Papel y códices

Papel y códices

A uno se le olvida lo fantástico que es el papel: liviano, resistente y barato, desplazando rápidamente a otros materiales de escritura a medida que se extendía su uso de China a occidente. La historia relata que un cortesano chino lo inventó en el año 105 para reemplazar a la seda, pero hay un detallito que no podemos pasar por alto: Se encontró papel en la región de Shanxi, en China, datado del 40 aC. El papel ha sido importante en muchos inventos posteriores, desde la imprenta hasta las bolsitas de té.

¿Cómo fabricaban el papel?

Los fabricantes tradicionales de papel sumergían un armazón con una base de malla en un estanque lleno de agua y fibras de plantas. A media que el agua se retiraba, las fibras se juntaban en la parte superior de la malla. Luego, el secado  y la prensa daban la forma a la hoja de papel. El papel actual se fabrica a partir de fibras de árboles utilizando una maquinaria enorme, pero el primero se hizo manualmente con fibras de cañamo y ramio de China.

¿Cómo llegó el papel a occidente? Sabemos que lo hizo 12 siglos después, llegando primero a Corea, luego a Japón, en el año 650 de al era actual aproximadamente. En el siglo VIII, se exportaban procesadoras de papel desde Siria a Europa, pero estos últimos no fabricaron su propio papel sino hasta unos 400 años después.

Como vimos los primeros libros se escribieron en tablillas de arcillas, luego fue la constante que lo estuvieran en un rollo continuo, fuera de papiro o pergamino. Pero el primer libro con paginas se le atribuye al emperador romano Julio César,  quien encontró más práctico doblar un libro en paginas en vez de enrollarlo, facilitando las labores de desplazamiento. Tanto los antiguos griegos como los romanos tenían cuadernos unidos por anillos con páginas de madera, pero no fue sino hasta el 350 de la era actual que el libro con paginas o códice se convirtió en la forma convencional de almacenar las palabras. Los primeros cristianos encontraron que el codice, al ser más compacto, les servía para esconder sus textos prohibidos bajo la ropa.

A partir del año 50 de la era actual, los libros, en especial los textos religiosos empezaron a ser más extensos y gradualmente el codice llego a ser más atractivo. El papiro , el material de escritura habitual de aquella época solía resquebrajarse al doblarlo en páginas, por eso la mayoria de los nuevos codices se hicieron de pergamino . ¿que otras ventajas tenía el codice sobre los otros sistemas? Por ejemplo permitía ir a cualquier sección instantáneamente o quizás ojearlo para revisar el contenido. Además, como se podían escribir por ambas caras, podían albergar el doble de palabras que un rollo del mismo tamaño.

El libro con páginas más antiguo que existe (Codice) es una biblia griega escrita entre los años 300 y 400. Se la conoce como Codex Sinaiticus porque se la encontró cerca del monte Sinaí, en Egipto. Otra biblia, el Codex Alexandrinus fue escrita un siglo más tarde. Ambas se encuentran en el Museo británico.

Fuente: http://mundohistoria.portalmundos.com/papel-y-codices/

Unificarán la Biblia más antigua

Unificarán la Biblia más antigua

Posted on 21 May 2007


La Biblia más antigua del mundo, que fue dividida en cuatro partes y distribuida por cuatro países diferentes hace más de un siglo, volverá a unirse… virtualmente.

El códice Sinaiticus es uno de los manuscritos bíblicos más importantes de la historia, un documento que fue elaborado cuando el Imperio Romano se dividió y el emperador Constantino, que gobernaba la parte occidental desde Roma, adoptó el cristianismo.

La Biblia, que fue escrita en griego originalmente, será traducida a diferentes idiomas para que pueda ser utilizada como una fuente de consulta para estudiantes y entusiastas religiosos en todo el mundo.

Se espera que el proyecto de unificación cueste cerca de un millón de dólares y tenga una duración de cuatro años.

Historia bíblica
El códice Sinaiticus permaneció durante siglos en el antiguo monasterio de Santa Caterina en el Sinaí, Egipto.

A mediados del siglo XIX, una becario alemán, Constantine Tischendorf, sustrajo parte del manuscrito y lo trasladó a Alemania y Rusia.

Actualmente, la Biblia se encuentra dividida entre el monasterio de Santa Caterina, la biblioteca de la Universidad de Leipzig en Alemania, la Biblioteca Nacional de Rusia y la Biblioteca Británica.

Scott McKendrick, director de manuscritos antiguos de esta última, reconoce que se trata de un proyecto muy emocionante.

“Realmente estamos frente a un momento histórico en que se puede unificar, virtualmente, uno de los grandes manuscritos de todos los tiempos”, comentó McKendrick.

El códice posee casi la totalidad del Nuevo Testamento, si bien parte del Viejo Testamento se ha perdido.

La posibilidad de acceder al códice Sinaiticus digitalmente a través de un CD ROM permite aprovechar un documento histórico que actualmente no se puede tocar por lo frágil de sus páginas. [Tomado de BBC Mundo]

http://labibliaweb.com/?tag=codice-sinaiticus

Buscan páginas perdidas de una antigua Biblia

Buscan páginas perdidas de una antigua Biblia

Noviembre 01, 2008

JERUSALÉN, Israel | AP

En la actualidad se realiza una búsqueda en cuatro continentes para encontrar las páginas perdidas de uno de los textos religiosos más importantes del mundo: una Biblia en hebreo de mil años de antigüedad conocida como El Códice de Aleppo.

Los cruzados se apropiaron de esa Biblia para exigir rescate, el fuego casi la destruyó y según una versión, fue contrabandeada a través de las fronteras de Medio Oriente oculta en una lavadora. Pero en 1958, cuando la Biblia llegó finalmente a Israel, 196 páginas habían desaparecido, alrededor de un 40 por ciento del total. Para algunos estudiosos del Antiguo Testamento, esas páginas desaparecidas se han convertido en una especie de santo grial. (Según la mitología cristiana, el Santo Grial es el plato o copa usado por Jesús en la éltima Cena, del cual se dice que posee poderes milagrosos).

Investigadores que representan al custodio del manuscrito en Jerusalén dicen que tienen algunas pistas sobre parte de las páginas desaparecidas, y que se hallan cercanas al objetivo de completar en su totalidad el manuscrito.

El Códice de Aleppo tal vez no sea tan famoso como los Manuscritos del Mar Muerto. Pero para muchos eruditos, es inclusive más importante, pues es considerado la edición definitiva de la Biblia judaica.

La clave para encontrar las páginas perdidas podría radicar en la diáspora de judíos que se radicaron en Aleppo, Siria, donde el manuscrito fue guardado durante siglos en un arcón de hierro de una sinagoga.

Un punto crucial en su historia se registró tres días después que las Naciones Unidas aprobó una resolución en 1947 aceptando la creación del estado de Israel. Una turba siria, indignada ante la resolución, quemó la sinagoga hasta los cimientos. Los judíos de Aleppo rescataron el Códice, pero en los años siguientes la comunidad, integrada por unas 10.000 personas, se vio obligada a abandonar Siria, rumbo a diferentes partes del planeta.

Los expertos creen que los judíos de Aleppo tendrían en su poder algunas de las páginas desaparecidas, en tanto otras habrían sido adquiridas por comerciantes de antigüedades. Dos fragmentos han aparecido: una página completa en 1982, y un trozo más pequeño el año pasado que había sido portado durante décadas por un residente de Brooklyn, Sam Sabbagh, como amuleto de la buena suerte.

Cuando el Códice llegó a Israel hace 50 años, fue entregado a Izhak Ben-Zvi, entonces el presidente de ese país, y un experto en comunidades judías del mundo islámico. Aunque el manuscrito se halla en el Museo de Israel, junto con los Manuscritos del Mar Muerto, el Instituto Ben-Zvi fundado por el fallecido presidente continúa siendo su custodio legal y respalda la nueva búsqueda.

Esfuerzos previos, incluidos algunos realizados por diplomáticos israelíes y por agentes del Mossad, el servicio secreto israelí, fracasaron. La nueva búsqueda ha reclutado a un pequeño grupo de judíos de Aleppo, capaces de ganar la confianza de la comunidad, y ha redituado información sobre el destino de algunas piezas específicas y acerca de las personas que las tienen en su poder, dijo Zvi Zameret, director del Instituto Ben-Zvi.

Zameret informó que la búsqueda se lleva a cabo en América del Norte, del Centro y del Sur, en Israel y en Inglaterra.

De acuerdo a los rumores, no sólo hay pequeños fragmentos sino capítulos enteros, y eso ha causado gran entusiasmo, dijo Adolfo Roitman, curador del Museo de Israel a cargo del manuscrito.

El Códice, 491 páginas de pergamino de unos 30 centímetros de largo por 25 centímetros de ancho, fue transcripto alrededor del 930 de nuestra era por Shlomo Ben Boyaa, un escriba de Tiberías, en las márgenes del mar de Galilea. Fue editado por un famoso erudito de esa época, Aaron Ben-Asher. La conclusión del manuscrito señaló el fin de un proceso de siglos destinado a crear el texto definitivo de la Biblia hebrea.

Perteneció a la comunidad judía de Jerusalén hasta que fue robado por los cruzados que capturaron y saquearon la ciudad en 1099. Tras pagarse un rescate, el manuscrito fue llevado a El Cairo, donde fue usado por el filósofo judío Maimónides, quien declaró que era la copia más precisa del Antigo Testamento.

Para decirlo en pocas palabras: el proceso de ensamblar totalmente el texto de la Biblia concluyó con el Códice, dijo Rafael Zer, del Proyecto de la Biblia de la Universidad Hebrea, en Jerusalén.

Es difícil determinar cómo el Códice llegó a Aleppo, en el norte de Siria. Algunos eruditos creen que fue llevado a ese país por un descendiente de Maimónides a fines del siglo XIV.

Allí fue guardado por los judíos como su posesión más preciosa, y su talismán. Pero el 2 de diciembre de 1947, una turba incendió la sinagoga. Luego circularon rumores de que los judíos de Aleppo se apresuraron a salvar algunas páginas de las llamas. Las páginas desaparecidas nunca más han sido vueltas a ver, salvo dos excepciones.

Una página del Libro de las Crónicas sobrevivió en el apartamento neoyorquino de una mujer de Aleppo, y fue entregada por sus familiares en 1982. Otro fragmento sobrevivió en la billetera de Sabbagh, otro exiliado de Aleppo radicado en Nueva York, que lo laminó con plástico y lo usó como amuleto de la buena suerte. El año pasado, tras la muerte de Sabbagh, su familia llevó el fragmento a Jerusalén.

Uno de los hombres que rescató páginas de la Biblia era Mourad Faham, que ingresó en la sinagoga disfrazado de beduino y encontró el grueso del manuscrito en el piso, según narró su nieto, Jack Dweck.

Dweck, un empresario radicado en Nueva York, donde vive una de las mayores comunidades de judíos procedentes de Aleppo, dice que en su opinión, las partes desaparecidas existen.

Creo que hay una gran pieza (del manuscrito) en alguna parte, esperando a ser hallada, dijo.

Fuente: http://www.eluniverso.com/2008/11/01/0001/1199/B2DE7E252B084519BE0CD4ECD72D73FE.html

Historia de la Biblia completa

Historia de la Biblia completa

MANUSCRITOS II. MANUSCRITOS BIBLICOS HEBREOS.

MANUSCRITOS II. MANUSCRITOS BIBLICOS HEBREOS.

A. Introducción.

El A. T. hebreo ha llegado hasta nosotros en mss. que, si son completos, proceden en su inmensa mayoría de épocas relativamente tardías, debido en parte a las destrucciones de bibliotecas producidas por los avatares de la historia del pueblo judío y, muy especialmente, por preceptos religiosos del judaísmo (v.): la S. E. hebrea debe ser leída en mss. impecables, sin deterioro ni deficiencia alguna; los mss. gastados por el uso o incorrectos con respecto al modelo oficial deben ser sustituidos por otros nuevos y correctos.

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Codex Sinaiticus

Codex Sinaiticus

(Su símbolo es la letra hebrea Alef, aunque Swete y otros pocos especialistas usan la letra S) 
Es un manuscrito griego del Antiguo Testamento de muchísima antigüedad y valor encontrado por Constantino Tischendorf en el monte Sinaí, en el monasterio de Santa Catalina.

En 1844 estaba visitando el monasterio con el patronazgo de Federico Augusto, rey de Sajonia, cuando descubrió, en una cesta de basura, cuarenta y cinco hojas de Los Setenta, que contenían partes de I Par. (Chron.), Jer., Neh. y Esther.

Se le permitió que se las llevara. También vio el Libro de Isaías y I y IV Macabeos, pertenencientes al mismo Códice que los fragmentos, pero no consiguió su posesión.

Tras alertar a los monjes de su valor, salió hacia Europa y dos años después publicó las hojas que había traído consigo bajo el nombre de Codex Friderico-Augistanus, por su patrocinador.

Se guardaron en Leipzig. En una segunda visita, en 1853, sólo encontró dos cortos fragmentos del Génesis (que imprimió a su vuelta) y nada más supo del resto del códice. En 1859 realizó una tercera visita, bajo el patronazgo del Zar Alejandro II.

Parecía que iba a ser una visita inútil cuando, la víspera de su partida, en una conversación casual con el criado supo de la existencia de un manuscrito. Cuando se lo mostraron vió que era el mismo que había estado buscado y que contenía, superando todos su sueños, una gran parte del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento completo, además de la Epístola de Bernabé y parte del “Pastor de Hermas” del que se sabía que existían dos ejemplares del original griego y ninguna copia.

Pensando que era una “crimen dormir”, Tischendorf pasó la noche copiando a Bernabé; tenía que irse por la mañana sin haber podido persuadir a los monjes que le dejaran llevarse el manuscrito. En el Cairo consiguió que le enviaran el manuscrito a otro monasterio de la misma orden (de la Iglesia griega ortodoxa) para transcribirlo; y finalmente, los monjes se lo regalaron como un presente para el Zar que era el patrón y protector de Tischendorf y de la iglesia ortodoxa.

Años después, en 1869, el Zar regaló a los monasterios 7000 y 2000 rublos a cada uno, además de condecoraciones. El manuscrito se atesora en la Biblioteca Imperial de S. Petersburgo. Tischendorf publicó una relación en 1860 y un facsímil, en 1862, bajo los auspicios del Zar. Se incluían en la edición 21 placas litográficas hechas a partir de fotografías, edición que salió en cuatro volúmenes. Al año siguiente publicó una edición crítica del Nuevo Testamento. Finalmente, en 1867, publicó los fragmentos adicionales del Génesis y Números, que habían sido utilizados para encuadernar otros volúmenes en Santa Catalina y habían sido descubiertos por el archimandrita Porfirius. Así pues, en cuatro ocasiones se han descubierto partes del manuscrito original pero nunca han sido publicadas juntas en una sola edición. 
El Códice Sinaítico, que originalmente debió contener el Antiguo Testamento completo, ha sufrido mutilaciones severas, especialmente los libros históricos desde el Génesis a Esdras (inclusive); el resto del Antiguo Testamento salio mejor parado. Los fragmentos y libros que han quedado son: varios versos del Gen., xxiii y xxiv, y desde Num.,v,vi,vii; I Par., ix, 27.xix,17; Esdras, ix,9 hasta el fin; Nehemías, Ester, Tobías. Judit, Joel, Abdias, Jonas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías, Isaías, Jeremías, Lamentaciones,i.1-ii,20;I Macabeos, IV Macabeos ( apócrifo, mientras que el canónico II Macabeos y el apócrifo III Macabeos nunca estuvieron contenidos en este códice). 

Una curiosa referencia es que Esdras ix, 9 sigue a I Par., xix, 17 sin interrupción: la nota de un corrector muestra que 7 hojas de I Par fueron copiadas dentro del Libro de Esdras, probablemente debido a un error en la encuadernación del manuscrito del que se copió el Códice Sinaítico. Nuestro Esdras es llamado en este códice, como en muchos otros, Esdras B. Esto puede indicar que seguía a Esdras A, de la misma manera que se llama III Esdras en antiguos códices (ver ESDRAS) al libro titulado así por Jerónimo: la prueba no es segura, puesto que IV Macabeos es designado aquí Macabeos D, aunque los libros segundo y tercero Macabeos estaba ausentes del manuscrito. El Nuevo Testamento está completo, así como la epístola de Bernabé; faltan seis hojas a continuación de Bernabé, que probablemente contenían literatura no canónica. El “Pastor de Hermas” está incompleto y no podemos decir si había otras obras a continuación. En total hay 346 hojas y ½. Hay que notar el orden en el Nuevo Testamento: las Epístolas de S. Pablo preceden a los Hechos: Hebreos sigue a II Tess. El manuscrito está en buen pergamino y las páginas miden alrededor de 15 x 13 ½ pulgadas ( ca 38 x 34,29 cms); hay cuatro columnas por página, excepto en los libros poéticos, que están escritos estequiométricamente en dos columnas de mayor anchura; hay 48 líneas por columna, pero 47 en las Epístolas Católicas. Las cuatro columnas dan a la página la apariencia de un antiguo rollo y no parece imposible, como dice Kenyon, que de hecho se copiara de un rollo de papiro. Escrito en caracteres unciales, bien formados, sin acentos o espíritus y sin puntuación, excepto (a veces) el apóstrofe y el punto final de un período. Tischendorf creía que lo habían escrito 4 manos distintas y así se ha aceptado en general. Pero ha tenido menos suerte en conseguir la aceptación general en sus conjeturas de que uno de esos escribas también escribió el Nuevo Testamento del Códice Vaticano. Reconoce siete correctores del texto, uno de ellos contemporáneo con la escritura del manuscrito. Las Secciones Amonianas de los Cánones de Eusebio se indican en los márgenes, probablemente por una mano contemporánea; parece que eran desconocidas al escriba que sigue otra división. Los errores de copia son poco numerosos, a juicio de Gregorio. 

Es de la misma época que el Códice Vaticano. La escritura, las cuatro columnas por página (indicación probable de la transición del rollo a la forma códice del manuscrito), la ausencia de grandes mayúsculas iniciales y de ornamentación, la rareza de la puntuación, los cortos títulos de los libros, la presencia de divisiones del texto que lo fecha en una datación anterior a Eugenio, la adición de Bernabé y Hermas etc., muestran la antigüedad del escrito. Todo ello ha llevado a algunos expertos a ponerlo en la cuarta centuria, como el Codex Vaticanus, algún tiempo antes del Codex Alexandrinus y del Codex Ephraemi Restrictus; esta conclusión no es cuestionada seriamente, aunque se concede la posibilidad de una fecha temprana del siglo quinto. Se le asigna un origen romano, del sur de Italia, de Egipto y de Cesartea, pero no se puede concluir (Kenyon, Handbook to the Textual Criticism of the New Testament, London, 1901, p. 56 sqq.). Parece que estuvo algún tiempo en Cesarea, porque uno de los correctores( probablemente del siglo séptimo) añade la siguiente nota al final de Esdras:” Este Códice fue comparado con un ejemplar muy antiguo que había sido corregido por la mano del viejo mártir Pánfilo ( muerto en 309), ejemplar que al final tenía la subscripción de su propia mano: “Tomado y corregido de acuerdo a la Hexapla de Orígenes: Antonio lo comparó: Yo, Pánfilo, lo corregí”. Pánfilo era, con Eusebio, el fundador de la Biblioteca de Cesarea. Algunos se inclinan a ver el Codex Sinaiticus como uno de los 50 manuscritos que Constantino donó a Eusebio de Cesarea para que lo preparara en el año 331 para las iglesias de Constantinopla, pero no hay señales de que éste hubiera estado en Constantinopla. Nada se sabe de su historia posterior hasta que fue descubierto por Tischendorf. El texto del Codex Sinaiticus se parece mucho al del Codex Vaticanus, aunque no puede provenir el mismo antecesor inmediato. En general, el Códice Vaticano es colocado por los especialistas contemporáneos en primer lugar en cuanto al punto de pureza y el Códice Sinaítico, a continuación. Esto es especialmente cierto respecto a los Evangelios del Nuevo Testamento. Las diferencias son más frecuentes en el Antiguo Testamento donde los códices Sinaítico y Alejandrino coinciden con frecuencia. 

¡Que Dios la Bendiga!

Fuente: http://www.foros.catholic.net/viewtopic.php?t=46139&sid=f01d57926f416970640ed5558aec21f3

En busca del texto perdido del codice Aleppo, la mas antigua Biblia Hebrea

En busca del texto perdido del codice Aleppo, la mas antigua Biblia Hebrea

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Parece el guión de una película de Indiana Jones, pero es real. En la actualidad se realiza una búsqueda en cuatro continentes para encontrar las páginas perdidas de uno de los textos sagrados más importantes del mundo: una parte de la Biblia en hebreo, de mil años de antigüedad, conocida como El Códice de Aleppo. 

El códice Aleppo incluye gran parte de los textos del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana, y tiene más de 1.000 años de antigüedad. Se exhibe en Jerusalén y se le ha titulado como “la Biblia hebrea”. 

El Códice de Aleppo tal vez no sea tan famoso como los Manuscritos del Mar Muerto. Pero para muchos eruditos, es inclusive más importante, pues es considerado como la edición definitiva de la “Biblia judaica”. 

Tras desaparecer en 1947 de la sinagoga de Aleppo (Siria), en 1958 el códice llegó finalmente a Israel. Fue entonces cuando se descubrió que 196 de sus páginas habían desaparecido, lo que supone alrededor de un 40 por ciento del total que tenía el documento. 

Cuando el Códice llegó a Israel -hace 50 años- fue entregado a Izhak Ben-Zvi, entonces el presidente de ese país, y un experto en comunidades judías del mundo islámico. Aunque el manuscrito se halla en el Museo de Israel, junto con los Manuscritos del Mar Muerto, el Instituto Ben-Zvi fundado por el fallecido presidente continúa siendo su custodio legal y respalda la nueva búsqueda. 

EN BUSCA DE LAS PÁGINAS PERDIDAS 
Ahora, investigadores que representan a la entidad que custodia el manuscrito del Códice de Aleppo en Jerusalén afirman que tienen algunas pistas sobre parte de las páginas desaparecidas, y que se hallan cerca de su objetivo de completar en su totalidad –o casi- el manuscrito. 

Un punto crucial en la historia del Códice se registró tres días después de que las Naciones Unidas aprobasen la resolución de 1947, que aceptaba la creación del estado de Israel. Una turba siria, indignada ante la resolución, quemó la sinagoga hasta los cimientos. En esa sinagoga estaba el manuscrito guardado durante siglos en un arcón de hierro. Los judíos de Aleppo rescataron el Códice de la sinagoga incendiada, pero en los años siguientes la comunidad, integrada por unas 10.000 personas, se vio obligada a abandonar Siria, rumbo a diferentes partes del planeta. 

Así, la clave para encontrar las páginas perdidas podría radicar en la diáspora de judíos que residían en Aleppo, Siria. Los expertos creen que los descendientes de los judíos de Aleppo tendrían en su poder algunas de las páginas desaparecidas, en tanto otras habrían sido adquiridas por comerciantes de antigüedades. De hecho, confirmando esta teoría, varios fragmentos han aparecido ya. 

Esfuerzos previos al actual, incluidos algunos realizados por diplomáticos israelíes y por agentes del Mossad, el servicio secreto israelí, fracasaron. La nueva búsqueda ha reclutado a un pequeño grupo de descendientes de los judíos de Aleppo, capaces de ganar la confianza de la comunidad judía, y ha recopilado información sobre el destino de algunas piezas específicas y acerca de las personas que las tienen en su poder, dijo Zvi Zameret, director del Instituto Ben-Zvi. 

Zameret informó que la búsqueda se lleva a cabo en América del Norte, del Centro y del Sur, en Israel y en Inglaterra. “De acuerdo a los rumores, no sólo hay pequeños fragmentos sino capítulos enteros, y eso ha causado gran entusiasmo”, dijo Adolfo Roitman, restaurador del Museo de Israel a cuyo cargo está el manuscrito. 

LA HISTORIA DEL CÓDICE 
El Códice, 491 páginas de pergamino de unos 30 centímetros de largo por 25 centímetros de ancho, fue transcrito alrededor del 930 de nuestra era por Shlomo Ben Boya´a, un escriba de Tiberias, en las márgenes del mar de Galilea. Fue editado por un famoso erudito de esa época, Aaron Ben-Asher. La conclusión del manuscrito señaló el fin de un proceso de siglos destinado a crear el texto definitivo de la Biblia hebrea. 

Perteneció a la comunidad judía de Jerusalén hasta que fue robado por los cruzados que capturaron y saquearon la ciudad en 1099. Tras pagarse un rescate, el manuscrito fue llevado a El Cairo, donde fue usado por el filósofo judío Maimónides, quien declaró que era la copia más precisa del Antiguo Testamento. 

“Para decirlo en pocas palabras: el proceso de ensamblar totalmente el texto de la Biblia hebrea concluyó con el Códice”, dijo Rafael Zer, del Proyecto de la Biblia de la Universidad Hebrea, en Jerusalén. 

Es difícil determinar cómo el Códice llegó a Aleppo, en el norte de Siria. Algunos eruditos creen que fue llevado a ese país por un descendiente de Maimónides a fines del siglo XIV. 

Allí fue guardado por los judíos como su posesión más preciosa. Pero el 2 de diciembre de 1947, como ya relatamos antes una turba incendió la sinagoga. Luego circularon rumores de que los judíos de Aleppo se apresuraron a salvar algunas páginas de las llamas. De hecho, se han encontrado muchos fragmentos entre sus descendientes. 

Uno de los hombres que rescató parte del documento del códice en la sinagoga quemada de Aleppo fue Mourad Faham, que entró en la sinagoga disfrazado de beduino y encontró el grueso del manuscrito en el piso, según narra su nieto, Jack Dweck. Dweck, un empresario radicado en Nueva York, donde vive una de las mayores comunidades de judíos procedentes de Aleppo, dice que en su opinión, las partes desaparecidas existen. “Creo que hay una gran pieza (del manuscrito) en alguna parte, esperando a ser hallada”, dice. 

Una página del Libro de Crónicas sobrevivió en el apartamento neoyorquino de una mujer de Aleppo, y fue entregada por sus familiares en 1982. Otro fragmento sobrevivió en la billetera de Sabbagh, otro exiliado de Aleppo radicado en Nueva York, que lo plastificó y lo usó como amuleto. El año pasado, tras la muerte de Sabbagh, su familia llevó el fragmento a Jerusalén. 

MÁS INFORMACIÓN 
Puede visitar la página oficial del Códice Aleppo (en inglés) en este lynk: www.aleppocodex.org 

Fuente: As. Press, ProtestanteDigital. Redacción: ACPress.net| noticiascristianas.org

EL CÓDICE QUE CORROBORA LA AUTENTICIDAD DEL EVANGELIO

EL CÓDICE QUE CORROBORA LA AUTENTICIDAD DEL EVANGELIO

El Papiro Bodmer, presente digno de un Papa

JERUSALÉN, domingo, 22 abril 2007 (ZENIT.org).- Como se puede imaginar, Benedicto XVI recibe regalos con frecuencia y no sólo en su cumpleaños o el aniversario de su elección papal. Aunque el Santo Padre indudablemente aprecia estos gestos, pocos han sido universal y personalmente tan significativos como el Papiro Bodmer 14-15 (P75).

El Papiro Bodmer, datado en el año 175, es la copia más antigua que existe de fragmentos de los Evangelios de Juan y Lucas. Descubierto en Egipto a principios de la década de los cincuenta del siglo pasado, el papiro ha tenido una influencia decisiva en el curso de los estudios bíblicos.

Cuando los estudiosos vieron tan notable concordancia entre los textos, tuvieron que reconocer que el «Codex Vaticanus», del siglo IV, la más antigua versión completa de los Evangelios, era verdaderamente auténtica.

El papiro llegó a las manos de Frank Hanna III, un hombre de negocios de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. A través de lo que Hanna denominó complicada pero notable serie de acontecimientos, pudo comprar el papiro antes de que fuera subastado, y regalarlo en enero al Santo Padre como presente para la Iglesia.

El papiro Bodmer es la evidencia tangible de que el Evangelio que circuló entre las primeras comunidades cristianas había sido compuesto mucho antes del siglo IV y redactado en la forma que conocemos.

En resumen, dijo Hanna: «este papiro nos ayuda a autentificar nuestra Biblia cristiana. De la misma manera que tenemos la Iglesia edificada sobre los huesos de Pedro, tenemos justo al lado, en la Biblioteca Vaticana, un texto de los orígenes de la Palabra de Dios que autentifica lo que siempre habíamos tenido por verdadero».

Además, es uno de los más antiguos códices conocidos, o volúmenes encuadernados, y se cree que fue usado para la liturgia, dando a los católicos otra conexión concreta con la primera Iglesia. 

Zenit habló con Hanna en Jerusalén, donde relató su propio descubrimiento del papiro Bodmer y su consiguiente significado para su fe. 

«Toda esta aventura ha sido una maravillosa bendición para mí y para mi familia, y como muchas bendiciones de Dios, apareció no se sabe de dónde», dijo Hanna.

Confiesa: «Antes de de recibir una llamada telefónica en mayo del año pasado, apenas sabía lo que era un papiro, y ciertamente nunca había oído hablar del Papiro Bodmer.

«De manera que uno de los beneficios de esta experiencia es todo lo que he aprendido sobre la Escritura». 

Hanna dijo que «recibió una llamada del arzobispo Pietro Sambi, el nuncio papal en Estados Unidos, quien subrayó el interés de la Iglesia por este papiro. También insistió en el interés personal que tenía en él Benedicto XVI, que es un increíble estudioso y sabía de la existencia del papiro».

El cardenal Jean-Louis Tauran, archivista y bibliotecario de la Santa Romana Iglesia, presentó una página del papiro al Santo Padre el pasado enero, después de que Hanna lo regalara al Santo Padre.

Curiosamente, es una página de en medio que marca el final del Evangelio de Lucas y el prólogo del Evangelio de Juan, mostrando el orden de los textos como ya se usaba en las primeras comunidades cristianas.

«Benedicto XVI es especialmente aficionado al Evangelio de Lucas y de Juan, así como a la explicación de la Palabra de Dios. De manera que esta página tiene un significado especial », aclara Hanna.

Añade: «Fue maravilloso ver la alegría evidente en el rostro de Benedicto XVI cuando lo recibió. El texto está tan bien conservado que si se sabe leer el griego bíblico, se puede leer como si se leyera un periódico».

«De manera que el Papa pidió sus gafas y empezó a leer con una sonrisa en sus labios. Se podía ver que era realmente capaz de disfrutar del texto». 

Entre las bendiciones personales que Hanna ha experimentado en su esfuerzo por conseguir este papiro para la Iglesia, revela una experiencia vivida por su hija de 16 años, Elizabeth.

«Cuando mi hija tenía diez años, memorizamos el prólogo del Evangelio de Juan y lo recitábamos juntos camino de la escuela. Ella tenía también una fuerte devoción inusual a la Natividad», recuerda. 

«Después de que pusiéramos nuestra confianza en María, supimos que al Evangelio de Lucas se le llama también el Evangelio de María o el Evangelio de la Natividad».

Todo esto, dijo Hanna, son gracias que nunca se nos hubiera ocurrido pedir.

«Roma y Jerusalén son los dos centros de la Iglesia. El hecho es que aunque muchos cristianos queremos centrarnos en nuestra naturaleza espiritual, sin embargo, nos ayuda ver toda esta evidencia física».

«Aquí, en el lugar donde vivió Jesús, vemos que cuando hablamos de Jesús no estamos hablando de una figura legendaria como Paul Bunyan o Zeus lanzando sus rayos». 

«Cristo fue un hombre real que nació en una pequeña ciudad llamada Belén, que creció en Nazaret y vivió en Cafarnaún y caminó por estas calles».

«Poder tener estas manifestaciones tangibles no debería verse como una muleta. Son un realce de nuestra fe», opina.

«Apoyarse en estas cosas es como aferrarse al afecto físico de una persona amada –concluye–. Forma parte de lo que nos hace seres humanos».

Más información: «Benedicto XVI recibe un manuscrito que demuestra la historicidad de los Evangelios»

DEL ROLLO AL CÓDICE – Cómo adoptó la Biblia la forma de libro

DEL ROLLO AL CÓDICE –  Cómo adoptó la Biblia la forma de libro

EL HOMBRE se ha valido de diversos medios para preservar la información a lo largo de los siglos. Los escritores de la antigüedad grabaron sus palabras en monumentos, tablas de piedra o madera y hojas de pergamino, entre otros materiales. Para el siglo I, el formato reconocido y aceptado en Oriente Medio era el rollo. Luego vino el códice, que se convirtió en el medio universal para conservar la palabra escrita y que contribuyó enormemente a la difusión de la Biblia. ¿Qué era, y cómo se popularizó su uso?

El códice fue el prototipo del libro tal y como lo conocemos hoy. Consistía en una colección de hojas plegadas que se sujetaban por el doblez. Las hojas estaban escritas por ambas caras y se protegían con una cubierta. En sus orígenes, el códice no se parecía mucho al libro moderno, pero, como ocurre con casi todo nuevo invento, fue evolucionando y adaptándose a las necesidades y preferencias de los usuarios.

Madera, cera y pergamino

Al principio, los códices se elaboraban por lo general con tablillas de madera recubiertas de cera. En Herculano, ciudad sepultada junto a Pompeya por la erupción del Vesubio en el año 79, se encontraron textos escritos en polípticos (conjuntos de tablillas enceradas sujetas por uno de los bordes más largos). Más adelante, las rígidas tablillas se sustituyeron por hojas de un material que podía doblarse fácilmente. A estos códices —o libros— se los designaba en latín con el nombre de membranae, o pergaminos, por la piel con que se confeccionaban sus páginas.

Algunos códices que han sobrevivido al paso del tiempo están hechos de hojas de papiro. Precisamente de este material están elaborados los códices cristianos más antiguos que se conocen, conservados gracias al clima seco de ciertas regiones de Egipto.*

¿Rollo o códice?

Según parece, los cristianos emplearon mayormente el rollo por lo menos hasta finales del siglo I. El período comprendido desde finales del siglo I hasta el siglo III fue testigo de la lucha entre los defensores del códice y los del rollo. Los conservadores —acostumbrados al empleo delrollo— se mostraban reacios a desprenderse de una tradición tan arraigada. Pero pensemos por un momento en lo que suponía leer un rollo. Normalmente, este se componía de un número fijo de hojas de papiro o pergamino que se pegaban formando una larga tira, la cual luego se enrollaba; el texto se escribía en el anverso de la hoja y se distribuía en columnas. Para leerlo, era preciso desenrollarlo hasta encontrar el pasaje deseado, después de lo cual había que enrollarlo de nuevo (Lucas 4:16-20). Una sola obra literaria con frecuencia ocupaba más de un rollo, por lo que la incomodidad era mayor. Si bien el rollo siguió coexistiendo por siglos con el códice, a partir del siglo II los cristianos se inclinaron por este último para copiar las Escrituras. De hecho, los expertos creen que el uso que dieron los cristianos al códice resultó fundamental para su amplia difusión.

Códice El códice contribuyó enormemente a la difusión de la Biblia

Las ventajas del códice eran obvias: tenía mayor capacidad, era más práctico y resultaba más fácil de llevar. Pese a que algunos reconocieron dichas ventajas desde un principio, a la mayoría le tomó tiempo abandonar el uso del rollo. No obstante, con el paso de los siglos se fueron conjugando varios elementos que contribuyeron a que se impusiera el códice.

Comparado con el rollo, el códice era más económico, pues se escribía por ambas caras y un solo volumen podía contener varias obras. Hay quienes consideran que la facilidad para hallar pasajes específicos fue un factor clave para el éxito que tuvo entre los cristianos y entre profesionales como los abogados. A los cristianos les resultaba extremadamente útil para su labor evangelizadora disponer de estos compactos códices o de una simple lista de pasajes bíblicos. Además, el códice tenía tapas, generalmente de madera, por lo que era más duradero.

Los códices también eran prácticos para la lectura personal. Para fines del siglo III, entre los que afirmaban ser cristianos circulaban Evangelios de bolsillo escritos en pergamino. Desde entonces se han producido literalmente miles de millones de ejemplares de la Biblia completa o en parte en forma de códice.

Hombre leyendo la Biblia

Hoy día existen incontables herramientas que permiten acceder con gran facilidad y rapidez a la sabiduría divina que se halla en las Escrituras, pues la Biblia se consigue en formato electrónico, en grabaciones y en página impresa. Prescindiendo del formato que prefiramos, lo importante es desarrollar amor por la Palabra de Dios y tenerla siempre presente, todos los días de nuestra vida (Salmo 119:97167).

Fuente: watchtower.org

¿Desamparó el Padre al Hijo en la cruz?

Abril 16, 2009 — Los Angeles

¿Desamparó el Padre al Hijo en la cruz?

Segunda Parte

Por Pablo Santomauro

El primer ensayo en este tema, escrito ya hace algunos años, ha recibido buena aceptación por parte de los lectores y varias páginas de internet han tenido a bien publicarlo. La necesidad por una segunda parte surgió cuando un gran hermano y amigo  en la fe planteó en una gentil carta su desacuerdo con mis conclusiones. El lector puede tener acceso a la primera parte en esta dirección: (http://pastordanielbrito.wordpress.com/2009/04/06/%c2%bfdesamparo-el-padre-al-hijo-en-la-cruz/)

Nos ha parecido correcto publicar nuestra respuesta al hermano en su versión original con unos pocos cambios a fin de ocultar su identidad ya que la comunicación entre ambos se  hizo por canales privados. A continuación el texto:

Querido hermano en la fe:

                                                Es con sumo placer que paso a analizar su bien estructurado planteo en referencia a mi ensayo sobre las palabras de Jesús en la cruz, específicamente aquellas de las primeras estrofas del Salmo 22:  Elí, Elí, ¿lama sabactani?

Nuestro amigable desacuerdo se puede resumir de esta forma: Yo sostengo que Cristo en esta ocasión simplemente estaba afirmando desde la cruz que en él se estaba cumpliendo el Salmo mesiánico, mientras que usted afirma que las palabras de Jesús son la manifestación de la vivencia interior de Cristo al verse abandonado por el Padre.

Pero la diferencia de enfoques no se queda ahí, ya que su posición conduce a que realmente hubo una separación literal entre el Padre y el Hijo, causada por el hecho de que el Hijo se convirtió en algo abominable para el Padre. Para apoyar este concepto se usan las expresiones bíblicas:  “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”, “hecho por nosotros maldición (porque está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado en un madero’)”, “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo”, “mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”, etc. A mi juicio esta interpretación de las expresiones bíblicas es más que literal, yo la llamaría “letreral”, ya que a los efectos prácticos no se diferencia con la sostenida por los predicadores del Movimiento de la Fe, la cual afirma que hubo en la cruz una transformación ontológica en la persona de Cristo. Esta transformación lo convirtió en indeseable ante los ojos del Padre, quien entonces no tuvo más opción que desampararlo. Ante tal desamparo, concluyen ciertos hermanos, Jesús expresó la frase que hoy nos ocupa como una muestra de su terrible desconsuelo.

Más allá de que yo considero que las expresiones bíblicas anteriormente mencionadas son de caracter judicial y expresan que la sentencia penal del pecado de los escogidos de Dios recayó sobre Cristo, deseo concentrarme ahora en las siguientes afirmaciones suyas:

 

·         ….. Pero la pregunta sigue sin responder… a menos que por medio de la exclamación de Cristo – Elí, Elí, ¿lama sabactani? veamos la realidad de lo que no se podía ver, Jesús sufriendo el desamparo de DIOS, porque estaba cargando en él, el pecado de todos nosotros.

 

 

·         El teólogo Charles Ryrie afirma que escrituralmente Mateo 26:39,42 se refiere al momento del cumplimiento de la profecía del salmo 22:1, donde la ira de DIOS caería sobre el, evidenciado en su clamor a gran voz, en Mateo 26:46. Afirma además que por su naturaleza humana sin pecado, se sometió voluntariamente a esa hora, donde él cargaría los pecados de toda la humanidad, cosa repulsiva para su naturaleza humana sin pecado, cuestión imposible para su naturaleza divina.

 

 

·         Mi conclusión: Dios juzgó nuestros pecados en la humanidad sin pecado de su HIJO, quien los llevo y cargó en nuestro lugar sufriendo así la condena, el castigo, la justicia y la ira SANTA de DIOS. De esa manera, desde el cumplimiento de la profecía, palabras previas a la cruz y la expresión misma de CRISTO tiene sentido.  

 

Para comentar en estas citas suyas, mi amado hermano, necesito primero afirmar algunos conceptos relacionados con la expiación de Cristo. Debemos entender que Jesús fue Ofrenda, Ofrendador y Sacerdote en la cruz. La Ofrenda fue su vida sin pecado, y esa ofrenda/sacrificio fue ofrecida a su Padre. El Padre dio a su Hijo unigénito, pero fue el Hijo el que dio su vida por nosotros. La Biblia da testimonio de esto que digo cuando usa términos genéricos como enviar, entregar y dar, en referencia al acto del Padre, pero usa también términos e imágenes más históricos/sacerdotales donde podemos ver la diferencia de roles entre el Padre y el Hijo.

Veamos primero ejemplos de las declaraciones genéricas que  hablan del propósito de Dios:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn. 3:16-17)

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro. 8:32) 


Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  (Ro. 5:8
)

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.  En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.  (1 Jn. 4:9-10) [mención de propiciación]

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gá. 2:20) [el genérico “se entregó a sí mismo por mí” es primordialmente de carácter substitucional]  

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.    Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.  (Jn. 10:14-18) [declaración específica de que Cristo escogió morir aunque haya sido por  un mandamiento del Padre]


… el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,  (Gá. 1:4) [precisa declaración sobre la iniciativa tomada por Cristo con el propósito de liberación]

 

Ahora veamos pasajes que presentan en forma más específica la obra de Jesús como Ofrendador y donde notamos que él fue también Ofrenda y Sacerdote:

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. (Ef. 5:2)

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo;porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. (He. 7:26-27)

¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios (He. 9:14) [Cristo es el Ofrendador y la Ofrenda – también una referencia a la sangre sacrificial]


… pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, (He. 10:12)
[Cristo actuando como Sacerdote]

De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.     Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,      así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan (He. 9:26-28)
[referencia bien explícita a Cristo como Sacerdote y Ofrenda sacrificial junto con una referencia clásica a la sustitución]

 

Me ha sido necesario presentar todos estos pasajes para concluir, creo que con buena base, que Jesús fue en la cruz OFRENDA, OFRENDADOR Y SACERDOTE. Es particularmente en el último título y ministerio de Cristo que deseo ahora enfocarme. Sostengo que la teoría del “abandono del Padre” es una interpretación extremadamente forzada. Si Cristo en la cruz fue “cosa repulsiva” y “sufrió el desamparo de Dios” porque “cargaba” literalmente el pecado de todos nosotros (por “nosotros” entiendo los escogidos para salvación), ¿cómo pudo luego continuar con su ministerio de Sacerdote frente al Padre? ¿Cómo pudo ser sin pecado y con pecado al mismo tiempo? ¿En qué momento fueron “quitados los pecados de su cuerpo” (“descargados”) para poder presentarse en el Lugar Santísimo (el cielo)?

Siempre en la misma vena: ¿En qué momento el Sacerdote en la Cruz se convirtió en “cosa repulsiva”? ¿Es posible que luego de ser algo repulsivo el Sacerdote pueda presentarse en el Lugar Santísimo durante la misma ceremonia? No debemos olvidar que siguiendo el tipo del AT, la expiación de los pecados siempre requirió ciertas actividades sacerdotales posteriores al sacrificio. El verdadero perdón requería (basado en las imágenes del AT) que alguien llevara la sangre hasta el lugar Santísimo. El Lugar Santísimo donde Cristo se presentó fue el cielo (He. 9:23-28). El cielo fue el escenario donde realizó, de alguna forma, sus tareas sacerdotales post-mortem (He. 8:1-5), o sea, la presentación del sacrificio a Dios por un mediador aceptable (recalco como lo hice en otro ensayo que nuestra redención, o el costo de nuestra redención fue logrado o pagado en la cruz). En su ascención (anterior a la que vieron los discípulos), Cristo entró a la presencia de su Padre en el verdadero (no terreno) Lugar Santísimo. No estoy diciendo que Jesús llevó a cabo un rociamiento literal de su sangre similar al que el sumo sacerdote  hacía en el Día de la Expiación, sino que pudo haber sido simplemente el presentarse en la presencia de Dios por nosotros (He. 9:24). Una vez que lo hubo hecho, sus tareas sacerdotales con respecto a su sacrificio finalizaron.

Pienso que puedo, fundado en la información bíblica expuesta, argumentar que Dios Padre en ningún momento dio vuelta su rostro, descargó su ira, consideró repulsiva la persona de Jesucristo, o cualquier otra expresión que acarree la idea de una separación entre el Padre y el Hijo durante su estancia en la cruz.

Es a partir de esta noción que podemos ahora aventurarnos (otra vez) en las profundidades de las palabras “Dios Mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Usted, mi querido hermano, dice:

Otra explicación a mi argumento es que el clamó a gran voz, no concuerda con que fue una mención por cumplimiento profético, ni tampoco una recitación del salmos como respuesta al escarnio. Sino que precisamente, lo que en el Salmo 22 se había profetizado era exactamente la vivencia real de JESUCRISTO (el grito de su alma) y en ese sentido real, se cumple la profecíaMateo 27:46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Nada puede explicar la vivencia espiritual de nuestro Salvador, si no es por esa frase de JESUS – ¨Eli, Eli, lama sabactani¨…. – En un sentido personal, esa frase, indica la verdadera medida del sufrimiento de CRISTO en la CRUZ.

 

No quiero ni siquiera tocar la posibilidad que sus palabras abren, o sea, la idea de que Jesucristo, enterado del Salmo 22:1, decide auto-cumplir la profecía del Salmo mesiánico al declamar sus primeras estrofas. Esta puede ser una excelente oportunidad para un crítico bíblico que quiera denigrar la persona de Jesucristo.

Prefiero ahora ir directamente al Salmo 22, en el cual el salmista trata con el tema ético del porqué sufre el  justo, y comienza principalmente expresando el desgarrador “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” La frase parece nacer en los dominios de la contradicción, donde podemos ver un aparente conflicto entre la teología y la experiencia.  La teología afirma sin ambigüedad que aquellos que confían en Dios no serán defraudados, pero la experiencia personal del momento presenta al salmista diciendo que ha sido abandonado por quien se supone que no abandona a los suyos. Ese parece ser el problema ético que aflige al salmista más allá de su enfermedad y la amenaza de sus enemigos que le rodean, ¡ha sido desamparado por su Dios!

Aquellos que estaban en la escena de la crucifixión escucharon a Cristo citar el Salmo 22:1 en arameo, aunque algunos comentaristas dicen que es más probable que Jesús haya hablado en hebreo. Cualquiera sea el caso, es factible que la lengua principal de la multitud fuera arameo, por ello entendieron las palabras de Jesús como un grito por liberación (pensaron que llamaba a Elías). Eloí, y mayormente Elí, son fáciles de ser confundidos con Elías. En algunos círculos de la tradición judía se pensaba que Elías, además del papel asignado para los tiempos del fin, era enviado por Dios a manera de ángel para socorrer a maestros famosos cuando estaban en aprietos.

Es interesante el hecho de que la oración del salmista en el Salmo 22 es por liberación de la muerte, con la esperanza de ser salvado de sus sufrimientos. En el caso de Jesús, por el contrario, el sufrimiento, aunque horroroso, era el foco de su propósito, como se lo dijo a sus discípulos repetidamente. Las preguntas que ahora surgen son éstas:

Si la exclamación de Jesús fue la expresión real de lo que sentía en ese momento, ¿estaba Jesús pidiendo ser liberado por el Padre de los sufrimientos de la cruz?  ¿Perdió Jesús su confianza en el Padre ante los horrores de la muerte? Si fue así, ¿pecó Jesús? ¿No continúa el autor del Salmo 22:1 preguntando por qué Dios está tan lejos de su salvación y de su ruego pidiendo ayuda? ¿Es ésta la realidad emocional/actitud mental/estado espiritual de Jesús en la cruz?

Me animo a especular que las palabras de Jesús, a pesar de su agonía horrosa, no son un grito de desesperación ni un testimonio de su debilidad o vulnerabilidad  humana, ni tampoco una evidencia de su falta de confianza en el Padre para liberarlo de su situación, sino que por el contrario, Jesús cita el Salmo 22 para dar testimonio de quién era él (el Mesías), y para reafirmar su confianza y absoluta seguridad de que Dios Padre era poderoso para resucitarlo. Digo esto porque el salmista concluye alabando a Dios. La segunda mitad del Salmo puede ser leída desde una perspectiva mesiánica (vv 22-32) ya que el autor es liberado de las garras de la muerte física. En el caso de Cristo, él sabe que va a morir, pero también sabe que será liberado de la muerte, pero en su resurrección. Si bien hay una diferencia entre el tipo de sufrimiento del salmista y el de Jesús, el elemento mesiánico es imposible de pasar desapercibido. La victoria sobre la muerte es garantida por el poder de Dios, y Jesús en la cruz lo sabe. Es por ello que sostengo que Jesús cita el Salmo, como era costumbre en esa época, con las primeras estrofas, también en un sentido doxológico, i.e., un grito de victoria y  alabanza hacia el Padre.

En vista de lo anterior, y tomando en cuenta lo que ya escribimos en el tema en anteriores trabajos, concluimos que:

1)    La posición representada por Charles Ryrie, uno de mis teólogos favoritos, es insuficiente para explicar el ministerio sacerdotal de Cristo en la cruz y está basada en una interpretación “letreral” de ciertos pasajes referentes al rol de Cristo en la Expiación.

2)    Al afirmar que Jesús se sintió abandonado por el Padre, la interpretación tradicional convierte la exclamación de Jesús en un grito de rebelión más que de angustia, aunque un análisis riguroso muestra que no fue ninguno de los dos.

3)    También falla en apreciar que Víctima y Sacerdote, siendo la misma persona, por necesidad tipológica, no podía convertise en inmundo durante el proceso de la expiación.

4)    La idea de la separación entre dos personas de la Trinidad es absurda cuando estudiamos la doctrina en profundidad, y como expresamos en nuestro primer trabajo, da lugar para que los críticos de la doctrina afirmen sus herejías.

 

Finalmente, deseo comunicarle, querido hermano, que no es mi intención continuar con el tema. Ambas posiciones son respetables (espero) y como dije antes, es posible ponernos de acuerdo para estar en desacuerdo.

Bendiciones en Cristo le desea tu hermano en la fe,

 

Pablo Santomauro

LA EVOLUCIÓN

LA EVOLUCIÓN

Mis queridos y muy estimados alumnos,

Hace tiempo mandé un correo titulado El futuro de los evangélicos, que causó mucho interés de parte de algunos, pero consternación de parte de otros. Principalmente, lo que preocupó a algunos no tenía nada que ver con el futuro de los evangélicos, sino lo dicho por él rector de que “la ciencia demuestra que Darwin tiene la razón”, y peor, la declaración de que “la homosexualidad se tiene que comprender dentro del marco biológico y psicológico”.

Un dilema que hay en manejar un seminario por Internet es la falta de interacción que puede haber entre el profesor y sus alumnos como hay en un seminario presencial. Recibí comentarios tales como que Darwin era un demonio y aparentemente el rector uno de sus monos. Estudiar en un seminario, aunque sea por Internet, es un ejercicio intelectual. Al leer estos comentarios, me hizo extrañar los días de profesor en el salón de clases del seminario en que pude retar a los alumnos a defender sus posturas.

En el espíritu del apóstol Pedro de estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, (1 Pedro 3:15) y por el hecho de que soy profesor y me encanta enseñar, voy a tocar el tema de la evolución y el creacionismo. En otro correo, tocaré el tema de la homosexualidad. Suplico a mis alumnos considerar todos mis argumentos y el espíritu en que sean dados con una mente abierta al poder de Dios.

El diseño inteligente y el creacionismo

Hoy día hay dos argumentos prominentes de parte de los que se oponen a la teoría de la evolución. Algunos son partidarios de lo que se denomina el “diseño inteligente”, que prácticamente acepta la evolución, con la cláusula de que lo sucedido no fue por accidente (niegan la selección natural), sino impulsado por un plan de Dios. El otro punto de vista es el creacionismo que interpreta a Génesis 1 literalmente, y la creación del mundo en un período de tiempo de seis días de 24 horas. Ninguno de los dos argumentos es sostenible en términos científicos.

Los que proponen al diseño inteligente han llegado a la conclusión de que la ciencia demuestra que el universo es muy antiguo y no reconocen la cronología bíblica, mientras los que se aferran al creacionismo resisten este hecho por una idea equivocada de lo que significa interpretar la Biblia literalmente. Los dos campos forman sociedades que supuestamente investigan al creacionismo o el deseño inteligente. Alegan que sus argumentos son científicos, pero no lo son.

Cuando pienso en los creacionistas me viene a la mente esas personas que anhelan encontrar una astilla del arca de Noé en el monte Ararat, creyendo que eso comprobará lo escrito en la Biblia. Más bien, me parece que ellos dudan de lo que leen en la Biblia. De igual manera, las personas que insisten en que el mundo fue creado en seis días de 24 horas, sienten que si fuera de otra manera, Dios les estará mintiendo. El problemático para los dos se debe a su forma de interpretar la Biblia, tema que no puedo abarcar en este correo.

El juicio de Galileo

En 1632 Galileo fue condenado por la Iglesia católica romana por su afirmación científica de que el sol no gira alrededor del planeta tierra, sino que el planeta tierra gira alrededor del sol. Los teólogos insistían que la Biblia no apoyaba su investigación (pero quién dijo que la Biblia era un libro de ciencia). La iglesia ha tenido que vivir bajo la sombra de esta decisión basada en la ignorancia, por malinterpretar la Biblia, por siglos. A la vista de mucha gente, la religión se opone a la ciencia. Hasta un punto la iglesia protestante se libró de esta mancha siendo que en el siglo XVII los protestantes parecían ser las personas modernas que apoyaban la ciencia y la educación universal, pero no se han librado de parecerse ignorantes muchos en el debate del origen de las especies en el último siglo.

En verdad, el problema, en el tiempo de Galileo y hoy día, es más bien filosófico y no una interpretación de las escrituras. Por ejemplo, en el tiempo de Galileo, era muy difícil para la gente, que siempre se había creído ser el centro del universo, el objeto del amor de Dios, pensar que el planeta tierra era una esfera pequeña que giraba alrededor de un sol mediano en un universo vasto. En breve, el hombre parecía ser una creación pequeña y no central a los planes de Dios.

De igual manera, la resistencia al concepto de la evolución, es causada por la misma consternación de que a la vista de algunos, esto indica que el hombre no fue una creación especial de Dios, sino un proceso del tiempo incalculable. Sin embargo, yo como teólogo, no llego a esa conclusión puesto que Dios día a día trata con la humanidad. Hasta mandó a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3; 16

La educación de nuestros hijos

Lo que más me preocupa, es el daño que hacemos a nuestros jóvenes, al denigrar la teoría de la evolución y por ende la ciencia entera, puesto que queremos no sólo que nuestros hijos sean creyentes, pero que también sean científicos, médicos, biólogos, químicos, ingenieros, profesores, etc. ¿Para qué ponerles una traba en la educación metiéndoles en la mente una resistencia al estudio de la ciencia?

Fui a la librería cristiana para ver un libro de texto de ciencia de quinto año que se usa en muchas primarias cristianas y por padres que educan a sus hijos en casa. Citando del libro dice –pero la Biblia dice que Dios creó todos los animales de la tierra y mar durante el quinto y sexto día de creación. Y que también creó al hombre en el sexto día de creación, que indica que los dinosaurios y el hombre tendrían que haber vivido al mismo tiempo. La palabra de Dios es siempre correcta. Podemos confiar en ella estar en lo cierto en todas las áreas de la ciencia. (Science 5, p.48, BJU Press)

Pues hermanos, con todo respeto, y yo mismo de niño fui enseñado por mis padres que Dios había creado al mundo en seis días, tengo que aceptar que este libro de texto cristiano está equivocado. Los hombres y los dinosaurios no vivieron al mismo tiempo, puesto que los dinosaurios vivieron hace millones de años. Yo creo que mis padres estaban sinceramente equivocados cuando me enseñaron la creación del mundo en seis días, pero creo que los autores de este libro de texto son unos mentirosos.

Mi Dios no es tan pequeño que necesita de mis mentiras para defenderse. Puedo decir que he pasado la fe a mis hijos sin tener que mentir ni hacer caso omiso a la ciencia. La ciencia simplemente me ha demostrado que mi Dios es más grande, más maravilloso y más misterioso de lo que yo comprendo y de lo que comprendieron mis padres. Para siempre Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmo 19.1

El mismo libro citado arriba termina el capítulo sobre la creación diciendo –podemos escoger creer su palabra o escoger buscar la verdad aparte de Dios. (Science 5, p.56, BJU Press) Yo rechazo rotundamente esa declaración. Pues, todo en este mundo es de Dios, incluyendo la investigación científica, que solamente revela las maravillas de Dios.  Hermanos, la Biblia no es un libro de ciencia. Pregunto -¿Cuándo habla de ciencia? La única parte que pudiera interpretarse como hablar de ciencia es la historia de la creación, ¿pero realmente se puede creer que Dios, hace 4000 años cuando fue escrito Génesis, hubiera dado una explicación científica a hombres tan ignorantes?  Lo que más me fascina de la Historia de la Creación dada en Génesis es que el orden de aparición del universo, las estrellas y planetas, la atmósfera y mares, más plantas, animales y el ser humano está presentado en orden correcto. ¡Gloria sea su nombre!

Gilbert Abels, Rector, Seminario Reina Valera, abels@seminarioabierto.com

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Foto de Michael Walworth, (yerno del rector del Sminario reina Valera), el encargado del brazo robótico del trasbordador espacial dirigiendo una misión espacial desde la NASA de Houston.

 

 

“Queremos no sólo que nuestros hijos sean creyentes, pero que también sean científicos, médicos, biólogos, químicos, ingenieros, profesores, etc.”

Rector