La religiosidad vaga que predica Dan Brown

La religiosidad vaga que predica Dan Brown

A juicio de Douthat, el éxito de Dan Brown no se explica solo por su pericia para enganchar al lector con la intriga: con eso se pueden vender un millón de ejemplares. “Pero si quieres vender 100 millones, tienes que predicar además de entretener: presentar una ficción que pueda ser tomada por real y que prometa desvelar los secretos de la historia, el universo y, de paso, Dios”. Brown, añade Douthat, no esconde esa intención; las tramas que inventa están al servicio de su enseñanza. “Escribe thrillers, pero vende teología”.

“El mensaje de Brown ha sido definido como anticatólico, pero eso no es toda la historia. En efecto, su retrato del pasado de la Iglesia católica constituye uno de los mayores hitos del anticatolicismo, con difamaciones inventadas por protestantes del siglo XIX mezcladas con libelos fabricados por neopaganos del XX. (Si la diana de Brown fuera el judaísmo o el islam, sospecho que no habría encontrado editor.)”

“Pero Brown no tiene el alma de un Enemigo de la Fe”. No dirige “sus libelos” contra el creyente común, sino contra los poderes religiosos que durante siglos han manipulado a los simples fieles. “En la cosmovisión browniana, todas las religiones –catolicismo incluido– tienen potencial para ser maravillosas, siempre que abandonemos la idea de que alguna de ellas podría ser particularmente cierta”. En esto sintoniza con la actual tendencia a una “religiosidad” separada de cualquier credo determinado.

En efecto, Brown, “apoyándose en la fascinación que despiertan evangelios perdidos y cristianismos alternativos, sirve un Jesús que es una especie de mesías moderno: sexy, mundano, con esposa e hijos, una casa en una urbanización de Galilea y sin locas pretensiones de ser Dios. Pero el éxito de este mensaje, patente también en los numerosos imitadores de Brown, no se puede separar del fraude en que se basa. La historia ‘secreta’ del cristianismo que se despliega en El Código Da Vinci es falsa de principio a fin. Los evangelios perdidos [apócrifos] son reales, pero ni corroboran el retrato de Cristo que vende Brown –son mucho más inverosímiles que eso– ni suministran una alternativa convincente al relato del Nuevo Testamento. El Jesús de Mateo, Marcos, Lucas y Juan –celoso, exigente, apocalíptico– puede no sintonizar con la sensibilidad contemporánea, pero es el único Jesús históricamente plausible que hay”.

Para los lectores partidarios de una religiosidad vaga, concluye Douthat, Brown tal vez suaviza la tensión entre cristianismo y mentalidad actual, pero la tensión permanece. “Puedes quedarte con Jesús o con Dan Brown. Pero no puedes quedarte con los dos”.

Ver artículo original.

Fuente:http://www.aceprensa.com/articulos/2009/may/21/la-religiosidad-vaga-que-predica-dan-brown/

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EL HUMO DE LAS NOVEDADES…

EL HUMO DE LAS NOVEDADES…

De Crux et Glaudius

¡ La Edición del “Denzinger” de 1965 omite la Condenación a la Libertad religiosa!

Buscando una buena fotografía del “Denzinger”para poner como libro destacado en la barra lateral, me encontré con esta sorpresa del “modernismo internacional”, no se les ha ido una, todo lo que tocan se contamina.(no haré referencia al sitio en donde fue encontrado el articulo, la traducción es mía, con mucha ayuda).

La tan conocida colección de documentos papales y del magisterio, el ” Enchiridion Symbolorum” en su titulo latino original, o las fuentes del dogma católico en su titulo ingles, corregidas originalmente por Heinrich Denzinger, ha pasado a través del tiempo por un a treintena de revisiones, en las que solamente lo han actualizado, puesto que obviamente la Iglesia continuo publicando los nuevos documentos que neecsitaron de ser incluidos. La trigesima edicion (1954) esl la de uso mas frecuente por parte de los circulos tradicionales catolicos para referir los textos de los decretos de los papas y el Magisterium de la Santa Iglesia. En 1965 una edicion revisada fue publicada para incluir algunos de los documentos generados durante el pontificado del B. Juan XXIII (1958-1936). En 1965, durante el Concilio Vaticano II (CV2) se decreto que cada ser humano tiene el derecho a la libertad reliciosa, doctrina condenada tajantemente por el papa Pio IX (y despues bajo el pontificado de el papa Pio XII, quien murio en 1958).
¿Que hizo entonces el Denzinger 1965 con la Enciclica Quanta Cura redacrada por el papa Pio IX y en la cual CONDENA la libertad religiosa?…pues simplemente cortaron la porcion en donde Pio IX condena lo que el CV2 aprobó.
Para respaldar esta afirmación les mostramos a continuación la evidencia ilustrada. Lo que abajo pueden apreciar es la edición de 1965 de la original latina del Enchiridion Symbolorum, abierta en las paginas 574-575.
Sabemos que el faccimil presentado da que pensar, ya que no se aprecia claramente lo antes afirmado, por lo que les invitamos a verificarlo personalmente en el caso de que tengan a la mano una edicion del Denzinger de ese año.
Y para quienes no poseen esta “joya digna de un museo de herejias”, mas abajo presentamos una ampliacion del recuadro en rojo de la primera imagen.

Denzinger2

Hemos marcado claramente la omision admitida (omitt.) en el Denzinger numerales 1688-1690, en el “antiguo” Denzinger, los numeros son los de la trigesima edicion , en la cual Ud. puede todavia encontrar la condenacion del papa Pio IX a la libertad religiosa, los numeros fueron cambiados en 1963, y ese es el porque los nuevos numeros ya no corresponden a los de antes.
No cave duda alguna, la omisión de la condena a la libertad religiosa no es un error de imprenta, es total y absolutamente deliberada, es una muestra mas de lo que el modernismo internacional ha venido haciendo en las ultimas décadas para destruir a la Iglesia.

Denzinger

Increíbles complementos

Increíbles complementos

Escrito por Antonio Cruz, Doctor en Biología

Otro misterio de la naturaleza que resulta difícil de explicar desde el darwinismo es el curioso fenómeno por el que dos especies tan diferentes como una planta y un insecto, por ejemplo, están tan complementadas entre sí que les resulta imposible subsistir la una sin la otra.

Muchos de estos vegetales cuya polinización es realizada por insectos, presentan flores con colores llamativos y con formas adecuadas para atraer y facilitar la labor de sus alados visitantes. Al mismo tiempo, éstos poseen órganos sensoriales que facilitan la localización de las flores y bocas capaces de extraer el preciado néctar de la mejor manera posible.

A tal relación simbiótica, en la que ambos organismos salen beneficiados, el darwinismo la ha denominado coevolucióny la ha interpretado como la evolución simultánea y complementaria de dos especies diferentes, causada por la presión de selección que una de dichas especies ha ejercido sobre la otra.

Sin embargo, no todos los autores están de acuerdo con esta precipitada opinión ya que el estudio de los factores ecológicos implicados revela la extrema dificultad que existe al intentar demostrar si, en realidad, se da o no el fenómeno de la coevolución en la naturaleza.

Las pasionarias son un grupo de plantas pertenecientes al género Digitalis que generalmente no suelen verse afectadas por los insectos debido a su elevada toxicidad. No obstante, existe una mariposa del género Heliconius cuyas orugas son capaces de alimentarse de dicha planta sin que el veneno de ésta parezca afectarles. Lo curioso es que algunas especies de pasionaria desarrollan flores que imitan perfectamente los huevos de la mariposa y ésta cuando visita tales flores con la intención de realizar su puesta, es engañada creyendo que otra mariposa ya ha realizado allí la suya y se marcha en busca de otra planta.

¿Cómo es posible que una flor devorada por orugas haya desarrollado la capacidad de imitar los huevos de donde éstas surgieron, con la intención de engañar a la mariposa progenitora?

¿Puede la selección natural dar cuenta de este misterioso mecanismo?

¿Es capaz el azar ciego y desprovisto de intención de lograr tal maravilla?

Si a los numerosos ejemplos de este tipo de relaciones entre las especies se añaden los casos de parasitismo, depredación o mimetismo las dificultades se multiplican y se hace cada vez más evidente que el mecanismo propuesto por el darwinismo es incapaz de dar una respuesta satisfactoria.

De nuevo el dedo de la naturaleza apunta hacia un diseño inteligente que debió poner en marcha desde el principio muchas de estas complejas relaciones.

Fuente: creacionismo.net

Cómo hablar de Dios en Europa

Cómo hablar de Dios en Europa

28-05-09
El Discurso pronunciado por Benedicto XVI en el Colegio de los Bernardinos de París ha conseguido una amplia repercusión en el mundo cultural y mediático[1]. Atlantide quiere sumarse al reconocimiento internacional que ha suscitado el testimonio del Papa, estudiando algunos de sus contenidos más relevantes.

Este Discurso, pronunciado a los dos años de la famosa Vorlesung de Ratis bona, añade un eslabón a la cadena de intervenciones del Papa sobre la cultura de la Europa moderna, con sus dos componentes principales, la de matriz ilustrada y la cristiana, de las que indica sus logros y debilidades. El Discurso a la Curia Romana de di ciembre de 2005 y la Lección no pronunciada en la Universidad La Sa pienza de Roma son otros jalones de ese esfuerzo por dar razón de nuestra esperanza (cf. 1Pe 3,15) en la situación actual de Europa, a lo que el Pontífice nos invita sin cesar.

De la perfección de Dios

De la perfección de Dios

Después de haber examinado la simplicidad de Dios, es preciso hablar del mismo Dios. Y, como en todo ser la perfección es la medida de la bondad, trataremos en primer lugar de la perfección divina, y en segundo de su bondad. En lo relativo a la perfección de Dios se presentan tres cuestiones: 1º ¿Dios es perfecto? 2º ¿Es universalmente perfecto, es decir, tiene en sí la perfección de todos los seres? 3º ¿Se puede decir que las criaturas son semejantes a Dios?

¿Por qué podemos estar seguros de que poseemos un texto fidedigno del Nuevo Testamento en griego?

¿Por qué podemos estar seguros de que poseemos un texto fidedigno del Nuevo Testamento en griego?

En 1853, dos grandes eruditos de la Universidad de Cambridge, B. F. Westcott y F. J. A. Hort emprendieron la tarea de compilar un texto corregido del Nuevo Testamento, basado en los mejores manuscritos griegos. Después de 20 años de trabajo arduo y dedicado, publicaron el fruto de sus labores en El Nuevo Testamento en el Griego Original* (1881), una obra autoritativa usada por generaciones de estudiantes del Nuevo Testamento en griego.

No es igualmente conocido el Tomo 11 de la misma obra Introducción y Apéndice escrito por Hort. Allí dice él lo siguiente del texto griego del Nuevo Testamento: La proporción de palabras virtualmente aceptadas por todos como fuera de duda es muy grande nada menos, en un cálculo aproximado que 7/8 partes del total. Luego observa que, -poniendo a un lado las diferencias de ortografía, las palabras sujetas a alguna duda componen solamente 1/60 de todas.” Pero concluye con esta apreciación significativa: “Al final de cuentas, el número de palabras que en algún sentido puede considerarse una variación considerable e importante es una fracción tan minúscula del total de variaciones, que apenas puede formar más que una milésima parte del texto completo.

La mayoría de los eruditos de hoy día concuerdan en que la declaración de Hort es un tanto demasiado optimista. Sin embargo subraya la verdad que, básicamente, el texto griego del Nuevo Testamento, tal como lo tenemos ahora, es digno de la mayor confianza.Con tal abundancia de material manuscrito como tenemos a nuestra disposición, podemos estar seguros que el texto del Nuevo Testamento que poseemos, es lo más cercano posible al texto original Aunque no comparto la teología de los Testigos de Jehová en muchos puntos importantes, rescato su opinón respecto de las Escrituras hebreas y griegasEscrituras Hebreas: “Se puede decir sin temor a equivocarse que ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud (W. H. Green) [1]

Escrituras griegas:
“El intervalo entre las fechas de la composición original y las de los primeros testimonios existentes es tan corto que no merece quisiera considerarse, y el último fundamento de cualquier duda de que las Escrituras llegaron hasta nosotros sustancialmente como fueron escritas ha sido removido. Tanto la autenticidad como la integridad general de los libros del Nuevo Testamento se pueden dar finalmente por establecidas. No sobra recalcar que, en sustancia, el texto de la Biblia es fiable […] No es posible decir lo mismo de ningún otro libro antiguo del mundo” (Revista Despertad, Noviembre de 2007, Pág. 13, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania). Tiene notables diferencias con respecto a los manuscritos tradicionales coincidiendo solo un 5%. Presenta gran cantidad de palabras mal escritas, muchas veces unas escritas sobre otras, a manera de corrección y frases sin terminar. Tiene correcciones hechas por aproximadamente una decena de personas, realizadas a partir del siglo VI en adelante. Se dice que con respecto al textus receptus, que solamente examinando los evangelios, se omiten como “cuatro mil palabras, añade mil, y se cambia de lugar y altera otras tres mil”.[2]

El apóstol Pablo citó con frecuencia de la Septuaginta
El valor de la Septuaginta todavía perdura, pues es útil para descubrir errores de los copistas que se han introducido inadvertidamente en los manuscritos hebreos más recientes. Tomemos por caso el relato de Génesis 4:8, que dice así: “Después de eso, Caín dijo a Abel su hermano: [‘Vamos allá al campo’.] De modo que aconteció que, mientras estaban en el campo, Caín procedió a atacar a Abel su hermano y a matarlo”.En el texto hebreo aparece la palabra que suele introducir el parlamento; sin embargo, no hay nada que le siga. ¿Qué pudo haber sucedido? En vista de que Génesis 4:8 contiene dos oraciones consecutivas que concluyen con la expresión “en el (o al) campo”, la Cyclopedia de McClintock y Strong da la siguiente hipótesis: “El transcriptor hebreo probablemente se vio inducido a error por el hecho de que la [misma] palabra […] finaliza ambas oraciones”. Tal vez por ello pasó por alto la primera oración en la que aparece la expresión “Vamos allá al campo”. Está claro, pues, que la Septuaginta y otros manuscritos anteriores existentes son de utilidad para hallar incorrecciones en las copias más recientes del texto hebreo.

Como ya comenté, aunque no comparto la teología de los testigos de Jehová, rescato esta opinión sobre la Septuaginta: “Por otra parte, los ejemplares de la Septuaginta también tienen inexactitudes, y a veces el texto hebreo ayuda a corregir el griego. De modo que la labor de comparar los manuscritos hebreos con los griegos y con versiones a otros idiomas ayuda a descubrir errores cometidos por los traductores y los copistas, lo que nos proporciona una reproducción exacta de la Palabra de Dios.”[3]

Un descubrimiento realizado en Palestina hace unos cincuenta años arrojó luz sobre el asunto. Un equipo de arqueólogos que exploraba las cuevas cerca de la ribera occidental del mar Muerto descubrió fragmentos de un antiguo rollo de piel que reunía los escritos de los doce profetas (desde Oseas hasta Malaquías) en griego, fechado entre los años 50 a.C. y 50 d.C. En estos fragmentos anteriores no se había reemplazado el Tetragrámaton por las palabras griegas para “Dios” y “Señor”, lo que confirmó la utilización del nombre divino en la versión original de la septuaginta. [4]

Manuscritos del Mar Muerto [5]

Los Manuscritos del Mar Muerto o Manuscritos o Rollos del Qumram (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumram, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 pergaminos de origen hebreo, escritos en hebreo y arameo por la secta judía de los Esenios. Los primeros siete pergaminos fueron encontrados por un beduino en una cueva de Qumram (se cuenta que utilizó algunos de los rollos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento de la importancia del hallazgo). Estos Egipto, algunos, y en Estados Unidos, otros pergaminos fueron vendidos en el mercado local, extraviándose un tiempo.

Posteriormente, copias de los pergaminos fueron publicadas, causando un masivo interés en arqueólogos bíblicos, cuyo fruto sería el hallazgo de otros seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos. Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad.

Los manuscritos datan entre los años 100 A.C y el año 66 d.C., siendo los textos más antiguos en lengua hebrea que se tenga del Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años. Entre los manuscritos se encuentran la mayoría de los textos judíos anteriores a nuestra era y otros libros religiosos propios de la comunidad esenia. Una de las atribuciones que con más frecuencia se han difundido alrededor de estos manuscritos es la de relacionar a Jesús de Nazaret con los mismos pero el nombre de Jesús no se menciona ni una sola vez, mediante alusión o clave. La hipótesis que sustentaba esta relación provenía de la identificación con el personaje que los manuscritos denominan “Maestro de Justicia”

Qumrán es el nombre árabe contemporáneo dado a unas ruinas, donde habría habitado una comunidad de la secta judía de los esenios, situadas en una terraza a cerca de dos kilómetros del Mar Muerto y 13 Km. al sur de Jericó, sobre los acantilados que se hallan tras la estrecha franja costera, cerca del oasis de Ayin Feshja, a 375 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.

Cerca de estas ruinas, entre los riscos al occidente, se encuentra un conjunto de cuevas, donde en 1947 unos beduinos descubrieron casualmente rollos (libros) con textos religiosos.[6]

Excavaciones arqueológicas realizadas desde 1950 en once cuevas, han permitido encontrar diversos manuscritos sobre la historia, tesis, estatutos y reglamentos de la Comunidad de la Alianza, que habitó el sitio; libros apócrifos intertestamentarios, y las versiones de libros de la Biblia, en hebreo y arameo, más antiguas que se conocen. Desde 1951 fueron excavadas también las ruinas.[7]

Notas
1. Publicación de la Revista Despertad, Noviembre de 2007, pag. 13,Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
2. Comprendamos como se formó la Biblia, Pág. 61-62, Neil R. Lightfoot, Editorial Mundo Hispano.
3. http://watchtower.org/s/20020915/article_01.htm
4. http://watchtower.org/s/20001201/article_01.htm
5. http://es.wikipedia.org/wiki/Qumr%C3%A1n
6. http://es.wikipedia.org/wiki/Qumr%C3%A1n
7. http://es.wikipedia.org/wiki/Qumr%C3%A1n

La bondad de Dios

La bondad de Dios

  • “Alabad a Jehová, porque es bueno” (Sal. 136:1).

La “bondad” de Dios corresponde a la perfección de su naturaleza: “Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas” (I Juan. 1:5). La perfección de la naturaleza de Dios es tan absoluta que no hay nada en ella que sea incompleta o defectuosa, ni nada pueda serle añadida o mejorarla.

Sólo El es originalmente bueno, en sí mismo; las criaturas pueden ser buenas sólo por la participación y comunicación que viene de Dios. El es bueno esencialmente, y no sólo bueno,sino la bondad misma; la bondad de la criatura es sólo una cualidad sobre añadida, mientras que en Dios es su misma esencia.

El es infinitamente bueno; la bondad en la criatura es como una gota, en Dios es como un océano infinito. El es bueno eterna e inmutablemente, porque no puede ser menos bueno de lo que es. En Dios no cabe la adición ni la substracción. Dios es “summum bonum”, el sumo bien. Dios es, no sólo el más grande de todos los seres sino también el mejor. Todo el bien que puede haber en una criatura le ha sido impartido por el creador, pero la bondad es propia en Dios porque es la esencia de su naturaleza eterna. Dios era eternamente bueno antes de que hubiera ninguna manifestación de su gracia, y antes de que existiera ninguna criatura a la cual impartirla o con la cual ejercitarla, del mismo modo que era infinito en poder desde toda la eternidad, antes de que hubiera uso de su omnipotencia.

De ahí que la primera manifestación de su perfección divina fuera dar el ser a todas las cosas. “Bueno eres tú, y bienhechor” (Sal. 119,68). Dios tiene, en sí mismo, un tesoro infinito e inagotable de bendición que es suficiente para llenarlo todo.

Todo lo que emana de Dios -sus decretos, sus leyes, su providencia, la creación- no puede ser sino bueno, como está escrito: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Gén. 1; 31). Así, que, la bondad de Dios se revela, en primer lugar, en la creación. Cuando más detenidamente estudiamos a la criatura, más evidente es la bondad de Dios.

Tomemos al hombre, la suprema entre las criaturas terrestres, como ejemplo. Todo, en la Escritura de nuestros cuerpos, atestigua la bondad de su Creador. ¡Cuán adecuadas son las manos para llevar a cabo su trabajo! ¡Cuán benévolo al proveer de párpados y cejas a los ojos para su protección! Y así podríamos seguir indefinidamente.

Sin embargo, la bondad del creador no se limita al hombre, sino que es ejercitada para con todas las criaturas. “Los ojos de todos esperan en ti, y Tú les das su comida en su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente” (Sal. 145;15,16). Podrían escribirse volúmenes enteros, -más de los que ya se han escrito- para ampliar esta verdad.

Dios ha hecho abundante provisión para suplir las necesidades de los pájaros del aire, los animales del bosque y los peces del mar. “El da mantenimiento a toda carne, porque para siempre es su misericordia” (Sal. 33:5). Verdaderamente, “de la misericordia de Jehová está llena la Tierra” (Sal. 136:25).

La bondad de Dios es notoria en la variedad de placeres naturales que ha provisto para sus criaturas. Dios podía haberse contentado satisfaciendo nuestra hambre sin que la comida fuera agradable a nuestro paladar. ¡Qué evidente es su bondad en la variedad de gustos que ha dado a la carne, las verduras y la s frutas! Dios nos ha dado, no sólo los sentidos, sino también aquello que lo satisface; y esto, también, revela su bondad.

La tierra podía haber sido igualmente fértil sin que su superficie fuera tan satisfactoriamente variada. Nuestra vida física podría haberse mantenido sin las flores hermosas que regalan nuestra vista y que exhalan dulces perfumes. Podríamos haber andado sin que los oídos nos trajeran la música de los pájaros. ¿De dónde proviene, pues, esta hermosura, este encanto tan generosamente vertido sobre la faz de la naturaleza? Verdaderamente, “las misericordias de Jehová sobre todas sus obras” (Sal. 145:9).

La bondad de Dios se manifiesta en el hecho de que, cuando el hombre quebrantó la ley de su creador, no comenzó en seguida una dispensación de pura ira. Dios podía muy bien haber privado a las criaturas caídas de toda bendición, consuelo y placer. En lugar de hacerlo así, introdujo un régimen mixto, de misericordia y de juicio.

Si consideramos debidamente este hecho, notaremos qué maravilloso es; y cuando mas detenidamente lo estudiemos, más claramente aparecerá que “la misericordia triunfa sobre el juicio” (Stg. 2; 13). A pesar de todos los males que acompañan nuestro estado caído, la balanza del bien preva lece grandemente. Con relativamente raras excepciones, los hombres y mujeres conocen muchísimos más días de buena salud que de enfermedad y dolor. En la creación hay mucha más felicidad que desdicha. Incluso para nuestras penas hay considerable alivio, y Dios ha dado a la mente humana una flexibilidad que le permite adaptarse a las circunstancias y sacar el mejor provecho posible de ellas.

La bondad de Dios no puede ser puesta en entredicho porque haya sufrimiento y dolor en el mundo. Si el hombre peca contra la bondad de Dios, si menosprecia las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, y después, por su dureza y por su corazón no arrepentido, atesora para sí ira para el día de la ira (Rom. 2:4,5), ¿a quién puede culpar si no a sí mismo?

Si Dios no castigara a los que hacen mal uso de sus bendiciones, abusan de su benevolencia y pisotean sus misericordias, ¿sería El “bueno”? Cuando Dios libre la tierra de los que han quebrantado sus leyes, desafiando su autoridad, escarnecido a sus mensajeros, despreciado a su Hijo y perseguido a aquellos por los que Cristo murió, la bondad de Dios no sufrirá, sino que, por el contrario, ello será el ejemplo más brillante de la misma.

La bondad de Dios apareció más gloriosa que nunca cuando “envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito a la ley, para que redimiese a los que estaban debajo de la ley, a fin de qué recibiésemos la adopción de hijos” (Gál. 4:4,5). Fue entonces cuando una multitud de las huestes celestes alabó a su Creador y dijo: “Gloria en las alturas a Dios y en la tierra paz, Buena voluntad para con los hombres” (Luc. 2:14).

Sí, en el Evangelio, “la gracia (en el original griego “bondad”) de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó” (Tito 2:11). Tampoco la bondad de Dios puede ser puesta en entredicho porque no hiciera objeto de su gracia redentora a todas las criaturas pecadoras. Tampoco lo hizo así con los ángeles caídos.

Si Dios hubiera dejado que todos perecieran, ello no se hubiera reflejado en su bondad. Al que discuta tal afirmación le recordamos la soberana prerrogativa de nuestro Señor: “¿No me es lícito a mí hacer lo que quiero con lo mío? o ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno” (Mat.20:15).

“Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres” (Sal. 107:8). La gratitud es la respuesta justamente requerida de los que son objeto de su benevolencia; pero, porque su bondad es tan constante y abundante, a nuestro gran Benefactor le es negada a menudo esta gratitud.

Es tenida en poca estima porque es ejercida hacia nosotros en el curso normal de los eventos. No es sentida porque la experimentamos diariamente. “¿Menosprecias las riquezas de su benignidad?” (Rom. 2:4).

Su bondad es “menospreciada” cuando no es perfeccionada como medio de llevar a los hombres al arrepentimiento, sino que, por el contrario, sirve para endurecerlos al suponer que Dios pasa por alto su pecado.

La bondad de Dios es la esencia de la confianza del creyente. Esta excelencia de Dios es la que más apela a nuestros corazones. Su bondad permanece para siempre, y, por ello nunca deberíamos desanimarnos: “Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían” (Nah. 1:7).

Cuando otros se portan mal con nosotros, ello debería llevarnos a dar gracias al Señor, porque él es bueno; y, cuando somos conscientes de estar lejos de ser buenos, deberíamos bendecirle más reverentemente, porque El es bueno. No debemos permitirnos ni un momento de incredulidad acerca de la bondad de Dios; aunque todo lo demás sea puesto en duda, esto es
absolutamente cierto: Jehová es bueno; sus privilegios pueden variar, pero su naturaleza es siempre la misma.

Veamos que nos dice la teología dogmática sobre la bondad de Dios:

“1. LA BONDAD ONTOLÓGICA DE DIOS.

Así como el ente es ontológicamente verdadero por su relación con el entendimiento, de la misma manera es ontológicamente bueno, por su relación con la voluntad.
Una cosa es buena en si si posee las perfecciones que se corresponden a su naturaleza…”
Dios es la bondad ontológica absoluta, en sí y en relación con los demás.
El concilio Vaticano enseña que Dios es infinito en toda perfección y que en su creación difundió sus bienes entre las criaturas.
Como ser subsistente, Dios es la bondad por escencia o la bondad misma. Como causa de todas las criaturas y de toda la bondad creada, Dios es la bondad total… Dios es el supremo bien.
Toda criatura de Dios es buena” ( 1Tim 4, 4)”

“2. LA BONDAD MORAL ( SANTIDAD) DE DIOS.

La bondad moral o santidad consiste en la carencia de pecado y en la pureza de la conducta moral…
Dios es la absoluta bondad moral.La sagrada escritura da testimonio de la Santidad de Dios:

  • (Deut 32, 4) “Dios es fiel y ajeno a toda iniquidad”
  • (Ps 5, 5)”No eres tú un Dios a quien le agrade la injusticia”.

Dios es la santidad por escencia, porque su voluntad se identifica con la norma moral. La pureza de Dios no es por tanto una mera carencia real der pecado, sino también una posibilidad intrínseca (metafísica) de pecar.

Dios es absolutamente benigno”

Y por último dice la teología: “La benignidad de Dios se manifiesta en los innumerables beneficios de orden natural y sobrenatural con que obsequia a sus criaturas por pura benevolencia, haciéndolas participar de su bondad.”

Hasta aquí los parrafos tomados del “Manual de teología dogmática”, de Ludwig Ott, Barcelona, Herder, 1986.

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