El existencialismo, filosofía de nuestra época.


 El existencialismo, filosofía de nuestra época.

El apogeo del “existencialismo”, de las diferentes tendencias filosóficas y problemas que se incluyen en esta designación, es resultado de la vigencia de un clima espiritual, de una sensibilidad histórica favorables para disposiciones emocionales e intelectuales que encuentran su fundamento en el hombre concreto, en la primacía de las estructuras de su existencia. Pero este clima o estado anímico general, a cuyo advenimiento han contribuido también la poesía, con sus nuevas dimensiones vivenciales, y la literatura y el arte, tiene sus raíces más profundas en la filosofía, en la actitud filosófica del hombre contemporáneo que, en medio de una situación histórica modificada, empieza a vislum­brar en el existir (Dasein), el único acceso a la vida, como peculiar modo de ser.

 

La visión filosófica, que se había enajenado en la obje­tividad, en las instancias racionales a que tiene acceso la conciencia cognoscente, el yo abstracto, se desplaza hacia lo inmediato, a la esfera de la emotividad y de los estratos irracionales del sujeto real, es decir, hacia el hombre exis­tente y la peculiar movilidad de sus estructuras tempora­les. Este desplazamiento se ha venido gestando en el seno mismo de las posiciones racionalistas del idealismo moder­no y de las tendencias influidas por éste. Así, Pichte afirma que la realidad que contempla la filosofía va a encontrar su centro en el hombre; la filosofía ha de tener por objeto la existencia del hombre, tomado íntegramente. Schelling, a su vez, prestando atención a la inmediatez de los conteni­dos existenciales, nos dice que el dato irracional, en el sujeto existente, escapa a las categorías .racionales de la conciencia cognoscente. También Hegel reconoce el momento de la existencia, pero ésta, como lo histórico singular, como sujeto finito, queda, para él, recogida en la razón absoluta, y es “superada” y desaparece en el proceso racional dia­léctico.

CARLOS ASTEADA,actas del primer congreso nacional de fi­losofía, Mendoza, 1949, Tomo I, págs. 349-50.

Fuente: Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, Libreria Huemul, Bs.As., Argentina,1970,p.137-138

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