Pentateuco II

Pentateuco II

IV. Números: Un Viaje Espiritual

En el libro de Génesis Dios llama a Abram a comenzar una jornada de fe. Abram responde confiando en su Dios y así toma los primeros pasos de este viaje. Al final de Génesis y al principio de Éxodo vemos un desvío en Egipto. El pueblo de Dios, los hijos de Abraham, se convierte en una nación de esclavos y clama a los cielos. Ahora Dios responde y, sacándolo de Egipto, encamina a este pueblo de nuevo en su viaje de fe. Pero el pueblo no camina mucho hasta que llega al monte de Sinaí. Es allá que pasamos el resto de Éxodo y todo el libro de Levítico. Y estamos todavía allá cuando comenzamos con el libro de Números. Pero en Números el pueblo comienza a andar. De todos los libros del Pentateuco, Números es el que más movimiento tiene. Lamentablemente, no todo movimiento es bueno. En el libro de Números el pueblo de Israel pasa la mayoría de su tiempo echándose para atrás. Dios, casi de una vez, los lleva a la frontera de la tierra prometida. Pero ellos, por falta de fe y confianza en su Dios, rebelan y, como consecuencia de su rebelión, pasan los próximos 40 años andando en el desierto. De que este es un viaje espiritual, no cabe duda ninguna. Pero no es un viaje de grandes bendiciones. Es un viaje principalmente de castigo y nos deja ver cómo Dios responde a la rebelión de su pueblo. 
El libro de Números está dividido geográficamente en tres partes. Los acontecimientos del capítulo 1 hasta el capítulo 10:10 ocurren en Sinaí mientras el pueblo se prepara para el viaje. Desde 10:11 hasta 22:1 el punto de referencia es Cades en el desierto de Parán. Parece que el pueblo de Dios comienza sus años de castigo en Cades (13:26) y que, al terminar los 40 años, se encuentra otra vez en Cades (20:1). La tercera parte del libro toma lugar en los campos de Moab, junto al Jordán (22:1). Esta es la última parada en este viaje espiritual que comenzó con Abraham. De aquí Moisés dará los tres discursos de Deuteronomio y de aquí Josué llevará al pueblo a Canaán. 

A. En Sinaí (1:1 – 10:10): El cuarto libro de Moisés lleva el título de Números por el censo que se tomó en preparación para su salida de Sinaí (1:2). Los primeros cuatro capítulos se ocupan de varios censos y de la organización del pueblo. En los capítulos 5 a 10 se dan algunas últimas leyes e instrucciones. En el capítulo 9 leemos que antes de dejar Sinaí, Israel celebró la Pascua. Ya había pasado un año desde su éxodo de Egipto (9:1), y les tocó la celebración de esta gran obra divina. Después, se repite la historia de como la nube de la presencia de Jehová desciende sobre el tabernáculo (contada primeramente en Éxodo 40:34-38). Se explica también cómo Israel había de guiarse por esta misma nube de la presencia de Jehová.

Con esta primera parte de Números el autor nos ayuda a ubicarnos de nuevo. Después del libro de Levítico era necesario recordar al lector de dónde está en la historia del pueblo de Israel. También era necesario fijar todas estas leyes en su contexto histórico. Habiendo cumplido con esta parte de su misión, el autor procede con el viaje de Israel.

B. En Cades – El Desierto (10:11 – 21:35): El pueblo de Israel llegó a Sinaí en el capítulo 19 del libro de Éxodo. Todo lo que se ha acontecido desde Éxodo 19 hasta Números 10:11 se ha sucedido en Sinaí. Durante este período intermediario nosotros hemos visto las leyes impuestas por Dios para proteger la santidad de su pueblo. Con el becerro de oro de Éxodo 32 vimos que Israel en si carecía de santidad. Y ahora volvemos a ver esta carencia como nunca. Las historias de los 40 años en el desierto son difíciles de creer. Cómo podía este pueblo volver a rechazar la obra redentora de su Dios? Cuán corta era la memoria de este pueblo? En todo esto el libro de Números nos deja ver a un Dios justo y misericordioso, un Dios de amor y de disciplina. 

21. Busque los siguientes pasajes y explique la causa de la rebelión de Israel: 

11:1 y 4 _________________________________________________________________ 

12:1 y 2__________________________________________________________________

14:1-3___________________________________________________________________ 

16:1-3___________________________________________________________________ 

20:1-3____________________________________________________________________ 

21:5__________________________________ 

La imagen aquí presentada de Israel no es muy linda. Cuántos golpes de castigo pueden aguantar? Sin embargo el Señor sigue guiando su pueblo y, cuando se termina el período de su castigo, ellos se encuentran de nuevo a la puerta de la tierra prometida. Grande es Su fidelidad!

C. En Los Campos de Moab(22:1 – 36:13): Al ver la lucha que se ha mantenido entre Dios y su pueblo en la segunda parte de Números, puede ser que alguien se pregunte, “Quién está en control aquí?” Por 40 años en el desierto no hay nada de progreso y parece que ni siquiera Dios puede controlar a su gente. Tan pronto que Dios deja de castigar su pueblo comienza de nuevo a pecar. Para dónde vamos con esto? 
La respuesta se halla en la tercera parte de Números. Dios había determinado el tiempo de castigo, este tiempo se terminó y ya el pueblo está en camino hacia Canaán. Ahora no hay ningún obstáculo que les pueda detener. Claro que hay obstáculos! Al comenzar esta tercera parte del libro nosotros vemos dos obstáculos en particular que son enormes. En ambos casos el Dios de Israel es mucho más grande y mucho más poderoso. 
El primer obstáculo viene en forma de Balac y Balaam. El primero fue el rey de Moab, y el segundo un sacerdote/profeta pagano. En capítulos 22 – 24 nosotros leemos esta fascinante historia. Nosotros ya hemos visto que Dios está gobernando su pueblo por medio de un pacto que se define en leyes, bendiciones y maldiciones. En el capítulo 22 conocemos a Balac, este rey de los moabitas, y aprendemos como él trató de adueñarse del trabajo divino.

Por medio de Balaam, Balac intentó maldecir al pueblo de Dios. Números nos dice que Balac había escuchado del poder de este Dios de Israel y que él ya podía ver que el pueblo era muy grande. Tenía mucho miedo. Por esto, mandó a sus mensajeros a Balaam diciendo, “Pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito” (22:6). Pero Balaam, desde el principio, reconoce que él puede hacer solamente lo que el Señor le permite. En vez de maldecir a Israel, Balaam lo bendice varias veces. Después de este pasaje no queda ninguna duda en cuanto al control de Dios sobre su pueblo. Dios ha vuelto a tomar las riendas (las de la asna de Balaam y las de todas las naciones) y nadie puede desviarlo.

22. Cuántas veces intenta Balac hacerle a Balaam maldecir al Pueblo de Dios? (24:10) 

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23. Qué vio la asna de Balaam que él no vio?

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24. Cuál es el tema principal de la historia de Balaam y Balac? 

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El segundo obstáculo para Israel en los campos de Moab era su propio pecado. En el capítulo 25 nosotros vemos como ellos fornicaron con las moabitas y como llegaron hasta participar en los sacrificios de Baal-peor. Números nos dice, ” y el furor de Jehová se encendió contra Israel.” Pero su juicio fue rápido y agudo. Vemos también que, casi por primera vez, hay alguien, que no fuera Moisés, celoso por Jehová. Por la reacción inmediata de Finees en contra de este pecado, el furor encendido de Jehová se apaga y Jehová hace un pacto sobre el sacerdocio con Finees y su descendencia. 

Después de pasar por estos obstáculos, las demás cosas en el libro de Números son preparativas; preparativas para la conquista de Canaán. Hay otro censo y hay muchas instrucciones en cuanto a la ocupación de la tierra prometida. Una parte del pueblo se establece al oriente del Jordán. Pero ellos lo hacen bajo la promesa de ayudar a las demás tribus con la ocupación del parte al oeste del Jordán. Por fin el pueblo ha llegado y está listo para la toma de Canaán. Pero, antes de entrar, Moisés quiere asegurar que ellos hayan escuchado todo lo que Dios les había tratando de decir. La aplicación de este “viaje espiritual,” la veremos en el libro de Deuteronomio. Es allá donde Moisés interpreta para Israel todos estos acontecimientos. Y es para allá que nosotros vamos ahora.

25. Por qué no quería Dios que los hijos de Israel se mezclara con otras naciones? 

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26. Según Números 33, Cuantas paradas tuvo el pueblo de Israel en su viaje de Egipto hasta los campos de Moab?

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V. Deuteronomio: Moisés Predica Cuántas veces ha preguntado usted, Por qué permitió Dios que esto sucediera? Con frecuencia suceden cosas en nuestras vidas que nos dejan confusos. Sobre todo, queremos saber el por qué de las experiencias amargas y difíciles. Ojalá que Dios me explicara por qué yo tuve que pasar por esto!

Muchos quieren hacer estas preguntas para aprender algo de su pasado. Si entendemos bien el pasado, podemos tomar los pasos hacia el futuro con más seguridad. Pero hay otros a quienes no les importa nada del pasado. Ellos pueden vivir toda su vida cometiendo los mismos errores todos los días. No aprenden y no pueden aprender. Mientras unos viven buscando la razón de todo, otros pasan la vida sin llegar a pensar en nada.

Después de leer los primeros 4 libros del Pentateuco, puede ser que usted crea que el pueblo de Israel era de los que no piensan nada. Ellos no evaluaban ni interpretaban ni aplicaban sus experiencias. Comenzaron cada día como si nada les hubiera pasado el día anterior. Moisés también había notado esto. Moisés no tenía mucha confianza en la capacidad de la memoria de su pueblo. Por esto, tenemos el libro de Deuteronomio. En el libro de Deuteronomio Moisés termina su ministerio con una serie de tres discursos. En estos discursos, o, mejor dicho, mensajes, Moisés interpreta y predica el significado de todas las cosas que le habían pasado a Israel. Moisés no está muy seguro de que los Israelitas le hagan caso (30:1-3). Sin embargo Moisés hace un gran esfuerzo para hacerle ver a este pueblo ciego. Levantando y explicando toda su historia y toda su ley Moisés pretende preparar al pueblo para entrar en Canaán. 

Tenemos que recordar, también, que es una nueva generación que vemos en el libro de Deuteronomio. Todos los que tenían más de 20 años cuando mandaron los primeros espías, ya murieron en el desierto. Todo este pueblo de Deuteronomio o eran niños en el tiempo del éxodo o nacidos en el desierto. Quedan solamente tres de la primera generación, Moisés, Josué y Caleb. El pueblo recibió la ley de Dios casi 40 años antes. Y ahora Moisés tenía que aplicar esta palabra de Dios a la nueva situación de Canaán. Esto es la tarea de Deuteronomio.

Al comenzar con este estudio nosotros decíamos que este era un estudio de raíces y principios. Al llegar a Deuteronomio, nosotros vemos que la semilla (la promesa de Dios a Abraham) ya ha echado sus raíces y la matica está por levantar su cabeza a la luz del día. A pesar de la desobediencia de Israel, Dios ha sido fiel a sus promesas. En este libro tenemos un gran resumen de esta fidelidad. 

A. El Primer Discurso: La Base (1:1 – 4:43) En el primero de sus tres mensajes Moisés le cuenta a su pueblo las grandes obras de Dios desde su salida de Egipto hasta su llegada a los campos de Moab. Moisés habla también de la rebelión y del pecado de Israel. El propósito de este discurso se revela en 4:32-35:

Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella. Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer? O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos? A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.La base de todo es este Dios único. Ni siquiera se había imaginado a un dios tan fuerte, tan grande y tan misericordioso como el Dios de Israel. Moisés recuenta toda esta historia para abrirse los ojos de Israel. Para Israel la tentación más fuerte, y el pecado más grande, era la idolatría. Moisés sabe que en la nueva tierra habrá nuevos y atractivos dioses falsos y que fácilmente Israel se dejará seducir. Por esto, comienza aquí con estas palabras. Moisés no quería que Israel divorciara su pasado de su futuro. No quería que Israel se tirara hacia el futuro sin pensar en lo que el Señor había hecho para hacerlo llegar hasta este punto. Sin la base del pasado su futuro estaba muy incierto.

B. El Segundo Discurso: La Visión (4:44 – 26:19) En su primer mensaje Moisés hizo que su pueblo mirara hacia atrás. El quería que Israel contemplara su pasado y la manera en que la mano poderosa de Dios los había llevado hasta este punto. Ahora, en el segundo mensaje, Moisés dirige la vista de Israel hacia el futuro. Habiendo visto el fundamento del plan de Dios, ahora Moisés comparte una visión del cumplimiento del dicho plan. Esta visión constituye la mayor parte del libro de Deuteronomio. Es posible que algunos no estén muy de acuerdo con la idea de que Deuteronomio (y sobre todo, estos 21 capítulos) presenta una visión. Dirían ellos que lo que se presenta aquí es una serie de leyes, nada más y nada menos. Dirían también que la ley es una cosa y la visión otra.

Hasta cierto punto, ellos tendrían razón. El libro del Daniel es bastante diferente que Éxodo 20. Sin embargo, el mensaje de Moisés, un mensaje compuesto por leyes, es, indudablemente, una gran visión. Decimos que es una visión porque presenta una sociedad religiosa, justa, bien organizada, y misericordiosa; una sociedad gobernada por Dios mismo. Quién no quisiera vivir en una sociedad así? 

Hay mucho que decir sobre este segundo mensaje, pero queremos fijarnos en dos ideas poco entendidas en el Antiguo Testamento: el amor y la gracia. 

El Amor. Hay muchos que dicen que el Antiguo Testamento es el testamento de la ley, mientras el Nuevo Testamento es él de amor. Si queremos hablar del amor de Dios casi siempre comenzamos en el Nuevo Testamento. En el Antiguo tenemos la ley y la muerte, en el Nuevo tenemos el amor y la vida. Pero no es así! La base de la ley del Antiguo Testamento es el amor. Y este mismo amor era, para el israelita, el motivo de su obediencia. La única razón que Dios pudiera tener por soportar a este pueblo era su amor. Y El quería que Israel imitara este amor. 

Otra cosa interesante es que cuando Moisés habla de cómo el pueblo había de amar a Dios, frecuentemente menciona a los hijos del pueblo. O sea, Dios ama en una manera muy especial a los hijos de los que Lo aman. Veamos los siguiente pasajes: 

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 6:5-7

Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones. 7:9 

…para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. 11:21-23

En los pasajes que hablan de nuestro amor hacia Dios, vemos nuestro deber de incluir a ellos en nuestra relación con Dios. No les toca a ellos (los hijos) tomar la decisión, Dios ya la tomó! Ellos son parte del pacto que Dios tiene con su pueblo. Así que Dios los considera como incluidos en el pacto, su pueblo también debe incluirlos en todo. 

Dios ama a todo su pueblo. Las leyes que él impone son muestras de este amor y ellas sirven también como pruebas del nuestro. Pablo decía, “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” Aunque Pablo hablaba con mucha elocuencia de este amor, no era nada nuevo. Lo que queremos decir aquí es que Moisés está de acuerdo con Pablo. El Dios de Moisés era celoso por el corazón de su pueblo, no sus sacrificios. Los sacrificios y ritos pretendían servir como una ventana al corazón de Israel. Hay un sólo evangelio y vemos su inicio en el Pentateuco. 

La Gracia. No creían los judíos que eran salvos por su buena conducta y sus buenas obras? No nos dice el Antiguo Testamento que somos salvos por la ley? Sí y no. Sí, los judíos llegaron a pensar que su salvación procedía de su obediencia. Pero no, el Antiguo Testamento no enseña esto. Ni siquiera los libros de la ley enseñan una salvación por la ley. Como veremos en los siguientes pasajes, la salvación de Israel no fue producto de su propia fuerza ni de su justicia delante de Dios. Fue el producto de la pura gracia de Dios.

No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó,… 7:7-8

No pienses en tu corazón cuando Jehová tu dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones…, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Otra vez, hay un sólo evangelio. Lo que decía Pablo en Efesios 2:8 de la salvación por gracia es el fruto natural de la gracia que vemos aquí en Deuteronomio. 

C. El Tercer Discurso: La Decisión (27:1 – 31:8) En su último mensaje Moisés hace su llamado. No pide una decisión individual, sino una decisión comunal. Llama al pueblo a obedecer y a vivir. Habiendo establecido que el pacto entero se basa en la gracia y la misericordia de Dios, llama al pueblo a aceptar esta gracia (una vida ordenada y protegida por la ley) y a vivir. Moisés explica también cómo Dios castigaría al pueblo en caso de que no lo obedecieran. Pero este castigo y esta maldición, tanto como la bendición, es parte de este pacto de amor. Como decía el autor de Hebreos, “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” 

El mejor resumen que podemos dar de este último mensaje de Moisés son sus últimas palabras en el capítulo 30:

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. 
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar. 30:15-18 y 20.

27. Por qué Moisés tuvo que recontar toda la historia de Israel y repetir todas sus leyes? 

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28. Qué fue el propósito del primer discurso?


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29. En el segundo discurso sobre la ley se encuentran dos temas sorprendentes. Cuáles son? 

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30. A juzgar por el libro de Josué, entendió el pueblo de Israel el mensaje de Moisés? 

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Conclusión:

Desde Génesis y la creación de todo el mundo hasta Deuteronomio y la salvación del pueblo de Dios, nosotros hemos visto casi todos los grandes temas de la Biblia en su forma seminal. Al terminar con esta lectura nosotros quedamos impresionados por la constancia y la fidelidad de nuestro Dios. Ya hemos visto que desde el principio y hasta el fin nuestro Dios es el mismo, “en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” (Santiago 1:17)

Quiera a Dios que este estudio nos ayude a volver a la mina del Pentateuco para buscar, sacar y utilizar todos los tesoros que El nos tiene aquí.

Mujeres evangelistas (II)

Maria Woodworth-Etter (2)

Artículos de la serie sobre la historia de las iglesias pentecostales relativos a la mujer, escrita por el historiador Mario Escobar.

Mujeres evangelistas (II)

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Virginia Woolf, en su obra Las mujeres y la literatura, nos comenta sobre el cambio de posición de la mujer en la sociedad moderna al decir: Por primera vez en muchas edades, la encorvada figura de manos sarmentosas y ojos apagados, que, a pesar de los poetas, es la verdadera imagen de la feminidad, se enderezó, apartándose del balde de lavar la ropa, salió de su casa y se dirigió a la fábrica. Este fue el primer paso en el doloroso paso en la senda de la libertad. Wolf, escritora de éxito y firme luchadora por los derechos de las mujeres, nos describe en breves palabras los difíciles comienzos de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Dentro de la iglesia también hubo mujeres que desempeñaron ese papel.

Maria Woodworth-Etter (1) comenzó a servir dentro de su propia iglesia, pero al poco tiempo su ministerio se extendió a otras congregaciones que le pedían que fuera a visitarles. Al poco tiempo, Maria comenzó a comprobar que, tras la oración, algunas personas caían al suelo sin que ella las tocase. Estos “trances” le causaron numerosas críticas entre los ministros de las diferentes denominaciones. La propia predicadora definía de esta manera los trances: “Son una de las cuatro formas en que Dios se manifiesta en una visión. En la forma del trance, las capacidades naturales se congelan y de esta manera Dios puede ministrar todo lo que sea necesario”.

Unos años más tarde, en uno de los momentos de mayor reconocimiento, María se separó de su marido, que le había engañado con otra mujer. En 1892, su ex marido moría de fiebres tifoideas. Ella se casó unos años más tarde.

Después de una larga temporada de campañas evangelísticas en el Oeste y de la publicación de varios libros, su fama se extendía por todo el país. Pero también tuvo problemas con la Justicia. Fue citada tres veces a juicio, pero solo una de ellas prosperó. El juicio se realizó en Framingham, Massachussets. Los cargos eran los de hipnosis y la práctica de la medicina. Al final la causa se desestimó.

La Campaña Mundial de los Ángeles, en la que participaba la iglesia de Azusa, fue la que originó una de las divisiones más profundas y duraderas entre los nacientes grupos pentecostales. Un tal John G. Scheppe comenzó a predicar que solo había que bautizar en el nombre de Jesús y que si alguien había sido bautizado en el nombre de la Trinidad debía ser rebautizado. La hermana Maria adoptó una posición ambigua y, tan sólo unos años después, condenó abiertamente el unitarismo.

En 1918, tras cuarenta y cinco años como evangelista, María se estableció en Indianápolis y construyó una gran iglesia.

Su larga vida tocaba a su fin, con ochenta años y tras haber enterrado a sus seis hijos y dos maridos, poco le quedaba ya por hacer. Su ministerio había sido sencillo, pero acompañado por grandes manifestaciones de poder y miles de convertidos.

En palabras de Plauto en su Cruculio: FLAMMA FUMO EST PROXUMA. La llama está inmediatamente cercana al fuego.

(1) De la que comentamos en el artículo anterior el comienzo de su biografía.

Mario Escobar Golderos es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»

© M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005).