Ceferino Namuncurá


Ceferino Namuncurá

Autor: Paulo Arieu

Introducción:

Esta es la historia de otro culto idolátrico dentro de la iglesia católica en Argentina. Namuncurá fue un indio de la Patagonia Argentina, educado por los sacerdotes salesianos de la orden de San Juan Bosco, un indígena cuya memoria se convirtió en un culto idolátrico  mas. Sus restos están enterrados en el Fortín Mercedes, un antiguo Fortín militar, en la provincia de Buenos Aires, cerca de la localidad de Pedro Luro.

«Ceferino Namuncurá ha estado muy presente en la piedad. popular de la Argentina, sobre todo en el sur. Pero hay que distinguirlo de otras figuras más legendarias, como la difunta Correa o el gauchito Cruz Gil. Ceferino tiene una historia bien documentada. Muchos testigos que lo han conocido nos han dejado relatos de su vida y se conservan más de cincuenta cartas que él mismo escribió. Además, su vida está inserta en un momento trágico de la historia nacional, que afectó particularmente a su familia indígena. Ceferino es bien argentino, un hijo precioso de nuestras pampas, que vivió sólo dieciocho años, pero que nos ha dejado un ejemplo precioso de fortaleza en la adversidad, de alegría, de amor a Jesús y de generosidad fraterna.»[1]

Se que su doctrina no ha sido ortodoxa para nada, muy católica por cierto, con todas las supersticiones y creencias marianas que el catolicismo le inculcó. Pero tengo la impresión que mas alla de esos errores de ignorancia, había un corazón piadoso.

Sus últimas palabras fueron “¡ Bendito sea Dios y María Santísima!, Basta que pueda salvar mi alma, y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios”.

Espero haya sido contado entre los escogidos del Señor. Pero lo mas lamentable no fue  su vida ni sus errores doctrinales, típicos de la iglesia de Roma. Lo mas trágico sucede luego de muerto, que su testimonio una vez mas fue utilizado por los curas salesianos para animar mas aún todavía el fervor religioso popular pagano del pueblo argentino, aprovechándose de la ignorancia de los argentinos en la Palabra de Dios. Recordemos que no fue hasta después de Concilio Vaticano II, muchas décadas después, que la Palabra de Dios comenzó a circular con mas intensidad dentro del catolicismo.

El día 4 de marzo del año 2008, aparece en un árbol la imagen bien detallada de Ceferino Namuncurá, en El Trebol, Santa Fé. La municipalidad y los vecinos de la ciudad le hicieron una especie de altar, en el cual la gente se para en la vereda y se pone a rezar a nuestro “san ceferino”.

Asi surge el culto a este indígena católico, convirtiéndose una vez mas en foco de atención del hombre por el hombre, y no del hombre hacia Dios.

La devoción popular a Ceferino Namuncurá se fue difundiendo desde mediados de siglo XX por toda la Argentina. Es así que a fines de los 1960s  ya era muy común encontrar estampitas dedicadas a San Ceferino en plena ciudad de Buenos Aires, de este modo su foto se hizo tan popular que muchas papeletas de propaganda en las cuales ofrecían y ofrecen sus servicios los “plomeros” — fontaneros—, albañiles y trabajadores de oficios afines tienen impresas el rostro del beato.

«De la estadía de Ceferino en Viedma se conservan algunas hojas donde hacía sus deberes, y en los márgenes hay pequeñas oraciones que él escribía. Por ejemplo: “¡Viva Jesús!”, o “Señor, todo esto por tu amor”.

Sus compañeros dieron testimonio de su permanente amabilidad, de su alegría y de su preocupación por consolar y acompañar a los que estaban tristes.

Aunque era feliz en el ambiente de los colegios, nunca dejó de manifestar su deseo de regresar a servir a los suyos. Este sueño fue tomando cada vez más un carácter espiritual y misionero. No era para menos si uno advierte la fascinación que Ceferino sentía por Jesucristo. Por eso, era inevitable que tuviera un fervoroso propósito de llevar a los indígenas a un conocimiento cada vez más profundo del Señor. Cuando lamentaba que muchos de ellos no fueran creyentes, destacaba que “no saben que Jesucristo derramó su sangre para salvarnos” 

En una carta que Ceferino escribe el18 de julio de 1903, le cuenta al padre Beraldi que está triste porque sus compañeros habían sido trasladados a Patagones, pero a él, por su poca salud, lo dejaron en Viedma. “¡Cuánto he sufrido!” dice Ceferino en su carta, con la sinceridad que lo caracterizaba. Sin embargo, expresa también dónde encontraba su consuelo: 

“En Viedma me han confiado el dulce cargo de sacristán del colegio, oficio verdaderamente envidiable, porque es tan hermoso estar cerca de Jesús, prisionero de amor en el santo tabernáculo”[2]

Beato Ceferino Namuncurá Burgos

Laico salesiano mapuche argentino
Nacimiento 26 de agosto de 1886
Bandera de Argentina Chimpay, Río Negro, Argentina
Muerte 11 de mayo de 1905
Bandera de Italia Roma, Italia
Venerado en Argentina
Beatificación 11 de noviembre del 2007.
Canonización En trámite.
Festividad 26 de agosto.

El beato Ceferino Namuncurá Burgos nació en Chimpay, Río Negro el 26 de agosto de 1886 y murió en Roma el 11 de mayo de 1905, era un joven laico salesiano argentino de orígenes mapuches y criollos.

La Infancia de Ceferino 

Nació en la reducción mapuche de Chimpay. Era hijo de Rosario Burgos (cautiva “huinca” chilena) y del cacique Manuel Namuncurá, un célebre líder que luchó heroicamente, en la batalla del 5 de mayo de 1883 contra el Ejército Argentino comandado por el general Julio Argentino Roca y nieto del caudillo mapuche Calfucurá. El apellido Namuncurá en mapudungun significa «Pie de piedra» (namun = pie, cura = piedra) con el significado de alguien firme, decidido. Al año de edad, en 1887, Ceferino salva su vida milagrosamente de perecer ahogado en el Río Negro, mientras jugaba en sus orillas. Ese mismo año, el 24 de diciembre en vísperas de Navidad, fue bautizado por el misionero salesiano padre Domingo Milanesio, gran defensor de los pueblos originarios. A los 11 años le pide a este salesiano que lo lleve a estudiar para luego regresar y así poder enseñar a los de su pueblo.

Su ingreso y vida en el Colegio Salesiano 

Su padre, siendo el cacique de la nación mapuche, es elevado al rango de Coronel de la Nación y lo lleva a Buenos Aires siendo recibido por el General Luis María Campos, su amigo y entonces Ministro de Guerra y Marina. Ceferino ingresa en los talleres que la Armada tenía en la localidad de Tigre y permanece allí 3 meses, pero luego le escribe a su papá que lo saque porque no le gusta ese ambiente y esa profesión. El Coronel Manuel Namuncurá recurre a su amigo el Dr. Luis Sáenz Peña, ex presidente argentino, quien recomienda a Ceferino a los Salesianos. El 20 de septiembre de 1897 Ceferino es inscripto como alumno estudiante interno.

Paulatinamente Ceferino se va adaptando al ambiente, se dedica en cuerpo y alma al estudio, aprende el idioma castellano y apasionadamente el catecismo. Es un excelente, divertido y paciente compañero. El 8 de septiembre de 1898 Ceferino recibe la Primera Comunión y, un año más tarde el 5 de noviembre de 1899, recibe el Sacramento de la Confirmación en la Iglesia Parroquial de San Carlos de manos de Monseñor Gregorio Romero. Una de las curiosidades en la vida de Ceferino Namuncurá es que él y Carlos Gardel (futuro actor y cantante de tangos) eran amigos y alumnos internos del colegio salesiano Pío IX, ambos integraron el coro, cantaron juntos en la capilla y en actos culturales.

La tuberculosis y su regreso a Viedma  

A principios de 1902 su salud comienza a deteriorarse y por los estudios que le realizan encuentran que contrajo tuberculosis. Monseñor Juan Cagliero entonces, decide trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que los aires nativos ayuden a recuperar la salud. Sin más, a comienzos de 1903, en el colegio “San Francisco de Sales” de Viedma comienza su estudio secundario como aspirante salesiano. El sacerdote médico Evasio Garrone juntamente con el enfermero del hospital el Beato Artémides Zatti cuidan de Ceferino. El 19 de julio de 1904 con 17 años, Ceferino es trasladado a Turín, Italia por Monseñor Cagliero, los salesianos pensaron que allá recuperaría la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio.

Estadía en Italia y su encuentro con el papa Pío X 

Estudia en el colegio salesiano de “Villa Sora” (FrascatiRoma). En Turín, el Beato Miguel Rúa, el primer sucesor de San Juan Bosco, conversa varias veces por semana con el buen indiecito, pero el acontecimiento de su vida fue el 27 de septiembre de 1904, Ceferino visita al Papa Pío X, junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani y Evasio Garrone y otros salesianos. A Ceferino le encomendaron la tarea de pronunciar un breve discurso con unas emocionadas palabras y obsequia al Papa un Quillango Mapuche. Pío X se conmueve, lo bendice y le obsequia la medalla destinada a los príncipes.

Muerte y elevación a los altares 

En marzo de 1905, la tuberculosis hace estragos en la salud de Ceferino y la cruel enfermedad avanza inexorablemente. Es internado en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios y es atendido dos veces al día por el Dr. José Lapponi – médico personal de los Papas León XIIIy Pío X.

El 11 de mayo de ese mismo año muere a los 18 años de edad Ceferino Namuncurá acompañado por Monseñor Cagliero a quién dijo sus últimas palabras: “¡ Bendito sea Dios y María Santísima!, Basta que pueda salvar mi alma, y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios”.

Sus exequias fueron muy humildes, como su vida lo fue, enterrado el día posterior a su fallecimiento en el cementerio popular de Roma, en Campoverano, con la presencia de pocos salesianos y compañeros de estudio bajo el amparo de una simple cruz de madera con su nombre señala el lugar en que yacen sus restos.

En 1924 los restos de Ceferino Namuncurá son repatriados por orden del presidente Marcelo T. de Alvear y llevados a la capilla reconstruida del antiguo Fortín Mercedes, situado frente a la vecina localidad de Pedro Luro. Parecía el lugar más convocante de la Patagonia, entonces. Poseía un gran santuario dedicado a María Auxiliadora, dos grandes Colegios con sendos pupilajes, atendidos por los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora, un Seminario con muchos seminaristas y era un lugar de paso casi obligatorio de los misioneros de la Patagonia.

En 1930 sacerdote Luís J. Pedemonte comienza a propagar las virtudes y la devoción al “Indiecito Santo” con lo cual recoge y publica abundantes testimonios de gracias recibidas por aquellos que lo rezaban y lo conocieron. También publica las Cartas de Ceferino Namuncurá documentos muy importantes para conocer el espíritu de este joven mapuche.

El 2 de mayo de 1944 se inicia la Causa de Beatificación y el 3 de marzo de 1957 el Papa Pío XII aprueba la introducción de la Causa deBeatificación de Ceferino Namuncurá. Quince años más tarde el 22 de junio de 1972 el Papa Pablo VI lo declara Venerable. Fue el primer argentino que llegó a esa altura de santidad.

La devoción popular a Ceferino Namuncurá se fue difundiendo desde mediados de siglo XX por toda la Argentina. Es así que a fines de los 1960s  ya era muy común encontrar estampitas dedicadas a San Ceferino en plena ciudad de Buenos Aires, de este modo su foto se hizo tan popular que muchas papeletas de propaganda en las cuales ofrecían y ofrecen sus servicios los “plomeros” — fontaneros—, albañiles y trabajadores de oficios afines tienen impresas el rostro del beato.

Desde 1992 sus restos son trasladados a una sala contigua del Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes, por razones de mayor seguridad.

El 7 de julio de 2007 el papa Benedicto XVI firmó el decreto que declara a Ceferino Namuncurá como beato. El pontífice recibió al cardenal José Saraiva Martins, el por entonces prefecto de la  Congregación para la Causa de los Santos, y autorizó a la Congregación a promulgar una serie de decretos, entre los cuales el que declara beato a “Siervo de Dios Ceferino Namuncurá”.

El 11 de noviembre de 2007 el enviado papal, cardenal Tarcisio Bertone, proclamó beato a Ceferino Namuncurá, ante más de 100.000 personas en una ceremonia de beatificación en Chimpay, Río Negro, ciudad natal del joven salesiano.

La fiesta religiosa es el 26 de agosto, fecha de su nacimiento.

Una junta médica del Vaticano consideró que la curación de Valeria Herrera, una joven madre de Córdoba, Argentina de 24 años en el año 2000 afectada por cáncer de útero fue un milagro por la intercesión de Ceferino Namuncurá. La mujer llego a poder concebir con posterioridad. Este es el antecedente que se tuvo en cuenta para su beatificación.

El día 4 de marzo del año 2008, aparece en un árbol la imagen bien detallada de Ceferino Namuncurá, en El Trebol, Santa Fé. La municipalidad y los vecinos de la ciudad le hicieron una especie de altar, en el cual la gente se para en la vereda y se pone a rezar a nuestro “san ceferino”.

Conclución:

Una vez mas estamos ante un claro caso de aprovechamiento del clero católico de la figura de un joven católico, piadoso y temeroso de Dios,para sus fines paganizantes. Es lamentable que utilicen la figura de este joven para propagar la idolatría y el culto a su figura, violando una vez mas las claras enseñanzas de  la Palabra de Dios.

Me pregunto yo una vez  mas ¿Tan dificil es al ser humano comprender que no hay otro nombre en la tierra dado a los hombres, digno de ser invocado?

Es como dice la Palabra de Dios

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 cor. 2:14)

El Hombre natural

«Tenemos que entendeespiritualmente; vea la palabra percibir, esta palabra literalmente significa aceptar; el no acepta ni aprecia las cosas espirituales; es posible que a un hombre natural le guste asistir al templo a escuchar; hay mucho de lo que al hombre natural le gusta en un culto; por ejemplo, la buena música, porque independientemente de que conozca a Jesús o noel puededisfrutar de lo que se hace en el culto, e incluso podría disfrutar de este mensaje, diría cierto entiendo todo lo que quiere decir, e incluso podría motivarse sobre los programas de la iglesia. Es posible, pero no entiende las cosas del Espíritu; acuérdese de Nicodemo; quien era él; un maestrode Israel y ¿entendía? No entendía. Cuando alguien está tratando de explicar las cosas de Dios a una persona y ella dice “no entiendo”, no trate de seguir explicando porque él está diciendo la verdad, simplemente no entiende, porque nació en un mundo natural, esta segado al mundo espiritual, por lo tanto está atado al mundo material.

Este mundo, es el único mundo que conoce el hombre natural, es un materialista, hecho y derecho, no tiene capacidad para cosas espirituales, en Judas éstos se llaman sensuales ó carnales, lo cual quiere decir “sin espíritu”, y esta palabra que se traduce como sensual es la misma que se traduce como natural, en el griego es la misma palabra, ósea, que vive por sus sentidos.»[3]

El Hombre espiritual

“En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.” (I Cor. 2:14)

¿Qué significa esto: Juzga todas las cosas?

«¿Significa acaso que está en una silla sentado diciendo a todo el mundo lo que está bien y lo que está mal? Nonono.
Esto habla 
de discernimiento interior, algunas versiones lo traducen así “el espiritual discierne todas las cosas” tiene un diferente sistema de valores, ve las cosas con ojos diferentes, de hecho la palabra discernir es una palabra legal que significa: examinarse a uno mismo y en base a este examen hacer juicios morales y espirituales; pero ¿qué diferencia hay entre el hombre natural y elhombre espiritual? Bueno que el hombre espiritual ve con la mente de Dios.
V.- 16. “Porque ¿quién co
noció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”
Cuando un 
hombre recibe el Espíritu de Dios, aprende del Espíritu, vive en el Espíritu y es libre porel Espíritu, porque el mundo ya no puede moldearlo a su forma, el ve a través de las cosasel ve lo que está sucediendo en el mundo de hoy, no es como millones de personas que están yendo directamente al infierno, su sistema de valores es diferente, tiene el punto de vista de Dios, tiene la mente de Cristo y ve a través del mundo, no está atado al mundo material, es libre por elEspíritu de Dios que ve a través del las cosas
Discierne todas 
las cosa, juzga todas las cosas pero él no es juzgado de nadie; ¿qué significa esto? Significa que él entiende al no creyente, pero el no creyente no lo entiende a él.
Dicen 
de nosotros: no entiendo a este hombre a veces es tan raro, amigos debemos admitirlo, la gente sin Cristo piensa que estamos locos; hablo en serio, por alguna razón piensan que algo está mal con nosotros.
El mundo está como la mujer que fue a ver al psicólogo y llevaba dos huevos fritos en la cabeza y dos trozos de tocino en cada oreja y le dice doctor vengo a verlo para que vea a mi hermana, pues ella es tan rara…
Entonces, amados herma
nos, las marcas del hombre espiritual son: aprende del Espíritu, vive enel Espíritu y es libre por el Espíritu »[4]

En el próximo artículo veremos mas de este tema de la idolatría en la iglesia católica, respecto a Namuncurá y el culto a los santos,las imagenes y los falsos milagros que se le atribuyen a muchos de estos personajes históricos de la iglesia católica.

Lamentablemente,hemos podido observar una vez mas,como ya lo hemos comentado en el artículo sobre San Expedito, que

«en la religión católica existen aquellos que en vez de acudir a Cristo para salvación, redención, regeneración, etc., acuden a María, o a una amplia variedad de santos. Sin embargo, Dios austeramente prohíbe la idolatría. ¡UN CRISTIANO VERDADERO NO PUEDE CONDONAR LO QUE DIOS CONDENA!.» [5]

Continúa aqui

DTB

Paulo Arieu

Fuentes:

Notas:

1http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

2. Ibid

3.http://hechos_4-20.espacioblog.com/post/2009/02/27/el-camino-la-madurez

4. Ibid

5.  http://www.antesdelfin.com/catolicossalvos.html

Articulos de esta serie

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Un Comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Ceferino
    feb 23, 2009 @ 13:21:54

    Salesianos con S.
    De San Francisco de SaleS, no de San Francisco de SaleC

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