La existencia de Dios también es apoyada por evidencias lógicas claras.


La existencia de Dios también es apoyada por evidencias lógicas claras.

Además de los argumentos bíblicos para la existencia de Dios, hay varios argumentos lógicos. [1]

Ver

1.Primero, tenemos el argumento ontológico.

La forma más popular del argumento ontológico, usa básicamente el concepto de Dios para probar Su existencia. Este comienza con la definición de Dios como “Ese del cual no puede ser concebido uno más grande”. Entonces se sostiene que existir es mayor que no existir, y por tanto el mayor ser concebible debe existir. Si Dios no existió, entonces Dios no sería el mayor ser concebible – pero eso iría a contradecir la definición misma de Dios.

Ver ARGUMENTOS DE LA EXISTENCIA DE DIOS I

2.El segundo es el argumento teológico o de Designio.

«El argumento teológico dice que desde que el universo despliega tal maravilloso diseño, debe haber habido un diseñador Divino. Por ejemplo, aún si la tierra estuviera unos pocos cientos de millas más cerca o más lejos del sol, no sería capaz de mantener mucha de la vida que en la actualidad lo hace. Si los elementos en nuestra atmósfera fueran diferentes aún en un pequeño porcentaje, cada cosa viviente sobre la tierra moriría. Las probabilidades de una simple molécula de proteína formada por casualidad es 1 en 10 elevado a la potencia 243 (es decir, 10 seguido de 243 ceros). Una simple célula consta de millones de moléculas de proteína.

«La creación, incluyendo al hombre, demuestra orden, arreglo y propósito; por lo tanto, debe haber un Diseñador inteligente. El aire es tal que el hombre puede respirar y vivir. El agua es tal que el hombre puede bebería y apagar su sed. Las estaciones indican orden (Gen. 8:20-22). Cada copo de nieve es un intricado diseño, con un núcleo y seis lados, lo cual evidencia un arreglo inteligente que fue la base para la pregunta de Dios a Job 38:22.»[2]

Ver ARGUMENTOS DE LA EXISTENCIA DE DIOS II

3.Un tercer argumento lógico para la existencia de Dios es el denominado argumento cosmológico.

Cada efecto debe tener una causa. Este universo y todo lo que en el hay es un efecto. Debe haber algo que causó que todo existiera. A la larga, debe haber algo “sin-razón” a fin de provocar que todo lo demás exista. Esa “sin-razón” es Dios.

«La evidencia de causa y efecto destaca que este admirable universo y la aún más maravillosa creatura, el hombre, son efectos. Tales efectos demandan una Causa mayor. Se preguntó al gran químico agrícola Liebig si creía que la hierba y las flores crecían por meras fuerzas químicas. Su respuesta fue: “No, no más de lo que podría creer que los libros de botánica que los describen podrían crecer por meras fuerzas químicas.” La creación requiere un Creador[3]

Ver Argumentos de la existencia de Dios III

4. La creencia universal

«La creencia universal en la existencia de un Ser Supremo implica que la idea es intuitiva (o sea, conocida por instinto); es innata (o sea, parte de nuestra naturaleza esencial) y racional (comprensible por medio de la razón). Esto revela que el hombre tiene la idea de un Ser infinito y perfecto, y esto hace surgir la pregunta: ¿de dónde sacó el hombre tal idea?

La creencia universal es una verdad básica. Aun las religiones idolátricas mantienen una creencia en alguna clase de dios o dioses. Una respuesta inconsciente traicionó a aquellos que a sí mismos se llaman ateos, al contestar: “Gracias a Dios que soy ateo.” El ateo francés Voltaire oraba durante una tormenta. Ingersoll dijo: “Yo no soy ateo, soy un agnóstico.“»[4]

Ver Argumentos de la existencia de Dios IV

5.El argumento moral.

Cada cultura a través de la historia ha tenido alguna forma de ley. Todos tienen un sentido de lo correcto y lo erróneo. El asesinato, la mentira, el robo, y la inmoralidad son rechazados casi universalmente. ¿De dónde vino ese sentido de lo correcto y lo erróneo, sino de un Dios santo?

«La moralidad es otra evidencia. El hombre es un ser moral. Tiene la idea de que algunas cosas son correctas y que otras cosas son incose da cuenta de que tiene la facultad de escoger entre lo correcto y lo incorrecto. Solamente un Ser intelectual y moral pudo crear y satisfacer tal naturaleza, por lo tanto, debe haber un Dios personal.»[5]

«Este argumento, también llamado psicologico o moral, está sacado de la llamada «voz de la conciencia». La conciencia nos intima la observación de una ley moral, común a todos los hombres, que se impone al individuo como una norma anterior y superior a él. Ahora bien, toda ley universal, superior al individuo humano, implica la existencia de un Legislador, también anterior y superior a la especie humana. A ese Legislador Supremo llamamos Dios. Sin embargo, la Psicología Profunda, a partir de Freud, ha demostrado que la tal «voz de la conciencia» puede explicarse por ese «Super-Yo», heredado e introyectado como conjunto de normas religiosas, morales y sociales, que le han venido al individuo desde fuera hasta constituirse en una superestructura moral de su «yo». El que esa «voz de la conciencia» sea «obra de la ley escrita en sus corazones» —en frase de Romanos 2:15— dejará indiferente a un incrédulo, que nos hablará de adaptación a la ideología de la época.»[6]

«LA PRUEBA DE KANT. Kant no acepta la existencia de Dios como una afirmación científica. Según él tal hecho no se puede demostrar por la razón especulativa: es uno de los tres postulados de la Razón Práctica la cual impera al hombre que procure el sumo bien moral,y éste no se puede obtener sino por un Supremo Autor de la naturaleza; por consiguiente, no hay más remedioque admitir la existencia, de este Supremo Autor.

Crítica: La posición kantiana es irracional. Es indudable que la existencia de la ley moral supone la existencia de un Supremo Legislador; pero no es racional admitir como mero postulado una proposición tan importante en la vida humana, cual es la que afirma que DIOS EXISTE.»[7]

6.Congruencia de las evidencias anteriores

«Esta evidencia es acumulativa, juntando las anteriores y por eso se le llama la evidencia de congruencia. Esto ha sido ilustrado de la siguiente manera: Si una llave se adapta a una cerradura debe haber sido hecha la una para la otra; por tanto, si la teoría de que Dios existe satisface todos los hechos, debe haber un Dios. Todas las realidades de nuestra naturaleza mental y moral, tanto como los fenómenos naturales apoyan consistentemente la fe en un Dios personal, existente en Sí mismo.»[8]

7. La fe en Dios.

«¿Cómo sé que existe Dios? Yo sé que Dios existe porque hablo con El todos los días. No lo escucho hablándome con voz audible, pero siento Su presencia, siento Su guía, conozco Su amor, deseo Su gracia. Han ocurrido cosas en mi vida que no tienen otra explicación posible sino Dios. Dios me ha salvado tan milagrosamente y ha cambiado mi vida que no puedo sino reconocer y alabar Su existencia. Ninguno de estos argumentos en sí, pueden persuadir a alguien que rehúsa reconocer lo que es tan claro. Al final, la existencia de Dios debe ser aceptada por fe (Hebreos 11:6 ). La fe en Dios no es un salto ciego a la oscuridad, este es un paso seguro a una habitación bien iluminada en donde ya se encuentra el 90% de la gente.»[9]

Ver Argumentos de la existencia de Dios V

Conclución:

Citamos a Francisco La Cueva a modo de conclusión de este articulo:

«La Biblia no intenta demostrar la existencia de Dios; sencillamente, la supone. La auto-revelación de Dios en Su Palabra comporta obviamente la existencia del que en ella se revela. Por otra parte, la mentalidad semita no se aviene bien con las abstracciones lógicas, sino que es sumamente práctica y concreta, inclinada a fijar las ideas en hechos, los sentidos en símbolos, las normas en acti tudes. Por eso, la Biblia no comienza con una exposición teórica, sino con un «hecho», una actividad de Dios: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gen. 1:1). … Por eso, el que estudie bien la Sagrada Escritura, aprenderá de Dios a través del modo de conducirse respecto al hombre. En otras palabras, Dios no es propiamente un objeto al alcance de nuestra mente, al cual se va por medio de intuiciones o racioci nios, como un problema de física o de matemáticas, sino que Dios sale al encuentro del hombre, se revela a él y le capacita para que penetre en el espacio divino con los ojos de la fe.»[10]

«Nuestra conclusión es, pues, la siguiente: Todos los argumentos de la razón humana, aun tomados en su conjunto, tienen sólo una fuerza confirmativa de la existencia del Dios verdadero del Cristianismo, pero no son, por sí solos, una prueba decisiva, evidente y eficaz que se imponga al hombre de «corazón entenebrecido». Sirven para el creyente, pero pueden dejar frío al inconverso.

No vamos, por tanto, a insistir en raciocinios filosóficos. El Nuevo Testamento nunca presenta a un creyente enzarzándose en argumentos con un incrédulo. El testimonio del cristiano es siempre una apelación a los hechos: a lo que Dios ha hecho para revelarnos Su mensaje de salvación, y a la persona sagrada de Jesús que ha podido interpretarnos (Juan 1:18) correctamente a Dios, por ser su Verbo, «el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia» (Heb. 1:3). Por tanto, no digamos al incrédulo: «Vamos a discutir», sino «Ven y ve-» (Juan 1:46).»[11]

Notas

[1] http://www.gotquestions.org/Espanol/Existe-Dios.html

[2] A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia, p. 20, Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[3] A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia, p. 21, Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[4] A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia,p.20, Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[5] A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia,p.21, Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[6] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.34-35,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[7] Hebe H. R Vidal, Fundamentos de Filosofía,p. 95, libreriaHuemul, 1970,Bs.As, Argentina

[8] A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia,p.21, Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[9] ibid

[10] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.37,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[11] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.36,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

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