¿Que valor tiene el testimonio de la propia escritura acerca de su origen divino?


¿Que valor tiene el testimonio de la propia escritura acerca de su origen divino?

“La biblia se diferencia de las demas literaturas religiosas en que se lo juega el todo por el todo en la pretensión de que Dios se reveló realmente en unos acontecimientos concretos documentados públicos. A menos que tomemmos esta pretension en serio, la Biblia apenas si tiene sentido,por grande que sea el estímulo espiritual que nos procuren sus pasajes selectos”  C.H.Dodd

Obivamente no podemos utilizar este concepto como demostración de que hay un elemento divino en la escritura, aunque es un dato muy importante que nadie debería despreciar. Además por un principio legal, tal testimonio no puede ser desechado a priori.

Es importante comprender que no vamos a la biblia en procura de pruebas sino de  información

Al ser la Biblia examinada sin prejuicios se hace dificil rechazar la posibilidad de una intervención divina en la formación de la escritura y relegar sus libros a la categoría de literatira histórico religiosa de origen puramente humana.

La palabra de DIos se entrelaza con la historia del pueblo israelita, no solo en sus inicios, sino a lo largo de los siglos hasta que Malaquias cierra el registro veterotestamentario.

Llama la atención del Antiguo Testamento su coherencia y su armonía. No es una simple acumulación de hechos históricos, ideas y experiencias religiosas, sino como un proceso regido por una finalidad

Esta caracterstica de la Biblia no es facil de explicar, si no admitimos la realidad de la acción de Dios, tanto en la revelación como en la preservación y ordenadamiento de esta en la escritura.

Al pasar al Nuevo Testamento, se observa igualmente el lugar preponderante de la palabra de Dios.

Los evangelistas, testigos de cuanto Jesus hizo y dijo (Jn. 1:-3), ven en él la culminacion de la revelación de Dios. Era la palabra de Dios encarnada, el gran interprete de Dios (Jn. 1:14,18)

Ponen en sus labios palabras que muestran la autoridad y el origen divino de sus eneñanzas (Mat. 5:21-48;7:28,29;Jn.7:16;13:2,26;8:28;12:49;14:10,24 y pasajes paralelos de Marcos y Lucas. Luego vendrá el testimonio y el magistero de los apóstoles bajo la guía del Espíritu Santo (Jn. 14:26;16:13)

Así lo entendieron los propios apóstoles, persuadidos de que sus palabras eran ciertamente “La palabra de Dios” (I Ts. 2:13, ver Hch. 4:31;6:2,7;8:14,25,11:1;12:24;17:3;18:11;19:10,Col. 1:25;I Tes. 4:15;2 tim. 2:9;Ap. 1:2,9)

Fué la convicción general de los profetas y los apóstoles de que ellos eran los instrumentos para comunicar el mensaje recibido de Dios. Dios existe, por tanto es algo muy lógico que él se haya dado a conocer. La Escritura se atribuye la función de ser testimonio y registro de esa revelación.

Bibliografía

Jose M. Martinez, Hermenéutica Bíblica, Ed. Clie

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