La razon

La razon

La razón acabará por tener razón.

D’Alembert

La razón humana es una gota de luz en un lago de tinieblas.

Commerson

La misma distancia que existe entre las cosas y su conocimiento, promedia entre la razón absoluta y la razón humana.

Cancio Mena

Despréndete de todas las impresiones de los sentidos y de la imaginación, y no te fíes sino de la razón.

Descartes

Lo más insufrible para el hombre razonable es lo que carece de razón.

Epicteto

¡Todos tienen razón, y qué pocos son los razonables!

Feuchtersleben

Si no escuchas a la razón, seguramente te golpeará en los nudillos.

Franklin

Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón.

Goethe

El que quiera tener razón y habla solo, de seguro logrará su objeto.

Goethe

Se puede tomar por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía la razón.

Johnson

Un hombre discreto ni se deja dirigir ni pretende gobernar a los demás; sólo quiere que la razón impere exclusivamente y siempre.

La Bruyère

No tenemos bastante fuerza para seguir todas las indicaciones de nuestra razón.

La Rochefoucauld

Quien al tocar ciertos puntos, o al profundizar ciertas materias, no pierde la razón, prueba que no la tiene.

Lessing

He temido siempre indagar a la razón, pero nunca a los hombres.

Mirabeau

La perfecta razón huye de toda extremidad.

Molière

La razón es como una olla de dos asa: se la puede coger por la derecha o por la izquierda.

Montaigne

¿Cómo vino la razón al mundo? De una manera racional, como debía ser: por virtud del azar.

Nietzsche

La razón nos gobierna mucho más imperiosamente que ningún dueño; porque, desobedeciendo al uno, somos desgraciados; desobedeciendo la otra, somos necios.

Pascal

La última etapa de la razón es reconocer que hay infinidad de cosas que la sobrepasan. Muy débil es, si no llega a comprender esto.

Pascal

Entre dos hombres iguales es fuerza, el que tiene más razón es el más fuerte.

Pitágoras

La razón es el conjunto de ideas preexistentes de que no podemos adquirir conciencia sino a medida que vamos distinguiendo las entidades hechas a su imagen. La razón es la facultad soberana del alma, la fuente de todoconocimiento, el principio determinativo de toda acción humana.

Platón

La razón no se sometería nunca, si no juzgase que hay ocasiones en que debe someterse.

San Agustín

El hombre que escucha la razón está perdido. La razón esclaviza a todos los que no son bastante fuertes para dominarla.

Bernard Shaw

La razón puede resistir desastres, el Error no.

Rabindranath Tagore

El vivir en contradicción con la propia razón es la situación más intolerable.

Tolstoy

Todo cuanto hemos entendido, reflexionado y comparado está dispuesto para servir a la razón.

Juan Luis Vives

La fuerza bruta aún puede tolerarse, pero la razón bruta en modo alguno,

Wilde


CARACTERES DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

CARACTERES  DEL   CONOCIMIENTO   CIENTÍFICO

Primeramente vamos a averiguar cuáles son los caracteres distintivos de todo conocimiento científico. Cada ciencia se constituye con un conjunto sistematizado de conocimientos científicos. Éstos son como las piedras o las piezas con que se construye el edificio de la ciencia. ¿Qué caracteres presentan estos conocimientos? 

1. Deben ser conocimientos por las causas:

a) “Sabe verdaderamente el que sabe por las causas”, dice Bacon. El conocer un hecho —por ejemplo, que un cuerpo cae cuando se deja librado a la acción de su propio peso, o que el agua sube en el tubo en que se ha hecho el vacío— no es un conocimiento científico. Es conocimiento vulgar. 

b) Se tienen conocimientos científicos de estos hechos, cuando se sabe por qué se producen (o sea cuando se conocen sus causas) y cómo se producen (vale decir, se conocen las leyes que los rigen).

Ejemplos: Es conocimiento científico saber que los cuerpos caen por razón de la fuerza de atracción de la Tierra (el porqué), y que caen con movimiento uniformemente acelerado, cuya aceleración es 9,8 m/s2 (el cómo).
Es conocimiento científico saber que el agua sube en el tubo en que se ha hecho el vacío, por razón de la presión atmosférica (la causa) que se ejerce sobre la superficie libre del agua, y se trasmite en el seno de ésta en todas las direcciones, con igual intensidad (el cómo).
2. Deben ser  adquiridos por investigaciones metódicas:
a) Han de ser resultados de procesos empírico-racionales adecuados y válidos para conducirnos  al conocimiento  de las causas y de las leyes, de las maneras que ofrecen mayores garantías de evitar el error y de alcanzar la verdad. 

b) Investigar con método significa emplear los procedimientos más adecuados para obtener la verdad que se persigue; seguir el orden más   indicado   para   darles   eficiencia,   y   cumplir   todas   las   reglas de una observación atenta, exacta y precisa. Así se llega a la verdad con  mayor certeza  de haberla alcanzado. 

3. Deben gozar de la mayor objetividad posible: 

El estudio debe hacerse sobre los mismos seres, hechos o sucesos, con la máxima imparcialidad, con todo el cuidado posible de llegar a contemplar lo que realmente se da u ocurre, sin dejarse llevar de las propias creencias, ideas preconcebidas o deseos. La investigación ha de realizarse con la sincera intención de descubrir lo que acontece en la naturaleza, y de encontrar una satisfactoria explicación de ello. No ha de iniciarse con el intento de comprobar una teoría o una creencia, sino con la sincera voluntad de conocer la verdad tal como se da en la naturaleza. 

4. Han de ser rigurosamente fundamentados: 

Deben tener su demostración, que sirva de razón suficiente para que sean admitidos como verdaderos. 

Ejemplos:Para conocer la naturaleza de la aampración, fue menester una serie de experimentos que pusieron de manifiesto cómo la fuerza aplicada al cuerpo y la masa de éste influyen en ese fenórneno-‘El conjuntito de  experimentos ordenados, que ponen en evidencia que la aceleración es directamente proporcional a la fuerza aplicada al cuerpo, e inversamente proporcional a la masa de éste, es la demostración que nos conduce al conocimiento científico de ese fenómeno, y sirve de razón suficiente para admitir la verdad del principio que se infiere. 

Para saber que la suma de los ángulos interiores de un triángulo es igual a dos rectos, desarrollamos un proceso racional que pone en evidencia esa verdad. Este proceso racional —el teorema geométrico— es la demostración de esta verdad. 

N. B. — Se exceptúan de esta regla algunas verdades primeras, evidentes en sí, que no pueden ser demostradas, ni necesitan serlo. 

Ejemplos: El todo es mayor que una cualquiera de sus partes. Dos cosas iguales a una tercera, son iguales entre si. 

5.Deben ser ordenados en un sistema:

Es menester averiguar sus relaciones con otros conocimientos adquiridos sobre el mismo sector de la totalidad. Un conocimiento aislado, aunque sea por su causa y sus leyes, no merece enteramente el nombre de científico, hasta que no se establezca su sitio en el edificio de la ciencia a que pertenece, y sus relaciones de supraordinación, coordinación o subordinación, con respecto a las otras verdades que constituyen la misma ciencia.

Ejemplo: Una persona cualquiera puede reconocer que una determinada planta es un manzano. Si un ingeniero agrónomo, especializado en fruticultura, reconoce la planta, su conocimiento se enlaza con muchos otros que ya posee. Sabe a qué especie, género, jamilia, orden, clase, rama y reino pertenece. Su conocimiento es científico.

6.De ordinario, si bien no siempre, son generales:

Nos informan sobre un ser o un ocurrir general y necesario.

Ejemplo: El conocimiento científico de la composición de la molécula de ácido sulfúrico es general, por cuanto que, adquirido por procedimientos adecuados, y basado en la ley de la uniformidad de la naturaleza, establece un hecho que es verdad siempre y en todas partes. Efectivamente, la molécula de ácido sulfúrico se compone siempre de S O4 H2.

Los conocimientos históricos no gozan de esta característica; y por eso, la Filosofía tradicional, consecuente con su principio de que no puede haber ciencia de lo particular, sino sólo de lo general, negaba que la Historia fuera ciencia. Pero los filósofos modernos conceden que la Historia es ciencia, si los conocimientos adquiridos versan sobre las causas, las consecuencias y las relaciones mutuas de los hechos estudiados.

7. Deben ser ciertos, o al menos, probables:

1*) Los conocimientos son ciertos:

a) Cuando son evidentes en sí.

Ejemplos:Yo existo. Los principios lógicos. Los axiomas matemáticos.

b) Cuando han sido demostrados de una manera que excluye toda duda, y convence de su verdad.

Ejemplo:La existencia y el valor de la presión  atmosférica.   El experimento de Torricelli pone en evidencia estas dos cosas.

2*) Los conocimientos son probables, cuando no ha sido posible demostrarlos todavía; pero la razón los concibe como maneras muy posibles de explicar cómo se producen ciertos fenómenos. 

Mientras no se compruebe experimentalmente la verdad de la hipótesis o teoría, todos los conocimientos que dependen de ella tendrán carácter de verosimilitud, pero no de certeza.

La Ciencia admite en sus estructuras estas hipótesis y teorías con fundamento sólido de probabilidad, mientras no se demuestre lo contrario, o no aparezca otra hipótesis o teoría más aceptable.

Ejemplos: Por mucho tiempo era una mera hipótesis que las moléculas de las sustancias se forman por la agregación de átomos. La química admitía esa teoría como probable. Posteriormente se pudo comprobar con la experiencia la verdad de ella.

Para explicar la naturaleza de la luz, han ido sucediéndose en el curso de los siglos ciertas teorías: la de la emisión corpuscular, la del movimiento vibratorio del éter, la de las vibraciones similares a las electromagnéticas. Todavía no se ha podido comprobar con certeza cuál sea la verdadera.

8) La ciencia no encierra verdades absolutas. Las teorías están en contaste revisión, puede ser modificadas, e incluso pueden ser anuladas. Pero la anulación sólo puede existir cuando se demuestre científicamente el error, o cuando aparezca otra teoría científica capaz de explicar el fenómeno. El geocentrismo de Ptolomeo fue derribado porque se demostraron erróneos los cálculos matemáticos, y el heliocentrismo no se consideró verdadero hasta que se reunieron las evidencias aportadas por Copérnico, Galileo y Kepler.

9) La invalidez de una teoría científica no da automáticamente validez a otra que opine lo contrario. La otra teoría deberá de encontrar un cuerpo de evidencias para ser aceptada como teoría. Si una teoría científica se demuestra falsa, una pregunta científica queda sin respuesta (el clásico “aún no lo sabemos”) hasta que aparezca otra teoría científica capaz de explicarlo. Las respuestas míticas no deben de llenar ese agujero de conocimiento.

La búsqueda los puntos débiles de las teorías científicas se hace constantemente desde el propio ámbito científico. Una enseñanza debe de tener cuerpo propio, no puede estar formado solamente por críticas (además erróneas en la mayoría de los casos) a una teoría científica.

En resumen, las teorías científicas pueden ser sustituidas por otras teorías científicas. En este sentido, la comunidad científica está abierta a las aportaciones que puedan hacer. Una disciplina que no aporta un cuerpo de evidencias experimentales no puede entrar en clase de ciencias.

LA  CIENCIA

1. Conceptos: La Ciencia —así, en singular—, que en su acepción más estricta es verdaderamente única, está constituida por el conjunto sistematizado de todos los conocimientos científicos.

a) Sólo Dios tiene ciencia en este sentido estricto. Y El es el único que conoce perfectamente el conjunto sistematizado de todps los conocimientos científicos.

b) Ningún hombre puede pretender alcanzar esa ciencia. Todos los años de su vida no serán jamás suficientes ”para poder aprender todo lo que el esfuerzo humano de muchos hombres diferentes ha llegado a conocer en el curso de los siglos. Se ha debido dividir el amplísimo campo de la ciencia en sectores limitados, y practicar la especiálización. En nuestros días, la vida de un hombre es corta para estudiar todos los conocimientos de una sola ciencia particular.

2. Las  CIENCIAS  PARTICULARES:    

Son  sistemas  de  conocimientos científicos acerca de un sector de la realidad.

Explicamos esta definición:

1°) Decimos que son sistemas de conocimientos, porque están constituidas por un conjunto de conocimientos, de tal modo dispuestos y relacionados entre sí, que están supraordinados, coordinados o subordinados unos a otros; y todos ellos, a los principios primeros, de donde derivan su evidencia y fuerza persuasiva.

2°) Agregamos el calificativo de científicos, para indicar que los conocimientos sistematizados, que constituyen una ciencia particular, poseen todos los caracteres del conocimiento científico, que acabamos de señalar.

3º) “De un sector de la realidad.” Cada ciencia particular pretende estudiar una porción limitada de la realidad. Ninguna intenta vanamente abarcar toda la realidad en sus investigaciones.

a) Cada una tiene su objeto material, o sea el conjunto de objetos que de alguna manera estudia. El objeto material puede ser común a varias ciencias.

Ejemplo: La antropología, la medicina y la fisiología humana tienen el mismo objeto material: el hombre.

b) Pero cada una tiene su objeto formal propio. Es el aspecto particular del objeto material que toma como finalidad de sus investigaciones.

Ejemplos: La antropología se ciñe a estudiar solamente los caracteres distintivos del hombre, por los cuales se establece su distinción neta con los brutos.

La medicina limita sus investigaciones a las enfermedades que pueden atacar al cuerpo humano, con el fin de conocer el origen de ellos, su desarrollo, su prevención y sus remedios.

La fisiología humana estudia el funcionamiento de los aparatos orgánicos del cuerpo humano.

Si bien las tres tienen el mismo objeto material: él hombre; cada una indaga un aspecto peculiar, propio de éste. Se diferencian entre sí por sus objetos formales.
FUNCIÓN   DE   LA   CIENCIA

1. Su función primaria, de orden especulativo, es la de satisfacer la incoercible curiosidad de saber que siente el hombre.

Esa curiosidad es una manifestación —ya la vez, un efecto— de la existencia en el hombre de una potencia síquica capaz de captar la verdad de las cosas del universo, y dotada de una admirable energía, que lo impulsa sin cesar a conseguir ese fin.

Ahora bien; la Ciencia tiene por mira primera suministrarnos conocimientos sistemáticos, ciertos o al menos probables, de los objetos de los distintos órdenes de la compleja realidad. Su primera función, pues, es satisfacer la legítima y noble aspiración de nuestro espíritu de conocer.

2.De acuerdo con el concepto tradicional -el más ampliamente aceptado—, la ciencia pretende llegar a una explicación de los objetos y de los fenómenos, por la averiguación de las causas que los producen, y la investigación de las leyes constantes e invariables que los rigen.

Algunos filósofos pesimistas con respecto a las posibilidades de alcanzar conocimientos explicativos de los objetos y de los fenómenos, juzgan que la ciencia debe contentarse con la descripción de éstos. Debe eliminarse —afirman— todo supuesto metafísico, y atenerse estrictamente a lo que manifiesta la experiencia. Así opina Ernesto Mach.

3.Sin entrar en discusión sobre si la ciencia, de suyo, es teórica o práctica, no podemos desconocer que, de hecho, el estudio de las ciencias es seguido siempre de consecuencias prácticas. Tras la adquisición de conocimientos científicos de las fuerzas de la naturaleza, el hombre ha sentido indefectiblemente el deseo de intentar el dominio de éstas y someterlas a su voluntad, de modo que puedan ser puestas al servicio  de los individuos  y  de las  sociedades,  y prestar  eficaz colaboración para promover una existencia más digna, más placentera,menos dura y laboriosa, y más fecunda en realizaciones productivas.

4.El progreso en las ciencias nos ha conducido a un asombroso adelanto en la técnica. Ya son poderosísimos motores o maravillosas máquinas que el genio humano inventa para multiplicar y facilitar la producción; ya son estupendos progresos en la rapidez de los trasportes y medios de comunicación; a menudo son notables mejoras en la habitación y la sanidad; las más de las veces, quizá, son admirables, pero a la par horrorosos aparatos de guerra y destrucción; con bastante frecuencia son nuevos medios de diversión dentro del hogar y fuera de él; pero tal vez nuestro asombro mayor se suscita frente a la creación de portentosos instrumentos de precisión, que permiten la automatización en sumo grado, y ayudan al hombre a escudriñar con increíble eficacia las más leves variaciones de los fenómenos naturales, medir sus intensidades, y aun arrojarse al inmenso espacio, y arrancarle, con perseverante esfuerzo, los secretos de su naturaleza y de sus condiciones.

5. Dados los muchos y muy excelentes beneficios que acarrea a los individuos y a las sociedades la investigación científica, ningún Estado debe descuidarla, so pena de quedar atrasado, en condición inferior y dependiente de los otros más desarrollados. Compete a los Gobiernos favorecer su floración, y a los particulares, emprenderla dentro de sus posibilidades.

El Conocimiento Científico

El Conocimiento Científico

INTRODUCCION

La epistemología es un rama de la filosofía que se encarga de los problemas filosóficos que rodean la teoría del conocimiento. Sus principales problemas son: la posibilidad del conocimiento, su origen o fundamento, su esencia o trascendencia y el criterio de verdad.
En este trabajo monográfico tratare el tema del conocimiento científico, profundizando en: el problema del conocimiento, la noción de ciencia, las características del conocimiento científico, el valor de la ciencia, la objetividad de la ciencia, el método científico y en la clasificación de las ciencias.
Veremos que existen diversos puntos de vista acerca de cada uno de estos temas, y que las formas de pensar y de concebir la ciencia van cambiando a lo largo del tiempo. Surgen nuevos conocimientos que descartan a otros, que hay distintos criterios para clasificar a las ciencias y para determinar un método aplicable a todas las ciencias. También percibiremos que todavía hay interrogantes sin una respuesta universal, ya que dan lugar a opiniones contradictorias y discutibles.
Tratare de dar una clara y concisa introducción a la epistemología, un tema tan complejo y controversial.
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO
Todo conocimiento es una relación, pero aparecen además dos términos, que son los que se relacionan. El sujeto que es cognoscente (conocedor) y el objeto que es conocido. Esos son los tres elementos que hay en todo conocimiento.
La epistemología estudia la relación entre el sujeto y el objeto y todos los problemas que esa relación plantea. Se plantea preguntas como por ejemplo: si esa relación es posible, cuál es el origen de esta, si tiene límites, etc.
Ninguna de estas respuestas se da de forma aislada, todas las respuestas están relacionadas.
La relación de un determinado conocimiento no puede estudiarse dejando de lado al sujeto y al objeto.
Un naturalista afirma que lo que la ciencia obtiene no son las cosas mismas sino las relaciones que existen entre las cosas. Fuera de estas relaciones no hay una realidad que conocer. Emilio Morselli va más lejos y afirma que lo único que el hombre conoce son las relaciones que se dan entre los hombres y las cosas.
El conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como un contemplación, como una asimilación o como una creación. Es una contemplación porque conocer es ver, una asimilación porque es nutrirse y es una creación porque es engendrar. Para el mundo griego es una contemplación, para el mundo medieval es una asimilación y para el mundo moderno es una creación. Los tres representantes de estas concepciones son Platón, Santo Tomas y Hegel, respectivamente.
El origen, el valor y el objeto del conocimiento también son entendidos de distintas formas.
El origen del conocimiento para los racionalistas está en el espíritu humano, para los empiristas en la experiencia, para los críticos en un principio donde entra la razón y la experiencia.
El valor del conocimiento para el dogmatismo no tiene límites, cree que los hombres pueden conocer la realidad tal cual es. Para el escepticismo, todo conocimiento depende de las circunstancias o del individuo, falta un criterio absoluto de la verdad. Los positivistas limitan el valor del conocimiento a la experiencia. Las concepciones acerca del objeto del conocimiento dividen a las ciencias en formales y de la realidad, pero eso lo veremos más adelante en la clasificación de las ciencias.

NOCION DE CIENCIA
La ciencia es el conocimiento ordenado y mediato de los seres y sus propiedades , por medio de sus causas. El saber científico no aspira a conocer las cosas superficialmente, sino que pretende entender sus causas porque de esa manera se comprenden mejor sus efectos. Se distingue del conocimiento espontáneo por su orden metódico, su sistematicidad y su carácter mediato.
El conocimiento es ordenado y mediato, porque si tuviéramos un intelecto como el de Dios lo sabríamos todo . Mas, para conocer las cosas a fondo necesitamos utilizar la razón , observar más detenidamente, y esto requiere un gran tiempo de dedicación, un trabajo constante, ordenado, metódico. Estas características son las que distinguen al conocimiento científico del conocer común.
La ciencia es descriptiva, explicativa, definitoria, etc., investiga que son las cosas, como actúan, como se relacionan, cuando, cómo, dónde, por qué.
Las ciencias pretender establecer leyes, basadas en conceptos generales, en las características en común de las cosas y en lo que se repite en los fenómenos.
La ciencia es un conjunto de conceptos y propiedades que convergen en un objeto, y que contiene datos, explicaciones, principios generales y demostraciones acerca de éste.
La filosofía busca conocer los principios más profundos de las cosas, mientras que las ciencias particulares buscan las causas más próximas.
Según J. José Sanguineti, el concepto de ciencia culmina en Dios, que es la Sabiduría por excelencia.
El concepto de ciencia no ha sido siempre el mismo, por ejemplo como la veían los antiguos, es bastante diferente a como la vemos actualmente.
Aristóteles definió la ciencia como un conocimiento cierto por las causas. Para él la ciencia desde el punto de vista subjetivo es un hábito intelectual especulativo y desde el punto de vista objetivo es un conjunto de conocimientos.
El objetivo de la ciencia es que conozcamos el mundo, a nosotros mismos y a Dios.
El hombre se dedica a la ciencia movido por su afán de saber o para satisfacer sus necesidades.
CARACTERiSTICAS DEL CONOCIMIENTO CIENTiFICO
El conocimiento científico es un saber crítico (fundamentado), metódico, verificable, sistemático, unificado, ordenado, universal, objetivo, comunicable (por medio del lenguaje científico), racional, provisorio y que explica y predice hechos por medio de leyes.
 El conocimiento científico es crítico porque trata de distinguir lo verdadero de lo falso. Se distingue por justificar sus conocimientos, por dar pruebas de sus verdad, por eso es fundamentado, porque demuestra que es cierto.
 Se fundamenta a través de los métodos de investigación y prueba, el investigador sigue procedimientos, desarrolla su tarea basándose en un plan previo. La investigación científica no es errática sino planeada.
 Su verificación es posible mediante la aprobación del examen de la experiencia. Las técnicas de la verificación evolucionan en el transcurso del tiempo.
 Es sistemático porque es una unidad ordenada, lo nuevos conocimientos se integran al sistema, relacionándose con los que ya existían. Es ordenado porque no es un agregado de informaciones aisladas, sino un sistema de ideas conectadas entre sí.
 Es un saber unificado porque no busca un conocimiento de lo singular y concreto, sino el conocimiento de lo general y abstracto, o sea de lo que las cosas tienen de idéntico y de permanente.
 Es universal porque es válido para todas las personas sin reconocer fronteras ni determinaciones de ningún tipo, no varía con las diferentes culturas.
 Es objetivo porque es válido para todos los individuos y no solamente para uno determinado. Es de valor general y no de valor singular o individual. Pretende conocer la realidad tal como es, la garantía de esta objetividad son sus técnicas y sus métodos de investigación y prueba.
 Es comunicable mediante el lenguaje científico, que es preciso e unívoco, comprensible para cualquier sujeto capacitado, quien podrá obtener los elementos necesarios para comprobar la validez de las teorías en sus aspectos lógicos y verificables.
 Es racional porque la ciencia conoce las cosas mediante el uso de la inteligencia, de la razón.
 El conocimiento científico es provisorio porque la tarea de la ciencia no se detiene, prosigue sus investigaciones con el fin de comprender mejor la realidad. La búsqueda de la verdad es una tarea abierta.
 La ciencia explica la realidad mediante leyes, éstas son las relaciones constantes y necesarias entre los hechos. Son proposiciones universales que establecen en que condiciones sucede determinado hecho, por medio de ellas se comprenden hechos particulares. También permiten adelantarse a los sucesos, predecirlos. Las explicaciones de los hechos son racionales, obtenidas por medio de la observación y la experimentación.
Una definición más concreta es: “La ciencia busca explicar la realidad mediante leyes, las cuales posibilitan además predicciones y aplicaciones prácticas (la tecnología). El conocimiento científico es un conocimiento objetivo que se estructura en sistemas verificables, obtenidos metódicamente y comunicados en un lenguaje construido con reglas precisas y explícitas donde se evita la ambigüedad y los sin sentidos de las expresiones.”
Otra definición de ciencia es la siguiente: “La ciencia es el conjunto unificado de conocimientos e investigaciones, de carácter objetivo, acerca de las relaciones entre los hechos, que se descubren gradualmente y que se confirman por métodos de verificación definidos.
EL VALOR DE LA CIENCIA
Los puntos de vista acerca del valor de la ciencia son muy variados y hasta opuestos.
 Para unos la función de la ciencia es dar un explicación posible de los hechos. Si la ciencia los explica de manera satisfactoria para nuestra razón, entonces la teorías con la que se presenta dicha explicación es válida.
 Para otros, la ciencia tiene que ofrecernos un sistema único que descifre la realidad que también es única. No hay dos realidades, por lo que no pueden hacer dos explicaciones válidas de la realidad. La ciencia es una porque la realidad es una. Para estas personas la función de la ciencia es cognoscitiva, aspira a conocer la realidad.
 Otros afirman que la ciencia es una creación del hombre. Ven el principal valor de la ciencia en el descubrimiento de las armonías del pensamiento, que pueden coincidir o no con la armonía de la realidad. Muchos matemáticos vieron en su ciencia como un juego de ajedrez, donde el pensamiento dicta las leyes a las que luego se somete. La función de la ciencia, entendida así, es ante todo, estética.
 También hay quienes afirman que la función de la ciencia es práctica: la ciencia es un instrumento para dominar la realidad.
Valor explicativo de la ciencia
Einstein comparaba la ciencia con una novela policial. Se trata de un misterio no resuelto, del cual no podemos estar seguros que tenga solución. El libro viene a ser la naturaleza, todo lo que existe. A medida que lo leemos vamos conociendo más acerca de sus personajes, nos emocionamos, descubrimos pistas, etc. Pero a pesar de que leamos mucho estamos lejos de la solución y no sabemos con seguridad si ésta existe. Pudimos explicar ciertos datos de manera coherente pero luego aparecen otros que nos hacen cambiar de parecer. En las novelas policiales llega un momento en le que se disponen de todos los datos, en la novela policial de la naturaleza nunca se disponen de todos los datos. Tampoco se puede ir a la última página del libro a ver la solución. El hombre de ciencia tiene que buscar los datos ordenarlos coherentemente. Pero el científico no cuenta con un crimen ya cometido, tiene que cometerlo él, para luego investigarlo.
Para Einstein y para muchos hombres de ciencia contemporáneos, el misterio será siempre indescifrable.
Hay quienes sostiene que la ciencia no tiene que dar una explicación posible de los hechos, sino la explicación. Para estas personas (James Jeans, entre ellos) el mundo físico tiene una racionalidad que la ciencia se esfuerza por descubrir.
Valor estético de la ciencia
Lo que al hombre de ciencia le interesa es la belleza de ese juego de relaciones que al final de su investigación establece. Esto no significa que la función de la ciencia se limite a contemplar estéticamente la armonía de las relaciones pensadas por el hombre. La coincidencia de esa armonía con la del universo, forman otra armonía, más sorprendente que la del pensamiento científico. En esa armonía se unen lo bello y lo útil, y gracias a ella la ciencia no es solamente un juego sino que se convierte en un instrumento para que el hombre domine el mundo. La naturaleza debido a esta armonía se somete a los fines del espíritu.
Valor descriptivo de la ciencia
La ciencia debe limitarse a darnos una descripción clara y económica de los hechos positivos. Este punto de vista es defendido por Mach en su libro “Análisis de las sensaciones”. Sostiene que la ciencia tiene que observar un solo campo y trabajar en él: el de las sensaciones que es todo lo que podemos conocer. Exista o no un mundo exterior la ciencia tiene que limitarse a el mundo de las sensaciones. En este mundo hay relaciones funcionales que el hombre de ciencia debe descubrir. No es necesario hablar de causas ni de fuerzas misteriosas, sólo debemos decir sucede esto, luego esto otro, etc. Podemos descubrir relaciones que nos permitirán prever que sucederá, pero nada más.
Valor práctico y social de la ciencia
Una interpretación contemporánea le atribuye a la ciencia un simple valor instrumental. Establece que una teoría científica sólo tiene el sentido que le dan las consecuencias prácticas que resultan de ellas y las leyes científicas son simplemente normas de acción.
En el siglo XIX se veía a la ciencia como la posible salvación de la humanidad. El conocimiento científico es el único universalmente comunicable y el único justificable porque no se funda en la experiencia privada. La unidad de los hombres sólo es posible a través del pensamiento científico, que, a la vez, nos permitirá dominar la naturaleza y liberará al espíritu de toda estrechez subjetiva.
OBJETIVIDAD DE LA CIENCIA
En la explicación de los hechos no debe intervenir nada individual, ni preferencias, ni tendencias ni aspiraciones, ni tampoco deben ser agregadas a éstos. La ciencia quiere ser conocimiento, puede que el hombre de ciencia sea impulsado por una pasión, y puede quedar satisfecho con los resultados obtenidos pero el conocimiento mismo no debe verse afectado por estos elementos. Se puede decir que la búsqueda del conocimiento es un acto de coraje porque hay que sacrificar todo interés que no sea el de la verdad.
El hombre trabaja con su inteligencia, la voluntad y el sentimiento se ponen al servicio de ésta. No hay que utilizar la inteligencia para que amolde los hechos a fines diferentes a la obtención de la verdad.
Descartes dijo que la ciencia pretende conocer las cosas como las conoce Dios. Por esta afirmación se lo ha criticado y elogiado.
Se ha dicho que la ciencia es ver la realidad a través de un manera de pensar, que las cosas no son lo que ellas son sino lo que nosotros somos, aquí interviene la subjetividad.
Pero la ciencia trata de eliminar toda subjetividad. Hay que aclarar que esto no significa la eliminación del sujeto, sino que este interviene activamente con su inteligencia. Por ser una creación del hombre necesita de su inteligencia. La eliminación de la subjetividad significa una eliminación de los elementos afectivos y volitivos (de la voluntad). Estos no se tiene que incorporar al sistema de relaciones en que consiste la ciencia y no deben modificar el fin de la ciencia, que es conocer la realidad.
La ciencia es objetiva pero es un hecho humano.
La objetividad posee características propias que enunciare a continuación:
a) Conjunto de objetos estudiados
b) Lenguaje compartido
c) Metodologías rigurosas
d) Sujetos que enuncian teorías y las controlan (comunidad científica)
a) El conjunto de objetos estudiados está formado por los datos exteriores al sujeto, desde una proposición hasta una teoría son independientes de quien las dice. Son situaciones que no tienen que ver con la subjetividad del investigador.
b) Se utiliza un lenguaje compuesto por términos unívocos (que tiene un solo significado) y por lo tanto es imposible confundir significados y no da lugar a ambigüedad.
c) La ciencia se maneja con una metodología rigurosa. Necesita coherencia y lógica en su parte teórica y adecuarse a los hechos en su parte práctica. Por medio de un método establecido y siguiendo ciertos pasos se llegan a los resultados buscados. Este método no puede ser aleatorio, debe ser preestablecido de antemano y cumplido de forma prolija.
d) Los sujetos que crean teorías y las controlan integran la comunidad científica. Ésta es una sociedad disciplinada, donde sus miembros están capacitados para desempeñarse en ella. Las teorías que crea son sometidas a crítica intersubjetiva, por lo que esta comunidad es garantía de objetividad. Puede aprobar o rechazar el poder explicativo de las teorías.
Pero con respecto a estas características, se hacen objeciones.
Existen teorías contrarias entre sí y coexistentes. Esto nos hace pensar en cómo podemos saber que teorías son validas y si hay alguien calificado para establecer su validez o invalidez. Con el paso del tiempo vemos que unas teorías se sobreponen a otras, pero al haber existido teorías vigentes simultáneamente nos demuestra que hay elementos que distorsionan la objetividad. Las réplicas que se hacen a este punto son que: puede que no haya acuerdo respecto al objeto estudiado, este esta formado por las teorías y técnicas; hay distintas interpretaciones de un mismo objeto de estudio; no existe alguien totalmente ecuánime (justo, objetivo) e imparcial para decidir entre teorías rivales y que hay teorías vigentes que definen al objeto de estudio en determinado momento, pero su vigencia sería arbitraria ya que no hay pautas para decidir entre teorías rivales, ni tribunal que las aplique.
En segundo lugar, el lenguaje compartido hace posible ala intersubjetividad. La teoría forma al objeto de estudio y también al lenguaje científico, por eso lo dicho en el punto anterior es válido también para este.
En tercer lugar se crítica que el método es un medio y no se accede a todos los objetos por el mismo medio. El método debe ser riguroso mientras no signifique “atarse” a un procedimiento rígido. Como el método surge del sujeto no otorga objetividad por sí mismo.
Y por último se plantea si la comunidad científica actúa independientemente de otras comunidades sociales
EL METODO CIENTIFICO
Método es la forma ordenada de proceder para llegar a un fin. “Método científico es el modo ordenado de proceder para el conocimiento de la verdad, en él ámbito de determinada disciplina científica.”
El método tiene como fin determinar las reglas de la investigación y de la prueba de las verdades científicas. Engloba el estudio de los medios por los cuales se extiende el espíritu humano y ordena sus conocimientos.
Toda ciencia tiene su método especifico pero podemos encontrar ciertas características generales. El conocimiento científico parte de principios, sobre los cuales se basan dos actividades fundamentales de la ciencia:
1. los principios se toman de la experiencia, pero pueden ser hipótesis o postulados
2. a partir de los principios la ciencia usa la demostración, para obtener conclusiones que forman el saber científico
Viéndolo así, la ciencia es el conocimiento de unas conclusiones, obtenidas demostrativamente a partir de unos principios. Un saber científico es un orden de proposiciones, relacionadas entre sí por nexos demostrativos. Los elementos más importantes del método son: la investigación experimental, los procedimientos de la demostración y el establecimiento de los principios.
Pueden distinguirse:
a) el método de descubrimiento o de investigación, más intuitivo y desorganizado, donde se encuentran la experiencia, la razón, las hipótesis del trabajo y casi todos los elementos lógicos de la ciencia.
La investigación comprende varios pasos:
 selección y determinación de los problemas más importantes
 estudio de las posibles soluciones, comparando distintas posiciones históricas o de otros autores
 formulación de las conclusiones seguras, diferenciándolas de las hipotéticas
 crítica de las posiciones adversas
Se distingue el análisis, que va de las cuestiones generales a sus partes y la
síntesis que reconstituye el todo partiendo de los resultados del análisis.
b) el método científico comprende los pasos lógicos y no simplemente temporales, que integran el desarrollo racional del saber: este orden pertenece a la ciencia en estado perfecto, ya ordenada y fundamentada y lista para ser enseñada.
Cuenta de cuatro procedimientos: observación, experimentación, hipótesis y teoría.
Un famoso historiador de las ciencias y educador, James B. Conant, de la Universidad de Harvard, se burlaba de quienes creía que existe algo parecido a el método científico. Entre los métodos que utiliza el científico se encuentran métodos definitorios, métodos clasificatorios, métodos estadísticos, métodos hipotético deductivos, procedimientos de medición y muchos otros, por lo que hablar de el método científico es referirse a muchas tácticas utilizadas para construir el conocimiento. Esto puede estar bien, pero los métodos y la misma noción de ciencia se van modificando a lo largo de la historia de la ciencia. Sin embargo entre tantas tácticas se encuentran estrategias fundamentales. Por ejemplo si excluimos las ciencias formales y las sociales, y nos referimos únicamente a las ciencias naturales (biología, química, física) resulta obvio que el método hipotético deductivo y la estadística son esenciales para la investigación en estas áreas.
El método según Descartes
Descartes describía el método de esta manera:
“Entiendo por método, reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales quien las observe exactamente no tomará nunca lo falso por verdadero, y llegará, sin gastar inútilmente esfuerzo alguno de su espíritu, sino aumentando siempre, gradualmente, su ciencia, al verdadero conocimiento de todo aquello de que sea capaz”.
El criterio que permite no confundir lo falso con lo verdadero para Descartes es la evidencia. Las cuatro reglas de su método son las siguientes, la primera se refiere a este criterio:
 No aceptar como verdadero lo que con toda evidencia no se reconociese como tal.
 Dividir cada una de las dificultades en tantas partes como sea necesario para resolverlas.
 Ordenar los conocimientos desde los más sencillos hasta los más complejos
 Hacer enumeraciones completas y generales que aseguren que no se omitió nada
El método según Galileo
Galileo afirmaba que la lógica deductiva enseña a darnos cuenta si los razonamientos y demostraciones son concluyentes; pero no enseña a encontrarlas.
El método para él consistía en la demostración rigurosa, tomando como modelo la matemática, aplicada a enunciaciones ciertas y comprobadas por medio de la experiencia. Creía que luego de hecha la experiencia, observada objetivamente, utilizando el método demostrativo de la matemática es imposible que haya errores.
No creía que existieran términos medios entre la verdad y a falsedad.
Galileo sostenía que el método de Aristóteles era el suyo: limitarse a los sentidos, a la observación, a las experiencias y después buscar los medios para demostrar eso y no otra cosa.
El método según Bacon
Bacon pensaba que no debemos atenernos a la simple experiencia suministrada por los sentidos, ni a la simple razón; no debemos ser empíricos ni dogmáticos.
Señalaba los prejuicios que impedían el progreso científico y a estos les dio el nombre de “ídolos” o fantasmas”. Los clasifico en ídolos de la tribu o raza, los de las caverna, los del foro y los del teatro.
Opone su método al de la inducción completa, que consiste en obtener de un conjunto de casos una afirmación general que vale para todos los casos. Porque pensaba que no permitía el progreso de los conocimientos. La deducción tampoco lo permite porque ofrece solamente lo que está en las premisas. Piensa que para descubrir los secretos de la naturaleza hay que utilizar otro método.
Afirmaba que no alcanzaba con hacer una experiencia, sino que había que variarla, transferirla, prolongarla, invertirla, compararla. A esta teoría del descubrimiento la llamó “la caza del Pan”.(Pan era un dios que logro descubrir a la diosa Ceres)
Las experiencia deben ser registradas en “tablas” y que son: de presencia, de ausencia y de comparación.
Los métodos de Mill
Para John Stuart Mill los métodos son cuatro: el de concordancia, el de diferencia, el de variaciones concomitantes y el de residuos.
 Método de concordancia. Si dos o más casos tiene una circunstancia común, ésta es la causa (o efecto) del fenómeno. Se trata de estudiar casos diferentes para ver en qué concuerdan.
 Método de diferencia. Si un caso donde se presenta el fenómeno y otro donde no se presentan tiene todas las circunstancias comunes menos una, esa es la causa (o parte de la causa) del fenómeno. Se trata de buscar casos que se parezcan en todas sus circunstancias y difieren en alguna.
 Método conjunto de concordancia y diferencia. Se trata de la utilización conjunta de los otros dos métodos: una concordancia y una diferencia.
 Método de variaciones concomitantes. Se trata de establecer relaciones de causa y efecto entre dos fenómenos. Los fenómenos estudiados podrían ser ambos efectos de una misma causa.
 Método de residuos. Se trata de averiguar las causas cuya presencia no puede ser eliminada por experimentación.
CLASIFICACION DE LAS CIENCIAS
Las ciencias pueden clasificarse de acuerdo a múltiples criterios, por su objeto, por su método, por su finalidad, por su orden histórico de aparición, etc.
Se suelen clasificar por objetos de estudio o por métodos. El objeto de estudio es el sector o ámbito de la realidad estudiada y la perspectiva o punto de vista que interesa en la investigación. En esta clasificación, las ciencias de objetos ideales serían deductivas y las de objetos reales serían inductivas. Esta oposición parte de una falsa concepción de los métodos, por lo actualmente no tiene valor.
Los métodos se pueden ver de dos maneras: por un lado como un procedimiento para lograr conocimientos, y por otro como la forma de justificación de la verdad de las proposiciones científicas. La clasificación por el método las ordena en ciencias deductivas y en ciencias inductivas. Las inductivas son las ciencias empíricas, de la observación y parten de la experiencia para llegar a leyes. Las deductivas son las ciencias abstractas o ideales, y parten de definiciones elaboradas por la razón y de verdades generales para deducir de ellas propiedades nuevas. Esto no es muy riguroso porque no existen en la realidad ciencias puramente deductivas ni ciencias puramente inductivas. Se apoya en la naturaleza del objeto a que se aplican las ciencias.
Modernamente el filósofo alemán Rickert propuso una nueva clasificación de las ciencias según sus métodos. Las dividió en dos grandes grupos, en las que aplican el método naturalista y las que aplican el método histórico, es decir, en las que buscan el conocimiento general (leyes) o el conocimiento de lo singular.
La clasificación por la finalidad, las divide en teóricas, normativas y prácticas. Las teóricas buscan el conocimiento de las leyes, su objeto es averiguar como son las cosas. Pueden ser abstractas y concretas. Las abstractas buscan leyes generales, prescindiendo de los objetos y las concretas buscan conocer los objetos y a los seres en sus caracteres propios. Las normativas buscan establecer normas, su objeto no es investigar cómo son las cosas sino cómo deben ser. Las prácticas nos dan reglas para la acción.
El orden de aparición histórico de cada ciencia también puede ser criterio de clasificación. Porque nos muestran cómo van apareciendo en relación con las ya existentes y que toman de éstas.
La división más aceptada es la de ciencias fácticas y formales.
Las ciencias fácticas trabajan con objetos reales que ocupan un espacio y un tiempo. La palabra “fáctica” viene del latín factum que significa “hecho”, o sea que trabaja con hechos. Se subdividen en naturales y sociales. Las primeras se preocupan por la naturaleza, las segundas por el ámbito humano. El hombre es un ser natural, pero su mundo ya no es natural. La naturaleza se desenvuelve independientemente de la voluntas el hombre, en cambio, el mundo del hombre es creado por él. Las naturales son la biologías, física, química, etc. Y las sociales son sociología, economía, psicología, etc. La verdad de estas ciencias es fáctica porque depende de hechos y es provisoria porque las nuevas investigaciones pueden presentar elementos para su refutación.
Las formales trabajan con formas, es decir, con objetos ideales, que son creados por el hombre, que existen en su mente y son obtenidos por abstracción.. Las ciencias formales son la lógica y la matemática. Les interesan las formas y no los contenidos, no les importa lo que se dice, sino como se dice. La verdad de las ciencias formales es necesaria y formal.
Esta división tiene en cuenta el objeto o tema de estas disciplinas, también da cuenta de la diferencia de especie entre los enunciados que establecen las ciencias formales y las fácticas. Mientras los enunciados formales consisten en relaciones entre signos, lo enunciados de las ciencias fácticas se refieren, mayoritariamente, a sucesos y procesos. Además esta división tiene en cuenta el método por el cual se ponen a prueba los enunciados verificables. Mientras que las ciencias formales se conforman con la lógica para comprobar sus teoremas, las ciencias fácticas recurren a la observación y /o al experimento.
Las ciencias formales demuestran o prueban; las fácticas verifican (confirman o disconfirman) hipótesis que mayoritariamente son provisionales. La demostración es completa y final; la verificación es incompleta y temporaria.
Otras clasificaciones son las de Aristóteles, Francis Bacon y Augusto Comte.
Aristóteles se basa en una ciencia fundamental, la filosofía primera (protofilosofía) que estudia la realidad última y la esencia inalterable de las cosas. A esta ciencia se le llama hoy metafísica y a ella se encuentran subordinados 3 grupos de filosofías (ciencias) segundas: teoréticas o especulativas (matemática, física e historia natural); prácticas (la moral, la economía y la política); y poéticas (retórica, dialéctica y poética)
Francis Bacon hizo una clasificación fundada en su teoría de las facultades del intelecto, que se resumen en tres principales: la imaginación, la memoria y la razón. De la imaginación deriva la historia (civil y natural); de la imaginación deriva la poesía (narrativa, dramática y parabólica); y sobre la razón se funda la filosofía. Esta tiene un triple objeto: Dios, la naturaleza y el hombre. Y de estas deriva la teología (estudia a Dios, a los ángeles y a los demonios), la filosofía natural (metafísica, física y matemática) y la filosofía humana o antropología (medicina, psicología, lógica, etc.).
Augusto Comte hizo una clasificación más compleja. Primero las dividió en auténticas e inauténticas. Las auténticas son las que presentan leyes y las inauténticas las que no las presentan. Las inauténticas son las ciencias concretas, o sea las que estudian hechos individuales, son esencialmente descriptivas. Y las auténticas son explicativas, y además abstractas porque buscan leyes.
Las ciencias auténticas se dividen en puras y aplicadas. El objeto de las puras es conocer las leyes en sí mismas y por sí mismas, independientemente de las aplicaciones teóricas y prácticas. Las aplicadas consideran a las leyes para hacerlas servir a una explicación o a la práctica. La clasificación de las ciencias debe tomar en cuenta sólo las ciencias puras.
Entre las puras se encuentran las particulares y las generales. La clasificación debe tomar en cuenta sólo las generales.
A su vez las ciencias generales se deben clasificar en relación con sus objetos, que son los fenómenos de la naturaleza. Estas ciencias generales son: la matemática, la astronomía, la física, la química, la biología y la sociología.
Estas ciencias en están en un ordenadas jerárquicamente, cada una de ellas aporta algo nuevo con relación a la anterior y tiene un valor superior.

CONCLUSION
Creo que la ciencia es indispensable para la vida del hombre ya que le permite progresar. Gracias a la ciencia el hombre ha conseguido modificar parcialmente la naturaleza a sus necesidades y ha logrado, a lo largo del tiempo, mejorar su calidad de vida. Si nos planteáramos un pequeño ejercicio mental acerca de cómo sería el mundo sin ella, veríamos que estaríamos muy atrasados, moriríamos antes por causa de enfermedades que no podríamos tratar, la comunicación sería muy dificultosa, ignoraríamos muchas cosas que las atribuiríamos a fuerzas desconocidas, etc.
El hombre necesita conocer la realidad que lo rodea, así sea conocer la relación que hay entre él y el objeto o la realidad misma, para poder adaptarse o adaptarla a él.
Los medios para conocer son variados, pero su finalidad es la misma.
La ciencia no es una sola, está compuesta por muchas ciencias particulares que estudian un determinado objeto o el mismo objeto de diferentes perspectivas.
El científico debe ser objetivo, dejar todo lo subjetivo a un lado, tarea difícil pero no imposible, y ver las cosas tal y como son, para luego poder transmitir sus teorías a otros hombres de ciencia y al mundo en general.
ANEXO
Platón (c. 428-c. 347 a.C.), filósofo griego, uno de los pensadores más originales e influyentes en toda la historia de la filosofía occidental.
Aristóteles (384-322 a.C.), filósofo y científico griego, considerado, junto a Platón y Sócrates, como uno de los pensadores más destacados de la antigua filosofía griega y posiblemente el más influyente en el conjunto de toda la filosofía occidental.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274), filósofo y teólogo italiano, cuyas obras le han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica y uno de los teólogos más sobresalientes del catolicismo.
Francis Bacon, barón de Verulam (1561-1626), filósofo y estadista inglés, uno de los pioneros del pensamiento científico moderno.
Galileo (Galileo Galilei) (1564-1642), físico y astrónomo italiano que, junto con el astrónomo alemán Johannes Kepler, comenzó la revolución científica que culminó con la obra del físico inglés Isaac Newton.
René Descartes (1596-1650), filósofo, científico y matemático francés, considerado el fundador de la filosofía moderna.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), filósofo alemán, máximo representante del idealismo y uno de los teóricos más influyentes en el pensamiento universal desde el siglo XIX.
Auguste Comte (1798-1857), filósofo francés, considerado el fundador del positivismo y de la sociología.
John Stuart Mill (1806-1873), filósofo y economista británico que causó gran impacto en el pensamiento británico del siglo XIX
Albert Einstein (1879-1955), físico alemán nacionalizado estadounidense, premiado con un Nobel, famoso por ser el autor de las teorías general y restringida de la relatividad y por sus hipótesis sobre la naturaleza corpuscular de la luz. Es probablemente el científico más conocido del siglo XX.
Información extraída de la Enciclopedia Encarta 2001.
Cuadro que resume la clasificación de Comte:
Concretas de hechos singulares
Ciencias descriptivas
auténticas a) la explicación de hechos
Aplicadas b) a la acción
Abstractas de leyes
explicativas Puras
Particulares son las divisiones de las ciencias generales
Ciencias
puras
Matemática
Generales Física inorgánica
Física orgánica
Matemática………………………………………………… I
Física Astronomía …………………………..II
Ciencias inorgánica Física …………………………………..III
generales Química………………………………. IV
Física Individual: Biología ……………….V
orgánica Social: Sociología …………………VI
(esquema extraído de “Lógica” de Víctor Bersanelli)

BIBLIOGRAFIA
 Esther Diaz, Mario Heler. “El conocimiento científico”, Ed. Universitaria de Bs.As. Volumen 1 y 2
 J. José Sanguineti. “Lógica”, EUNSA, Libros de Iniciación Filosófica.
 Víctor Bersanelli. “Lógica; 2ª Parte Lógica Metodológica”, Ed. Técnica Barreiro y Ramos.
 Emilio Morselli. “Principios de Lógica”, Gleizer Editor, Biblioteca Pedagógica.
 Vicente Fatone. “Lógica y teoría del Conocimiento”, Ed. Kapelusz.
 Mario Bunge. “La ciencia, su método y su filosofía”, Editorial Panamericana
 Gregorio Klimovsky. “Las desventuras del conociemiento científico”, A-Z editora.
 Guillermo A. Obiols. “Nuevo curso de Lógica y Filosofía”, Ed. Kapelusz
Bettina Caitano
lamillo7@hotmail.com

LA QUÍMICA DEL INFIERNO

LA QUÍMICA DEL INFIERNO

La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad Complutense de Madrid. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan ‘profunda’ que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet; razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?

La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).

Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente: ‘En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa total del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: la mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno.

Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.

Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno: según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:

1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.

2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.

¿Qué posibilidad es la verdadera? Si aceptamos lo que me dijo Ana en mi primer año de carrera (’hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo’), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera y por tanto daremos como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido; dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Ana no paraba de gritar ‘¡Oh, Dios mío! ‘.

Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente.

http://alsurdelsur.wordpress.com/2008/02/01/la-quimica-del-infierno/

El problema del mal en Plutarco y en la Biblia

El problema del mal en Plutarco y en la Biblia

Hoy escribe Gonzalo Del CERRO: 

Una de las evidencias que no precisan demostración es la presencia del mal en la Historia. La grande de la humanidad y la pequeña de cada hombre. Los griegos, “cuya literatura codifica en cierto modo la experiencia humana” en opinión de A. M. Malingrey, lo expresaron en sentencias de corte lapidario. 

Según Teognis de Mégara, “para los hombres terrenales lo mejor de todo es no nacer” (v. 425). El mismo Sófocles, uno de los griegos más afortunados, lo proclamaba en su Edipo en Colono: “El no nacer supera todo encarecimiento” (lógon: v. 1225). Eran en la apreciación deHesíodo las tristes consecuencias del gesto de Pandora cuando abrió la caja prohibida: “Miles de desgracias andan vagando contra los hombres, la tierra está llena de males y lleno está también el mar” (Trabajos, 94-104). Pero ya el mismo Homero había afirmado que nada hay sobre la tierra más desdichado que el hombre (Odisea, 18, 130). Y los griegos no eran espectadores de nuestros telediarios, que no son precisamente, lo que se dice, “la alegría de la huerta”. 

Parecida visión, llena de pesimismo, encontramos en la literatura bíblica. Como consecuencia de la desobediencia de Adán, traza Dios un cuadro de maldiciones, enemistades, trabajos y pesadumbres (Génesis 3, 14-18). La convivencia humana da inicio con la muerte de Abel a manos de su hermano Caín. Y el mal crece a tal ritmo que se hace necesaria la gran kátharsis(“purificación”) del Diluvio (Génesis 6, 5-7). 

Del pesimismo bíblico tenemos un testimonio estremecedor en las palabras del Eclesiastés o Qohéleth. El predicador, el “arcipreste” en poética calificación de León Felipe, establece como tesis reiteradamente repetida que “vanidad de vanidades; todo es vanidad” (Qohéleth 1, 2). La teoría de amarguras y tristezas de la vida tienen su resumen en un solemne y tremendo aforismo: “Es mejor el día de la muerte que el día del nacimiento” (Ibid. 7, 1). En boca del mismo Qohéleth suenan unas palabras que recuerdan la sentencia de Teognis. Es el pasaje en el que compara al abortivo, que no llegó a ver la luz ni a conocer nada, con el que tiene numerosos hijos, vive muchos años y es presuntamente afortunado. De las dos suertes es preferible la del abortivo (Ibid. 6, 3-5). 

Frente a esta realidad, tanto en Plutarco como en la Biblia, se percibe la sensación de que Dios no se ha olvidado del hombre. El desconcierto del hombre ante la presencia del mal nace de la dificultad de hacer compatibles las desgracias humanas con la bondad de Dios, con la afirmación bíblica de que Dios ha hecho bien todas las cosas. Era como el estribillo que cerraba cada una de las obras de la creación: “Vio Dios todo lo que había hecho, y era todo muy bueno” (Génesis 1, 31). 

La Providencia es una actitud divina que significa atención y cuidado de Dios hacia sus criaturas. Plutarco aborda el tema en varios de sus tratados Morales. El término griego profusamente utilizado por el queronense es prónoia (previsión, provisión). Va usada como cualidad de Zeus, de Afrodita, de Dike y como opuesta a týkhe (fortuna, suerte). El hebreo bíblico carece de un término equivalente a prónoia. Dos palabras podrían traducirla, y de hecho la traducen en la Vulgata: pequdáh, que la Biblia griega traduce por episkopé (visita) y etsáhque da en el griego boulé (consejo). La expresión latina del Eclesiastés (5, 5) non est Providentia en griego es ágnoiá estin (hay ignorancia). En un contexto en que Plutarco trata del destino (eimarméne), después de afirmar que el destino lo comprende todo, añade que la Providencia abarca el destino. 

Es entonces cuando da una solemne definición de la prónoia: “Es –dice- el primer proyecto (nóesis) o designio (boúlesis) del Dios primero, que es bienhechor de todos” (Sobre el destino 572 f). Nada sucede al margen de la Providencia, porque el hecho es que los dioses lo presiden (prytaneúousin) todo (Consolación a Apolonio 111 e), frase que recuerda las palabras de Pablo sobre Cristo (en pâsin proteúon: Colosenses 1, 12). En el mismo diálogo Sobre el destino cita a Platón cuando decía que este mundo vino a la existencia dià tèn toû theoû prónoian (por la providencia de Dios: Timeo 30 b). 

Como en Plutarco, la Providencia de Dios tiene en la Biblia un componente intelectual y una actitud de benevolencia. “Con Dios está la sabiduría y el poder, el consejo y la inteligencia” (Job 12, 13). Y ese Dios fuerte, sabio y prudente mira con atención lo que sucede en la tierra. La fórmula ofthalmoì kyríou (los ojos de Yahvéh) se usa para describir esta actitud. “Sus ojos están sobre los caminos del hombre” (Job 34, 21). Sencillamente porque Dios “cuida de todos” (pronoeî perì pánton: Sabiduría 6, 7). 

Entre tantos pasajes que abundan en estas ideas, podemos quedarnos con los capítulos 38-41 de Job, que son una especie de canto a la Providencia. En Job 38, 2 se queja Dios de quien empaña su Providencia (etsáh). Y termina en 41, 26 diciendo que Dios, en efecto, lo contempla todo “desde arriba”. 

En su hermoso diálogo sobre la “Tarda venganza de la divinidad” (De sera numinis uindicta), relaciona Plutarco con gran agudeza la Providencia con la inmortalidad del alma, la prónoia con la diamoné del alma. Asegura que un mismo argumento (lógos) fundamenta ambas realidades (560 f). Y aunque Plutarco distingue claramente los conceptos de lógos y mýthos, explica y desarrolla por medio de un mito el tema de la inmortalidad del alma como solución al problema del mal. Es el mito de Tespesio (563 b-568 a). 

Tespesio de Soles pasó la primera parte de su vida en el desenfreno y el desorden. Se arruinó, perdió su hacienda y se hizo un malvado. Sufrió un accidente, tras el que quedó aparentemente muerto. A los dos días regresó a la vida convertido en un hombre honrado y virtuoso. A sus sorprendidos paisanos les explicó los motivos de su transformación. Desprendida su alma del cuerpo, fue a parar a un lugar en el que vio el estado de las almas en el más allá. El alma de un pariente cercano le explicó que todavía seguía anclado en su cuerpo, pero que los dioses querían instruirle sobre el estado de las almas en la otra vida. Allí contempló cómo las almas eran atormentadas en poder de cuatro vengadoras: Adrastea, Pena, Dike y Erinis. Esta última era la encargada de las almas incurables. La descripción de las penas y castigos a las almas pecadoras es la respuesta definitiva al problema fundamental del diálogo. Según los comentaristas, la inmortalidad del alma lo explica todo y justifica la tardanza de los dioses en el castigo. En un famoso aforismo griego se decía que “los molinos de los dioses muelen despacio”. Pero muelen. 

Sobre el tema en la tradición bíblica conviene distinguir con Van Imschoot (Théologie de l’ Ancient Testament) tres conceptos: 

1) La supervivencia de la persona después de la muerte, creencia perceptible desde la más remota antigüedad. Los difuntos siguen “viviendo” de alguna manera en el Sheol (Hades).- 

2) La retribución en el más allá se va abriendo paso en los últimos libros del Antiguo Testamento.- 

3) La inmortalidad del alma está contemplada ya en el libro de la Sabiduría y en el Nuevo Testamento. 

Antonio Piñero
Domingo 05 Abril 2009

El origen de la vida según la teoría de la evolución (III)

El origen de la vida según la teoría de la evolución (III)

Escrito por: J. Enrique Cáceres-Arrieta el 17 Ago 2008

Muchos científicos naturalistas objetan abiertamente el creacionismo por el costo que representa aceptarlo; ello significaría persecución u hostilidad en el círculo en que se mueven y porque es más cómodo y menos comprometedor creer irracionalidades catalogadas “científicas”. Se arropan con el manto de una ciencia inventada también por ellos para ocultar presunciones filosóficas y conflictos con la moral y ética contenidas en la moral cristiana. En realidad, no pocos son deshonestos intelectuales. La soberbia (ego inflado) juega un papel preponderante en todo esto. Reconocer que te has equivocado o que tu creencia de toda la vida es falsa es un golpe demasiado duro para el ego de estas personas.¿Puedes imaginar lo traumático que debió ser para el orgulloso Saulo de Tarso (más tarde san Pablo) y otros intelectuales modernos darse cuenta de que todo el andamiaje de su conocimiento era y es una soberana equivocación? ¿Será ese terror a quedar sin centro de seguridad intelectual (así lo llaman en sicología) lo que impide a muchos incrédulos investigar con honestidad las pretensiones del resucitado Cristo histórico? Sabrá Dios. Al cristiano toca orar por ellos para que su entendimiento sea despejado y Satanás no saque partido de ello. (2da Corintios 4: 3, 4)

Pues bien, esos científicos dejan de ser hombres de ciencia para convertirse en filósofos. Además, otros no quieren ser tachados de “ultra-conservadores” (así descalificó Teilhard de Chardin a los creacionistas), “retrógrados” ni fanáticos religiosos si aceptan el relato bíblico acerca del origen de la vida. ¿A quién le gusta que lo avergüencen en público y le llamen “retrógrado”? Debes estar muy seguro de lo que crees y en Quien has creído para soportar semejante vituperio. Y, lamentablemente, muchos no están dispuestos a pagar el precio.

Para otros que no son científicos sino “librepensadores”, todo lo que suene o huela a religión es sinónimo de oscurantismo, superstición. Mientras que negar la existencia de Dios y creer en la teoría de la evolución da -según ellos- un tinte de modernidad, cultura e inteligencia. De manera que no es inusual que muchos ‘científicos’ y autodenominados librepensadores rechacen el creacionismo y se cobijen con la manta rota y remendada de tal creencia.

El escritor español Samuel Vila expresa que “la verdadera Ciencia hace al hombre humilde, actitud mental que incrementa su sed de conocimientos”. No olvidemos, un ego inflado y una cabeza llena de prejuicios son difíciles de penetrar con la luz de cualquier verdad. Y más pesa y vale un gramo de sensatez que una tonelada de necedad. Y las creencias de muchos determinan su “ciencia”.

Para los que creen que Darwin era ateo, aunque muchos de sus planteamientos lo insinúen, y algunos pescadores en río revuelto los han encaminado para hacer de la teoría de la evolución una religión sin Dios, una anécdota de su vida. Poco antes de morir, Charles Darwin dijo lo siguiente acerca de su teoría de la evolución de las especies: “‘Era yo entonces un joven sin ideas formadas; no hice más que lanzar al público algunas preguntas, unas sugestiones, lleno siempre de duda acerca de todo, y, con gran asombro mío, aquellas ideas prendieron fuego y la gente hizo de ellas su religión’”. (53)

Si se dio o no la entrevista de Darwin con Lady Elizabeth Reid Hope en su lecho de muerte, es algo que toca investigar desapasionadamente. Considero que tal conversación se llevó a cabo, pues en Trueno, el ateo que dice no creer en Dios observamos que al final de sus días muchos confundidos y temerosos escépticos, agnósticos y ateos ponen en orden sus pensamientos y corazón. Por consiguiente, no es descabellado pensar que un egresado de teología como Darwin lo haya hecho antes de morir. La semilla de la Palabra eterna del Dios creador estaba en la vida de Charles desde niño, y por experiencia sé que esa Palabra no regresa vacía. Más, si Charles Robert Darwin nació de nuevo por obra del Espíritu Santo (que niegan los ateos) cuando era niño o adolescente, nunca dejó de ser cristiano a pesar de su escepticismo. Si ningún sicólogo ni siquiatra puede entender la mente y los oscuros movimientos sentimentales y emocionales de sus pacientes, ¿será posible que los científicos de la teología y de las ciencias naturales sean capaces de explicar la misteriosa obra del Espíritu Santo en el humano y de entender la infinita mente del Creador en el universo y la vida de un convertido a Jesús? ¡De ninguna manera! A ello se debe que algunos al no poder entender ni explicar a Dios y lo sobrenatural -por desconocer los símbolos y códigos del Idioma del Eterno- los consideren superstición y locura. (1ra Corintios 2: 14) A mi juicio, lo que Darwin quiere decir al final de El origen de las especies -al llamar a Dios “Creador”- es que la mano de Dios está presente en la naturaleza.

Feyerabend sostiene que la ciencia moderna se ha convertido en una ¡religión! representada por una “iglesia” dogmática institucionalizada que lo rige todo inflexiblemente, de la cual debemos zafarnos a como dé lugar. (Uno de los patrones o dioses de tal religión es precisamente Darwin. De ahí el extremo interés de los creyentes evolucionistas en querer desligarlo de cualquier creencia religiosa o de su creído regreso a Jesús) Ya es hora de liberarnos de la tiranía de las ciencias naturales. Así como en el pasado la religión controlaba el conocimiento, hoy es necesario impedir que las ciencias en cuestión nos impongan sus creencias radicales, dogmáticas, racionalistas, cientificistas y absolutistas. Sería bueno que quienes abogan por un estado libre de teología y religión y de no institucionalizar la fe apoyaran también la separación del Estado de las ciencias naturales y sociales con el fin de no lucrar ni lavarle el cerebro a nadie. El Estado debe ser neutral en creencias religiosas, pero también libre de ideologías, filosofías, cientificismo y creencias naturalistas.

A propósito de dogmatismo racionalista y cientificismo, ¿has notado cómo algunos científicos de las ciencias naturales se vuelven expertos opinando sobre temas que solo conocen de improviso? Como cientificistas, ansían encajonar a Dios y los milagros en su minúsculo cerebro y estudiarlos a través del microscopio, el telescopio y el tubo de ensayo de su “ciencia”. Su especialismo aspira que la ciencia cultivada por ellos contenga todo el conocimiento humano o sea aplicable en cualquier otra área del saber.

Darwin nunca aseveró que la evolución fuera un hecho probado, y se sorprendió al percatarse de que había inventado una nueva religión. Religión que aún en el siglo XXI abrazan muchos que afirman no tener religión y que las religiones no les quitan el sueño. Creo que estos sujetos deberían hacerse estas preguntas con honestidad: “Si las religiones no me quitan el sueño, ¿por qué la obsesión y compulsión en escribir y despotricar contra las religiones?”. “¿Por qué hago tanta alharaca contra las creencias religiosas de las gentes, sean ciertas o falsas?”. “Si creo que Dios no existe, ¿por qué tanto empeño mío en negar a Alguien ‘inexistente’?”. “¿Por qué tanta rabia contra Dios si no existe o no creo en divinidades?”. “Si odio a alguien que no existe, algún trastorno debo tener y preciso la ayuda de un especialista de la conducta y la mente”. De igual manera, las respuestas deben ser honestas.

Insisto, eso no debe interpretarse como que no se pueda disentir y callar denuncias ante lo que a todas luces está chueco, sino de hablar y escribir lo más objetivamente posible. Libre de emociones encontradas y prejuicios. Que mi razón o mi verdad no me quite el entendimiento. Si lo hace y no domino el tema, no soy apto para escribir al respecto y en lugar de orientar confundiré a los receptores y trasbocaré sobre ellos.

Sobre el ateísmo o “no tener [a] Dios”, Max Scheler (1874-1928) sostiene que “quien no tiene [a] Dios tiene un fetiche”. Pregunto: ¿Fetiche como la creencia de la teoría de la evolución, mi ciencia, mi religión, mi filosofía, el título, un ídolo de carne y hueso…? Scheler también habla de la herejía vital del neurótico que en la absolutización de lo relativo realza sus pequeños fetiches como valores absolutos, como serían sus complejos, prejuicios, paradigmas y proyecciones. ¿Por qué será que me parece ver aquí retratados a los que niegan a Dios y repudian todo lo que les huela a religión? ¿Será que has notado con cuanta absolutización, radicalismo, fundamentalismo y dogmatismo hablan y escriben los escépticos, agnósticos y ateos al referirse a Dios y lo sobrenatural? Después tienen el descaro de criticar el fundamentalismo y dogmatismo religiosos. Mi abuela dice que “el puerco le dice al burro orejón siendo que los dos son de la misma condición”. Claro, porque el cerdo no ve sus orejas.

Si acaso no he sido lo suficientemente claro, toca destacar que soy enemigo del fanatismo y legalismo religiosos cerrados ante opiniones respetuosas de los demás; también me molesta el fideísmo. Y rechazo con todas mis fuerzas la intolerancia religiosa que impide vivir en paz con el prójimo que no piensa igual que yo. Pero, igual, repudio el cientificismo y el fisicalismo que cree poder conocer, entender y explicarlo todo escrutando la materia. Me desagrada mucho la polarización racionalista que cree en la suficiencia de la razón para alcanzar y comprender cualquier verdad. En pocas palabras, creo que es insoslayable un equilibro en la religión, ciencias naturales y en la razón filosófica, tal cual lo expreso en El intrincado punto medio…

Ahora bien, hay científicos y científicos. Hoy lo que existe muchas veces son filósofos vestidos de científicos. (Ojo, sé de excelentes filósofos de la ciencia. Mas lo que muchos científicos hacen al hacer declaraciones y practicar alguna disciplina no es ciencia, sino filosofía) Ya no hacen a los científicos como antes. Uno de esos científicos naturalistas que reconocen la soberanía de Dios es el colombiano Elkin Lucena (en 1985 convirtió a su nación en el primer país latinoamericano y el quinto en el mundo en conseguir la primera bebé probeta, y en 2005 ha logrado la primera bebé en nuestra América y octava en el mundo nacida a partir de un óvulo vitrificado (congelado) sometido a fertilización in vitro.), quien al preguntársele si se sentía ‘un poquito Dios’, respondió que “no”, sino que “Dios es un tipo chévere, [que] nos ayuda; si no, no estuviéramos hablando de este cuento. Sin Dios no haríamos nada de esto. ¿Quién es tan pendejo de ponerse a competir con Dios? Si el tipo es un berraco”. (53)

Con el respeto que merecen los excelentes científicos naturalistas y pensadores, considero que sería interesante que Dios enfrentara a los seres que, arropados con la sábana de la “ciencia”, niegan a Dios y todo lo sobrenatural, así como lo hizo con Job cuando quiso pasar de listo.

Ahora ciñe bien tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás: ‘¿Dónde estabas tú cuando yo fundé la Tierra? Házmelo saber si tienes inteligencia. [¿Dónde habré estado yo? ¡Solo en los planes del Creador!] ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? ¿Quién encerró con puertas el mar, cuando se derramaba saliéndose de su seno, cuando puse yo nubes por vestidura suya, y por pañales la oscuridad, y tracé para él frontera, le puse puertas y cerrojo, y dije: ‘Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y ahí se romperá el orgullo de tus olas?[Cierto. Curioso es que las aguas no traspasen los límites de tierra firme. El mar solo reclama lo suyo al invadir el hombre sus fronteras o por obra de fenómenos naturales que surgen después de la Caída del humano en desobediencia]

¿Has mandado tú alguna vez en tu vida a la mañana? [Esto está bueno: “no por mucho madrugar amanece más temprano”, dice el dicho] ¿Has señalado a la aurora su lugar, para que coja a la Tierra por sus bordes, y sean sacudidos de ella los impíos? [¡Cómo quisiera lograr eso a fin de que tanta gente malévola de cauterizada conciencia desapareciera del mapa! Es lamentable decir que hay lacras sociales que toda su vida se la pasan cometiendo perversidades y dañando a gente inocente, sobre todo a los niños] Ella muda luego de aspecto como arcilla bajo el sello, y viene a estar todo como una vestidura; mas la luz de los impíos es quitada de ellos, y el brazo enaltecido es quebrantado. ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, y has andado escudriñando el abismo? [Conocemos más del espacio que de las profundidades de los mares y océanos] ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de la muerte? [Solo Uno conoció esos misterios y resucitó. Pero muchos no le han creído, y otros hacen burla de Él y de los que creemos en Él] ¿Has calculado las anchuras de la Tierra? Declara si sabes todo esto. ¿Por dónde se va a la morada de la luz, y dónde está el lugar de las tinieblas, para que las lleves a sus límites, y les muestres las sendas de su casa? Lo sabrás sin duda, porque ya habías nacido, y es muy grande el número de tus días. [En este punto me parece ver reír a Dios] ¿Has entrado tú en los depósitos de la nieve, o has visto las reservas de granizo, que tengo guardado para el tiempo de angustia, para el día de la guerra y de la batalla? ¿Por qué camino se reparte la luz, y se esparce el viento solano sobre la Tierra?

¿Quién abre un canal al aguacero, y camino a los relámpagos y truenos, haciendo llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, donde no habita el hombre, para saciar la tierra desierta e inculta, y para hacer brotar la tierna hierba? ¿Tiene padre la lluvia? ¿O quién engendra las gotas del rocío? ¿De qué seno sale el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la da a luz, cuando las aguas se endurecen a manera de piedra, y se congela la superficie del mar? ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatar las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones del Zodíaco, o guiarás a la Osa Mayor con sus hijos? ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Dispondrás tú sus poderes sobre la Tierra? [Por ahí hay quienes alardean y hacen negocio con esto afirmando conocer secretos y el futuro de las gentes. Otros aseguran entender, explicar y conocer las leyes de la naturaleza y de los cielos de manera tal que hacen afirmaciones radicales y dogmáticas, asegurando que Tú, Dios, no existes, y, si existes, ni siquiera Tú puedes hacer milagros porque tales leyes son inquebrantables!] ¿Alzarás tú a las nubes tu voz para que te cubra muchedumbre de aguas? ¿Enviarás tú los relámpagos para que ellos vayan? ¿Y te dirán ellos, ‘henos aquí’? ¿Quién puso sabiduría en la nube? ¿Quién dio al meteoro inteligencia? ¿Quién puso por cuenta las nubes con sabiduría? Y los odres de los cielos, ¿quién los hace vaciar, cuando el polvo se ha convertido en dureza, y los terrenos se han pegado unos con otros? ¿Cazarás tú la presa para el león? ¿Saciarás el hambre de los leoncillos, cuando están echados en sus guaridas, o se agazapan en la maleza para acechar? ¿Quién prepara al cuervo su alimento, cuando sus polluelos claman a Dios, y andan alocados por falta de comida? [Todo ello lo haces solamente Tú, Dios]

¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? ¿Contaste tú los meses de su preñez, y sabes el tiempo cuando han de parir? Se encorvan, hacen salir sus hijos, pasan sus dolores. Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto; salen y no vuelven a ellas. ¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras? Al cual yo puse casa en la soledad, y sus moradas en lugares salitrosos. Se burla el bullicio de la ciudad; no escucha las voces del arriero. Lo oculto de los montes es su pasto, y anda buscando toda hierba verde. ¿Querrá el búfalo servirte a ti, o pasar la noche en tu pesebre? ¿Atarás tú al búfalo con coyundas para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti? ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza, y le fiarás tu labor? ¿Fiarás de él para que recoja tu cosecha, y la junte en tu era? ¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? ¿Le haces saltar como langosta? ¿Vuela el gavilán por haberle enseñado tú, y extiende hacia el sur sus alas? ¿Se remonta el águila por tu mandato, y pone en alto su nido? (Job 38: 3 al 39: 27)

Algunas cosas que Dios menciona aquí ya las conocemos. Alguien dirá que la Biblia se equivoca por atribuirle a Dios fenómenos tan sencillos como las nubes y la lluvia, ignorando que el universo y la vida subsisten por el maravilloso soplo y sustento de Dios. (Hebreos 1: 3b; Colosenses 1: 17) Pero, desde luego, Dios no está detrás de terremotos, huracanes y otros fenómenos de la naturaleza que matan a miles de seres humanos. Tema lo suficientemente ahondado y demostrado en El origen del sufrimiento.

Algunos humanos son tan presumidos que pretenden saber más que Dios y conocer cuestiones que han estado en la Tierra muchos siglos antes de que nacieran. (Otros escupen, blasfeman e injurian a Dios y a Jesús. Si Dios no fuera Dios, otro gallo cantaría, y los hubiera desarraigado de la Tierra por maldicientes e irreverentes, pues aun la libertad de expresión tiene un límite: el respeto a la dignidad humana y al pensamiento ajeno)

Es bueno pensar, meditar, reflexionar, filosofar, disentir, cuestionar. Lo nocivo es presumir de sabelotodo; faltar el respeto a las creencias de los demás e intentar encajonar a Dios en nuestras mentecillas. Al documentarme para escribir este libro, me he topado con cualquier cantidad de razonamientos y creencias naturalistas que francamente dan pena y vergüenza. No necesitamos conocer a Dios ni su Palabra para darnos cuenta de lo equivocados que están ciertos sujetos. Con justa razón dijo Sócrates “solo sé que nada sé”. Ese mismo Sócrates también afirmó: “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”. Descartes expresa: “Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro”. Se nos olvida que somos ignorantes en muchísimos temas; no lo sabemos ni sabremos todo. Muy poco es lo que sé y muchísimo lo que ignoro. Además, Dios es el único omnisciente.

Todos tenemos derecho a pensar y expresar lo que pensamos, creemos y sentimos, pero de ahí a hacer una religión de nuestro razonamiento, irrespetar a las personas e intentar imponer nuestra filosofía, creencias o estilo de vida a otros hay gran distancia. La intolerancia no se contrarresta siendo intolerante. No se trata de dorar la píldora, sino ser sensatos al expresar nuestros puntos de vista. ¡Que nuestra verdad no sea causal para faltar el respeto al prójimo! ¡Que la razón no nos quite el entendimiento! “[…] El respeto al derecho ajeno es la paz”, dijo Benito Juárez. Tu derecho termina donde principia el mío. ¿Cuándo lo entenderemos y aplicaremos? ¿Será antes de que nos devoremos los unos a los otros? ¿O será que es menester que alguien salido de sus casillas nos diga “por qué no te callas”?

(Nota: Tomado de nuestra obra El origen de la vida: ¿según cuál creencia? Todos los derechos de autor están protegidos por leyes internacionales. Tercera de tres entregas. En El origen de la vida según el creacionismo, continuaremos analizando la postura evolucionista)

Bibliografía

(1) Op cit., Strobel, p. 144.

(2) Rick Warren. Una vida con propósito, p. 23. Editorial Vida, Estados Unidos, 2003.

(3) Ibíd., p. 24.

(4) Op Cit., Benson, p. 245.

(5) Op Cit., Strobel, p. 350.

(6) Kenneth N. Taylor. La Evolución, p. 39. Editorial Mundo Hispano, Estados Unidos, 1975.

(7) J. Enrique Cáceres-Arrieta, Todo no está perdido en Estados Unidos, Panamá América, p. A6, Panamá, domingo 7 de noviembre de 2004.

(8) Op cit., Huse, p. 17.

(9) José María Mardones y N. Ursúa. Filosofía de las ciencias humanas y sociales: materiales para una fundamentación científica, p. 14, Anthropos, Editorial del Hombre, España, 1994..

(10) Harold Hill, Las monerías de Darwin, p. 42. Editorial Vida, Miami, 1979.

(11) Ibíd., pp.28, 29.

(12) Ibíd., pp. 43, 44.

(13) Ibíd., pp. 44 a 46.

(14) Josh McDowell y Don Stewart. Razones. ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre hoy?, pp. 127, 128. Editorial Vida, Estados Unidos, 1983.

(15) Op cit., Hugh Ross, p. 166.

(16) Op cit., Strobel, 268.

(17) Op cit., Ross, pp. 164, 165.

(18) Op cit., Antonio Cruz, La ciencia…, pp. 123, 124.
(19)Op cit., Huse, p. 19.
(20) Nueva evidencia que demanda un veredicto, p. 409. Editorial Mundo Hispano, Colombia, 2004.
(21) Ibíd., p. 409.

(22) Op cit., Samuel Vila, p. 131.

(23) Diario La Prensa, Suplemento Mosaico, edición 38, año 1, pp. 10, 11. Panamá, 13 de octubre de 2002. El Tiempo de Bogotá, 16 de febrero de 2005, consultado en la Red.
(24) Op cit., Huse, pp. 137-141.