Las cuarenta sendas hacia la iluminación.

Las cuarenta sendas hacia la iluminación.

Así titula Richard Dawkins el capítulo de su libro “Escalando el monte improbable”, donde habla de la evolución del ojo, ese problema que producía escalofríos en Darwin, según propia confesión.
Dawkins siguiendo las teorías ortodoxas sobre el tema, en particular el clásico articulo de Salvini- Plawen y Mayr nos explica que la visión ha evolucionado de manera independiente y por separado de cuarenta a sesenta veces en el reino animal y que se han reconocido nueve tipos básicos y distintos de ojos.

La primera conclusión a la que llega Dawkins y cualquier hijo de vecino, es que si la visión ha evolucionado tantas veces de manera independiente es porque es algo fácil. Esto lo repite por activa y por pasiva.”Un mensaje fundamental de este capítulo es que los ojos evolucionan fácil y rápidamente, sin mayores problemas”.

Dawkins nos lo muestra en cincuenta amenas páginas con bonitos dibujos. Es un maestro. Los pequeños problemas y objeciones que podrían plantearse los resuelve con elegancia y algún toque humorístico: “el diafragma del iris no es una barrera evolutiva más impenetrable de lo que pueda serlo el esfínter anal”.
Ojos tipo cámara con lente, ojos compuestos, de aposición y de superposición, la imaginación darwinista desbordada. No hay fósiles de transición porque según los estándares geológicos, “la tasa de evolución es más o menos instantánea”.

Esta confianza en la selección natural que produce órganos tan complejos con tanta rapidez y abundancia, me parece algo parecido a la fe, una fe inquebrantable que resiste las evidencias contrarias como veremos más adelante.

Solo al final del extenso articulo Dawkins se enfrenta a los experimentos recientes que ponen en cuestión sus tesis, el gen eyeless de la Drosophila, puede, aplicando ingeniosos tratamientos, expresarse en antenas, alas y patas, y estas moscas manipuladas tienen ojos ectópicos completamente funcionales, y el gen small eye de los ratones indujo ojos ectópicos en la Drosophila, pero no ojos de ratón, sino ojos compuestos como corresponde a un insecto.

Las secuencias de DNA de estos genes de vertebrado e insecto son casi idénticas, el llamado PAX 6, lo que demuestra un origen común, y que el remoto antepasado común del que descienden moscas y ratones ya poseía este gen y posiblemente ojos, y que esta secuencia génica posee una enorme estabilidad temporal. Dejando aparte el problema que supone para el darwinismo que los artrópodos y cordados, incluyendo vertebrados, aparecen brusca y simultáneamente en el Cámbrico inferior junto al resto de phyla bilaterales sin antecedentes fósiles divergentes, este primitivo antecesor común, ¿el mítico Urbilateria?, ya poseía un magnífico manual de instrucciones de como fabricar ojos, multiuso y adaptable a las circunstancias, que produce, junto con otros genes, los ojos más adecuados a cada animal . Un diseño inteligente, desde luego.
Dawkins es un charlatán desvergonzado que después de esta evidencia es capaz de escribir: “¿Nos equivocamos al pensar que los ojos se han desarrollado cuarenta veces de forma independiente? No lo creo así [ ] La conclusión no se tambalea por la demostración de que el antepasado común de todos estos animales probablemente poseía ojos de algún tipo, y que el desarrollo embrionario de todos los ojos parece tener suficientes rasgos comunes para ser inducible por la misma secuencia de DNA.”

Un científico es aquel que intenta ver como llegó a existir este enorme bloque de información con fases intermedias darwinianas, pero al parecer han renunciado, en estas cuestiones, están callados y prefieren los cuentos de hadas.

http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2008/04/las-cuarenta-sendas-hacia-la-iluminacin.html

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Una elección simiesca.

Una elección simiesca.

En la junta de la sociedad Británica de Oxford que se celebró en 1860, el obispo anglicano Samuel Wilberforce, contrario a la teoría evolutiva, se dirigió a Thomas Huxley y le  preguntó:

“¿Pretende Darwin descender del mono por línea de su abuelo o de su abuela?”

Huxley musitó a la persona que tenía su lado: “El Señor me lo ha puesto en las manos”.

Dicho esto, el naturalista se levantó y tomó la palabra:

“Si lo que me pregunta es si opto por abuelo entre un miserable mono y un hombre tan altamente dotado por la naturaleza, poseedor de grandes recursos e influencia pero que, sin embargo, emplea esas facultades y esa autoridad con el mero propósito de introducir el ridículo en una importante discusión científica, proclamo sin vacilar mi preferencia por el mono.”

Crónicas de la tundra marciana

Crónicas de la tundra marciana

Exposición total

viernes, 22 de agosto de 2008
Planicies árticas, Sol 84. Son las 6 de la mañana y el ártico marciano amanece cubierto por una fina capa de escarcha. Hace frío. Más frío que en Antártica, que en Siberia. Bajo la luz horizontal del sol, que apenas asoma 22 grados por encima del horizonte, la filigrana de los cristales de hielo semeja una alfombra plateada. Las rocas cubiertas de hematita roja proyectan largas sombras. Tienen unos cuantos centímetros de altura. Pero en este paisaje ajeno y caótico a escalas minúsculas, bien podrían alcanzar cien metros.Los pedruscos de todos los tamaños, la arena, el polvo, las arcillas y los sedimentos de este mundo oxidado, están expuestos a una constante y elevada dosis de radiación cósmica. Como balas invisibles, las partículas atraviesan una atmósfera delgada y poco efectiva, y nunca llegan a ser repelidas por el escudo de un campo magnético.

Esa radiación es nuestro Everest en Marte. Y se perfila como el mayor enemigo de cualquier misión cuyos tripulantes contengan ADN en los núcleos de sus células. Las partículas de radiación espacial son distintas de la radiación electromagnética (rayos X o luz ultravioleta). Por un lado están las partículas de alta energía, emitidas por el sol durante sus intensas tormentas, que son disparadas a razón de millones de kilómetros por hora. Estar expuesto a ellas -incluso con un traje espacial- es como estar desnudo. Y sus efectos sobre el cuerpo -a muy corto plazo- son devastadores.

Las otras partículas preocupantes son los rayos cósmicos. Provienen de fuentes galácticas no determinadas y suponen un riesgo mayor de cáncer, cataratas y defectos reproductivos a largo plazo. Estas partículas son especialmente peligrosas porque sus núcleos atómicos carecen de electrones y son capaces de penetrar muchos centímetros de materia sólida. De hecho, son más energéticas que sus primas solares. La atmósfera terrestre protege contra ambas clases de partículas. La atmósfera marciana, que tiene apenas el uno por ciento de la densidad de la terrestre, logra detener las partículas de una tormenta solar, pero no los rayos cósmicos.

La exposición combinada a partículas solares y cósmicas se mide en algo llamado sieverts. Contando con la exposición durante los trayectos de ida y regreso, más los 18 meses de estancia en Marte, un astronauta estaría expuesto a un total de 1 sievert. Los límites de exposición a la radiación impuestos por la NASA varían entre 1 y 3 sieverts, según la edad y el sexo del tripulante. Y eso son muchas vidas de rayos X en la silla del dentista.

Los expertos del instrumento MARIE, a bordo del orbitador Mars Odysssey, que está encargado de medir la radiación del suelo marciano, dicen que es una “dosis manejable”, aunque muy cerca del límite. La idea, pues, sería organizar las misiones para que coincidan con los períodos de calma solar, cada 11 años. Pero hay un problema: aunque ese calendario supondría menos radiación solar, también significaría más radiación galáctica, porque, tristemente, estas partículas mega-energéticas se intensifican cuando el sol duerme.

Es decir: ¿prefiere usted vainilla o chocolate? La respuesta al dilema tendrá que ser una combinación de materiales repelentes a la radiación y bases enterradas muchos metros bajo tierra. Y quizás usar la materia prima del suelo marciano, como por ejemplo el magnesio, para pulverizarlo y formar una especie de hormigón que, aplicado en gruesas capas pueda darles más aislamiento. La protección durante el trayecto consistiría en colocar a los astronautas en medio de los tanques de agua de su nave espacial, pues los expertos han descubierto que el hidrógeno en el agua es uno de los mejores protectores contra la radiación de las partículas.

Con circuitos electrónicos en lugar de ADN, el robot Phoenix es ajeno a estas preocupaciones. Sus redondos paneles solares recogen ávidamente la luz de este amanecer, que ya baña el regolito con tonos cobrizos. Es hora de comenzar otra jornada.

Ángela Posada-Swafford

Crónicas anteriores
Phoenix mete el dedo en la llaga: hay agua en Marte
Es como raspar una acera
¿Qué hora es en Marte?
Confirmado: hay hielo cerca de la superficie marciana
Phoenix tiene un horno llego de tierra marciana
El arte de los números a larga distancia
http://www.muyinteresante.es/ciencia-natura/exposicion-total.html

Phoenix mete el dedo en la llaga: hay agua en Marte

Phoenix mete el dedo en la llaga: hay agua en Marte

viernes, 01 de agosto de 2008
phoenix-ico.jpgSorpresas: la tierra es inesperadamente pegajosa… Y la NASA extiende la misión otro mes.Fosa Blanca Nieves. Sol 60 de la presente misión. Las pruebas de laboratorio abordo del Phoenix acaban de identificar la presencia inequívoca de agua. El brazo del robot vertió una muestra de regolito, un conjunto de materiales sueltos, dentro del instrumento que identifica los vapores producidos al calentar los granos de tierra. “Tenemos agua”, dijo William Boynton, de la Universidad de Arizona. “El mes pasado observamos trozos de hielo que se derretían sobre el suelo. Pero esta es la primera vez que el agua marciana ha sido palpada… probada”. Con resultados tan portentosos, y puesto que el robot está en perfecto estado, la NASA no pudo menos que extender la misión cuatro semanas más de lo programado, hasta el 30 de septiembre.

La muestra de tierra provino de un agujero de unos 4 centímetros de profundidad excavado por los instrumentos del Phoenix hace varios días. Fue difícil penetrar porque el subsuelo estaba tan congelado que la pala raspaba sin obtener nada. Entonces se decidió dejar esa tierra congelada expuesta a los elementos durante dos días. Así, al derretirse un poco sería más fácil recoger una muestra. El Planeta Rojo está jugando con los científicos… y éstos, como no podía ser de otra forma, están encantados.

“Marte nos está dando sorpresas”, dice Peter Smith, el investigador que se encuentra al frente de la misión. “Estamos muy emocionados ya que precisamente de estas cosas inesperadas vienen los grandes descubrimientos. Es especialmente llamativo cómo se está comportando el regolito, la tierra. Las capas ricas en hielo se pegan a la pala recogedora cuando se las deja reposar al sol sobre el puente. Es muy distinto de lo que ocurría en nuestras simulaciones. Esa “pegajosidad” ha supuesto un reto a la hora de verter las muestras en los hornos, pero estamos descubriendo formas de hacerlo y a la vez estamos recibiendo montañas de información que nos ayuda a entender el suelo marciano”.

La misión está examinando no sólo la tierra, sino también el cielo. Un instrumento canadiense está usando un rayo láser para estudiar el polvo y las nubes. “Si lo pudiéramos observar directamente, veríamos un espectáculo de haces verdes”, dice Victoria Hipkin, de la Agencia Espacial canadiense.

Además, Phoenix también ha completado la toma de imagen panorámica a color del área de amartizaje, hecha con instantáneas tomadas con las cámaras estéreo del dispositivo Surface Stereo Imager. Las fotos muestran el terreno marciano de las altas latitudes árticas, el cual, según se aprecia en la captura de arriba, es bastante plano, con pocas rocas, y con montículos y depresiones que indican la presencia de hielo subterráneo. “Esencialmente es un terreno dominado por el hielo”, confirma Mark Lemmon, de la Universidad Texas A&M.

Agua en el Planeta Rojo: No está nada mal como regalo de cumpleaños para la NASA.

Ángela Posada-Swafford

http://www.muyinteresante.es/ciencia-natura/phoenix-mete-el-dedo-en-la-llaga-hay-agua-en-marte.html

Marte | Es como raspar una acera

Marte | Es como raspar una acera

martes, 15 de julio de 2008
-Fosa Blanca Nieves. Sol 49. Temp. máxima: -34C. Temp. mínima: -78C.“Excavar en este hielo es como intentar raspar una acera”, dicen los científicos que manejan el robot Phoenix por control remoto a los 320 millones de kilómetros de distancia que separan actualmente a Marte y la Tierra (la distancia cambia rápidamente debido que el planeta rojo tiene una órbita muy ovalada). La semana pasada, las palas raspadoras del Phoenix lograron crear algunos montículos de tierra y trozos de hielo en la trinchera de Blanca Nieves, que fue creada por ellos mismos en la tundra ártica.

Pero los fragmentos eran demasiado pequeños como para recolectarlos con la cuchara recogedora del aparato. “Era como tratar de recoger polvo con una pala, pero sin la ayuda de una escobilla”, añaden los ingenieros en la Tierra. Ahora Phoenix se prepara para usar una perforadora que permita sacar el hielo en trozos más gruesos y echarlos al analizador térmico de gases TEGA. La operación debe hacerse en menos de una hora para evitar que el hielo se derrita.

Y como no todo es perfecto en la vida, TEGA ha sufrido un cortocircuito que podría amenazar su funcionamiento. Al parecer, el problema se presentó cuando el brazo del Phoenix depositó en el analizador la primera palada de regolito (tierra marciana), hace varios días. Los granos estaban pegajosos y formaban cúmulos, por lo que los operadores pusieron a Phoenix a vibrar durante varios días seguidos para deshacerlos. Esas vibraciones podrían haber causado el corto.

Si el horno sufre otro cortocircuito, esta sería la última muestra de tierra que analiza. Así que el equipo entero del Phoenix está tratando arduamente de identificar problemas potenciales antes de proceder.

Otra cosa que está haciendo el robot es usar un microscopio de fabricación suiza para determinar la forma de pequeñas partículas de tierra. Este microscopio de fuerza atómica construye una imagen de la forma de la superficie de una partícula haciendo pasar una finísima punta de alambre sobre los contornos de la partícula. Es capaz de ofrecer detalles de hasta 100 nanómetros, una longitud 100 veces menor que el grosor de un cabello humano.

Hasta ahora, y a pesar del cortocircuito, los resultados de la misión han sido estelares. Por ejemplo, que el terreno marciano es sorprendentemente rico en nutrientes, que recuerdan a los que se usan en la Tierra para cultivar espárragos. Este hallazgo de la semana pasada contribuye a las pruebas de que el agua líquida existió en Marte alguna vez en su pasado. La misión de Phoenix durará un total de 90 días, de los cuales ya lleva más o menos la mitad.

http://www.muyinteresante.es/ciencia-natura/es-como-raspar-una-acera.html

Hágase la NASA

Hágase la NASA

Autora:  Angela Posada-Swafford

El decreto de ley que creó la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio, NASA, salió el Senado estadounidense exactamente hoy hace 50 años. Pero la agencia comenzó operaciones el 1ro de octubre. Por eso su “cumpleaños” en grande se celebra ese mes. El motor detrás de la creación de la agencia espacial, fue naturalmente el lanzamiento del satélite soviético Sputnik, el 4 de octubre de 1957, seguido de sucesores más pesados. En medio de la Guerra Fría, un país que aspirara a la supremacía global no podía dejar pasar desapercibido semejante reto. Estados Unidos ya tenía sus propios planes de enviar satélites al espacio, dentro del Año Geofísico Internacional. Pero los eventos en Rusia lo que hicieron fue acelerar esos planes, hasta convertirlos en una carrera memorable, y poner el acelerador en la creación de una agencia espacial.Con estos 50 años termina esa primera era espacial. La era en que aprendimos a romper la tiranía de la gravedad, a vivir en órbita, a reparar lo que se daña, a entender cómo funciona nuestro planeta visto desde el espacio, y a inventar tecnologías que han revolucionado nuestra calidad de vida en la Tierra. (El simple hecho de estudiar algo en la ausencia de gravedad produce los descubrimientos más inusitados en su estructura, comportamiento y evolución; eso ha significado avances radicales en medicina, ingeniería, biología y farmacéutica -tecnologías que la agencia espacial llama ‘spinoffs’). Desde noviembre de 2000 -algo de lo que no muchos se dan cuenta- hemos estado viviendo en forma permanente en el espacio, turnándonos períodos de cuatro y más meses en órbita.El resto es historia: las visitas a la Luna, la exploración interplanetaria, los pasos de gigante en la astronomía, la observación terrestre de fenómenos ambientales, las transmisiones por satélite, la exploración marciana.

La gente que trabaja con el espacio -ingenieros, técnicos, funcionarios de prensa, entrenadores, guardias de seguridad- tiene en común la pasión por la exploración. He entrenado a su lado en aviones que producen microgravedad y en cámaras de altitud, y he pasado largas horas escuchando de ellos cosas maravillosas sobre el olor del espacio, el silencio en el espacio, el miedo en el espacio; me han hablado de sus familias y de sus seguros de vida; de sus clases de ruso y de la falta que hace un buen vino tinto a bordo del shuttle.

No todo es rosado en la NASA. El presupuesto (US$57 dólares anuales por cada persona que paga impuestos en EE.UU.) se ha ido encogiendo, dándole paso a la filosofía de “más barato, más rápido, mejor”. Y sólo el futuro dirá si nuestro romance con el espacio producirá otra magnífica aventura como la que comenzó hace medio siglo. El nuevo esfuerzo de ir a la Luna y a Marte es una brisa refrescante, pero el proyecto también podría apagarse por falta de una Guerra Fría que le ponga leña -y dinero- al fuego.

http://concienciangela.blogspot.com/2008/07/hgase-la-nasa.html

Experimento de las esferas de Magdeburgo

Experimento de las esferas de Magdeburgo

Posted: 11 Sep 2008 12:11 PM CDT

Experimento
En 1654, en la ciudad de Magdeburgo, el físico alemán Otto von Guericke realizó ante la Dieta Imperial de Ratisbona un célebre experimento con dos semiesferas que, tras ser juntadas y hecho el vacío en su cavidad interior, no pudieron ser separadas aún utilizando dos grupos de ocho caballos tirando en sentidos opuestos.

Si estos dos hemisferios tenían un diámetro de 50 centímetros, calcular la fuerza que ejerció la presión atmosférica (1013 milibares) sobre el conjunto.

Esperamos que no os dé pereza este sencillo problema y que os animéis a resolverlo.

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