LA “CIENCIA” DE LA CREACIÓN Y LOS “TIPOS” DEL GÉNESIS


LA “CIENCIA” DE LA CREACIÓN Y LOS “TIPOS” DEL GÉNESIS
por Lenny Flank

(c) 1995

Traductor : Hernán Toro

Como todas las partes del creacionismo, su perspectiva acerca del registro fósil está basada directamente sobre la Escritura Bíblica, y se centra alrededor del “tipo” o “clase”, llamado también a veces un “baramin” (de las palabras hebreas bara, o “creado” y min o “tipo”). Esto sale de la descripción de la creación dada en el Génesis, que establece, “Y Dios dijo, produzca la tierra vegetación, hierbas que den semilla ; y árboles frutales que den su fruto, de su especie, con su semilla dentro… Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies …y Dijo Dios : “Produzca la tierra animales vivientes de cada especie ; bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.” Y así fué.” (Génesis 1:12-24)

Así, los creacionistas aseveran :

“Por creación entendemos la traída a la existencia por parte de un Creador sobrenatural de los tipos básicos de plantas y animales por el proceso de creación súbita o decretada.”(Gish, 1978, p. 40)

“El modelo de la creación, de otro lado, postula que todos los tipos básicos de animales y plantas (los tipos creados) fueron traidos a la existencia por los actos de un Creador sobrenatural usando procesos especiales que no están operando actualmente.”(Gish, 1978, p. 11)

“Durante la creación, el Creador creó todos estos tipos básicos de animales y plantas y desde entonces no han aparecido nuevos tipos.”(Gish, 1978, p. 40)

Los creacionistas aquí ni siquiera intentan hacer una pretensión de ciencia, sino que se refieren abiertamente a sus preconcepciones religiosas de que todos los organismos son una parte de estos “baramin” que fueron creados originalmente por Dios.

No obstante, los creacionistas también se dan cuenta de que en la naturaleza existe evidencia apabullante de la transformación de los organismos, tales como las variadas razas de peros que han sido producidas por los criadores, el bien conocido ejemplo de la Polilla moteada británica (Biston betullaria), que se ha visto variar en su color de acuerdo con sus condiciones ambientales, y los muchos ejemplos donde la especiación ha sido observada y descrita de forma evidente en el laboratorio (como el caso de la producción de nuevas especies de plantas y nuevas especies de moscas Drosophila de la fruta). Por lo tanto, a diferencia de los crecionistas del siglo XIX que rechazaban creer que la especiación a cualquier nivel era posible, los creacionistas modernos, en cambio, afirman que cierta “variación” es posible, pero sólo dentro de los límites Divinos impuestos sobre los “tipos creados” originales.

“La variación que ha ocurrido desde el fin de la creación ha estado limitada a cambios dentro de los tipos”(Gish, 1978, p. 40)

“Exceptuando las extinciones, todos los tipos actualmente sobrevivientes de animales y plantas han permanecido fijos desde la creación y la variación genética en los tipos originalmente creados ha ocurrido dentro de límites estrechos.” (ICR Impact, May 1981)

“Estos “tipos” nunca han evolucionado ni han cruzado las líneas de demarcación divinamente establecidas para mezclarse con los otros “tipos”.” (Whitcomb and Morris, 1961, p. 66)

“De acuerdo con esta perspectiva, Dios creó todas las criaturas vivientes “según su tipo”, y sean cuales fueren los cambios que hayan ocurrido desde la creación, han sido dentro de las clases originales o “tipos del Génesis”.” (Clarke, 1977, p. 8)

¿ Y cuál es el mecanismo biológico que proponen los creacionistas para producir todas estas “variaciones” dentro de los “tipos creados” originales ? Sorprendentemente, es la evolución. Como dice Morris : “Los creacionistas modernos reconocemos y aceptamos todos los cambios biológicos observados que los evolucionistas ofrecen como prueba de la evolución. Se pueden desarrollar rápidamente nuevas variedades de plantas y animales por técnicas de selección, pero los creacionistas señalamos que nunca se ha desarrollado un nuevo tipo básico por medio de tales procesos.” (Morris, The Troubled Waters of Evolution, 1977, p. 16) Richard Bliss del ICR hace eco : “Aceptamos un cambio de un uno por ciento. Aceptamos el mismo cambio que el evolucionista esta aceptando, sólo que él lo llama microevolución y nosotros lo llamamos variación.” (Conway and Siegelman, 1984, p. 152)

Así, la hipótesis creacionista básica ha sido, en efecto, que “la evolución ocurre, pero sólo un poquito”. En un esfuerzo de sonar científicos, ellos se refieren a este proceso como “microevolución”, y aseguran que, aunque los mecanismos evolutivos pueden producir microevolución, o cambios dentro de los tipos básicos, la evolución no puede producir “macroevolución” o cambios de un tipo a otro:

“Los creacionistas generalmente aceptan el hecho de que dentro de las limitaciones de género y familia, pueden tener lugar cambios suficientes como para generar el vasto panorama de especies vistas en las plantas y animales presentes. Son los cambios postulados en los grupos mayores – macroevolución – lo que los creacionistas se resisten a creer que haya sido alguna vez posible, porque no hay evidencia que los respalde.”(Clarke, 1977, p. 204)

“Las pequeñas variaciones en los organismos que se pueden observar ocurriendo hoy día … son irrelevantes a esta cuestión, puesto que no hay forma de probar que estos cambios dentro de los tipos actuales puedan eventualmente cambiar los tipos a otros diferentes más avanzados. Ya que las variaciones pequeñas (incluyendo las mutaciones) son de esperarse tanto en el modelo de la creación como en el de la evolución, no tienen ningún valor para discriminar los dos modelos.” (Morris, Scientific Creationism, 1974, p. 5)

De acuerdo con la teoría moderna de la genética (que los creacionistas dicen aceptar), la evolución sucede por medio de la selección natural de las variaciones generadas por las mutaciones genéticas. Al postular que hay ciertos límites más allá de las cuales las mutaciones no pueden proceder, los creacionistas, en esencia, están afirmando que hay algún mecanismo, ya sea bioquímico o biomecánico, que sólo permite aparecer ciertas mutaciones (aquéllas dentro de los límites de los “tipos creados”), y rigurosamente excluye algunas otras mutaciones (aquéllas que llevaran al organismo fuera de estos límites). Pero los creacionistas nunca han sido capaces de producir (o al menos proponer) cualquier mecanismo funcional que efectivamente eliminara algunas variaciones y permitiera existir a otras. No se conoce ningún mecanismo genético o bioquímico que pudiera prevenir que cualquier mutacion procediera más alla de los límites de un “tipo creado”.

De hecho, los creacionistas han sido totalmente obscuros y contradictorios acerca de lo que es un “tipo creado” y nunca han dado una definición consistente del término. No pueden ni siquiera dar una estimación básica de cuántos “tipos” de organismos existen. Cuando el creacionista Wayne Frair del King’s College en New York testificó en el Juicio de Arkansas, se le cuestionó acerca de este punto :

“P : Cuántos tipos creados originales había?

FRAIR: Digamos 10000 más o menos unos pocos miles.

P: Algunos creacionistas creen que tipo es sinónimo de especie, otros de género, otros de familia y algunos otros de orden, ¿no es así?

FRAIR: Los científicos con los cuales estoy trabajando … bien… tienden más hacia la familia. Pero podría ir hasta el orden en algunos casos.

P: Ud. ha estado estudiando tortugas por muchos años, ¿no es así?

FRAIR: Yes.

P: ¿Es una tortuga un tipo creado originalmente?

FRAIR: Estoy trabajando en eso.

Q: ¿Están todas las tortugas dentro del mismo tipo creado?

FRAIR: En eso es en lo que estoy trabajando.” (Transcripción del Juicio, McLean v Arkansas, 1981, citado en Montagu, 1984, pp 295-296)

No es de sorprender que Frair fuera incapaz de decir cuántos “tipos” de tortugas hay, puesto que ningún creacionista ha producido nunca una definición trabajable y consistente de lo que constituye un “tipo”. Duane Gish, el “experto” de los creacionistas sobre el registro fósil, escribe:

“Aquí debemos tratar de definir qué queremos decir por un tipo básico. Un animal o planta básica debería incluir todos los animales o plantas que se derivaron de un tronco común. En términos actuales, se diría que han compartido un acrvo genético común.” (Gish, 1978, p. 32)

Aquí Gish está usando razonamiento circular. El concepto de “todos los animales o plantas que se derivaron de un tronco común” es una buena definición de un “Clade” biológico, que se define como todos los organismos que comparten una ascendencia común. En última instancia, por supuesto, la teoría evolutiva mantiene que todos los organismos constituyen un único clade, puesto que todos ellos se derivan de un único ancestro común. Los creacionistas, de otro lado, argumentan que ciertos “tipos” de organismos no se relacionan con los otros por descendencia. Por lo tanto, usar el criterio de “tronco común” como una definicioón de “tipo” es falaz, puesto que es precisamente la cuestión de la “descendencia de un tronco común” la que está siendo discutida aquí. Así, los creacionistas deben venir con algún criterio para determinar exactamente cuáles grupos de organismos comparten antecesores (y por lo tanto constituyen un “tipo”) y cuáles no loscomparten (y por lo tanto constituyen “tipos” separados). En un intento de clarificar este criterio, Gish cita entonces un ejemplo :

“Hemos definido un tipo básico que incluye todas aquéllas variantes que han sido derivadas de un único tronco… Este tipo básico (que podríamos llamar el tipo perro) incluye no solo todas las especies de coyote, sino también el lobo (Canis lupus), el perro (Canis familiaris) y los chacales, también del género Canis, puesto que todos ellos son fértiles entre ellos, y producen descendencia fertil.”(Gish, 1978, p. 34)

Esta definición – un “tipo” creado consiste de organismos que pueden entrecruzarse y producir progenie fertil – parece ser la más comúnmente citada por los creacionistas :

“Un tipo puede ser definido como un grupo interfertil de organismos que posee genes variantes de un conjunto común de características, pero no se fecundan con otros organismos bajo circunstancias normales. (ICR Impact, “Summary of Evidence for Creation”, May/June 1981)

“Se han desarrollados muchas variedades de perros desde un “tipo” perro ancestral, aunque aún son interfértiles y capaces de revertirse a la forma ancestral.” (Morris, Scientific Creationism, 1974, p. 180)

“La frase a menudo repetida, de que las criaturas de Dios solo generan progenie “según su propio tipo” indicaría fuertemente que las plantas y animales que pueden entrecruzarse y producir descendencia serían del mismo “tipo”. Un corolario de esto sería entonces que la producción de descendencia por apareamiento de dos tipos diferentes sería imposible.” (Hilbert Siegler, CRS Quarterly, Vol. 15, 1978, citado en Godfrey, 1983, p. 168)

Como se enuncia por los creacionistas, esta definición de “tipo” – un grupo de organismos que se entrecruza con otros del mismo, pero que no se entrecruza con aquéllos de fuera del grupo bajo condiciones normales – es idéntica a la definición biológica de especie. (Perros y coyotes son clasificados como especies separadas aunque son capaces de engendrar y producir descendencia viable, puesto que bajo condiciones naturales, normalmente no se entrecruzan. La especie biológica se basa por lo tanto, en el principio de “aislamiento reproductivo” – si los organismos no se entrecruzan bajo condiciones naturales, son considerados como acervos genéticos separados, es decir, especies.)

Si esta definición de “tipo” se aceptara (“plantas y animales que se entrecruzan y producen descendencia fertil”), los creacionistas tendrían que concluír que ninguna especie puede evolucionar nunca a otra especie, puesto que una especie por si misma, sería un grupo de organismos que se entrecruzan y producen descendencia viable. Pero esta afirmación presenta tremendos problemas, puesto que la especiación ha sido observada directamente muchas veces tanto en la naturaleza como en el laboratorio.

La definición que hemos visto de un “tipo” creado es, más aún, intrabajable en sus propios términos. Un caballo y un asno son tomados universalmente por los creacionistas como un único “tipo”, pero un caballo y un asno no pueden producir descendencia fértil. Pueden engendrar y producir crías, pero esta progenie, la mula, es completamente estéril y no puede reproducirse según su “tipo”. Por la lógica de su definición, los creacionistas parecerían estar forzados a concluir que los caballos y los asnos son “tipos” separados. Pero, ya que los caballos y los asnos están tan obviamente relacionados por descendencia evolutiva, los creacionistas no podrían aceptar esto tampoco, ya que establecería la “evolución entre tipos”, que es precisamente lo que están tratando de evitar. (Recuerden que los creacionistas aceptan la existencia de descendencia evolutiva como un mecanismo para producir “variación dentro de un tipo”.)

Así, algunos creacionistas han rechazado el requerimiento de la “interfertilidad”, y han afirmado que cualquier organismo que pueda engendrar con otro y producir descendencia, ya sea fértil o no, constituye un “tipo”:

“Los creacionistas han sentido desde hace mucho la necesidad de una clasificación que pudiera incluír en una categoría consistente todos los organismos que se entrecruzaran bajo cualesquiera sean las condiciones.”(David Menton, “Species, Speciation and the Genesis Kind”, Missouri Association for Creation, October 1994)

Esta definición, sinembargo, también produce problemas. Al noreste de los Estados Unidos, por ejemplo, se encuentran dos especies de ranas arborícolas, Hyla versicolor y Hyla chysoscelis. Las dos son absolutamente idénticas en apariencia, y la única forma de distinguirlas en estudios de campo es por sus levemente diferentes llamados de apareamiento. Una de estas especies es una “poliploide” de la otra, esto es, se desarrolló de la otra especie cuando una anormalidad cromosómica dejó algunos individuos con el doble del número de cromosomas. (La pliploidía es una forma muy común que tienen las plantas para producir nuevas especies – de hecho, la mayoría de las plantas alimenticias domesticadas como el trigo y el centeno son poliploides – pero es comparativamente rara entre los animales.) No hay duda de que las dos ranas comparten una relación de ancestro/descendiente, y que uno evolucionó del otro por poliploidía.

Para los creacionistas, el considerar estas dos ranas virtualmente idénticas como si fueran de diferentes “tipos” sería patentemente absurdo, puesto que son tan parecidas que sólo pueden ser distinguidas en el laboratorio, y obviamente comparten descendencia evolutiva. Así que, naturalmente, los creacionistas desearían juntar estas dos especies como “variaciones” dentro de un “tipo creado”. Pero hay un problema para los creacionistas – las dos especies de Hyla no se entrecruzan, y por causa de sus diferencias cromosómicas, no pueden entrecruzarse. No sólo son incapaces de producir descendencia fertil – ellas son incapaces de producir descendencia de cualquier tipo. El mismo problema surge en conección con las plantas – los descendientes poliploides de plantas particulares no pueden volver a producir semillas viables con el tronco original, y así, no pueden producir ninguna descendencia con la especie paterna. Por consiguiente, los creacionistas, usando el criterio de “entrecruzamiento”, deberían concluir que las dos son “tipos” diferentes, no obstante el que una sea obviamente una descendiente de la otra (las plantas poliploides han sido producidas y criadas exitosamente en el laboratorio – de hecho, mucho de nuestras cosechas alimenticias son descendientes poliploides de las plantas del maíz y el trigo, que ya no pueden entrecruzarse con el tronco original).

Otra vez, los creacionistas deben o admitir la existencia de evolución entre “tipos” o deben cambiar su definición de lo que constituye un “tipo”. Así, finalmente somos conducidos a la siguiente :
“Si dos organismos engendran, incluso aunque sea poco frecuente, ellos son del mismo tipo ; si no engendran pero son claramente del mismo estilo morfológico, entonces son del mismo tipo, por la lógica del axioma que establece que dos cosas iguales a una misma cosa, son iguales entre sí.”(Wysong, citado en Kitcher, 1982, p. 152)

Uno podría alegar precisamente cuán “lógica” es la definición de Wysong (por un lado, los organismos que se entrecruzan son del mismo “tipo” ; por otro lado, los organismos que no se entrecruzan son también del mismo “tipo” si parecen suficientemente parecidos), pero no hay discusión acerca de que incluso esta floja definición causa problemas a los creacionistas. Ahora tenemos qué definir qué constituye un organismo “del mismo estilo morfológico”, Gish señala que “La división en tipos es más fácil mientras mayor sea la divergencia observada.” (Gish, 1978, p. 35)

“Es obvio, por ejemplo, que entre los invertebrados, los protozoos, esponjas, medusas, gusanos, caracoles, trilobites, cangrejos y abejas son todos tipos diferentes. Entre los vertebrados, los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos son obviamente tipos básicos diferentes. Entre los reptiles, las tortugas, cocodrilos, dinosaurios, pterosaurios (reptiles voladores), e ictiosaurios (reptiles acuáticos) deberían ser colocados en tipos diferentes. Cada uno de estos grupos importantes de reptiles podría ser subdividido posteriormente en los tipos básicos que se encuentran en cada uno de ellos. Dentro de la clase mammalia, los ornitorrincos, opposums, murciélagos, erizos, ratas, conejos, perros, gatos, lemures, monos, simios y hombre, son fácilmente asignables a tipos básicos diferentes. Entre los simios, los gibones, orangutanes, chimpancés y gorilas deberían ser incluídos, cada uno, en un tipo básico diferente.” (Gish, 1978, p 35.)

Pero ahora Gish ha confundido el tema aún más. De un lado, Gish lista los “mamíferos” como constituyendo un tipo básico. Ya que la mayoría de los mamíferos no pueden entrecruzarse con los otros, debería asumirste que esto está basado en criterios morfológicos – esto es, todos los mamíferos son suficientemente parecidos en sus estructuras corporales básicas que todos ellos deben haber descendido de los otros (variación dentro del “tipo creado”). Pero en el mismísimo parágrafo siguiente, nos dice que los chimpancés y gorilas, ambos mamíferos, deben ser también “tipos” separados. ¿ Cómo se puede asumir que los mamíferos tengan estructuras que son lo suficientemente similares como para formar un “tipo básico”, y sinembargo, dos de los miembros del grupo, los chimpancés y los gorilas, sean suficientemente diferentes en planes corporales básicos como para constituir tipos separados ? Mas confuso aún, Gish clasifica a los dinosaurios, un enorme grupo de reptiles que diferían profundamente entre sí (ellos iban desde el predador Compsognathus, de tamaño de una gallina, hasta el herbívoro Seismosaurus de 50 toneladas ; algunos dinosaurios caminaban en dos patas, algunos en cuatro ; algunos como Stegosaurus tenían cerebros absurdamente pequeños mientras que otros, como el Troodon, tenían cerebros relativamente grandes para su tamaño corporal ) como un “tipo”, pero separa los chimpancés y los gorilas (que son muy parecidos, y comparten más del 95% de sus códigos genéticos) en dos “tipos diferentes”.

La razón para la arbitraria clasificación de Gish es obvia. Si los dinosaurios están todos relacionados por evolución, no es importante para los creacionistas, pues esta es “sólamente variación dentro de un tipo creado” y no “evolución real”. Pero si los simios antropoides están relacionados por descendencia evolutiva, esto “golpea demasiado cerca de casa” para los creacionistas ; después de todo, si los chimpancés y gorilas son un “tipo” y comparten más del 95% de su DNA, ¿qué deberíamos hacer con los seres humanos, que compartimos más del 98% del código genético con los chimpancés ? La conclusión de que simios y humanos deberían constituír entonces (con base en la similaridad morfológica) un único “tipo creado”, y que por consiguiente, simios y humanos serían variaciones evolutivas uno de otro, es crasamente inaceptable para los creacionistas. Después de todo, el núcleo mismo de su oposición a la evolución es el origen supuestamente divino de los seres humanos. En vez de admitir que los humanos somos sólo una variante evolutiva del “tipo” simio, los creacionistas en cambio, marcan sus separaciones cuidadosamente para evadir tal posibilidad.
En efecto, los creacionistas definen un “tipo” como (1) un grupo de organismos que se entrecruzan, o (2) un grupo de organismos que no se entrecruzan pero que son similares en planes corporales básicos – y entonces dejan de forma extremadamente difusa los lineamientos acerca de lo que constituye la “similaridad en planes corporales básicos”. Esta evasiva deja tanto espacio para la manipulación que es esencialmente inútil. Peces tan diferentes entre sí como las lampreas, los peces pulmonados y las truchas arco iris, pueden ser clasificadas como un “tipo”, mientras que animales tan similares entre sí como los gorilas y los chimpancés son clasificados como “tipos” separados. Un tipo creado, bajo esta definición, no es nada más que lo que cualquier cosa que le provoque al creacionista que lo esté definiendo.

Fuente: http://www.geocities.com/torosaurio/crdebunk/genesis_kinds.htm

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