Una hermosa historia de amor

Una hermosa historia de amor

Para aquellos que dudan del poder del amor, y de los milagros, pues he aqui una hermosa historia de amor, para aquellos que han perdido el romanticismo.

Mujer inglesa despertó de profundo coma con un beso de su esposo: «Andrew, un experto en tecnología informática, se inclinó hacia su esposa y le hizo un amoroso pedido: “Emma, si me puedes escuchar, por favor solo dame un beso”. La mujer volteó ligeramente la cabeza y lo besó.»

DTB.

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Un poquito de gracias, por favor

Un poquito de gracias, por favor

Voltaire, el hombre más sabio del siglo XVIII, cuya inmensa obra condenó la Iglesia católica de su tiempo y a quien yo leo y admiro, escribió una vez que en ningún estamento de la sociedad existe gente tan desagradecida como los religiosos, de todas las religiones. Y cuanto más alto cargo se ostenta, más desagradecido se es con el prójimo. 

 
Yo corroboro, ratifico, reafirmo y hasta robustezco esa opinión. Conozco bien el paño. Llevo muchos años militando en el mundo religioso en posiciones destacadas, desde que a los 27 años fui nombrado director de la Misión Cristiana Española en sustitución de Samuel Vila. Desde aquél entonces empecé a – ¿lidiar, bregar?- con pastores y otros líderes. Los desagradecimientos que he cosechado, si los calculo en almohadillas para las gradas, podrían llenar la madrileña plaza de toros de Las Ventas o el también madrileño estadio de fútbol Santiago Bernabeu. 

Un caso reciente: el otoño pasado publiqué un número especial de VÍNCULO, la revista que actualmente dirijo, con cuatro páginas de texto y fotografías sobre la muerte en accidente de aviación del pastor canario Rubén Santana. Envié 50 ejemplares de la revista a la Iglesia Vecindario (Las Palmas) donde pertenecía Rubén antes de trasladarse a la península. Otros 50 ejemplares a la Iglesia Bautista Buen Pastor, de Madrid, iniciadora de la congregación en Tres Cantos (Madrid). Aquí ejercía como pastor Rubén Santana. Y 50 ejemplares más a dicha Iglesia en Tres Cantos.

Todos los ejemplares los envié gratis. Ignorando ese substantivo femenino que trata de la moral y de las obligaciones del hombre llamado ética, ni siquiera me escribieron a la recepción de los paquetes. Mucho menos me dieron las gracias. Los pastores a quienes envié las revistas, ¿agradecieron que pensara en Rubén Santana y le concediera ese despliegue literario y gráfico? ¿Pensaron en lo que cuesta el papel de imprenta, la abundancia de fotografías, los gastos en sellos de correos, el trabajo de hacer los paquetes y llevarlos a la sucursal correspondiente? Ni por asomo.

Todo esto, ¿no merecía unas palabras de gratitud? Yo no las necesito, porque no trabajo pensando en que van a agradecerme lo que hago, pero ellos sí las necesitan. Se trata de un deber moral y ético al que están obligados. Ya lo decía el Duque de Rivas:
Porque el ser agradecido
la obligación mayor es
para el hombre bien nacido.

Otro ejemplo, tomado de mi propia experiencia. Aquí, en Protestante Digital, yo publico dos artículos semanales. El director, Pedro Tarquis, cada vez que hablamos del tema que sea, aunque no venga a cuento, me da las gracias por el trabajo que supone esta colaboración y por llevarla a cabo gratuitamente. Es igual. Yo escribo porque si no escribo dejo de respirar, muero.

Bien; en uno de los dos artículos, bajo la cabecera de ENFOQUE, como este, trato de temas generales. El otro, EL PUNTO EN LA PALABRA, lo reservo para breves ensayos sobre escritores o comentarios de libros. Cuando escribo sobre un libro evangélico enaltezco la persona del autor y destaco todo lo que encuentro de positivo en su obra, olvidándome de puntos que no comparto. Es mi norma. Mi manera de ser. Hablar bien de quien puedo hacerlo, que para hablar mal ya está el diablo.

¿Le extraña, lector, si le digo que casi ninguno de éstos autores me ha escrito jamás una nota para darme las gracias por el tratamiento concedido a él y a su libro? Usted podrá razonar: ¿Están obligados a hacerlo? Y yo le respondo: No, no tienen ninguna obligación legal. Pero ¿y la moral, y la ética, y el buen pago, y el cumplimiento, y la gratitud?

Más aún: Me piden prólogos para libros, los estudio, los escribo, los envío, y si te vi no me acuerdo. Cuando por algún medio me llega el libro allí está mi prólogo. Pero el autor ni siquiera tiene la deferencia -¿obligación? – de mandarme un ejemplar.

Vaya usted al mundo secular. Un periodista reseña un libro y tiempo le falta al autor para llamarle por teléfono o escribirle dándole las gracias. Llevará razón Voltaire. Los religiosos, de todas las religiones, dan menos muestras de agradecimiento que los llamados ateos.

¿No es hora de cambiar? ¿No decimos que predicamos el amor? Pues la misma ley del amor debería conducirnos al agradecimiento, porque la gratitud procede del amor. La gratitud es recomendada en la Biblia indirectamente por la reprobación de la ingratitud, pero también de forma directa y enfática, como lo plantea San Pablo: “La paz de Dios gobierne vuestros corazones….y sed agradecidos” (Colosenses 3:15). Pues eso, a aprender y a obedecer.

 

J. A. Monroy es escritor y conferenciante internacional.

¿Es ilegal contrabandear Biblias?

¿Es ilegal contrabandear Biblias?

Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

Por Pablo Santomauro


“Cuando la madre de Moisés estaba escondiendo a su hijo en una arquilla de juncos (Exodo 2), uno de los ancianos de la congregación  golpeó a su puerta y la convenció de que su acto era “ilegal”. Reconociendo su pecado, ella entregó a Moisés a las autoridades. Moisés fue muerto y los judíos permanecieron en cautividad.” [1]

Con esta historia ficticia comienza Tom White, el director de La Voz de los Mártires, su justificada defensa ante las acusaciones de ciertos teólogos y líderes cristianos que afirman que es ilegal y contra la Palabra de Dios el introducir Biblias en los países donde su distribución es prohibida. El señor White hace gala de una ironía brillante cuando en el mismo folleto sugiere que algunos líderes religiosos y varios amigos convencieron a María y José de que el rey Herodes y su gobierno considerarían ilegal el acto de huir de Belén con el niño Jesús amparados por el manto de la noche (Mateo 2). María y José, entonces, entregaron a Jesús y éste fue asesinado junto con el resto de los infantes. No deja de ser menos gráfica la mención de que en las dos fugas de la cárcel orquestadas por Dios (Hechos 5 y 12), el apóstol Pedro sorprendió al ángel cuando le dijo que por respeto a las autoridades, él no iba a escaparse de la prisión.

Estos ejemplos de reductio ad absurdum anulan la validez de la posición de organizaciones como la Sociedad Bíblica y líderes cristianos que se oponen al contrabando de Biblias. Por otro lado, algunas organizaciones cristianas han estado por décadas introduciendo Biblias secretamente en países donde las regulaciones de los gobiernos  impiden la producción de Biblias y la libre predicación del evangelio, asfixian los esfuerzos misioneros, y resultan en el encarcelamiento, tortura y muerte de los cristianos. Los opositores al contrabando de Biblias y literatura cristiana sostienen que éste es antibíblico debido a que la acción involucra desobediencia a un gobierno que supuestamente fue establecido por Dios, y el que resiste al gobierno, resiste a Dios (Ro. 13:1-2). Se enfatiza en el argumento la ilegalidad del acto de contrabandear.

Nosotros entendemos que estos últimos tienen una perspectiva desequilibrada respecto a las obligaciones del cristiano para con los gobiernos, y por ende, para con la “ley”. Si bien la Escritura contiene pasajes que promueven la obediencia a las autoridades terrenales, esa obediencia está condicionada por otros pasajes que describen situaciones de clara desobediencia civil justificada. Pedro, por ejemplo, como mencionamos antes, no le dijo al ángel que lo liberó de sus cadenas que de ninguna manera iba a escaparse de la cárcel porque eso era ilegal (Hch. 5 y 12). ¿Acaso cuando comenzó la persecución contra la iglesia en Jerusalén (Hch. 8:1) los apóstoles instruyeron a los cristianos a quedarse en la ciudad para facilitar el trabajo de las autoridades? ¡Huir sería ilegal! Durante el ministerio de Jesús las autoridades judías procuraban matarle. ¿Se entregó Jesús a las autoridades para enseñar a sus discípulos a ser obedientes a la ley? ¡No! Solamente lo hizo cuando llegó el momento en el plan de Dios. ¿No es cierto que la iglesia cristiana vivió en forma “ilegal” por casi 300 años? ¿O fueron los primeros cristianos convencidos por algunos teólogos de que predicar el Evangelio clandestinamente era “ilegal”? Una vez que entendieron eso entregaron la lista de cristianos a las autoridades, suspendieron la producción (copiado) y distribución de manuscritos y cancelaron sus reuniones en las catacumbas. Todo por respeto al emperador.

Hemos vuelto a hacer uso del reductio ad absurdum para enfatizar que pasajes como Romanos 13:1-6 y 1 Pedro 2:13-14 no son un cheque en blanco firmado por Dios a favor de los gobiernos. Los cristianos de la época no tuvieron ningún problema en someterse al César y las autoridades en materia de asuntos civiles, pero en cuanto a la adoración a Dios y únicamente a Dios, no se sometieron. Por ello se reunían clandestinamente y propagaban el Evangelio aun a costa de sus propias vidas.

Hay ocasiones en que si las circunstancias lo permiten, se debe resistir y/o desobedecer los pronunciamientos de las autoridades. Un ejemplo claro está en Exodo 1, donde el faraón ordena a las parteras matar a los hijos varones de los judíos (Ex. 1:16), orden que éstas desobedecieron por temor a Dios, y por ello Dios las bendijo (Ex. 1:20). Rahab, la ramera de Jericó, escondió a los espías hebreos de las autoridades de la ciudad (Jos. 2). La acción de Rahab no solamente salvó su vida y la de su familia, sino que además, en la Providencia de Dios, ella pasó a formar parte del árbol genealógico de Jesús (Mt. 1:5).

En las tiranías islámicas y en países comunistas como China, donde se prohibe o limita la importación y la impresión de Biblias, así como el derecho de congregarse, y los cristianos son perseguidos, encarcelados, torturados y asesinados, es un deber para los cristianos el procurar que la población tenga más acceso a la Palabra de Dios. En el caso de China, por ejemplo, el gobierno deja a ciertas iglesias operar como “registradas”, y aun permite la impresión de Biblias en una sola imprenta “autorizada” y la venta en tiendas reguladas por el gobierno. Esto ha llevado a algunos cristianos a decir que el contrabando de Biblias en China es algo obsoleto. La verdad es otra, las Biblias producidas en China jamás serán suficientes para satisfacer la demanda. Toda esta supuesta legalidad es una fachada para impedir la propagación del cristianismo en China, donde el gobierno es aun un enemigo declarado del Evangelio. La Voz de los Mártires reporta continuamente los casos de arrestos y golpizas a pastores de iglesias en casas (no autorizadas por el gobierno), la destrucción de imprentas clandestinas y casos en que las casas de cristianos son dinamitadas.

Concluimos que la “ley” de esos países no debe ser respetada. Por el contrario, debe ser violada hábil y tenazmente tomando las medidas necesarias para que el riesgo del transgresor sea mínimo. Los gobiernos como el de China y los países del islam no solamente coartan la libertad de religión, sino también otras libertades esenciales del ser humano, por lo tanto pierden su derecho ser incluidos en el pasaje de Romanos 13. Los padres de la Reforma tenían eso muy en claro. Juan Calvino, el teólogo sistemático más popular de la historia, escribió: “Los príncipes terrenales pierden el derecho a todo su poder cuando se levantan contra Dios, y no son dignos de ser contados entre los rangos de la raza humana [2]  ……. ellos deshonestamente traicionan la libertad del pueblo, de la cual han sido designados protectores por la ordenanza de Dios” [3].

Los cristianos debemos hacer eco de las palabras de Pedro: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch. 5:29). Los que se oponen al contrabando de Biblias no pueden justificar su posición bíblicamente sin manejar ciertos pasajes bíblicos arbitrariamente, y además, parecen tener una perspectiva distorsionada de la realidad mundial y del consejo de Dios. Desde nuestra humilde plataforma deseamos expresar nuestra admiración por aquellos hombres involucrados en la heroica tarea de distribuir la Palabra de Dios, a riesgo de sus propias vidas. <>  

Notas

1. Tom White, What about Bible “smuggling”?, tratado distribuido por The Voice of the Martyrs.
http://www.lifeandlibertyministries.com/archives/000346.php
2. Juan Calvino, Comentario de Daniel, 6:22.
3. Juan Calvino, Institutos de Religión, IV, XX:31.

Artículos relacionados:

1)  Ministries disagree on how best to provide Bibles to Chinese Christians. http://www.christianitytoday.com/ct/2009/february/11.14.html

2) What about Bible “smuggling”? tratado distribuido por The Voice of the Martyrs. http://www.lifeandlibertyministries.com/archives/000346.php 

El pinguino no suelta el gobierno!

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¿Existe Realmente el Diablo?

¿Existe Realmente el Diablo?

Introducción

De los editores de la revista Las Buenas Noticias
¿Existe Realmente el Diablo?

La Biblia revela mucho acerca de un poder invisible que trabaja detras de escena, moldeando nuestro mundo a su voluntad y agenda. ¿Esta tambien usted siendo arrastrado por su influencia?

En este folleto usted descubrira la fuente real destras de muchos de los problemas del mundo. Aprenda a cerca de este personaje el cual esta determinado a influenciar en los pensamiento de la humanidad hacia el suyo propio “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36)

Para muchas personas que viven en las naciones industrializadas, es relativamente fácil creer que la humanidad está en el mejor momento de toda su historia. Para ellas, las pruebas de lo que ven diariamente harían muy difícil inferir algo distinto.

Las naciones adelantadas tecnológicamente disfrutan del nivel de vida más alto de la historia. Gozan de alojamiento cómodo y económico, transporte eficiente, y mucho que comer y beber; tienen en su gran mayoría un empleo seguro, oportunidades educativas, y una variedad increíble de entretenimiento y pasatiempos. Se benefician de un ingreso lo suficientemente alto como para pagar por todas sus necesidades básicas, y aun les queda de sobra para otras cosas.

Pero esto no es lo que ocurre con la mayor parte de la humanidad. Muchas personas se van a dormir con hambre. Su bajo ingreso escasamente les permite comprar lo mínimo necesario para sobrevivir. A muchos les queda muy poco para alojamiento, vestido y transporte. Cada día 35.000 niños —un número suficiente para poblar una ciudad mediana— mueren de hambre o de enfermedades relacionadas con desnutrición crónica.

La muerte prematura por enfermedad cobra decenas de miles de vidas diariamente. Enfermedades como el cólera, la malaria, la tuberculosis y la fiebre tifoidea —casi totalmente erradicadas en las naciones industrializadas— siguen siendo mortales en buena parte del mundo. Aun en las naciones adelantadas, el cáncer, las enfermedades cardíacas y el sida matan miles de personas cada hora.

Ninguno de nosotros ha experimentado en realidad lo que es un mundo pacífico. Durante las últimas décadas la humanidad ha adquirido la horripilante capacidad de exterminar todo vestigio de vida en nuestro planeta. Ahora tenemos el armamento —nuclear, químico, biológico y el convencional— que nos permite matar varias veces a toda persona sobre la faz de la tierra.

Tan sólo en el siglo xx las guerras cobraron la vida de más de 150 millones de hombres, mujeres y niños, la mayoría civiles. En años recientes decenas de conflictos armados, revueltas y rebeliones se han presentado en todo el mundo, destrozando la vida de millones de personas. Y pocos se dan cuenta de que en el horizonte se ciernen catástrofes aún mayores.

¿Por qué hay tanto conflicto, violencia y maldad en nuestra civilización? ¿Dónde podemos encontrar la respuesta?

Podríamos pensar que si existe algún lugar en donde haya algo distinto, éste tiene que estar relacionado con la religión, ¿no es así? Desgraciadamente, aun la religión, a la que muchos acuden en busca de soluciones para los problemas del mundo, ofrece todo menos soluciones. En muchas guerras de años recientes cristianos han luchado contra cristianos, musulmanes han matado a musulmanes y judíos han chocado con judíos.

La confusión abunda en el ámbito religioso. Incluso muchas religiones anteriores al cristianismo, con sus prácticas, supersticiones y ritos paganos, están volviendo a cobrar vida a medida que las personas buscan el significado que ya no encuentran en los ritos y creencias tradicionales.

¿Por qué nos agobian estos males? ¿Por qué semejante caos y confusión? ¿Acaso la angustia de la humanidad es simplemente el resultado de circunstancias incontrolables, de tiempo y ocasión? ¿Es nuestro sufrimiento colectivo simplemente la forma en que las cosas siempre han sido y siempre van a ser?

Los científicos reconocen que una ley básica del universo es que no hay efecto sin causa. Las cosas no ocurren simplemente porque sí; ocurren porque algo o alguien hace que sucedan.

De hecho, podemos encontrar una causa para cada efecto que vemos en el mundo. Crimen, guerra, confusión religiosa, hambre, inanición, enfermedad y muerte prematura en sus muchas formas trágicas, todo se da por alguna razón. Los fracasos matrimoniales, las familias rotas, las relaciones y sociedades destruidas no ocurren simplemente porque sí.

La verdad es que usted puede conocer las causas de los problemas de este mundo, la razón subyacente de tantas dificultades que tiene que afrontar en su propia vida. Este folleto le ayudará a entender cuál es esta causa y, lo que es más importante, lo que usted puede hacer al respecto.  BN

Serie “Existe realmente el diablo”

  1. ¿Existe Realmente el Diablo?
  2. El Enemigo de la Humanidad
  3. ¿Está Engañado Todo el Mundo?
  4. ¿Creó Dios al Diablo?
  5. Halloween Night. Enlaces relacionados
  6. ¿Por Qué Permite Dios que Satanás Influya en la Humanidad?
  7. Siguiendo las Huellas de un Dios Diferente
  8. ¿Cómo Podemos Resistir a Satanás?
  9. Dios y Satanás: Verdad y Vida Frente a Mentiras y Muerte
  10. La Caída del Reino de Satanás
  11. Satanás: El Gran Falsificador
  12. Las Buenas Noticias de un Mundo Libre

La paz: El deseo del corazón humano

La paz: El deseo del corazón humano

El apóstol Pablo, encerrado en una deprimente prisión, escribió: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” y recordó a sus lectores que podían tener “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”. ¡Usted también puede tener este singular estado de paz!

Por Donald Hooser

Paz. ¡Ah, tan sólo el sonido de la palabra estimula pensamientos tranquilos y placenteros!

El corazón ansía la paz. De hecho, un saludo muy común en muchos idiomas consiste en desearle paz a alguien, como shalom (hebreo) o aloha (hawaiano). Hasta Jesucristo usó ese saludo (1 Juan 20:19, 21, 26).

Y ¿qué puede decir usted de su vida? ¿Se siente agobiado por las presiones del diario vivir y quisiera tener un poco más de paz? La mayoría de las personas responderían con un rotundo ¡sí!

La Biblia menciona tres aspectos de la paz: la paz personal o mental, hacer lo que esté a nuestro alcance para tener paz en nuestras relaciones con los demás, y la futura paz entre las naciones.

La verdadera paz mental es una tranquilidad interna, sin importar cuáles sean las circunstancias externas. Esto parece imposible, pero “todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27).

Un planeta sin paz

Vivimos en un mundo frenético y aterrador. Hasta hace poco era común oír que alguien era un manojo de nervios o que había sufrido una crisis nerviosa. Las emociones no han cambiado mucho; lo que ha cambiado es la terminología que utilizamos para describirlas. Las expresiones de moda son tensión, ansiedad, depresión y ataques de pánico.

Una de las consecuencias de todo esto es el uso excesivo y el abuso del alcohol y las drogas (tanto medicinales como ilegales), porque la gente intenta escapar temporalmente de sus aflicciones en vez de buscar soluciones a largo plazo.

Al parecer, es imposible encontrar paz en un mundo conflictivo como el nuestro, pero las Escrituras también nos exhortan: “Busque la paz, y sígala” (1 Pedro 3:11). Debemos buscarla mediante la lectura de la Biblia, que es el libro más importante que se haya escrito sobre la paz (Colosenses 3:15-16). Debemos buscarla por medio de las oraciones al “Dios de paz” (Hebreos 13:20).

Los seguidores de Cristo son protegidos de muchas pruebas y peligros, pero no de todos. De hecho, algunas pruebas, como la persecución, suceden como consecuencia de “vivir piadosamente en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:12).

La clave es confiar en Cristo, la fuente de la paz sublime (Juan 14:27; 16:33) y el “Príncipe de paz” (Isaías 9:6). Él puede “encaminar nuestros pies por camino de paz” (Lucas 1:79).

Principios y peligros espirituales

Para experimentar paz, debemos hacernos responsables de nuestros pensamientos (Filipenses 4:8). Con la ayuda de Dios, podemos dejar de reaccionar con ira o autocompasión. Lo que determina nuestro estado de ánimo no son las circunstancias ni las personas; en realidad, el factor determinante es nuestra actitud hacia estas cosas. “Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” (Proverbios 25:28).

Hoy en día, muchos libros y sitios de Internet responsables contienen consejos prácticos para reducir la tensión mental, emocional y física. Algunas de las claves que ofrecen son: aprender a tener buenas relaciones con los demás, tener una actitud positiva, adaptarse a las diferentes situaciones, ejercitarse, alimentarse y dormir bien, aprender a relajarse, y descansar un día de cada semana.

Sin embargo, no hay que confiar en todo lo que leemos. Las enseñanzas del movimiento de la “nueva era”, basadas en conceptos paganos expresados en terminología aparentemente científica, se han vuelto sumamente populares. En la medida en que la gente ha rechazado la Biblia como guía en sus vidas, ha ido llenando el vacío espiritual con una espiritualidad falsa y peligrosa. Si aprendemos lo que enseña la Biblia y lo aplicamos en la vida, esto producirá muchos más beneficios mentales y emocionales que cualquier enseñanza de la nueva era. Más aún, en vez de dejarse absorber por el paganismo de dioses falsos, uno se acercará más al verdadero Dios creador que inspiró la Biblia.

¿Temor y preocupación o fe y paz?

En lo que más meditan (piensan reflexivamente) la mayoría de las personas, ¡es en el temor o la preocupación!

Pero ¿sabe usted cuál es el mandato divino que aparece en la Biblia con más frecuencia que ningún otro? No temas.

Pero ¿cómo puede ser eso posible? Debemos reemplazar el temor con la fe: confiar absolutamente en nuestro Padre celestial. “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

En este caso, la expresión hebrea traducida como “completa paz” es literalmente “paz, paz”. Se refiere a la clase superior de paz que Dios hace posible para los seres humanos. ¡Y aquellos que tienen esta paz esperan ansiosamente alcanzar la paz suprema en la resurrección!

Debemos confiar en Dios como nuestro refugio y sombra, nuestra fortaleza y guardador (Salmos 61:4; 121:5; 91:2). David escribió: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo . . .” (Salmos 23:4).

La preocupación es una forma de miedo, y Jesús dijo en varias ocasiones “no temáis” (Mateo 6:25-34). De hecho, la preocupación es un desperdicio de tiempo y energía. Nuestro Creador provee lo necesario para todas sus criaturas, y dijo: “más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Mateo 10:31).

Es imposible que experimentemos fe y paz genuinas sin obedecer a Dios. Sus mandamientos perfectos definen el camino de la paz. Él dijo: “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar” (Isaías 48:18).

El tema del miedo no tiene que ver esencialmente con la emoción misma. “No temer” significa más bien tener el valor para hacer lo correcto aun cuando parezca atemorizador. La convicción de que “el Eterno tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”, nos dará el valor necesario para seguir adelante a pesar de todo (Josué 1:9).

La clave más grande para la paz

La verdadera paz mental depende de que alcancemos “paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).

Humildemente, debemos comenzar entregándole a Dios el control. Intentar manejar nuestras vidas por nuestra propia cuenta generalmente produce frustración y confusión; sin embargo, “Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Corintios 14:33).

Debemos seguir las instrucciones de Pedro: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

Estos dos magníficos regalos de Dios —el perdón y el Espíritu Santo— producen “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Y mejor aún, conducen al don más grandioso de todos: la vida eterna (Romanos 6:23). La “esperanza de vida eterna” elimina el “temor de la muerte” (Tito 1:2; Hebreos 2:15). ¡No existe mayor consuelo que eso!

En Gálatas 5:22-23 el apóstol Pablo parece comparar el Espíritu Santo con un árbol de vida. Dijo: “El fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”.

Reflexionemos cuidadosamente sobre la relación de la paz con todas las demás virtudes que vienen por medio del Espíritu. Cada una de ellas ayuda a producir y mantener a las demás.

También consideremos el contraste entre los frutos del Espíritu y las “obras de la carne” —de la naturaleza humana— en los versículos 19-21. Algunas de ellas son “celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas”. ¡El Espíritu de Dios reemplazará estas acciones malsanas!

“Gracia y paz”

¿Por qué las epístolas de Pablo comienzan con variaciones del saludo “Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo”? (Ver, por ejemplo, Gálatas 1:3.)

“Gracia” (del griego charis) o “gracia a vosotros” era un saludo griego. Por otro lado, “paz” (del hebreo shalom) era un saludo judío. Pablo sirvió a cristianos judíos y griegos, así que el saludo “Gracia y paz sean a vosotros” era inclusivo y unificador. Él dijo: “. . . todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

Más importante aún, el Nuevo Testamento añade gran significado teológico a los términos gracia y paz.

La gracia incluye el maravilloso don divino del perdón (Efesios 1:7). ¡La gracia sana nuestra culpabilidad! Es el gran prer-requisito para la paz. Primero el perdón, luego la paz.

La gracia de Dios también nos hace “hijos de Dios” (Gálatas 3:26). ¡Qué paz nos da saber que somos amados por nuestro misericordioso Padre!

Por lo tanto, ese saludo claramente cristiano daba honor a aquel que nos da la gracia y, como consecuencia, la paz verdadera.

Disfrutar la paz y promoverla

La paz y la armonía llenan a quienes la extienden a los demás. Pablo escribió: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18). Somos llamados a ser pacificadores, siguiendo el ejemplo del supremo Pacificador (Mateo 5:9).

Oremos para que Dios haga posible que su pueblo viva “quieta y reposadamente” (1 Timoteo 2:2). Oremos para tener tranquilidad y relaciones pacíficas con los demás. ¡Y oremos para que el pacífico Reino de Dios venga pronto!

La exhortación de Pablo en Filipenses 4:6-7 resume bellamente este maravilloso tema: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. BN

Paz mundial: ¿Será realidad algún día?

Paz mundial: ¿Será realidad algún día?

La paz —una paz universal y permanente entre todas las naciones y pueblos— ha sido la perpetua esperanza y el sueño dorado de la humanidad. Es el tema principal de innumerables historias, sermones y canciones, y de vanas expectativas.

Para conseguirla, se han intentado un sinfín de estrategias. ¡Pensemos en todas las manifestaciones, negociaciones y tratados de paz que se han llevado a cabo! Pero con demasiada frecuencia, los líderes son personas que “hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón” (Salmos 28:3). Manipulan engañosamente para apoderarse de una tajada mayor del mundo. Tristemente, hasta las negociaciones más sinceras son por lo general inútiles.

Dios inspiró a Isaías para escribir un patético retrato de la historia del mundo: “Y curan la herida de mi pueblo con liviandad [superficialmente], diciendo: Paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 6:14). El hombre por sí solo no puede hallar soluciones duraderas. “No conocieron camino de paz” (Isaías 59:8). Están espiritualmente ciegos (v. 10).

El proceder de las naciones refleja el comportamiento de sus habitantes. Las relaciones internacionales sólo serán pacíficas cuando todas las personas sean pacíficas. Y la Escritura nos promete que esto finalmente sucederá. La paz mundial requerirá que la gente tenga “un corazón nuevo y un espíritu nuevo” (Ezequiel 18:31). Sólo Dios puede darnos ese corazón y espíritu nuevos. Su oferta de cambio permanece abierta a quienes él está llamando en la actualidad. Pero cuando regrese Cristo, esa oferta será extendida a todos los seres humanos.

Cristo no intentó establecer la paz en la tierra durante su primera venida (Mateo 10:34). Pero la paz mundial comenzará cuando el Príncipe de Paz retorne a la tierra. Entonces “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (Isaías 9:7).

La paz de Cristo no se logrará concediendo favores al enemigo con la esperanza de ganárselo. Por el contrario, él va a aplastar la rebelión por la fuerza y establecer su gobierno en la tierra. Después emprenderá la reeducación de toda la humanidad para así llevar a cabo su conversión espiritual.

Bajo la guía de Dios, en ese tiempo las naciones “volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:4). Entonces “se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente” (Miqueas 4:4).

Algún día veremos verdadera paz en la tierra. Este es un aspecto central del mensaje que Jesús y sus apóstoles predicaron, el mensaje de que hablaba Pablo en Efesios 6:15, el evangelio o buenas nuevas de la paz. BN

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