Hace siete años murió el premio Nobel bahiense

Martes 24 de marzo de 2009 07:11  
Bahía Blanca, Argentina
Descubrió los anticuerpos monoclonales 

Hace siete años murió el premio Nobel bahiense

 

El 24 de marzo de 2002, a los 74 años, murió en en la ciudad de Cambridge (Inglaterra) el científico bahiense César Milstein, quien en 1984 obtuvo el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de los anticuerpos monoclonales, que permiten diagnósticos precisos y ayudan a la prevención de enfermedades.

e69c81a753

 “Estoy un tanto sorprendido. Podría decir que fue algo como una bomba”, declaró al enterarse de la noticia.

 Milstein había nacido en nuestra ciudad el 8 de octubre de 1927. Cursó el primario en la Escuela Nº 3 y egresó en 1944 del Colegio Nacional. En 1952 se licenció en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires y en el 60 se doctoró en Química por la Universidad de Cambridge, en cuyo laboratorio Medical Research Council trabajaba cuando ganó el Nobel.

 En 1987, durante una visita a su Bahía Blanca, Milstein fue declarado ciudadano ilustre y recibió el doctoradohonoris causa por la Universidad Nacional del Sur.

 Una placa en la casa ubicada en 11 de Abril 289 recuerda que ahí pasó su infancia y primera juventud. Y el 8 de octubre de 2008 se inauguró un memorial en la esquina de Rosario y Cuyo que tiene una particularidad: quien hoy ocupe una de las sillas que forman parte del monumento, podrá ver la constelación Cruz del Sur.

Enlaces:   

Especial multimedia: Nuestro Premio Nobel

La realidad es más real de lo que parece (y II)

La realidad es más real de lo que parece (y II)

Posted: 22 Mar 2009 08:52 AM PDT

En el anterior post os hablaba de todos los estados que la materia podía adoptar. Ahora toca comprobar con cuántos sentidos contamos para verificar que la materia existe.

Fue Aristóteles (del que ya contamos sus errores científicos en un polémico post) uno de los primeros que mencionaron los 5 consabidos sentidos del ser humano. Pero, al igual que el filósofo andaba desencaminado al pensar que pensamos con el corazón, que las abejas surgen de los cuerpos putrefactos de los toros y que las moscas sólo tienen cuatro matas, también se equivocó en este punto.

Los seres humanos no tienen 5 sentidos, sino 9, como mínimo.

Además de los 5 conocidos, también contamos con:

-Termocepción: el sentido del calor o su ausencia en la piel.

-Equilibriocepción: el sentido del equilibrio. Está determinado por las cavidades llenas de líquido del oído interno. También se llamaba sistema vestibular.

-Nocicepción: es la percepción del dolor a partir de la piel, las articulaciones y los órganos corporales. El cerebro no está incluido en la lista porque cuando nos duele la cabeza, en realidad, no nos duele el cerebro, que carece de receptores del dolor.

-Propiocepción: es la propia conciencia corporal. Es el conocimiento inconsciente de dónde se encuentra cada parte del cuerpo sin necesidad de verla o sentirla (siempre que las partes del cuerpo anden pegadas a nuestro cuerpo, claro: no vale con amputaciones). Si pruebas a cerrar los ojos, comprobarás que si mueves un pie en el aire, aunque no lo veas, sabrás dónde está siempre en relación al cuerpo. Lo del “pienso, luego existo”, podría interpretarse aquí como, “me percibo con mi propiocepción, luego existo”.

Algunos neurólogos afirman que el ser humano podría tener hasta 21 sentidos, en total. Sentido del significado, de la profundidad, de la sed, del hambre. ¿Y la sinestesia, que consiste en combinar sentidos de forma que, por ejemplo, la música se pueda percibir en colores o que el color rojo huela a limón? Sin hablar de otros sentidos menos conocidos, como la sensación de peligro inmimente. Si se dice popularmente que la mujer cuenta con un sexto sentido, ¿cómo habría que cambiar la frase a tenor de estos descubrimientos? ¿Que la mujer posee un vigésimo segundo sentido?

Algunos animales posee sentidos aún más extraños que los nuestros. Lo tiburones, por ejemplo, poseen electrocepción: les permite percibir los campos eléctricos. Muchas aves e insectos se guían por el mundo a través de la magnetocepción, que deteca los campos magnéticos de la Tierra, como un GPS natural. Los peces emplean la ecolocalización y la “línea lateral” para percibir la presión.

Y es que si la realidad es más real de lo que parece, habrá que contar con unos buenos y variados dispositivos de detección de la misma.

Fuente: Genciencia

Wernher von Braun, el papá de los cohetes

Wernher von Braun, el papá de los cohetes

Posted: 22 Mar 2009 10:48 PM PDT

  • “Las leyes naturales del universo son tan precisas que no se nos hace difícil construir una nave espacial para volar a la Luna, y podemos medir el tiempo del vuelo con la precisión de una fracción de segundo. Estas leyes tienen que haber sido establecidas por alguien”.
  • “Los materialistas del siglo diecinueve y sus herederos marxistas del siglo veinte trataron de decirnos que, a medida que la ciencia proveyera más conocimiento acerca de la creación, podríamos vivir sin fe en un Creador. Sin embargo, hasta ahora, con cada nueva respuesta hemos descubierto nuevas preguntas. Cuanto mejor entendemos . . . el plan maestro para las galaxias, más razón hemos hallado para admirarnos ante la maravilla de lo que Dios ha creado.”
  • “Los vuelos espaciales tripulados son un logro asombroso. Pero hasta ahora esto nos ha abierto solo una pequeñísima puerta para ver los alcances imponentes del espacio. La vista que obtenemos a través de esta ranura de los vastos misterios del universo solo confirma nuestra creencia en su Creador.”
  • “¿Por qué creo en Dios? Declarado sencillamente, la razón principal es ésta: Una cosa tan bien ordenada y perfectamente creada como lo son nuestro planeta Tierra y y el Universo tiene que tener un Hacedor, un diseñador magistral. Una cosa tan ordenada, tan perfecta, tan precisamente equilibrada, tan majestuosa como esta creación solo puede ser el producto de una Idea Divina. Tiene que haber un Hacedor; no puede ser de otro modo.”
  • “Se me hace tan difícil comprender al científico que no reconoce la presencia de una racionalidad superior detrás de la existencia del universo, como comprender al teólogo que quisiera negar los adelantos de la ciencia.”


Marzo 23
Un día como hoy pero de 1912, nació el físico e ingeniero aeroespacial alemán Wernher von Braun. Interesado en las posibilidades de los vuelos espaciales, se incorporó en el ejército alemán y comenzó a desarrollar cohetes de largo alcance. Operando en la base de Peenemünde, desarrolló los cohetes V1 y V2 con los que la Alemania nazi acosó especialmente a Inglaterra en la II Guerra Mundial.

Al fin de la guerra, se entregó a las fuerzas estadounidenses que tomaron la base. Trabajó para la fuerza aérea estadounidense desarrollando los cohetes Júpiter y Redstone. En 1960 fue transferido a la NASA para desarrollar el hasta ahora cohete más potente que se haya construido: El Saturno V con 111 m de altura. Este cohete le permitió a los Estados Unidos viajar a la Luna. Von Braun murió de cáncer ya retirado en 1977.

Fuentes bibliograficas:

 

Darwin, el hombre que desafió a Dios, ¿qué pensaba de Dios?

Homenaje a Darwin en el 200º aniversario de su nacimiento: 12 de febrero de 1809

Darwin, el hombre que desafió a Dios, ¿qué pensaba de Dios?

El 12 de febrero se celebra el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin. Su teoría de la evolución, junto con la idea de que procedemos de los monos, supuso la quiebra del modelo creacionista cristiano basado en la Biblia. Fue el mayor golpe sufrido por los creyentes. Hoy día, sus teorías se siguen debatiendo en las escuelas de algunos países, pero nadie duda de que fue uno de los mayores científicos de la historia. Y por cierto, ¿qué pensaba Darwin de Dios?

CARLOS SALAS

Poco después de morir Darwin, su hijo Francis reunió los escritos del ilustre científico para publicarlos y honrar su memoria. Darwin es para muchos el mayor naturalista de la historia, pues descubrió que las especies no son estables, sino que evolucionan, y esto se produce porque las condiciones del ambiente cambian. Y las especies que se adaptan a esos cambios, sobreviven, y las que no, dejan de existir.

Por otro lado, Darwin propuso que del mismo modo que las especies evolucionan, los seres humanos también. Sus investigaciones dieron con la idea de que nuestros ancestros eran los monos. Los descubrimientos de sucesivos antecesores del hombre, avalan sus postulados.

Todo ello produjo una quiebra en el pensamiento cristiano aún mayor que la que efectuó el heliocentrismo copernicano. Quizá la tierra no era el centro del universo, pero el hombre seguía siendo una creación de Dios… hasta que llegó Darwin. Tras sus descubrimientos se desató una fogosa polémica que dura hasta nuestros días. En muchas escuelas norteamericanas e incluso británicas no se acepta la teoría de la evolución, y se sigue enseñando que provenimos de Adán y de su costilla, tal como lo relatan las Sagradas Escrituras.

Darwin es usado como una piedra que se tiran unos y otros para demostrar que Dios existe o que es una ilusión.

¿Y qué pensaba Darwin de Dios?
“En todas sus obras, mi padre se mostró reticente en materia de religión, y lo que ha dejado sobre el tema no lo escribió con vistas a su publicación”, dice su hijo Francis en los comentarios a la recopilación de los escritos (Darwin, Autobiografía, Alianza).

Es verdad, a Charles Darwin no le interesaba opinar de este asunto. “Cuáles sean mis propias opiniones, es una cuestión que no importa a nadie más que a mí.” Y añade: “Puedo afirmar que mi criterio fluctúa a menudo […] En mis fluctuaciones más extremas jamás he sido ateo en el sentido de negar la existencia de un Dios. Creo que en términos generales (y cada vez más a medida que me voy haciendo más viejo), aunque no siempre, agnóstico sería la descripción más correcta de mi actitud espiritual.”

Esta cauta actitud de Darwin se debía a que por instinto le repugnaba la idea de herir la sensibilidad de los demás en materias religiosas, según cuenta su hijo Francis. Y también porque Darwin pensaba que no debía publicar nada sobre una idea a la que no hubiera dedicado mucha atención. Y Darwin estudiaba a las especies, no a Dios.

Por cierto, recordemos que los agnósticos son aquellos que creen que la mente humana es incapaz de entender la idea Dios. El agnosticismo (que viene del griego “no conocer”) es seguramente una de las posturas más extendidas hoy entre los no creyentes. Pero el agnosticismo de Darwin partía de la idea de que admitía la existencia de Dios, pero no se podía demostrar.

“Puedo decir que la imposibilidad de concebir que este grandioso y maravilloso universo, con estos seres conscientes que somos nosotros, se origine por azar, me parece el principal argumento en favor de la existencia de Dios; pero nunca he sido capaz de concluir si este argumento es realmente válido. Me doy cuenta de que si admitimos una primera causa, la mente aún anhela saber de dónde vino aquélla y cómo se originó.”

Al final una vez más concluía diciendo: “Me parece que la conclusión más segura es que todo el tema está más allá del alcance del intelecto humano; pero el hombre puede actuar con justicia”.
Claro que la teoría de la evolución, ¿era compatible con Dios? Darwin también lo pensó y esto fue lo que escribió un miembro de la familia Darwin a un estudiante alemán que le hacía la misma pregunta: “Él [Charles Darwin] considera que la teoría de la evolución es bastante compatible con la creencia en un Dios; pero usted debe recordar que cada persona tiene un concepto diferente de lo que entiende por Dios”.

Sin embargo, los pasajes más críticos de Darwin sobre la religión habían sido censurados por su propia familia. Y Darwin había reflexionado sobre ello y así lo expuso en su censurada Autobiografía (data de 1876). “Durante estos dos años —escribe— hube de meditar mucho sobre religión.” Y cuenta que entre 1836 y 1839 “había llegado a la conclusión de que no había que dar más crédito al Antiguo Testamento —desde su historia manifiestamente falsa de mundo, con la Torre de Babel, el arco iris como señal, etc., hasta su atribución a Dios de los sentimientos de un tirano vengativo— que a los libros sagrados de los hindúes o las creencias de cualquier bárbaro.”

Darwin admitía que era bastante difícil pensar que la maravillosa mente humana procediera de la de “animales inferiores”, “y me veo obligado a acudir a una primera causa, dotada de una mente inteligente, en cierto grado análoga a la del hombre y merezco ser considerado teísta”, pero esa idea con el tiempo y la experiencia “se fue debilitando poco a poco”.

Darwin sabía que él se podía dejar arrastrar por el sentimiento de lo sublime cuando contemplaba una selva tropical, pero al analizar la cantidad de dolor del mundo, se le venía la idea de que eso no era compatible con un Dios benevolente, sino que se trataba de las leyes duras de la naturaleza.

Sin embargo, al final de su vida, a pesar de este escepticismo, reconocía que “el misterio del principio de todas las cosas es insoluble para todos nosotros, y yo al menos debo contentarme con seguir siendo agnóstico”.

Fuente: http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3006