Intervención de la Santa Sede ante la ONU sobre el conflicto de Gaza


Intervención de la Santa Sede ante la ONU sobre el conflicto de Gaza

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Intervención de monseñor Silvano Tomasi, Observador Permanente ante la ONU, el pasado viernes 9 de enero ante la Novena Sesión Especial del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU sobre la situación de los Territorios Ocupados palestinos y de la Franja de Gaza.
GINEBRA, lunes 12 de enero de 2009 (ZENIT.org)

Señor presidente:

La Delegación de la Santa Sede quiere expresar su solidaridad tanto al pueblo de Gaza, que está muriendo y sufriendo por el asalto militar en curso por parte de las Fuerzas Israelís de Defensa, como al pueblo de Sderot, Ashkelon y otras ciudades israelíes que están viviendo bajo el terror constante de ataques con cohetes lanzados por militantes palestinos desde la franja de Gaza, y que han causado víctimas y herido a muchas personas.

Los patriarcas y los líderes de las iglesias de Jerusalén establecieron el pasado domingo como un día de oración, para que se ponga fin al conflicto en Gaza y que se restablezcan la paz y la justicia en la Tierra Santa. Están convencidos de que la continuación del derramamiento de sangre y la violencia no conducirá a la paz y la justicia, sino que alimentará más el odio y la hostilidad y, por tanto, un continuo enfrentamiento entre los dos pueblos. Estos líderes religiosos hacen un llamamiento a ambas partes para que recobren el sentido y refrenen los actos de violencia, que sólo traerán la destrucción y la tragedia. Les instan, en cambio, a trabajar para resolver sus diferencias por medios pacíficos y no violentos.

El Santo Padre, Benedicto XVI, subrayó el pasado domingo que la negativa del diálogo entre las partes ha llevado a indecibles sufrimientos a la población de Gaza, víctima del odio y la guerra.

Señor presidente, es evidente que las partes no son capaces de salir de este círculo vicioso de violencia sin la ayuda de la comunidad internacional, que debe cumplir sus responsabilidades, interviniendo activamente para detener el derramamiento de sangre, para facilitar el acceso de asistencia humanitaria de emergencia, y poner fin a toda formas de enfrentamiento. Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe seguir participando en la eliminación de las causas profundas del conflicto, que sólo puede resolverse en el marco de una solución duradera del conflicto palestino-israelí, sobre la base de las resoluciones internacionales aprobadas a lo largo de los años.

Quisiera concluir con las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunció ayer durante la reunión anual con los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede: “Una vez más quiero reiterar que las opciones militares no son la solución y que la violencia, venga de donde venga y sea cual sea la forma que adopte, debe ser firmemente condenada. Quiero expresar mi esperanza de que, con el decisivo compromiso de la comunidad internacional, se restablezca la tregua en la franja de Gaza, condición indispensable para el restablecimiento de unas condiciones de vida aceptables para la población, y que las negociaciones de paz se reanudarán, con el rechazo del odio, los actos de provocación y el uso de las armas “.

Gracias, señor presidente 1

1. http://www.fluvium.org/textos/iglesia/igl907.htm

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