Historia del Tiempo (Stephen Hawking)

domingo 27 de julio de 2008
Historia del Tiempo (Stephen Hawking)

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Historia del Tiempo:

Del big bang a los agujeros negros, es un libro de divulgación científica escrito por el profesor Stephen Hawking y publicado por primera vez en 1988. Se convirtió rápidamente en un best-seller, En mayo de 1995 entró en la lista del The Sunday Times entre los más vendidos durante 237 semanas, batiendo el récord de 184 semanas. Esta hazaña está registrada en el Libro Guinnes de los Récords de 1998. También está registrado el hecho de que la edición en rústica se publicó el 6 de abril de 1995 y alcanzó el número uno de los más vendidos en tres días. Para abril de 1993 se habían publicado 40 ediciones de pasta dura de “La Breve Historia del Tiempo” en los Estados Unidos y 39 en el Reino Unido. Se han vendido 9 millones de copias hasta el 2002.

Trata de explicar varios temas de cosmología, incluyendo el Big Bang, los agujeros negros, los conos de luz y la Teoría de supercuerdas al lector no-especialista en el tema. Su principal objetivo es dar una visión general del tema pero, inusual para un libro de divulgación, también intenta explicar algo de matemáticas complejas.

El autor advierte que ante cualquier ecuación en el libro el lector podría verse en problemas, por lo que incluye sólo una sencilla ecuación: E=mc².

Fuente de la Reseña: Wikipedia.

El mito de la ciencia

El mito de la ciencia

Resumen del artículo “El mito de la ciencia”, por M.A. Quintanilla, en Diccionario de Filosofía Contemporánea, Sálamanca, Sígueme, 1976, páginas 65-81.

Sentido de la cuestión

Hoy en día, “la ciencia” se ha convertido en uno de los grandes mitos de nuestro tiempo.  Nuestra sociedad rinde culto a la ciencia, aunque no sabe muy bien (quizá porque  no sabe muy bien) en qué consiste aquello que venera. El científico, por su parte, parece muy consciente, en algunos casos,  de su propia ascendencia social y, en consecuencia, tiende a reforzar con signos externos la excelsitud de su tarea y su distanciamiento de la sociedad. Los mismos filósofos parecen considerar “intocable” a la ciencia, bien mediante una servidumbre hacia ella, bien mediante una estricta delimitación de campos. La ciencia se ha convertido casi en un dogma y en un misterio, y, apurando las cosas, se podría afirmar que la ciencia es una forma actual de religión.

Ante esta situación, una de las tareas del pensador crítico es contribuir a clarificar y disolver el mito de la ciencia, procurando poner la cuestión en sus justos términos.

Quede claro que está crítica no va dirigida contra la ciencia como tal, sino contra la mitificación de la ciencia. Pocas dudas debe haber de que la ciencia es la forma más desarrollada, completa y apreciable del saber. Declarado esto, lo que se quiere criticar es la actitud positivista, dogmática y cientifista que pretende agotar el saber, cualquier saber en la ciencia. Fuera de ella, habría que callar.

Tales afirmaciones presuponen un concepto dado de ciencia, concepto que de hecho no es inmodificable e invariable, sino precisamente algo que hay que construir (y reconstruir a cada paso de la historia). Tal construcción, como veremos, será precisamente el objetivo fundamental de la filosofía de la ciencia. Para ello habrá que superar ciertas concepciones míticas (ideológicas), ciertas imágenes, que hoy dificultan esta tarea. Las principales son  las que vamos a analizar a continuación.

Infalibilidad de la ciencia

La concepción positivista de la ciencia presupone que el conocimiento científico es un conocimiento seguro y su alcance es ilimitado. En su caso extremo, este presupuesto se traduce en la infalibilidad de la ciencia.

Este carácter infalible se concreta en las siguientes ideas:

a) La verdad científica es absoluta y definitiva: un enunciado realmente científico (que normalmente equivale a comprobado) tiene un valor igual o muy semejante al de un enunciado del tipo “2+2=4”.

b) El conocimiento científico es un conocimiento total: sus afirmaciones agotan lo que se puede decir verdaderamente sobre la realidad (La inteligencia es ni más ni menos que lo que sobre ella dice la psicología científica, por ejemplo).

c) El conocimiento científico es un conocimiento seguro: las dudas no son asunto de la ciencia; cuando ésta ha logrado un descubrimiento o ha formulado una ley, esta ley se cumple siempre y el descubrimiento es válido para siempre.

d) Las predicciones científicas son infalibles: si la ciencia dice que en tales circunstancias sucederá tal cosa, tal cosa debe suceder; si queremos estar seguros de que sucederá en tal circunstancia, no tenemos más que preguntar a la ciencia.

Aparte de que con una simple ojeada histórica se puede comprobar que no se cumple (vg. el sistema de Newton, la geometría de Euclides, el verificacionismo del Círculo de Viena  o el socialismo científico de Engels), la epistemología que subyace a estas ideas es inaceptable. La ciencia evoluciona y en esta evolución hay múltiples errores, pasos hacia atrás, modificaciones, cambios, etc.  Por otro lado, el carácter de certeza y de seguridad atribuido al conocimiento científico es algo que hace referencia más a una actitud psicológica del individuo (científico o filósofo) que a una nota intrínseca de la ciencia. Esta no tiene ningún medio para proporcionar un conocimiento cuya certeza esté garantizada.

De ahí que K. Popper afirme que lo característico de la ciencia no es su infalibilidad, sino precisamente lo contrario: la falibilidad o, más estrictamente, la falsabilidad: el hecho de que en la ciencia se indican siempre las condiciones en las que podría demostrarse que nuestro conocimiento es falso, que hemos cometido un error. Lo importante para la ciencia no es, en último término, acertar, sino intentar acertar, afrontando sin miedo la posibilidad del error, del que suelen salir nuevas enseñanzas que hagan progresar el conocimiento.

Objetividad de la ciencia

Precisamente el carácter excesivo del mito de la infalibilidad ha dejado paso a otra afirmación: su objetividad. Se parte ahora de que la ciencia es falible, su verdad no es absoluta, definitiva ni total, sino relativa, provisional y parcial; se parte de que el conocimiento científico no es absolutamente cierto, sino hipotético, conjetural, y de que sus predicciones tampoco son infalibles. Admitido esto, se entiende que subsiste el valor de la objetividad científica.

No es que la ciencia no sea objetiva. Lo discutible es la creencia en su objetividad absoluta, en que los conocimientos científicos responden siempre a la realidad. Ello supone que hay una sola objetividad posible (sentido absoluto)  o, al menos, que la ciencia es objetiva en relación con ciertos parámetros o criterios de objetividad (con lo que se deja abierta la alternativa a otros parámetros de objetividad diferentes de los que la ciencia sigue en un momento dado) (sentido relativo).

De ello se sigue que, según el mito de la objetividad, la representación científica del mundo en un momento dado es falible, parcial y provisional, pero es la única representación que puede corresponder con la realidad, es la única representación objetiva.

Ahora bien, para justificar esta creencia se necesitará un criterio que nos permita saber cuándo nuestras representaciones son objetivas.

Se ha aducido como criterio la práctica o la verificación de las teorías por medio de los hechos y la experimentación. Sin embargo, la ciencia es también una representación del mundo, no sólo un instrumento para su manipulación. Las leyes y teorías pretenden describir el mundo tal y como es, no se limitan a proporcionar reglas prácticas para intervenir en ese mundo. La ciencia pre-supone una representación y una interpretación del mundo (incluyendo las palabras “mágicas”: “hechos” o “realidad”, por ejemplo), y no nos garantiza que esa representación o interpretación del mundo sobre la que se basa sea objetiva.

También se ha presentado el criterio del consenso o el acuerdo de los científicos. Aun suponiendo que dicho criterio sea válido y sin fisuras, es obvio que tiene un carácter histórico y sociológico, es decir, relativo. Que el mundo que describe la ciencia sea para nosotros el mundo real quiere decir que tal descripción se aviene bien con nuestras creencias más firmes sobre cómo es el mundo. Ni más ni menos. Mantener entonces la objetividad de la ciencia como un valor absoluto es, por lo menos, una pretensión excesiva.

Progreso de la ciencia

Otra afirmación aparentemente indiscutida es que la ciencia en su evolución histórica conoce cada vez más y mejor la realidad. Esto implica que sólo hay una línea de progreso (sentido absoluto)  o que progresa en una determinada línea de evolución (sentido relativo),  definida a su vez por criterios concretos (dejando abierta la alternativa a otros criterios de progreso diferentes de los que rigen a lo largo de su desarrollo).

Para que haya progreso científico es preciso dar por supuesto que el conocimiento científico es objetivo. Pero la idea de progreso tiene un contenido más rico que la simple idea de objetividad. El conocimiento es objetivo si responde a la realidad, es progresivo si cada vez abarca más amplia y profundamente la realidad.

No es que se afirme que la ciencia no comete errores, sino más bien que, aun con sus errores, la ciencia siempre avanza de la manera más amplia y precisa.  Igualmente, que la línea de desarrollo que la ciencia sigue en su evolución es la mejor posible y la que mejor garantiza el aumento de nuestro conocimiento.

Está claro, sin embargo, que el progreso científico no tiene un carácter absoluto. No se puede negar, desde luego, que la historia de la ciencia presente un carácter progresivo; pero de lo que se trata es de saber si la línea de progreso no podría haber ido por otros derroteros diferentes, incluso más interesantes.

En el desarrollo de la ciencia cada paso condiciona a los que se van a dar después, y comprometerse por una sola línea posible de desarrollo científico es un tanto arriesgado, pues no hay garantías a priori de que tal línea o acción sea la más adecuada (para el progreso intelectual, social o moral de la humanidad o, en otros términos, para la “aproximación a la verdad” o “al bien”).

Neutralidad de la ciencia

La presunta neutralidad de la ciencia es un dato que actualmente se asume sin discusión. Se plantea en dos dimensiones:

a) neutralidad con respecto a cualquier cuestión filosófica, metafísica o ideológica  (se atiene estrictamente a la realidad nuda)

b) neutralidad axiológica,  con respecto a los valores (la ciencia no es buena ni mala, pues todo depende de cómo se utilice)

Existen asimismo dos posibles versiones de dicha neutralidad: la radical y la moderada.

La formulación radical, característica de la concepción positivista, se apoya en unos cuantos prejuicios sobre la naturaleza de la ciencia:  1) la ciencia se ocupa de hechos y sólo de hechos  (las leyes no son más que generalización empíricas a partir de hechos);  2) los hechos son independientes de las teorías e interpretaciones,  las cuales no afectan a los hechos, verdaderos jueces imparciales de todas las teorías;  3) entre hechos y valores o normas hay un hiato insalvable  (de los hechos no se pueden derivar normas ni sirven para fundamentar valores, a la vez que las valoraciones y normas no pueden afectar a la objetividad de los datos fácticos sobre los que se apoya la ciencia).

Sin embargo, ”es un hecho” que no hay hechos sin teorías ni observaciones sin interpretaciones. El “hecho puro” es una utopía y una ficción. Se dan dentro de una cosmovisión y de una interpretación del mundo (de un marco téorico), previas a la constatación de tales hechos. De hecho, en el lenguaje científico se asumen postulados de existencia de determinadas entidades y en no pocas discusiones teóricas de la ciencia se acaba en último término en cuestiones filosóficas.

También “es un hecho” que la propia ciencia es un valor o un sistema de valores. Más aún, la metodología científica es ante todo un sistema normativo, no sólo porque ofrece un conjunto de reglas o preceptos (que pretenden ser realización de valores científicos como la verdad, la intersubjetividad del conocimiento, etc.), sino también en el sentido de que buena parte de las reglas del método científico (y de los valores de la ciencia) son estrictamente reglas y valores morales (por ejemplo, la sinceridad de las declaraciones de los científicos en los intentos de refutar teorías…).

La versión moderada de la neutralidad de la ciencia admite 1) que la ciencia habla de la realidad, no sólo de las apariencias, y en este sentido supone la aceptación de la existencia de tal mundo real (supuesto que es filosófico);  2) que la metafísica o filosofía tiene una valor de orientación e inspiración para la ciencia. Sigue sosteniendo que los resultados de las ciencias son en última instancia independientes de cualquier sistema de valores, o que los valores científicos son ante todo instrumentales: la ciencia proporciona medios valiosos para alcanzar fines que, sin embargo, pueden ser a su vez valiosos o no. Por ejemplo, la ciencia requiere libertad para desarrollarse o puede ser utilizada para oprimir la libertad, pero esto en el fondo no es una cuestión de su incumbencia. La ciencia puede afectar indirectamente al sistema de valores de una sociedad, pero en y por sí misma no crea valores. Se mantiene en el campo de “lo que es”, sin traspasar los límites de “lo que debe ser”.

Aun en su versión moderada, la neutralidad de la ciencia presupone una concepción abstracta de la ciencia, despojada de elementos reales y primordiales, y reducida a su dimensión lingüística y sintáctica (conjunto de proposiciones o enunciados).

Sin embargo, si incluimos los aspectos institucionales, sociológicos, económicos, políticos y culturales de la ciencia y de su historia, entonces veremos cómo el marco teórico, su mantenimiento y su crítica, son elementos esenciales de la actividad científica, tal como han puesto de relieve entre otros Feyerabend y Kuhn.

La ciencia no es solamente un valor, sino que crea necesariamente valores. No solamente es una actividad regida por normas, sino que necesariamente genera normas de actuación y conductas en consonancia. La ciencia no sólo puede  ser “aplicada” por la tecnología, sino que debe  ser aplicada por la tecnología; no sólo es un instrumento que sirve para diversos fines, sino también un generador de fines y objetivos para la acción.

Autonomía de la ciencia

La idea de autonomía científica tiene dos componentes: el referente a la ciencia estrictamente dicha y al poder determinante de la ciencia con respecto a otras esferas de la vida social. Se asienta sobre el presupuesto de que lo esencial para la ciencia son los factores internos, lógicos, al margen de otros factores empíricos (psíquicos, culturales, sociales…).

Esto implica ignorar los condicionamientos sociológicos de la ciencia, tanto internos (límites de su crecimiento, etc.), como externos (dependencia de presupuestos económicos, del proceso industrial, de intereses macroeconómicos y políticos…).  De hecho, la ciencia es una parte de la estructura social en la que influyen decisivamente factores no lógicos, no ideales, y que constituyen la dimensión institucional de la ciencia.

http://www.antonioaramayona.com/filosofia/mito_de_la_ciencia.htm

Abuso de autoridad

Abuso de autoridad

Mayo 4th, 2007

Una foto (cortesía del científico y escritor Richard Dawkins) apareció hace unos meses en The Independent  y muestra a tres niñas de cuatro años, una sij, una musulmana y una cristiana, las tres haciendo de reyes magos en una obra de teatro en los EEUU. Fue utilizada por Richard Dawkins en una conferencia el año pasado para mostrar lo que él entiende como un abuso infantil: poner etiquetas a niños pequeños creando así una polarización en la forma en la que dichos niños van a percibir el mundo. “Sería ridículo”, dijo Dawkins, “leer a pie de foto al lado de los nombres de estas niñas etiquetas como ‘marxista’, ‘comunista’ o ‘anarquista’. Todo el mundo asumiría la necesidad de algún proceso mental que involucrara ciertas decisiones serias y personales basadas en el conocimiento de dichas filosofías para poder llegar a llamarte así. Sin embargo no ocurre así con etiquetas religiosas como ‘cristiano’, ‘musulmán’ o ‘sij’”.

En The Prophet, Kahlil Gibran nos habla de los niños:

“Tus hijos no son tus hijos. Son los hijos e hijas del anhelo que la Vida tiene por sí misma. Ellos llegan a través de vosotros, pero no de vosotros; y aunque ellos viven con vosotros no pertenecen a vosotros. Podéis darles vuestro amor pero no vuestros pensamientos, porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis dar cobijo a sus cuerpos pero no a sus almas, porque sus almas encuentran cobijo en la casa del mañana, que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en vuestros sueños. Podéis intentar ser como ellos pero no intentéis hacerles a ellos a vuestra imagen, porque la vida no va hacia atrás ni se preocupa con las cosas pasadas. Vosotros sois los arcos desde los que vuestros hijos, como flechas vivas, son lanzados. El arquero observa la marca en el camino del infinito, y El os dobla con Su fuerza para que Sus flechas vayan directas, precisas y lejanas. Dejad que cuando el arquero os doble sea para alegría; porque de la misma forma que el arquero ama las flechas que vuelan, así también ama al arco que permanece quieto”.

Dice el dicho: ‘De tal palo, tal astilla’. Y yo me pregunto, ¿debería ser así? No me refiero a que los hijos e hijas se parezcan fisicamente a los padres y madres (eso es lógico y normal), sino más bien a que tanto hijos como hijas tengan que vivir toda la vida intentando encontrar sus propias voces en medio de toda la sinfonía de voces que se han instalado en sus cabezas desde que eran niños. Sin duda, para muchos cristianos la única respuesta a esa pregunta es un rotundo SI. De hecho, muchos creen que cuanta más dificultad tengan los hijos para oir sus propias voces, mucho mejor; después de todo solo son voces inexpertas que nos saben bien cómo juzgar entre el bien y el mal. Y no están faltos de textos bíblicos por medio de los cuales son capaces de demostrar que los niños (como las mujeres y los esclavos) solo tienen una función en la familia, y esa es la de someterse y obedecer.

No soy yo el primero en mencionar que los padres ejercen una gran cantidad de control – consciente e inconsciente – sobre los hijos, control que muchas veces se transforma en diversas formas de opresión. Lo cierto es que el término ‘amor’ a menudo sirve para disfrazar muchas otras cosas. Los padres, se supone, aman a sus hijos como a ellos mismos, y a veces esta identificación constituye también la raiz del problema. Hay tal identificación, que muchos pierden la capacidad de expresar ese amor de tal forma que exista también la libertad que se otorga al que se ama. A menudo, el término ‘amar’ puede llegar a implicar también indoctrinar, poner ciertas expectaciones (normalmente, esperar que nuestros hijos e hijas se comporten como nosotros y consigan aquello que nosotros no conseguimos, o quizá sí), ejercer control, cohartar aquellos pensamientos que no se ajustan a los que nosotros sabemos correctos, evitar que cometan errores (o aquello que nosotros entendemos como errores), etcétera. A menudo, estos otros términos que se esconden detrás del verbo ‘amar’ ayudan a crear estructuras tremendamente poderosas de control, estructuras que resulta complicado superar, olvidar o derrumbar, y que complican la comunicación entre padres e hijos hasta el punto de imposibilitar toda conversación entre seres humanos en igualdad y libertad. Y donde no es posible la comunicación, no es posible el cambio.

Yo tengo una tendencia a pensar que por medio de la comunicación toda barrera puede ser derrumbada. Quizá me equivoque. Quizá en ocasiones esas barreras son imposibles de derrumbar, a menos, claro, que ocurra un milagro. Sin embargo, a veces el milagro no llega porque no se cree necesario. Al fin y al cabo, todos los amos creen siempre tener razón: ‘la experiencia es un grado’, se repite a menudo, como si eso diera licencia para ejercer todo tipo de control sobre otros. Y sin milagro, las familias se encuentran en la disyuntiva de aprender a amarse sin controlarse/someterse unos a otros. Y esta disyuntiva parece imposible de superar.

Quizá haya llegado el momento de reinterpretar nuestras relaciones familiares de un modo útil, no basándonos en textos ciegos que se usan con la única finalidad de seguir manteniendo los últimos atisbos de control que cada día vemos más amenazados, sino más bien haciendo justicia al poder del evangelio, un poder que descansa en la verdad, libertad, justicia y amor que debe predominar en nuestras relaciones. El apóstol Pablo no se cansa de repetir que el mayor don de todos, nuestro mayor potencial, se encuentra en la posibilidad que tenemos de amarnos unos a otros. Y esto coincide con el mayor y más importante mandamiento, según Jesús. Pero tengamos cuidado de no hacer de este término un nuevo disfraz para continuar sometiendo a otros. No hagamos una caricatura del amor que se nos demanda en nuestras relaciones. Quizá haya llegado el momento de dar un contenido real a nuestras relaciones familiares, de promover un contexto en el que todas las voces sean escuchadas de verdad, sin paternalismos (curioso e iluminador término).

Fuente: http://www.lupaprotestante.com/blogs/textoseideas/?p=135

Veredicto de los internautas en el concurso SPORE

 Veredicto de los internautas en el concurso SPORE 

viernes, 22 de agosto de 2008
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  De izquierda a derecha, el ganador Osc-Art, la colorista M2 (arriba), una inteligente Acar (abajo) y el mimético Herbicado. 

Ya tenemos vencedor de nuestro concurso SPORE, el divertido juego evolutivo de Electronic Arts ideado por Will Wright, al que entrevistamos este mes. Tras una reñida votación en la web, los internautas han elegido el bicho creado por Óscar Goñi Berruezo como nuestro embajador monstruoso. Los 10 finalistas recibirán un videojuego Spore, y el ganador un MacBook. 

¡Enhorabuena!

http://www.muyinteresante.es/tecno/veredicto-de-los-internautas-en-el-concurso-spore.html

El sexo de las lagartijas: Controversias sobre la evolución de la sexualidad de Ambrosio García Leal

El sexo de las lagartijas: Controversias sobre la evolución de la sexualidad de Ambrosio García Leal

25 de August, 2008

 

El sexo de las lagartijas (Tusquets Editores. ISBN: 978-84-8383-071-0. 17,00€. 214 páginas) de Ambrosio García Leal –el título, por cierto, recuerda a El sexo de los ángeles- es un nuevo título de la colección Metatemas de divulgación científica. Trata un tema muy interesante.

De la contraportada:

Como procedimiento reproductivo, el sexo parece una complicación innecesaria. ¿Por qué perder el tiempo en encontrar una pareja aceptable que, a su vez, lo encuentro aceptable a uno o una? En teoría, la selección natural debería apostar por la alternativa asexual, más rentable a corto plazo. Sin embargo, el sexo es la modalidad reproductiva mayoritaria en animales, plantas, hongos y otras formas de vida, por lo que cabe preguntarse cuál es la ventaja del sexo sobre la clonación asexual.

Ambrosio García Leal, después de examinar todas las propuestas de solución del problemas ofrecidas hasta ahora, expone la suya propia, basada en el principio de “independencia de la incertidumbre del entorno”, es decir, en la necesidad de adaptarse a un entorno impredecible. Sin embargo, no se queda ahí, y plantea un problema evolutivo distinto: la existencia de sexos diferenciados. En principio, nada impide que las especies sexuales estén constituidas por hermafroditas, pero en el mundo vivo el hermafroditismo es la excepción. La existencia de sexos, y en particular de dos sexos, es tan enigmática como el sexo mismo. ¿Por qué hay machos y hembras? Sobre esta y otras muchas cuestiones apasionantes arroja luz El sexo de las lagartijas

http://pjorge.com/2008/08/25/recibido-el-sexo-de-las-lagartijas-controversias-sobre-la-evolucion-de-la-sexualidad-de-ambrosio-garcia-leal/

El juego «Spore»: ¿Evolución o Diseño Inteligente (DI)?

El juego «Spore»: ¿Evolución o Diseño Inteligente (DI)?

David Coppedge

4 septiembre 2008 — «Spore» es un juego de ordenador muy esperado que acaba de salir. Los evolucionistas pretenden que se trata de un modelo de cómo evoluciona la vida, pero los proponentes del diseño inteligente lo consideran pura y simplemente como un juego de DI. ¿Quién tiene razón?

Carl Zimmer, periodista científico, se encuentra entre los que consideran que «Spore» cuenta en favor de Darwin. La entrada en su blog en Discover Magazine lleva a un artículo en el New York Times que exhibe una gran ilustración del Tiktaalik, el pez que pretendidamente evolucionó patas (6/04/2006). En «El juego evoluciona», Zimmer hace que biólogos evolutivos comenten sobre el juego. Las reseñas son positivas pero desiguales. Les gusta el juego, pero el Dr. Richard Prum comentaba: «El mecanismo está gravemente falseado». Es de suponer que no representa de manera precisa al mecanismo de selección natural actuando sobre mutaciones al azar. El juego solo toca algunos de los grandes aspectos de la biología evolutivo, proseguía diciendo Prum: ¿Cuál es el origen de la complejidad? ¿Y qué dependencia tiene la evolución respecto al azar? Sin embargo, cree que si ayuda a los jugadores a plantearse estas preguntas: «sería magnífico».

«Spore» ha sido escrito por Will Wright, autor del popular juego «SimCity» y sus derivados. Wright fue motivado por el trabajo de los biólogos evolutivos y por simulaciones anteriores como «Avida» (8/05/2003) y «Evarium». En «Spore», lo que quiere es «dar a los jugadores una experiencia de la vida y del universo a lo largo de miles de millones de años, desde criaturas microscópicas hasta civilizaciones interestelares». De modo que ha inventado un paisaje virtual que permite a los jugadores crear organismos que se aparean y evolucionan y afrontan lo inesperado. Persiste el interrogante: ¿Es esto evolución por azar y selección natural, o diseño inteligente?

El juego esquiva el problema del origen de la vida comenzando con esporas procedentes del espacio exterior. Luego los jugadores toman sus decisiones y dirección sobre lo que sucede:

El juego comienza con un meteorito que colisiona con un planeta,sembrando sus océanos con vida y materia orgánica. Los jugadorescontrolan un ser simple que engulle fragmentos de restos. Puedenescoger comer otros seres vivos o comer vegetación o ambas cosas. Al irse alimentando este ser y crecer, gana puntos de ADN, que el jugador puede usar para añadir miembros como colas para nadar o púas para su defensa. Una vez este ser ha aumentado suficientemente de tamaño y complejidad, está listo para su transición a la tierra.

En la tierra, los seres pueden desarrollar patas, alas y otros nuevos miembros. Y es en este momento que realmente brillan algunas de las características de «Spore». El equipo del Sr. Wright ha escrito un software que puede transformar rápidamente los seres en un infinito número de variedades, al ir los jugadores añadiendo miembros yalterando su tamaño, forma y posición.

En otras palabras, los jugadores no tienen que sentarse a esperar durante millones de años manteniendo una actitud no intervencionista: el juego pone el control en sus manos como en cámara lenta. ¿Es esto evolución? Además, desde luego que Wright no se lo tomaría a bien si alguien atribuyese su software a una combinación de azar con ley natural. Sin embargo, le parece que el equilibro entre cooperación y competición diseñado en el juego es lo que lleva a la emergencia de la complejidad en el ámbito natural.

Pero algunos evolucionistas han observado los puntos débiles en la pretensión de que el juego represente una evolución. Puede que se sientan preocupados de que los «defectos de diseño» (por así decirlo) puedan ser aprovechados por miembros de la comunidad del diseño inteligente. Por esto mismo, parecen deseosos de adelantarse y decir abiertamente que «Spore» no es como la «verdadera» evolución. Zimmer explicaba en la página 3:

Junto con las alabanzas de parte de científicos hacia «Spore», expresan su preocupación acerca de cómo el juego no concuerda con la evolución. En el mundo real, los nuevos rasgos evolucionan al surgir mutaciones y extenderse gradualmente a través de poblaciones enteras. Ganar puntos de ADN en «Spore» no funciona ni tan siquiera como una metáfora remota. «Espero que no lleve a la gente a confusión acerca de lo que es realmente la evolución»,decía Charles Ofria, científico informático en la Universidad Estatal de Michigan y uno de los creadores de «Avida».

«Spore» puede también inducir a error a los jugadores por la manera en que está planificado como una marcha unidimensional de progreso desde la vida unicelular hasta la inteligencia. La evolución es más como un árbol que una línea, donde las especies se ramifican en millones de direcciones. A veces las especies se vuelven más complejas, y a veces menos. Y a veces no cambian en absoluto. «No existe una flecha progresiva que domine la naturaleza», decía el Dr. Prum.

A pesar de estas advertencias, el Dr. [Thomas] Near [de Yale] expresa la esperanza de que «Spore» impulse a la gente a pensar acerca del proceso evolutivo. «Puede que esté totalmente alejado de cómo funciona la evolución, pero por mí parte preferiría mucho más tratar con un estudiante que me diga: “Vale, no tengo ningún problema acerca de la evolución; pienso en ella de la misma manera que pienso en la gravedad”. Si logra hacer esto, será magnífico».

Esto parece comportar que «Spore» no vale para convencer a los no creyentes en la evolución, sino sólo para reforzar las convicciones de los que ya «no tienen ningún problema acerca de la evolución».

Otro científico a quien le gustó «Spore» a pesar de sus fallos es Neil Shubin, el descubridor de Tiktaalik (6/04/2006) y autor de Your Inner Fish [El pez que llevas dentro] (16/01/2008). A él no le preocupan sus diferencias con respecto a la naturaleza. Es solamente un juego, le recordaba a todo el mundo. «No es idéntico a la naturaleza, pero es un mundo que evoluciona, que cambia, y donde los jugadores forman parte de estos procesos.» Shubin se sintió especialmente complacido con el Tiktaalik que él y Wright «diseñaron» en «Spore», si se perdona la expresión. Pero si los jugadores pueden diseñar miembros corporales y dirigir lo que sucede, ¿es realmente evolución?

Will Wright describe su juego con una curiosa metáfora. La llama «estiercol para la siembra de futuros científicos».

Como es de suponer que los futuros científicos son seres humanos, no plantas, es más bien repulsivo usar estiércol para ellos. Puede que Will Wright sea un inventor con gran ingenio como Wilbur Wright, pero en el ambiente implacable de un análisis crítico de la evolución, su invento no despegará. Y añadir una masa de aire caliente debajo viola las normas. No es sorprendente que a los evolucionistas les encante este juego. Viven en la Tierra de la Fantasía, donde Campanilla Dorada les ayuda a expresar sus deseos a una estrella, para que se cumplan todos sus sueños darwinistas. Les encantan los organismos digitales —consiguen con ellos lo que no consiguen con los verdaderos. Medran en un patio de recreo donde reina la imaginación. No quieren que los estudiantes aprendan sobre la evolución; quieren que vivan una experiencia con ella. Quieren que sus mentes emprendan el vuelo hacia unos míticos millones de años en los que, con el tiempo suficiente, suceden los milagros. Si quisieran realmente una simulación verdadera de la evolución, apagarían el ordenador y lo sacudirían durante un millón de años.

El observador sagaz ve diseño inteligente en todo esto (cp. 14/11/2006). Se necesitó DI para construir los circuitos electrónicos. Se necesitó DI para escribir el programa. Se precisa de DI para que los jugadores vayan dirigiendo los resultados siguiendo sus propios propósitos y planes. Y todos los complejos órganos —alas, pulmones y patas que «Spore» aporta bajo pedido— están apropiadamente prediseñados en módulos de software. Para simular de verdad el escenario darwinista, se debería quitar las manos del jugador de los controles y echar unas cuantas mutaciones al azar en el código de vez en cuando.

La concesión de premios como «puntos de ADN» a organismos falsos desenmascara el bombo publicitario de que de alguna forma «Spore» representa la evolución. En la naturaleza, ¿quién galardona a nadie? La supervivencia no es un galardón. El último hombre que queda en pie no va a ser necesariamente galardonado con un par de alas. El problema reside en el origen de funciones novedosas. Wright diseñó un algoritmo evolutivo para resolver el problema, pero esto presupone un propósito y una dirección que la naturaleza misma no puede proporcionar. Tal como demostró Dembski enNo Free Lunch, ningún algoritmo evolutivo, cuando carece de información adicional, es superior a una búsqueda ciega. La concesión de premios para ayudar a la evolución representa la inserción de información auxiliar en el sistema —una manera de hacer trampa. Con diestras analogías y un razonamiento matemático riguroso, Dembski reduce todos los algoritmos evolutivos a búsqueda ciega, y luego demuestra matemáticamente que conseguir información compleja especificada al nivel de complejidad de la vida mediante búsqueda ciega es menos probable que el límite universal de probabilidad de una probabilidad entre 10-150 —es decir, nunca sucederá.

Los evolucionistas caen en un autoengaño al aceptar que este juego tiene nada que ver con la teoría de la evolución. Luego engañan a jugadores y a estudiantes de una manera bien literal, al seducirles a «pensar en el proceso evolutivo» con un juego que está literalmente saturado de especificaciones de diseño inteligente. Esto constituye otro ejemplo de la táctica de la «mentira útil» con la que, por usar la metáfora del mismo Wright, el inventor del juego, se extiende el fertilizante evolucionista como semillero de incautos (p. ej., 29/06/2007).

Los que han llegado a un estado mental vegetativo de irreflexión podrán disfrutar con este fertilizante. Pero los futuros científicos necesitan alimento nutritivo, ejercicio, un razonamiento bien fundado, ética y una educación válida acerca del mundo real —no esta clase de fertilizante.


Fuente: Creation·Evolution Headlines – Spore Game: Evolution or ID?4/09/2008

 

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris –www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 –www.sedin.org


Publicado por Santiago Escuain para Boletín de SEDIN el 9/05/2008 04:57:00 PM

Un nuevo estudio revela que en la Luna hay mucha más agua de lo que se pensaba

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Un nuevo estudio revela que en la Luna hay mucha más agua de lo que se pensaba

Los investigadores encontraron que, contrariamente a lo estimado con anterioridad, el agua no se evaporó por completo en los eventos violentos que formaron la Luna. El nuevo estudio sugiere que el agua viene de su interior y que llegó a la superficie a través de las erupciones volcánicas durante tres mil millones de años. El hallazgo cuestiona algunos aspectos críticos de la teoría del “impacto gigante” en la formación de la Luna, y puede tener implicaciones para el origen de los posibles depósitos de agua en los polos lunares.

05 Sep 2008 | LA FLECHA, AGENCIAS

Se cree que la Luna se formó cuando un cuerpo del tamaño de Marte chocó con la Tierra hace unos 4.500 millones de años. Este impacto gigante derritió ambos objetos y situó cascotes fundidos en orbita alrededor de la Tierra, algunos de los cuales se unieron para formar la Luna. En este escenario, el calor del impacto gigante habría vaporizado los elementos ligeros. 

Durante los últimos cuarenta años, se han sucedido esfuerzos significativos para determinar el volumen y el origen de los contenidos volátiles en las muestras lunares. Hay evidencias fiables de que el interior de la Luna contiene azufre, cloro, flúor y carbono. Pero la evidencia de agua nativa ha sido difícil de encontrar, lo cual concuerda con la idea generalmente aceptada de que la Luna está seca.

El equipo de investigación, con científicos de la Universidad Brown, el Instituto Carnegie para la Ciencia, y la Universidad Case Western Reserve, aprovechó unos nuevos métodos de análisis de muestras lunares con el objetivo de tratar de detectar cantidades pequeñísimas de agua.

Erik Hauri, coautor del estudio, del Departamento de Magnetismo Terrestre del Instituto Carnegie, desarrolló estas nuevas técnicas, que permiten detectar cantidades sumamente pequeñas de agua en vidrios y minerales. Estos avances técnicos fueron hechos en colaboración con ingenieros de la compañía Cameca Instruments, de Francia.

Durante las últimas cuatro décadas, el límite de detección de agua en las muestras lunares era, en el mejor de los casos, de unas 50 partes por millón (ppm). La nueva técnica detecta cantidades tan pequeñas como 5 ppm de agua. Los investigadores realmente se sorprendieron al encontrar mucha más agua en estas diminutas cuentas de vidrio, hasta 46 ppm.

Una cuenta de vidrio sirvió para reconstruir los hechos. Los investigadores encontraron que las sustancias volátiles habían disminuido desde el centro de la diminuta esfera hasta su borde, una diferencia que indica que alrededor del 95 por ciento del agua se había perdido.

Los investigadores calcularon que originalmente había alrededor de 750 ppm de agua en el magma en el momento de la erupción. Dado que se pensaba que la Luna estaba deshidratada por completo, esto es un enorme salto sobre las estimaciones anteriores. Hace pensar en la intrigante posibilidad de que el interior de la Luna hubiera albergado tanta agua como el manto superior de la Tierra.

http://www.laflecha.net/canales/ciencia/un-nuevo-estudio-revela-que-en-la-luna-hay-mucha-mas-agua-de-lo-que-se-pensaba?_xm=newsletter

El verdadero origen de los primeros pobladores de Groenlandia

descubrimiento

El verdadero origen de los primeros pobladores de Groenlandia

Descubiertas formalmente por el danés Vitus Bering en 1741, las Islas Aleutianas incluyen hoy unas 300 islas que abarcan 1.900 kilómetros desde Alaska en EE.UU., hasta la península de Kamchatka en Rusia.

25 Jul 2008 | LA FLECHA, AGENCIAS

Los inmigrantes debieron cruzar desde las Islas Aleutianas a Alaska y Canadá, y de allí se trasladaron a Groenlandia. Siempre se ha sabido que los primeros inmigrantes vinieron a Groenlandia hace aproximadamente 4.500 años, porque han sido halladas herramientas de esa época. Pero lo que no se sabía era que probablemente vinieron a través de las Islas Aleutianas, lo cual muestra ahora esta nueva investigación basada en el ADN. 

Un mechón de pelo encontrado en el noroeste de Groenlandia, bien conservado después de 4.000 años preservado en un suelo rico en permafrost, fue analizado para extraer datos reveladores de las mitocondrias de sus células. Las mitocondrias son comparables a centrales de suministro de energía, y permiten rastrear hacia el pasado la línea materna en la historia genética de una población o especie. Resultan apropiadas para el estudio comparativo de ADN de mamíferos, incluyendo a los humanos.

El equipo de Willerslev cotejó después los resultados del análisis del pelo groenlandés con el contenido de un banco de datos internacional de ADN, y en éste aparecieron las citadas coincidencias genéticas apuntando a la parte oriental de Siberia y las Islas Aleutianas, que están pobladas por un grupotambién presente en otros lugares de la zona del Ártico.

Otro hallazgo interesante es que no hay conexión alguna entre esta masa de ADN y la inmigración más reciente a Groenlandia, la cultura Thule, los antepasados de los Inuit groenlandeses modernos.

http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/el-verdadero-origen-de-los-primeros-pobladores-de-groenlandia

Como iniciar la vida cristiana

Mi crecimiento espiritual- marzo 2009
Como iniciar la vida cristiana

Para escuchar este artículo en formato mp3 favor de ir a este enlace


Artículo escrito por: Daniel Kendal

Estimado(a) Lector/a:

“….Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.  No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (Marcos 2:17)   Una persona que cree que está bien espiritualmente no busca ayuda.   Pero el enfermo, él que reconoce su pecado busca ayuda, la sanidad que ofrece Cristo Jesús.  El primer paso hacia la vida Cristiana es reconocer que es pecador perdido y tiene necesidad de un Salvador que le puede rescatar de su vida pecaminosa.  Este cambio que resulta es una vida auténticamente Cristiana.

Cristo se identificó con el mensaje de Juan que fue un mensaje de arrepentimiento.  (Marcos 1:4)  Cristo pidió ser bautizado por Juan el Bautista y después de su bautismo Él comenzó su ministerio con el mensaje de arrepentimiento y fe.  (Marcos 1:15)  Cuando la Biblia habla del arrepentimiento está hablando de un cambio de mente y corazón.  Es un cambio en su actitud hacia su pecado, hacia su necesidad espiritual, y hacia Jesucristo.  Sin este cambio de actitud uno no puede ver la importancia de tener la vida espiritual de Cristo para cambiar su vida.

El segundo paso hacia la vida Cristiana es el de poner su fe en Cristo Jesús para recibir el perdón de sus pecados y recibir la vida espiritual que solo Él puede dar.  Él promete vida eterna a los que creen en Él (Juan 3:16), y declara que el hombre puede llegar a Dios solamente por medio de Él.  (Juan 14:6)  También Cristo dice que él que no cree en Él no puede ver la vida.  (Juan 3:36)

Es claro que tú tienes que tomar dos pasos para poder iniciar una vida Cristiana.  El primero es arrepentirse (cambiar tu actitud) para ver tu necesidad de un Salvador que puede salvarte de tu pecado.  El segundo paso es creer en Cristo (depositar tu fe en Él) para recibir el perdón de tus pecados y obtener una vida espiritual que incluye la vida eterna. ¿Has tomado estos dos pasos indispensables para poder iniciar la vida Cristiana?Si no lo has hecho hazlo hoy mismo tomando la exhortación del apóstol Pablo, “que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios.”  (Hechos 26:20)

Seamos fieles arrepintiéndonos de corazón y confiando en Cristo,

Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com


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Si tiene alguna duda o comentario, favor de escribirnos a: info@ObreroFiel.com

Transfiguración, lo que Cristo es

Transfiguración, lo que Cristo es

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Cipriano Sánchez LC

La Transfiguración del Señor es particularmente importante para nosotros por lo que viene a significar. Por una parte, significa lo que Cristo es; Cristo que se manifiesta como lo que Él es ante sus discípulos: como Hijo de Dios. Pero,además, tiene para nosotros un significado muy importante, porque viene a indicar lo que somos nosotros, a lo que estamos llamados, cuál es nuestra vocación.

Cuando Pedro ve a Cristo transfigurado, resplandeciente como el sol, con sus vestiduras blancas como la nieve, lo que está viendo no es simplemente a Cristo, sino que, de alguna manera, se está viendo a sí mismo y a todos nosotros. Lo que San Pedro ve es el estado en el cual nosotros gloriosos viviremos por la eternidad.

Es un misterio el hecho de que nosotros vayamos a encontrarnos en la eternidad en cuerpo y alma. Y Cristo, con su verdadera humanidad, viene a darnos la explicación de este misterio. Cristo se convierte, por así decir, en la garantía, en la certeza de que, efectivamente, nuestra persona humana no desaparece, de que nuestro ser, nuestra identidad tal y como somos, no se acaba.

Está muy dentro del corazón del hombre el anhelo de felicidad, el anhelo de plenitud. Muchas de las cosas que hacemos, las hacemos precisamente para ser felices. Yo me pregunto si habremos pensado alguna vez que nuestra felicidad está unida a Jesucristo; más aún, que la Transfiguración de Cristo es una manifestación de la verdadera felicidad.

Si de alguna manera nosotros quisiéramos entender esta unión, podríamos tomar el Evangelio y considerar algunos de los aspectos que nos deja entrever. En primer lugar, la felicidad es tener a Cristo en el corazón como el único que llena el alma, como el único que da explicación a todas las obscuridades, como dice Pedro: “¡Qué bueno es estar aquí contigo!”. Pero, al mismo tiempo, tener a Cristo como el único que potencia al máximo nuestra felicidad.

Las personas humanas a veces pretendemos ser felices por nosotros mismos, con nosotros mismos, pero acabamos dándonos cuenta de que eso no se puede. Cuántas veces hay amarguras tremendas en nuestros corazones, cuántas veces hay pozos de tristeza que uno puede tocar cuando va caminando por la vida.

¿Sabemos nosotros llenar esos pozos de tristeza, de amargura o de ceguera con la auténtica felicidad, que es Cristo? Cuando tenemos en nuestra alma una decepción, un problema, una lucha, una inquietud, una frustración, ¿sabemos auténticamente meter a Jesucristo dentro de nuestro corazón diciéndole: «¡Qué bueno es estar aquí!»?

Hay una segunda parte de la felicidad, la cual se ve simbolizada en la presencia de Moisés y de Elías. Moisés y Elías, para la mentalidad judía, no son simplemente dos personaje históricos, sino que representan el primero la Ley, y el segundo a los Profetas. Ellos nos hablan de la plenitud que es Cristo como Palabra de Dios, como manifestación y revelación del Señor a su pueblo. La plenitud es parte de la felicidad. Cuando uno se siente triste es porque algo falta, es porque no tiene algo. Cuando una persona nos entristece, en el fondo, no es por otra cosa sino porque nos quitó algo de nuestro corazón y de nuestra alma. Cuando una persona nos defrauda y nos causa tristeza, es porque no nos dio todo lo que nosotros esperábamos que nos diera. Cuando una situación nos pone tristes o cuando pensamos en alguien y nos entristecemos es porque hay siempre una ausencia; no hay plenitud.

La Transfiguración del Señor nos habla de la plenitud, nos habla de que no existen carencias, de que no existen limitaciones, de que no existen ausencias. Cuántas veces las ausencias de los seres queridos son tremendos motivos de tristeza y de pena. Ausencias físicas unas veces, ausencias espirituales otras; ausencias producidas por una distancia que hay en kilómetros medibles, o ausencias producidas por una distancia afectiva.

Aprendamos a compartir con Cristo todo lo que Él ha venido a hacer a este mundo. El saber ofrecernos, ser capaces de entregarnos a nuestro Señor cada día para resucitar con Él cada día. “Si con Él morimos —dice San Pablo— resucitaremos con Él. Si con Él sufrimos, gozaremos con Él”. La Transfiguración viene a significar, de una forma muy particular, nuestra unión con Cristo.

Ojalá que en este día no nos quedemos simplemente a ver la Transfiguración como un milagro más, tal vez un poquito más espectacular por parte de Cristo, sino que, viendo a Cristo Transfigurado, nos demos cuenta de que ésa es nuestra identidad, de que ahí está nuestra felicidad. Una felicidad que vamos a ser capaces de tener sola y únicamente a través de la comunión con los demás, a través de la comunión con Dios. Una felicidad que no va a significar otra cosa sino la plenitud absoluta de Dios y de todo lo que nosotros somos en nuestra vida; una felicidad a la que vamos a llegar a través de ese estar con Cristo todos los días, muriendo con Él, resucitando con Él, identificándonos con Él en todas las cosas que hagamos.

Pidamos para nosotros la gracia de identificarnos con Cristo como fuente de felicidad. Pidámosla también para los que están dentro de nuestro corazón y para aquellas personas que no son capaces de encontrar que estar con Cristo es lo mejor que un hombre o que una mujer pueden tener en su vida.

 P. Cipriano Sánchez LC

Una inundación separó Gran Bretaña de Europa

Un millón de metros cúbicos por segundo

Una inundación separó Gran Bretaña de Europa

Una de las inundaciones más vastas de la historia cortó una franja de tierra que unía lo que ahora es Gran Bretaña y Francia y las separó para siempre, según un estudio nuevo.

21 Jul 2007 | AFP

Gran Bretaña se separó de Europa continental hace centenares de millones de años debido a una inundación catastrófica ocasionada por el hundimiento de una presa natural que retenía un lago de montaña, según un estudio publicado esta semana en la revista Nature.Al analizar un mapa en tres dimensiones del canal de la Mancha, un grupo de investigadores del Imperial College de Londres constató en el fondo del mar la presencia de un valle gigantesco, de decenas de kilómetros de largo y de unos 50 metros de profundidad. 

Gracias a la utilización de sónares, el equipo detectó varios elementos que sugieren que se produjo una erosión de envergadura causada por el paso brutal de una enorme cantidad de agua. Antaño, al norte de lo que ahora es el canal de la Mancha y representa la parte meridional del mar del Norte, había un lago alimentado por las corrientes del Rhin y del Támesis que estaba retenido por una presa natural conocida bajo el nombre de Weal-Artois.

Su ruptura, que se habría producido hace entre 450.000 y 200.000 de años, habría provocado durante varios meses el flujo de grandes cantidades de agua, estimadas en un millón de metros cúbicos por segundo, según el estudio. Este torrente colosal habría inundado toda una región y modificado la red de ríos de la zona, como el Rhin y el Támesis, según los investigadores.

Por otro lado, la migración de poblaciones humanas hacia Europa se habría visto dificultada por este fenómeno, que habría creado una barrera infranqueable que explicaría por qué el hombre no había llegado a Inglaterrahace 100.000 años.

“Este acontecimiento histórico permite explicar las razones que llevaron a Gran Bretaña a ser una isla y por qué la primera ocupación de Inglaterra cejó brutalmente durante cerca de 120.000 años”, según uno de los responsables del estudio, Sanjeev Gupta.

http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/una-inundacion-separo-gran-bretana-de-europa

ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA GEOLOGÍA

ALGUNAS RESEÑAS HISTÓRICAS ACERCA DE LA GEOLOGÍA

DESCARGAR ( resenas.doc )

La naturaleza de nuestro planeta (sus materiales y procesos) ha sido objeto de estudio durante siglos. Los escritos sobre temas como los fósiles, las gemas, los terremotos y los volcanes se remontan a los griegos, hace mas de 2.300 años.

Sin duda, el filósofo griego mas influyente fue Aristóteles, pero, por desgracia, sus explicaciones sobre la naturaleza del mundo no se basaron en observaciones y experimentos sagaces. Antes bien, fueron opiniones arbitrarias, y, aunque ésta pudieran ser adecuadas para su época, por desgracia se las siguió aceptando durante muchos siglos (aún a lo largo de toda la Edad Media), impidiendo así la elaboración de explicaciones mas racionales. 

A mediados del siglo XVI, James Ussher, arzobispo anglicano de Armagh, primado de Irlanda, publicó un importante trabajo que tuvo influencias inmediatas y profundas. Reputado estudioso de la Biblia, Ussher construyó una cronología de la historia humana y de la Tierra en la que determinó que la Tierra tenía solo unos pocos millares de años, ya que había sido creada en el 4.004 a.C. El tratado de Ussher consiguió aceptación generalizada entre los líderes científicos y religiosos de Europa, y su cronología acabó figurando impresa en los márgenes de la misma Biblia.
Catastrofismo

Durante los siglos XVII y XVIII la doctrina del catastrofismo influyó con gran fuerza en el pensamiento sobre la dinámica de la Tierra. Dicho brevemente, los catastrofistas creían que los paisajes de la Tierra habían sido formados inicialmente por grandes catástrofes. Por ejemplo, las montañas o los cañones, cuya formación hoy sabemos que requiere mucho tiempo, se explicaban como si fueran el resultado de desastres súbitos y, a menudo, a escala planetaria, producidos por causas desconocidas que ya no actúan. Esta filosofía era un intento por encajar la velocidad de los procesos terrestres con las ideas entonces reinantes sobre la antigüedad de la Tierra.

La relación entre el catastrofismo y la edad de la Tierra se puede resumir como sigue: Que la Tierra había sufrido grandes y extraordinarios cambios durante su oscuro pasado era claramente evidente para cualquier ojo inquisitivo; pero, concentrar esos cambios en unos pocos y breves milenios precisaba una filosofía hecha a medida, una filosofía cuya base era el cambio súbito y violento*.
Uniformismo y nacimiento de la Geología moderna
Los años finales del siglo XVII suelen considerarse como el comienzo de la geología moderna, pues fue durante esta época cuando James Hutton, físico y terrateniente escocés, publico su Theory of the Earth (Teoría de la Tierra). En su trabajo, Hutton estableció un principio que acabó por conocerse como la doctrina del uniformismo. El uniformismo establece simplemente que las leyes físicas, químicas y biológicas que actúan hoy, lo han hecho también en el pasado geológico. Esto significa que las fuerzas y los procesos que en la actualidad observamos que dan forma a nuestro planeta, actuaron también en el pasado. Por tanto, para comprender las rocas antiguas, debemos entender primero los procesos petrogenéticos y sus resultados en la actualidad. Esta idea, que es un principio fundamental de la geología moderna. suele expresarse diciendo que “el presente es la clave del pasado”.

Antes de la Theory of the Earth de Hutton, nadie había demostrado de manera eficaz que los procesos geológicos se producía lo largo de períodos extremadamente largos. Sin embargo, Hutton sostuvo con persuasión que fuerzas que parecen pequeñas producen, a lo largo de lapsos prolongados de tiempo, efectos exactamente igual de grandes que los derivados de acontecimientos catastróficos súbitos. A diferencia de sus predecesores, Hutton citó con sumo cuidado observaciones verificables para apoyar sus ideas. Por ejemplo, cuando sostenía que las montañas eran esculpidas y, en última instancia, destruidas por la meteorización y la acción de las aguas superficiales, y que sus restos eran llevados a los océanos por procesos observables, Hutton dice: “Tenemos una cadena de hechos que demuestran claramente (…) que los materiales de las montañas destruidas han viajado a través de los ríos”; y además: “No hay un solo paso en toda esta sucesión de acontecimientos (…) que no se perciba de verdad”. Este pensamiento suyo lo resume planteando una pregunta y proporcionando inmediatamente la respuesta siguientes: “¿Que mas podemos necesitar ? ¡Nada, salvo tiempo! “.

El estilo literario de Hutton era pesado y difícil, de manera que su obra no se entendía con facilidad y no se leyó demasiado. Sin embargo, eso empezó a cambiar en 1802, cuando el amigo y colega de Hutton, John Playfair, publicó Illustrations of the Huttonian Theory (Ilustraciones de la teoíia de Hutton), un volúmen en el que presentaba las ideas de Hutton de una forma mucho mas clara y atractiva.

El siguiente pasaje de la obra de Playfair, que es una exposición nueva del principio básico de Hutton, ilustra este estilo: Entre todas las revoluciones del Globo, la economía de la naturaleza se ha mantenido uniforme y sus leyes son lo único que ha resistido al movimiento general. Los ríos y las rocas, los mares y los continentes han cambiado en todas sus partes; pero las leyes que dirigen esos cambios y las reglas a las que están sujetas, se han mantenido invariablemente idénticas.

Pero, y aunque el libro de Playfair dio ímpetu a las ideas de Hutton y ayudó a la causa de la geología moderna, es al geólogo inglés Sir Charles Lyell (Figura 1.1) al que se Ie reconoce el mérito de haber divulgado los principios básicos de la geología moderna. Entre 1830 y 1872, vieron la luz once ediciones de su gran obra, Principles of Geology (Principios de Geología). Como era costumbre en aquellos días, el libro de Lyell tenía un subtítulo bastante largo que destacaba el tema principal de la obra: Que son un intento de explicar los cambios anteriores de la superficie de la tierra, por referencia a causas que están ahora en funcionamiento.

Lyell fue capaz de demostrar de manera mas convincente que sus predecesores que los procesos geológicos observados hoy podían haber operado en el pasado. De esta manera, aunque la doctrina del uniformismo no tuvo su origen en Lyell, un hecho que el reconoció abiertamente, consiguió su divulgación para la sociedad en general con mucho mas éxito.

En nuestros días, los principios básicos del uniformismo son tan viables como en época de Lyell. De hecho, nos damos cuenta con mas fuerza que nunca de que el presente nos permite una percepción del pasado y que las leyes físicas, químicas y biológicas que gobiernan los procesos geológicos se mantienen invariables a lo largo del tiempo. Sin embargo, también entendemos que esta doctrina no debería tomarse demasiado al pie de la letra. Cuando se dice que en el pasado los procesos geológicos fueron los mismos que los que operan en la actualidad, no se pretende sugerir que tuvieran siempre la misma importancia relativa o que actuarán precisamente a la misma velocidad. Aunque han prevalecido los mismos procesos a lo largo del tiempo, es indudable que sus velocidades han variado*.

*Debe destacarse que durante el período inicial de formación de la Tierra, cuando nuestro planeta era muy diferente del actual, actuaban algunos procesos que hoy ya no son operativos.

La aceptación del uniformismo significó la aceptación de una historia muy larga para la Tierra. Aunque los procesos varían en su intensidad, siguen tardando mucho en crear y destruir los principales accidentes geográficos del paisaje.

En lo referente a la naturaleza en continuo cambio de la Tierra a través de grandes períodos de tiempo, James Hutton hizo una afirmación que se convertiría en una cita clásica. En la conclusión de su famoso artículo publicado en 1788 en las Transations of the Royal Society of Edingburgh, afirmó: “Por consiguiente, el resultado de nuestra presente investigación es que no encontramos vestigios de un principio; ni perspectivas de un fin”. 

En síntesis, se puede sostener que la interpretación de los eventos de la historia de la Tierra 
se basa en la doctrina del uniformismo, que asume que la química y física que operan 
hoy día, han operado igual a través de todos los tiempos. Por ej.: la atracción entre dos cuerpos, por causa de la gravedad , ha ocurrido en el pasado igual a como sucede hoy día (el agua de un río ha escurrido siempre desde la montaña hacia el mar); el oxígeno y el hidrógeno se han combinado en el pasado para formar agua, bajo las mismas condiciones que lo hacen hoy día; todas las acciones químicas y físicas y reacciones que ocurren hoy, se han producido igualmente en el pasado bajo las mismas circunstancias que en el presente, produciendo 100 o 150 millones de años atrás, eventos similares a los que hoy observamos. 

http://www.educarchile.cl/autoaprendizaje/tierra/modulo1/clase1/texto/resena.htm

Científicos y teólogos dan “un paso adelante” para conciliar a Dios y Darwin

8/3/2009 Edición Impresa RELIGIÓN

Científicos y teólogos dan “un paso adelante” para conciliar a Dios y Darwin

ROSSEND DOMÈNECH
ROMA

“Hemos dado un paso adelante, modesto pero real, aunque se trata de un camino de subida”. El jesuita Marc Leclerq cerró ayer con estas palabras la conferencia internacional celebrada en Roma y propiciada por el Vaticano, en la que unos 50 científicos, filósofos y teólogos de fama mundial debatieron sobre el origen del mundo. El encuentro coincidió con los 200 años del nacimiento de Darwin, padre de la teoría evolutiva, que según algunos comportaría la negación de un Creador. Los especialistas confrontaron sus conocimientos en una cumbre por primera vez en la historia de la Iglesia católica, después de desaguisados como el de Galileo Galilei.
El teólogo francés Jean-Marie Maldamé resumió que “la acción de la naturaleza y la de Dios pueden coexistir“, que no hay que plantearse “si Dios interviene en cada paso que da la naturaleza” ni tampoco “recurrir a dios para tapar los vacíos de la ciencia. “Se puede decir que un violín produce música, pero también que es el músico quien la produce”, dijo Maldamé retratando la “coexistencia” entre un mundo surgido a partir de la evolución y un mundo al que un dios habría dado el primer impulso poniéndolo en marcha. “Hay distintos niveles de estudio“, dijeron varios oradores, defendiendo que “la naturaleza y el hombre no se pueden reducir a una sola dimensión la de la ciencia, sino que hay otras“. “Lo más difícil no es contrastarnos ni caminar paralelos, sino entrecruzar nuestros caminos“, reconoció Leclerq. A un militante creacionista que desafió a los conferenciantes en un debate, le quitaron el micrófono, diciéndole: “¡Aquí hablan sólo los evolucionistas!“.

FUNDAMENTALISMO
Hemos escuchado posiciones dogmáticas de ambos lados y los fundamentalismos hacen daño“, reconoció a este diario el oncólogo catalán Jordi Iglesias. Según él, “se ha tratado de un paso importante“, aunque será necesario “encontrar un lenguaje común“, porque la conferencia evidenció que una misma palabra tiene significados diferentes según los especialistas o, al revés, un concepto se expresa con palabras distintas. “La conferencia supone un gran cambio de la Iglesia, porque se da por aceptada la evolución, al tiempo que defiende que Dios no es objeto de estudio de la ciencia“, añadió el teólogo catalán Antoni Matabosch, que puntualizó: “La ciencia verdadera no debe ser probada por la filosofía o la teología. Si en el pasado ha habido choques entre ambas, es porque se pasaron de sus competencias“.

Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=593215&idseccio_PK=1021&h=090308

Así se busca una Tierra

8/3/2009 Edición Impresa LA EXPLORACIÓN DEL ESPACIO

Así se busca una Tierra

  1. • Científicos españoles participarán en el análisis de las 170.000 estrellas observadas por la sonda ‘Kepler’
  2. • El objetivo es determinar cuáles son los sistemas solares más atractivos
Lanzamiento de la sonda Kepler.
Lanzamiento de la sonda Kepler.
ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA

Los astrofísicos se muestran convencidos de que las observaciones realizadas por la sonda Kepler permitirán detectar miles de planetas que orbitan alrededor de lejanas estrellas, pero únicamente unos pocos compartirán las características que permitieron el surgimiento de la vida en la Tierra: el tamaño adecuado, en el lugar adecuado y en la combinación planetaria adecuada. Aunque cada vez es más evidente que el Universo está lleno de sistemas planetarios, intentar localizar otra Tierra es lo mismo que buscar una aguja en un pajar. Según las previsiones, Kepler observará durante tres años unas 170.000 estrellas. Son millones y millones de datos.
Decidir cuáles son los soles más interesantes dependerá en gran medida de lo que decidan un puñado de científicos europeos especialistas en astrosismología, una técnica de análisis de ondas sónicas que permite conocer qué está sucediendo debajo de la superficie de los astros. Un peso notable lo aportan tres centros españoles: el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y la Universidad de Valencia (UV). En total, 200 investigadores de 50 instituciones trabajan en el consorcio dedicado al análisis de los datos, llamado en siglas KASC, que coordina la Universidad de Aarhus (Dinamarca). Unas 1.100 estrellas tendrán el privilegio de ser analizadas al detalle.
El ejemplo de funcionamiento recuerda a los eclipses. Primero, las observaciones de Kepler detectan que la intensidad de una estrella sube y baja. “La alerta se activa. Los cambios en la luz que nos llegan son síntoma de un posible tránsito”, resume desde Granada el astrofísico Andrés Moya, del IAA-
CSIC. Un tránsito significa que un planeta acaba de pasar por delante de la estrella, pero poco más. Unos 60 de los aproximadamente 310 planetas extrasolares descubiertos hasta ahora han sido localizados y confirmados por este método.
Ahora es preciso un segundo paso. “Sabemos que hay un planeta, que obviamente es un hecho relevante, pero aún no sabemos nada de él –prosigue–. Para ello necesitamos descifrar cómo es la estrella”. Se trata siempre de datos relativos: por ejemplo, si no conocemos el tamaño de una estrella, no podremos conocer cómo es su planeta. Así que la NASA decide enviar los datos captados a KASC, donde están los mejores expertos mundiales en análisis de estrellas mediante astrosismología. La experiencia acumulada con una misión anterior, llamada Corot, ha sido fundamental. Los científicos han desarrollado programas informáticos que permiten inferir cómo son los astros, su composición química y su tasa de rotación, entre otros factores, en función de las oscilaciones de la luz. Kepler tiene un telescopio extraordinariamente sensible para observar esos cambios.
“Hay muchas estrellas, pero nuestra lógica nos indica que las más atractivas son las más parecidas al Sol –insiste Moya–. Cuanto mayores son, más despreciables”. En este sentido, los investigadores del consorcio KASC han seleccionado 500 posibles estrellas, supuestamente sin planetas, para hacer estudios de física estelar pura. “Queremos definir métodos para calcular la edad de las estrellas, para comprender su evolución y determinar si nuestro Sol es un tipo de estrella típica, muy abundante”, concluye.

Cómo cambiará la Tierra a fin de siglo

Cambio climático / Energía y alimentos, dos temas cruciales

Cómo cambiará la Tierra a fin de siglo

El aumento global de la temperatura provocará el crecimiento de los desiertos y las tormentas, y hará subir el nivel de los océanos

Domingo 8 de marzo de 2009 | Publicado en Lanacion.com

Cómo cambiará la Tierra a fin de sigloLa Tierra hoy, según una imagen satelital Foto: Archivo   /   NASA

 

Gaia Vince
New Scientist

LONDRES.- Caimanes en las costas inglesas, un gran desierto en Brasil; las míticas ciudades de Saigón, Nueva Orleáns, Venecia y Bombay, perdidas, y el 90% de la humanidad desaparecida. Bienvenido a un mundo 4°C más cálido.

Nadie quiere este futuro, pero puede llegar a suceder. Si nuestros esfuerzos por controlar las emisiones de gases responsables del efecto invernadero fallan o si los mecanismos climáticos planetarios hacen aumentar la temperatura, algunos científicos y economistas están considerando no sólo cómo podrá ser el mundo del futuro, sino también cómo podría subsistir la siempre creciente población humana.

Sobrevivir con la cantidad actual de seres humanos, o incluso aumentarla, será posible, pero sólo si empezamos a cooperar como especie para reorganizar radicalmente nuestro mundo.

La buena noticia es que la supervivencia de la humanidad en sí misma no es un problema por considerar: la especie continuaría incluso si sólo un par de cientos de individuos se mantienen con vida. Pero para mantener con vida la población mundial, de alrededor de 7000 millones de personas, se requerirá una gran planificación.

Irreconocible Un calentamiento promedio del globo de 4°C tornaría al mundo irreconocible. De hecho, la actividad humana tuvo y tiene un impacto tan grande que hay quienes propusieron describir el período que comenzó en el siglo XVIII como una nueva era geológica marcada por la actividad humana. “Se puede considerar como el Antropoceno”, opina el ganador del premio Nobel y químico de la atmósfera Paul Crutzen, del Instituto Max Planck, Alemania.

Que la temperatura aumente 4°C es muy posible. El informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés) de 2007, cuyas conclusiones se consideran conservadoras, predijo un aumento de entre 2° y 6°4C para este siglo. Y en agosto de 2008, Bob Waston, anterior presidente del IPCC, advirtió que el mundo debería trabajar en estrategias para “prepararnos para un calentamiento de 4°C”. Según los modelos, podríamos encontrarnos con un aumento como ése para 2100. Algunos científicos creen que llegarían en 2050.

Si esto sucediera, las consecuencias para la vida en la Tierra serían tan terribles que muchos de los científicos contactados para hacer este artículo prefirieron no contemplarlas, y sólo opinaron que debemos concentrarnos en reducir las emisiones a un nivel en que tal aumento de temperatura sólo tenga lugar en nuestras pesadillas.

La última vez que el mundo experimentó un aumento de la temperatura de estas magnitudes fue hace 55 millones de años. En ese entonces, las culpables fueron las grandes áreas de metano congelado y químicamente aprisionado, que se liberaron del océano profundo en ráfagas explosivas que llenaron la atmósfera con alrededor de 5 gigatones de carbono.

Esto hizo que la temperatura aumentara unos 5 o 6°C: selvas tropicales aparecieron en las regiones polares libres de hielo, y los océanos se volvieron tan ácidos a causa del dióxido de carbono que hubo una gran reducción de la vida acuática. Los mares subieron hasta 100 metros por sobre el nivel actual y el desierto se extendía desde el sur de Africa hasta Europa.

Si bien los cambios exactos dependerán de cuán rápido se produzca el aumento de la temperatura y cuánto hielo polar se derrita, podemos esperar que se desarrolle un escenario similar. El primer problema sería que muchos de los lugares donde viven las personas y se produce la comida serán inutilizables.

El aumento de los niveles del mar (a causa de la expansión térmica de los océanos, el derretimiento de los glaciares y las grandes tormentas) inundaría las actuales regiones costeras con dos metros de agua, y, posiblemente, mucho más si el hielo de Groenlandia y parte de la Antártica se derritieran.

La mitad de las superficies del mundo están en el trópico, entre los 30° y los -30° de latitud, y estas áreas son particularmente vulnerables al cambio climático.

La India, Bangladesh y Paquistán, por ejemplo, tendrán monzones más cortos, pero más duros, con inundaciones todavía más desastrosas que las que sufren hoy en día. Pero como la Tierra estará más caliente, el agua se evaporará más rápido y causará sequías en toda Asia.

La falta de agua potable se sentirá en todo el planeta, con temperaturas elevadas que reducirán la humedad de la tierra en China, el sudoeste de los Estados Unidos, América Central, la mayor parte de América del Sur y Australia. Todos los grandes desiertos se expandirán, y el Sahara llegará justo hasta Europa central.

El retraimiento de los glaciares secará los ríos europeos desde el Danubio hasta el Rin, con efectos similares en otras regiones montañosas, como los Andes peruanos, las cadenas del Himalaya y Karakoram, que, como resultado, no abastecerán de agua a Afganistán, Paquistán, China, Bután, la India y Vietnam.

Todo esto llevará a la creación de dos cinturones latitudinales secos, donde será imposible vivir, según Syukuro Manabe, de la Universidad de Tokio, Japón, y sus colegas. Uno cubrirá América Central, el sur de Europa y norte de Africa, el sur de Asia y Japón. El otro, Madagascar, el sur de Africa, las islas del Pacífico, y la mayor parte de Australia y de Chile.

Los únicos lugares que tendrán suficiente agua serán las altas latitudes. “Todo en esa región crecerá a lo loco. Es allí donde se refugiará toda la vida -dice James Lovelock, antiguo científico de la NASA y creador de la teoría Gaia, que describe a la Tierra como una entidad autorregulante-. El resto del mundo será un gran desierto con algunos pocos oasis.”

Población en retroceso Si sólo una fracción del planeta será habitable, ¿cómo sobrevivirá nuestra gran población? Algunos, como Lovelock, son menos que optimistas.

“Los humanos estamos en una posición muy difícil, y no creo que seamos lo suficientemente inteligentes como para manejar lo que se viene. Creo que sobreviviremos como especie, pero la mortandad será enorme durante este siglo -opina el científico-. Al final de éste, la cantidad será de mil millones o menos.”

Para sobrevivir, tendríamos que hacer algo radical: repensar nuestra sociedad no en términos geopolíticos, sino de distribución de recursos.

“Siempre pensamos que cada país tiene que tener comida, agua y energía para autosustentarse -explica Peter Cox, estudioso de la dinámica de los sistemas climáticos en la Universidad de Exeter, Reino Unido-. Tenemos que mirar el mundo y ver dónde están los recursos y entonces planificar la población, y la producción de comida y energía a partir de ellos.”

Quitar la política de la ecuación puede parecer poco realista: los conflictos por los recursos seguramente aumentarán con el cambio climático, y los líderes políticos no dejarán su poder sólo porque sí. Sin embargo, sobreponernos a los problemas políticos puede ser nuestra única solución.

“Ya es muy tarde para nosotros”, dice el presidente Anote Tong, de Kiribati, una isla que se está hundiendo en Micronesia, que programó migraciones graduales a Australia y a Nueva Zelanda. “Tenemos que hacer algo drástico para terminar con las barreras nacionales.”

Incluso si se pudiera evacuar a toda la población mundial a Canadá, Alaska, Bretaña, Rusia y Escandinavia, ésta sería unas de las pocas regiones con acceso al agua, con lo cual serían valiosas áreas para la agricultura, así como los últimos oasis para muchas especies, con lo cual las personas tendrían que vivir en compactos edificios altos.

Vivir en tan poco espacio traerá problemas propios, dado que las enfermedades se contagian fácilmente en poblaciones hacinadas. Además, ya que el agua será escasa, la producción de alimentos tendrá que ser mucho más eficiente.

Este será seguramente un mundo mayormente vegetariano: los mares casi no tendrán peces, los moluscos se extinguirán; las aves de corral podrían tener cabida en los límites de las tierras cosechadas, pero no habrá lugar para que pasten los animales. El ganado se limitará a animales resistentes, como las cabras, que pueden sobrevivir con los arbustos desérticos. Una consecuencia de la falta de ganado será la necesidad de encontrar fertilizantes alternativos, una posibilidad sería utilizar los desechos humanos procesados.

En busca de energía Proveer de energía a nuestras ciudades también requerirá algo de pensamiento aventurero. Se tendrían que utilizar paneles solares, principalmente, y complementarlo con energía eólica, hidráulica y nuclear.

Si utilizamos la tierra, la energía, la comida y el agua de manera eficiente, toda la población tiene una posibilidad de sobrevivir, siempre y cuando tengamos el tiempo y la voluntad de adaptarnos. Gran parte de la biodiversidad de la Tierra desaparecerá porque las especies no se podrán adaptar lo suficientemente rápido a las altas temperaturas, por la falta de agua, por la pérdida de ecosistemas o porque los humanos se la habrán comido.

“Puedes olvidarte de los leones y los tigres: si se mueve, nos lo habremos comido -opina Lovelock-. La gente estará desesperada.”

El prospecto más terrorífico de un mundo 4°C más caluroso es que puede que sea imposible volver a algo parecido a la Tierra variada y abundante de hoy. Incluso más, la mayoría de los modelos están de acuerdo con que si se llega a este aumento de la temperatura, el alud del calentamiento no podrá detenerse y el destino de la humanidad es más incierto que nunca.

“Me gustaría ser optimista y creer que todos sobreviviremos, pero no tengo razones para hacerlo -opina Crutzen-. Para estar realmente a salvo, tendríamos que reducir nuestras emisiones de carbono un 70% para 2015. Actualmente estamos aumentándolas un 3% cada año.”

“Pequeño hombre de Dios” predicador y con sólo 11 años de edad

“Pequeño hombre de Dios” predicador y con sólo 11 años de edad
Viernes 06 de Marzo de 2009
Sociedad | Noticiacristiana.com
Estados Unidos
 

Causa sensación la historia de Terry Durham, un niño que con sólo once años predica cada domingo en un templo fundado en Fort Lauderdale.
Causa sensación la historia de Terry Durham, un niño que con sólo once años predica cada domingo en un templo fundado en Fort Lauderdale por su abuela, la congregación ‘True Gospel Deliverance Ministry’ de poco más de veinte miembros, autogestionada, autodidacta y no adscrita a ninguna jerarquía religiosa central.Lo hace con tanto éxito que ya ha realizado giras para llevar la buena nueva por toda Florida. A los que se pasman de su juventud les recuerda que en realidad él ya es todo un veterano. Su primer sermón lo pronunció con sólo seis añitos. 

Fue ante el espejo del baño de su abuela, allí dentro el pequeño Terry no estaba tan a solas con Dios como parecía. La abuela escuchaba atónita detrás de la puerta. Cuando su nieto le dijo que quería predicar, no lo dudó y lo ayudo ella misma.

“Yo había tenido una visión en la que me encontraba a un niño en el púlpito, pero nunca pensé que fuera Terry, porque nació muy enfermo…”, recuerda a The New York Times la abuela, que se llama Sharon Monroe y crió al pequeño tras el divorcio de sus padres. Tanto Terry como su hermano gemelo –que toca en el coro de la iglesia- nacieron prematuramente, y Terry tuvo que ser conectado durante un tiempo a un monitor cardíaco.

Por lo demás es un niño muy normal, incluso tendente a que se le coma la lengua el gato cuando no está en el púlpito. Atiende sin problemas a la escuela y juega con sus amigos, pero se ‘transforma’ al llegar el domingo. Se ‘transforma’ y predica.

No se escribe ni se prepara particularmente los sermones. Sólo lee la Biblia el día antes y, según cuenta, se limita a esperar con toda tranquilidad que el Espíritu Santo descienda sobre él y le inspire. “Nadie ha dicho que haya una edad mínima para eso”, reivindica. La casa está llena de pósters donde Terry aparece con su traje de gospel y bajo la leyenda “Pequeño hombre de Dios”.

Y sin embargo todos los que se acercan a él, incluso los que al principio lo hacen con escepticismo, quedan impactados por su carisma en el púlpito y por su afán de aprender. Devora la Biblia como otros menores hacen con los libros de Harry Potter y su fe en sí mismo sólo palidece ante la que siente por Dios. Con naturalidad comenta la vez que un feligrés lesionado en un pie salió de su iglesia andando, sin utilizar las muletas. “Fue la primera vez que sané a alguien”, afirma con una fantástica mezcla de orgullo y humildad. Desde entonces le pide a Dios el don de sanar a la gente y por si acaso presta sus manos a todos los enfermos que ve.

Video en Miami (En inglés): 

 

¿Qué es la Filosofía Reformada?

¿Qué es la Filosofía Reformada?

Posted: 04 Mar 2009 03:03 PM PST

Desde el primer momento que entré al sitio de Trinity Foundation he sido un fiel lector de los artículos que ahí aparecen. Es en este lugar donde conocí el trabajo de Gordon H. Clark, uno de mis teólogos favoritos, y tuve los primeros encuentros con una cosmovisión reformada completa y coherente.

John Robbins, quien fue fundador de la fundación y su presidente hasta al año pasado, año en que murió de cáncer, escribió este tratado llamado ¿Qué es la Filosofía Reformada? Este pequeño documento es básico para entender el pensamiento que mueve la fundación, el pensamiento de Gordon H. Clark, el pensamiento que considero coherente con la revelación de Dios.

Les invito a leer este artículo y a visitar el sitio de la fundación en www.trinityfoundation.org

 

¿Qué es la Filosofía Cristiana?

John W. Robbins

En sus 66 libros, la Biblia contiene un sistema de pensamiento complete. Pablo nos dice que en Cristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 2:3) y que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). La Biblia nos dice cómo podemos conocer la verdad, que es la realidad, como debemos pensar y actuar, e incluso, que deberían hacer nuestros gobernantes. Los filósofos usualmente llaman a estos estudios (1) epistemología: la teoría del conocimiento; (2) metafísica: la teoría de la realidad; (3) ética: teoría de la conducta; y (4) política: la teoría del gobierno. La primea de ellas, la epistemología, es la más importante, por ello la más fundamental.

Conocimiento: La Biblia Dice Así

El cristianismo sostiene que el conocimiento es revelado por Dios. El cristianismo es una verdad proposicional revelada por Dios, proposiciones que han sido escritas en los 66 libros de la Biblia. La revelación divina es el punto de partida del cristianismo, su axioma. El axioma, el principio básico, del cristianismo es este “Solo la Biblia es la Palabra de Dios.”

Un axioma, por definición, es un comienzo. Nada viene antes de él; es un principio básico. Todo hombre y toda filosofía tiene axiomas; todos ellos deben comenzar su pensamiento en alguna parte. Es imposible probar todo. Demandar prueba para todo es una demanda irracional. El cristianismo comienza con los 66 libros de la Biblia, el conocimiento – la verdad – es un regalo de Dios.

La verdad es un regalo que Dios por gracia revela al hombre; no es algo que el hombre pueda descubrir por su propio poder. Tal como el hombre no puede obtener salvación por su propio poder, sino que es salvado por gracia divina, así no puede obtener conocimiento por su propio poder sino que recibe el conocimiento como un regalo de Dios. El hombre no puede hacer nada separado de la voluntad de Dios, y el hombre no puede conocer nada separado de la revelación de Dios.

Eso no significa que nosotros sólo podamos conocer las afirmaciones que de hecho están en la Biblia. Nosotros también podemos conocer sus implicaciones lógicas. La Confesión de Fe de Westminster dice:

“La autoridad de la Biblia, por la cual debe ser creída y obedecida, no depende del testimonio de ningún ser humano, o iglesia, sino enteramente de Dios (quien es verdad en sí mismo), el autor de la Biblia, por lo tanto debe ser recibida porque es la Palabra de Dios…

La totalidad del Consejo de Dios concerniente a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la fe, vida y salvación del ser humano, está expresamente expuesto en la Biblia, o por buena y necesaria consecuencia puede deducirse de la Biblia, a la cual nada debe añadirse en ningún tiempo ya sea por nuevas revelaciones del Espíritu o por las tradiciones humanas.”

Fíjese en las palabras de la Confesión: “Todo el consejo de Dios” está expresamente escrito en la Escritura o puede ser deducido de ella. Todo lo que necesitamos para la fe y la vida se encuentra en las proposiciones de la Biblia, sea explícita como implícitamente. Nada se debe añadir a la revelación. Sólo deducciones lógicas de la Escritura están permitidas.

Lógica

Los principios de la lógica – razonar por buena y necesaria consecuencia – están contenidos en la Biblia misma. Cada palabra de la Biblia, como Bereshith (“En el principio”) en Génesis 1:1 hasta Amén en Apocalipsis 22:21, exemplifican la ley fundamental de la lógica, la ley de la no contradicción. “En el principio” significa en el principio, no cian años antes ni un segundo después del principio. “Amés” expresa confirmación, no rechazo. Ciando Dios dio su nombre a Moisés, “Yo soy el que soy” estaba estableciendo la ley lógica de la identidad. Las leyes de la lógica están contenidas en cada palabra de la Escritura. El razonamiento deductivo es la principal herramienta para entender la Biblia.

La Biblia es nuestra única fuente de verdad. Ni la ciencia, ni la historia, ni la arqueología, ni la filosofía pueden proporcionarnos verdad. Un Cristiano debe tomar en serio la advertencia de Pablo a los Colosenses “Colosenses 2:8-10 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él…”

Salvación: Cree en el Señor Jesucristo

La doctrina de la salvación es una rama de la doctrina del conocimiento. La doctrina de la salvación no es una rama de la metafísica, ya que el hombre no es hecho un dios cuando es salvado; el hombre salvado, incluso en la perfección del cielo, permanece como una criatura temporal y limitada. Solo Dios es eterno; solo Dios es omnisciente; solo Dios es omnipresente.

La doctrina de la salvación no es una rama de la ética, ya que el hombre no es salvado por sus buenas obras. Somos salvados a pesar de nuestras obras, no debido a ellas.

La doctrina de la salvación no es una rama de la política, ya que la noción de que la salvación, tanto temporal como eterna, puede ser lograda por medios políticos es una ilusión. Intentar traer el cielo a la tierra no ha conseguido más que sangre y muerte.

La salvación es solo por fe. Fe es creer la verdad revelada por Dios. Fe, el acto de creer, es en si mismo un regalo de Dios. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Pedro dice que hemos recibido todo lo que necesitamos para la vida y la piedad a través del conocimiento. Santiago dice que somos regenerados por medio de la palabra de verdad. Pablo dice que somos justificados por creer la verdad. Cristo dice que somos santificados por la verdad.

Así como somos regenerados por medio de la verdad, y justificados por creer en la verdad, somos santificados a través de la verdad.

Ciencia: En Él vivimos

Aquellos que ponen su confianza en la ciencia como la clave para entender el universo están en dificultades por el hecho de que la ciencia nunca descubre la verdad. Si la Biblia es la fuente de toda verdad entonces la ciencia no puede descubrirla.

Uno de los problemas insolubles del método científico es la falacia de la inducción; inducción, de hecho, es un problema para todas las formas de empirismo (aprender por medio de la experiencia). El problema es simplemente este: La inducción, argumentar de lo particular a lo general, es siempre una falacia lógica. No importa cuántos cuervos, por ejemplo, que tú observes sean negros, la conclusión de que todos los cuervos son negros nunca está garantizada. La razón es simple: Incluso asumiendo que tienes buena vista, que no tienes problemas para confundir colores, y que de hecho estás viendo cuervos, tú no has, y nunca podrás, visto todos los cuervos. Millones de ellos ya murieron. Millones más están en el lado opuesto del mundo. Millones saldrán de su huevo después que tú mueras. La inducción siempre es una falacia.

Hay otra falacia fatal en la ciencia: la falacia de afirmar el consecuente. El filósofo ateo lo escribió de la siguiente manera:

“Todos los argumentos inductivos en última instancia se reducen a la siguiente forma: “Si esto es cierto, aquello es cierto: aquello es cierto, por tanto esto cierto.” Este argumento es, por supuesto, formalmente falaz. Supongamos que yo diga: “Si un pan es una piedra y las piedras son alimenticias, entonces este pan me alimentará; vemos que este pan sí me alimenta; por tanto, es una piedra, y las piedras son alimenticias.” Si yo fuera a producir un argumento como este, ciertamente se me pensará como un tonto, y sin embargo no sería fundamentalmente diferente que el argumento sobre el cual todas las leyes científicas están basadas.”

Al reconocer que la inducción es siempre falaz, los filósofos de la ciencia del siglo XX, en un esfuerzo para defender la ciencia, desarrollaron la noción de que la ciencia no depende de la inducción. En lugar de eso, consiste de conjeturas, experimentos para probar dichas conjeturas, y refutación de conjeturas. Pero en su intento de salvar la ciencia de la desgracia lógica, los filósofos de la ciencia abandonaron cualquier afirmación de conocimiento: Ciencia es sólo conjeturas y refutación de conjeturas. Karl Popper, uno de los grandes filósofos de la ciencia del S. XX, escribió:

Primero, aunque en ciencia demos lo mejor de nosotros para encontrar la verdad, somos consientes del hecho de que nunca podremos estar seguro de que la tenemos… Sabemos que nuestras teorías científicas siempre se quedan en hipótesis… En la ciencia no hay conocimiento, en el sentido en que Platón y Aristóteles comprendieron el término, en el sentido que implica finalización; en la ciencia jamás tenemos suficientes razones para la creencia de que hemos alcanzado la verdad… Einstein declaró que su teoría era falsa: él dijo que ella podría ser una mejor aproximación a la verdad que la de Newton, pero él dio razones el no podría, incluso si todas las predicciones se cumpliesen, llamarla una teoría verdadera… Nuestros intentos de ver y encontrar la verdad no son finales sino posibles de ser mejorados:… nuestro conocimiento, nuestra doctrina es conjetural;… consiste en adivinanzas, en hipótesis más que en verdades finales o ciertas.

La observación y la ciencia no nos pueden proveer de verdades acerca del universo, menos verdades acerca de Dios. La cosmovisión secular, que comienza por negar a Dios y su revelación, no nos puede proveer conocimiento en absoluto.

Ética: Debemos Obedecer A Dios Más Que Al Hombre

La Biblia enseña que la distinción entre bueno y malo depende completamente en el mandato de Dios. No hay ley natural haga a las acciones buenas o malas, y la materia de bueno y malo ciertamente no puede ser decidido por el voto de la mayoría. En palabras del Catecismo Menor de Westminster, “El pecado es la falta de conformidad con la ley de Dios o la trasgresión de ella.” Donde no hay ley de Dios no existe lo bueno o lo malo.

Esto puede ser visto muy bien en el mandato de Dios a Adán de no comer la fruta del árbol del conocimiento del bien y el mal. Sólo el mandato de Dios puede hacer que comer una fruta sea pecado. También se puede ver esto en el mandato a Abraham de sacrificar a Isaac. El sólo mandato de Dios hace bueno al sacrificio, y Abraham tenía que obedecer. Tan extraño como eso puede sonar a los oídos de hoy, acostumbrados a oír del derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a elegir, que la Biblia diga que el bien o mal natural no existe: Sólo el mandato de Dios puede hacer que una cosa sea buena y otra sea mala. En el Antiguo Testamento, era un pecado para los judíos comer cerdo. Hoy, podemos disfrutar de tocino con huevo en el desayuno. Lo que hace que asesinar a un hombre y comer cerdo sea bueno o malo no es alguna cualidad inherente en el hombre o el cerdo, sino el mandato divino en sí mismo.

Derechos Humanos

Si tenemos derechos porque somos hombres – si nuestros derechos son naturales e inalienables – entonces Dios mismo tendría que respetarlos. Pero Dios es soberano. Él es libre de hacer con sus criaturas lo que Él quiera. Entonces no tenemos derechos naturales. Eso es bueno, ya que los derechos naturales e inalienables son lógicamente incompatibles con el castigo de cualquier tipo. Las multas, por ejemplo, violan el inalienable derecho a propiedad. El castigo en prisión viola el inalienable derecho a libertad. La ejecución viola el inalienable derecho a la vida. La teoría del derecho natural es lógicamente incoherente en sus bases. Los derechos naturales son lógicamente incompatibles con la justicia. La idea Bíblica no es de derechos naturales sino de derechos imputados. Sólo derechos imputados, que no son derechos intrínsecos – derechos naturales e inalienables – son compatibles con libertad y justicia. Esos derechos son imputados por Dios.

Todo intento por basar la ética en alguna base que no sea la Biblia falla. La ley natural es un fracaso porque el “deber” no se pueden derivar del “ser.” En un lenguaje más formal, la conclusión de un argumento no puede términos que no se encuentren en sus premisas. Los defensores de la ley natural, quienes comienzas sus argumentos declaraciones sobre el hombre y el universo, declaraciones en la forma indicativa, no pueden terminar sus argumentos con declaraciones en la forma imperativa.

La mayor teoría ética que compite con la teoría de la ley natural hoy es el utilitarismo. El utilitarismo nos dice que la acción moral es una que resulta en el mayor bien para el mayor número. Nos provee un elaborado método para calcular los efectos de las elecciones. Desafortunadamente, el utilitarismo también falla, ya que no solo comete la falacia naturalista de los defensores de la ley natural, sino que también requiere un cálculo que no puede ser ejecutado. No podemos saber cuál es el mayor buen para el mayor número.

La única base lógica para la ética son los mandamientos revelados por Dios. Ellos no nos proveen solo la distinción básica entre bueno y malo, sino que detalladas instrucciones y ejemplos prácticos de bien y mal. Ellos nos asisten a vivir la vida diariamente. Los intentos seculares por proveer un sistema ético falla campos.

Política: Proclamar Libertad A Través Del Mundo

La filosofía política cristiana está fuertemente fundada en la revelación divina, no en la ley natural, ni en el voto de la mayoría, ni en el ejercicio de la fuerza.

El intento de basar una teoría de gobierno en axiomas seculares resulta tanto en la anarquía como en el totalitarismo. Sólo el cristianismo, que pone el legítimo poder del gobierno en la delegación de poder por Dios, evita a los males hermanos de la anarquía y el totalitarismo.

El gobierno tiene un rol legítimo en la sociedad: castigar a los que hacen el mal, como Pablo afirma en Romanos 13. Esa es la única función del gobierno que Pablo menciona. La educación, la asistencia social, las viviendas, caminos, jubilaciones, cuidados médicos, o cualquier otro programa en el que los gobierno están hoy incluidos son ilegítimos. El hecho de que el gobierno esté envuelto en esas actividades es la razón primaria por la cual el gobierno no hace bien su propio trabajo: la tasa de criminalidad está subiendo y el sistema de justicia criminal es una creciente amenaza para la gente libre. Los inocentes son castigados y los culpables permanecen sin castigo

La Biblia enseña un claro rol limitado para el gobierno. El objetivo bíblico no es que haya una burocracia ejercida por cristianos, sino que no haya burocracia. No debería haber un departamento cristiano de educación, no un departamento cristiano de vivienda, ni uno de agricultura cristiana – simplemente porque no debería haber departamentos de educación, vivienda y agricultura. No necesitamos y debemos oponernos a una oficina cristiana de alcohol, tabaco y bomberos o un servicio de impuestos internos cristiano. Algunos llamados cristianos están comprometidos en un deseo de poder político que transforma sus actividades casi indistinguibles de las actividades de los evangelistas sociales a principios y mitad del siglo veinte. Este tipo de acciones políticas no tiene nada que ver con la Escritura.

El Sistema Filosófico

Cada una de las partes de este sistema filosófico – epistemología (conocimiento), soteriología (salvación), metafísica (realidad), ética (conducta) y política (gobierno) – es importante, y las ideas ganan fuerza al estar ordenadas en un sistema lógico. En tal sistema, donde las proposiciones son lógicamente dependientes y lógicamente implican otras proposiciones, cada parte refuerza mutuamente a las otras. Juntas hacen un fuerte inexpugnable que puede sostenerse y derrotar lo que cualquier otra filosofía y religión pueda decir. Históricamente – aunque no en este siglo decadente – los cristianos han sido criticados por ser “muy lógicos.” La crítica es tonta. Si somos transformados por medio de la renovación de nuestras mentes, si somos para llevar todos nuestros pensamientos a conformidad con Cristo, debemos aprender a pensar como Cristo lo hace, lógica y sistemáticamente.

El cristianismo es un sistema filosófico completo que procede de una rigurosa deducción desde un axioma a cientos de teoremas. Es una completa visión de las cosas que trabaja junta. Se encuentra con todas las filosofías no cristianas en cada campo del compromiso intelectual. Ofrece una teoría del conocimiento, un camino al cielo, una refutación a la ciencia, una teoría del mundo, un coherente y práctico sistema de ética y los principios requeridos para la libertad y justicia política. Es nuestra esperanza y oración que el cristianismo conquiste el mundo en el próximo siglo. Si esto no pasa, si la iglesia continúa cayendo en confusión y falta de fe, al menos algunos cristianos podrán refugiarse en la impenetrable fortaleza intelectual que Dios nos ha dado en su Palabra.

Fuente: Reformadoreformándome

ESTOY BIEN

ESTOY BIEN

Por Tim Anderson

Se cuenta que una vaca revoltosa tiró una lámpara, la cual incendió la paja de un establo, y la hoguera resultante destruyó la ciudad de Chicago en 1871.

Uno de los que perdió todos sus bienes esa noche fue el abogado Horacio Spafford, dueño o administrador de muchas propiedades. Él quedó en la ruina y durante dos años trabajó día y noche tratando de recuperarse.

Era buen amigo del evangelista Dwight L. Moody, quien le invitó a que le acompañara durante una cruzada en Inglaterra.

Horacio aceptó y envió a su esposa y cuatro hijas adelante en la embarcación francesa, Ville de Havre, la cual fue embestida por otra nave en alta mar. Se fue al fondo en sólo doce minutos llevando a muchos pasajeros, entre ellos las hijas de Horacio.

Su esposa fue rescatada del funesto naufragio y desde Europa, recibió un telegrama de ella informando, “Sólo yo me salvé. Pero estoy bien. Tengo paz en mi ser, gloria a Dios”. Angustiado, Horacio tomó un tren a Nueva York donde abordó el próximo barco a Inglaterra para reunirse con su esposa.

Pasando por el sitio de la tragedia, el capitán le indicó el lugar del desastre. Con lágrimas en los ojos contempló las olas, pensando con dolor abrumador en sus preciosas hijas.

El Señor le consoló con el mensaje recibido de su esposa.

Basándose en esas palabras, al momento escribió una poesía que ha llegado a ser de consuelo para muchos creyentes atribulados en “un mar de aflicción”.

Moody también había invitado al compositor de himnos, Felipe Bliss, para la cruzada en Londres.

Aunque éste no asistió, más tarde compuso una melodía apropiada para la poesía de Horacio, “Estoy bien”. (143 en “Himnos y Canticos del Evangelio”)