El realismo aristotélico

El realismo aristotélico

La teología de Aristóteles termina con esas resonancias de puro intelectualismo, en que Dios es llamado “pensamiento del pensamiento”, “nóesis noéseos”.

Como ustedes ven, en esta formidable y magnífica arquitectura del universo que Aristóteles nos ha dibujado, las cosas están ahí, ante nosotros, y nosotros somos una de esas múltiples cosas que existen y que constituyen la realidad. Cada una de esas cosas es lo que es, además de su existir,. por la esencia que cada una de ellas contiene y expresa. Y cada una de esas cosas y las jerarquías de las cosas están todas en el pensamiento divino; tienen su ser y su esencia de la causa primera que les da ser y esencia. Y ese pensamiento divino en el cual toda la realidad de las cosas está englobada, es el pensamiento de sí mismo; en donde Dios piensa sus propios pensamientos; y al punto de pensar sus propios pensamientos van siendo las cosas en virtud de ese pensamiento creador de Dios.

Esta magnífica arquitectura del universo concuerda perfectamente con el impulso del hombre natural, espontáneo. Aristóteles ha logrado por fin dar al realismo espontáneo de todo ser humano una forma filosófica magnífica. El realismo es la actitud de todo ser humano espontáneamente ante la pregunta que hacemos: ¿quién existe? A esa pregunta la respuesta espontánea del hombre es decir que existe este vaso, esta lámpara, este señor, esta mesa, el sol, todo eso existe. Pues a esa respuesta espontánea que a la pregunta metafísica da el ser Humano, confiere Aristóteles al fin, al cabo de cuatros-siglos de meditación filosófica, la forma más perfecta, más completa, mejor engarzada, y más satisfactoria que conoce la historia del pensamiento. Se puede decir que la realización de la metafísica realista encuentra en Aristóteles su forma más acabada. Esta forma ha de regir en el pensamiento de la humanidad hasta que llegue otra radicalmente nueva a sustituirla. Esa nueva contestación a la pregunta metafísica no se dará ya, a partir de Aristóteles, hasta el siglo xvii. La dará Descartes. Esta contestación sí que será radicalmente nueva, completamente diferente de las que hemos visto hasta ahora bajo el nombre de realismo.

MANUEL GARCÍA MORENTE ,LECCIONES PRELIMINARES DE FILOSOFÍA, págs. 110-111

Fuente:  Hebe H. R Vidal, Fundamentos de Filosofía,p. 111-112, libreria Huemul, 1970,Bs.As, Argentina

El realismo

El realismo

El realismo afirma que los objetos del conocimiento son distintos del mismo, que podemos conocer las cosas que nos rodean, las personas y las leyes generales por las cuales se rigen las cosas en general. En una palabra, el realismo afirma que además de la conciencia que conoce existen obje­tos reales, independientes de la conciencia, y que no son al­terados o modificados en sí mismos por el hecho de ser co­nocidos. Ésta fue la actitud de la mayoría de los filósofos griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles, del neoplatonismo y, sobre todo, de los filósofos escolásticos que unánimemente han sido realistas. Pero es necesario distinguir diversos grados o maneras de realismo.

El realismo ingenuo afirma simplemente que las cosas existen independientemente de la conciencia, y que son exactamente tal como nosotros las pensamos. Tiende a la afirmación de esta realidad y no se plantea siquiera el problema.  En  este  realismo  ingenuo  se  admiten  como  objetivos muchos datos o elementos que en realidad proceden del su jeto, y a éste se lo considera como meramente pasivo y fiel reflejo del mundo exterior. Este realismo es propio del niño, del hombre primitivo no civilizado, y también  del hombre común que ni siquiera se plantea el problema de la posibilidad  del  error en  sus  conocimientos.   Pero   este   realismo
ingenuo es fácilmente superado ante una primera reflexión crítica, como ya lo reconocieron los filósofos griegos y los primeros filósofos escolásticos.

Realismo de la evidencia natural. Así podría llamarse el realismo de Aristóteles y de los escolásticos antiguos medievales, como Santo Tomás, San Buenaventura, Escoto, etc.
Evidentemente que ellos se plantearon el problema del conocimiento, pero le dieron inmediatamente la solución afirmativa, realista, fundados en la evidencia natural. Al estruc­turar la teoría psicológica del conocimiento reconocieron la parte subjetiva que aportan nuestras facultades, ya que conocer no es para los escolásticos una recepción pasiva, antes bien, implica una actividad de parte de la facultad cognoscitiva; efectuaron algunas correcciones elementales a los errores de la evidencia natural, pero insistieron en la objetividad preponderante de nuestro conocimiento…

3) Realismo de la evidencia filosófica. Afirma la reali­dad de las cosas como independiente del pensamiento, pero después de haber instituido una crítica del problema en el plano filosófico. Los escolásticos modernos son los principa­les representantes de este realismo. Todos coinciden en la conclusión: es decir, que nuestros conocimientos no son fru­to puro de nuestra conciencia, que existe un aporte de las cosas externas y que merced a él podemos tener de éstas si no un conocimiento total, por lo menos un conocimiento parcial, de su sustancia, su actividad y sus principales cua­lidades.

Los precursores de esta actitud crítica moderna fueron Balmes, con su teoría de las “tres verdades” y Mercier, que planteó el “problema crítico”. Para Balmes el problema del conocimiento debe resolverse admitiendo como bases de nuestra investigación filosófica las llamadas tres verdades fundamentales: la existencia del sujeto que conoce, el prin­cipio de contradicción y la capacidad de nuestra inteligen­cia para conocer la verdad. Mercier abrió más todavía el camino a la escolástica moderna con sus investigaciones so­bre el problema crítico, aceptando las exigencias de la crítica, del idealismo y del kantismo. Para Mercier el análisis del juicio muestra la objetividad o realidad del sujeto del que se afirma el predicado.

ISMAEL QUILES, INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA,   Ed.Estrada, Bs. As., 1954, págs. 36-38.

Fuente: Hebe R. Vidal, Fundamentos de Filosofia, p. 112-113,Librería Huemul, 1970, Buenos Aires, Argentina

Hoy hablaremos sobre el conocimiento en si.

Hoy hablaremos sobre el conocimiento en si.

1. Conocimiento:

«Conocimiento es la capacidad para convertir datos e información en acciones efectivas.»[1]   

«m. Entendimiento, inteligencia, razón natural.  Conocido. Cada una de las facultades sensoriales del ser humano: pl. Ciencia, sabiduría.»[2] 

«El conocimiento es un conjunto de información almacenada mediante la experiencia o el aprendizaje (a posteriori), o a través de la introspección (a priori). En el sentido más amplio del término, se trata de la posesión de múltiples datos interrelacionados que, al ser tomados por sí solos, poseen un menor valor cualitativo. 

Para el filósofo griego Platón, el conocimiento es aquello necesariamente verdadero (epiteme). En cambio, la creencia y la opinión ignoran la realidad de las cosas, por lo que forman parte del ámbito de lo probable y de lo aparente. 

El conocimiento tiene su origen en la percepción sensorial, después llega al entendimiento y concluye finalmente en la razón. Se dice que el conocimiento es una relación entre un sujeto y un objeto. El proceso del conocimiento involucra cuatro elementos: sujeto, objeto, operación y representación interna (el proceso cognoscitivo). 

La ciencia considera que, para alcanzar el conocimiento, es necesario seguir un método. El conocimiento científico no sólo deber ser válido y consistente desde el punto de vista lógico, sino que también debe ser probado mediante el método científico o experimental. 

La forma sistemática de generar conocimiento tiene dos etapas: la investigación básica, donde se avanza en la teoría; y la investigación aplicada, donde se aplica la información. 

Cuando el conocimiento puede ser transmitido de un sujeto a otro mediante una comunicación formal, se habla de conocimiento explícito. En cambio, si el conocimiento es difícil de comunicar y se relaciona a experiencias personales o modelos mentales, se trata de conocimiento implícito. » [3]

2.Algunas características del concepto “conocimiento”:

 “No hay inversión más rentable que la del conocimiento.”(Benjamin Franklin)

  • El conocimiento es una capacidad humana y no una propiedad de un objeto como pueda ser un libro. Su transmisión implica un proceso intelectual de enseñanza y aprendizaje. Transmitir una información es fácil, mucho más que transmitir conocimiento. Esto implica que cuando hablamos de gestionar conocimiento, queremos decir que ayudamos a personas a realizar esa actividad.
  • El conocimiento carece de valor si permanece estático. Sólo genera valor en la medida en que se mueve, es decir, cuando es transmitido o transformado.
  • El conocimiento genera conocimiento mediante el uso de la capacidad de razonamiento o inferencia (tanto por parte de humanos como de máquinas).
  • El conocimiento tiene estructura y es elaborado, implica la existencia de redes de ricas relaciones semánticas entre entidades abstractas o materiales. Una simple base de datos, por muchos registros que contenga, no constituye per se conocimiento.
  • El conocimiento es siempre esclavo de un contexto en la medida en que en el mundo real difícilmente puede existir completamente autocontenido. Así, para su transmisión es necesario que el emisor (maestro) conozca el contexto o modelo del mundo del receptor (aprendiz).   
  • El conocimiento puede ser explícito (cuando se puede recoger, manipular y transferir con facilidad) o tácito. Este es el caso del conocimiento heurístico resultado de la experiencia acumulada por individuos.
  • El conocimiento puede estar formalizado en diversos grados, pudiendo ser también informal. La mayor parte del conocimiento transferido verbalmente es informal. [4]

«El Conocimiento es, por una parte, el estado de quien conoce o sabe algo, y por otro lado, los contenidos sabidos o conocidos como patrimonio global de la Humanidad. P. ej., un conocimiento ampliamente compartido en las sociedades actuales es el hecho de que la Tierra es geoide.

Por extensión, suele llamarse también “conocimiento” a todo lo que un individuo o una sociedad dados considera sabido o conocido. En este sentido, se diría por ejemplo que la existencia de brujas y duendes era consabida (conocida) en la Edad Media, incluso si, desde el punto de vista actual, estas creencias son infundadas y no constituyen propiamente conocimientos.

Sin duda, las ciencias constituyen una de los principales tipos de conocimiento. Las ciencias son el resultado de esfuerzos sistemáticos y metódicos de investigación en busca de respuestas a problemas bien específicos y cuya elucidación procura darnos una representación adecuada del mundo. Hay también, no obstante, muchos tipos de conocimiento que, sin ser científicos, no dejan de estar perfectamente adaptados a sus propósitos: el saber hacer como en la artesanía o el saber nadar, etc.; el conocimiento de la lengua, de las tradiciones, leyendas, costumbres o ideas de una cultura particular; el conocimiento que los individuos tienen de su propia historia (saben su propio nombre, conocen a sus padres, su pasado), o aún los conocimientos comunes a una sociedad dada, incluso a la humanidad (saber para qué sirve una martillo, saber que el agua extingue el fuego).

Aun cuando en cada momento se genera información, se considera, sin embargo, que la cantidad de conocimiento humano es necesariamente finita, amén de la inaccesibilidad de resolver los problemas fundamentales o misterios, como el origen de la vida y del Universo, la Muerte, el origen de Dios, entre muchos otros que van más allá del entendimiento propiamente humano.

Los conocimientos se adquieren mediante una pluralidad de procesos cognitivos: percepción, memoria, experiencia (tentativas seguidas de éxito o fracaso), razonamiento, enseñanza-aprendizaje, testimonio de terceros. Estos procesos son objeto de estudio de la ciencia cognitiva. Por su parte, la observación controlada, la experimentación, la modelización, la crítica de fuentes (en Historia), las encuestas, y otros procedimientos que son específicamente empleados por las ciencias, pueden considerarse como un refinamiento o una aplicación sistemática de los anteriores. Estos son objeto de estudio de la epistemología.

La importancia que atribuye al conocimiento distingue a la humanidad de las otras especies animales. Todas las sociedades humanas adquieren, preservan y transmiten una cantidad sustancial de saberes, notablemente, a través del lenguaje. Con el surgimiento de las civilizaciones, la acumulación y la difusión de conocimientos se multiplica por medio de la escritura. A través de la historia, la humanidad ha desarrollado una variedad de técnicas destinadas a preservar, transmitir y elaborar los conocimientos, tales como la escuela, las enciclopedias, la prensa escrita, las computadoras u ordenadores.

Esta importancia va de la mano con una interrogación sobre el valor del conocimiento. Numerosas sociedades y movimientos religiosos, políticos o filosóficos han considerado que el acrecentamiento del saber, o su difusión, no resultaban convenientes y debían limitarse. A la inversa, otros grupos y sociedades han creado instituciones tendentes a asegurar su preservación, su desarrollo y su difusión. Así mismo, se debate cuáles son los valores respectivos de diferentes dominios y clases de conocimientos.

En las sociedades contemporáneas, la difusión o al contrario, la retención de los conocimientos, tiene un importante papel político y económico, incluso militar; lo mismo ocurre con la propagación de pseudo-conocimientos (o desinformación). Todo ello contribuye a hacer del conocimiento una fuente de poder. Este papel explica en buena parte la difusión de la propaganda y las seudo-ciencias, que son tentativas por presentar como conocimientos, cosas que no lo son. Esto le confiere una importancia particular a las fuentes de supuestos conocimientos, como los medios masivos y sus vehículos, tales como internet.» [5]

“Cuando se alcanza el verdadero conocimiento, entonces la voluntad se hace sincera; cuando la voluntad es sincera, entonces se corrige el corazón […]; cuando se corrige el corazón, entonces se cultiva la vida personal; cuando se cultiva la vida personal, entonces se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, entonces la vida nacional tiene orden; y cuando la vida nacional tiene orden, entonces hay paz en este mundo. Desde el emperador hasta los hombres comunes, todos deben considerar el cultivo de la vida personal como la raíz o fundamento”. Confucio Fuente: Primer capítulo de La gran sabiduría.

3. Visión religiosa  del concepto de conocimiento

«Sin embargo, el concepto de conocimiento es más general que el de conocimiento científico. Es así que las creencias religiosas constituyen un tipo especial de conocimiento, diferente al del conocimiento científico, es decir el conocimiento religioso es aquel que ha experimentado un cambio ya sea en la sociedad o a nivel espiritual con el cambio de visión antes de conocer y después de conocer, son dos manera de ver la vida pero con un conocimiento de lo bueno de lo malo y de lo que puede mejorar….» [6]

A.El hombre persigue el conocimiento

“Si clamares a la inteligencia,   Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares,  Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová,  Y hallarás el conocimiento de Dios.” (Prov 2.3–5 RV 1960)

“Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,  Y que obtiene la inteligencia” (Prov 3.13 RV 1960)

“Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca” (Prov.  4.5 RV 1960)

“No codicies sus manjares delicados,  Porque es pan engañoso.”(Prov. 23.23 RV 1960)

B.Pero debe reconocer que todo su conocimiento es:

a.incompleto

” pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?” (Ec 8.7 RV 1960)

Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.(Prov 9.12 RV 1960)

“Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.” (Ecl. 11.5 RV 1960)

“No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.” (Is 59.8 RV 1960)

“Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era. ” (Miq 4.12 RV 1960)

b.Y además puede ser vano 

” que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.” (Is 44.25 RV 1960)

Notas

[1] http://www.daedalus.es/inteligencia-de-negocio/gestion-del-conocimiento/que-es-el-conocimiento/

[2] http://www.definicion.org/conocimiento

[3] http://definicion.de/conocimiento/

[4] http://www.daedalus.es/inteligencia-de-negocio/gestion-del-conocimiento/que-es-el-conocimiento/

[5]  http://es.wikipedia.org/wiki/Conocimiento

[6] Conocimiento, Wikipedia

El fraude de las citas de los anti-trinitarios

El fraude de las citas de los anti-trinitarios

Ejemplos de un artículo del apologista sectario Mario Olcese

Pablo Santomauro
Pablo Santomauro

Por Pablo Santomauro

Nunca subestimemos la capacidad de un antitrinitario para mentir. Los enemigos de la Trinidad de toda gama, arrianos, liberales, unitarios universalistas, unitarios socinianos, apologistas del islam, etc., pueden llegar a exhibir un lamentable grado de deshonestidad en el terreno de los argumentos. Esta falta de integridad se hace especialmente notoria cuando citan a diversos autores para poner peso a sus posiciones teológicas. En muchos casos las citas son recortadas y presentadas en forma aislada de su contexto, para que de ese modo se extraiga una conclusión opuesta a lo que el autor intentó decir. En otras ocasiones el arte del engaño alcanza su clímax cuando de una frase se corta el comienzo, el final, o alguna(s) palabra(s) en medio para darle a la frase un sesgo antitrinitario, a pesar de haber sido escrita por un autor trinitario. En algunas instancias la cita es impecablemente exacta, pero no le hacen saber al lector que el autor es de la misma persuasión teológica que ellos, o en su defecto, comparte con ellos su fobia por la doctrina de la Trinidad. Otras veces presentan la cita en forma exacta y sin ocultar su procedencia, es decir, los autores son de su mismo grupo o afiliación. Ridículamente, parecen no darse cuenta que la cita no tienen ningún valor argumentativo porque es igual que citarse a sí mismos.

Ejemplos claros de lo que venimos diciendo los encontramos en un escrito publicado por Mario Olcese, el apologista sectario más ocupado que hemos conocido. Digo esto porque nunca había conocido a una persona con tantas herejías que defender. Olcese acaba de publicar este año un artículo llamado “Sorprendentes declaraciones de eruditos bíblicos con relación a la doctrina de la Trinidad” [1]. La mayoría de las citas que presenta tienen su origen en publicaciones de la Watchtower Society. Los Testigos de Jehová son los maestros por excelencia cuando se trata de pervertir y tijerear textos para presentarlos luego como apoyo para sus doctrinas. Ellos son realmente los líderes en la materia, los otros herejes como Mario Olcese sólo se dedican a copiar las citas directamente de las publicaciones de los Testigos de Jehová. “Flojera”, que le dicen.

De aquí en adelante paso a mostrar algunas de las citas tal como aparecen en el artículo de Olcese, y de inmediato procedo a denunciar la artimaña sectaria.

Desenmascarando a Mario Olcese

1) Olcese cita:

“En el libro Una Declaración de Razones, Andrews Norton dice de la Trinidad: ‘Podemos rastrear la historia de esta doctrina, y podemos descubrir su fuente, no en la revelación cristiana, sino en la filosofía platónica. . . La Trinidad no es una doctrina de Cristo y su Apóstoles, sino una ficción de la escuela de los posteriores platónicos (”Una Declaración de Razones, Andrews Norton, 1872, Quinta edición, Asociación Unitaria Americana, Boston, Massachusett, p 94, 104).

La verdad:

Esto sí es para reírse. No podemos dejar de agradecer a los trinifóbicos por su habilidad para divertirnos. Andrews Norton es un teólogo Unitario. Citar a un teólogo Unitario que niega la Trinidad como una autoridad para probar que la doctrina de la Trinidad es de origen pagano, es igual que citar a un Obispo Católico para probar que Pedro fue el primer Papa. Estimado amigo Olcese, su cita no vale nada, es como citar su propia opinión. Los testigos de Jehová, de quienes usted copió la cita, probablemente no tenían la menor idea de la afiliación unitaria de Norton y es posible que hayan sido más honestos que usted porque pensaron que estaban citando a un trinitario. Pero usted, don Olcese …

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2) Olcese cita:

“La Biblia no enseña la doctrina de la trinidad. Ni la palabra trinidad misma, ni tal lenguaje como uno en tres, tres en uno, una esencia o sustancia o tres personas, es lenguaje bíblico. El lenguaje de la doctrina es el lenguaje de la Iglesia antigua, tomada no de la Biblia sino de la filosofía Griega clásica Shirley C. Guthrie, Jr., Doctrina Cristiana, p 92.

La verdad:

Esta es otra maniobra ridícula. Shirley era un un teólogo liberal (sí, era un caballero a pesar del nombre)  con los trofeos y medallas colgando a sus espaldas. Era antitrinitario y hereje por excelencia. No podía ser de otra manera, ya que se educó bajo la influencia del hereje Karl Barth. La cita de Guthrie es tan inválida como la de Norton.

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3) Olcese cita:

“No hay prueba de que los Apóstoles de Jesús alguna vez oyeron de una trinidad [H. G. Wells, Bosquejo de la Historia, 1920 Edition, p 499 ]“.

La verdad:

¿Recuerda el lector el título del artículo de Olcese? Es “Sorprendentes declaraciones de eruditos bíblicos con relación a la doctrina de la Trinidad”. He subrayado “eruditos bíblicos” porque H.G. Wells fue todo menos un erudito bíblico. Fue un escritor de novelas, considerado junto con Julio Verne como uno de los padres del género de ciencia ficción, y  socialista-pacifista entre otras cosas. Señor Olcese, su cita tiene tanto valor como una declaración de Pelé hablando de energía termonuclear.

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4) Olcese cita:

“La doctrina de la Trinidad es considerada más allá de la comprensión del razonamiento humano. [La Enciclopedia Americana]”.

La verdad:

Note el lector que la cita no incluye año, página, ni título de artículo. Sólo dice “Enciclopedia Americana”. Nosotros sabemos que la cita apareció en el pasquín de los Testigos de Jehová titulado: ¿Debería usted creer en la trinidad? Olcese solamente la toma prestada probablemente sin saber que los Testigos han aislado malévolamente la cita de su contexto. A continuación citamos el contexto y resaltamos en rojo lo citado en el artículo de Olcese:

“Se aduce que no obstante la doctrina [de la Trinidad] está más allá de la comprensión del razonamiento humano, es, como en muchas de las formulaciones de la ciencia física, no contraria a la razón, y puede se conceptualizada (aunque no comprendida totalmente) por la mente humana”. (Enciclopedia Americana, Trinidad, p. 116)

Como vemos, lejos de ser una declaración crítica de la Trinidad, la cita en su totalidad es sólo un comentario que expresa un punto de vista convencional sobre la doctrina. La trampa de los herejes como Olcese consiste en llevar al lector a la conclusión de que lo que está más allá del razonamiento humano no puede ser verdad o existir. La falla del argumento está en que un Dios todopoderoso como Jehová también está más allá de la comprensión humana, por lo tanto tampoco puede existir o ser verdad. Concluimos que la cita sólo prueba la absoluta ingenuidad de los antitrinitarios como Olcese.

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5) Olcese cita:

“La palabra trinidad no es encontrada en la Biblia [El Diccionario Ilustrado de la Biblia”].

La verdad:

Esta es otra cita de los testigos de Jehová. Aparentemente, Olcese no puede hallar nada de su propia cosecha. Esta cita en particular fue recortada de tal forma que conduce al lector inadvertido a pensar que Hodder y Stoughton (los autores del artículo) están diciendo que la doctrina de la Trinidad no está basada en la Escritura, cuando en realidad es todo lo contrario. Para avergonzar al antitrinitario paso a mostrar la cita recortada en su contexto más amplio:

“Se debe recordar que el AT fue escrito antes de que la revelación de la doctrina de la Trinidad fue dada claramente …. La palabra Trinidad no es encontrada en la Biblia … No encontró formalmente un lugar en la teología de la iglesia hasta el cuarto siglo … No obstante la Escritura no nos da una doctrina de la Trinidad formulada, ella [la Escritura] contiene todos los elementos a partir de los cuales se construyó la doctrina”. (The Illustrated Bible Dictionary, Hodder and Stoughton, 1980, Part 3, p. 1597)

Lo sentimos mucho, señor Olcese, pero su juego de la mosqueta ha quedado al descubierto.

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6) Olcese cita:

“La trinidad platónica, misma meramente una nueva disposición de trinidades anteriores datando de regreso a anteriores pueblos, parece ser la trinidad filosófica racional de atributos que dieron nacimiento a los tres hipostasis o personas divinas enseñadas por las iglesias cristianas. … Esta concepción filosofal Griega de la trinidad divina… puede ser encontrada en todas las religiones antiguas del paganismo” (French Nouveau Dictionnaire Universel New Universal Dictionary, Vol. 2, p. 1467).

La verdad:

Todo lo que la cita dice es que un pagano (Platón) copió su “trinidad” (que en realidad es una tríada) de otros paganos, nada más. Los trinitarios no tenemos la necesidad de refutar la declaración de este diccionario como si éste fuera una autoridad suprema. El problema con esta acusación es que nadie puede indicar en cuál escrito de Platón aparece una Trinidad o un concepto primario de ella. Los antitrinitarios citan por lo general a autores liberales y de otras tendencias para acusar a los cristianos de creer en una doctrina influenciada por Platón, pero éstos en ningún lugar citan a Platón. Podemos asegurar que en los escritos de Platón no existe absolutamente ni sombra de algo que se parezca, ni siquiera tangencialmente, a la Trinidad cristiana. ¿Será ésta la razón por la cual nadie puede aparecer con una cita de Platón? Dejamos el desafío planteado. Quizá Olcese pueda producir una cita de Platón. La noción de que la Trinidad cristiana deriva de la filosofía griega [2] y de las religiones paganas de antaño [3] ya ha sido refutada fehacientemente por muchos autores, incluyendo éste, su humilde servidor.

Concluimos que la cita de la Watchtower que Olcese pide prestada (para no perder la costumbre) pretende crear en la mente del lector la impresion de que los cristianos imitaron a las religiones paganas con sus supuestas trinidades. Su deshonestidad es obvia porque ellos saben que aun en sus propias creencias existen muchas similitudes con las religiones paganas, tanto que si usamos su lógica defectuosa podemos probar que la Watchtower (y Olcese por añadidura) tomaron doctrinas como el nacimiento virginal, la encarnación, la ascención, el juicio final, y hasta el nombre de la madre de Jesús ….. ¡de los paganos!

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7) Olcese cita:

“El Antiguo Testamento no nos cuenta nada explícitamente o por implicación necesaria sobre un Dios trino que es Padre, Hijo, y Espíritu Santo. No hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una trinidad dentro de la Divinidad. Aun ver en el Antiguo Testamento, sugerencias o prefiguraciones o señales disimulados de la trinidad de personas, es ir más allá de las palabras e intenciones de los escritores sagrados. Los escritores del Nuevo Testamento no nos dan una doctrina formal o formulada de la trinidad, ninguna enseñanza explícita que en un Dios que hay tres personas divinas co-iguales. En ninguna parte encontramos alguna doctrina trinitaria de tres bien definidos sujetos de actividad y vida divina en la misma Deidad [El Dios Triuno, por Edmund Fortman, Jesuita] .

La verdad:

Antes que nada conviene decir que esta cita (con origen en los Testigos de Jehová) es un poco más extensa y además provee las páginas de donde fue tomada. La razón por la cual Olcese omite mencionar las páginas es para evitar ruborizarse ante el fraude perpetrado del cual él es cómplice voluntario. Las páginas son la número 6 y la número 15. ¿Bastante distantes verdad? Ahora veremos el porqué.

La maniobra de tomar cláusulas y combinarlas para formar un solo párrafo y sin puntos suspensivos para separarlas, es como mínimo, sospechosa, y a lo más, deshonesta. Se trata de un “cut and paste” digno del mejor hereje. Para beneficio del lector, vamos a ver el texto inmediato del cual son extraídas las declaraciones que forman el párrafo. Hemos resaltado aquellos textos que fueron aislados con mala intención para formar la cita en cuestión. Vayamos por partes:

1) El Antiguo Testamento no nos cuenta nada explícitamente o por implicación necesaria sobre un Dios trino que es Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

Ahora veamos lo que Fortman dice en la página 15 (resaltadas las palabras de la cita de Olcese):

“La doctrina del Dios Triuno posee una historia asombrosa. Convencido que esta doctrina es una doctrina cristiana que se originó en la revelación divina, yo comienzo a estudiar en el registro auténtico de la revelación divina que se encuentra en los sagrados escritos del Antiguo y Nuevo Testamento. ¿Qué nos dice el Antiguo Testamento? Nos dice que hay un Dios, un maravilloso Dios de vida, amor, justicia, poder, gloria y misterio, quien es el creador y señor de todo el universo, quien está intensament involucrado con el pequeño pueblo de Israel. Nos dice de su Palabra, Sabiduría, Espíritu, del Mesías que El enviará, de un Hijo del Hombre y el siervo sufriente que vendrá. Pero no nos dice nada explícitamente o por implicación necesaria, de un Dios Triuno que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Como podemos observar, la Watchtower ha omitido 114 palabras del documento para cambiar así el significado original que Fortman intentó darle a su declaración.

Veamos ahora la segunda cláusula de Fortman:

2) No hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una trinidad dentro de la Divinidad.

A continuación mostramos lo que Fortman dijo en su totalidad. Resaltamos las palabras en la cita de Olcese:

“Para los autores del Antiguo Testamento … no hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una paternidad y filiación divinas dentro de la Divinidad. […] Quizá puede decirse que algunos de estos escritos sobre la palabra y sabiduría y espíritu proveyeron un clima en el cual la pluralidad dentro de la Deidad fuera concebible para los judíos. No obstante, estos autores definitivamente nos dan las palabras que el Nuevo Testamento usa para expresar la trinidad de personas, Padre, Hijo, Verbo, Sabiduría, Espíritu. Y la forma de entender estas palabras nos ayuda a ver cómo la revelación de Dios en el Nuevo Testamento va más allá de la revelación de Dios en el Antiguo Testamento.”

Como podemos apreciar, Fortman es trinitario en toda su exposición, pero la cita de Olcese muta sus palabras para convertir sus escritos en un manifiesto antitrinitario. La deshonestidad aquí llega a extremos inusitados cuando notamos que las palabras “paternidad y filiación divinas” son reemplazadas con la palabra “trinidad.”

3) No hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una trinidad dentro de la Divinidad.

Este es otro retazo tomado para formar esta cobija de remiendos. En lo personal, opinamos que las palabras de Fortman no fueron las más acertadas para expresar el concepto que quiso transmitir. Pero lo que Olcese (y antitrinitarios en general) no toman en cuenta es que lo dicho aquí por Fortman está en la misma página donde Fortman expresa que el Antiguo Testamento proveyó un “clima en el cual la pluralidad dentro de la Deidad fuera concebible para los judíos”. Es obvio que el mismo autor no va a contradecirse en la misma página, ni siquiera por el uso desafortunado de algunas palabras, y si ese fuera el caso, el contexto inmediato debería corregir la noción distorsionada.

Por último, veamos las dos cláusulas restantes de la “cita” de Olcese:

4) Los escritores del Nuevo Testamento no nos dan una doctrina formal o formulada de la trinidad, ninguna enseñanza explícita de un Dios en que hay tres personas divinas co-iguales. En ninguna parte encontramos alguna doctrina trinitaria de tres bien definidos sujetos de actividad y vida divina en la misma Deidad.

El lector con discernimiento comprende que las palabras “formal”, “fórmulada” y “explícita” son clave para sobreentender que sí pueden existir en el texto bíblico inferencias, indicaciones que no consisten en declaraciones doctrinales oficiales, y expresiones donde la existencia de Dios en tres personas divinas co-iguales está implícita. Ahora, para destacar la deshonestidad intelectual de Olcese y otros autores antitrinitarios, leamos el contexto del cual fue extirpado con bisturí este texto.

Los escritores del Nuevo Testamento nos dicen que hay sólo un Dios, el creador y Señor del universo, quien es el Padre de Jesús. Llaman a Jesús el Hijo de Dios, Mesías, Señor, Salvador, Verbo, Sabiduría. Le asignan funciones divinas de creación, salvación, juicio. Algunas veces le llaman Dios explícitamente. Ellos no hablan tan clara y definitivamente del Espíritu Santo como lo hacen del Hijo, pero en momentos le coordinan con el Padre y el Hijo, y le sitúan en el mismo nivel con ellos en lo que tiene que ver con divinidad y personalidad. No dan [los escritores del Nuevo Testamento] en sus escritos un plan triádico básico y fórmulas triádicas. Ellos no hablan en términos abstractos de naturaleza, sustancia, persona, relación, circumincessio, misión, pero presentan en su propio estilo las ideas detrás de estos términos. Ellos no [nos] dan una declaración formal o formulada de la Trinidad, ninguna enseñanza explícita de un Dios en que hay tres personas divinas co-iguales. Pero sí nos dan un trinitarismo elemental, la información de la que la doctrina del Dios Triuno puede ser formulada … En los sinópticos y en Hechos existen trazas del patrón triádico de Padre, Hijo y Espíritu. La expresión más clara de este patrón se encuentra en la fórmula baptismal donde Mateo presenta a los tres juntos como una tríada y una unidad al mismo tiempo. Pero en ninguna parte nosotros encontramos alguna doctrina trinitaria de tres bien definidos sujetos de actividad y vida divina en la misma Deidad”.

Es evidente que cuando las citas aisladas son vistas en su contexto, de ninguna manera militan contra la doctrina de la Trinidad, y mucho menos carecen de apoyo bíblico. La maniobra de distorsión revela la verdadera naturaleza de la fuerza y la mente que se esconde en los planteamientos y doctrina de herejes como Olcese y otros.

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8) Olcese cita

“Ni la palabra trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento” [La Nueva Enciclopedia Británica]”.

La verdad:

Como no podia ser de otra manera, la cita es otra distorsión de la Watchtower que Olcese no sólo repite, sino que además acorta para que el lector se lleve la impresión de que la Enciclopedia Británica expresa que la doctrina de la Trinidad es una creación pagana. Para mejor comprensión de nuestros lectores, vayamos más allá de la versión recortada de Olcese y veamos la cita como aparece en el pasquín de los Testigos de Jehová, ¿Debería creer usted en la Trinidad? :

Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento, ni Jesús y sus seguidores intentaron contradecir el Shema en el Antiguo Testamento: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4) ….. La doctrina se desarrolló gradualmente a través de varios siglos y muchas controversias”. (¿Debería usted creer en la Trinidad? Agosto 1, 1984, p.21; cita de la Enciclopedia Británica – Micropedia, Vol X, p. 126)

El lector podrá apreciar que la cita es mucho más extensa de lo que Olcese usó en su artículo. La deshonestidad de los testigos de Jehová resurge una vez más (y la de Olcese no se queda atrás) cuando vemos el párrafo que el pasquín omitió a propósito para engañar a sus lectores. Ahora mostramos la cita resaltando la parte omitida:

Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento, ni Jesús y sus seguidores intentaron contradecir el Shema en el Antiguo Testamento: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4) ….. De esta forma, el Nuevo Testamento estableció las bases para la doctrina de la Trinidad. La doctrina se desarrolló gradualmente a través de varios siglos y muchas controversias”. (¿Debería usted creer en la Trinidad? Agosto 1, 1984, p.21; cita de la Enciclopedia Británica – Micropedia, Vol X, p. 126)

Cosas como éstas son las que restan credibilidad académica a organizaciones como la Watchtower y personas como Mario Olcese.

Conclusión:

Hay muchas más citas fraudulentas en el artículo de Olcese. Estas pocas sirven para para denunciar la deshonestidad intelectual y la mediocridad académica de sectarios como Olcese, quienes siguen mintiendo para poder engañar a los incautos que caen en su maraña retórica. Satanás, por supuesto, totalmente agradecido con don Mario. <>

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Referencias:

1) http://apologista.wordpress.com/2009/02/19/sorprendentes-declaraciones-de-eruditos-biblicos-con-relacion-a-la-doctrina-de-la-trinidad/

2) ¿Fue la Trinidad derivada de la filosofía griega?

http://www.recursosevangelicos.com/showthread.php?threadid=10596

3) La Trinidad – Orígenes Paganos?

http://www.calvarychapelamistad.org/modules.php?name=News&file=print&sid=535