Hallan un cerebro fosilizado en un pez de hace 300 millones de años

Hallan un cerebro fosilizado en un pez de hace 300 millones de años 

Marzo 4, 2009


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Imagen del fósil en el que se conserva el cerebro. | ‘PNAS’

El Mundo Digital

Científicos franceses y estadounidenses han descubierto un cerebro de 300 millones de años en el cráneo fosilizado de un pez emparentado con tiburones y rayas, según ha informado el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París. El hallazgo ha sido posible gracias a un novedoso avance tecnológico europeo llamado sincrotrón y perteneciente a la Planta Europea de Radiación mediante Sincrotrón (ESRF, por sus siglas en inglés).

Según el MNHN, es la primera vez que se hallan tejidos blandos en un cerebro fosilizado tan antiguo. Es muy difícil que los tejidos blandos se fosilicen, ya que no suelen mineralizar.

Una reconstrucción en 3D del cerebro, fosilizado y observado gracias a la técnica de la holotomografía por rayos X, muestra “el cerebelo, la médula espinal, los lóbulos ópticos y los nervios”, informan los investigadores en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La única parte que los investigadores no han podido localizar es el cerebro anterior, “quizás demasiado delgado para poder mineralizarse”, dice el comunicado del MNHN.

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Imagen del cráneo con el cerebro del pez. | ‘PNAS’

El cerebro supone uno de los casos excepcionales en los que un cráneo de un pez iniopterigio se conserva en tres dimensiones. Como es previsible, la mayoría de estos cráneos suelen estar aplastados por la presión de las rocas que los conservan. En este caso, los fósiles fueron encontrados en rocas de los estados norteamericanos de Oklahoma y Kansas, pertenecen a una especie hoy extinta que medía hasta 50 centímetros y estaba emparentada con los tiburones.

Según el principal autor del estudio, Alan Pradel, del MNHN de París y del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) y la Universidad Pierre y Marie Curie, la mineralización del cerebro -requisito para su fosilización- ha sido debida a la presencia de bacterias que lo cubrieron poco antes de su desintegración.

Los científicos ya sabían que los iniopterigios tenían cerebro, pero este nuevo hallazgo arroja luz sobre la evolución del cerebro a lo largo de las principales transiciones de la evolución. Pero para ello es necesario que se encuentren otros casos similares de conservación excepcional de fósiles.

Este estudio muestra igualmente, dice el MNHN, que gracias a la utilización de técnicas de microtomografía, los detalles de la organización anatómica del sistema nervioso en cerebros fósiles será, a partir de ahora, potencialmente accesible al conocimiento.

Para el museo francés, “este descubrimiento abre nuevas perspectivas en la investigación sobre la evolución de los vertebrados antiguos y contribuye así a completar el puzzle de la reconstrucción del árbol de la vida”.

Fuente: oldearth.wordpress.com

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La “Biblia Manga” recoge los pasajes más conocidos del AT y NT.

La “Biblia Manga” recoge los pasajes más conocidos del AT y NT.

· España

bilia_manga_040309Madrid, España – Acercar la Palabra de Dios a los jóvenes de 15 a 25 años, éste era el objetivo que se propusieron los responsables de la editorial británica Hodder and Stoughton y que ya ha tenido su respuesta: más de 30.000 ejemplares vendidos de la “Biblia Manga” en unas semanas. El creador de la obra es un conocido dibujante de manga -el estilo de cómic japonés-, el nigeriano Ajinbayo Akinsiku, de 42 años, que desea convertirse en Pastor Anglicano.
 
La “Biblia Manga” desembarcará en España en abril, de la mano de la editorial Panini, el sello que publica la mayoría de los comics de superhéroes. Deciamos que el creador de la obra es un conocido dibujante de manga -el estilo de cómic japonés-, el nigeriano Ajinbayo Akinsiku, de 42 años, rebautizado para el universo manga como “Siku”. El diario “The Times” revelaba hace unos días que, a lo largo de 200 páginas, la obra recoge los pasajes más conocidos del Antiguo y del Nuevo Testamento, como Adán y Eva, el arca de Noé, la historia de Abraham, la huida de Egipto o muchos de los pasajes de la vida de Jesucristo.

“Se trata de una obra brillante e inteligente”, ha reconocido un portavoz de la Iglesia anglicana. El propio Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y máxima autoridad de la Comunión Anglicana, ha dedicado palabras de elogio a la novela: “Recoge el shock y la frescura de la Biblia de un modo único”, ha señalado.

“Cristo es mi héroe, mi super héroe. Por eso le he dibujado de este modo, entrando en escena con posturas heroicas”, ha reconocido Siku, que confiesa su deseo de convertirse en pastor anglicano. En la obra, que ya se ha erigido como la novela manga más vendida de la historia del Reino Unido, aparece un Juan Bautista que recuerda a un luchador desaliñado de videojuego y que es descrito como “una figura solitaria que emerge de un entorno salvaje, valiente y lleno de fuerza”.

La forma de tratar otros pasajes de la Biblia le han valido a Siku las críticas de algunos sectores cristianos, que tachan la novela de “superficial”. “Si tienes que condensar la Biblia en 200 páginas, necesariamente tienes que ser superficial”, se ha defendido el dibujante británico. Pero las críticas no han arredrado a Siku, que ya prepara “El Jesús Manga”, una novela de 300 páginas. “En ella, Cristo se parecerá al Christian Bale de las nuevas entregas de Batman. Y sus ‘Robin’ serán Juan y Pedro”, explica. Y es que, según Siku, “todo superhéroe necesita un ‘Robin’ que le ayude”.

Fuente: http://www.amen-amen.net/noticias/archives/7661

Las biopelículas bacterianas explican la fosilización de tejidos blandos

Las biopelículas bacterianas explican la fosilización de tejidos blandos 

Marzo 4, 2009

Esta semana se publicaba la descripción de la fosilización de tejidos blandos. Este es un fenómeno excepcional; esto tipo de fósiles se han encontrado en raras ocasiones. Con anterioridad ya se contaba con fósiles de T. rex en los que se habían descrito la fosilización de estructuras internas.

Esto era duramente criticado por los creacionistas, ya que afirmaban que no era posible una conservación de ese tipo de estructuras durante millones de años, y por tanto se demostraba que la Tierra era joven. Hoy sabemos cómo se producen esos fósiles, tal y como se muestra en la publicación que se resume en este artículo. Pero además, si realmente los fósiles son consecuencia del diluvio (tal y como los literalistas bíblicos sugieren) la presencia de tejidos blandos no sería una excepción sino una norma, ya que restos de cadáveres de 5.000 años de antigüedad deberían estar mucho mejor conservados de lo que encontramos.

Pero volvamos a la ciencia. Esta semana se publica en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences USA un artículo donde se describe la preservación mediante fosilización de tejidos blandos (Raff et al (2008) PNAS 105:19360-19365). Las conclusiones del trabajo muestran que las biopelículas que forman las bacterias son responsables de la conservación y mineralización de estructuras blandas. Los propios autores resumen de esta forma su trabajo”:

“Embriones fosilizados con una conservación celular extraordinaria han aparecido en Cámbrico y últimas etapas del Neoproterozoico y en el Cámbrico, coincidiendo con la aparición de fósiles animales. Se ha hipotetizado que los procesos microbianos son los responsables de una mineralización que preserva a los tejidos orgánicos. Sin embargo, la acción de los microorganismos en la preservación de los embriones no ha sido demostrado experimentalmente nunca. En este trabajo se muestra que las biopelículas formadas por los microorganismos se fijan rápidamente a embriones marinos muertos y constituyen pseudoformas remarcables en las que la biopelícula reemplaza y moldea de una forma exquisita la organización celular, así como su estructura. El modelo experimental empleado es un embrión con una forma y tamaño a los embriones fosilizados. Los datos muestran que la preservación de los fósiles se realiza en 3 etapas: (i) inhibición de la autolisis de tejidos por formación de ambiente reductores o anaeróbicos, (ii) rápida formación de biopelículas microbianas que consumen el tejido, pero crean una réplica que retiene tanto la organización celular como morfológica y (iii) mineralización catalizada por los microorganismos. En este trabajo también se han identificado los principales microorganismos implicados en estos procesos mediante secuenciación del 16S rDNA. Los resultados obtenidos muestran que la preservación de los embriones es similar a la que aparece en los fósiles. Estos resultados muestran como es posible la fosilización, mineralización y mantenimiento de tejidos blandos a lo largo del tiempo gracias al papel que juegan los microorganismos.”

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A. Embrión de Heliocidaris erythrogramma (erizo de mar) invadido por bacterias que forman sobre biopelículas tanto en el interior como en la superficie del embrión (flechas blancas). D. Embrión fosilizado del Ediacarano (635-542 millones de años) analizado por tomografía de rayos X. Se observan estructuras internas similares a las de A.

DONES ESPIRITUALES: ¿ CÓMO DEDICARLOS?

DONES ESPIRITUALES:  ¿ CÓMO  DEDICARLOS?

ROMANOS   12: 1-  8

CUERPO :  CONSAGRADO

MENTE :  CAMBIADA

VOLUNTAD :  COMPROBADA

SÍNTESIS   EXPLICATIVA    DE CADA  DON:

Desarrollamos   a continuación     el bosquejo  de   cada  uno  de los dones   espirituales.

Junto  a la explicación    del  tema  encontraremos   una consideración práctica     sobre  los dones  en  vigencia,  a fin  de ser  estimulados  a el ejercicio   del don  en particular. 

q       DON  DE APÓSTOL

La etimología  de  la palabra  griega “ apóstoles” significa :  alguien que es  enviado   con todos los poderes y autoridades  de la persona que lo  envía.

De  manera  que   en el Nuevo Testamento, en el sentido  amplio  de la palabra, todos los creyentes somos  apóstoles ya que hemos sido enviados  como embajadores  y testigos   de Cristo.

Sin  embargo, Pablo al referirse a los dones habla que Cristo  constituye  a unos  apóstoles.

Este  don fue  constituido   para cumplir una función especifica   en el momento   de la fundación  de  la Iglesia. Estaban  capacitados  con señales  especiales.

Habían   sido  comisionados  directamente  por  el Señor Jesucristo y habían  sido  testigos  de la resurrección. 

q       DON  DE PROFECÍA:

La    idea básica  en  la etimología  de la palabra   es:  uno que proclama  públicamente  la voluntad o palabras  de otro.

En  la Biblia  varias  personas  fueron   llamadas  profetas.

El uso   sugiere  una  relación intima con  Dios; el profeta  proclamaba el mensaje de Dios  que recibía por  revelación   y  era útil   para  advertir, exhortar,   consolar, enseñar  y  aconsejar.

Los creyentes  que eran profeta en la iglesia  primitiva  hacían  sus  proclamas en forma entendible,  en orden  y paz.

El don de profecía  formaba  parte  del fundamento   de la iglesia; este  don dejaría  de operar   cuando  la revelación  se  completara.

La  culminación  de la profecía  declarada  en Apocalipsis   22:18 sugiere   claramente  que   toda la revelación  de Dios  esta  en   su Santo Libro.  

q       DON  DE EVANGELISTA:

En  los escritos  clásicos   se  utilizó esta palabra   con relación  a  una  persona  que  llevaba   el mensaje de victoria o noticias   que causaban  regocijo.

La obra  de evangelista es proclamar, predicar y anunciar   las  buenas Noticias  de Salvación  por  fe   en Cristo Jesús.

El don de evangelista   es  la capacidad  de presentar el evangelio  con  tal  claridad que muchos  respondan aceptando al Señor.

 Se podrá  reconocer  fácilmente   que  a  través    de un ferviente  deseo de alcanzar  las  personas   y un mensaje   sumamente  claro, la predicación   lleva frutos.

El don de   evangelista   estimula  a toda  la Iglesia  a  la tarea   de evangelizar.

Aspecto práctico:  Capacidad  de hablar  delante  de grupos ó  personas  con facilidad. Pasión  por las almas. Capacidad  de mencionar    verdades  espirituales    en conversaciones oportunas.

q       DON  DE PASTOR :

La  idea  central es  alguien    que cuida   el rebaño   de ovejas.

Su devoción  a su responsabilidad  es fundamental.

Pastor   es sinónimo   de obispo,  epíscopo,  anciano,  prebístero  con relación al liderazgo de la iglesia.

El  pastor es la persona  madura, respetable  y sabia que  mira con  cuidado  para   proteger  y dirigir  la grey.

Debemos  reconocer  que  existe   el  servicio   de pastor   por  un lado y  el  don  de pastor  por   otro.

El pastor ejerce una influencia  sobre  el grupo  que permite  llevarlo  a una meta.

Aspectos  prácticos:   A  fin de estimular   la práctica  de este don se  deberá  tener  en cuenta  a  personas que ejercen  influencia    en  lo que dicen o  hacen.

Interactúa   fácilmente   manteniendo   el orden y la disciplina   en cualquier  grupo.

Interesado y preocupado   por la vida    espiritual  de   otras  personas  a quienes  quiere  ayudar  desinteresadamente.

q       DON  DE MAESTRO:

Es la capacidad   de  instruir, explicar  y presentar las verdades   bíblicas   de tal  manera  que los creyentes  entiendan la  escrituras y  la lleven a la práctica. 

 La  palabra  didáctico    tiene que ver  con  instrucción,   explicación,

exposición, persuasión.

En  la  carta del Apóstol Pablo  a Efeso , el don de maestro  está unido  al de pastor.

De  allí  que el obispo sea apto para enseñar – 1 Timoteo 3:2; 2 Timoteo  2:  24.

La idea  de la enseñanza   es mantener  un cuerpo  de doctrina que se debe dominar y preservar.

Se debe   reconocer una capacidad  sobrenatural,  una  comprensión   de  la verdad,  una comunicación clara   y  además conseguir  que se aplique   en cada    creyente  dicha verdad.

Los  peligros   principales  son el orgullo, por su conocimiento  y  el menosprecio  hacia los demás  por su ignorancia.

Aspectos prácticos:

Personas  que  deseen  estudiar, tengan capacidad  de comprender  y  anhelo  de explicarlo  a los demás.

Confirma permanentemente   la verdad  de  ideas  y conceptos.

q            DON DE EXHORTACIÓN  :

La capacidad  de animar  a  otros   a  actuar    de acuerdo    con   las verdades bíblicas.

La palabra  “ parakaleo”significa :para: “al lado  de”.Kaleo:  “llamar”.

La idea  es  acercarse  a  otra persona  para  ayudarla  a seguir  en el camino  de la vida cristiana.

También   consuela, anima  y  fortalece.

Es la influencia necesaria   sobre  la mente  para dominar  la voluntad.

Se   puede exhortar  a toda  la iglesia  en general  o  a  creyentes en particular.

Es la capacidad  de  acercarse   a     otras  personas  para  ayudarles, para  fortalecerles,  para consolarles   y  corregirles.

No se manifiesta por  gritos,  o  por  violencia    sino  por compasión.

Personas   a quienes  se buscan por su consejo   y dirección.

Aspecto práctico:

Comparte la Palabra   ante la necesidad  y el desconsuelo.

Pueden  transmitir   seguridad, espiritualidad,  estabilidad  y ánimo.

q       DON  DE SABIDURÍA:

Palabra  de sabiduría: “ sofía ”: capacitado intelectualmente  para  aplicar   la Palabra  a  la vida.

Indica  la capacidad  y el conocimiento  especialmente  en áreas prácticas    antes  que teóricas.

La cantidad  de sabiduría  es  un regalo  de la gracia de  Dios.

La  sabiduría práctica   es prometida  a  cada  creyente    en  la medida  que  va  entendiendo   la   aplicación     de la Palabra  ya  revelada.

La palabra  de sabiduría  estuvo   limitada  a pocos  en la  iglesia y  era  la capacidad  de conocer  los tesoros   divinos  y aplicarlos  a  la  vida  cristiana.

q       DON   DE   CIENCIA

El sentido  original de la palabra  “ ginosko”  fue  conocer  algo personalmente,  entender  lo  que otros  no podían.

La palabra  de sabiduría  y  la palabra de Ciencia  esta relacionada con la  revelación    de  Dios.

Dones   que necesitó  la  iglesia   en la época  de su  fundación.

Se trasmitía    el   conocimiento  y  la instrucción  de la verdad  revelada.

q       DON  DE   AYUDA  –  SERVICIO:

En  Romanos  12:7  se habla del  don   de servicio “diakonía”, que es un vocablo  de amplio   y que  señala  diferentes ministerios.

Es    alguien    dispuesto  a  involucrarse  en la necesidad de otros para ayudarle. Es  especialmente   indicado para  ayudar  los débiles   y necesitados.

Está capacitado   para satisfacer las necesidades de los  demás.

Aspecto  práctico:

Alentar  a  los que desean   ayudar  a  otros.

Capacidad  para  ver  las diferentes  formas  de ayudar.

q       DON DE  REPARTIR;  DAR

Tiene  la idea  de   compartir  para  las necesidades  de   otros.

El poseedor  del don  de repartir  tiene la capacidad  de  dar de sus  posesiones  personales   para  la obra del Señor  de una forma constante   y libre, con un sentido de   sacrificio  y  de alegría , animando   y bendiciendo a la iglesia.

Aspectos prácticos

Sensibilidad  para reconocer las necesidades de otros.

Asumir la carga  de  ayudar  a otros.

Gozo   en repartir   de su posesión  a  otros.

q       DON  DE ADMINISTRAR; PRESIDIR

Capacidad  de organizar  y administrar con eficacia   y   espiritualidad   el proyecto    que se  realiza   satisfactoriamente.

Lidera el que dirige   la nave hacia la meta.

El que indica  y tiene  autoridad.

Es el piloto  de   un  barco     que marca  la dirección  y  tiene la responsabilidad   de mantener el rumbo.

Es  el liderazgo  cristiano  que se expresa  en sabiduría,  amor  y  humildad. 

Aspecto  Práctico

Tener  facilidad para  organizar   cosas.

Sentir  incomodidad    cuando  una organización  no funciona   correctamente.

q       DON   DE MISERICORDIA:

Es  una motivación  de lástima  al  ver  alguien afligido.

Un  hecho de bondad   motivado por la compasión.

El don  de misericordia  se manifiesta    en    entendimiento,  paciencia,

sensibilidad   a los  necesitados.

El  creyente  es  motivado  a  una entrega    alegre y voluntaria de sí mismo,  de su tiempo  y  de sus  recursos.

Siente   compasión, provoca   acciones  de socorro  y  produce    gozo.

Aspecto  práctico:  Es  una persona   emocionalmente  involucrada.

Deseo     de  alcanzar y ayudar  a personas que están  en  la miseria.

No  siente  repulsión  al  ver gente necesitada.

q               DON  DE FE:

Deriva   de la palabra  griega  “pistis”  que   significa  confianza en algo   ó  en alguien. Ser  fiel  , confiable, veraz.

Es  confianza en un hecho   inalterable   e   indudable.

El don de fe es la capacidad   de reconocer en situaciones especiales

lo que  Dios   quiere  hacer y una  confianza segura que Él  lo hará.

Podemos distinguir    diferentes  conceptos  acerca  de la palabra  fe:

1. Fe,  salvadora:

Confianza, una vez y   para   siempre, en la obra  redentora  de Cristo.

Esta   fe  no es limitada,  sino  para  todos  los que    aceptan   l a  salvación.

2. Fe, como cuerpo  de doctrina:

Revelación   de  Dios  en su  Santo  Libro.

3. Fe,   fruto  del  Espíritu  Santo:

Esta  fe,   como  uno  de los  aspectos   de  la llenura  del  Espíritu Santo    en el creyente.

4.  Don   de  fe:

Manifestación   de intensa confianza   en Dios   a fin de vencer enormes obstáculos.

Esta persona entiende  la voluntad  de Dios y   a través  de la oración

Suplica   rogando por  cosas   imposibles, humanamente  hablando.

q       14.        DON  DE   DISCERNIMIENTO   DE  ESPIRITUS:

Se  traduce como la palabra    griega: “diakrisis”; que significa  juzgar,  distinguir, discernir, poder  marcar la diferencia entre lo verdadero y lo falso.

En la iglesia  primitiva   había maestros, apóstoles   y   evangelistas    que  iban  de iglesia  en iglesia;  al no tener  el Nuevo   Testamento terminado    se   debía  practicar con frecuencia  el  don de discernimiento de espíritus. 

q       DON   DE MILAGROS

El  don  de milagros   es más amplio que  el don de sanidades.

Un ejemplo de  este  don fundacional de la iglesia  es la resurrección de personas.

Existen tres  palabras   asociadas  a milagro  en el Nuevo Testamento:

Poder,  maravilla,  señales.

El  don  de milagro  era   un evento sobrenatural  realizado  por  sobre

la  naturaleza,  sobre  la materia  y sobre  todo tipo  de enfermedad.

En la historia Bíblica, cada  vez que hubo una nueva revelación, Dios   envío  poder  para  hacer   milagros  y confirmar   a sus  mensajeros.

Podemos  señalar:

  1. Moisés  y Josué
  2. Elías   y Eliseo
  3. Señor  y sus   discípulos.

q       DONES  DE SANIDAD:

La  palabra sanidad  significa  curar, sanar,   restaurar.

Fue dado a la iglesia primitiva    para dar autoridad  al mensaje y  al mensajero.

Debemos dejar en claro    la diferencia entre  el don   de   sanidad  y   el poder   de  la oración   sobre la enfermedad.

En el don de Sanidad   la persona sanada  no necesitaba   tener     fe;  era  sanado  automáticamente.

q       DONES  DE LENGUA

Es la capacidad   de  hablar por  el Espíritu  Santo  a  otras  personas especialmente como  una  señal.  

En Hechos  2,  se refiere  a  “dialectos”   para  referirse  a  lenguas nacionales   de   ese  momento.

En 1  Corintios  14,   se refiere  a “ glossa” término  usado  para  referirse   a una experiencia  estática.

La  lengua  fue una señal para  los judíos  que conocían especialmente la profecía de   Isaías   28.

Las  lenguas   no  son señal  de madurez;  tampoco es señal  de bautismo  por el Espíritu.

q       INTERPRETACIÓN  DE LENGUAS:

La  capacidad  de entender  las lenguas.

Valor  de entender  el mensaje inteligible  y  explicarlo a   la  iglesia.

 

DONES ESPIRITUALES: ¿CÓMO DESARROLLARLOS?

 

DONES  ESPIRITUALES:   ¿CÓMO DESARROLLARLOS?

EFESIOS  4: 1-  16

La Palabra de Dios   exhorta   a  ejercitar  el don  o  los  dones  que Dios  mismo ha dado a  cada  uno en particular.

La  Carta  a  Efeso nos   enseña  claramente   toda  la  doctrina   acerca de  la Iglesia.

En el capitulo  4,  nos  enseña  una  tremenda  lección  con respecto  de la unidad  creada  por el Espíritu.

Allí   podemos  ver   que el ejercicio  de los  dones  se realiza   fundamentalmente  en la unidad y la comunión   de toda  la Iglesia. 

  • Exhortación:

Efesios  4: 2-3-El ejercicio  de los dones  espirituales  se realiza  en la   unidad; y esa  unidad  se vive  en medio  de: Humildad,Mansedumbre, paciencia, amor .

  • Elementos

Efesios  4:  4-5-6

La unidad   de la comunión  nos  entrega principios   para  que podamos  compartir:

Un  Espíritu, un Cuerpo, un Señor, una Fe,  una  Esperanza, un Bautismo ,  un  Padre y   Dios.

Ejercicio:

Efesios  4:  11

La  comunión   es real,  cuando  cada  miembro  de ese organismo   participa  activamente desarrollando  sus dones.

. Todos  los miembros   tienen   un don  por lo  menos.

. El  60%  de  los creyentes  no  sabe  qué don  tiene.

. Siempre  el don   ayuda  a edificar.

.Diferencia entre  don  espiritual    y talento  natural: Cuando  nos referimos  a dones  espirituales, decimos que son capacidades  sobrenaturales  entregadas  por Dios  a  cada  creyente.

Este  regalo  lo obtenemos  juntamente  con la Salvación   en Cristo Jesús.

El talento natural  es la capacidad que  una persona recibe a través de la genética.

La  gran pregunta que nos queda   es:  ¿Dios  puede tomar una  capacidad  natural   y convertirlo  en un don espiritual?

Podemos  afirmar que Dios  tiene poder  para  cambiar  todo.

Nada  hay  imposible  para  Dios.

Incluso   algunos teólogos  piensan  que el interés  del  Apóstol Pablo   no  era  desarrollar   una lista  completa  de todos  los  dones sino presentar   el carácter  de este  regalo  espiritual.

Esto  se basa  en que no  todas las  listas  están completas,  otras repiten    el nombre  de algunos  dones y  en otras   faltan    otros.

También  conocemos  que  personas  con talentos   naturales,  después de convertidas,  han sido  capacitadas  por el Espíritu Santo.

La obra  del Santo  Espíritu  de Dios ha  santificado  esas  capacidades

otorgando  dones de  servicio a extraordinarios   músicos, cantantes, solistas,   pianistas, guitarristas, y    otros  muchos.

 .  Diferencia  entre  Don y  Servicio:

El  servicio  es uno    de los   fundamentos  del cristianismo. El  servicio   es la indicación   general   que  el Señor   hace  a todo cristiano.

 El servicio  puede  implementarse  ante alguna  necesidad o  demanda por  algún  periodo   de tiempo.

El creyente  que recibe a   Cristo  automáticamente  recibe  uno  ó  más dones   espirituales, los cuales quedan  permanentemente  en el creyente.

Aunque  el   cristiano  no ejercite  su don,  no lo pierde.

El don  es la capacidad  sobrenatural  particular   de cada  creyente.

.  Diferencias  entre   los dones  y el fruto  del Espíritu:

 Gálatas   5:  22  -23

Enseña  que el fruto del espíritu  es   amor, gozo, paz,  paciencia,   bondad, benignidad,  fe,  mansedumbre,  templanza.     

El fruto del Espíritu  es para  todos  los creyentes, mientras  que   los  dones  son para  cada  creyente  en particular.

A todos  se nos exhorta  a manifestar   el fruto  completo  del Espíritu  Santo en  cada vida. 

El  ideal   de la Biblia   es juntar el ejercicio  de los dones  espirituales con el fruto   del   Espíritu  en un   solo  creyente.

Ambos,  el fruto  y  el don, son señales  de la presencia de Dios  en la vida.

. Diferencia   entre   don  espiritual   y  espiritualidad:

Poseer un don,  no es sinónimo  de espiritualidad.

Si  analizamos    la lectura  de   1  Corintios  1:  7 , hallaremos  que  en esa Iglesia  no faltaba   ningún don.

Pero  si unimos a esa lectura : 1 Corintios  3:1 –3 , nos  daremos  cuenta  que  sea   congregación   era  carnal pues tenía celos, contiendas y divisiones.

La  carnalidad   es opuesta  a la espiritualidad.

El ejercicio  de un don   se puede realizar en la carnalidad, lo cual  será como edificar  con madera , heno  u   hojarasca   para  el día   del tribunal    de Cristo.

¿DÓNDE  DESARROLLAR MIS  DONES?

En 1  Corintios 12:  14, encontramos  el diálogo   entre   los miembros  del  cuerpo.

La   función  de cada  uno de ellos  debe ser  realizada   dentro  del cuerpo.

Asi  también   Dios  nos da un ámbito  para  desarrollar  nuestros dones:

1)       HOGAR:

El  hogar  es el primer   ámbito   donde se comienza a servir.

Es allí  donde  podemos   mostrar  verdaderos  cambios en nuestras vidas de servicio  testimonio.

“Pero  recibiréis   poder, cuando haya   venido  sobre  vosotros el Espíritu  Santo, y  me seréis testigos   en Jerusalén,  en toda Judea, en Samaria  y hasta   lo  último  de la tierra.”Hechos    1:     8

También   encontramos  en el Nuevo Testamento el ejemplo  de Aquila y Priscila, quienes  con su hogar abierto demostraron   los  dones  espirituales   puestos  en  ejercicio.

Asi podríamos  mencionar   que dones  como  evangelista,   misericordia,   ayuda,  fe, enseñanza      fueron practicados  en los hogares  de:

Pedro   y su hermano  Andrés,  Lidia    de Tiatira   y su familia, la  abuela  y la  madre  de Timoteo.

2)       MUNDO:

Uno  de los grandes propósitos   de los dones  es alcanzar   a personas  que no  conocen  a  Cristo  como  Salvador personal.

“Amad  a    vuestros   enemigos, bendecid  a los que  os  maldicen, haced el bien a quienes   os aborrecen,  orad por  quienes os ultrajan y persiguen.”-Mateo  5: 44

El  mismo  Señor   nos indica que los  dones   tienen por objeto  alcanzar  con misericordia  a los que viven  sin  Salvación.

3)   IGLESIA:

El  hermoso  resultado  que produce el ejercicio  de cada  don  en particular es crecimiento y edificación.

“A fin de  perfeccionar  a los santos   para  la obra del ministerio para  edificación del  cuerpo  de Cristo, hasta que   todos  lleguemos  a la unidad  de la fe  y del conocimiento del Hijo  de Dios, a un  varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

Efesios    4:  12 –13

“Sino  que siguiendo   la verdad  en amor, crezcamos en todo  en aquel

que es la cabeza, esto  es, Cristo,  de quien  todo  el cuerpo bien   concertado y unido  entre  sí por todas las coyunturas  que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro recibe crecimiento  para ir edificándose en amor.”-Efesios  4:  15 –16

DONES  ESPIRITUALES:    DISCIPLINA

“Cada  uno según el don que ha recibido, minístrelo  a los otros, como buenos administradores  de la multiforme gracia de Dios.

Si alguno   habla, hable conforme a la Palabra  de Dios; si alguno ministra, ministre conforme   al poder  que Dios da, para  que  en todo sea Dios  glorificado por  Jesucristo.”- 1  Pedro     4: 10-11

Para  ministrar  correctamente  el don espiritual,   debemos  disciplinar   correctamente  la vida.

“ No  descuides   el don que está  en ti.”

“Ten cuidado  de ti mismo  y de la doctrina; persiste  en ello.”

1  Timoteo  4:    14  y  16

Para  la correcta   administración  de  los dones   debemos tener en cuenta   importantes   consejos  de la palabra de Dios:

Ø      COORDINACIÓN  :   

“Si dijere    el  pie: Porque  no soy mano, no  soy  del cuerpo,¿por     eso  no será   del cuerpo? Si  dijere  la oreja:  Porque  no soy   ojo, no soy  del cuerpo, ¿por eso  no será del    cuerpo? Si  todo  el cuerpo  fuese  ojo, ¿ donde   estaría el oído? Si  todo  fuese  oído, ¿ donde   estaría  el olfato? 1 Corintios  12:   15-16 – 17

Entendemos  claramente  que debe  existir   en la Iglesia, como  cuerpo de Cristo,   la  coordinación    de cada uno de sus  miembros en la función   que cada uno realiza.

El cuerpo  bien concertado  y unido  según la actividad  propia de cada  miembro   edifica  la Iglesia  de Cristo. 

Ø      SUBORDINACIÓN  :

“Mas    ahora  Dios    ha colocado   a los  miembros cada uno  de ellos  en  el cuerpo,  como Él quiso.”-1 Corintios  12: 18

Todos  los  miembros  del  cuerpo  trabajan  subordinados  a las

órdenes  de la cabeza.

La Iglesia  que es el cuerpo  místico  de Cristo,  vive  bajo la guía  y el                          control de la cabeza que esta el  cielo  y  que  es  Cristo.

Ø INTEGRACIÓN  :  

“ Ni  el ojo puede  decir  a la mano  no te   necesito,  ni tampoco   la cabeza    a   los  pies:  No tengo  necesidad  de vosotros”.  1 Corintios   12:  21

Cada ministerio  es  importante  para  las   funciones vitales  de   la  congregación. Cada  creyente  debe sentir  que   es un pecado   no estar  integrado   al  cuerpo  de Cristo sin  cumplir  su función.

Cuando  yo  no ejercito  mi don,   el hermano   que está  a mi lado   se perjudica; cuando el hermano  no desarrolla  su don, yo  me perjudico.

Causas que deterioran el correcto funcionamiento y desarrollo del don:

·CARNALIDAD:

Uno  de los peligros  más graves  que  debemos corregir, es el  de efectuar  la obra  para el ministerio  basados  en la carnalidad.

Sabemos que las obras   de la carne son manifiestas  y ellas buscan   los halagos  y    los aplausos.

 Cuando efectuamos  una obra  en la carne  inmediatamente  apagamos  el  Espíritu  Santo  de Dios.

 ·IGNORANCIA:

Para  muchos  creyentes  este  es un verdadero problema.

No conocer   las demandas  de Dios  para  la vida  Cristiana, nos hará  perder  un  sin fin de bendiciones.

Es  hora  de analizar  detenidamente  todo el consejo de Dios  sobre los dones espirituales  y su  ejercicio.

·SUBESTIMACIÓN:

No  debemos  sentirnos  mal   por no tener   uno u otro  don  espiritual.

NO  ÚNICO: 

No  debemos  pensar que poseemos  el monopolio  de las actividades.

Por  el contrario  debemos estimular  a otros a descubrir  sus  dones  y ponerlos  en  práctica.

Nadie tiene un  don para jactarse   del mismo, ya que todos  los dones han sido  dados  para edificación   de todos.

LA SANTIDAD DE DIOS – 7/11 – PAZ y GUERRA CON UN DIOS SANTO – R.C. Sproul

LA SANTIDAD DE DIOS – 7/11 – PAZ y GUERRA CON UN DIOS SANTO – R.C. Sproul

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PAZ y GUERRA CON UN DIOS SANTO

Si el hombre no está hecho para Dios ¿por qué sólo en Dios es feliz? Si el hombre es hecho para Dios ¿por qué es tan opuesto a Dios? …BLAISE PASCAL

El registro bíblico contiene historias de hombres y mujeres que han luchado con Dios. El nombre Israel significa “el que pelea con Dios.” Dios es santo, trascendente, superior a nosotros; sin embargo, es un Dios con el cual podemos luchar. En tal contienda, la meta no es la guerra final, sino la paz final. Y algunos la han encontrado.

En este capítulo, miraremos ejemplos de personas que han ido al cuadrilátero con Dios y han salido con paz. Veremos a Jacob, a Job, a Habacuc y a Saulo de Tarso. Luego examinaremos lo que significa estar en paz con Dios. Jacob fue un bribón. Su nombre significa “suplantador.” Engañó a su padre, le hizo fraude a su hermano, y se alió en una impía conspiración con su madre. Es duro imaginarse que el hijo de Isaac y el nieto de Abraham pudieran ser tan corruptos. Pero en el curso de su vida, Jacob atravesó por una radical transformación. Comenzó en Betel: Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. (Génesis 28:10-11) Viajar en la antigua Palestina era con frecuencia una aventura arriesgada. La noche estaba llena de peligros de ladrones y bestias salvajes. En la ruta de Jacob no había lugares donde él pudiera alojarse. Cuando el sol se ocultó, acampó bajo las estrellas y usó una piedra como almohada. Esa noche tuvo un sueño que estaba destinado a cambiar su vida:

Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios. En el sueño, el Señor estaba de pie junto a él y le decía: “Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado. Tu descendencia será tan numerosa como el polvo de la tierra. Te extenderás de norte a sur, y de oriente a occidente, y todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu descendencia. Yo estoy contigo. Te protegeré por dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra. No te abandonaré hasta cumplir con todo lo que te he prometido.” (Gen 28:12-15 NVI) La “escalera de Jacob” que vio en su sueño, sirvió como un puente entre el cielo y la tierra. Hasta ese momento Jacob no tenía relación con las cosas celestiales. El tenía una profunda conciencia de la ausencia de Dios. Parece extraño que un hijo de Isaac, nieto de Abraham fuera tan “secular.” Abraham había hablado con Dios. Seguramente el joven Jacob se había sentado alrededor de las fogatas y escuchado las historias de su padre y su abuelo. El tuvo que haber conocido acerca del mandato de Dios a Abraham para sacrificar a Isaac sobre un altar en el monte Moria. Jacob vivió una vida mundana. Las conversaciones sobre asuntos celestiales le habían hecho muy poca impresión. Su mente estaba fija en la tierra. Hasta donde él sabía, había una brecha sin puente entre el cielo y la tierra. Si había un Dios, era tan remoto, tan absolutamente trascendente que no tenía relevancia en su vida. Este. Dios de quien sus padres hablaban era demasiado alto para alcanzarlo, hasta que tuvo el sueño. El sueño era de una escalera, un punto de contacto entre lo santo y lo profano. Sobre la escalera Jacob vio ángeles ascendiendo y descendiendo del cielo hacia la tierra y viceversa. El tráfico era continuo. En el tope de la escalera Jacob vio la figura de Dios quien le habló confirmándole la promesa que les había hecho anteriormente a Abraham y a Isaac. Esa promesa continuaría por las futuras generaciones pasando a través de él, convirtiéndolo así en el transmisor del pacto que Dios había jurado. Dios prometió estar con Jacob dondequiera que él fuera, hasta que las promesas se cumpliesen. ¿Qué le sucedió a la escalera de Jacob? La imagen desapareció virtualmente de la historia del antiguo testamento. Pasaron los siglos sin que se le mencionara. Repentinamente, apareció de nuevo en el nuevo testamento: Felipe buscó a Natanael y le dijo: –Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas. –¡De Nazaret! ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? –replicó Natanael. –Ven a ver –le contestó Felipe. Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, comentó: –Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay falsedad. –¿De dónde me conoces? –le preguntó Natanael. –Antes que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto. –Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! –declaró Natanael. –¿Lo crees porque te dije que te vi cuando estabas debajo de la higuera? ¡Vas a ver aun cosas más grandes que éstas! Y añadió: –Ciertamente les aseguro que ustedes verán abrirse el cielo, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre. (John 1:45-51 NVI)

Las palabras de Jesús a Natanael fueron radicales. En esta con-versación El declaró que El mismo es la escalera de Jacob. El es el puente entre el cielo y la tierra; es El que cierra el abismo entre el Trascendente y los simples humanos. Los ángeles de Dios ascienden y descienden sobre El, y hace que el Dios ausente se haga presente entre nosotros. ¿Fue esto lo que Jacob vio indistintamente en forma de penumbra? Cuando Jacob despertó de su sueño, estaba conmocionado. Fue sobrecogido por el poder de esta visión nocturna: Al despertar Jacob de su sueño, pensó: “En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta.” Y con mucho temor, añadió: “¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del cielo!” (Gen 28:16-17 NVI) El nombre del lugar donde Jacob tuvo su sueño llegó a ser conocido como Betel. En hebreo, la palabra Betel significa “casa de Dios.” Allí no había tabernáculo, templo o iglesia. Jacob le llamó la casa de Dios, porque allí el Santo se reveló a sí mismo. Las palabras de Jaco~ con típicas de la forma en que la cultura contemporánea se siente. . La nuestra es época en que la gente siente la ausencia de Dios. No vemos zarzas ardientes, pilares de fuego, ni Cristos encarnados caminando entre nosotros. Nos sentimos abandonados, lanzados a las aguas de un universo hostil, o aún peor, indiferente. Parece que estuviésemos encerrados en un mundo en el cual no hay salida, ni escalera para las estrellas. Jacob sintió lo mismo hasta que tuvo este sueño. Sus palabras son relevantes para nuestros días: “Ciertamente Jehová está en este lugar y yo no ‘lo sabía.” Dios había estado allí todo el tiempo. El no estaba lejos de Jacob, pero Jacob había vivido toda su vida sin estar consciente de su presencia. Esta trágica ignorancia de la presencia de Dios es escenificada diariamente en la vida de millones de personas en nuestros días. Dios esta aquí, pero nosotros estamos ajenos. En el momento en que nos hacemos conscientes de su divina presencia, también comienza el más profundo conflicto personal que una persona puede experimentar. El sueño no fue el fin del conflicto de Jacob. Fue el principio de un conflicto que habría de permanecer, y desde ese momento en adelante, el comenzó a luchar por su propia alma. “¡Cuán terrible es este lugar” Esta fue la respuesta de Jacob al encontrarse en la casa de Dios. Normalmente la gente no se siente así en la iglesia. No hay sentido de asombro al estar en la presencia de Uno que nos hace temblar. La gente asombrada nunca se queja de estar aburrida en la iglesia. Los académicos no se ponen de acuerdo sobre el momento preciso de la conversión de Jacob. Algunos dicen que fue en Betel; otros, que fue más tarde, cuando tuvo su terrible y decisiva lucha con Dios:
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Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, a sus dos esclavas y a sus once hijos, y cruzó el vado del río Jacob. Una vez que lo habían cruzado, hizo pasar también todas sus posesiones, quedándose solo. Entonces un hombre luchó con él hasta el amanecer. Cuando ese hombre se dio cuenta de que no podía vencer a Jacob, lo tocó en la coyuntura de la cadera, y ésta se le dislocó mientras luchaban. Entonces el hombre le dijo: ¡Suéltame, que ya está por amanecer! ¡No te soltaré hasta que me bendigas! Respondió Jacob. ¿Cómo te llamas? Le preguntó el hombre. Me llamo Jacob respondió. Entonces el hombre le dijo: Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los *hombres, y has vencido. Y tú, ¿cómo te llamas? Le preguntó Jacob. ¿Por qué preguntas cómo me llamo? Le respondió el hombre. Y en ese mismo lugar lo bendijo. Jacob llamó a ese lugar Penuel, porque dijo: “He visto a Dios cara a cara, y todavía sigo con *vida.” (Gen 32:22-30 NVI) Obviamente, el “hombre” contra el cual Jacob luchó era más que un hombre – era el ángel de Dios. La batalla fue fiera, extendiéndose toda la noche sin que ninguno de los contendientes ganara ventaja. Finalmente, el ángel de Dios usó el abrumador poder de Dios para tocar el encaje de la cadera de Jacob. La “victoria” de Jacob no fue de conquista sino de sobrevivencia. El salió del duelo, pero quedó cojeando por el resto de su vida. La discusión con el ángel acerca de los nombres es significativa. El ángel demandó a Jacob su nombre, lo cual era una costumbre similar a la que existe hoy de indicar sometimiento, usando la palabra “jefe.” Para un contendiente decir su nombre significaba que reconocía la superioridad de su contrincante. Cuando Jacob sometió su nombre, él sometió su alma, renunció a la autoridad sobre su vida. Con el sometimiento, vino un nuevo nombre y una nueva identidad, Israel. En la derrota Jacob aún esperaba un retiro, un empate que dejara su orgullo intacto. Aun una decisión dividida ayudaría. El le dijo al ángel, “por favor, dime tu nombre.” Note la diferencia en el asunto del intercambio de nombres. El ángel le demandó su nombre a Jacob y él lo sometió. Jacob, cortésmente le preguntó su nombre al ángel y no lo logró. Este fue el acto final de la conquista divina. No hay decisiones divididas con Dios. Cuando luchamos con el todopoderoso perdemos. El es el invencible campeón del universo.
El Dios santo no puede ser derrotado en un combate personal. Pero hay consolación aquí: Jacob luchó con Dios y vivió. Fue derrotado, quedó lastimado, pero sobrevivió la batalla. Al menos, de esto podemos aprender que Dios se comprometerá con nosotros en nuestras luchas honestas. Podemos pelear con el Santo. Ciertamente, para que el poder transformador de Dios
 cambie nuestras vidas, debemos pelear con El. Si queremos saber lo que significa experimentar la dulzura de someter nuestros nombres, debemos saber lo que es pelear con Dios toda la noche. Nadie jamás tuvo un debate más vivo y estridente con Dios que Job. Si algún hombre parece haber tenido el derecho de desafiar a Dios, fue Job quien había sido declarado justo por Dios mismo y a pesar de ello fue afligido con inmensurable miseria. El pobre Job luce en este drama como si fuese nada más que una pieza en una batalla cósmica entre Dios y Satanás. Dios permitió que Job fuese puesto bajo prueba. Sus posesiones fueron robadas; su familia fue destruida; y finalmente fue afligido con sarna. El no encontró alivio para su dolor. Su angustia física pronto afectó su alma. Una vez hablé con una anciana que combatía el cáncer con quimioterapia, y que sufría los efectos laterales de náusea por el tratamiento. Le pregunté cómo se sostenía ‘Su estado de ánimo, y me ofreció una honesta respuesta: “Es duro ser cristiano cuando su cabeza está en el inodoro.” La mujer entendía la estrecha conexión entre el cuerpo y el alma. Es extremadamente difícil ser espiritual cuando el cuerpo está afligido con dolores incesantes. Pero Job no blasfemó. El exclamó, “He aquí, aunque El me matare, en El esperaré” (Job 13:15). Aun su esposa trató de convencerlo que se suicidara. Su consejo fue simple y directo: “Maldice a Dios y muérete” (Job 2:9). Job rehusó tomar la salida fácil. El sufrió el consejo de los necios al escuchar las palabras de sus amigos. Finalmente, desafió a Dios respecto a su situación. Enfrentó a Dios solo, luchando y batallando por respuestas a su miseria. La respuesta de Dios realmente no fue muy alentadora: Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? ¿Quién encerró con puertas el mar, cuando se derramaba saliéndose de su seno, cuando puse yo nubes por vestidura suya, y por su faja oscuridad, y establecí sobre él mi decreto, le puse puertas y cerrojo, y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, y ahí parará el orgullo de tus olas? (Job 38: 1-11)

Este fue un examen oral difícil. Job demandó respuestas de Dios. En lugar de respuestas, recibió a cambio un manojo de preguntas. Dios reprendió a Job por arrojar una sombra oscura sobre la sabiduría divina con su ignorancia. Era como si Dios le dijera: “Muy bien Job, ¿Tú quieres interrogarme? Está bien, yo te contestaré, pero primero tengo algunas preguntas para ti.” Como balas de una ametralladora, Dios disparó sus preguntas, cada una más temible que la anterior. Finalmente Job habló: Entonces respondió Job a Jehová, y dijo: He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, más no responderé; Aun dos veces, más no volveré a hablar. (Job 40:3-5) Considere la imagen que Job usó. El dijo que pondría su mano sobre su boca. Se ató a sí mismo. Cubrió sus labios con su mano para que ya no salieran más palabras necias. Estaba apenado por haber desafiado a Dios. Reconoció que sus palabras habían sido pretenciosas. Había dicho todo lo que quería decir. Mas la interrogación continuó. Dios aún no había terminado con su examen. El hizo una serie de preguntas que abrumaron a Job: “¿Invalidarás mi juicio? ¿Me condenarás a mí para justificarte tú?” (Job 40:8). Aquí el asunto es sencillo. El desafío de Job vuela entre los dientes de la justicia divina. Sus acusaciones eran un insulto a un Dios santo. La pregunta de Dios resonó en los oídos de Job: ¿Me condenarás a mí para justificarte tú? No hay duda que Job deseaba ser justificado. Estaba cansado de las acusaciones de sus amigos. No entendía por qué era tan miserable. El oró para ser vindicado, pero su deseo había ido muy lejos. Estaba al borde de negociar la justicia de Dios por la suya. Había cruzado la línea en el debate, sugiriendo que tal vez Dios había hecho maldad. Dios le pidió que rectificara, “¿Quieres condenarme para ser tú exonerado?” El peso completo de las preguntas de Dios cayó sobre Job. Casi fue aplastado por ellas. Finalmente quitó su mano de su boca y habló de nuevo. Esta vez no hubo acusaciones en sus palabras. El rompió su voto de silencio sólo para expresar su contrición: “Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes. ¿Quién es éste has preguntado, que sin conocimiento oscurece mi consejo? que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas que me son desconocidas. “Ahora escúchame, que voy a hablar dijiste; yo te cuestionaré, y tú me responderás. De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos. Por tanto, me retracto de lo que he dicho, y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Job 42:2-6 NVI) Al leer esta sección del libro de Job, podemos tener la idea de que Dios estaba intimidando a Job. El estaba preguntando, y Dios le dijo a Job que le contestaría sus preguntas, pero las respuestas nunca vinieron. En realidad, había una condición conectada a la promesa de responder: Job tenía que dar sus respuestas primero. Pero Job falló el examen. Entonces Dios no le dio sus respuestas.
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Sin embargo, Job quedó satisfecho Aunque Dios no le dio respuestas, las preguntas de Job cesaron. El recibió una respuesta más elevada que la que una réplica directa le habría provisto. Dios respondió a las preguntas de Job no con palabras sino consigo mismo. Tan pronto como Job vio quién es Dios, quedó satisfecho. Ver la manifestación de Dios fue todo que él necesitó. Fue capaz de dejar todos los detalles en las manos de Dios. Una vez que Dios ya no estuvo envuelto en el manto del misterio, Job pudo vivir cómodamente con unas pocas preguntas sin contestar. Cuando Dios apareció, Job estaba tan ocupado arrepintiéndose que ya no tuvo tiempo para otros desafíos. Su indignación fue redirigida hacia sí mismo: Me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza. Ocupémonos ahora de otro hombre del antiguo testamento que desafió a Dios. Fue el profeta Habacuc quien fustigó a Dios por hacer cosas que ofendían su sentido de justicia. El profeta se sintió agraviado de que el pueblo de Dios sufriera a manos de una nación que era más perversa que ellos mismos. Aparentemente, lucía como si Dios hubiese olvidado sus promesas a los judíos y se hubiese cambiado de bando, aliándose con la perversa Babilonia. Para Habacuc esto era comparable a que un judío ‘moderno se preguntara si Dios estaba del lado de Hitler durante el holocausto. La queja de Habacuc quedó registrada con una ruidosa protesta: ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual las leyes debilitadas, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. (Habacuc 1 :2-4) Habacuc estaba encendido en cólera. Su queja fue tan ardiente que se sobrepasó un poco. El dijo, “La justicia nunca prevalece.” Ciertamente en este mundo hay injusticias que esperan una rectificación final, pero decir que la justicia nunca prevalece es sobrepasarse. Igual que Job, Habacuc demandó respuestas. Entró al cuadrilátero con Dios y estaba preparado para la contienda. Se puso sobre su guardia esperando una respuesta del Todopoderoso. Cuando Dios finalmente hablo, la reacción de Habacuc fue como la de Job: “Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;” (Habacuc 3: 16)
La respuesta del profeta fue como la de un pequeño niño que es azotado por su padre. Su corazón palpitó y sus labios comenzaron a temblar. Todos hemos visto a los niñitos al borde de las lágrimas. Ellos tratan de contenerse pero el temblor de su labio inferior los delata. Aquí estaba un hombre adulto cuyos labios temblaban en la presencia de Dios. El sentía una especie de corrosión interna, una decadencia que invadía sus huesos. La estructura esquelética que
 este hombre se sentía desplomar. El temblor del misterium tremendum atacó sus piernas; sus rodillas chocaban una con otra. Acto seguido, retiró de su contienda con Dios pero con piernas tambaleantes. Con la aparición de Dios, todas las airadas protestas de Habacuc cesaron. Repentinamente el tono de sus palabras cambió de un amargo desánimo a una inconmovible confianza y esperanza: Aunque la higuera no dé renuevos, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! (Hab 3:17-18 NVI) Habacuc era ahora tan intenso en su gozo como lo había sido en su desánimo. El pudo descansar absolutamente en la soberanía de Dios. Sus palabras, traducidas al lenguaje moderno sonarían algo así: “Aunque el presupuesto nunca esté balanceado y el mercado de valores caiga, aunque el precio de la comida se vaya hasta las nubes y mi hijo nunca se recobre de su enfermedad, aunque pierda mi trabajo y aunque perdamos nuestra casa, con todo, yo me regocijaré en el Dios de mi salvación.” Jacob, Job y Habacuc, todos le declararon la guerra a Dios. Ellos arremetieron contra las fortalezas del cielo. Todos ellos fueron derrotados, sin embargo salieron de la batalla con sus almas elevadas. Pagaron un precio en pena. Dios permitió el debate, pero la batalla fue intensa antes de que la paz fuese establecida. Saulo de Tarso sintió la misma abrumadora conquista de parte de Dios. El era un fanático del fariseísmo que repudiaba totalmente la aparición de una nueva secta llamada, Cristianismo. Estaba resuelto a hacer desaparecer el cristianismo de la faz de la tierra. Comisionado por las autoridades, el fue de casa en casa acosando a los cristianos y arrojándolos a la prisión. Estuvo presente cuando apedrearon a Esteban y aplaudió el acto. Se regocijó cuando fue asignado a ir’ a Damasco para continuar con su masacre de cristianos. Fue en el camino de Damasco que se encontró con el Santo. El recuerda la escena durante su juicio ante el rey Agripa:

A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo:* ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’* Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ ‘Yo soy Jesús, a quien tú persigues –me contestó el Señor–. Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar. Te libraré de tu propio pueblo y de los gentiles. Te envío a éstos para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados.’ “Así que, rey Agripa, no fui desobediente a esa visión celestial. (Act 26:13-19 NVI) Saulo era celoso en su búsqueda de la justicia. El era un fariseo de fariseos, un hombre dedicado a la perfección moral. Lo irónico de su celo es que mientras este crecía, aumentaba su oposición por la obra de Dios. No porque Dios esté opuesto a la búsqueda de la justicia, sino porque El se opone al orgullo y la arrogancia. El se opone a aquellos que se envanecen en propia justicia. Mientras Saulo estaba convencido de que luchaba por Dios, en realidad estaba luchando contra El. En esta irónica batalla, él estaba destinado a una confrontación definitiva con el mismo Cristo al que se oponía. Uno de los nombres por los cuales Dios se reveló en el antiguo testamento es el nombre de El Shadai. Este nombre significa “el tronador” o “el Todopoderoso.” Fue con este nombre que Dios se apareció a Job. Lo que Job experimentó fue el sobrecogedor poder de un Dios soberano que se impone sobre todo hombre y que no puede ser dominado por nadie. Saulo se encontró con el poder del Todopoderoso en el camino de Damasco. La experiencia de Saulo en el camino del desierto comenzó con la aparición de una luz refulgente. El camino del desierto al mediodía era un lugar donde la brillantez del sol era particularmente fuerte. Bajo condiciones normales la luz del sol allí es intensa. Para que cualquier otra luz fuese notada en medio del sol del desierto, tiene que haber sido una luz extraordinaria. Saulo habló de ella como una luz más brillante, más radiante que el sol. El la describió como una luz del cielo. La expresión “luz del cielo” no significa una luz desde el cielo. Saulo estaba en la presencia de la gloria celestial de Dios. La gloria de Dios es la manifestación externa de su santidad. La refulgencia de su gloria es tan titilante, tan brillante, que eclipsa al sol del mediodía. En el libro de Apocalipsis nosotros leemos de la apariencia de la nueva Jerusalén, la ciudad que desciende del cielo: Y no vi en ella templo: porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. (Apocalipsis 21 :22-23)
La nueva Jerusalén no tiene sol simplemente porque no tiene necesidad de sol. La gloria de Dios y de su Cristo es tan brillante que el sol mismo es opacado por ella. Saulo fue enceguecido por sus rayos. Considere lo que sucede a la gente si ellos miran directamente hacia el sol. En tiempos de eclipse solar la gente es atraída por el extraño espectáculo de una sombra pasando sobre el sol. Hay una fuerte tentación de mirar hacia el; sin embargo, aun con eclipse nosotros encontramos que es doloroso y peligroso mirar directamente al sol.
Los noticieros nos advierten no hacerlo, pues corremos el peligro de dañar nuestros ojos. Si no es posible mirar directamente hacia el son durante el eclipse, ¿cuanto mas severa sería la brillantez que literalmente deslumbra al sol? La gloria de Dios alcanza una magnitud de brillantez mucho más allá de la que el sol alcanza cuando brilla con toda su fuerza. Ningún ángel se apareció para pelear con Saulo. Pero una fuerza sobrenatural lo derribó al suelo. En un instante Saulo quedó ciego. No hubo advertencia, ni susurro de viento que lo alertara. Soberana y poderosamente fue derribado por completo al suelo del desierto. Con la luz del cielo, vino una voz descrita más tarde como el sonido de muchas aguas, una voz que ruge como una explosiva catarata que cae sobre rocas. Saulo dice que la voz le habló en arameo, el lenguaje nativo de Jesús. La voz se dirigió personalmente a Saulo repitiendo su nombre: “Saulo, Saulo.” La doble forma de dirigirse indicaba una intimidad personal. Fue la manera en que Dios se dirigió a Moisés en la zarza ardiendo y a Abraham en el monte Moria. Fue la forma en que Jesús lloró sobre Jerusalén y se dirigió a su Padre en las horas tenebrosas de la cruz. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Note que la voz no preguntó a Saulo por qué estaba persiguiendo a la iglesia de Cristo. Fue más bien, “¿Por qué me persigues a mí? Atacar a la iglesia de Cristo es atacarlo’ a El. Luego preguntó: “¿Por qué das coces contra el aguijón?” Los aguijones eras agudos clavos implantados en un marco de madera pegado a las carretas detrás de los bueyes que las tiraban. Si un buey se ponía terco y rehusaba moverse hacia delante, a veces manifestaba su terquedad dando patadas hacia atrás en los clavos. Imagine cuán absurdo sería que un buey después de patear los clavos, se pusiera tan furioso que los volviera patear una y otra vez. Mientras más da coses contra los clavos, más dolor se provoca a sí mismo. Es como si un hombre se golpeara la cabeza contra la pared, encontrando alivio en cuán bien se siente al dejar de hacerlo. La voz le estaba diciendo a Saulo, “¡Tú, buey necio! ¡Cuán estúpido es seguir dando coses contra los aguijones. Tú no puedes ganar. Tu batalla es fútil. Es el momento de rendirse.” La respuesta de Saulo fue a una simple, aunque significativa pregunta: “¿Quién eres tú Señor?”. Saulo no sabía la identidad de Aquel que lo estaba doblegando, pero de una cosa estaba seguro, quienquiera que fuera, El era el Señor. Esta experiencia convirtió a Saulo en Pablo, así como Jacob se había convertido en Israel. La batalla había terminado. Saulo batalló con Dios y perdió, Aquí como Isaías. Pablo recibió su llamado su comisión al apostolado. Su vida fue cambiada, y con ello el curso de la historia del mundo. En la derrota Pablo entro Paz.
Después de contarle su historia al rey Agripa, Pablo agregó estas palabras: “Por lo cual oh, Rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial. .. (Hechos 26:19). Con todo lo celoso que Pablo fue en su lucha contra Cristo, él llegó a ser aún más celoso en su lucha por Cristo. Tuvo una visión tan intensa de la santidad de Dios que nunca la olvidó. La contempló y expuso su significado en sus epístolas llegando a ser un hombre que entendió lo que significaba ser justificado. Para él, la guerra santa terminó y entró en una paz santa. Llegó a ser el apóstol cuyos escritos despertaron a Lutero en el monasterio y le dieron a la iglesia cristiana la receta para vivir en paz con Dios. El conflicto que tenemos con un Dios santo está arraigado en el conflicto entre la justicia de Dios y nuestra injusticia. El es justo y nosotros somos injustos. Esta tensión crea miedo, hostilidad y enojo dentro de nosotros contra Dios. La persona injusta no desea la compañía de un juez justo. Nos convertimos en fugitivos, huyendo de la presencia de Uno cuya gloria puede enceguecernos, y cuya justicia puede condenamos. Estamos en guerra con El a menos que o hasta que somos justificados. Sólo la persona justificada puede ~entirse cómoda en la presencia de un Dios santo. El apóstol Pablo define los beneficios inmediatos en los frutos de la justificación. En su epístola a los Romanos él explica lo que nos sucede cuando somos justificados, cuando somos cubiertos con la justicia de Cristo que es por fe’ Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Romanos 5:1-2) El primer fruto de nuestra justificación es paz con Dios. Para el antiguo judío la paz era algo precioso pero difícil para conseguir. El conflicto moderno en el medio oriente parece como una repetición de la historia antigua. Desde los días de la conquista de Canaán hasta el período de la ocupación romana en el nuevo testamento, fueron muy pocos los años cuando Israel no estuvo en guerra. La localización de Palestina como un vital puente terrestre entre África y Asia, lo hizo no sólo un corredor para el comercio sino también para la guerra. La pequeña Israel con frecuencia se encontraba atrapada entre los poderes mundiales que competían entre sí, y era usada como una bola de ping-pong golpeada por raquetas de generales. Los judíos ansiaban la paz. Ellos anhelaban el día cuando las espadas fuesen convertidas en arados; esperaban la era cuando el Príncipe de Paz traería a su fin las incesantes hostilidades. Era tan importante para ellos su búsqueda por la paz, que la misma palabra paz se convirtió en su saludo diario. Así como nosotros decimos hola o adiós ellos decían simplemente shalom. Hasta este día, el saludo shalom es una parte integral del vocabulario judío. La palabra paz se refería primariamente a la cesación del conflicto militar.

Pero tiene otro significado más profundo. Los judíos siempre estuvieron profundamente interesados en la paz interna, porque el tranquilo descanso del alma significaba el fin para un espíritu atribulado. Esto es similar a lo que para nosotros es la “paz mental.” Recuerdo un caluroso día de verano en 1945 en que yo jugaba beisbol en las calles de Chicago. En aquellos días mi mundo consistía en el terreno que se extendía de una base de beisbol a la otra. Todo lo que me importaba era que mi turno al bate llegara. Me irrité mucho cuando el primer lanzamiento se interrumpió por un ruido y un gran desorden alrededor mío. La gente comenzó a salir corriendo de sus departamentos gritando y haciendo sonar ollas con paletas de madera. Por un momento pensé que podía ser el fin del mundo. Era ciertamente el final de mi juego de beisbol. En la multitudinaria confusión, vi a mi madre corriendo hacia mí con lágrimas en su rostro; me cubrió con sus brazos y me apretó diciendo con sollozos incesantes, “Se acabó, se acabó.” Fue el día de la victoria aliada en 1945. Yo no estaba seguro de lo que eso significaba, pero una cosa estaba clara, significaba que la guerra había terminado y que mi padre iba a venir a casa. No más correo aéreo al extranjero, no mas oír las noticias diarias y los reportes acerca de las víctimas, no más banderas de seda adornadas con estrellitas colgando en la ventana, no más cupones de racionamiento. La guerra había terminado y por fin la paz había llegado. Ese momento de júbilo dejó una permanente impresión en mi mente infantil. Aprendí que la paz es una cosa importante, una causa de celebración incontenible, celebración al adquirirla y de amargo remordimiento al perderla. La impresión que tomé ese día en las calles de Chicago fue que la paz había arribado para siempre. Yo no tenía idea de cuán frágil era. Me pareció poco tiempo antes que las noticias reportaran cómo Gabriel Heater estaba dando tenebrosas predicciones acerca de la formación de tropas en China, de la amenaza nuclear de Rusia y del bloqueo de Berlín. La paz de América fue corta, dando lugar una vez más a la guerra en Corea y luego en Vietnam. Frágil, inestable, tenue: estas son las condiciones normales de la paz terrenal. Los tratados de paz, como las regulaciones, parecen ser hechas para quebrarlas. Un millón de Neville Chanberlains en sus balcones con las manos extendidas declarando, “Hemos logrado la paz para nuestros tiempos” no aseguran que la historia humana no sea más que una continua guerra.
Pronto aprendemos a no confiar demasiado en la paz. La guerra se entromete muy rápido y fácilmente. Sin embargo ansiamos una paz permanente en la cual podamos depender. Esto es precisamente la clase de paz que el apóstol Pablo declaró en su epístola a los Romanos. Cuando nuestra guerra santa con Dios cesa, cuando nosotros como Lutero, caminamos a través de las puertas del paraíso, cuando somos justificados por la fe, la guerra termina para siempre.

Con la purificación del pecado y la declaración del perdón divino entramos en un tratado de paz eterno con Dios. El primer fruto de nuestra justificación es la paz con Dios. La paz es una paz santa, una ‘paz sin mancha y trascendente, que lo puede ser destruida. Cuando Dios firma un tratado de paz, es confirmado para perpetuidad. La guerra cesa para siempre. Por supuesto nosotros aún pecamos, aún nos rebelamos, aún cometemos actos de hostilidad hacia Dios. Pero Dios no es cobeligerante. El no es traído en una guerra con nosotros. Nosotros tenemos un Abogado para con el Padre, tenemos un Mediador que mantiene la paz. El regula la paz porque El es tanto el Príncipe de Paz como nuestra paz. Ahora somos llamados los hijos de Dios, un título otorgado en bendición a aquellos que son hacedores de paz. Nuestros pecados ahora son tratados por un Padre, no por un comandante militar. Tenemos paz; es nuestra posesión, sellada y garantizada para nosotros por Cristo. Nuestra paz con Dios no es frágil; es estable. Cuando pecamos, Dios se desagrada, y así El volverá para corregimos y convencernos de nuestro pecado. Pero ya no va a la guerra contra nosotros. Su arco ya no está preparado, y los dardos de su ira ya no están dirigidos a nuestros corazones. El no desenvaina su espada cada vez que quebramos el tratado. La paz que viene por la justificación no es sólo externa, es decir la cesación de guerra. Los más profundos anhelos por una paz interna también están cumplidos en Cristo. Fue San Agustín qué una vez oró, “Tú nos has hecho para Ti mismo, y nuestro corazón está inquieto hasta que halla su descanso en Ti.” Todos sabemos lo que significa ser golpeado con una inquietud interna. Sabemos el amordazarte sentimiento de vacío y culpa que viene de estar separados de Dios. Una vez que nuestra paz es establecida, ese terrible vacío es llenado, y nuestros corazones pueden estar quietos. El nuevo testamento le llama a esta paz “la paz que sobrepasa todo entendimiento.” Es una paz santa, una paz diferente a la paz común y terrenal. Es la clase de paz que sólo Cristo puede brindar, la clase de paz que El mismo posee. Nosotros sabemos por lo registros de los evangelios que Jesús tuvo pocas posesiones en este mundo. El no tenía negocios, ni acciones de compañías. Su única posesión era su manto. Ese valioso manto le fue robado por los designados a ejecutarlo. Parecía entonces que El moriría sin un centavo, sin herencia que otorgarle a sus herederos. Nosotros somos los herederos de Cristo. A primera vista parecería que somos herederos sin herencia. Pero la Biblia aclara Que a Dios le ha placido dar su reino a su amado Hijo. Jesús tuvo una herencia de sus Padre, y esa herencia El la pasa a nosotros. El prometió que algún día nosotros escucharemos las palabras. “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. ” (Mateo 25:34).

El reino de Dios no es nuestra única herencia. En su última voluntad y testamento, Jesús dejó a sus herederos algo más, algo muy especial: “Mi paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da yo os la doy. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). Este es el legado de Cristo: paz. Su paz es muestra herencia la cual el nos da no como el mundo la da. No hay motivos ocultos, ni trampas siniestras. El nos da su paz no para su beneficio, sino para el nuestro. Es un regalo de fuera de este mundo, dado en una manera diferente al mundo, y es para que lo tengamos para siempre. La paz es un resultado inmenso de la justificación, pero hay algo más agregado a esta paz santa: acceso. El acceso es crucial para cualquiera que ha luchado alguna vez con un Dios Santo. Nosotros vemos señales de acceso por todas partes. Algunas dicen, “No hay paso”, y otras, “acceso limitado”. En ciertas épocas en la historia, un signo de “no acceso” fue colocado en las puertas del paraíso. Aun el templo del Antiguo Testamento no permitía a la gente ordinaria acceso al trono de Dios. Pues, aun el sumo sacerdote tenía un acceso limitado, una vez al año bajo cuidadosas circunstancias. Un grueso velo separaba el Lugar Santísimo del resto del Templo. Estaba fuera de los límites, área restringida. Ninguna admisión era permitida al creyente común y corriente. En el momento en que Jesús fue inmolado en el instante en el que el Justo moría por los injustos, el velo en el templo fue roto. La presencia de Dios se hizo accesible para nosotros. Para el cristiano, ha sido removida la señal de “No Acceso” de las puertas del paraíso. Ahora nosotros podemos caminar libremente en tierra santa. Tenemos acceso a su gracia, mas aún, tenemos acceso a El. La gente justificada ya no necesita decirle al Santo, “Apártate de mí porque soy hombre pecador.” Ahora podemos sentimos bienvenidos en la presencia de un Dios santo. Podemos llevar nuestras preguntas a El. El no está demasiado remoto para escuchar nuestro clamor. Venimos cubiertos por la justicia de Cristo. Repito: Podemos sentimos bienvenidos en la presencia de Dios. Por supuesto, aún venimos asombrados, en un espíritu de reverencia y adoración, pero la maravillosa noticia es: Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado, Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:14-16)
La Biblia nos invita a acercamos al trono de gracia con confianza. También se usa la palabra certeza. Siendo justificados podemos tener seguridad al acercamos a Dios. Tener certeza o confianza no debe ser confundido con ser arrogante o pretencioso. Uza fue más confiado, el fue arrogante. Nadab y Abiu abusaron de la confianza, insultante la majestad de Dios. Nosotros debemos venir a su presencia confiados y seguros. No hay necesidad de retirarnos de El o vacilar para entrar en su presencia. Pero cuando nos acercamos, debemos recordad dos cosas: Quien es El, y quienes somos nosotros. Para el cristiano, la guerra se ha terminado; la paz ha sido establecida. El acceso al Padre es nuestro, pero aun debemos temblar delante de nuestro Dios. El aun es Santo. Nuestro temblor es el temblor de la admiración y la veneración, no el temblor de la cobardía, o del miedo de un pagano que se asusta por el ruido de una hoja. Lutero lo explico así: Temamos a Dios, no con un medio servil como de un prisionero ante su atormentador, sino como hijos que no desean desagradar a su amado Padre. Venimos a El en confianza; venimos a El con seguridad; tenemos acceso. Tenemos una paz santa. Permitiendo que la Santidad de Dios Toque Nuestras Vidas: A medida que usted reflexiona sobre lo que ha aprendido y redescubierto sobre la santidad de Dios, responda estas preguntas. Use un diario para registrar sus respuestas en lo concerniente a la santidad de Dios, o discútalas con un amigo.

1. ¿Ha sido usted involucrado por Dios en un conflicto honesto como lo hizo con Jacob? ¿Cuál fue el resultado?
2. ¿Ha desafiado usted alguna vez a Dios como lo hizo Job? ¿Cuál fue la respuesta de Dios?
3. La batalla de Habacuc con Dios terminó en una atrevida declaración de fe: “Aunque suceda, sin embargo, yo me, regocijaré en el Señor.” ¿Cuáles son los “aunques” en su vida? ¿Está usted dispuesto a someterlos al Señor?
4. ¿Qué significa personalmente para usted que la muerte DE Cristo nos ofrezca una paz eterna con Dios?
5. ¿Cómo adorará usted a Dios por damos un ilimitado acceso a su presencia?

Fuente:http://cebei.wordpress.com/2009/03/03/07-la-santidad-de-dios-711-paz-y-guerra-con-un-dios-santo-rc-sproul/

Dios el Hijo: Su Preexistencia

Dios el Hijo: Su Preexistencia 

por Lewis Sperry Chafer

Siendo al mismo tiempo perfectamente humano y perfectamente divino, el Señor Jesucristo es semejante y a la vez distinto a los hijos de los hombres. Las Escrituras son muy claras respecto a la semejanza de Él con los humanos (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16; He. 2:14-17), y lo presentan como a un hombre que nació, vivió, sufrió y murió entre los hombres. Pero de igual manera la Biblia enseña que Él es diferente a nosotros, no solamente en el carácter impecable de su vida terrenal, en su muerte vicaria y en su gloriosa resurrección y ascensión, sino también en el hecho maravilloso de su preexistencia eterna.

En cuanto a su humanidad, Él tuvo principio, pues fue concebido por el poder del Espíritu Santo y nació de una virgen. En cuanto a su divinidad, Él no tuvo principio, pues ha existido desde la eternidad. En Isaías 9:6 leemos: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.» La distinción es obvia entre el niño que nació y el Hijo que nos es dado.

Así también en Gálatas 4:4 se declara: «Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley.» El que existía desde la eternidad, llegó a ser, en la plenitud del tiempo, «nacido (la descendencia) de mujer». Declarando que Cristo fue preexistente, meramente se afirma que Él existió antes de que se hubiera encarnado, puesto que todos los propósitos también afirman que Él existía desde toda la eternidad pasada. La idea de que Él era preexistente sólo en el sentido de ser el primero de todos los seres creados (la así llamada herejía arriana del siglo IV) no es una enseñanza moderna. Así las pruebas de su preexistencia y las pruebas para su eternidad pueden ser agrupadas juntas. Es también evidente que si Cristo es Dios, Él es eterno, y si Él es eterno, Él es Dios, y las pruebas para la deidad de Cristo y su eternidad se sostienen unas a otras.

La eternidad y deidad de Jesús es establecida por dos líneas de revelación: 1ª.) Declaraciones directas, y 2ª.) Implicaciones de la Escritura.

A. DECLARACIONES DIRECTAS DE LA ETERNIDAD Y DEIDAD DEL HIJO DE DIOS

La eternidad y deidad de Jesucristo están sostenidas en una vasta área de la Escritura, la cual afirma su infinita Persona y su existencia eterna igual con las otras Personas de la Trinidad. Este hecho no es afectado por su encarnación.

La Escritura declara en Juan 1:1-2: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.» De acuerdo a Miqueas 5:2: «pero tú, Belén Efrata, pequeño para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.»

Isaías 7:14 afirma su nacimiento virginal y le da el nombre de Emanuel, lo cual significa «Dios con nosotros». De acuerdo a Isaías 9:6-7, aunque Jesús fue un niño nacido, Él fue también dado como un Hijo y es llamado específicamente «el Dios fuerte». Cuando Cristo declaró en Juan 8:58:

«De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy», los judíos entendieron que esto era una afirmación de la deidad y la eternidad (cf. Ex. 3:14; Is. 43:13). En Juan 17:5, Cristo, en su oración, declaró: «Ahora, pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (cf. Jn. 13:3). Filipenses 2:6-7 dice que Cristo fue «en forma de Dios» antes de su encarnación. Una declaración más explícita se hace en Colosenses 1:15-19, donde se declara que Jesucristo es, antes de toda la creación, el Creador mismo, y la imagen exacta del Dios invisible. En 1 Timoteo 3:16 se declara a Jesucristo como «Dios… manifestado en carne». En Hebreos 1:2-3 el hecho de que el, Hijo es el Creador y la exacta imagen de Dios se declara nuevamente, y su eternidad se afirma en 13:8 (cf. Ef. 1:4; Ap. 1:11). La Escritura declara muy a menudo que Cristo es eterno y que Él es Dios. La educación contemporánea, la cual acepta la Biblia como la autoridad irresistible con excepción de algunas sectas-, afirma la eternidad y deidad de Cristo.

B. IMPLICACIONES DE QUE EL HIJO DE DIOS ES ETERNO

La Palabra de Dios constante y consistentemente implica la preexistencia y eternidad del Señor Jesucristo. Entre las pruebas obvias de este hecho pueden resaltarse varias:

1. Las obras de la creación son adjudicadas a Cristo (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:10). Por lo tanto, Él antecede a toda la creación.

2. El Ángel de Jehová, cuya apariencia se recuerda a menudo en el Antiguo Testamento, no es otro que el Señor JesucristoAunque Él aparece algunas veces como un ángel o aun como un hombre, Él lleva las marcas de la deidad. Él apareció a Agar (Gn. 16:7), a Abraham (Gn. 18:1; 22:11-12; véase Jn. 8:58), a Jacob (Gn. 48:15-16; véase también Gn. 31:11-13; 32:2432), a Moisés (Ex. 3:2, 14), a Josué (Jos. 5:13-14) y a Manoa (Jue. 13:19-22). Él es quien lucha por los suyos y los defiende (2 R. 19:35; 1 Cr. 21:15-16; Sal. 34:7; Zac. 14:1-4).

3. Los títulos adjudicados al Señor Jesucristo indican la eternidad de su SerÉl es precisamente lo que sus nombres sugieren. Él es «el Alfa y Omega», «el Cristo», «Admirable», «Consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Dios», «Dios con nosotros», el «gran Dios y Salvador» y «Dios bendito para siempre». Estos títulos identifican al Señor Jesucristo con la revelación del Antiguo Testamento acerca de Jehová-Dios (compárese Mt. 1:23 con Is. 7:14; Mt. 4:7 con Dt. 6:16; Mr. 5:19 con Sal. 66:16, y Sal. 110:1 con Mt. 22:42-45).
Además, los nombres que el Nuevo Testamento le da al Hijo de Dios se hallan íntimamente relacionados con los títulos del Padre y del Espíritu, lo que indica que Cristo está en un plano de igualdad con la Primera y la Tercera Personas de la Trinidad (Mt. 28:19; Hch. 2:38; 1 Co. 1:3; 2 Co. 13:14; Jn. 14:1; 17:3; Ef. 6:23; Ap. 20:6; 22:3), y explícitamente Él es llamado Dios (Ro. 9:5; Jn. 1:1; Tít. 2:13; He. 1:8).

4. La preexistencia del Hijo de Dios se sobreentiende en el hecho de que Él tiene los atributos de la Deidad: Vida (Jn. 1:4), Existencia en sí mismo (Jn. 5:26), Inmutabilidad (He. 13:8), Verdad (Jn. 14:6), Amor (1 Jn. 3:16), Santidad (He. 7:26), Eternidad (Col. 1:17; He. 1:11), Omnipresencia (Mt. 28:20), Omnisciencia (1 Co. 4:5; Col. 2:3) y Omnipotencia (Mt. 28:18; Ap. 1:8).

5. De igual manera, la preexistencia de Cristo se sobreentiende en el hecho de que Él es adorado como Dios (Jn. 20:28; Hch. 7:59-60; He. 1:6). Por lo tanto, se concluye que siendo el Señor Jesucristo Dios, Él existe de eternidad a eternidad. Este capítulo, que recalca la Deidad de Cristo, debe estar inseparablemente relacionado con el que sigue, en el cual se da énfasis a la humanidad del Hijo de Dios, realizada a través de la encarnación.

PREGUNTAS

 

 

1. Contrastar la evidencia para las naturalezas humana y divina de Cristo.

2. ¿Cuáles son algunas de las evidencias para la eternidad del Hijo de Dios?

3. ¿Cómo la eternidad de Dios prueba su deidad?

4. ¿Qué implicaciones adicionales hay de sus obras que el Hijo de Dios es eterno?

5. ¿Cómo las obras del Hijo de Dios prueban su deidad?

6. ¿Cómo está sostenida la eternidad de Cristo por sus títulos?

7. ¿Cómo está la eternidad de Cristo sostenida por sus otros atributos?

8. ¿Cómo los atributos de Cristo prueban su deidad?

9. ¿Cuán importante es para nuestra fe cristiana la doctrina de la deidad y eternidad de Jesucristo?

Fuente: http://www.seminarioabierto.com/doctrina107.htm