdote se hubiera convertido en Papa… Imposible saberlo. Al menos, sostiene una llama de esperanza, en este gélido invierno por el que atraviesa la institución.

Fuente: webislam

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