Obama será presidente “Con la ayuda de Dios”


Obama será presidente “Con la ayuda de Dios”
Viernes 16 de Enero de 2009
Política
Estados Unidos
 
 

En la democracia más antigua del mundo la religión y, especialmente, la figura de Dios, tienen un papel preponderante. El Congreso abre todos los días sus sesiones con una oración, en los billetes y monedas está escrito el lema “En Dios confiamos” y no hay político que no termine sus discursos con “Que Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos”. 

Si Dios atiende a las peticiones “al peso”, Barack Obama tiene asegurado comenzar su mandato como presidente de Estados Unidos el martes con muy buen pie: el poder divino estará casi tan presente en los actos de investidura como el terrenal. 

 

En la democracia más antigua del mundo la religión y, especialmente, la figura de Dios, tienen un papel preponderante. Sin ir más lejos, el Congreso abre todos los días sus sesiones con una oración, en los billetes y monedas está escrito el lema “En Dios confiamos” y no hay político que se precie que no termine sus discursos con “Que Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos”.Obama, que es miembro de la protestante Iglesia Unida de Cristo, aseguró en la campaña que la religión “es sumamente importante” en su vida. En eso coincide nada menos que con el 82 por ciento de sus ciudadanos.

Con una “oferta” literalmente de miles de religiones, creencias o sectas que seguir, los estadounidenses coinciden en Dios: El 96 por ciento cree en su existencia, y sólo el 1,6 por ciento se declara ateo, según una encuesta del Centro Pew de febrero de 2008 a 35.000 ciudadanos.

Con ese trasfondo, y ante la sorpresa de muchos extranjeros, a ningún estadounidense le extraña la amplia presencia eclesiástica en los fastos de investidura. El martes, por ejemplo, la jura del cargo se producirá entre dos oraciones.

Al principio será el pastor Rick Warren el que pronuncie la “Invocación”, y al final será el reverendo Joseph Lowery el que emita la “Bendición”. Y entre medias, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, guiará al nuevo presidente en el juramento sobre la misma Biblia que usó en 1861 Abraham Lincoln, que concluirá con las palabras “Con la ayuda de Dios”.

Todo ello será por expreso deseo de Obama, porque la Constitución sólo dice que el presidente debe repetir: “Juro (o afirmo) solemnemente que desempeñaré legalmente el cargo de presidente de los Estados Unidos y que sostendré, protegeré y defenderé la Constitución de los Estados Unidos, empleando en ello el máximo de mis facultades”.

Tanta presencia divina, sin embargo, no gusta a todos. En primer lugar, la comunidad gay protestó ampliamente por la elección de Warren, que en varias ocasiones se mostró contrario a los homosexuales. Para compensar, Obama otorgó un papel en las ceremonias al obispo episcopal de New Hampshire, Gene Robinson, que es abiertamente gay.

Más contundente fue la protesta del “lobby” ateo, que aunque poco nutrido, es ruidoso. Uno de sus líderes, Michael Newdow, llevó a los tribunales la presencia divina con una demanda contra Warren, Lowery y Roberts.

Su argumento se basó en que las menciones de Dios y la presencia de determinados ministros de determinadas religiones contravienen la Primera Enmienda de la Constitución que, entre otras cosas, determina que no habrá una religión oficial del país. Aunque su demanda fue rechazada por un juez del Distrito de Columbia, Newdow logró abrir el debate.

La mayor polémica se centra en el añadido de “Con la ayuda de Dios”. Pese a lo extendido de la idea de que ya la usó el primer presidente, George Washington, los historiadores insistieron en los últimos días en que fue en 1881 Chester Arthur el que usó la fórmula al asumir el cargo tras el asesinato de James Garfield.

Los defensores de la fórmula, paradójicamente, también se escudan en la Primera Enmienda, que garantiza al presidente, como a cualquier ciudadano, la libertad para profesar y expresar su religión libremente.

Desde ese punto de vista, el martes “nadie se vería forzado por ley a adherirse a ninguna creencia religiosa y no se infringiría el libre ejercicio de la religión de nadie en la ceremonia del juramento”, aseguró el jurista Monte Kuligowski.

En una posición intermedia, Charles C. Haynes, del Centro de la Primera Enmienda, admite que en algún momento pudo tener sentido, pero que en la actualidad está desfasado.

“Quizá es hora de que el presidente electo añada su propia afirmación al juramento”, escribe. “Y mejor que una plegaria liderada por el clero, quizá sea el momento de tener un período de reflexión silenciosa”, agrega. Su propuesta tendrá que esperar a próximos presidentes porque, el martes al menos, Dios estará en todas partes. 

 

 

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El Dios que está en todas partes

El Dios que está en todas partes

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Posted: 15 Jan 2009 06:14 PM CST

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Jer. 23:23-24  ¿Soy yo Dios de cerca solamente,  dice Jehová,  y no Dios desde muy lejos?

Dios tiene una cualidad que ningún otro ser posee: la Omnipresencia.  Este atributo significa que Dios está en todas partes.  Pero ¿cómo puede ser esto? Vamos a ocuparnos de este tema.

Es maravilloso, es algo que el hombre ni siquiera alcanza a comprender en toda su magnitud, pero es una realidad: no importa en qué lugar del universo estemos, jamás hallaremos un sitio donde no esté Dios. ¡Esto quiere decir que Dios está presente en todo lugar al mismo tiempo!  No es que Dios se divida para estar en todo lugar, sino que toda su persona, con todo su poder y su gloria, no tiene siquiera la necesidad de moverse de un sitio a otro para dominar el escenario.

–  ¿Dime donde está Dios? – preguntó un ateo a un niño.  Éste respondió: “Sí se lo diré si primero usted me dice usted dónde NO está Él”.  Esta verdad respecto a la Omnipresencia de Dios debería impresionarnos y hacernos vivir en santidad, pues queda claro que no podemos escondernos de Él para pecar.  Recordemos siempre que Dios nos ve y nos oye en todo lugar y en todo momento. 

I. La grandeza del universo y la Omnipresencia de Dios.

El firmamento anuncia la obra de Sus manos…El universo es vasto y, según los expertos, continúa en permanentemente expansión. Nuestro entendimiento no alcanza para abarcar sus límites.  Cuando mucho, el hombre ha logrado dejar sus huellas en la luna, ubicada a unos 384 mil kilómetros de la tierra.  Dios ya estaba allí desde el principio.

Alcanzamos a ver al sol, ubicado a unos 150 millones de kilómetros. Mercurio, el planeta más cercano al sol, se encuentra a sólo 58 millones de kilómetros del sol. Plutón, un planetoide, se encuentra a seis mil millones de kilómetros de distancia y tarda 247 años terrestres para completar una sola órbita alrededor del sol.  El sol mismo está a casi 150 millones de kilómetros de la tierra.  Dios está allí, para el hombre es imposible; Dios llena todas esas distancias, todas esas órbitas, todos esos kilómetros, todos esos vacíos.

Según los astrónomos nuestra galaxia –llamada la Vía Láctea- mide 100 mil años luz de un extremo al otro.  Un año luz es la distancia que la luz viaja en un año a su velocidad de 300 mil kilómetros por segundo. Esto da como resultado 9 billones cuatrocientos sesenta mil ochocientos millones de  kilómetros en forma lineal.  Es una extensión incalculable, y Dios está en un extremo, y en el otro, y en todo el trayecto.  Las medidas en kilómetros son insuficientes para medir la inmensidad del universo. Dios no tiene ese problema.  Él no tiene que viajar, Él no se desplaza: simplemente está en cada rincón de tan vasto universo.

II. Sólo Dios es Omnipresente.

Estar en todo lugar solo es posible para Dios porque, en esencia, «Dios es Espíritu» (Juan 4.24a). Él no «decide» ir a un lugar, ¡Él ya está allí!

Jer 23:23-24  ¿Soy yo Dios de cerca solamente,  dice Jehová,  y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno,  dice Jehová,  en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo,  dice Jehová, el cielo y la tierra?

Versión PDT
Jer 23:23-24 »El Señor dice: “¿Es que soy Dios sólo de lo que tengo cerca? ¿Acaso no alcanza mi poder divino lo que está lejos? ¿Podrá un ser humano ocultarse en un escondite donde yo no pueda verlo? ¿No lleno yo con mi presencia los cielos y la tierra?”

Entendemos con esto que no hay tiempo ni lugar que escapen a Su presencia. En otras palabras, Dios no está limitado ni restringido al tiempo ni al espacio.

Sobre el tiempo:

2Pe 3:8  Mas,  oh amados,  no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años y mil años como un día.

Sobre el espacio:

Sal 139:7-10   ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  Si subiere a los cielos,  allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado,  he aquí,  allí tú estás.  Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano y me asirá tu diestra.

La tierra es el estrado de sus pies…Por nuestra parte no podemos siquiera soñar con la posibilidad de ser infinitos: nuestra vida tiene un límite, como también lo tiene nuestro cuerpo, nuestra presencia está sujeta a un solo tiempo y aun sólo lugar.  Es decir, siempre estamos “aquí” y “ahora”; jamás podremos estar a la vez aquí y allá, nunca podremos estar ayer y hoy y mañana.  Dios está.

Esta realidad hace abominable, por ejemplo, la llamada oración a los santos, la invocación de hombres y mujeres que vivieron en un tiempo en la tierra pero que ya no están más en ella.  Cuando alguien hace una invocación de este tipo, está atribuyendo la omnipresencia, exclusiva de Dios, a una persona: Dios estuvo ayer y está hoy, aquí y allá, mientras que el santo estuvo ayer pero no puede estar ahora; en vida estuvo en un sitio a la vez, hoy no puede estar en ninguno aquí en la tierra.  Las oraciones a los santos, evidentemente, son oraciones vacías, que no llegan a ninguna parte y que además ofenden a Dios.

Al describir nuestra finitud y limitación y  contrastarla con la Omnipresencia de Dios, nos damos cuenta de nuestra pequeñez y de Su grandeza.

Isa 57:15  Porque así dijo el Alto y Sublime,  el que habita la eternidad,  y cuyo nombre es el Santo:  Yo habito en la altura y la santidad,  y con el quebrantado y humilde de espíritu,  para hacer vivir el espíritu de los humildes,  y para vivificar el corazón de los quebrantados.

Dios no está limitado por el tiempo porque es eterno. Y tampoco está limitado por el espacio porque es omnipresente. Pero va incluso más allá: no sólo está en todo tiempo y en todo lugar sino que trasciende de esos conceptos.  En esto consiste la revelación de sí mismo como el Gran Yo Soy: Él es el que existe en sí mismo, el que no tuvo principio ni tendrá fin, Él es el que Es.

Él no tiene «pasado» ni «futuro». El «pasado» y el «futuro» son conceptos humanos, la etenidad es divina.  Resalto aquí que tiempo y eternidad no son la misma cosa, y que la eternidad no es un «largo tiempo».  ¡Su eternidad es por siempre y para siempre!.

Pablo en Atenas.

Hec 17:23-29  Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO.  Al que vosotros adoráis,  pues,  sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay,  siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres,  como si necesitase de algo;  pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres,  para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios,  si en alguna manera, palpando,  puedan hallarle,  aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos,  y nos movemos, y somos;  como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo,  pues, linaje de Dios,  no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra,  escultura de arte y de imaginación de hombres.

¿Hará falta abundar en semejante discurso de Pablo?  Solamente, tal vez, concluir que la idolatría es una necedad.

III.  La Omnipresencia de Dios y Su manifestación.

Surgirá la pregunta: Si Dios está en todas partes, ¿está también, por ejemplo, en un prostíbulo?  La respuesta es sí: pero no se manifiesta.

La manifestación de Dios se percibe a través de lo que vemos y lo que sentimos.  Dios está en todas partes pero no siempre se muestra, no siempre se manifiesta.

Dios, además, se manifiesta de diferentes maneras.

1Re 19:11-1.  Él le dijo: Sal fuera,  y ponte en el monte delante de Jehová.  Y he aquí Jehová que pasaba,  y un grande y poderoso viento que rompía los montes,  y quebraba las peñas delante de Jehová;  pero Jehová no estaba en el viento.  Y tras el viento un terremoto;  pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego;  pero Jehová no estaba en el fuego.  Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías,  cubrió su rostro con su manto.

Elias… en la cuevaAnalicemos. El profeta Elías estaba en una cueva. Dios, obviamente, ya estaba allí. Este hombre experimentó cuatro manifestaciones mediante las cuales, en el pasado, Dios ya se había mostrado:

Primero fue un viento fuerte.  Cuando Dios habló en el Sinaí con Moisés  sus palabras eran como un torbellino entre relámpagos y truenos. Es decir, Dios se manifestó como un viento fuerte. Pero en el caso de Elías,Dios no venía en ese viento. Después vino un terremoto. Cuando el Señor descendió sobre el Sinaí, dice la Biblia, aquel monte temblaba porque Dios está allí. Mas en ese terremoto tampoco estaba Dios. La tercera manifestación que vio Elías fue un fuego. Dios ya se había manifestado así a Moisés cuando le habló en la zarza que ardía.  Mas, ahora, Dios no estaba en el fuego.

Observemos que, aunque Dios se manifiesta en su soberanía como Él quiere, siempre lo hace de acuerdo con las Escrituras.  De otra manera, correríamos el riesgo de ser engañados fácilmente como, tristemente, ocurre con muchos creyentes hoy en día que, por desconocer las Escrituras, se dejan llevar por manifestaciones espirituales ajenas al mover genuino de dios.

Finalmente, volviendo con Elías, vino un silbo, un viento delicado y apacible.  En éste viento, declara la Biblia, sí estaba Dios.

Aprendamos la lección: Dios se manifiesta de muchas formas, pero no es posible encasillar Su presencia en tal o cual manifestación. Elías no era un profeta que andaba tras las manifestaciones de Dios, por lo que pudo discernir que Dios no estaba en las primeras tres manifestaciones como algún otro pudiera haber pensado.  Por ello, Elías no salió de la cueva cuando se produjo el viento fuerte, cuando vino el terremoto, cuando ardió el fuego, sino que espero al silbo apacible.  Todo creyente verdadero debe discenir cuándo Dios está manifestándose y cuándo no.

Ahora, entendamos que el mismo hecho de que Dios decida manifestarse o no hacerlo es parte de Su soberanía.  Así, el hecho de que no haya una manifestación no significa que el Señor no está en medio de nosotros.

Mat 28:20  Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.

¿Dónde estaba Dios?

Susy  saltó de su asiento cuando vio salir al cirujano.

– ¿Cómo está mi pequeño?, ¿Va a ponerse bien?, ¿Cuándo lo podré ver? – le preguntó.

El cirujano respondió: Lo siento; hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance.
 
Consternada, Susy exclamó: ¿Por qué? ¿Porque los niños enferman de cáncer? ¿Es que acaso Dios se olvidó de mi hijo? ¡Oh mi pequeño Jimmy! ¡Dios, ¿dónde estás?!  ¡Justo cuando más te necesitaba! ¿Donde estás Señor?

El cirujano agregó: Una de las enfermeras saldrá en un momento para dejarte pasar unos minutos con  tu hijo antes de que sea llevado al centro de trasplantes.

¿Dónde estás, Dios?Susy pidió a la enfermera que la acompañara mientras se despedía de su hijo. Recorrió con su mano su cabello rojizo mientras lloraba. La enfermera le preguntó si quería conservar uno de los rizos de su pequeño. Susy asintió. La enfermera cortó el rizo, lo colocó en una bolsita de plástico y se la dio.

– Fue idea de Jimmy donar su cuerpo – dijo Susy. Él sabía que podría ayudar a alguien más. Eso es lo que él deseaba. Yo al principio me negué, pero él me dijo: ‘Mami, no lo usaré después de que muera, y tal vez ayudará a que un niñito disfrute de un día más junto a su mamá’. Mi Jimmy tenía un corazón de oro, siempre pensaba en los demás y deseaba ayudarlos como pudiera.

Susy salió del Hospital Infantil por última vez. Había permanecido ahí la mayor parte de los últimos 6 meses. Colocó la maleta con las pertenencias de Jimmy en el asiento del auto, junto a ella.

Fue difícil emprender el regreso a casa, y más aún entrar a una casa vacía. Llevó la maleta a la habitación de Jimmy y colocó los autos  miniatura y todas sus cosas justo como él siempre las tenía.  Se acostó en la cama y lloró hasta quedarse dormida, abrazando la pequeña almohada de Jimmy.

Despertó cerca de la medianoche y junto a ella había una hoja de papel doblada.  Era una carta que decía:

Querida mami:

Sé que vas a echarme de menos, pero no pienses que te olvidaré no dejaré de amarte sólo porque ya no estoy ahí para decirte te amo.

Pensaré en ti cada día, y cada día te amaré aún más. Algún día nos volveremos a ver.

Si deseas adoptar a un niño para que no estés tan solita, podrá estar en mi habitación y podrá jugar con todas mis cosas. Si decides que sea una niña, probablemente no le gustarán las mismas cosas que a los niños y tendrás que comprarle muñecas y cosas de ésas.

No te pongas triste cuando pienses en mí; este lugar donde estoy ahora es grandioso. Los abuelos vinieron a recibirme cuando llegué, es tan hermoso todo lo que hay aquí que tomará algo de tiempo verlo todo, pero tendré la eternidad para hacerlo. Los ángeles son muy amistosos y me encanta verlos volar.

¡Jesús no se parece a todas las imágenes que vi de Él, pero supe que era Él tan pronto lo vi! ¡Jesús me llevó a ver a Dios el Padre!

¿Y qué crees, mami? Me senté en su regazo y me abrazó y le hablé como si yo fuera alguien importante. Le dije a Dios que quería escribirte una carta para despedirme y todo eso, aunque sabía que no estaba permitido, y Dios me dio papel y Su pluma personal para escribirte esta carta. Creo que el ángel que te llevó la carta se llama Gabriel.

Dios me dijo que te responderá a la pregunta que le hiciste en medio del dolor: ¿Dónde estabas, Dios, cuando más te necesitaba mi hijo? Dios dijo: ‘Yo estaba en el mismo lugar cuando Jesús mi amado Hijo estaba muriendo en la cruz’. Estaba justo ahí, nunca me fui. Siempre estoy allí. Nunca me voy, ni me alejo.

Esta noche estaré a la mesa con Jesús para la cena. Sé que será fabulosa. Casi olvido decirte… ya no tengo ningún dolor, el cáncer se ha ido. Me alegra, pues ya no podía resistir tanto dolor y Dios no podía resistir verme sufrir de ese modo, así que decidió traerme con Él.

Con amor firman: Dios, Jesús y Jimmy.

Lo llena todo en todo…Efe 1:17-23  …que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,  el Padre de gloria,  os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,  para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado,  y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,  según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo,  resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

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El ‘Bus Cristiano’ llega a Buenos Aires.

El ‘Bus Cristiano’ llega a Buenos Aires.

· Argentina | Amen-Amen.net

bus_ateo_160109Buenos Aires, Argentina – Haciéndose eco de la propuesta del madrileño Paco Rubiales, abogado y Pastor del Centro Cristiano de Reunión de la localidad de Fuenlabrada, España, la ‘Iglesia Cristiana Evangélica de Jesucristo En Un Mismo Espíritu’, a través de sus Pastores, Jorge Víctor D’Amico y María Cristina Villarino, no dudó en aceptar la invitación del consiervo europeo y unirse a la campaña “Dios Sí Existe”.

La propuesta del español, fue alentada ante la inminente llegada a la capital ibérica de la campaña en contra de Dios, lanzada en Londres, y luego propagada en la ciudad de Barcelona, por lo que decidió adelantárseles y contratar una publicidad cristiana en un autobús de la Empresa Municipal de Transportes, que circula por la zona sur de la Comunidad de Madrid, con el texto “Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo”, en sentido inverso a la iniciada por un grupo de ateos, liderados por un periodista del diario inglés The Guardian.

Igual de convencidos que el pastor europeo, los argentinos no dudaron en presentar batalla en los transportes sudamericanos y sorprender con una publicidad similar a la del español, en tres colectivos de la línea 53, (internos 19, 40 y 79), cuyo recorrido comienza en la localidad de José C. Paz, de la Provincia de Buenos Aires, culminando en el populoso barrio porteño de la Boca, la que recorrerá las calles desde el 15 de enero hasta el domingo pascual del 12 de abril del corriente año.

Bajo el eslogan: “DIOS SI EXISTE. Disfruta de la vida en Cristo, Que salva, sana y liberta tu alma”, los pastores argentinos manifiestan que ésta es una excelente oportunidad de abrir el debate no solo en cuanto a la existencia de Dios, sino por el conocimiento de la verdadera persona del Creador. Y para ello, invitan a visitar la página de la Iglesia que pastorean, www.EnUnMismoEspiritu.com.ar, en donde se pueden encontrar detalles sobre las creencias cristianas, un enlace al texto completo de La Santa Biblia, e información sobre el propósito de la campaña, entre otras cosas.

En cuanto a la campaña londinense, D’Amico reflexiona y se hace estas preguntas: ¿Qué motiva al hombre a gastar recursos en una campaña anti-Dios?, ¿Qué puede molestarle tanto a una persona (que se declara atea) a movilizar a otros a unirse y publicar una auto negación?. Puedo llegar a inferir, al observar el artículo del diario, que la motivación por la que surgió en Londres la campaña “de la negación de la existencia de Dios”, o de la “negación de la fe”, en principio estaría motivada a la furia de un periodista británico al leer en internet un párrafo en donde se mencionaba “el castigo con el infierno a los que…”.

Esa visión confusa que trasmite la religión, la del castigo con el fuego eterno si te portas mal, o del premio con el Cielo si haces obras de bien, es parte del desconcierto colectivo que fue generándose a través de los años, alimentado por aquellos dirigentes religiosos, los cuales fueron transmitiendo sus doctrinas privadas y fueron construyendo una imagen errónea del carácter y de la voluntad de Dios.

La Biblia dice que el deseo de Dios es que todos los hombres sean salvos, “…que de tal manera amo Dios al mundo que envió a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda y tenga vida eterna”, y por otra parte, asevera que la propia justicia del hombre nada puede hacer para salvar su alma. Entonces, si pensamos en éstas cosas como “hombres naturales”, bien podríamos entender al periodista inglés y el resto de los financistas ateos, dado que la visión confusa de un Dios represor que se desentiende de los problemas del hombre, la cual se les trasmite, los haría sentirse agraviados.

Es por esto que, lejos de buscar contender con la liga de ateos o de entrar en una guerra de creencias, el pastor D’Amico explica, al igual que “su compañero de milicia” español, la necesidad que la gente conozca que Cristo es una realidad y la puerta a la sanidad y libertad total del alma. Prosigue explicando que: “Jesucristo, como único mediador entre Dios y los hombres, conforme a lo proclamado en las Sagradas Escrituras, es el Ser designado por el Padre como única garantía para la vida eterna”, para luego sentenciar diciendo que, lo suyo, no se trata de dar a conocer o hacer adeptos a una religión, sino más bien, en comunicar la realidad de que cada ser humano puede tener una relación íntima, profunda y personal con Dios.

Lo cierto es que el debate, que comenzó en el extremo norte del mundo, hoy se traslada “a lo último de la tierra”, y promete no quedarse solo en esto, conforme a la palabra que se expresa desde el Evangelio de San Juan 8.32: “Y conocerás la Verdad y la Verdad te hará libre”.

Oración de un judío por los niños de Gaza

Oración de un judío por los niños de Gaza
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«Por los pueblos de Oriente Próximo, por todos los que buscan una paz
justa y duradera en la región…»: esta oración se oyó a menudo en el
transcurso del encuentro de Bruselas y en Taizé, en este período de
pruebas. Al mismo tiempo, el Rabino Levi Weiman-Kelman de Jerusalén, que
ha venido varias veces a Taizé, nos indicó esta oración, que fue
publicada en las páginas del periódico Haaretz:
«… Señor, creador de todos los niños, escucha nuestra oración este día
maldito. Dios al que llamamos Santo, vuelve tu rostro hacia los niños de
Gaza para que puedan conocer tus bendiciones y tu refugio, para que
puedan conocer la luz y el calor allí donde ahora no hay más que
tinieblas y humo, y un frío que corta la piel.
Todopoderoso que haces excepciones a las que llamamos milagros, haz una
excepción con los niños de Gaza. Protégelos de los nuestros y de los
suyos. Cuídalos. Cúralos. Deja que vivan con seguridad. Líbralos del
hambre y del horror, de la furia y del sufrimiento. Líbranos de los
nuestros y de los suyos.
Ayúdales a recuperar su infancia robada y sus derechos de nacimiento,
que son una muestra del cielo.
Oh Señor, recuérdanos al niño Ismael, que es el padre de todos los niños
de Gaza…»
http://www.taize.fr/fr_article8034.html

Sodoma: decadente ideología de género

Sodoma: decadente ideología de género

El pecado de Sodoma (XIII) 

Uno de los aspectos en los que se ha apartado con más ímpetu nuestra sociedad de las enseñanzas de Dios es la denominada “ideología de género”. Para ser sinceros, prácticamente, no existe propaganda más agresiva que la relacionada con esa ideología y que, a la vez, sea objeto de menor resistencia. Por ejemplo, por supuesto, existen personas que todavía defienden la economía socialista, pero tras la caída del Muro de Berlín a finales del siglo pasado, es obvio que la misma resulta indefendible y, por supuesto, siempre encontrarán voces discordantes. De la misma manera, se ondean posiciones peculiares como el calentamiento global –convenientemente demostrado con la última nevada en Madrid– o la bondad del movimiento terrorista Hamás, pero sigue habiendo mentes sensatas que todavía contraponen a la propaganda argumentos documentados. La “ideología de género” parece, sin embargo, haber conseguido silenciar prácticamente a todo el mundo incluso a aquellos que sustentan una cosmovisión cristiana. A decir verdad, se ha ido filtrando incluso en los cuerpos eclesiales con un éxito que resulta inquietante.

 
La “ideología de género” –uno de los subproductos de la decadencia de la izquierda ya en los años sesenta del siglo pasado– insiste en que el “hecho biológico” (una manera un tanto cursi de señalar que se es hombre o mujer) no es determinante, es reversible y que incluso debe ser leído como un episodio más de la lucha de clases o, si se prefiere, del combate de los oprimidos contra los opresores. Desde ese punto de vista, cualquier reivindicación de las mujeres o de los homosexuales estaría totalmente legitimada al tratarse de colectivos históricamente oprimidos, y la familia se vería desdibujada hasta el punto de no tener apenas puntos de contacto con lo que encontramos no sólo en la Biblia sino en el comportamiento de la Humanidad desde sus primeros pasos en la tierra. 

Dado que la sociedad se sustenta sobre un sin número de células básicas constituidas por las distintas familias, el hecho de que la familia se vea sustituida por la práctica de lo que la Biblia denomina “abominación” tiene, lógicamente, consecuencias terribles.

  1. El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer.
  2. El matrimonio es el lugar donde se vive la sexualidad
  3. En ese matrimonio existe un orden que reproduce el amor de Cristo por su iglesia
  4. En el seno de la familia es donde los hijos son educados en el temor de Dios.

I.- EL MATRIMONIO ES LA UNIÓN DE UN HOMBRE Y UNA MUJER
El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. Guste o no guste, se considere políticamente correcto o no, el matrimonio es en las Escrituras – y, dicho sea de paso, en todas las culturas de cualquier signo – una unión heterosexual. En el principio, Dios creó a un hombre y a una mujer (Gen 1:27) y de la unión de ese hombre y esa mujer surge el matrimonio (Gen 2:23-25) como una institución natural muy anterior al cristianismo, a la Torah entregada a Moisés o a la existencia de los Patriarcas. Desde luego, no deja de ser significativo que el primer milagro de Jesús – célibe él mismo – fuera en el seno de unas bodas (Juan 2:1 ss).

II..- EL MATRIMONIO ES EL LUGAR DONDE SE VIVE LA SEXUALIDAD
Partiendo de la base de que el matrimonio es el marco querido por Dios para que el hombre y la mujer vivan su sexualidad, no resulta extraño que la Biblia condene conductas como el incesto (Levítico 18:6 ss), el adulterio (Levítico 18:20), “el acostarse con varón como con mujer, porque es abominación” (Levítico 18:22) o la zoofilia (Levítico 18:23). Al respecto, la enseñanza bíblica es tajante: “No os contaminareis con ninguna de estas cosas, porque con todas estas cosas se han corrompido las naciones que expulso delante de vosotros, y la tierra fue contaminada y yo visité la maldad que había sobre ella y la tierra vomitó a sus moradores” (Levítico 18:24-25). Los versículos siguientes del pasaje (v. 26-30) indican que semejante riesgo de castigo no se aplica sólo a los paganos sino también al propio Israel. Si incurre en esa abominación, también recibirá el juicio de Dios.

III. EN EL MATRIMONIO EXISTE UN ORDEN QUE REPRODUCE EL AMOR DE CRISTO POR SU IGLESIA
De nuevo, semejante concepción puede chocar con lo “políticamente correcto”, pero lo cierto es que las Escrituras enseñan con toda claridad que “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (I Corintios 11:3) –afirmación que debe provocar en cualquier feminista verdaderos escalofríos– o que “así como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:24). Esta última afirmación continúa con las palabras siguientes: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella… así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer a si mismo se ama” (Efesios 5:25-28). Esta enseñanza –por otro lado, bien clara– podrá relegarse, opacarse o sustituirse por las consignas de la dictadura de lo políticamente correcto, pero es la que aparece en las Escrituras y alegar que Pablo era un misógino o que estaba atrasado constituye un argumento verdaderamente endeble. Si no se acepta esa parte de la enseñanza del Nuevo Testamento, ¿por qué habría que dar por buena la que dice que Dios es Amor y está dispuesto a perdonar a los que se acercan a El a través de Jesús? Sinceramente, no veo más razón que la subjetividad del que plantea la objeción, pero ¿por qué tendría yo que aceptar su subjetividad por encima de lo que enseñan con total claridad las Escrituras inspiradas por Dios?

IV. EN EL SENO DE LA FAMILIA ES DONDE LOS HIJOS SON EDUCADOS EN EL TEMOR DE DIOS
Por último, la Biblia señala que es precisamente en el seno de la familia donde debe educarse a los hijos en el temor de Dios. Semejante principio aparece recogido en la Torah (Deuteronomio 6:20 ss), en los libros sapienciales (Proverbios 1:8 ss) y, como no podía ser menos, en el Nuevo Testamento donde los padres tienen como misión criar a los hijos “en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4). Se trata de una misión que debe llevarse a cabo sin provocar ira y buscando que los hijos obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo en el Señor y porque honrar a padre y madre es el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:1-4). Es verdad que nuestra sociedad ha optado porque es políticamente incorrecto que los padres eduquen a sus hijos señalando que lo ideal es dejar todo en manos de un Estado, al parecer, mucho más neutral, más sensible y, sobre todo, provisto de mayor amor por las criaturas, pero cuesta creer que ese cambio sea a mejor a juzgar tan sólo por los resultados en áreas como el aumento de abortos o de embarazos adolescentes. Ciertamente, los padres han cedido en no pocos casos terreno, pero no lo ha ocupado, por regla general, nada mejor y las consecuencias se hacen sentir de manera trágica.

Basta examinar de manera sencilla esta visión de la Biblia para percatarse de cuánto se ha apartado nuestra sociedad de las enseñanzas de Dios especialmente en los últimos años.

Ni, legalmente, el matrimonio es el matrimonio natural, ni la sexualidad es vista como algo que debe vivirse en el seno del matrimonio – más bien esa sexualidad resulta escarnecida de manera continua – ni la familia mantiene su orden natural ni los hijos son objeto de una educación apropiada ya que, a decir verdad, el poder político ansía adoctrinarlos en dogmas como los de la “ideología de género”. Pues atengámonos a las consecuencias. Una sociedad en esa situación no dejará de ser objeto del juicio de Dios -¿acaso no lo está siendo ya?– a menos que se vuelva de sus caminos torcidos y se dirija a El.

Continuará: La salida al pecado de Sodoma (XIV): el regreso a la cultura de la vida.

Artículos anteriores de esta serie:
     
  1   La soberbia de Sodoma  
  2   Sodoma y la `abundancia de pan´  
  3   La abundancia de ociosidad de Sodoma  
  4   Sodoma y la ausencia de compasión  
  5   Sodoma y cómo no olvidar la compasión  
  6   Consumación de la soberbia (Sodoma)  
  7   La abominación de Sodoma  
  8   El juicio de Sodoma  
  9   La salida de Sodoma: arrepentimiento  
  10   Sodoma: cambio de vida bajo la Palabra  
  11   Dejar Sodoma: otros valores materiales  
  12   La salida: redimir el tiempo de Sodoma  

 

César Vidal es escritor, historiador y teólogo

La vanidad de la vida

La vanidad de la vida

Tácito decía que cuanto más consideraba la vida, mas descubría la vanidad de todas las cosas del mundo. EI Salmo 90 contiene una frase que sirvió a santa Teresa para decir que «todo es nada, y menos que nada lo que se acaba y no contenta». Para Moisés, la vanidad de la vida consiste en que v. 9).

 
La vanidad de la vida humana está representada en la Biblia par la estatua que el rey Nabucodonosor vio en sueños. Aquella estatua tenía la cabeza de oro.

Esta cabeza era lo que más sobresalía en la fantástica imagen. El oro hablaba de las glorias de Nabucodonosor, de la grandeza de su reinado. Pero la Bíblia, para hacernos entender que hasta la vida de los seres más elevados es una completa vanidad, dice que el rey se volvió loco y anduvo por los campos comiendo yerba. De su encumbramiento como hombre descendió a la condición de animal.

Job, describiendo también la vanidad de la vida sobre la tierra dice que «el hombre nacido de mujer es corto de días y hastiado de sinsabores». Job vivió 248 años. Y a ese periodo de tiempo el patriarca lo llamó «corto de días». Y hastiado de sinsabores. ¿Por qué hastiado de sinsabores? Porque para éste hombre, al igual que para todo aquel que alcanza a ver en espíritu la grandeza y la gloria de Dios, la vida humana es realmente una vanidad. «Mis días son vanidad», dice Job en otro lugar de la Biblia.

Nadie describe la vanidad de la vida humana como lo hace Salomón en el libro del Eclesiastés. El autor sagrado nos habla de los placeres que experimentó y de lo vano que todos le resultaron.

El texto bíblico que se encuentra en los dos primeros capítulos de su libro dice así: «Yo, el Predicador, fui rey sobre Israel en Jerusalén. Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él. Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mi en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dedique mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia añade dolor. Dije yo en mi corazón: Ven ahora. te probare con alegría, y gozarás de bienes.

Mas he aquí esto también era vanidad. A la risa dije: Enloquece; y al placer: ¿De qué sirve esto? Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida. Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y ésta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol».

He aquí la vanidad de todas las grandezas de la tierra, descritas por un hombre que las experimentó. No es extraño que la Biblia nos hablé de hombres que después de haber comprendido la fugacidad de las cosas temporales y habiendo podido ver las excelencias del más allá y la grandeza del Creador quedaran como anonadados.

Isaías vio al Señor «sentado sobre un trono alto y sublime» y cayó de rodillas diciendo: «¡Ay de mi, que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al rey!» Pedro vio al Señor Jesús glorificado en el monte de la transfiguración y quiso quedarse allí, para siempre, junto al Maestro. Pablo vio y oyó al Señor cuando iba hacia Damasco, y cegado por el resplandor de tanta gloria cayó a tierra y temblando preguntó: «Señor, ¿qué quieres que haga?» Juan, estando prisionero en la isla griega de Patmos, pudo también ver al Señor en visión, y dice: «Cuando le vi, caí como muerto a sus pies».

Y todo esto es perfectamente natural. Cuando vivimos metidos en las cosas de esta vida, sin preocuparnos para nada de las cosas de Dios, no nos damos cuenta de toda la vanidad que nos rodea. Pero cuando oimos una predicación, cuando escuchamos el mensaje del Evangelio, cuando tomamos una Biblia y nos deleitamos en su contenido, es decir, cuando nos damos cuenta de que hay un Dios que nos busca, que existe otra vida más allá de la presente, entonces es cuando reaccionamos como lo hicieron esos hombres.

Entonces es cuando advertimos la miseria de todo lo temporal y la grandeza de lo eterno.

Necedad y ateísmo

Necedad y ateísmo

La expresión arma de doble filo designa algo que puede ser beneficioso y perjudicial al mismo tiempo. El diccionario Espasa-Calpe la ilustra de esta manera: ´Un arma blanca con dos filos podría ser útil, pero esa utilidad implicaría un daño, pues al empuñarla nos cortaríamos.´ Creo que eso es lo que les ha ocurrido a los promotores de la campaña de publicidad atea en los autobuses. 

 
Me explico. Detrás del ´probablemente´ del lema se esconde un intento de huir por todos los medios de cualquier cosa que huela a fundamentalismo, ya que ésa es una de las peores etiquetas que hoy en día se le pueden colgar a cualquiera. Es preferible que te llamen sinvergüenza, canalla o facineroso antes que fundamentalista, término que nos retrotrae a lo cavernario y tenebroso. 

Pero el exceso de uso, que se convierte en abuso, termina por pasar factura a los que a diestro y siniestro usan el denigrante término. Y así nos encontramos con la paradoja de que con el paso del tiempo es ya posible hoy hablar, con fundamento, de un fundamentalismo laicista, de otro relativista, de aquel secularista, del de más allá cientificista, entre otros muchos, en la medida en que estos movimientos tienden a fulminar con el execrable vocablo fundamentalista a todo lo que no lleve su Imprimatur.

Queriendo ponerse la venda antes de la herida, los ateos han renunciado al uso de una afirmación tajante, tal como ´Dios no existe, deja de preocuparte, etc.´ pues el tono de la misma los haría culpables de lo que ellos mismos acusan a otros, esto es, de fundamentalismo. De ahí el ´probablemente´. Pero al hacerlo se han puesto en evidencia a sí mismos, al no ser capaces de trasmitir un mensaje nítido. Así pues, queriendo huir del fundamentalismo ateo han caído en el escepticismo, el cual abre la puerta para ser escépticos hacia el ateísmo e incluso hacia el escepticismo mismo. Les ha pasado lo que le ocurrió a aquel Amán del libro de Ester, que fue colgado en la misma horca que él había preparado para otro(1). O lo que es igual, han querido ser tan listos que al final se han quedado atrapados en el lazo que habían preparado para cazar a los creyentes. ¡Ay! Si es que tanto usar el manido vocablo fundamentalista tiene sus riesgos…

La proposición que hace el ateo descrito en el Salmo 14 tiene al menos más arrojo que la de nuestros modernos ateos, ya que sin ambages ni rodeos afirma con rotundidad lo que blasona creer: ´No hay Dios´. Aquí no hay medias tintas ni ambigüedad calculada, lo cual es de agradecer. Claro que tal valentía en realidad es temeridad y temeridad insensata. Porque en ese Salmo se nos enseña que previamente a la declaración de ateísmo hay una condición del corazón expresada en la palabra necedad. Es decir, antes de que la proposición intelectual sea proclamada ya hay un estrato moral anterior en el corazón de la persona que la profiere. En otras palabras, el ateo no es necio porque es ateo sino que es ateo porque es necio. La necedad es la raíz, el ateísmo la consecuencia. La condición moral de la persona es el origen de su declaración intelectual, no al contrario. Lo cual nos lleva a una conclusión muy importante: su problema no está en la cabeza sino en el corazón.

Esto es corroborado porque el necio en la Biblia no es una persona que tenga pocas luces intelectuales o cuya capacidad mental esté mermada. Más bien, se trata de alguien cuya cerrazón hacia Dios es la característica que lo definiría. De hecho, algunos de los ateos más militantes han sido y son personas de mente conspicua en ciertos campos del saber, aunque totalmente negados a todo lo que tenga que ver con la más mínima posibilidad de que exista tal cosa como la Revelación. Por lo tanto, el ateísmo no es el resultado de una posición filosófica elaborada en un vacío aséptico sino el fruto intelectual de una inclinación moral y espiritual deliberadamente escogida de antemano.

De ahí que el Salmo 14 una a ese binomio necedad-ateísmo un tercer elemento que viene a completar así un cuadro realmente turbador. Ese tercer elemento sería la componente de maldad descrita en las palabras ´…se han corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien.´(2), con lo cual tendríamos una tríada que se retroalimenta: necedad-ateísmo-maldad. Es decir, el estado moral de una persona gobierna su postura filosófica y en último término su conducta, estando las tres indisolublemente unidas entre sí.

Lo sorprendente del Salmo es cómo despacha la cuestión planteada por el necio. En primer lugar invirtiendo los términos y poniendo las cosas en su sitio, al despojar al ateo de categoría moral para erigirse en juez de algo a lo que previamente se ha negado a admitir ni siquiera como hipótesis. En segundo lugar presentando inmediatamente a Dios vivo y activo en la expresión: ´Jehová miró desde los cielos…´(3).

Me resulta graciosa esta forma tan sencilla de poner al necio y a Dios en el lugar que a cada uno le corresponde. No es la única vez en que la Sagrada Escritura nos da una lección de buen humor teológico, algo de lo cual estamos muy necesitados. Y es que cada vez estoy más convencido de que en los manuales de Teología Sistemática debería aparecer, entre los grandes atributos de Dios, el de su sano sentido del humor, porque es parte intrínseca de su personalidad.

Después de todo si nosotros estamos hechos a imagen y semejanza suya y tenemos sentido del humor, síguese que es porque Dios lo tiene. Aquellos que pretenden presentarnos una caricatura de Dios como alguien por naturaleza antipático, de por sí hosco y por tanto fácil blanco de sus ataques, yerran totalmente. Más bien es lo contrario. En este Salmo el antipático, por decirlo de manera suave, resulta ser el personaje a quien se denomina necio.

Doy gracias a Dios porque él, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, es fuente de la sana y verdadera alegría.


1) Ester 7:9-10
2) Salmo 14:1
3) Salmo 14:2

 

Wenceslao Calvo es conferenciante, predicador y pastor en una iglesia de Madrid

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