Los métodos de datación radiométrica parte 2


Los métodos de datación radiométrica parte 2

Permiten saber una fecha exacta mediante el uso de la radiactividad. Algunas rocas ígneas pueden contener elementos radiactivos en sus minerales o pueden tener minerales radiactivos enteros (uranita).

Estos elementos se desintegran a un ritmo constante deformando una serie radiactiva. El elemento inicial se le llama radiactivo o elemento padre y al elemento final se le llama radiogénico o elemento hijo.

La velocidad en que se transforma el elemento padre en elemento hijo ocurre siempre de la misma manera (no le influye las características del medio en que esté), este tiempo que tarda en transformarse se llama vida media (se reduce a la mitad). Esta velocidad de transformación varía de forma exponencial (primero se reduce a la mitad, luego esa mitad se reduce en su mitad y así sucesivamente).

«La creencia de que la tierra es antigua está profundamente entretejida en la cultura moderna, al punto que, a quienes sostienen que la tierra es joven se les considera anticuados, como si afirmaran que la tierra es plana. En verdad, parece audaz cuestionar la validez del cálculo radiactivo de la edad. Después de todo, ¿no han probado los científicos con este método que la tierra tiene miles de millones de años?

Como dijimos antes, el estudio de los orígenes está fuera de los límites del método científico. Por tanto, las fechas determinadas mediante estas técnicas son sólo circunstanciales y necesariamente se basan en numerosas presuposiciones, las cuales pueden ser verdaderas o falsas. Por esta razón es imposible probar que la tierra tiene millones de años.

Las técnicas del cálculo radiactivo de la edad pueden clasificarse en dos categorías principales:

(1) aquellas cuya información se limita a los últimos miles de años, como el carbono 14; y

(2) las que utilizan elementos radiactivos como uranio-plomo y potasio-argón para determinar fechas que supuestamente se remontan a millones, y a miles de millones de años.

Al fechar la tierra, los científicos confían primariamente en los métodos del uranio-plomo y potasio-argón. De estos dos métodos, el primero es el más importante, porque en él se basaron para regular los otros. En consecuencia, es el método que ofrece mayor apoyo a la creencia de que la tierra es antigua y que tiene entre 4,500 a 5,000 millones de años. Pero, independientemente del método empleado, las fechas que se obtienen mediante estas técnicas son circunstanciales y se basan en varias presuposiciones que examinaremos ahora.» [7]

Los elementos radiactivos que se suelen usar en geología son:

  • Uranio 238 (U) Plomo 206 (Pb).
  • Uranio 235 (U) Plomo 207 (Pb).
  • Torio 232 (Th) Plomo 208 (Pb).
  • Rubidio 87 (Rb) Estroncio 87 (Sr). Importante.
  • Potasio 40 (K) Argón 40 (Ar). Importante.
  • Carbono 14 (C) carbono 12 (C)

Para realizar las mediciones de elemento padre y elemento hijo se utilizan espectrógrafos de masas (tienen el problema de hacer la medida y que está el elemento hijo).

Tipos de métodos:

  • Uranio – Plomo: vale para estudiar las rocas más antiguas conocidas y meteoritos. Se aplica en rocas ígneas y metamórficas con uranio.
  • Rubidio – Estroncio: se aplica a rocas con minerales con potasio (feldespato potásico, ortosa, moscovita), útil para rocas metamórficas y graníticas.
  • Potasio – Argón: es aplicable a rocas ígneas con Moscovita, Biotita, Hornblenda. Este método plantea el problema de la pérdida del argón porque se escapa de la roca (es un gas).
  • Carbono 14 – carbono 12: el carbono 14 se degenera y se transforma en carbono 12, en restos orgánicos. Esto en geología sólo vale para el cuaternario (hace 10.000 años).

En general estos métodos sirven para datar:

  • Cristalización de rocas ígneas.
  • Calcular la edad de formación de un proceso metamórfico.
  • Calcular la edad de depósito de rocas metamórficas.
  • Dar fecha a acontecimientos geológicos.
  • Datar meteoritos o rocas lunares.
  • Medir la velocidad de expansión de los fondos de los océanos.
  • Comprobar la deriva continental.

Los métodos radiactivos también han servido para hacer tablas de tiempo geológico.

El carbono 14 no puede ser utilizado para conocer la edad del planeta por dos motivos.

a.Primero, su periodo de semidesintegración no es tan largo, lo que lo hace muy fiable sólo para muestras de edad menor a 10.000 años.

b.Para periodos grandes se utilizan isótopos de uranio y torio que acaban convirtiéndose en plomo. Este método permite alcanzar hasta 10.000 millones de años

«Al usar las técnicas del cálculo radiactivo de la edad, se deben hacer las siguientes presuposiciones:

1.En el principio la roca no contenía átomos que eran pro ducto de desintegración, sino sólo átomos matrices.

2.Desde entonces, ningún átomo matriz ni producto de desin tegración se ha añadido a la roca o se ha quitado de ella.

3.La proporción de desintegración radiactiva ha permanecido constante.

Otros métodos tal vez involucren otras suposiciones, pero estas tres siempre están presentes y son sumamente im portantes. Al reconocer este hecho, se ve con claridad la naturaleza dudosa del cálculo radiactivo, puesto que ninguna de estas suposiciones es válida.

En primer lugar, no podemos afirmar con certeza que al principio no hubo átomos producto de desintegración en la roca, porque están diseminados extensamente en la corteza terrestre.

En segundo lugar, el calor y la deformación de las rocas puede causar la migración de átomos producto de desintegración y de átomos matrices.

La filtración de agua a través de las rocas también puede ocasionar que los átomos sean transportados y depositados en otro lugar. Y en tercer lugar, una investigación reciente sugiere que ciertas condiciones (exposición al neutrino, al neutrón, o a la radiación cósmica) podrían alterar las proporciones de desintegración radiactiva.

El carbono 14 tiene una vida media de 5,730 años. La concentraciónde carbono 14 en la atmósfera todavía se esta aumentando.

Existen ciertas plantas que reciben el carbono 12 pero no reciben elcarbono 14.

Sólo hay unos 10 kilogramos de carbono 14 en. toda la tierra.

Se ha verificado por medio de experimentos que estas técnicas para fechar pueden dar resultados erróneos, y que a menudo lo hacen.

Por ejemplo, con el método del carbono 14 se determinó que unos caracoles vivos tenían 2.300 años.[8]

La cáscara de caracol vivo dio una edad de 27.000 años de muerte. Algo del tejido del caracol vivo dio una edad de 3.000 años.[9]

El mismo método indicó que madera tomada de árboles que recién estaban creciendo, tenía 10.000 años de antigüedad.[10]

El método del potasio-argón determinó que corrientes de lava en Hawaii tenían 3.000 millones de años, cuando en realidad se sabe que tienen menos de 200 años.[11]

El cadáver seco de una foca ya muerta 30 años con la prueba de carbono 14 dio una edad de 4,600 años de muerte. Una foca, recién muerta, dio una edad de muerte de 1.300 años.[12]

Estos científicos harían bien en meditar en la pregunta que Dios hizo a Job:”¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra?” (Job 38:4a).

Scott M.Huse, opina que «al considerar la falta de exactitud de estas técnicas, no existiría razón científica válida para confiar en ellas, en especial por la cantidad inmensa de extrapolaciones que involucra. »[13]

Sin embargo, «los fundamentalistas, que consideran el tema de la edad de las rocas como una tentación concebida por Satanás, contemplaron con gran consternación el advenimiento de los métodos radiactivos de datación.

[...]. Hipotéticamente, los nuevos resultados podían haber confirmado la opinión creacionista si hubieran dado testimonio de una Tierra joven; pero en realidad hicieron lo contrario y reafirmaron el concepto de una  Tierra viejísima sobre una base de verdad sólida.

La contrariedad que los creacionistas debieron haber sentido por esos adelantos queda perfectamente recogida en este razonamiento de Henry Morris en su libro “Scientifyc creationism: “las rocas no se datan radiométricamente.

Muchas personas creen que la edad de las rocas queda definida por el estudio de sus minerales radiactivos -uranio, torio, potasio, rubidio, etc.-, pero no es así.

La prueba evidente de que ésta no es la manera de hacerlo, es que la columna geológica y las edades aproximadas de todos los estratos fosilíferos estaban calculados desde mucho antes de que nadie hubiera pensado u oído hablar de datación radiactiva.” El interés de esta declaración radica en su contenido histórico y emocional.

A pesar de estos razonamientos, son muchas las rocas que tienen la edad establecida por los métodos radiactivos. Los creacionistas, atados por su mitología, no pueden someterse sin más a los nuevos testimonios, sino que, de uno u otro modo, tienen que burlarlos.

La estrategia más simple y honesta sería retirarse a una postura religiosa, y a veces lo hacen. Podemos citar a Morris directamente: “La única forma de determinar la verdadera edad de la Tierra es que Dios nos diga cuál es. Y como Él nos ha dicho, muy claramente, en las Sagradas Escrituras, que tiene varios miles de años de antigüedad, y no más, eso debe zanjar todas las cuestiones básicas de cronología.”

Una vez adoptada semejante posición de fe, no hay necesidad de que el creyente estudie la evidencia, no importa cuan abrumadora pueda ser. Sin embargo, si decidiera hacerlo, podría meterla limpiamente en sus sistema de creencias usando un principio expuesto en un libro de Phillip Henry Gosse, Omplhalos[...]

Análogamente, la Tierra habría sido creada con el aspecto de una existencia pasada.[..]

Estas desautorizaciones son sólo circunloquios. Los creacionistas saben que tienen que encarar la evidencia de los hechos si quieren presentarse como científicos.

Tienen todo el derecho a intentar esta tarea, pus los paradigmas científicos no son sagrados y están abiertos  al desafío.

Pero al desafiarlos no se puede ignorar la evidencia que los respalda. La nueva solución ha de acomodar los datos previos y complementarlos con material nuevo y consistente si nos la hemos de tomar en serio.

Para hacerme una idea aproximada de la cantidad de datos que se han obtenido usando métodos radiactivos de datación, visité la biblioteca científica de mi universidad, que no es que haya puesto especial empeño en la geología.

Así y todo, había una estantería completa de libros sobre el tema de la geocronología. Uno de ellos, una obra de 250 páginas  publicada en 1969, trataba sólo del método de datación potasio-argón.

Sólo esta monografía contenía centenares de referencias a trabajos para los que se habían realizado miles de determinaciones individuales de la edad de nuestro planeta.

Cuando un esfuerzo de esta magnitud se orienta hacia alguna técnica científica, las fuentes de error reciben mucha atención.

Los capítulos de la monografía mencionada describían los diferentes tipos de error y proponían métodos mediante los cuales se podían evitar o corregir.

Una vez examinados estos defectos por exceso, se juzgaba que la técnica aún podía ser considerada muy fiable.

¿Cómo se podía derrocar una conclusión de este tipo, según la práctica habitual de la buena ciencia? Habría que atacar la montaña entera de testimonios de apoyo, piedra a piedra, y desmontarla.

El doctor Harold Slusher ha intentado mover el primer guijarro: ha publicado un libro impugnativo, titulado “Critique of radiactive dating”.

Sin embargo, esta monografía no es más que un panfleto: tiene cincuenta y ocho páginas, de las cuales sólo dedica dos a la datación potasio-argón.

No intenta realizar un examen equilibrado de los hechos, como la monografía científica de la biblioteca de mi universidad, ni tampoco presenta evidencias nuevas, con datos que las respalden.

Slusher se limita a citar fuentes posibles de error y asume que desacreditan la totalidad de la técnica. Fragmentos de “Orígenes” de Robert Shapiro.»[14]

Notas

7. Dr. Manuel Carmona, http://www.oldearth.wordpress.com

8  Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, Chick publicaciones, pag. 35

9 Keith y Anderson, “Radiocarbon Dating: Fictitious Results with Mollus Sheüs,” Science, Vol. 141, 1963, pág. 634.(Citado en El Colapso de la Evolución,op. cit.,pag.36)

10.Huber, B., “Recording Gaseous Exchange Under Field Conditions”, The Physiology ofForest Trees, Ronald Publishers, Nueva York, 1958.(Citado en El Colapso de la Evolución,op. cit.,pag.36)

11 http://www.creacionistas.com/

12.Morris, H. M., Scientific Creationism, CLP, 1974, pp. 146-147.(Citado en El Colapso de la Evolución,op. cit.,pag.36)

13. Morris, H. M., Scientific Creationism, CLP, 1974, pp. 146-147.(Citado en El Colapso de la Evolución,op. cit.,pag.36-37)

14.  http://www.creacionistas.com/

15 Scott M.Huse, El Colapso de la Evolución, Chick publicaciones, pág. 36

16. Fragmentos de “Orígenes“, de Robert Shapiro., citado en http://groups.google.es/group/es.charla.religion/msg/77c5e275e1d1122f

Fuentes Bibliográficas:

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